Dios, no lo pude resistir más, en realidad ya tengo mas o menos todos los capítulos, o al menos, ya sé de qué tratará cada uno. Serán aproximadamente unos... 21. Amo esta idea desde que apareció en mi cabezota y ha llegado el momento de no dejar de escribir (?) Okay. La verdad es que estoy algo estresada porque se acerca jurado en el instituto y estoy full con mis proyectos... Peeeero... Hoy, mañana y pasado mañana no habrán clases para buena o mala suerte mía. ¡Muchas gracias APEC!
Advertencias: Universo Alterno (AU), ligero Ooc, algunas lisurillas por ahí (por eso T)
Soul Eater © Atsushi Okubo(#Respect)
Química explosiva
Capítulo 2: El espacio del otro
/Soul/
—Por eso con la ayuda de Pitágoras podemos hallar las razones trigonométricas…
Azusa compartía con la clase su gran descubrimiento sobre su eterno amor hacia Pitágoras, mientras que el salón se dividía en tres grandes grupos: los que prestaban atención, los que andaban en otra cosa y los que dormían… Yo estaba en el segundo grupo, pues mi cuaderno de matemática se había convertido en uno de dibujo, mejor dicho, estaba agregando uno más a la colección.
—Oi—llamó una voz femenina a mi espalda—, hoy es la fiesta de Harvard…
—Hm.
— ¿Vas a ir?—preguntó Jacqui en susurros al igual que antes.
—Supongo—dije mientras comenzaba a dibujar otra cosa al lado del lindo conejo.
—Así que para mañana quiero que en una hoja cuadriculada a parte me traigan los ejercicios de la página 251…
Una gran exclamación de negatividad se hizo presente y a penas la pelinegra se acomodó los lentes, esos murmullos desaparecieron.
—Bien, espero ver todas sus hojas sin excepción… y eso va para usted… señor Black*Star…
Toda la clase estalló en carcajadas.
—No quiero excusas tontas esta vez… Estudien para su examen y-
El timbre de final de la hora provocó que su frase se quedara en el aire; recogió sus cosas, con una mueca de resignación, y salió del aula. Varias exclamaciones de felicidad se escucharon… ¿por qué?
— ¡Viernes al fin!—exclamó Kim atrás mío junto con Jacqueline.
Guardé mis cosas y cuando me disponía a colgarme la mochila en la espalda me percaté de que esta pesaba más de lo normal. La abrí una vez más y saqué algunos cuadernos, me encontré con el culpable del peso extra… Un cuaderno anillado… Al abrirlo me encontré con la clase de química de la mitad del semestre, algo extraño pues nunca he copiado nada; cerré el cuaderno y me percaté del nombre de la tapa.
Maka Albarn.
—Joder…
—Ay… que vocabulario…—dijo mi amiga castaña atrás mío.
— ¿Pasa algo Soul?—preguntó la peli rosada.
—No creo que valla a la fiesta de Harvard…—dije colgándome la mochila en la espalda, con el cuaderno en mi mano.
— ¿Y eso por qué?
La respuesta a su pregunta tenía cabellos cenizos.
El mismo día que Stein terminó con la lista de alumnos y se acomodó los lentes antes de comenzar con su siguiente explicación.
—Los alumnos que no he mencionado están libres por así decirlo… pero eso no los libra del examen final, ahora resuelvan los ejercicios de la ficha que les entregaran en este momento…—dijo entregándole un monto de papeles al primer chico de la fila, quien se puso de pie e inmediatamente comenzó a repartirlos—…les daré la oportunidad de poder trabajar con sus respectivas parejas a los trece; el resto de la hora los quiero a todos en silencio.
Dicho esto se sentó en su escritorio y se puso a hacer quién sabe qué.
Busqué con la mirada a la peliceniza, al parecer estaba hablando con su amiga pelinegra. Parecían estar muy entretenidas, así que estaba dispuesto a quedarme en mi sitio junto a Black… pero él ya no estaba a mi lado. Al mirar hacia atrás me di cuenta de que estaba junto a Jacqui… después de todo ella era su pareja. Traidor.
