¡HAPPY NEW YEAR! Este es un regalo por año nuevo, debí colgarlo en Navidad pero de verdad que no tuve mucha libertad. También admito que me distraje con otras cosas xD. Gomen~


Advertencias: Universo Alterno (AU), ligero Ooc, algunas lisurillas por ahí (por eso T)

Soul Eater © Atsushi Okubo(#Respect)


Química explosiva
Capítulo 3: Irrumpiendo en tu vida

/Soul/

La música sonaba a todo volumen, reventando mis tímpanos como suele ser en cualquier fiesta. La gente del Shibusen, entre conocidos y otros no tanto se mezclaban entre otras personas que suponía eran amigos y conocidos del cumpleañero. En un momento el DJ cambia a una canción conocida y la mayoría grita eufórico, algunos que no bailaban comenzaron a hacerlo y yo…

— ¡LROS PRANCHITOS CRON POSHO ESHTAN DECHISOSOS…!

Miré a mi lado, mi mejor amigo disfrutaba de los bocadillos que nadie había tocado. La mayoría estaba en este lugar para emborracharse, hacer vida social o simplemente bailar.

El reloj en mi celular marcaba las 10:44 p.m. Era temprano para estar aburrido, pero no me había levantado del sillón azul desde que llegamos.

— ¡HEY!

El grito de Jacqui me hizo levantar la cabeza, está sin su casaca, ésta la tengo yo en mi regazo. Parada frente a mí ofreciéndome un vaso con una sonrisa extrañada.

— ¿PASA ALGO?—pregunta-casi-grita por el volumen de la música.

Tomo el vaso de su mano y niego con la cabeza.

—ME DUELE UN POCO LA CABEZA.

No era mentira, en parte me comenzaba a doler la cabeza porque no había comido nada y tomado bastante ya. Sumado a que de verdad no tenía ganas de venir.

Pegó su frente a la mía de repente y suspiró tranquila.

—NO TIENES TEMPERATURA… ¿QUIERES AGUA?

—YO VOY—dije poniéndome de pie aún con el vaso en mi mano, me lo tomé de un sorbo dejando la casaca de mi amiga en el mueble. Me dirigí al bar improvisado en donde un sujeto servía lo que le pedían.

Después de tener un vaso de agua en mi mano divisé a Sophie acercándose a mí… Lo que faltaba.

La saludé con la mano antes de irme al sillón azul donde antes estaba sentado, no tenía ganas de lidiar con dramas y no quería bailar. Black seguía en el suelo con la bandeja de panecillos en su mano, estaba bastante entretenido con algo en su celular. La botella de ron a su lado estaba a medio tomar.

Estaba por sentarme nuevamente cuando mi celular vibró en mi bolsillo.

-Ya llegué.

-En realidad llegué hace media hora pero me había olvidado de enviarte un mensaje…

Sonreí.

-Lo siento.

Dudé un momento si dejarla en visto o responder con un emoji. Opté por una carita sonriente y un "No problem" en cursiva.

Maka había decidido ir a casa, me dijo que debían entrenar el día de mañana y no podría levantarse temprano si llegaba en la madrugada. Había estado dispuesto a convencerla pero el auto había llegado por ella para llevarla a su hogar, así que no tuve más opción que despedirme.

Estaba seguro de que Black había estado hablándome todo el trayecto, sobre el nuevo juego que se había comprado con su primo. Pero había dejado de escucharlo en un momento, sólo recordaba sus muecas expresivas y sus comentarios algo exagerados e indecorosos. Con algunas opiniones de Jacqui y las risas de Kim… A quien por cierto había perdido de vista desde que llegamos, pero supongo que si algo malo pasara su mejor amiga me lo haría saber.

-Recuerda seguir estudiando mañana… luego de la resaca (^_^)

-Hahah… No habrá resaca, estudiaré sin problemas ;)

Otra canción conocida comenzó a sonar, Jacqui arrastró a Black para poder bailar y este con un par de panes en su mano, no opuso mucha resistencia.

