Capítulo 6

Tea no podía creer lo que veían sus ojos azules, un chico de cabellos tricolores estaba en el suelo, justo donde había colocado las cenizas de su amado

-¿Yugi?

El chico no respondió, estaba inconsciente y completamente desnudo. Tea se puso roja al notar eso y buscó algo para vestir al hombre. Encontró una cobija tras varios minutos de buscar y se acercó al tricolor, le colocó la prenda y lo miro detenidamente. Era un joven guapo, tenía rasgos parecido a Yugi pero no era igual, solo parecido

-Yugi

Las lágrimas comenzaron a brotar y se tapó la boca con la mano, la emoción la invadía, estaba segura que era Yugi. Miró el cuerpo del hombre, era hermoso y se asemejaba al cuerpo de Yugi.

Lo levantó con cierta dificultad y se lo llevó a la salida del lugar, subió a un taxi perteneciente a la Corporación Kaiba y fue a su casa.

El taxista miraba a la chica que llevaba al tricolor en sus brazos.

-Perdone mi intromisión pero ¿se encuentra bien el caballero?

-Sí, solo esta borracho

-¿Lo llevará a su casa? ¿No es peligroso tener a un borracho en su hogar?

-Él es mi novio

El hombre se percató del tono cortante de Tea y no habló más, Tea no podía hacer ninguna otra cosa más que mirar el rostro de su amado y acariciarlo. Otra vez querían salir lágrimas de sus ojos pero necesitaba contenerse y no dejar que la vieran y sospecharan algo.

Al llegar a su casa, salieron del taxi, abrió la puerta, dejó al tricolor en la puerta de su hogar y fue a hablar con el taxista

-Le pido que no le diga nada a nadie de la empresa

-¿El jefe Kaiba tampoco debe de saberlo?

-Nadie

Pagó y se fue a su casa pero el taxista la miró con sospecha mientras se retiraba.

Tras cerrar la puerta de su casa, Tea llevó arrastrando al tricolor a la sala y lo dejó en el tapiz de la sala. Recorrió el cuerpo del hombre con la mirada notando su belleza, sus cabellos eran tricolores como los de Yugi pero los mechones amarillos de este chico eran más abundantes que los de su novio fallecido. También notó que los ojos del joven eran más rasgados mientras que Yugi los tenía ovalados.

Se acercó a él para verlo mejor y observar cada detalle del rostro del tricolor.

-Yugi, no sé cómo serás cuando despiertes pero deseo de todo corazón que todo vuelva a ser como antes.

Nuevamente las lágrimas salieron de sus ojos y una de ellas calló en el rostro del hombre. No pudo resistir más tiempo y se acercó más al rostro del tricolor hasta que estuvo a unos cuantos centímetros de su cara.

-Te extrañé mucho, Yugi Moto.

Lo besó en los labios, eran los mismos labios, la misma sensación que cuando besaba a Yugi, eran los mismos labios. Tan concentrada estaba que no se percató que el chico abrió los ojos y comenzó a mirar a su alrededor de un lado a otro.

El chico fijó sus ojos en Tea sintiendo los labios de la mujer en los suyos pero no hizo nada por detenerla aunque no comprendía qué pasaba.

Tea abrió los ojos y grande fue su sorpresa al ver que el tricolor la miraba fijamente.

-¡Aaaaaaaaaaaaah!

Se fue hacia atrás y gritó sin control chocando con una mesa pequeña y tirando el teléfono y un florero, las flores cayeron en la cabeza de Tea y el agua le empapó su cabello. El tricolor se levantó del suelo poco a poco con mucha lentitud pero no podía sostenerse en pie mucho tiempo y cayó de nuevo al piso

-¿Yugi?

El tipo tenía una mirada vacía, no miró a Tea sino a su alrededor tratando de reconocer en donde se encontraba, su mirada indicaba que no comprendía nada de lo que veía

-¿Yugi?-elevó su tono de voz.

El chico volteó a verla pero no por responder al nombre sino porque no tenía a quién más dirigirse

-¿Yugi? ¿Eres tú?

El chico sólo la miró, intentó levantarse otra vez pero sus piernas temblaron y cayó de nuevo dándose un golpe en la cabeza con el sofá, se sobó la cabeza y como si fuera un niño chiquito, comenzó a llorar. Tea abrió los ojos con sorpresa, esa forma de comportarse no era de un adulto, era como un bebé. Se levantó y se acercó a él.

-Ya, ya, no llores, aquí estoy contigo

Lo abrazó como si fuera su hijo y este lloraba y gimoteaba más como bebé que antes.

Una hora después, Tea ayudó al tricolor a vestirse, no le daba vergüenza verlo desnudo, después de todo recordaba haber visto a Yugi así varias veces, sin mencionar que el tricolor era como un bebé de 4 años así que para Tea resultaba algo gracioso pensar en que estaba con un niño adulto.

-Espero te sientas cómodo con la ropa que te puse.

El tricolor no contestaba nada de lo que ella decía.

-Te pareces mucho a Yugi pero no eres igual ¿cómo te llamaré?

Tea puso su mano en sus barbilla y miró al techo pensando.