Miré otra vez en dirección a mi pareja, quien parecía haber comenzado con su ficha.
Mis ojos miraron por un rato la ficha que estaba en mi mesa y un bufido se escapó de mi boca cuando comencé a ver los elementos químicos. Tomé mi cuaderno junto con un lapicero, llevé mi silla con lentitud hacia el sitio de la rubia. Ella levantó la vista al notar que estaba a punto de sentarme a su lado, movió un poco sus cosas y guardó algunas otras para hacerme algo de espacio en el pequeño pupitre.
—Bien—dijo cuando yo me senté—, antes de comenzar a ayudarte quiero saber: cuánto sacaste en el examen que entregaron, si copias algo en tu cuaderno y si sabes algo del tema…
La miré durante unos segundos, en los que ella no hizo más que girar el portaminas que tenía entre sus dedos. Al percatarme de su expresión me di cuenta de que sus mejillas habían adquirido un ligero color carmín.
—Saqué 38—dije sacando el examen de mi cuaderno y dejándolo encima de su cuaderno—, mi cuaderno es más uno de dibujos y… el tema no me lo sé…
Cerró sus ojos antes de suspirar profundamente, se quedó así por unos instantes y luego volvió a abrirlos.
—Si no sabes nada, quiere decir que jalarás el último examen—dijo antes de comenzar a pasar las hojas de su cuaderno—. Así que necesitas un repaso de todo… eso si no quieres desaprobar el último examen.
—Y si quiero aprobar…
—Necesito que me digas un día para poder ayudarte y un lugar… si quieres nos quedamos después de cla-
—Podemos ir a mi casa, no hay problema en realidad, en cuanto al día… Puedes decidirlo tú—sugerí sabiendo muy bien que ella no podía todos los días por el equipo de vóley.
Asintió mientras se quedaba viendo su cuaderno.
— ¿El viernes?—preguntó cerrando uno de sus ojos, una acción que me pareció muy peculiar.
Esta vez asentí yo.
— ¿Viejo? ¿Estas ahí?
La voz de Black me sacó de mis recuerdos y chasqueé la lengua algo molesto.
—Si no llego a ir los llamo—dije antes de salir del salón en dirección al gimnasio.
Ella me había dado su cuaderno para que pudiera leer algo antes de hoy, habíamos acordado vernos ahí porque no podría escapar de Nygus.
Estando en el gimnasio me senté en una de las bancas más altas y me quite la mochila antes de sentarme cómodamente, o al menos hacer el intento, observando a una parte del equipo. Habían comenzado a mirar en mi dirección, murmurando quién sabe qué. A los segundos de las duchas salieron las demás integrantes, entre ellas estaba Maka. Vestía al igual que todas un short negro y un polo blanco. Parecía estar algo aburrida. Cuando se juntaron siguieron hablando del mismo tema, supongo que no es normal que alguien como yo venga a ver las prácticas. En un momento pareció que mi tutora también había escuchado los cuchicheos, pues miró a donde yo estaba con algo de sorpresa, levanté mi mano en señal de saludo y ella hizo lo mismo. Todas las del equipo parecieron compartir un mismo pensamiento, pero antes de que ellas pudieran decir algo la entrenadora sopló el silbato.
—Bien, hoy haremos lo de siempre… recuerden que el lunes tenemos un partido muy importante.
Todas comenzaron a murmurar cosas y luego guardaron silencio nuevamente, mientras que Maka parecía estar buscando algo en su mochila. Nygus dio unas indicaciones más y sopló el silbato, las chicas se dispersaron y comenzaron a dar mates. La rubia parecía haber encontrado lo que buscaba: un carmin.