Usualmente estas fiestas tendían a terminar a las tres de la madrugada para mí, usualmente así era. Porque no había alguien en mi humilde hogar que me regañara sobre llegar a esa hora o en el estado en el que llegaba. Tampoco es como si llegase en un estado parecido al de mi mejor amigo que a veces tomaba como si no hubiese mañana.

Sin embargo, me estaba dirigiendo ya ha la salida pues hoy me estaba aburriendo demasiado rápido… Sí, ya sé que hoy en día no es extraño que nuestra generación esté pegada a estos dispositivos móviles… Empero, personalmente no me he sentido tan apegado a mi celular, no desde que comencé a tener amigos como Kim, Jacqui y en especial Black*Star… A quien no le gustaba que le prestaran atención a medias cuando hablaba porque: …CÓMO OSAS DESAFIAR A TU GRANDIOSO DIOS PRESTÁNDOLE SOLAMENTE UNA PARTE DE TU ATENCIÓN!? Así que en poco tiempo el celular se volvió un objeto sin mucha importancia para mí en cuanto entré al Shibusen.

— ¡¿Soul?!

Miré hacia atrás, chocando con los ojos verdes de mi mejor amiga.

Había podido escucharla bien aun cuando los oídos me zumbaban por el alto volumen del interior de la casa.

—Kim, ¿pasa algo?—pregunté acercándome a la entrada de la casa donde había estado antes también yo.

Ella balanceó su cabeza de un lado al otro y me miró entrecerrando los ojos.

—Es raro que te vayas tan temprano… Solo eso—dijo sonriendo.

Me encogí de hombros.

—No sé… Es raro, no sé si me entiendas pero… Estoy algo aburrido.

Parpadeó rápidamente un par de veces antes de jalarme del cuello de mi camisa para pegar su frente con la mía. Como lo había hecho mi otra mejor amiga hace un buen rato.

—Pues fiebre no es… ¿todo bien con tus padres?

—Sí—aseguré al tiempo que nos alejábamos del otro—. No es nada, tal vez mucho estudiar me hizo doler la cabeza.

Rió divertida antes de palmear mi hombro.

—Es lo más probable.

Me rasqué la nuca no muy seguro de mis propias palabras.

—Bueno, si es cansancio, lo mejor será que vuelvas a casa y descanses.

Asentí antes de despedirme, había pedido un taxi para poder llegar a mi departamento rápidamente.

Al llegar al edificio, subí cada escalón pensando en que hacía unas horas Maka había estado mirando atenta hacia afuera.

Las veces que mis amigos venían no tomaban muy en cuenta el panorama que se veía a través de las ventanas. Subíamos conversando sobre alguna serie o algún otro tema bastante trivial y sin mucho contenido. Cuando me daba cuenta, estábamos siempre al frente de mi puerta y así todos nos quedábamos pasando la tarde hablando sobre algún acontecimiento del día. A veces Kim aceptaba jugar videojuegos y los cuatro comenzábamos a pelearnos por pequeñeces como el puntaje de cada quien…

Ni siquiera el día que me había mudado aquí había sentido la necesidad de mirar por la ventana.

Mas, ahora que llegaba a las últimas escaleras, me fijaba en la vista que nunca había llamado mi atención.

Un silbido escapó de mis labios. Vaya vista.

Sonreí de lado. Gracias Maka.

Cierto, no le había agradecido por las clases de hoy.

Giré la llave de mi puerta y una vez dentro cerré esta, quitándome los zapatillas al tiempo que dejaba las llaves en la repisa. Mi sala me recibió tan solitaria como siempre, aún con mis cuadernos y algunos apuntes que mi profesora había hecho. Descubrí también que se había olvidado de su portaminas, estaba al lado de mi libro encima de su examen con un perfecto cien en la esquina superior.

Sentía una extrema curiosidad por saber en qué no era buena Albarn, porque no podía ser perfecta después de todo. Aunque era sencillo imaginarla llegando a una casa en donde sus padres la recibían con abrazos. Donde le preguntaban qué tal le había ido en el día o quizás algún hermano menor quien se le pegara bastante. Una familia bastante balanceada tanto emocionalmente como económicamente.

