Capítulo 7
A la mañana siguiente Tea despertó y miró al lugar donde dejó a Yami, nuevamente el lugar estaba vacío y asustada se levantó rápidamente de la cama
-Yami, ¿otra vez? No me hagas esto
Abandonó la cama corriendo a toda velocidad y salió de su cuarto solo para descubrir que Yami estaba jugando con algunos objetos personales de Tea.
-Yami, deja de agarrar eso, te lastimarás
Le quitó unas tijeras, un lápiz y un prendedor de las manos
-Creo que sí necesito ayuda urgente o no podré trabajar tranquila.
El timbre sonó y al abrir la puerta vio a una niña rubia con lentes
-¡Rebeca!-exclamó sorprendida
-Me alegra verte, Tea
Rebeca entró como si fuera su propia casa, ya tenía mucha confianza con Tea y por ese motivo sabía que no le molestaba a la castaña pero en esos momentos Tea sí sintió algo incómodo en esa actitud de su amiga
-Bueno ¿Dónde está la persona a la cuidaré?
Rebeca puso sus manos en la cintura y entonces la puerta de la sala se abrió y apareció Yami con una gran sonrisa, Rebeca lo miró sorprendida y asustada al mismo tiempo
-¿Quién es él? Se parece mucho a…
-Es el hijo de un amigo de mi padre y tiene severos problemas de mente así que me encargaron cuidarlo pero debo ir a trabajar
-¿Piensas dejarme sola con este hombre?
Rebeca sonaba asustada y un poco asqueada.
-No te preocupes, no es peligroso. Él y yo dormimos en el mismo cuarto y es inofensivo.
Rebeca abrió los ojos como si fueran planetas
-¿¡DURMIERON JUNTOS!?
-Bueno, gracias por ayudarme. Regreso en la noche
Tea se dirigió a la salida antes de que Rebeca dijera algo
-No, espera, creo que yo no pue…
-Adiós, Rebeca. Mil gracias
Tea cerró la puerta marchándose, Rebeca se quedó petrificada y llena de miedo mientras observaba a Yami jugar con los cojines de la sala.
Suspirando aliviada, Tea se dirigió a su trabajo y sonrió de alegría al pensar que ya tenía junto a ella a su amado novio, Yugi Moto había vuelto con ella.
Cuando se registró para poder entrar en el edificio todos notaron que se veía muy contenta por alguna razón extraña ya que todos sabían que desde que murió Yugi no se le veía feliz.
-Hola, me vengo a registrar
El tono alegre de Tea extrañó al guardia que la miró sorprendido
-¿Le sucedió algo?
-No, para nada
Pero su felicidad era muy notoria, el guardia le entregó su identificación mirándola confundido
-¿Segura se encuentra bien?
-Muy bien, demasiado bien
Tea tomó su identificación y se marchó mientras las miradas sorprendidas y extrañadas de todos la seguían. Subió por el elevador y al llegar arriba todos notaron lo mismo, Mai se percató de esa felicidad que llevaba 5 años sin verla en su amiga
-¿Y ahora? ¿Qué te hace tan feliz?
-La vida
-¿Tú? ¿Feliz con la vida?
-¿Acaso no puedo estarlo?
-Sí, pero es extraño en ti
-Pues ahora no es raro
Tea inició su trabajo pero Mai no le quitaba los ojos de encima
-Dime la verdad ¿pasó algo interesante?
-Nada en especial
-Tea, tú no eres así. Nunca te comportas de esa forma tan…
-Alegre, terminó de decir Tea al ver que su amiga no encontraba las palabras adecuadas
-Exacto. Alegre, eso quise decir
-Pues ya ves, ahora soy alegre y quiero serlo por siempre
Mai la miró con sospecha
-Estoy segura que algo te pasó. Espero no me ocultes la verdad tanto tiempo
-Claro que no. Somos amigas.
-Por cierto, Valon y yo tenemos planeado ir a comer juntos y queremos que nos hagas el honor de acompañarnos
-Amiga, en una cita de novios no debe de aparecer una amiga acompañando
-De hecho vendrá un amigo de Valon con él que quiere conocer la ciudad ya que hace 5 años vino a la ciudad y no pudo conocerla bien
-¿En serio? ¿Por qué?
-No lo sé, pero el chico estuvo mucho tiempo sin visitar esta ciudad así que Valon y yo organizamos que se reúna con nosotros y nos agradaría que tú también te unieras
Tea lo pensó por un momento ya que sabía que tendría que dejar solo a Yami
-¿Cuándo será?
-Dentro de una semana en el restaurante de siempre a las 8 de la noche
-Ok, los veré allá
Mai le guiñó el ojo y justo en esos momentos Kaiba entró en el lugar y todos callaron. Estaba por entrar en su oficina cuando Kaiba vio a la castaña de ojos azules sentada en su lugar de trabajo.
-Señorita Tea, preséntese en mi oficina ahora mismo
Se encerró en su oficina y Tea fue hacia allá mientras era observaba por la curiosa rubia Mai que no quitaba sus ojos de su amiga.
-¿Me llamaba, señor Kaiba?
-¿Qué fue lo que hiciste en el laboratorio?
-Experimentos. Se lo expliqué.
-Veo algo raro en ti hoy
-Todos dicen eso, no sé porque piensan cosas raras.
-Porque haces cosas que provocan ideas raras
Tea miró a Kaiba seriamente, supuso que debía cuidarse más y así evitar problemas con el jefe. Kaiba fijó sus ojos azules en los de ella.
-Tea, me preocupo por ti
Tea se sorprendió con esa respuesta, la mirada penetrante de Kaiba hizo ver que decía la verdad y eso era extraño para ella ya que Kaiba no era así.
-No tiene por qué molestarse en mí, jefe Kaiba. Me encuentro muy bien
-De acuerdo, no me molestaré más por ti
El tono de voz que uso hizo que Tea lo mirara algo molesta
-No debo de preocuparme por empleados después de todo-dijo Kaiba mientras se levantaba de su asiento-Ahora sí me disculpas, iré al laboratorio a trabajar. Espero me acompañes.
Tea lo siguió haciendo puchero, en ocasiones era un hombre odioso pero al menos era soportable.
-Que engreído-dijo Tea para sí misma y fue detrás de él.
Continuara...
