Advertencias: Universo Alterno (AU), ligero Ooc, algunas lisurillas por ahí (por eso T)

Soul Eater © Atsushi Okubo(#Respect)


Química explosiva
Capítulo 5: Celoso y engreído.

/Soul/

Durante el festival deportivo pude entender muchas cosas sobre Maka Albarn.

La más importante quizás era su sentido de liderazgo aunque ella parecía desestimarlo. Tenía la habilidad de brindarle confianza a las personas que se sentían presionadas o sin esperanzas. No solo con palabras de ánimo ni con delicados golpes en la espalda, sino también con las expresiones que mostraba. En especial su sonrisa sincera, que siempre traía calma cuando estaban desorientados. A pesar de que a la mayoría de su equipo no lo conocía.

Para bien o mal, yo había terminado en el mismo grupo que sus dos mejores amigas, quienes no dejaron de mirarme recelosas. En especial Elizabeth, quien no apartó sus ojos azules de mí en toda la semana deportiva. Tsubaki parecía ser más discreta, aun así no podía ocultar del todo que estaba pendiente de qué o no hacía.

Mis dos mejores amigas también habían sido divididas, Kim estaba en un grupo con Harvard y Ox, chicos con los que se llevaba bien. Jacqui estaba en el grupo de Killik, junto con Kid y Eruka, amigos de Maka. Esta última estaba en el equipo de Black*Star, quien seguía estando un poco sensible por el hecho de que no lo escogieran capitán.

No obstante, a pesar de que a mi mejor amigo no le hiciera gracia mi comentario, personalmente pensaba que Maka hacía un buen trabajo como capitana.

El miércoles los resultados de un comienzo ya estaban invertidos, el grupo de Kim estaba en último lugar. Le seguía el grupo de Jacqui que se habían mantenido en el mismo puesto, pero ahora les faltaban casi cien puntos para alcanzarnos, no era mucho. Pero al grupo de Maka y Black les faltaba menos de ochenta para lograr el primer lugar, a pesar de que habían empezado en último.

El silbido a mi lado llamó mi atención.

—Viejo, en el partido de hoy los rebasaremos—aseguró el peliceleste con una sonrisa de autosuficiencia.

—Inténtenlo—reté chocando puños con él.

Solíamos distanciarnos un poco en esta semana, debido a que era usual que nos mantuvieran en equipos separados. Pasaba lo mismo con Kim y Jacqueline… Mas eso no quería decir que dejáramos de ser amigos.

—Ya quisieran, hoy después los partidos de vóley… estaremos en primer lugar—dijo la castaña a mi lado, bastante animada.

La pelirrosada solamente cerró sus ojos con fuerza y levantó sus puños al aire.

— ¡Hoy los derrotaremos a todos!

Los tres reímos al verla tan animada aun cuando parecía que ya no les quedaba esperanzas. Su equipo no había vuelto a ganar un partido después del tercer día que comenzó con el partido de fútbol de chicas en donde el grupo de Kim ganó al de Maka. El partido siguiente que fue de básquet damas lo perdieron contra mi equipo y luego jugaron contra el Black en voley varones y perdieron otro. No les había ido bien.

El día de hoy iniciaba con el partido de básquet de hombres.

Sid estaba esperando a los dos capitanes, los de cada equipo para poder comenzar.

Black y yo nos miramos frente al otro y después de que el profesor soplara su silbato lanzó el balón al aire. Salté lo más alto que pude para empujar el balón al lado contrario pero Star hizo lo mismo antes de que me diera cuenta y se lo pasó a su equipo.

Clay, un chico rubio de segundo año de mi equipo, estaba intentando quitarle el balón a Asura del equipo de Black, quien casi deja que lo haga. De alguna manera Akane, también del otro equipo, llegó a estar cerca de él y tuvo el balón en sus manos pero no mucho porque…

Estaba detrás del área de anotación, era obvio que en segundos lanzaría y…

— ¡AKANE-KUUUUN!

El grupo de chicas de su equipo gritaron eufóricas luego de que encestara, no solamente eran los primeros puntos del partido sino que habían sido tres(*).

Me acerqué a Clay mientras el equipo contrario festejaba los tres puntos en el marcador.

—La siguiente—dije golpeando su espalda, él sonrió de lado y chocó palmas conmigo.

Le tocaba lanzar el balón a él por el punto contrario. Así que después de que Sid sonara el silbato, el rubio desde afuera del campo me lanzó el balón. Se lo pasé yo a otro chico que estaba más lejos, este castaño corrió en dirección al aro contrario, saltó un poco antes de lanzar el balón pero este fue arrebatado en el aire por-

— ¡YAHOOOOOOOOO!

El equipo contrario gritó junto con su animado capitán del equipo de básquet.

Sonreí de lado chocando las palmas con Clay, sabíamos que algo así sucedería. El problema era que Asura seguía marcando al rubio y le impedía moverse libremente, y de no sé donde apareció Aaron. El castaño callado que en las prácticas solía ser bastante ágil, como ahora que le dejaba el camino libre a nuestro compañero.