La sonrisa que compartía siempre con sus amigas era digna de envidiar, porque parecía ser una prueba innegable de su vida. Era feliz. Eso parecía. Nunca juzgues un libro por la portada. En su caso este ejemplo calzada perfectamente, pero hablando en sí de la frase, tal vez su vida no era tan perfecta. Tal vez sí. Lo que me hacía envidiarla un poco más, sí, admitía que le tenía un poquito de envidia.

A la mañana siguiente me levanté extrañamente feliz, la cabeza no me dolía y los oídos no me zumbaban mucho. Era bastante temprano para mí un sábado en el que no hacía más que ociar durante todo el día. Desayuné cereal con leche y me dispuse a leer los apuntes del día anterior.

El día se pasó tan aburrido como cualquier otro, un par de llamadas de mis amigos, contándome los pormenores de la fiesta. Al parecer Jacqui se había besado con el dueño del cumpleaños.

El domingo se pasó igual que el sábado, con la diferencia de que eran Jacqui y Black quienes venían después del almuerzo. Como cualquier domingo venían a jugar videojuegos, sólo que en esta ocasión jugaron ellos dos solos. Estaba resolviendo los ejercicios de mi examen para convencerme a mí mismo de que no tendría que pedirle ayuda a Maka. Ella tenía bastante en qué centrarse para estar perdiendo su tiempo con un chico que no quiso hacer algo por cambiar antes.

Para sorpresa mía, mis dos amigos dejaron el play para sentarse a mi lado. Recién recordaba que la castaña era la tutora del peliceleste, por lo que se pusieron a resolver ejercicios.

Ya era lunes, primer día de la semana y me encontraba estacionando mi moto donde siempre. Y al igual que cualquier lunes, mi mejor amigo repartía autógrafos a quien se le cruzaba por el camino. Mientras que algunos lo miraban raro, huían de él o lo ignoraban, otros sonreían ya acostumbrados. Se hace querer.

Entré al aula antes que él, quien se daría una vuelta más para "honrar a todos con su GRAN presencia" porque "todos merecían un pedacito de su tiempo para una buena semana".

—Buenas días, estudioso—bromeó la pelirrosada al verme entrar, estaba sentada sobre la mesa donde era su sitio al igual que O'Lantern. Ambas parecían haber estado hablando de mí por cómo molestaban.

Rodé los ojos dirigiéndome a mi lugar.

—Ya las quiero ver cuando supere sus promedios.

Las mejores amigas rieron a carcajadas mirándose entre ellas, comenzaron a imitar mi voz y lo que había dicho. Reí dejando mi mochila en mi lugar justo cuando el timbre sonaba y el autodenominado dios entraba con rapidez para no ser diseccionado.

Las primeras horas pasaron y el almuerzo llegó antes de lo esperado.

Subimos como de costumbre al último piso de la escuela para almorzar. Kim solía traer almuerzo para los cuatro, venía de una gran familia y tres almuerzos más no le hacían diferencia. Era así desde que nos hicimos amigos, es decir, después de que termináramos el primer año de secundaria.

—Chicos—llamó emocionada esta misma—, ya se acerca el… ¡Festival Cultural!

Mi mejor amigo también aplaudió divertido, era siempre su época favorita para repartir pines con sus iniciales.

— ¿Qué creen que vamos a hacer este año?—cuestionó con ensoñación, parecía bastante interesada.

—Debe ser algo… cool—dijo mi otra mejor amiga mirándome divertida, esa palabra se les había pegado a ambas después de pasar tanto tiempo conmigo—. No bromeó Evans, no me mires así.

—Te ves graciosa diciendo: cool—dije rodando los ojos, ella me empujó de un hombro.

—Pero es que me refiero a que debe ser genial… ¡Es nuestro último año!

Touché.