Lentamente se quitó ambas ligas del cabello, provocando que su cabello se cayera libremente… una imagen de ella que nunca había visto; tomó todo su cabello y lo fue juntando hasta lograr una cola alta. Cuando su cabello estuvo sujeto se puso al otro lado de la ned en espera de recepcionar un balón.
Abrí el cuaderno anillado y comencé pasar mi vista por el contenido, tenía unas horas para poder entender algo y facilitarle un poco las cosas…
Sentí un peso menos en mi rostro y luego que alguien me movía ligeramente, también una voz que me llamaba.
—Soul… Soul despierta—dijo una voz femenina que se me hacía conocida—. Despierta…
Abrí mis ojos con pesadez, encontrándome con la luz blanca del gimnasio… Me había quedado dormido.
— ¿Ya terminaste?—pregunté restregándome los ojos.
—Hace unos minutos que salí de las duchas…
Al mirarla detenidamente me percaté de que en efecto se había bañado, a parte del aroma que desprendía más fuerte de lo normal, su cabello se notaba húmedo.
—Y…—dijo mientras se sentaba a mi lado—… ¿Tu casa queda muy lejos…?
Me encogí de hombros.
—Puedo llevarte—dije tomando mi mochila—, si es que no te molesta claro.
Sus mejillas se tiñeron un poco y pareció pensárselo un momento.
—Creo que no—dijo poniéndose de pie.
Asentí y me colgué la mochila en la espalda, no sin antes guardar su cuaderno dentro.
Llegamos a la entrada del Shibusen y mi motocicleta se distinguía de todos los autos y bicicletas. Me acerqué a ella y me subí, para después sacar las llaves de mi mochila. Al no percatarme de la presencia de mi acompañante me volteé en su dirección. Se encontraba cargando sus dos mochilas, una en cada hombro, su rostro me mostraba algo de asombro.
¿Estará nerviosa? ¿O le molestará que sea yo el que conduce?
—A menos que quieras llegar a mi casa antes de las seis… te sugiero subirte—dije antes de girar la llave y que el motor rugiese.
—Nunca me he subido a una motocicleta…
—No es la gran cosa—dije encogiéndome de hombros—, cuélgate bien una de tus mochilas… la otra dámela.
Hizo lo que le dije y luego se subió en la parte de atrás, pasó con delicadeza sus brazos por mi cintura y sentí como temblaba.
— ¿N-No usas… casco?—preguntó temblorosa
—Tendrás que confiar en mí—dije antes de arrancar.
El trayecto en mi opinión estuvo de lo más tranquilo, además de que las calles se notaban algo más vacías de lo normal; Maka parecía haberse acostumbrado a la velocidad… Al principio había estado abrazándose con fuerza a mi cintura, pegando su cuerpo a mi espalda, pero después hasta pareció soltarse un poco. Llegamos cuando menos me di cuenta y ella se soltó de mí, bajándose del vehículo lentamente. Ahora que me fijaba bien, no traía puesto el uniforme… tenía puesto unos shorts de jean, una polera con capucha color amarillo pastel y sus zapatillas.
— ¿En dónde vives?—preguntó antes de tomar la otra mochila que antes le había quitado.
—En el último piso de ese edificio—dije caminando en dirección a la reja, donde dejaba siempre mi Harley.
Una vez encadenada, comencé a subir las escaleras hasta llegar a mi piso, ella me seguía unos pasos atrás. Cada paso parecía pesarle más que el otro, miraba curiosa por las ventanas que estaban del lado de las escaleras. No creía que el hecho de no haber ascensor le molestara, aunque cabía la posibilidad de que estaba cansada por el entrenamiento.
Sin embargo… Me daba también la impresión de que ella desconocía por completo esta parte de la ciudad, por como se quedaba viendo todo detenidamente por la ventana. Además, parecía que algo rondaba por su cabeza por como sus ojos se perdían al mirar afuera.
— ¿Todo bien?—pregunté antes de comenzar a subir el último tramo de escaleras.