Black tenía problemas porque estaba siendo marcado, aunque no dejaba de dar bote al balón, así que si encontraba una salida… Podía encestar con doble salto, como lo hizo.

Otra vez Clay estaba con el balón entre sus manos fuera de la cancha mirando a todos lados, porque Asura lo marcaba. Aaron llegó de un lado y después de un bote en el suelo el balón llegó a sus manos. Akane llegó delante de él y al ser tan diferentes en cuanto a estatura, creí que estaríamos perdidos otra vez. Por suerte me equivoqué y pudo pasar debajo de su brazo izquierdo para seguir dribleando.

Me dio un pase sobre su cabeza cuando estaba en la esquina del campo y empinándome un poco lancé el balón.

— ¡SOUUUUUL-SAMAAAAA!

Desordené los cabellos del chico de primero antes de volvernos a alejar porque les tocaba sacar a ellos.

En un momento en el que el marcador iba 54-51, nosotros ganando, Black y yo terminamos peleándonos por el balón y nos detuvieron con el silbato. Mi mejor amigo tenía más contacto con él balón por lo que el tiro libre iba para él… Mi mejor amigo encesto las dos veces que debía hacerlo y llegaron a los 53.

Faltaban cinco minutos para que terminara el partido, si no podíamos encestar un punto más al menos debíamos evitar que ellos lo hicieran… O eso es lo que pensaba hasta diez segundos antes de que el partido acabara. Pues el capitán del equipo contrario me acababa de quitar el balón de las manos cuando por un segundo miré a la multitud haciendo barras.

En el auditorio se escuchaba la cuenta regresiva a coro al tiempo que mi equipo trataba de quitarle el balón. Y en los cinco últimos segundos Black*Star saltó y encestó, quedando colgado del aro cuando la alarma del final sonó.

Caí rendido al suelo, sintiendo un poco de culpa por la pequeña distracción. Decía un poco porque la expresión de la capitana del equipo contrario había sido única. Así que por un lado había valido la pena.

—Senpai.

La voz seca me sacó de entre mis recuerdos, al abrir mis ojos me encontré con el flequillo castaño.

Tomé la mano de Aaron con una sonrisa y me puse de pie, mi vista se posó entonces en el equipo que estaba saltando eufórico. Este partido los ayudaba a alcanzarnos, casi, por una diferencia de 10 puntos.

—Lo lograron, ¿eh?

—Parece que sí—respondió el rubio llegando a mi lado.

Aplausos también se escucharon, por lo que ambos volteamos en dirección las personas de nuestro equipo. Ninguno parecía molesto, por el contrario, se veían bastante calmados y podría decir que satisfechos… De alguna manera.

Algunos comenzaron a acercarse a los jugadores, no conté que entre ellos dos chicas se acercaran con expresiones bastante tranquilas. Tampoco me esperé el golpe en mi espalda que me dio la castaña.

—Buen juego, Evans—dijo sonriente Thompson.

La miré algo extrañado, sonriendo no muy convencido antes de girarme a la más alta quien me sonrió dulcemente.

—Felicidades, Soul-kun.

Me mostré confundido entonces.

— ¿Por qué?—pregunté algo incómodo—. Perdimos.

—Pero lo dieron todo allá—señaló apoyando las felicitaciones que su amiga me había dado—. De todas formas, ¿ves a alguien del equipo molesto? ¡No!—respondió ella misma sin dejar que yo lo hiciera—, así que nadie te culpa de nada.

Sonreía con ellas antes de girarme a ver al grupo ganador, seguían saltando y coreando algo a todo pulmón. Lanzaban a Black por los aires, mientras este gritaba eufórico. No era por no saberse la letra de la barra, lo había escuchado cantarla en toda la semana, no a todo pulmón pero sí tarareándola. Así que lo más probable era que estuviese tan emocionado de que por una vez en el año todo el mundo estuviera agradecido con él. Obviamente no era un suceso que se repitiera seguido, así que debía de estar disfrutándolo y la emoción no lo dejaba decir otra cosa. Claro que él no admitiría que un gran Dios como él tenía por qué dudar del afecto de sus mortales humanos.

—Black*Star parece estar disfrutando la atención—comentó Elizabeth, de brazos cruzados y con una sonrisa contrariada. Se veía entre sorprendida y entretenida.

Tomé un poco de mi agua mientras veía como todos lo felicitaban, ya habían dejado de lanzarlo por los aires.

—Le gusta la atención.

—Eso es seguro—aceptó encogiéndose de hombros sin dejar de sonreír levemente—. Pero mira nada más…—dijo esta vez, su tono más irónico y su sonrisa más grande.

Su amiga también volteó y miró sorprendida. Esta vez fui yo quien quiso saber lo que pasaba.

Maka estaba sonriéndole amenamente a mi mejor amigo y le había extendido su mano. Él pareció confundido antes de tomarla lentamente y sonreír ampliamente.

