Capítulo 64
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Todos estaban durmiendo, por otra parte el pelirrojo estaba bien despierto, camino hacia la habitación de la chica de cabellos azules e intento escuchar lo que parecía una conversación en un idioma diferente.
-vartioimaan sita hyvin, kiitos- escuchaba dentro de la habitación el pelirrojo y de repente se sintió el silencio para que después un pie firme derribara la puerta lanzando al pelirrojo hacia la pared.
-¿Qué haces aquí?- decía la chica de cabellos azules viendo con desprecio al pelirrojo.
-nada, solo estaba caminando- se defendía el pelirrojo tratando de no alzar la voz.
-¿me estabas espiando?- decía la chica peli azul con cara de confusión dando un paso atrás.
-no, no, solo vi que eras la única despierta, no quiero molestarte- decía el pelirrojo extendiendo sus manos en señal de paz.
-vete de aquí- decía la chica en voz baja para que nadie se levantase
-espera, yo… no tengo donde dormir- replicaba el pelirrojo.
-no me interesa, vete de aquí- respondía enojada.
-no, escucha… necesitamos hablar- se explicaba el pelirrojo.
-no hay nada de qué hablar, lárgate- demandaba la peli azul molesta mientras intentaba acomodar su pórtico en su lugar.
-si quieres deshacerte de mí, ¿Por qué me salvaste?, ¿Por qué traerme aquí?- de repente hubo un silencio incómodo.
La chica no tenía ganas de comentarle sobre su pasado, mucho menos ahora, intento buscar una respuesta adecuada.
-es una cuestión cultural, así como en patio de la escuela, no fue justo, eran demasiados soldados- decía con indiferencia la chica.
-gracias- decía el pelirrojo cuando la peli azul tenía la guardia baja.
-¿Qué?- respondía incrédula la chica de cabellos azules.
-gracias por ayudarme- decía el pelirrojo como punto final para retirarse.
La chica no quería ponerle limón a la herida, así que solo se quedó en silencio reparo su pórtico y entro a dormir a su habitación.
Más tarde esa mañana llegaron varios agentes quienes estaban a cargo de la investigación, rápidamente todos salieron a recibirlos, bueno todos menos la chica de cabellos azules quien se había quedado dormida.
-Agente Deka- decía el director del operativo.
-señor, tenemos información para usted- decía la chica qatarí mientras el pelirrojo miraba a su alrededor sin saber qué hacer.
-veo que tienen a kiyama, eso es un gran avance, por cierto ¿dónde está la agente Hitomiko?- se preguntaba aquel director.
-ella claudico señor- decía algo decaída la chica de cabello blanco.
-¿en serio?, vaya no pensé que fuera a rendirse, bueno en fin no vine aquí por eso, por el momento me interesa que vamos a hacer con el señor Hiroto- decía el director mirándolo con algo de ira.
-nadie lo toca- decía la chica de cabellos azules haciendo su entrada imponente como siempre.
-¿Qué?, pero trabajaba con Montana- replicaba aquel director.
-trabajaba, él no tiene nada que ver- decía la chica de cabellos azules.
-ulvida, ¿Qué haces?- se preguntaba la chica qatarí mientras su compañera se acercaba al director.
-lo tengo que hacer, escúcheme bien director, él no tiene memoria, por eso montana lo recluto, hace poco fue traicionado por el mismo, por lógica entenderá que ahora mismo este hombre busca lo mismo que nosotros- decía la chica de cabellos azules en un tono donde solo el director podía oírla.
-¿Qué me quiere decir señorita?- decía el director queriendo una breve explicación.
-el, nos ayuda a atrapar a Montana y ustedes lo exoneran- decía firme la chica de cabellos azules.
-eso es una locura- no lo podía creer el director.
-él era parte de la CIA y no ha hecho nada que no pueda arreglar entregándole a Montana- se explicaba la chica de cabellos azules.
-el museo Castello sigue flotando hacia el mediterráneo, hay muchos artículos allí, de gran valor, valor histórico para el país- decía indignado el director.
-entonces estamos perdiendo tiempo, sin Hitomiko aquí será complicado, el pelirrojo nos acompaña antes de que ese museo llegue a aguas internacionales, atrapamos a Montana y todos felices-
-Confió en ti, claro. Pero él me preocupa- miraba al pelirrojo algo extraño.
-yo confió en el…- decía la chica dejando sin palabras al director.
-bueno… yo… estas al mando, recuperen ese museo, les deseo mucha suerte- y entonces se fue, tomo sus hombres y se marchó dejando al pelirrojo en aquel equipo.
-ahora ¿Qué?- decía el chico de cabellos celestes.
-seguimos con el plan, es mas esta noche iremos a visitar a montana- decía la chica de cabellos azules dirigiéndose hacia la galería de armas.
-Montana se trasladó ya hacia el museo, no se puede- decía el chico de cabellos carmesí.
-tiene razón, debió haber reforzado la seguridad, habrá muchas balas- complementaba su compañero el chico de cabellos celestes.
-Montana no se saldrá con la suya, no voy a ordenarle a ninguno que me acompañe, después de todo, su misión termino hace rato, para mi empezó una nueva- decía la chica cargando un par de municiones hasta que una nueva voz lleno el silencio que había.
-yo voy… yo iré contigo, hasta que terminemos con ese imbécil- decía el pelirrojo con el objetivo de vengarse de su ex jefe.
-yo también voy, no quiero que te quedes con toda la diversión- decía la chica qatarí apoyando su compañera.
-nosotros no nos quedaremos atrás- hablaba por los dos el chico de cabellos celestes.
-bien- saldremos en media hora.
-¿no vamos a desayunar?- replicaba el chico de cabellos carmesí.
-salimos, en 4 horas- corregía la chica de cabellos azules mientras se acercaba al pelirrojo y todos se dirigirán a la cocina.
Una vez arreglado todo aquel equipo estaba reunido en el comedor riendo e intercambiando historias. Fue entonces cuando la chica de cabellos azules decidió conversar a solas con el pelirrojo.
-ten, necesitara una o dos para acabar con los malos- decía la chica peli azul entrándole un arma del fuego a su ex pareja mientras le daba un suave golpe en el pecho.
-¿Por qué haces esto?- decía el pelirrojo viendo a la chica algo serio.
-porque necesito acabar con Montana- respondía fría la peli azul.
-¿Por qué?, ¿te hizo algo?- decía el pelirrojo. La chica pensó en responderle con sinceridad, pero al fin de cuentas no tenía la valentía.
-porque es un nombre escrito en un papel, yo soy la ley, no pregunto solo cumplo ordenes- hacia un gesto de firmeza dejando claro que sus sentimientos eran de piedra.
-ya veo, entonces, hora de irnos- ya armados y listos para salir todos abordaron un par de vehículos para ir hacia aquel museo que se dirigía hacia el mar abierto, todo parte de un brillante plan para atrapar a Montana.
Después de un recorrido los autos estaban ya en la bahía, los soldados al ver que no estaban dentro un protocolo decidieron dispararle cohetes destruyendo dichos autos.
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Continuara…