-No puedo ponerte Yugi aunque te parezcas o se verá raro para todos.-pensó por unos minutos-Fuiste creado en un laboratorio oscuro, eres una creación mía. Creo que Yami es tu nombre ideal.

El tricolor volteó su cabeza mirándola con curiosidad

-Yami, ese será tu nombre.

-Ya…mi…

-Sí puedes hablar. Qué bien

Se asombró con las pocas palabras del chico y sonrió feliz, el joven la miró extrañado y después devolvió la sonrisa

-Bien Yami, debo de pensar en una forma de que nadie te descubra por ahora, además debo trabajar pero no te puedo dejar solo

-Ah…-fue la única respuesta de Yami

Tea se puso pensativa.

-Podría decir que tú eres un primo mío con problemas mentales y que necesito apoyo

-Ah-Yami sólo la miraba confundido

-No puedo decir que eres mi novio, al menos por ahora, así que es mejor decir que eres un familiar o el hijo de un amigo.

Yami fijó sus ojos en ella

-Ahora que lo pienso te creé con el ADN en las cenizas de Yugi y con ingredientes humanos que se usan en la alquimia para crear homúnculos entonces eres mitad clon y mitad homúnculo.

Yami tenía ojos amatistas igual que Yugi pero la forma de ellos era diferente, su apariencia era de un hombre serio y no un joven dulce como Yugi pero no importaba, conforme pasara el tiempo sabría más sobre su personalidad y seguramente era semejante a la de Yugi como ella deseaba, después de todo era su clon.

-Tendré que buscar a alguien que te cuide mientras estoy en el trabajo, pero ¿quién?

Durante unos minutos analizó la situación, Yami se comportaba como bebé pero su apariencia era de un joven de 20 años, así que debía decirle a todos que era un hombre con problemas mentales, era mejor si se trataba del familiar de un amigo ya que cuando el chico se desarrollara probablemente serían novios y se veía raro eso, si decía que era su pariente, era mejor decirles a todos que era familiar de un amigo muy cercano.

-Ya sé. Serás el hijo de un amigo de mi padre, curiosamente te pareces mucho a Yugi y tienes un problema mental muy fuerte por el que estás viviendo conmigo mientras tu padre viaja.

-¿Ah?-el único sonido que salía daba a entender que preguntaba cosas aunque ni el mismo parecía saber qué quería preguntar.

-Creo que puedo pedirle a alguno de mis amigos que te cuiden

Tea tenía otros amigos además de Mai, aunque ninguno era tan cercano a ella como la rubia, pero eran confiables como para revelarles que tendría a un chico en su hogar.

-Ya sé quién puede hacerse cargo

Se dirigió al teléfono y marcó el número de alguien que conocía desde hacía unos años

-¿Rebeca? ¿Estás ahí?

-¿Tea? Que sorpresa. ¿Necesitas algo?

-Quisiera pedirte un favor

-Lo que sea

-Mientras trabajo puedes venir a mi casa a cuidar a alguien que tengo encargado en mi hogar

-¿Tienes a una persona en tu casa? No creí que eso llegar a pasar

-Es el hijo de un amigo de mi padre pero como están de viaje me lo encargaron y quieren que lo cuide

-Pues ¿qué edad tiene?

-25 años pero tiene problemas en la mente y es como un niño

-Ya sabes que me gustan los niños pero tratar con un adulto con ese tipo de problema es otra cosa

-Lo sé, pero eres mi única opción y necesito tu ayuda

Rebeca lo pensó detenidamente por varios minutos

-De acuerdo, pero si me causa problemas ya no te ayudaré

-Gracias, te aseguró que no lo hará

Tras una pequeña charla Tea colgó el teléfono pero al darse la vuelta vio que Yami no estaba en la sala

-¿Yami? ¿Yami? ¿Dónde estás?

Salió de la sala, no lo vio por ningún lado y comenzó a preocuparse

-¿¡Yami!?

Sus gritos se oyeron por toda la casa y fue ahí que escuchó un ruido en la parte de arriba. Subió rápidamente y encontró a Yami desenrollando el papel de baño por todo el sanitario. Suspiró aliviada.

-Que susto me diste. Creí que te habías desaparecido

Se acercó a él y con dulzura le quitó todo el papel que se había enrollado en su cuerpo

-Yami, tendré que enseñarte muchas cosas pero no me importa si puedo estar contigo, con Yugi

Yami la miró extrañado y al final le sonrió con felicidad.

Tiempo después, Tea acomodó al chico en su habitación, como no podía dejarlo solo hizo unos arreglos para que temporalmente se quedara en su recámara sin que este la pudiera ver. Después de todo era casi como tener un bebé grande en casa.

-No te vayas a parar durante la noche. Quiero descansar, estoy muy agotada de todo el proceso de crearte, además tuve que limpiar todo el laboratorio rápidamente para evitar sospechas

Yami solo la miró mientras Tea lo cobijaba en una colcha, se acostó en su cama y Yami la contempló hasta que él también se quedó dormido.

Ese fue el principio de lo que Tea viviría con su creación.

Continuara...

Siento mucho la demora, ya puedo concentrarme en esta historia tranquilamente para continuar actualizando. Les mando besos y bendiciones.