Mis músculos se tensaron, esa sonrisa me hacía pensar en la primera vez que lo vi sonreír de esa manera. En la segunda, en la tercera… Sabía lo que estaba por hacer en breves segundos y por alguna razón me sentía incómodo con-

Sus dos amigas a mi lado dejaron sus bocas abiertas al igual que sus ojos sin poder creer la imagen que tenían metros delante de ellas. Yo solamente sentía mis ojos más abiertos de lo normal y no podía despegarlos de la escena.

La peliceniza siendo abrazada y levantada unos centímetros en el aire, nada más y nada menos que por Black*Star. Mi mejor amigo.

El flash a mi lado y los gritos del coliseo me trajeron a la realidad. Realidad donde Maka gritaba avergonzada y enojada para que dejaran de dar vueltas con ella en el aire.

—Esto será guardado para la posteridad~—canturreaba quien había tomado una foto con su celular.

Seguía tomando unas fotos, el equipo en donde estaban mis dos amigos hacía ese molesto sonido de ambulancia cuando molestan a una pareja. Lo peor era que como eran bastantes se escuchaba aún más molesto que de costumbre, lo escuchaba a menudo de Black, a él le debía importar un carajo claro.

Divisé a Jacqui y Kim hablando algo alejadas, viendo la escena que reconocían tan bien como yo. Ese gesto era algo así como una bienvenida a su lista de: Mortales que me importan y los podría llegar a considerar semidioses algún día. Así que si era evidente que Maka se había ganado su confianza y había pasado de ser invisible a-

—Liz, ¿me acompañas al baño?

Ambos nos giramos a ver a la castaña que estaba sonriendo débilmente.

—Claro…—dijo débilmente antes de mirarme a mí.

—Nos vemos luego, Soul-kun—se despidió la japonesa.

—En el partido de vóley, no se te olvide que juega Maka después de nosotros—detalló la otra amiga.

Asentí antes de verlas irse en otra dirección.

Observé como se alejaban por donde estaban mis dos mejores amigas, que seguían mirando la escena y comenzaban a sacar fotos. Como algunas otras personas que parecían querer capturar el momento.

El sonido del comienzo de una interlocución radial se escuchó por los parlantes del gimnasio.

Darían las noticias para alguna actividad o-

—…ya se escucha, ¿verdad?—dijo una voz a modo de susurró, una voz masculina.

Esta misma voz se aclaró la garganta y dijo:

Maka Albarn, Maka Albarn, se le solicita que se acerque a la oficina del director inmediatamente… Maka Albarn, Maka Albarn, se le solicita que se acerque…—repitió esto tres veces con voz pausada—. Erhm… Ah… Eso es todo, gracias—dijo apresuradamente antes de que se escuchara como apagaban el micrófono.

La voleibolista parecía fastidiada y algo aburrida al dirigirse a la salida del gimnasio. No sorprendida, como el resto de personas que se preguntaban por qué alguien como ella era llamada por los altavoces de la escuela.

Sin darme cuenta me encontraba caminando hacia la salida también y mis pies seguían algo alejados a la capitana. Los alumnos se encontraban en los pasillos, conversando, motivándose, tomándose fotos y entre otras cosas. Me obstruían el paso y casi pierdo a mi objetivo un par de veces, si no apostaba a subir por las escaleras, la hubiese perdido.

Me pareció raro que siguiera subiendo las escaleras, tercero, cuarto piso, quinto piso… La sala del director estaba en el tercer piso y no parecía querer detenerse hasta que llegamos al último. Fue entonces que no soporté la idea de seguirla sin su consentimiento, me sentía un acosador y estaba haciendo esto porque estaba preocupado.

No había ido mucho a la oficina del director, iba mayormente por Black, a recogerlo junto con las chicas.

Estaba seguro de que no era nada malo por lo que iría allí, cómo pensar que Maka Albarn (la chica -casi- perfecta) tendría problemas de conducta. Imposible. Por eso planeaba esperarla fuera y preguntarle si todo estaba bien, no tenía por qué negar que estaba preocupado y, por qué no, curioso.

Lo había escuchado un par de veces, vagamente pero lo había escuchado, hace años, que la llamaban a la oficina, creí que era normal porque no la conocía realmente. Recordaba que una vez me la había cruzado cerca del cuarto de música, parecía venir de la oficina con un gesto fastidiado. Mucho más baja que ahora, dos coletas en la cabeza sujetadas con lazos rojos. Su uniforme impecable. Y su ceño fruncido, mejillas sonrojadas y hechas un puchero. Era una imagen que no se borraba pero no me asaltaba como hoy.

Sin embargo, esto cambiaba el asunto, la señorita se estaba dirigiendo al último piso del Shibusen como aquella vez hace año, pero no se había detenido en la oficina.

— ¡Oi, Maka!

Ella se detuvo terminando de subir las escaleras y sorprendida me miró a los ojos. No los despegó por un rato, entrecerró los suyos, negó con la cabeza, la ladeó y su expresión fue ahora la de confusión.

— ¿Por qué me seguiste?—preguntó extrañada.