Las dos féminas comenzaron a lanzar un montón de ideas, a pesar de que ni siquiera en clases se había hablado del evento. Ellas parecían tener una idea fija de lo que querían para ese día. Un grito llama mi atención cuando ya hemos terminado de almorzar los cuatro. Ellas se miran emocionadas antes de despedirse de nosotros e irse corriendo a quién sabe dónde.

Star comenzó a hablar sobre una nueva serie que iban a comenzar a transmitir hoy, hablamos de eso al bajar las escaleras. Las mismas donde una vez nos cruzamos con…

—Maka—saludé cuando me miró algo sorprendida.

Levantó su mano sonriente.

—Soul—respondió antes de ponerse de pie, porque estaba sentada en los escalones—, ¿estudiaste?

Me encogí de hombros.

—Un poco—desestimé, luego caí en cuenta de que a mi lado estaba el peor amigo de la historia.

— ¿UN POCO?—inquirió burlón antes de poner una mano en mi hombro y mirar a la peliceniza—. Este viejo se la pasó estudiando todo el domingo, hasta Jacqui me obligó a estudiar al verlo tan concentrado.

Golpeé a Black en el estómago levemente antes de girarme a ver mi profesora.

Se estaba mordiendo el labio, como si aguantase la risa. Esto no es cool, gracias Black.

—Bueno, está bien, ¿no?—preguntó mirándome fijamente, ladeando el rostro.

—Espero no arruine mi reputación—solté sarcástico.

—Tú la arruinaste cuando aceptaste salir con Sophie.

Esta vez las tres chicas rieron, lo que me hizo cuestionarme por qué Black*Star era mi mejor amigo.

/Maka/

Traté con todas mis fuerzas no reírme, no debe estar siendo muy cómoda la situación para el peliblanco. Pero la forma en la que lo decía su amigo y sus gestos eran demasiado graciosos, Soul tenía amigos peculiares.

El timbre sonó y bajamos los cinco al pasadizo en donde teníamos clases, Liz se apartó de nosotros y se fue a sus clases. Tsubaki y yo caminamos junto con los dos chicos de nuestra clase, extrañamente Tsubaki había encontrado un tema en común. Sobre una serie que estrenarían hoy por televisión.

Una vez en el aula todos se sentaron, porque eran las dos últimas horas de clases y eran con nuestro preciado tutor.

—Examen sorpresa.

Y pronunciando aquellas dos palabras mágicas. Casi todo el salón compartía un mismo pensamiento.

Saqué mi cartuchera, intentando en vano encontrar mi portaminas, había estado utilizando el lápiz de Tsubaki. Pero ella lo necesitaría para el examen.

—Maka-chan—llamó mi amiga detrás de mí entre susurros.

Al girarme la encontré con mi portaminas. Sonreí antes de intercambiarlo por su lápiz.

Había una pequeña hoja enrollada alrededor del portaminas.

"Lo dejaste en mi mesa el viernes. SE."

Guardé el papel en el bolsillo de la falda y recibí la hoja del examen.

Eran casi los mismos ejercicios que había hecho con Evans el viernes en la noche en su departamento.

Los ejercicios no eran otros que los que usualmente dejaba de tarea pero nadie hacía, claro que estaban algo trabajosos. Y ese era un problema para mí, tenía que irme en cuarenta minutos para poder tomar el autobús con el equipo de vóley. Teníamos un partido en una de las escuelas de Las Vegas y el camino era relativamente largo.

Miré el reloj en la parte superior de la pizarra y suspiré, sólo tenía que concentrarme y todo estaría bien. No había estudiado pero, como había dicho antes, eran los que dejaba de tarea, que yo SI hacía.

Iba por la pregunta diez cuando mi vista se desvió del examen, como de costumbre descansaba unos segundos. Mis ojos se dirigieron a un punto en específico, mi alumno. Estaba mirando su examen con una sonrisa de satisfacción… ¿Había terminado…? ¡MAKA!

Sí. Debía concentrarme, debía irme.

