Capítulo 56
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-bonita noche ¿no?- decía la chica recostando su cabeza en el hombro de su compañero…
-claro… pero- decía el chico de cabellos carmesí titubeante…
-¿pero?- decía la chica curiosa y sonriente mientras cerraba un poco sus ojos en señal de comodidad…
-emmm, no, nada, si es muy bonita- decía el chico resignándose, no era el momento oportuno para hablar de sus sentimientos…
La chica de cabellos oscuros quien estaba muy cómoda se levantó del suelo y le dio un pequeño beso de despedida en la mejilla, al parecer había sospechado algo, aunque no sabía si era exactamente eso.
-hasta mañana, descansa- decía sonriente mientras se alejaba del chico. "no hay que ser un genio para saber que un hombre estar enamorado" decía el chico de cabellos carmesí para sus adentros mientras observaba una caprichosa luna.
A la mañana siguiente se sentía un aire de tensión acompañado de varios ruidos de metal chocando contra el frio del asfalto debido al trabajo de los nuevos integrantes de aquel numeroso grupo de soldados. En una de las habitaciones una chica de cabellos azules abría sus ojos y con una cara totalmente inexpresiva realizo los preparativos para salir a dirigir este nuevo equipo, al salir ya preparada vio que sus compañeros ya estaban trabajando con algunos soldados de aquel grupo, por lo que decidió no ser la excepción.
Hicieron varias reparaciones, algunas adaptaciones de armas y también hubieron platicas fuera de lugar que provocaban algunas risas entre los soldados y solamente un levantamiento de ceja para la chica de cabellos azules.
Por otro lado ya casi cayendo la tarde en la casa del pelirrojo no se oía ni una voz, no transitaba ninguna alma por los pasillos y no había humanidad que rompiera el silencio que había en aquella habitación donde el chico de cabellos rojos estaba sentado esperando.
Era un día inactivo, o más bien lo que para el pelirrojo era un día de infierno; era un día familiar, donde su compañera de cabellos purpuras estaba o con sus parientes o con sus amigas, el pelirrojo en esos días solía quedarse solo, pero "hoy, hoy no" decía el pelirrojo poniéndose de pie para abrir su armario y buscar su mejor traje… y una vez vestido decidió tomar su automóvil de lujo y salir a un lugar donde siempre le va bien pero que no es muy de su agrado.
De vuelta al cuartel del equipo no había mucho que hacer, se veía a los soldados jugando cartas, charlando simplemente dormidos debido a que su labor había terminado. De repente se encendió una idea en la cabeza de una chica qatarí…
-yo creo que iré a dar una vuelta- decía la chica de cabellos blancos tomando las llaves de un vehículo.
-¿Cómo que "una vuelta"?, no te vayas a alejar de aquí, ¿Qué tal si hay una emergencia?- decía la chica de cabellos oscuros.
-no le quitare los ojos de encima a mis armas- decía la chica dándole un par de palmadas a sus bolsillos… y se fue, después de todo no había mucho que hacer en aquel taller.
-creo que también "daré una vuelta"- decía a la espalda de la hermana del pelirrojo la chica de cabellos azules con su ya típica mirada asesina.
-por favor, que es lo que…- la chica de cabellos oscuros se quedó atónita y sin palabras al ver aquel hermoso vestido que decoraba el cuerpo de su cuñada…
-¿y tú que se supone que vas a hacer?- decía la hermana del pelirrojo asombrada.
-iré a un lugar donde no me va nada mal pero aun así no me gusta mucho- decía la chica de cabellos azules que hasta maquillaje se había puesto a su compañera mientras se acercaba para susurrarle en el oído.
-préstame las llaves del auto- decía la chica de cabellos azules en el oído a su cuñada.
-emmm- decia la chica sacando unas llaves de su bolsillo derecho.
-no, no, no, quiero las del BMW- demandaba la chica de cabellos azules…
Su cuñada sin interrogarle nada decidió darle las llaves las cuales estaban en su bolsillo izquierdo…
-¿pensé que no te gustaba usar vestido?- decia la hermana del pelirrojo riendo.
-no me gusta… sin embargo no significa que no pueda usarlo- decia encendiendo la maquinaria de su vehículo para salir de aquel taller con su típica expresión fría.
-jaja que mujer tan extraña, ahora solo falta de Gazelle también se vaya- decia la chica de cabellos oscuros quien fue escuchada por el chico de cabellos carmesí.
-de hecho gazelle se fue con Deka- decia el chico sorprendiendo a su compañera con una botella de vino.
-siempre haciendo las cosas a espaldas de los demás ¿eh?- reía la chica viendo a su compañero a los ojos.