—Planeaba esperarte fuera de la oficina del director, era como algo para poder molestarte por el resto del año… Pero ya que no te diriges ahí…

Abrió su boca y la cerró, cerró también sus ojos pero con fuerza y frunció el ceño ligeramente.

—No deberías haber subido.

—No deberías de haberte escapado de la oficina del director…—dije sorprendiéndola—… O eso te diría si no creyera que hay una buena explicación para esto.

—La hay, pero no me gustaría que la sepas.

Su sinceridad, como siempre, me dejaba sin palabras. Pero también como siempre, con muchas preguntas.

— ¿Por qué no?

/Maka/

Estaba fastidiada, tenía ganas de golpearlo hasta que quedara inconsciente en el suelo. Recordaba aun las visitas al psicólogo por estos pensamientos que a veces llegaban a mi cabeza. Medusa-sensei, la psicóloga de la escuela, había asegurado que no me culpaba pero podía descargar mi ira con otra cosa. En ese momento que decidí darle más importancia al deporte, sabía que ese balón no tenía la culpa de nada, pero era de mucha ayuda para liberar mi estrés.

Había subido las escaleras al último piso, pensando en qué escucharía en esta ocasión. Contando hasta cien también, para no perder la poca paciencia que me quedaba. Estaba se había ido esfumando después de escuchar su voz por los parlantes.

Definitivamente era la peor forma de interrumpir un gran día, el partido de básquet había sido uno que me dejaba cansada mentalmente. Había estado gritando todo el tiempo, bastante nerviosa sujetando la mano de Tsugumi (quien estaba en mi equipo) todo el tiempo. Esta trataba de calmarme pero me era imposible al ver como cada que los alcanzábamos ellos se alejaban, el marcador estaba bastante parejo.

Puede que esa sea la razón por la que le había dicho a Black que estaba feliz de tenerlo en el equipo y que había sido un gran capitán en el partido. Esa energía que desprendía, estaba segura de que había sido contagiosa en los peores momentos y habían logrado salir victoriosos. No me imaginaba que segundos después me estaría cargando por los aires, dando vueltas… Había sido vergonzoso, seguro que Liz no había perdido la oportunidad para tomar fotos como muchos otros.

— ¿Y bien?

Lo que menos necesitaba era que justamente Soul haya subido conmigo al último piso.

No tenía cabeza para pensar en algo más, así no podía permitirme recordar cómo había llegado a conocerlo. No era el mejor momento para pensar en el peliblanco.

—Deberías bajar, no es… conveniente que vengas conmigo… De verdad.

Él sonrió de lado.

—Maka Albarn, ¿asustada?

Rodé los ojos por su tono sarcástico. Negué ligeramente antes de comenzar a escuchar unos pasos acercándose. Me apresuré en llegar hasta él y sujetarlo de los hombros.

—Debes irte—dije en tono severo sin despegar mis ojos de los suyos.

—Claro que no, esto se pone más interesante—admitió entrecerrando sus ojos sin dejar de sonreír—. No puede ser tan malo.

Claro que puede.

— ¿Maka?

Apreté mi agarre en los hombros de Soul, este me miraba extrañado. Esta era la escena que quería evitarme.

—Vete—susurré antes de voltearme—. Y tú…—comencé con una voz tan grave que puede que mi nuevo amigo se haya asustado, me volteé a encarar a quien estaba en el último piso—… ¿Qué pasaba por tu cabeza para… LLAMARME POR LOS ALTAVOCES, EH?

El hombre al inicio de las escaleras frunció los labios y desvió su mirada celeste en otra dirección antes de cruzarse de brazos.

—Pues me pareció inaudito que alguien sujetara de esa forma a MI princesa—comentó casi murmurando mientras se cruzaba de brazos—. Ese niño no es digno de MI Maka…

— ¿Tu Maka?—interrumpió el peliblanco—. ¿Y quién rayos eres tú?

Miré hacia el techo rendida, alguien se estaba riendo de mí allá arriba. Yo nunca había hecho algo para lastimar a alguien, no le deseaba el mal a nadie, siempre he sido una buena chica… ¿Por qué Dios me castigaba de esta forma? ¿POR QUÉ?

— ¿Yo?—inquirió el hombre al frente mío con una mano en su pecho, notoriamente ofendido dio un paso a un lado para ver quién había hablado, ya que yo estaba arriba lo estaba cubriendo—. La pregunta es, ¿quién te crees tú?

Comencé a implorar que alguien me ayudara, esto no podía ser peor.

—Ni siquiera eres el niño que se atrevió a cargarla…—dijo mirándolo de arriba abajo antes de mirarme a mí—… ¿Qué hace Soul Evans aquí?

— ¿Por qué este viejo sabe mi nombre?

— ¿A quién llamas viejo, niño raro?

—Spirit, cálmate, ¿quieres? Soul—llamé dirigiéndome a él—, si me vas a esperar, necesito que sea muy lejos de aquí para que evites contagiarte por su estupidez.