Terminé el examen sin mucho apuro, dando una ojeada a todas las preguntas antes de ponerme de pie y meter la cartuchera con mi portaminas dentro a mi mochila. Había metido todos los cuadernos y libros que necesitaba antes de ir a almorzar, precaviendo que algo como esto sucediera. Tomé la hoja de permiso para salir del aula y con la mochila en el hombro y en mi otra mano la hoja de mi examen me dirigí al escritorio de Stein.

El de anteojos me miró curioso al entregarle la hoja del permiso. Asintió y levantó una mano en señal de despedida.

—Suerte—soltó antes de que yo saliera en rumbo al estacionamiento, donde seguro estaban ya las chicas en el bus.

Nygus me esperaba de brazos cruzados en la puerta del transporte color negro con pequeñas calaveras blancas debajo de cada ventana. El autobús era tan peculiar como la escuela misma, tenían que hacer juego con esta después de todo, ¿no? Pero eso no eran lo más interesante, sino sus llantas de cara blanca. También estaban esos cómodos asientos aterciopelados, rojos carmesí… Iguales a los ojos de Soul… ¿Qué?

Una vez dentro las chicas gritaron de emoción al verme, soltando cosas como:

—Al fin llegó la protagonista.

— ¡Llegó la reina!

— ¡Maka-senpai en acción!

Me senté al lado de Eruka, quien también iba en el mismo año que yo y había entrado en el mismo año también al equipo. A ella si la conocía desde hacía bastante tiempo, porque nuestras madres se conocían desde hace mucho. Debido a esto ella también terminó en el Shibusen al igual que yo.

—Siempre haciéndote de esperar-geko.

Rodé los ojos antes de sentir como rugía el motor.

—Tenía examen de química.

—Stein de veras que está loco-geko—dijo con ironía antes de amarrarse sus cabellos albinos en una cola alta.

El trayecto sería largo, así lo recordaba de los años anteriores. Así que me puse los audífonos antes de que comenzara a andar el bus, porque mi amiga no era de hablar mucho en el trayecto… Sino era más de quedarse dormida en mi hombro como lo estaba haciendo en este momento. No me molestaba puesto que al contrario de Elizabeth que babeaba al dormir, Frog mantenía su boca cerrada.

Escuchando música no pensaba mucho en el panorama desértico de Nevada.

La primera vez que viajamos hacia Las Vegas, la peliblanca y yo éramos apenas unas niñas. Debido a que el Shibusen era una escuela completa, es decir, tenía primaria, secundaria y preparatoria. Habían tres equipos de voleibol femenino, al igual que los demás clubes deportivos en la escuela.

Mi afición al deporte no comenzó por alguna admiración a alguien mayor a mí, tampoco porque habían deseos ocultos como algún chico o caerle bien a todo el mundo. No era buena muy buena en la clase de educación física, me mantenía en el promedio. Pero mi amiga de la infancia había llegado con un valón de vóley para mi cumpleaños número ocho y había compartido como de costumbre su afición conmigo.

Solamente que al entrar al equipo Eruka comenzó a contarme lo genial que era detener los remates o los saques de cada contrincante. En quien podrían confiar para que la oportunidad de contratacar llegara, no me sorprendió que llegara a ser libero en poco tiempo… Lo que sí, ser capitana no tenía mucho sentido, pero sé que todo es culpa de la peliblanca.

—Bien chicas, recuerden que confiarse de estas niñas no las llevará a ningún lado—dijo Nygus calmada, cuando el bus se había detenido frente a un gimnasio—. Haberles ganado el año anterior, no les da la ventaja este año porque es evidente que tratarán de que los resultados sean opuestos.

La mirada celeste de la entrenadora se posó en mí y de no ser por la peliblanca ya despierta que me golpeó ligeramente con su codo en el brazo, no me hubiese animado a nada.

—Llegó el momento que estuvimos esperando niñas—dije sonriendo—, el momento en que todas esas tardes de entrenamiento deben dar frutos… Hemos trabajado mucho para poder sentirnos seguras al llegar aquí, no lo piensen mucho al estar en el partido, no tienen por qué dudar de que podemos ganar.

