Capítulo 10
Las piernas de Tea comenzaron a temblar, retrocedió un paso sin poder quitar de su rostro la expresión de sorpresa e incredulidad que se apoderó de su ser.
-¿Qué dijo, señor?
-Sé que suena repentino, pero me gustaría que aceptaras una reunión personal conmigo.
-Señor, creo que esto es extraño de su parte.
"¿Y tú no te comportas extrañamente en estos días?"
-Entiendo tu punto de vista pero hay asuntos de suma importancia que sólo tú puedes atender y prefiero que sea en estos momentos antes que en otro. Eres una mujer de confianza para mi trabajo.
Tea se removió en su sitio. La idea de salir con el jefe no le agradaba pero si no aceptaba tal vez no le convendría a futuro, después de todo su jefe era amable y agradable con ella. No le interesaba subir de puesto ni nada pero se vería mal si no aceptaba la propuesta. Además ¿qué podía pasar? No era como si se fuera a enamorar de él, mucho menos ahora que tenía a su Yami.
-De acuerdo, señor. Saldré con usted, pero sólo será por negocios.
-En realidad mi idea no es hablar sólo de negocios, pero sí. Yo tampoco quiero nada fuera de nuestra relación jefe y empleada.
Kaiba no podía decirle que sí tenía intención de algo más allá. En primer lugar porque fue idea de su hermano; en segundo, porque él no pensaba en tener pareja y en tercero porque no creía que pudiera llegar a amar a alguien y ser correspondido de la misma forma.
-¿Qué día te acomoda mejor?-preguntó Kaiba.
Durante unos segundos Tea caviló rápidamente. No podía dejar solo a Yami por mucho tiempo pero no era bueno retrasar por mucho tiempo dicha oferta, por muy desagradable que fuera.
-¿Es posible mañana?
-Me parece bien. Mañana a las 8:00 ¿te parece?
-Sí.-asintió la castaña.
-Puedes retirarte.
Tes estaba muy dispuesta a salir de la oficina principal cuando oyó de nuevo a Kaiba.
-¡Ah! Por cierto, no les digas a los demás empleados.
-¿Qué?-se sorprendió Tea.
-No quiero que sospechen nada raro.
-Como diga.
Pero eso no le dio confianza a Tea. Los hombres que salían en secreto con mujeres eran considerados, al menos para ella, como deshonestos y quizá maliciosos. No tiene motivo para ocultarlo, aunque sólo sea por asuntos laborales.
Sin quejarse, salió del despacho del jefe sin poder creer lo que acababa de vivir. Kaiba respiró hondo en cuanto ella cerró la puerta tras de sí. Algo le decía que las cosas no volverían a ser iguales desde aquello.
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Tea entró a su hogar agotada mentalmente. Estaba metiéndose en líos y no sabía por qué, ahora que estaba feliz, pasaban estas cosas. Su preocupación se esfumó cuando vio a Yami jugando con juguetes que Rebeca le había traído, la rubia estaba observándolo sentada en el sofá y se levantó como un resorte cuando vio llegar a su amiga.
-Tea, necesito hablar contigo.-la chica de cabello rubio sonaba un poco ansiosa.
-¿Qué sucede?-Tea se asustó.
-El chico me dijo que sus padres murieron. ¿Hay algo que me estés ocultando sobre este chico?
Los nervios se apoderaron de Tea ¡Qué tonta! Había olvidado que a Rebeca le dio la versión de que Yami era hijo de un amigo de su padre y que lo cuidaba mientras viajaba.
-Tea, si voy a cuidar a este chico necesito saber qué está pasando.-exigió Rebeca, más que con la voz, con la mirada severa que lanzó a la castaña.
Las manos de Tea se llenaron de sudor, nadie podía saber la verdad sobre la existencia de Yami.
-Ayer se comunicaron conmigo por teléfono. Los padres de Yami murieron durante el viaje.
La expresión dura de Rebeca se suavizó en un gesto tranquilo y relajado.
-Ah, bueno, por un momento creí que estabas mintiendo.
Tea suspiró aliviada.
-Pero qué cosa tan más triste.-un tono de tristeza y compasión salió de la boca de Rebeca-Es un huérfano.
Su rostro reflejó pesadumbres y miró a Yami que continuaba jugando con los juguetes sin prestar atención a las chicas.
-¿Qué harás con él?-volteó repentinamente a ver a la castaña de ojos azules.
-¿Eh?
-Si es huérfano debes entregarlo con otro familiar de confianza.
-No tiene a nadie.
-¿¡Qué!?
El grito de Rebeca llamó la atención de Yami que giró hacia las chicas. Al ver a Tea sonrió de oreja a oreja.
-¡TEA!
Como un niño que ve a su padre después de un viaje de meses, Yami corrió hacia Tea y la abrazó con cariño. Para ella fue extraño y al mismo tiempo lindo, así que pasó su brazo por la espalda de él correspondiendo la muestra de afecto.
-Me alegra verte.-dijo Tea.