— ¿Han venido chicas ya?—cuestionó jugando con sus dedos, parecía nerviosa—. Digo, no quiero causar problemas, espero no incomodar a tus padres…
/Maka/
Me miró confundido y miró arriba como si tratase de encontrar algo.
— ¿Por qué los incomodarías?
Me encogí de hombros sin encontrar respuesta, no tenía mucha experiencia frente a padres de otras personas. Ni siquiera mis amigos, nunca había ido a casa de Elizabeth, en casa de Tsubaki era un milagro que su hermano mayor estuviera y en casa de Kid nunca había adulto además del fiel mayordomo. No sentía mayor angustia o preocupación por incomodar en una casa ajena, mis amigos solían decirme que me sintiera como en casa. Tampoco es como si supiera cómo comportarme frente a un mayor, ¿debía tratarlos igual que a los profesores? ¿o había algún protocolo qué seguir? Era obvio que no les podía tener el mismo trato que a mi… amado padre.
—Tranquila—dijo dándome la espalda para continuar subiendo—, vivo solo.
Subí mirando al suelo, evitando que viera mi expresión incrédula decorando mi rostro. No estaba segura si lo que me había dicho debía tranquilizarme o causarme el efecto contrario. Soul Eater te está llevando a su chalet de solteros…
—Tranquila, no te voy a violar.
El comentario me hizo levantar bruscamente mi rostro para mirarlo desencajada, sentía mis mejillas arder. La verdad, no pensaba que el fuese de ese tipo de personas pero el apodo debía ser por algo… Eater.
No sabía si el comentario debería tomarlo como burla, pues sentía un deje de ironía o… Era para que me sintiera más segura. Si acaso era lo último, no estaba funcionando. Para nada.
Lo escuché reír de buena gana mientras seguía subiendo escaleras, su cachacienta risa me recordó las bromas en clase. Inevitablemente me comenzaron a arder las mejillas, por lo que las golpeé ligeramente sin que se diese cuenta. Entendí entonces que su comentario había sido una especie de broma para liberar tención. No ha funcionado, Evans. Definitivamente era la peor forma de romper el hielo.
Ahora que lo pensaba, era muy ocurrente para ese tipo de cosas, lo que no lo ayudaba mucho a conseguir una buena impresión frente a los maestros. Razón por la que tal vez sus calificaciones estén por los suelos y no haya recibido algún consejo de los docentes… Liz no era muy aplicada, pero trataba de ganarse el cariño de muchos (excepto el de Stein). Tal vez él debería intentarlo. Puede que esa sea la razón por la que me atreví a decirle la verdad sin muchas trabas: reprobaría. No es que fuese mala, soy realista, él no parece tener algún tipo de interés… Aunque me había sentido un poquito avergonzada por ser tan directa con alguien que no había apartado su mirada de mí, no me gustaba llamar la atención. Prefería guardar un perfil bajo.
Llegué al último piso al fin y caminé directo a donde se encontraba mi estudiante, quien parecía estar esperándome frente a una puerta. Entró poco después de que me vio acercarse, hice lo mismo llegando a la puerta blanca. Lo encontré aun de pie cerca de esta misma, se encontraba viendo algunas cartas, tal vez de algún servicio o familiar.
Lo seguí cuando comenzó a caminar y me senté en la alfombra, quedando frente a la pequeña mesa y encontrándose él del otro lado también sentado. Lo había imitado luego de que me diese un par de pantuflas al quitarme las zapatillas.
—Entonces, Maka-sensei—me llamó con una sonrisa ladina—, soy todo tuyo por las próximas horas.
Evité darle muchas vueltas a su comentario, como en las dos veces anteriores, y suspiré rendida. No sabía lo que me deparaban las siguientes horas.
Saqué rápidamente mis cuadernos y un portaminas para poder comenzar a explicarle el procedimiento de cada ejercicio.
— ¿Tienes algo en contra de Stein?—pregunté cuando él tajaba su lápiz.