El escándalo comenzó entonces, el pelirrojo había comenzado a llorar dramáticamente. Evans se mantenía en su lugar pero ahora con gesto estupefacto.

—Makaaa~ ¿Cómo puedes… Cómo puedes ser tan malaaaa~?

Estrellé la palma de mi mano en mi frente, arrastrándola hasta terminar mi rostro.

—Escucha Spirit, estoy bien, no me pasa nada, Soul y Black*Star son amigos míos ahora y todo va bien. Deja tus dramas de lado.

—P-Pero si no me los has presentado…

Me pasé una mano por el cabello incrédula.

—Yo NO te presenté a mis amigos—le recordé terminando de subir las escaleras, jalándolo del silbato que colgaba en su cuello—. Acosaste a mis amigas y con Kid no te metes porque no te conviene.

—M-Makitaaaa~

—Si vuelves a llamarme por los altavoces puedes olvidarte de Makita—sentencié antes de darme media vuelta y bajar las escaleras.

Increíble. Esa palabra se queda corta con Spirit, siempre tan dispuesto a demostrar que su edad mental no es la que debería tener. Tal vez es mi culpa por haberme quedado tanto tiempo en casa de niña, tampoco es como si hubiese tenido otra opción. Me seguía a todas partes y tenía este complejo de padre de no dejar sola a su niña. Claro que se olvidaba que su niña estaba por cumplir los dieciocho y largaría pronto de casa.

—Dime que es familiar tuyo, de lo contrario me asustaré más.

Suspiré amargamente en lo que nos deteníamos en el segundo piso.

—Me rehúso a aceptarlo como padre pero sí, es mi gran progenitor, Spirit Albarn.

—Pero no da clases aquí, ¿o sí?

—No realmente, aunque a veces es sustituto, se encarga de las cámaras, los altavoces, jefe de mantenimiento. Organiza a los profesores, secretario del director… De todo un poco, en realidad.

Silbó sorprendido.

—Vaya, tiene un trabajo muy-

—No debería trabajar aquí, es vergonzoso.

— ¿Te avergüenza el trabajo de tu padre?

—Claro que no—dije sincera sonriendo ligeramente antes de poner los ojos en blanco—. Me avergüenza él.

Vivir con Spirit era un martirio, a veces tenía que venir al colegio en las noches cuando este no llegaba a casa. Al fin y al cabo era mi padre y existía cierto cariño, me había cuidado la mayor parte de mi vida así que le estaba agradecida. Sabía que la razón por la que no llegaba a casa era por haberse quedado dormido en su despacho, a veces sin haber cenado. Claro que las veces que no lo encontraba allí era porque estaba en algún lugar ligando con mujeres que apenas conocía.

Es un hombre adulto, lo que haga con su vida no me compete, no del todo. Además de que es un hombre soltero, divorciado pero soltero desde hace unos años atrás.

—No deberías ser tan dura… Es decir, se nota que se preocupa por ti y solo trata de demostrártelo, no digo que sea la mejor manera pero a nada…

Lo miré algo sorprendida, me hizo pensar que tal vez él tenía padres que se comunicaban con él siempre. Asentí sonriente.

—Lo sé. Y él sabe que no hablo en serio.

Sonrió de vuelta antes de dirigirnos al gimnasio en donde ya había comenzado un partido de vóley de hombres.

No iba muy distanciado el marcador, pero era el segundo set y un equipo no podía perder. A pesar de que en el equipo de Soul, estaban Elizabeth y Tsubaki, no era al suyo a quien apoyaba en ese instante. Sabía que mis dos amigas estaban pensando igual.

—Está jugando tu amigo.

Kid elevó el balón limpiamente para que uno de los chicos rematara e hiciera un punto, habían llegado a los veinticinco… Pero el otro equipo iba veinticuatro. Debía de haber una diferencia de dos puntos para que decidieran al ganador. Debido a que iban un set ganado, les quedaba este solamente por ganar.

Mi amigo parecía nervioso cuando pasaron el balón y no hicieron un punto sino que parecían devolvérselo. Este volvió a ir al lado contrario y eso era lo que hacía crecer la tensión, el primero que dejara caer el balón perdería.

Sonreí. Death The Kid siempre había sido un gran amigo, siempre tratando de entenderme cuando ni yo podía conmigo misma. Debido a que nuestros padres se conocían desde hace un tiempo, me simplificaba el hecho de que Spirit no fuese raro con él. No cruzaban palabras pero tampoco podía decir que se llevaran mal. Aun con esa manía suya de ser perfeccionista, me parecía un gran chico. Por eso no reprimí el grito que hice cuando volvieron a quedar iguales los dos equipos.

Sabía que le sería difícil volver a hacer amigos, pero era en estos momentos que podía socializar con personas que tenían un mismo objetivo. Una vez nos lo comentó a Liz y a mí, a ella la conocía desde primaria creo. Era evidente que el puesto de mejor amiga lo tenía ella, a pesar de eso no lo dejaba de considerar mi mejor amigo.

— ¿Te gusta Kid?

