Capitulo 67

-Montana no tiene a donde ir, estamos muy lejos de la costa, y si intenta escapar le pondré una bala en su trasero- decía la chica qatarí haciendo acto de presencia por el intercomunicador.

-ya me había olvidado de Deka- decía el chico de cabellos celeste asombrado de recordar que su compromiso aún existía.

-así mismo yo te voy a recordar guapo- decía con tono aburrido la chica de cabellos blancos desde el techo.

-lo siento estaba enfrascado en el capítulo anterior. perdóname- se defendía el joven de cabellos celestes sonriente.

-Concéntrate y tráeme a montana a ver si llegamos a un acuerdo- respondía la chica qatarí

-Deka tiene razón, Hitomiko, ¿Dónde está montana? - preguntaba el chico de cabellos celestes mientras la hermana del pelirrojo era ayudada por su amante.

-lo perdi, aquí hay varios pasadizos ocultos y puertas falsas- explicaba la chica de cabellos oscuros.

- ¿y dónde está el idiota de Hiroto? - preguntaba la chica de cabellos azules con mirada frustrada.

-Hiroto no estaba con el- respondía la hermana del pelirrojo.

-el venía con nosotros, pero decidió atacarlo solo- intervenía el chico de cabellos carmesí.

- ¿¡Hiroto estaba con ustedes!? - se expresaba incrédula la chica de cabellos oscuros sobre el paradero de su hermano.

-es una larga historia, aun no recuerda nada, pero ahora es de los buenos, bueno vamos a movernos, montana no nos puede ganar terreno, Deka abre bien los ojos por si montana sube a la superficie, Van quédate con hitomiko y encuentren a Hiroto, Gazelle, sube y revisa de nuevo el nivel 2 a lo mejor montana ya regreso, yo revisare este laberinto, el primero en ponerle una bala en el trasero gana- decía la chica de cabellos azules dirigiéndose hacia una puerta.

"hora de moverse" proponía la chica de cabellos azules a un equipo que estaba motivado. Ya con la hermana del pelirrojo la peli azul estaba más tranquila sin miedo decidió aventurarse en aquel laberinto donde había poca luz, no se oía ningún alma por allí, así que siguió metiéndose más adentro.

Mientras tanto con la hermana del pelirrojo y su amante ambos regresaban a la habitación donde estaba el mafioso italiano.

- ¿te duele? - preguntaba el chico de cabellos carmesí preocupado por la chica quien había recibido un disparo.

-estoy bien guapo, debemos encontrar a hiroto- decía la chica sentándose en la silla de aquella oficina.

- ¿Por qué te fuiste?, ¿acaso no pensaste que podía pasar? – cuestionaba el chico a su amante quien sonreía al ver la preocupación de su antiguo compañero y ahora cónyuge.

-claro que lo pensé, sin embargo, ahora son ustedes quienes están un paso delante de mí- sonreía la chica de cabellos oscuros.

- ¿Cómo fue que te infiltraste? - preguntaba curioso el chico de cabellos carmesí quien no sabía que persona estaba tras la otra puerta.

- es sencillo, cuando eres chica bonita – dicho esto el joven de cabellos carmesí se mostró algo celoso.

-ah, ya veo- decía algo distante el chico desviando su mirada.

-jejej, mírame tonto… no hubo, no ahí y no abra nadie, nadie igual de tarado que tu… la diferencia es que eres mi tarado- reía la chica tomando al joven de su camisa para juntar su nariz con la suya mientras entre risas le daba un beso corto.

El joven con sus mejillas sonrojadas rio disfrutando de volver a ver a su amante, después de ese momento de telenovela el chico siguió buscando en aquella habitación pistas que tuviesen que ver con el pelirrojo mientras su cónyuge estaba aun sentada en la silla de aquel mafioso.

- ¿Cómo consiguieron que mi hermano les ayudara?, acaso ya recordó quienes somos- preguntaba la chica de cabellos oscuros curiosa.

-no, lo que paso fue que Montana quería matarlo junto con Ulvida y pues, paso todo lo que tenía que pasar, en fin, hiroto quiere venganza y Ulvida unas vacaciones de su trabajo- decía el joven de cabellos carmesí tocando las puertas con sus manos buscando algún pasadizo secreto.

Por otro lado, la chica de cabellos azules seguía en aquel laberinto agudizando cada vez más su oido para encontrar a Montana.

El mafioso italiano invadido por la adrenalina y un par de enfermedades mentales salió a la vista de la chica de cabellos azules quien de inmediato apunto su arma contra él.

-dime, ¿Qué piensas hacer?... "terror azul" ulvida- decía el mafioso italiano sin armas en sus manos nombrando el "nom de guerre" de la chica peli azul.

-Arrestarte, eso es obvio idiota- decía la chica viendo a su enemigo con ojos de enfado.