Ladeó su cabeza de un lado al otro sin tomar mucho en cuenta mi pregunta al parecer.
—Siento que se la ha agarrado conmigo—se quejó mientras abría su cuaderno—. Admito que no ayudo mucho en nuestra relación.
Lo miré un rato y asentí.
—Bien—dije entregándole su examen—. Analicé todo tu examen, también lo he resuelto… Era diferente al mío, creo que hasta los ejercicios eran más difíciles…
— ¿No te digo? Stein tiene algo en mi contra.
—Bueno, pero eso no es lo importante, Soul.
Él me miró fijamente. Algo parecía haber captado su atención… ¿Dije algo raro?
—Comencemos con los anhídridos…
Y de esta manera comenzaron las clases improvisadas de química, nunca había ayudado a alguien en el curso. Miento, a Liz la ayudaba a estudiar a veces, pero en ese caso tenía su cuaderno con sus apuntes o me pedía el mío para ponerse al día. Ella misma trataba de entender y aunque no fuesen los mejores resultados los que tenía, no eran malos como para jalar el curso. Me había comentado que eso era suficiente y que si necesitaba ayuda me la pediría, yo no insistiría.
Pegué un post-it con valencias de metales y no metales en su cuaderno.
—Entonces tengo que memorizar estos números…
No es que no esperase algo de- Okay. La verdad es que estaba gratamente sorprendida con la situación actual, pues había imaginado varios escenarios para cuando estuviésemos estudiando. Pero ninguno se acercaba a este, ninguno.
Evans no era lerdo, ni tonto, ni hueco… Era un real y tremendo flojo.
Con pocas indicaciones y explicaciones ahora estábamos avanzando bastante rápido en la materia. Podía darme las respuestas sin demorar mucho en ello, a veces ni siquiera tenía que ver su hoja para verificar la respuesta. Después de todo el tema actual era básicamente memoria pura.
—No, eso sería cloruro de plomo—corregí.
—Pero… Oh. Sí, me equivoqué—admitió borrando y volviendo a escribir.
Aunque de alguna manera sentía que no me estaba prestando atención al cien por ciento, parecía sólo escucharme un momento y luego sus ojos se perdían. Pero volvían y… se volvían a ir. Y así y todo me daba la mayoría de respuestas correctas, sólo tenía que memorizar ciertos detalles para que no existiera ninguna confusión al momento de dar nombre a los enlaces.
—Metano.
—Correcto—dije por decimotercera vez. Wow.
Su sonrisa se ensanchó y llevó los codos y puños hacia atrás, parecía entretenido.
Un zumbido atrajo mi atención cuando estaba por preguntarle el siguiente ejemplo. Su celular.
Lo tomó sin mucho apuro y al ver la pantalla chasqueó la lengua antes de rechazar la llamada, lo digo porque dejó de vibrar.
Empero el sonido volvió a interrumpir antes de ser dejado en la mesa nuevamente.
Hizo la misma acción.
Vibró.
Otra vez rechazó.
Volvió a vibrar.
— ¿No contestarás? Puede que sea urgente—recalqué.
Negó con la cabeza torciendo el labio.
—Lo apagaré—dijo antes de dejarlo en el sofá detrás suyo.
—Bien…
Y a pesar de que lo había dejado apagado, algo me decía que alguna otra interrupción habría antes de que le preguntara sobre el siguiente enlace químico.
Y así fue.
— ¡SOOOOOOOOORUUUUUUUUUUUUU!
El fuerte grito masculino de alguien junto con los golpes en la puerta nos sorprendieron a ambos.
La intuición femenina existe.
— ¿Pero qué mierda?
El albino se puso de pie algo molesto al parecer y se dirigió a la puerta, yo dejé mi cuaderno en la mesa y me estiré un poco para mirar a la puerta. Tenía curiosidad después de todo.