Eso me descolocó.

— ¿Qué?

—Estás roja.

—Me tomaste desprevenida, es todo, estoy algo avergonzada por tu pregunta… ¿Es en serio?—pregunté confundida, él asintió con una leve sonrisa antes de volver su mirada al partido—. No, somos amigos, eso es todo.

—Ehh… Los mejores amigos pueden llegar a ser algo más.

—Eso dicen… Kim y tú son mejores amigos.

Más que pregunta, fue una afirmación. Él sonrió dejando escapar una risa seca.

—Mi mejor amigo es Black, no tengo mejores amigas y ellas lo saben, las dos son amigas por igual.

—No me refería a eso—dije esta vez yo mirando al partido—. Tú y ella…

—Si sé a qué te referiste, pero no, no fue por eso que comencé a salir con ella. Me dijo que le gustaba, y yo admití que me parecía una gran chica y acepté. Después de terminar nos convertimos en amigos.

— ¿Eso es posible?

— ¿Por qué no?—preguntó mirándome él con una sonrisa.

Asentí sonriendo un poco volviendo mi mirada a la cancha de vóley. Tiene razón, supongo.

El equipo de mi amigo ganó y grité feliz dando saltos. Soul reía a mi lado, parecía incrédulo, también me agradeció irónico por mi apoyo a su equipo perdedor. Nos separamos entonces porque era mi turno de hacernos quedar a bien a mi equipo. Jugaba este partido contra el equipo de Kid, donde jugaría Eruka, Ponera y Shaula… Tres titulares del equipo de vóley de la escuela, las demás habían sido divididas en los demás grupos. En mi equipo estábamos Angela, Tsugumi y yo, dos titulares y una suplente, igual de buenas que las tres primeras.

Mi dilema era que nunca había jugado contra ella tres juntas, Ponera solía jugar como bloqueadora central para mí en los entrenamientos. Y obviamente estaba acostumbrada a tener a Eruka como mi guardián. Sabía que Shaula y Ponera de bloqueadoras eran imparables, las mejores en los partidos. Jugar con tres posiciones fuertes me hacía dudar un poco. Sobre todo porque este partido nos definiría la victoria. Si perdíamos quedaríamos en tercer lugar.

—Maka…

Lo miré inquieta, quería llegar lo más pronto posible al primer piso y encontrarme con mi equipo. Me había detenido cuando estaba a punto de bajar las escaleras, parecía haber corrido hacia mí para alcanzarme.

—Suerte.

—Gracias—dije sonriéndole—, ganaremos esto y los rebasaremos.

—Inténtelo, pero el equipo contrario es bueno.

— ¿Nos apoyarás?—pregunté sarcástica, sabía que su amiga estaba en el equipo contrario.

—Solo apoyo a mi equipo.

Reí quedadamente.

—Engreído—solté negando con la cabeza, él rio—. Nos vemos Soul.

Bajé las escaleras y me encontré a Angela al final de estas, sentada abrazando sus rodillas, parecía sorprendida de verme y notoriamente nerviosa.

Hablé unos segundos con ella, convenciéndola de que haría un gran papel en el equipo como siempre.

Angela Leon era suplente en el equipo, estaba en primer año de la preparatoria. Había entrado dudosa al principio, no había dedicado mucho de su vida a este deporte. Dudaba de este tipo de cosas, sabía también que le tenía gran admiración a Mifune-sensei, quien nos acompañaba junto con Nygus a cada partido. Y apostaba con Eruka a que había sido la razón por la que había entrado al equipo en primer lugar. No era mala jugando, era bastante buena y sabía que el siguiente año sería titular, no había duda. Su ánimo siempre era el mejor pero…

—Si perdemos nos pasaran a último lugar… Gracias a que su equipo de vóley hombres ganó tienen una posibilidad.

—Y nosotras podemos quedar en primero si ganamos esto… No—corregí tomándola de la mano—, vamos a ganar esto y terminar en primer lugar.

Ella me miró fijamente antes de asentir muchas veces y correr conmigo a donde se encontraban las chicas estirando. Hablando con Black*Star, Asura y Akane, quienes solo las escuchaban. Las chicas parecían nerviosas, Tsugumi-chan era la única del grupo que intentaba animarlas. Esta parecía ser la razón por la que Angela se había estresado y la razón para que estuviera Black*Star aquí. Nunca motivaba a los equipos… O bueno, no al equipo de vóley. Había habido cierto resentimiento en los dos primeros partidos, me habían escogido capitana general del equipo y a él no lo habían considerado mucho. Las cosas habían cambiado desde ayer y ahora me daba cuenta de que aquel abrazo había sido una buena señal.

—Pero—interrumpió a las quejas—, solo tienen que ganar.

La manera en que lo dijo, simplificando tanto todas las quejas de las demás, hizo que sonriera y abrazara a Angela.

— ¡Exacto!—gritó Tsugumi abrazando a dos chicas del equipo.

—No lo pude haber dicho mejor—admití llegando al grupo, todos me miraron—. Black tiene razón.

