Capítulo 60
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Todos menos el nuevo amante de la hermana del pelirrojo se juntaron a ver como se encontraba la chica de cabellos azules, estaban algo preocupados pero pronto la chica ex amante del pelirrojo se levantó molesta…
-no puede ser, ¿ah que vino?- preguntaba la chica de cabellos azules.
-no tengo idea, pero no sé qué es lo que tiene en la cabeza- decía la chica de cabellos oscuros extrañada del comportamiento de su hermano.
En ese momento a toda velocidad bajo el chico de cabellos carmesí con una respiración agitada...
-tenemos a uno- anunciaba el chico.
-¿¡donde!?- gritaba asombrada la chica de cabellos azules.
Por otro lado el pelirrojo y su compañero se dirijan hacían ningún lugar conversar sobre lo ocurrido…
-¿Por qué vinieron?- cuestionaba el pelirrojo.
-fuyuka nos avisó, no tenía idea de que fueras tan vengativo- decía en broma el compañero del pelirrojo.
-esa terca mujer demente, llévame a mi casa- sentenciaba el pelirrojo algo molesto.
-si claro- decía el hombre a su lado sin decir una palabra más que pudiese incomodar a su copiloto.
Y en aquel viaje el pelirrojo se cuestionaba una y otra vez sobre el comentario de aquella chica del taller, ¿a qué se refería con "bellos hermano pequeño"? trataba de responderse mientras veía el paisaje italiano a su alrededor.
Por otro lado aquel grupo de soldados en el taller sujetaron al cómplice del pelirrojo e intentaron exprimirle hasta la última gota de información.
-¿Dónde está Montana?- demandada la chica de cabellos azules.
-jamas te lo diré- se burlaba el prisionero de la chica y su grupo.
-ya esperaba que dijeras eso- y en eso la chica de cabellos azules desenfundo su arma de fuego y le disparo a una de sus piernas haciendo que el hombre gritara de dolor.
-te lo preguntare una vez más, ¿Dónde está Montana?- demandaba de nuevo la chica con ojos de furia.
-no lo sé- gritaba el hombre…
-¿no?- responda la peli azul apuntando de nuevo su arma.
-no, no, no, te juro que no lo sé- se defendía el hombre con honestidad, literalmente no sabía dónde se escondía el actual líder de la mafia.
-¿Por qué vinieron aquí?- demandaba esta vez la hermana del pelirrojo.
-vinimos a ayudar a hiroto, fue una decisión de nosotros, nadie nos envió- decía el hombre.
-dime que fue lo que le hicieron a hiroto- decía la ex amante de aquel soldado apuntando esta vez a la cabeza del hombre.
-de todas formas ya soy hombre muerto, señorita ulvida, jejej permítame presentarme, soy alphonso, pertenezco a…- y fue interrumpido por un puño de la chica de cabellos azules quien estaba perdiendo la paciencia…
-no me interesa tu vida, ¿Qué le hicieron a hiroto?- decía la chica alzando el tono de su voz.
-mi compañero y yo fabricamos armas, las mejores de Europa, derribamos su automóvil con una de ellas- narraba el traficante.
-yo misma lo enterré, ¿Qué sucedió?- decía la amante del soldado ahora delincuente.
-tu enterraste algo, no sabría decirte que fue, en fin, derribamos su auto con una de nuestras armas- narraba el hombre.
-pero no murió- decía la hermana del pelirrojo.
-ese hombre es duro como una roca, fuimos a rematarlo cerca de una acera donde había caído y… no recordaba nada, diría que es el soldado perfecto- se reía el soldado.
-así que eso es, no tiene memoria- decía el chico de cabellos celestes.
-ya veo, jaja que cosas tan locas- reía la chica de cabellos azules mientras descargaba su arma en el pecho del hombre.
Todos se quedaron asombrados al ver esa reacción pero más que nada sintieron temor.
-bien, era todo lo que quería saber- decía la chica dirigiéndose hacia su lugar de descanso.
Pronto los muchachos se reunieron en el taller a dialogar o que sucedió hace poco
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Continuara…