— ¡Ánimos chicas!—gritó a mi lado la más animada poniéndose de pie también—. ¡El oro será nuestro!—exclamó con las mismas fuerzas con su puño en el aire, todas hicieron lo mismo gritando.

Susurré un "gracias" a mi amiga, quien me guiñó un ojo, siempre tendía a alargar los discursos.

Bajamos todas y yo me dirigí al baño más cercano a cambiarme de ropa, pues al haber llegado con las justas no me había cambiado. Rápidamente me quité aquella falda azul junto con la corbata roja y blusa… Caminé fuera del baño de chicas con las rodilleras negras en mi mano y mi cabello aun suelto, ya con los shorts ridículamente cortos y el polo con una línea horizontal debajo del número ocho.

— ¡Capitana!

Reconocí el grito cargado de ironía justo al mismo tiempo que detenía el balón de líneas blancas y rojas con mi mano libre.

—Buenos reflejos, muy buenos-geko—dijo aplaudiendo con una sonrisa traviesa.

Entrecerré los ojos sin poder creer lo que acababa de hacer, nos dirigimos rápidamente a donde podíamos entrenar por unos quince minutos antes de entrar a la cancha para el primer partido. Me puse las rodilleras y me sujeté el cabello, antes de comenzar el calentamiento.

Pronto llegó el momento de jugar, cómo había dicho antes Nygus, el partido de ahora era con quienes jugamos el año pasado. Las de primero no las conocían, sería un nuevo desafío para todas porque las de tercer año ya no estaban. Justamente con quienes jugábamos este año eran las mismas del año anterior, porque no habían ninguna de tercer año en el torneo pasado en su equipo.

Empezaba sacando una chica de primer año, a quién todas le dimos ánimos para un buen servicio.

Y aunque el servicio estuvo perfecto como de costumbre para ella, la capitana del equipo contrario la detuvo y me miró con una sonrisa. Era obvio ahora que no sería tan fácil como el año anterior.

Aun así, ganamos el primer set, 32-30, sí, fue complicado.

Teníamos ahora que cambiar de lado de la cancha y Nygus nos estaba dando indicaciones cuando…

— ¡TÚ PUEDES, MAKAAAAAAAAA!

Nuestra entrenadora se quedó en silencio al igual que todas para voltear en dirección a donde estaban un grupo de chicos gritando. No eran muchos, unas diez personas que ahora gritaban por el Shibusen. Entre ellos, Tsubaki, Elizabeth, Kid, junto a Soul y Black*Star para sorpresa mía.

-.-.-.-.-.-

—Déjenme decirles que estoy…—Stein parecía buscar las palabras correctas, como si nunca las hubiese usado—…sorprendido.

Sentí como todos, incluyéndome, mirábamos curiosos al frente, en su dirección.

No había nada nuevo en él, misma bata blanca. Mismo lentes circulares sin mucha montura. Mismo cabello de extraña tonalidad gris acomodado con su usual peinado… Pero sonreía, Frank Stein, profesor de química de preparatoria sonreía. Y no era esa sonrisa macabra que nos mostraba a todos cada vez que anunciaba alguna de sus locas ideas para diseccionar o sobre algún alumno que tendría que ser su asistente por el resto del año. Tampoco la que ponía cuando anunciaba quienes desaprobarían el curso… Era una sonrisa amable.

—Comencemos con los trece alumnos con bajas calificaciones…

Miré a Soul, quien parecía estar dormido por como su rostro estaba oculto entre sus brazos. Atrás de él, Black*Star parecía estar pegándole stickers en la espalda a su mejor amigo sin que se diese cuenta.

—Hay cuatro alumnos que merecen la pena ser reconocidos, pero de todas maneras me complace anunciar que no hay ningún desaprobado en este examen—anunció—. Lo que es bastante extraño puesto que era uno sorpresa y la mayoría aquí no parecía muy interesado en sacar un aprobatorio…

Stein comenzó a nombrar las notas de cada chico, la mayoría de estos habían aprobado con las justas pero gritaban eufóricos. Parecía que eran las mejores notas en todas sus vidas.