Al abrir la puerta entro un chico de cabellos celestes alborotados, vestido con un polo negro, jeans gastados y zapatillas. Black*Star, mejor amigo de Evans, el chico más hiperactivo del Shibusen, quien solía pasar más tiempo en la oficina del director que en clase. Si no me equivoco también le habían asignado una tutora, amiga de ambos… Quien entraba también al lugar pero –mucho- más calmada al lado de otra chica de cabellos rosados.
— ¡Oye viejo, de verdad no creí que hablaras en serio sobre no ir!—exclamó golpeándolo en el hombro.
—Black, dije que te llamaría—se quejó empujándolo para que se alejara un poco.
—Pues, ¡nunca llamaste—refutó Star—, ni a mí, ni a Kim, ni a Jacqui!¡Y rechazaste mis llamadas!
Mientras que él le seguía reclamando, ambas chicas se percataron de mi presencia y curiosas pasaron al interior del departamento. Los cabellos de ambas se veían más lacios de lo normal, y vestían con shorts cortos, Kim de jeans claros y Jacqueline de cuerina negra. Las dos tenían chaquetas de mangas largas, la primera de color negro y la otra del color opuesto. Llevaban sus zapatos en sus manos cada una quedando descalzas frente a mí.
— ¿Ehhh? ¿Soul estás estudiando?—preguntó Kim mirándome divertida.
—Sí, había quedado con Maka para estudiar hoy porque no podía otro día—dijo él aún desde la entrada.
—Nos debiste decir eso, no te hubiésemos molestado—suspiró la castaña con una mano en su cintura—. Hola Maka.
—Holaaa~—saludó también la pelirrosada.
—Hola—respondí algo incómoda.
Si Soul me hubiese dicho que tenía planes hoy podríamos haber quedado para el sábado. No tenía por qué sacrificar las noches con sus amigos por mi culpa.
—Ahora que lo saben, ¿pueden retirarse? Le mandan mis saludos a-
—No te preocupes—interrumpí—. Ve con ellos, de todas maneras debo llegar temprano a casa—dije comenzando a guardar mis cosas en mi mochila.
Tomé mi celular para llamar un taxi, no podría darme el lujo de dejar que me llevara a mi casa, tenía planes. Lo más seguro es que ni siquiera se ofreciera en llevarme, su fiesta es más importante obviamente.
— ¿Qué?
Lo miré fijamente, notando como parecía sorprendido.
—En serio—dije sonriendo, colgándome mi mochila en la espalda y la otra solo en uno de mis hombros—, es bueno distraerse.
Pestañeó incrédulo.
—Entonces déjame acompañarte a tu casa al menos—ofreció para sorpresa mía—, es tarde.
Negué con la cabeza.
—Ya pedí un taxi—dije levantando mi celular.
—Te acompaño abajo—ofreció esta vez.
Me despedí de sus amigos quienes sólo asintieron algo sorprendidos, parecía que sus mentes estaban maquinando algo.
Ya abajo, en la puerta de la entrada, estábamos los dos esperando a que llegara el taxi.
—Dame tu número—dijo de repente—, mándame un mensaje cuando llegues a tu casa. Estaré más tranquilo.
Asentí antes de dictarle los números y que él me llamara, su número apareció en mi pantalla y lo agregué a mis contactos.
—Maka—llamó él.
Me miró fijamente por unos segundos y chasqueó la lengua.
—Sé que es tarde pero… ¿quieres ir a la fiesta de Harvard?
Esto no me lo esperaba.
Agradecimiento especial a Pablo, gracias por ayudarme en química en colegio, hubiese desaprobado el curso de no ser por ti. Gracias también por convencerme de leer el manga de SE, no sabía las cosas que me perdía. Amo SE.
Y bien, ¿creen que Maka se animará a ir a la fiesta de Harvard?
Attn. Kiriha-chan
PD. Tengo demasiadas ideas de este anime, espero que me de el tiempo para colgar todas mis ideas. Si acaso siente curiosidad, copian el link de mi blog en mi perfil ;D (PROSTITUYAN LA PÁGINA :V!)
