Capítulo 65
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Volaban por aquí y por allá varios pedazos de metal provenientes de los cohetes impactando los autos los cuales, por suerte, cumplían una tarea de señuelos.
-bien, ya tienen su objetivo, ¿Qué esperan?, disparen- demandaba la chica de cabellos azules a sus francotiradores desde un bote alejado de la bahía.
Fue entonces cuando dos de sus compañeros abrieron fuego y acabaron con la primera línea de guardia.
-blanco destruido- decía el chico de cabellos celestes.
-despejado, a esto llamo efectividad primor- decía la chica qatarí complementando mientras el bote se movía hacia el museo navegante en el mar.
-bien, tenemos una ventana de 20 segundos, necesitamos que vengan aquí, nosotros aseguraremos la entrada- fue entonces cuando abordaron el museo flotante y esperaron a que los dos francotiradores llegaran.
-bien, no tardaran mucho, hiroto, ¿sabes algo para poder entrar?- preguntaba la chica de cabellos azules viendo al pelirrojo.
-tendrá guardias en cada puerta, jamás están en punto muerto, si vamos por arriba seguro llegaremos hasta la habitación principal- decía el pelirrojo y en ese momento los demás compañeros llegaron.
-bien, quiero oír buenas noticias- decía la chica qatarí.
-hiroto dice que por arriba es más seguro, gazelle y tu vayan por arriba, limpien el camino y por tierra seguiremos nosotros, van quiero que tomes una ruta alterna si ves fuego ni se te ocurra apagarlo, manténgame al tanto de todo, cuando este en la habitación principal les daré aviso y entonces…- fue interrumpida por su ex pareja.
-y entonces le pondré una bala en el ojo- decía sádicamente el pelirrojo.
-creo que nos pagaran más si lo llevamos vivo hiroto, pero haremos lo que podamos, ¿está bien?, adelante- y entonces comenzó la misión, el chico de cabellos celestes y la chica qatarí fueron por el techo, mientras que el pelirrojo y su ex pareja fueron por las habitaciones de abajo, el chico de cabellos carmesí busco una ruta alterna por la zona del jardín donde estaba bien oculto.
-dulces jazmines en el jardín del paraíso- decía el chico de cabellos carmesí por el intercomunicador.
-Van, aléjate de las flores, concéntrate- decía el chico de cabellos celestes.
-pero si estoy concentrado, el que esta distraído eres tú, ulvida dos blancos a tu derecha, ¿los quieres o me los quedo yo?- decía en tono divertido el joven de cabellos carmesí
-quiero ver que tan concentrado estas, tómalos- decía la chica de cabellos azules con una risa malvada y de repente el pelirrojo salto de su trinchera y de una manera casi salvaje pero silenciosa logro sin armas neutralizar a aquellos dos guardias que custodiaban al pasillo.
-despejado- decía serio el pelirrojo avanzando por el pasillo.
-se ve que tienes buena compañía ulvida- decía el chico en el jardín bajando su arma.
-espero estén listos en la puerta de la izquierda ahí más soldados, es una oficina pequeña quiero verte actuar ulvida- decía el chico de cabellos celestes y se podía percibir un ambiente de diversión pero se reflejaba en un trabajo limpio.
El pelirrojo algo molesto por aquel modus operandi decido abrir la puerta y en una ráfaga rápida de balas silenciosas acabo con todos los soldados, lo hizo y vio a su "comandante" con un gesto de rencor, al parecer creía que era una manera muy infantil de trabajar.
-denme un momento- entonces la chica de cabellos azules encargada del operativo le dirijo unas palabras al pelirrojo -¿Qué se supone que haces?- decía algo molesta la ex pareja del joven de cabellos rojizos.
-mi trabajo- respondía con la misma expresión el pelirrojo
-no recuerdo haberte ordenado nada, estas bajo mis órdenes kiyama- respondía la chica de cabellos azules alzando el tono de su voz.
-ustedes son muy infantiles… así no llegaremos a ningún lado- planteaba el pelirrojo poniéndose a la altura de aquella chica.
-¿no te gusta mi modus operandi?, ¿lo oyeron? Ja- decía en tono altivo la chica de cabellos azules.
-chicos, no es el momento para esto…- decía algo tenso el chico de cabellos celestes puesto que conocía la personalidad de su "comandante".
-yo solo podría con este imbécil, no veo la necesidad de hacer tanto drama- decía el pelirrojo.
-¿en serio?- entonces la chica de cabellos azules guardo su arma y se sentó en el suelo -quiero ver que lo intentes- decía sonriente la ex pareja del pelirrojo.
-solo necesito 32 minutos- decía el pelirrojo apretando el arma en su mano.
-bien, escuchen todos, quiero que se queden dónde están ahora mismo, quiero ver las agallas del señor hiroto, y tú tienes 32 minutos sino montana no será el único que saldrá esposado de este museo- planteo la chica de cabellos azules y entonces el pelirrojo fue corriendo en busca… de lo que no se le ha perdido.
-no los necesito, manada de inmaduros- se dijo así mismo el pelirrojo para avanzar por el pasillo,
-¿crees que sea buena idea?- preguntaba el chico de cabellos celestes.
-no, sin embargo él debe aprender que las cosas tiene una manera para hacerse- respondía la chica de cabellos azules.
-¿Qué tal que montana le haga algo?- decía preocupado el chico de cabellos carmesí.
-será su culpa, y no pasara nada, mientras estemos aquí por mas imprudente que sea ese idiota no le pasara nada- respondía la chica aun sentada en el suelo.
-¿Qué haremos mientras tanto?- decía la chica qatarí.
-nada, apenas pasen los 32 minutos iremos por montana y por ese tonto si es que no se ha muerto, distráiganse están bien escondidos ¿no?, solo resta esperar, ah y por cierto, no vayan a dormirse- decía la chica de cabellos azules.
El pelirrojo seguía por el pasillo y avanzo sigiloso continuo y continuo hasta que llego hasta la puerta de la habitación principal, sin embargo se dio cuenta de que había muchas personas así que decidió rodear para ver si lograba infiltrase.
Dentro de aquella habitación estaba montana sentado en una silla acompañado por varios de sus escoltas. Uno de ellos se veía algo extraño y no hablaba mucho cabe resaltar que los secuaces de este delincuente tenían el rostro opacado por sus cascos de alta tecnología.
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Continuara.