Estos gritos eufóricos despertaron a Evans, quien justo en ese momento sintió el tercer sticker que el peliceleste le pegaba en la espalda. Me mordí el labio para no reír en ese momento por como el peliblanco lo había golpeado y ahora intentaba quitarse las otras pegatinas de la espalda.

Recordaba aun en mi cabeza como habían gritado ambos eufóricos a lo largo del partido, donde llegamos a jugar tres sets porque el equipo contrario ganó uno de estos. Fue bastante complicado al fin de cuentas pero nos hicimos paso entre todos para poder lograr lo que queríamos. Luego de ellas nos tocó jugar con otro equipo bastante complicado, pero también logramos el mejor de los resultados, aunque nuestro último set estuvimos bastante nerviosas por cómo se acercaron ellas primero a los veinte puntos.

Definitivamente no me esperaba verlos animando en el partido, empero no podría verlos hoy tal vez, porque me tendría que ir a penas sonara el timbre. Ellos aún seguirían en clases por lo que sería imposible verlos gritando nuevamente.

—…Black*Star—llamó el profesor desde el frente con una sonrisa, la misma que a todos nos sorprendía—, felicidades, es la nota más alta en lo que lleva de mi curso. Setenta y nueve.

El joven abrió sus ojos y gritó que nadie podría superar aquel rendimiento en tan poco tiempo. Luego pareció buscar algo con la mirada y cuando lo encontró corrió hacia él- Corrijo. Ella. Pues ahora se encontraba abrazando a su amiga castaña quien pedía avergonzada que lo soltara, mientras él seguía repitiendo que debía ser reconocida por haber ayudado a un Dios.

Minutos después en que la mayoría había reído ante la escena, Black*Star caminaba hacia adelante con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro. Cuando la hoja estuvo en su mano, la levantó hacia arriba y se puso en una pose muy graciosa, volvieron a reír todos. Antes de dirigirse a su asiento nuevamente se dirigió a donde estaba sentada Jacqueline y la besó en la cabeza, ella nuevamente le regañó. Esta vez él se alejó pero aun con su típica energía, hasta llegar a su lugar donde le restregó el examen en la cara a su mejor amigo.

—Bien, ahora los demás exámenes…—continuó.

¿Y Soul?

El miedo me inundó por unos segundos, porque tal vez él no estaba dentro de la categoría que mejoró sino tal vez de los que no tienen oportunidad. No, Soul había demostrado que podía lograr más que eso.

Él también parecía nervioso por como golpeaba el pupitre con sus dedos rápidamente, intentando verse despreocupado al mirar al frente.

—Señor Ford—llamó Stein.

Ox se puso de pie y camino hacia el frente bastante confiado, pero al llegar se mueca de confusión se hizo presente. Era obvio que no era la nota que quería.

—Señorita Albarn, entiendo que estuviste apurada y por eso sacaste un noventa y nueve… Sin embargo—agregó mientras dejaba mi examen en mi mesa, en realidad yo estaba bastante satisfecha—, déjeme decirle que debe sentirse orgullosa de poder lograr que alguien como Evans saque la mejor nota de la clase.

Y al contrario de segundos atrás, en donde todos festejaban sus resultados, gritando, riendo y gastando bromas con quienes fueron tutores… Todos se quedaron en un silencio sepulcral. Yo sólo miraba a mi alumno y este me mantenía la mirada al parecer también sin poder creerlo hasta que Stein dejó caer su hoja en su pupitre.

—Felicidades Evans, espero puedas seguir con este rendimiento.

No fue el dueño del examen quien lo vio primero, sino su amigo quien se lo quitó a penas él lo había tenido.

— ¡¿CIEEEEN?!—exclamó bastante sorprendido—. ¿¡CÓMO OSAS GANARLE A TU GRAN DIOS!?

El timbre sonó, anunciaba el cambio de hora y yo me tenía que ir a cambiar.

—Antes de que se vayan, recuerden que aún queda el trabajo de investigación, los temas los repartiré en la siguiente clase, pero vayan formando parejas.

