Capítulo 8
Al volver a casa Tea suspiró agotada pero su sorpresa fue mucha cuando vio a Yami jugando con Rebeca al ajedrez.
-Hola Tea, que bueno que volviste.-dijo Rebeca levantando la mano
-¡Tea!-gritó Yami y corrió hacia la castaña abrazándola con mucho cariño.
Tea estaba sorprendida, el comportamiento de Yami no se veía de un niño de 2 o menos años, sino de un niño más grande y sólo había pasado un día desde que lo creo.
-Yami ¿puedes dejarme a solas con Tea?-preguntó Rebeca acercándose.
-Claro
Yami se fue corriendo a seguir jugando en la sala, Tea no le quitó los ojos de encima hasta que su amiga la distrajo.
-Tea, me dijiste que era un chico con retraso mental pero no me parece que sea correcto ese diagnóstico.
-¿Por qué lo dices?
-El chico se comporta como niño pero su desarrollo avanza muy rápido para ser alguien con problemas mentales.
-¿De qué hablas?
-En solo un día aprendió a hablar, a jugar el ajedrez, a cocinar unos huevos fritos. Cosas que sólo un niño de mayor edad o adulto harían.
-¿En serio?
-Sí, no sé qué le pasa pero te aseguro que no tiene retraso mental.
Tea dirigió su mirada a Yami que continuaba con sus juegos. Efectivamente, su forma de jugar era de un niño de unos 7 años cuando al recién crearlo se comportaba como unos de 2, era como si el chico creciera muy rápido.
-Bueno Tea, me tengo que retirar. Te veo luego.
-¿Podrías venir mañana a cuidar de él?
-Está bien, aunque por lo que veo creo que pronto no necesitaras ayuda mía para cuidarlo.
Rebeca se marchó a su hogar y Tea aprovechó para mirar detenidamente a Yami. Era un joven guapo y tenía un porte varonil, incluso más que Yugi, lo que lo volvía más atractivo para ella o cualquier mujer. Debía admitirlo, le gustaba ese ser parecido a Yugi, tenía la esencia de Yugi, sólo por eso ya sentía que amaba al clon-homúnculo que había creado.
Sin más se acercó a él que seguía jugando en la sala.
-Yami.-lo llamó, el aludido volteó a verla con ojos tiernos-¿Qué te pareció Rebeca?
-Agradable.
Para Tea resultaba asombroso que su creación hablara bien, pero su mente seguía siendo de un niño pequeño. Al menos podría conversar con él.
-¿Y qué te parezco yo?
-La mejor persona del mundo.
El corazón de Tea dio un vuelco interno, se llevó una mano al pecho sabiendo que esas palabras eran sinceras, sin embargo estaban conectadas con aquella persona, con el que tanto amaba.
Flashback
-¿Te puedo preguntar algo?-dijo Tea mirando la puesta del sol en la playa.
-Dime.-respondió Yugi sentado en la arena del mar.
-¿Qué opinión tienes de las mujeres?
-¿Por qué lo preguntas?
-Simple curiosidad.
-Pienso que las mujeres son una ayuda, apoyo, intelectuales, sabias, capaces de lograr lo que sea si se lo proponen. Incluso pueden vivir sin depender de un hombre, nosotros somos los que dependemos de ellas.
Tea apretó su mano formando un puño, pero no estaba molesta sino nerviosa.
-Y…¿qué te parezco yo?
Yugi supo que lo que ella trataba de saber era la opinión que él tenía sobre ella, pero su timidez le ganaba. Se levantó de la arena y fue hacia ella, le tomó la mano ante la mirada atónita de la castaña y le dio un tierno beso en su mano.
-¿Que qué me pareces? Me pareces la mejor persona del mundo.
El corazón de Tea bombeaba sangre frenéticamente mientras sus orbes azules se nublaban por las lágrimas que amenazaban correr por sus mejillas.
-Yugi…
No alcanzó a terminar la frase porque Yugi sostuvo su mentón en su mano y la miró fijamente.
-Eres una mujer maravillosa, Tea. La mejor que pude haber conocido.
Tea estaba atenta a él, Yugi acercó el rostro de su novia al suyo y se unieron en un ósculo impregnado de amor y ternura.
Fin del flashback
Las lágrimas se derramaron por la cara de Tea, Yami la miró confuso. Examinó cada detalle de ella como lo hace un niño curioso que no entiende lo que sucede a su alrededor.
-¿Estas bien?-la pregunta sacó a Tea de sus recuerdos.
-Sí, lo estoy. Sólo que recordé algo.
La confusión no se quitó de Yami, sus ojos amatistas se fijaron en ella que secó sus lágrimas con el dorso de la mano y sonrió con satisfacción al homúnculo.
-Estoy demasiado bien, más que bien. Después de 5 años.
Yami la miraba confundido así que Tea hizo lo primero que pasó su mente, lo abrazó. Estrechó entre sus brazos al chico llena de afecto por él, estaba muy feliz de saber que llevaba en su interior a Yugi Moto. El tricolor seguía sin entender qué pasaba pero, tras dirigir una mirada de intriga a la chica, él también correspondió el abrazo de ella.
-Me agradas.-dijo Yami sonriendo, Tea sintió que se elevaba al cielo.