-creo que en ocasiones, es lo mejor, hay algunas cosas que los demás… no pueden ver- decia el chico esto último en el oído de su compañera quien reía complacida.
Mientras tanto con la chica de cabellos azules quien iba a toda máquina en su automóvil se sentía cierta tranquilidad, ojala que aquel casino la tratara bien esta noche.
Por otro lado en la acera frente al casino estaban las amigas de una chica de cabellos purpura quienes insistían en que ella entrase a aquel lugar de apuestas…
-vamos, vamos, ¿Por qué no?- decia una de las acompañantes de la mucama del pelirrojo.
-no, jamás eh apostado- decia la chica de cabellos purpuras en su defensa…
-yo me encargo de todo, vamos, de seguro hay hombres atractivos allí adentro- decia otra de las acompañantes, pero al parecer la chica no estaba interesada en otro "tipo".
-yo no necesito otro hombre, pero si insisten no hay nada que hacer, solo déjenme ver si todo está bien- la chica reviso su teléfono a ver si no había mensajes nuevos, una vez notado eso apago su teléfono móvil y lo metió en su bolso de mano de esa manera entro a aquel lugar de apuestas…
Por otro lado el chico pelirrojo iba en su automóvil de lujo cuando decidió avisarle a su compañera de cabellos purpuras que estaría fuera de la casa… "Estaré en el casino, no me esperes" enviaba el mensaje pero era muy tarde, la chica había apagado su teléfono móvil y la chica de cabellos azules ya había estacionado su automóvil lo que daba lugar a una noche de azar muy interesante.
Por otro lado en el cuartel se oían algunas risitas, risas algo injustas para unos solados que ya estaban profundos en sueño y también para otros que simplemente les incomodaba.
-jajaja solo falta que ulvida se encuentre con hiroto- decia una sonrojada chica de cabellos oscuros quien se divertía hablando con su compañero de cabellos carmesí.
-bueno, son humanos, por un lado es obvio que "seguirán sus instintos"- reía el chico de cabellos carmesí quien también tenía el efecto del vino por las nubes.
-sí, algo así- decia la hermana del pelirrojo quien estaba sentada ya que el efecto del vino no le permitía levantarse.
-pero aun así, es muy loco jajaj-
-¿y tú? ¿Lo has hecho?-
-¿Qué? Jajaj-
-pues… ya sabes, tú, una chica bla, bla, bla- decia la chica con ojos curiosos.
-¿yo?, yo soy lo menos atractivo o sexy que conozca jajaj- reía el chico sabiendo que el tema lo ponía incómodo.
-no es cierto-
-si es cierto-
-jajaja que no-
-Que si-
-que no, por Dios- decia la chica poniéndose de pie y quitándole la camiseta a su compañero dejándolo totalmente asombrado.
-lo vez, estas delicioso- decia la hermana del pelirrojo señalando el bien torneado abdomen de su compañero.
-emmm, supongo gracias- decia el chico algo atónito…
-¿y que ahí de mí?- decia la chica de cabellos oscuros llamando la atención de su compañero…
-supongo que eres muy atractiva- decia el chico muy inocente a la pregunta…
-¿pero cómo lo sabes?-
-pues, tienes unos ojos muy…-
-¿muy?- decia la chica con una risa picarona.
-eres hermosa, no podría pensar en otro sustantivo- decia el chico de cabellos carmesí a su compañera totalmente sonrojado…
-pero, aun así, jamás has visto mi cuerpo- decia la chica a punto de levantarse la camiseta pero su compañero la detuvo.
-no hace falta, para que una persona sea hermosa no solo cuenta su apariencia física, sino su forma de tratar a las personas- sonreía el chico.
-solo por eso me gustas, eres un tonto muy tierno, siempre lo fuiste- decia la chica sonriendo aun algo ebria.
-sí, tú también- decia el chico riéndose sin medir las palabras que usaba.
-oye, espera un momento-
-¿Qué?-
-si tú me gustas y yo te gusto, ¿Por qué no me has besado?- decia la hermana del pelirrojo confundida…
-no sé, ¿tú quieres?- decia el chico de cabellos carmesí.
-pues sí, ¿y tú?- respondía la chica de cabellos oscuros.
-claro, ¿Por qué no?- y a pesar de estar tan ebrios estaban más pacientes con ese tema que no se supo que hicieron después… a lo mejor se fueron a dormir.
Mientras tanto en un automóvil cerca de la costa descansaba una chica de cabellos blancos sobre el pecho de un chico de cabellos celestes.
-¿se te ofrece alguna otra cosa?- preguntaba el chico de cabellos celestes a su compañera…
-no, ya estoy satisfecha, conduce de vuelta, estoy muy cansada- decia la chica qatarí buscando su ropa para así colocarla en su lugar.
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…
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Continuara…