Me colgué mi mochila en el hombro ya lista y el otro maletín también antes de salir corriendo en dirección al baño. Me encontré con Anastasia y Ponera, ambas de segundo año quienes me sonrieron al verme, después de un par de palabras las tres comenzamos a cambiarnos. Los vestidores del gimnasio también les quedaban lejos a ellas así que corrieron al baño más cercano. Anastasia era colocadora desde primer año, nos fue de gran ayuda porque cuando yo estaba en primero la colocadora de tercero se retiraba. Ponera jugaba de bloqueadora central, es bastante alta y nos servía eso bastante desde que llegó.

Las esperé a ambas afuera del baño, mientras también buscaba una liga para mi cabello.

— ¡Maka!—gritó alguien en el pasillo, era algo complicado saber quién, era el primer receso y habían muchas personas—. ¡Maka!—insistió la misma voz masculina, que segundos después reconocí como la de Soul.

Llegó a mi lado abriéndose paso entre las personas, me miró de arriba abajo y pareció entender la razón por la cual ya estaba en el salón.

— ¿Partido a esta hora?

—Dentro de unas tres horas para ser exactos.

Dejó escapar un silbido bastante sorprendido.

—Suerte, entonces—dijo con una sonrisa extendiéndome su puño.

Sonreí y choqué el mío con el de él.

—Te buscaba porque-

— ¡Maka-senpai, ya terminamos…!—ambas salieron del baño y miraron a Soul unos segundos, luego a mí y luego a Soul—. ¡Y ya nos vamos!—gritaron antes de dar media vuelta y dirigirse a la salida entre la multitud.

El timbre sonó al mismo tiempo que todos parecían volver a sus aulas, pude llegar a verlas voltear en el pasadizo por esta misma razón.

—Gracias.

Me giré a mirarlo, se rascaba la nuca y sonreía algo apagado.

—Te debo ese cien a ti—dijo asintiendo—. Pero no te buscaba para eso, quería saber si tenías pareja para hacer la investigación de Stein.

— ¿Quieres agruparte conmigo?

—No lo tomes a mal, no es que sea convenido, pero entiendo mejor cuando tú me lo explicas, no te voy a dejar haciendo el trabajo sola… No sería nada cool.

Escuché que gritaban mi nombre desde lejos antes de chocar con los ojos de Eruka quien me tomaba de la mano para correr a la entrada. No esperaba que Soul también tomara mi otra mano para que no me alejara del todo, tenía que darle una respuesta… ¿Y Tsubaki con quién haría grupo?

—Escuché a una chica pidiéndole ayuda a Nakatsukasa, le dijo que te preguntaría a ti primero así que…

—Maka, debemos irnos—insistió la peliblanca mientras sonreía divertida, era obvio que para ella la situación era muy cómica y luego comenzaría a hacerme preguntas. Como la primera vez que vio a Soul en el gimnasio.

—Está bien, acepto—dije antes de soltarme y correr con Eruka—. ¡Escogemos el tema en la noche!—grité antes de girar, no sin antes haber visto su característica sonrisa de tiburón.

Sonreí inconscientemente por ello.

—La capitana ahora tiene novio…—comenzó Frog—…y no es nada más ni nada menos que Soul Eater.

—Cállate, solo haremos grupo.

Eso y nada más.


Hmm... Maka-chi piensa que solamente serán pareja para su investigación de química. ¿Qué piensan ustedes?

Prometo actualizar en esta semana, fácil dentro de un toque cuelgo el siguiente capítulo que se llama "Segundo intento". ¿Por qué? ¿Por qué creen ustedes? Por cierto, Ponera y Anastasia no son personajes creados, Anastasia es de Soul Eater NOT y Ponera del manga de Soul Eater.

Attn. Kiriha-chan

PD. Tengo demasiadas ideas de este anime, espero que me de el tiempo para colgar todas mis ideas. Si acaso siente curiosidad, copian el link de mi blog en mi perfil ;D (PROSTITUYAN LA PÁGINA :V!)