Él me sonrió antes de extender su puño, le devolví la sonrisa antes chocar puños.

Mientras que algunas se ponían rodilleras, Asura daba algunos consejos sobre las dos bloqueadoras centrales. Debíamos tener cuidado con ellas y a dónde íbamos a dirigir la pelota debido a que estaba Eruka, si podíamos hacer puntos directos con los saques… En este caso iba a ser casi imposible con la libero. Aunque confiaba en que tener a Angela y otra chica más nos ayudaba.

El partido inició.

Eruka y yo nos dimos la mano antes de que alguien lanzara una moneda. Ella había escogido balón y yo había decidido que esa cancha estaba bien para nosotras.

—No va a ser sencillo Maka-chan—me dijo Frog sonriendo.

—Si lo fuera, no sería divertido, Eruka—respondí sonriéndole también.

El silbato dio la señal para que Shaula sacara.

— ¡Atrás!—grité, recordando que su alcance siempre era casi terminando la cancha.

En los partidos era esta una de nuestras primeras jugadas, si comenzábamos con saques, ella era la primera. Era un gran y poderoso saque que a Eruka le había costado manejar.

Punto.

—Tranquilas chicas, el siguiente—motive aplaudiendo para darnos ánimos, no sabía si había sido buena idea estar Tsugumi y yo adelante desde el principio.

Asura lo había sugerido.

— ¡VAMOS CHICAS!—gritaron los dos primos, el otro pelinegro se mantenía a raya, analizando jugadas.

Sabía también que el hecho de que no apoyara gritando tenía que ver con que Eruka estuviera en el otro equipo. Aunque por eso apostaba a que nuestras posiciones no estaban mal, esta era su jugada maestra contra el equipo contrario. Porque si a nuestra libero favorita le había costado un par de meses. A la rematadora zurda de primer año le había costado cinco meses y medio.

— ¡Atrás!—gritamos esta vez Tsugumi y yo.

Cinco meses y medio le había costado a Angela acostumbrarse… Pero lo había logrado.

— ¡Maka-san!

Había aceptado ser la primera en hacer un punto. Así que cuando la armadora de segundo año me pasó el balón, solo tuve que pegarle recordando la voz de mi padre por los altavoces. Y a pesar de que al tiempo que mi mano chocaba el balón distinguí a las dos jóvenes de segundo año que conocía bien, con la evidente intención de bloquearme…

— ¡MAKAAAAAAAAAAAAA!

Logré dar en la cancha contraria.

Celebramos el primer punto para nosotras antes de rotar posiciones y pude ver a la peliblanca sonreír al otro lado de la cancha. Me había arriesgado rematando en su dirección, tal vez no se lo esperaba, o tal vez sí, pero no había logrado conectar con las demás. Tal vez por las dos bloqueadoras que estaban a punto de evitar que rematara, estas también sonreían. Nunca se los había dejado fácil, menos lo haría ahora.

El primer set no lo ganamos nosotras, no puedo decir que estoy sorprendida. Solo que había olvidado por unos segundos que si remataban a la armadora, había alguien más que había aprendido un truco desde el último año de secundaria: Frog.

Su equipo parecía sorprendido por cómo seguían murmurando su nombre al tiempo que cambiábamos de cancha.

Es bien sabido que el jugador que está en la defensiva, el libero, no puede jugar en la parte delantera de la cancha. Lo que hace que sea imposible completar un remate, colocar el balón y hacer una finta en la parte de adelante. Eso no significa que le sea completamente imposible colocar para un remate, encontramos la opción de hacer una colocación suspendida en el aire, la técnica ayuda mucho en los partidos y la había ayudado a perfeccionarla. Pero ahora lo usaba en mi contra. Sonreí.

—Ahora que ya saben todos sus trucos, pueden darles la revancha—sentenció Asura, Black gritaba a todo pulmón que no nos daríamos por vencidos.

El tumulto de gente en las bancas saltaba eufórico a pesar de haber perdido el primer set. De verdad que ese chico tenía una energía muy contagiosa.

Fue así que volvimos a jugar, sacaba una chica de primer año. Lo hizo nerviosa, pero llegó limpiamente al otro lado, Eruka respondió bien y se la pasó a quien armaba.

Quien hizo el último punto de nuestro set ganador, fue Angela. Quien parecía haber sido más firme a la hora de rematar, ser zurda, la ayudaba. Sabía que la peliblanca tenía dificultades para responder esos remates, y al haberlo hecho a otra jugadora… El balón había salido en dirección contraria a la colocadora y a pesar de que ellas habían corrido para alcanzarlo no habían llegado.

Akane tuvo que detener al capitán de baloncesto de varones, estaba a punto de lanzarse a abrazar a Angela. Quien había sorprendido a muchos, tan pequeña y menuda… Me hacía recordar cuando mi compañera de juego me decía que todos me subestimaban, sabía cómo se sentía la menor.

—Chicas, sin presiones—dijo Star—, pero si pier-

Su primo le tapó la boca y completó- Corrigió su frase.