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En la mansión Kaiba, los dos hermanos ricos estaban cenando. Desde que su padre adoptivo murió ambos disfrutaban mucho sus cenas familias aunque eran los únicos asistentes, se tenían el uno al otro, de ahí el motivo por el que se cuidaban tanto. En los años en que su padre, vivía las cenas familiares eran más de negocios que de familia. En ocasiones incluso llegó a golpear a Seto por no entender bien, a la primera indicación, sobre un asunto de trabajo. Este también era un motivo por el que Seto se había convertido en una persona antisociable y poco alegre, Mokuba estaba dispuesto a lograr que su hermano volviera a ser el niño dulce de antes o, por lo menos, que fuera alguien más positivo.
-Seto ¿qué tal fue tu día hoy en el trabajo?
-Respecto a lo laboral bien, pero en otras cuestiones, un poco raro.
-¿Qué sucede?
-Creo que Tea hizo algo en el laboratorio y no me quiere decir.
-¿Qué puedo haber hecho?
-Según ella, sólo hizo experimentos, sin embargo no me dice de qué son.
-¿Le ha sucedido algo a Tea?
-Hoy llegó al trabajo con mucha alegría en su rostro. Resplandecía, parecía alguien completamente diferente a cómo ha sido estos últimos años.
Mokuba estuvo pensativos por unos segundos analizando cada palabra.
-Tal vez ya lo olvidó.
-¿Qué cosa?
-A Yugi, tal vez ya por fin lo dejó en el pasado.
-Lo dudo mucho. Ella ha estado obsesionada con ese chico y no creo que tanta obsesión se termine de forma tan drástica.
-¿No has pensado que esos experimentos pueden ser sólo encerrarse a llorar y meditar sobre su vida?
-No tiene lógica algo así.
-O quizá usó la máquina para alterar la memoria y así olvidar poco a poco sus recuerdos de Yugi.
-Tampoco me convence esa idea.
-Pues no se me ocurre nada, aunque si conozco tan bien a las mujeres probablemente el experimento fue llorar, llorar, llorar y romper todas las fotos y recuerdos de su novio.
-Eso se puede hacer en cualquier lugar, no tiene que hacerlo en un laboratorio.
-Hay gente que se siente mejoren ciertos lugares. El laboratorio es su ambiente de trabajo, el lugar donde se siente cómoda.
Kaiba miró a su hermano sorprendido.
-Parece que sabes mucho de mujeres para ser tan joven.
-Leo mucho-respondió Mokuba con orgullo y presumiendo.
Kaiba no tenía tiempo de pensar en su hermano. Le intrigaba mucho Tea, estaba interesado en particular, en su bienestar. Tenía una confianza única en ella debido al tiempo que llevaban juntos trabajando, además le causaba un poco de compasión que a estas alturas de su vida siguiera enamorada de un muerto. Alguien que no escuchaba, ni veía, ni sentía.
De repente, una idea descabellada pasó por la mente de Mokuba, una idea que lo alertaba de que la oportunidad que siempre quiso había, después de tantos años, llegado a su vida.
-Oye hermano, ¿Por qué no tratas de conquistar a Tea?
-¿Estás loco? Yo no tengo tiempo para esas cosas.
-Hermano, Tea es una mujer hermosa, es soltera, es decente y es una persona digna de confianza.
-Yo no pienso tener una pareja si eso es lo que tratas de decirme con respecto a ella.
-Seto, tienes todo lo que una mujer podría desear. Dinero, fama, fortuna, pero lo más importante; tienes un corazón noble. Eres fiel, capaz de dar todo por la persona amada. Tal vez seas frío pero tienes muy buenas cualidades.
Por unos segundos Kaiba no creyó las palabras de su hermano menor. Él no era la clase de persona que las mujeres querrían, a menos que hablaran de dinero. Eso era lo único que probablemente podría atraer chicas a él, pero Tea no era esa clase de persona, si lo fuera se le hubiera insinuado desde el principio y Yugi nunca fue un chico que tuviera una posición económica alta. De pronto se quedó cavilando sobre este último pensamiento que pasó por su mente como un rayo en el cielo: Tea no era interesada. Una de las cosas por las que Kaiba no deseaba una pareja era porque sabía que nadie lo amaría sinceramente.
-¿Por qué te agrada Tea?-preguntó a su hermano.
-Es hermosa, agradable, tiene su sangre liviana. Desde que andaba de novia con Yugi me agradó para ti.
Por minutos Kaiba analizó todo. Una chica fiel que amaba a su novio muy a pesar de la muerte, bella, trabajadora, no interesada en la fortuna sino en el corazón. ¿No era eso lo que Kaiba buscaría si tuviera deseos de tener una pareja?
-Mmmm ¿qué me sugieres, Mokuba?
-Considero que deberías intentar enamorarla. Cuando te conozca bien si algún recuerdo de su novio quedó en su alma, terminará al ser tu pareja.
-¿Y si nunca lo olvida completamente?
-No pienses eso. Estoy seguro que te amará, eres una gran persona, sólo tienes que demostrarlo.
Mokuba siguió comiendo sin sospechar que Kaiba ya estaba ensayando en la mente cómo hablaría con Tea sobre ese asunto que nunca antes le habría interesado: tener una novia.
Continuara...
Hubo un pequeño error de secuencia, lo siento mucho, no lo puedo corregir. Si no lo notaron me alegra mucho, si lo vieron les pido mis disculpas.