-Tea, hoy jugué mucho con Rebeca y me enseñó muchos juegos nuevos.-la felicidad de Yami era exactamente igual a la de un niño pequeño.
-Qué bueno, pero necesito hablar con ella todavía. ¿Podrías dejarme a solas?
-Claro.
Yami sonrió inocentemente sin sospechar sobre la plática y se marchó. Cuando se concentró en sus juegos, la conversación de ambas mujeres continúo.
-¿Me estás diciendo que no tiene a ningún otro familiar al que se le pueda entregar para que lo crie y lo atiendan debidamente?
El asombro de Rebeca no cabía en sus cabales.
-Exacto. A partir de ahora yo lo cuidaré.
-¿¡Qué!? ¿¡Tea, estás loca!? No puedes atender a alguien que está enfermo quien sabe de qué.
-Soy lo más cercano a una familia que tiene, así que no puedo abandonarlo ahora que más me necesitaba.
-Tea-los ojos verdes de Rebeca se fijaron en los azules de Tea-¿Tú deseo de cuidarlo es por el parecido con él?
Un escalofrío recorrió por la columna vertebral de la castaña.
-No, eso no tiene nada que ver.
-Tea, ese chico me recuerda mucho a él.
Rebeca no se atrevía a mencionar el nombre del novio fallecido de su amiga. Ella era consciente del daño que causaba en la castaña, la cual aún no superaba la muerte de Yugi.
-No es por ahí el asunto.
Rebeca lanzó una mirada desconfiada.
-Te lo aseguro.
Rebeca le sonrió al fin.
-Bien. Te apoyaré en lo sea necesario, pero personalmente creo que este chico ya no me necesita.
-Aún es un niño.
-Sí, pero avanza demasiado rápido su crecimiento.
-Aun así es muy pronto.
-Tea, ese chico sabe valerse por sí mismo. Mentalmente podrá ser un niño, pero se desarrolla más rápido de lo que crees.
La castaña se quedó pensando en lo dicho por su amiga rubia. Entre menos se relacionara Yami con mejor, al menos mientras no lograba convertirlo en su pareja. Otra cosa que le llamaba la atención a Tea era que, según Rebeca, Yami se parecía a Yugi, no sólo en el físico, sino en la personalidad.
-Rebeca ¿Por qué dices que se parece a él?
La chica miró a Tea con ojos inquisitivos, pero decidió responder.
-No en todo, sin embargo algunas de sus actitudes son similares.
Tea fijó su mirada en el chico que continuaba con sus juegos sin pensar en nada. Sonrió con ternura ante el chico que había creado.
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-Creo que este es el momento en que dormirás en tu propia cama.
-¿Ya no te sientes cómoda de que duerma en tu cuarto?
-No precisamente. Los hombres deben de tener una habitación separada de las mujeres.
Entraron a una recámara llena de polvo por todos lados. Tea se vio en la necesidad de sacudir todo el polvo de la cama y acomodar algunos muebles para el chico. Originalmente la casa tenía dos cuartos, para Tea y sus padres; sin embargo, al mudarse ellos, Tea se quedó sola y usaba ese cuarto como bodega. Si Yugi viviera probablemente ese cuarto lo usarían para sus hijos.
-Siéntete cómodo.
Tea tendió la cama del "niño casi en la pre-pubertad" y señaló cada objeto de la estancia.
-Esta será tu cama. Ahí está el escritorio, una silla, tus juguetes están en el cajón. Por favor no abras la ventana, me da miedo que te caigas.
-Haré lo que digas.
Sin hacer ninguna queja, Yami se sentó en el borde la cama y pasó sus manos sobre la superficie del colchón mirándolo con curiosidad.
-¿Te gusta?-preguntó Tea.
-Es genial. Muchas gracias.
Se sonrieron mutuamente con cariño.
-Bueno, te dejo. No salgas en medio de la noche.
-Como quieras.
Cuando hubo cerrado la puerta, Yami se tumbó en la cama mirando el techo con satisfacción. Al principio sonreía, luego su rostro se volvió serio y pensativo de una forma que un niño no lo haría. Estaba creciendo rápido.
-No sé qué me pasa.
Se llevó una mano al pecho tratando de sentir su corazón. Había algo palpitante en su interior, logró sentir y escuchar los bombeos del órgano en su cuerpo. Sin embargo, aun así, algo lo incomodaba.
-¿Por qué siento tanto vacío en mi ser?
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Tea se vistió con su pijama y se tiró en su cama sonriendo complacida. La alegría había vuelto a su vida y eso era más de lo que ella esperaba. Nunca creyó que su existencia volvería a tener un sentido tras años de sufrimiento.
-Pronto regresarás conmigo, Yugi.
Entonces la felicidad de unos segundos antes se esfumó así como llegó, al recordar lo que pasaría mañana. Un sentimiento desagradable se apoderó de ella, no asimilaba aun la idea de salir con su jefe. En especial porque lo había engañado al no decirle que utilizó sus máquinas para crear una copia idéntica de su novio.
-¿Qué haré mañana?
Continuara...