—Vamos a ganar y quedar en primer lugar.

Cuando íbamos veintisiete a veintiocho, los nervios estaban a flor de piel.

La colocadora había contestado el saque y yo había corrido un poco para poder llegar al balón y colocárselo a Angela para que no fuera difícil de rematar. Esta se levantó, al tiempo que Ponera y Shaula también saltaban para bloquear, siento realista, si remataba ahora no podría lograr el punto. Pero si golpeaba a sus manos ligera e intencionalmente…

— ¡Senpai!

Elevé el balón para que armara nuestro equipo, salté entonces… Pero hice la finta de que remataría, porque el balón iba dirigido a Tsugumi, quien logró el punto para empatar. El balón estuvo en el aire, Jacqui remató y salté con todas mis fuerzas para detener su punto.

Veintinueve a veintiocho.

La barra ahora gritaba: ¡UNOOO! ¡UNOOO! ¡UNOOOOO!

No sabía si estaban enterados, pero eso no ayuda a sentirnos menos nerviosas. Era el efecto contrario y no lo necesitábamos. Pero la emoción no cabía en ellos, era obvio.

Para los de último año, como Black, Asura, una compañera que jugaba en mi equipo, Eruka, Jaqui, Kid… Este sería el último partido de nuestro último festival escolar. Había muchas cosas en juego. ¿Quién no quiere campeonar en su último año?

Y por eso, contesté el último remate impecablemente. La colocadora armó y corrí a pegarle al balón con todas mis fuerzas para… Hacer una finta y que cayera sin mucha fuerza al otro lado, la jugada que nadie se esperaba. La jugada que me hicieron en el último partido que tuvimos contra el equipo de la otra escuela.

La premiación y clausura se llevó a cabo en el patio principal, me entregaron la copa y terminé dándosela a Black*Star. Este corrió como si fuera vuelta olímpica y gran parte del equipo corrió eufórico con él.

—No me esperaba eso—admitió Asura a mi lado, amarrando su cabellos ligeramente largos.

—Ni yo—me sinceré—. No creo que Eruka esté molesta… Es obvio que sabe pero no creo que esté molesta.

Él joven con quien hablaba ahora era quien me había sugerido esa jugada, me dijo que nadie se lo esperaría y así fue. No tenía el valor de hacerlo al principio y sabía que las chicas lo sabían, estaba segura también de que ellas sabían que él había sido el de la idea. Sabía que a él le preocupaba lo que nuestra libero pensara de aquella idea.

—No importa… Ganamos—dijo el manager del equipo sonriente.

—Claro que importa—me quejé mirándolo—. Sé que iban a salir mañana.

Sonrió débilmente.

— ¿No importa entonces?

—No creo, debe estar triste… su último partido, no ganaron… Deberías ir a buscarla.

—Eso haré. Gracias.

—Cuando quieras.

Mañana era sábado, podría descansar sino fuera por el entrenamiento.

Me puse de pie cuando llegaron Ania y Tsugumi, junto a otra chica de cabellera castaña clara, amiga de ambas. Había ganado un trofeo al mejor atleta. La rubia me miraba curiosa, mientras que la castaña que había jugado para mi equipo estaba sonrojada.

—Senpai… Akane invitó a Tsugumi a tomar té.

Sonreí divertida al tiempo que llegaba Black*Star y se enteraba de los sucesos. Malo para guardar secretos, él debería estar primero en aquella lista, no fue difícil sacarle información de su primo.

Estaba agradecida de que hubiesen llegado a ocupar mi mente. Había buscado a mis dos mejores amigas minutos atrás sin ningún éxito, mi mejor amigo debía estar en algún lugar haciendo algo con sus imperfectas medallas. No había forma de distraerme hasta que había llegado Asura y ahora las chicas del equipo y el chico impulsivo aun con el trofeo bajo el brazo.

¿De qué me quería olvidar?

De la sonrisa de Soul al verme anotar el punto, tal vez.

Pero más que nada, me estaba torturando por saber cuánto tiempo había estado en aquel lugar viéndome jugar junto a Spirit. ¿Habrían hablado de algo?


(*) Porque está fuera del área de anotación, es trika, tres puntos.

Ni Aaron, ni Clay son creados, aparecen en Soul Eater NOT.

N/a: Estoy tratando de terminar este fic, creo que me emociono con cada capítulo, en especial porque sé qué pasará en cada uno :DDD Espero les haya gustado y me dejen comentarios si es así, si no les gustó pues con mucha más razón comenten por qué está horrible. Y si... Aparecieron otras parejillas, no profundizaré mucho en ellos pero solo para que quede claro. ¿Qué habrán hablado Soul y Spirit? No lo sabrán todavía xd. Ja ne!

Attn. Kiriha-chan

PD. Tengo demasiadas ideas de este anime, espero que me de el tiempo para colgar todas mis ideas. Si acaso siente curiosidad, copian el link de mi blog en mi perfil ;D (PROSTITUYAN LA PÁGINA :V!)