-Soy el más buscado de todo el globo terráqueo, y tu apuntas esa arma sin que tu mano tiemble, tienes agallas jovencita- decía el mafioso sorprendido.

-aunque fueras el maldito satanás no sentiría ni una gota de temor por ti- decía la chica de cabellos azules apretando su arma mientras el hombre seguía parado frente a ella solo observándola.

-soy temido en todo el continente, mi figura inspira temor, y tu… una dama. amenaza con "llevarme". increíble- decía el hombre acercándose hacia su rival mirándola a los ojos.

-me importa un bledo tu maldita reputación, solo quiero terminar mi trabajo- decía la chica preparándose para disparar.

-qué carácter, que armonía, que… dama. Yo. Quiero que… te unas a mi…- decía el hombre mafioso mientras el arma de la peli azul tocaba su pecho.

Esa era una propuesta descabellada, estas palabras hicieron que la dama de cabellos azules riera a carcajadas.

-jajajaj, ahí, eres un idiota, jajajajajajajajaj, no puedo- la chica de cabellos azules caía al suelo sin poder contener la risa, al parecer no había oído algo tan fuera del lugar en todos sus años de experiencia.

-no comprendo que puede ser tan gracioso- decía el hombre italiano frunciendo el ceño mientras la peli azul seguía riendo.

-eres un idiota maldito imbécil, proponerme eso en una guerra, pero te daré crédito por hacerme reír- decía la chica volviendo a apuntar su arma al criminal.

-entonces, ¿es un "no"? - preguntaba inocente el mafioso.

-es un "no" en letras mayúsculas tonto, acabas de perder, sí que estas mal de la cabeza- decía la chica sacando un par de esposas de su pantalón.

-bueno, te lo voy a proponer otra vez- entonces el hombre italiano chasqueo los dedos y de repente las luces se encendieron mostrando a tres soldados amordazando a la mucama de la chica de cabellos azules y a su hija –¿te gustaría unirte a mí? - preguntaba con la misma inocencia el demente criminal.

-no puede ser- decía la chica pasando de la risa a la preocupación viendo como tenía a su hija y a su mucama amenazadas.

-sigo esperando una respuesta- demandaba el mafioso mientras la chica intentaba lanzarse sobre los 3 soldados.

Al ver esta reacción el hombre no la dejo pasar y entonces empezó una clase de defensa personal.

-fuera de mi camino- decía la dama queriendo disparar su arma, el hombre al ver esto tomo la muñeca de la peli azul y su cuello dejándola completamente inmóvil.

-agg, no… puedo moverme- decía la chica de cabellos azules impresionada, con esa presión que ejercía el criminal podía manejar el cuerpo de la dama mientras esta estuviera presa.

- 25 años y medio de artes marciales y otros 10 de medicina neuronal, presión en puntos de electricidad, mi familia revoluciono la manera de pelear- manifestaba el mafioso haciendo que la chica tirara su arma al suelo.

El cuerpo de la peli azul no respondía, estaba a la merced del hombre italiano, no sabía que este tenía maestría no solo en cuerpos humanos sino en cómo destruirlos.

-entonces, ¿te vas a unir a mi o no?, No tengo todo el día, este museo pronto se va a hundir- decía el hombre viendo su reloj en su muñeca.

- ¿Qué vas a hacerle a mi hija? - decía con temor en su voz la chica de cabellos azules.

-bueno, si no respondes, le enseñare clases de natación- decía el hombre frio y amenazante.

-de todos modos, me mataras si me uno a ti, así como casi lo hiciste con hiroto, eres un fraude- decía la chica de cabellos azules

-bueno, al parecer eres prevenida, elige de una vez- exigía el hombre italiano.

-elijo morir- respomndia la chica aun sin poder moverse. -pero si me vas a matar déjame tener a mi hija en mis brazos- decía la chica decidida.

-bueno, eres una señorita muy interesante, traigan al bebe, deséenla, debemos prepararnos- decía el demente italiano y así la chica recibió a su hija entre brazos y a su mucama.

-ya estás conmigo… tranquila- decía la dama viendo a su bebe quien estaba algo alterada.

-Ulvida… fue un placer- uno de los hombres disparo a quemarropa matando a la mucama quien estaba con la chica de cabellos azules.

-ella no tenía nada que ver… ¿Por qué lo hiciste? - preguntaba la chica asombrada.

-porque soy el malo de la historia, ahora vámonos tenemos que salir de aquí- entonces el mafioso italiano se dirigió a la salida.

-pensé que ibas a matarme- decía la chica con su bebe en brazos.

-así será Ulvida, así será- decía el hombre mientras cerraba la puerta, fue entonces cuando dos aberturas empezaron a darle paso a grandes cantidades de agua, la habitación era muy grande sin embargo no había salida.

Por otro lado, en la habitación donde estaba el chico de cabellos carmesí y su amada fue donde encontraron al pelirrojo detrás de una puerta tirado en el suelo.

-lo encontramos, lo encontramos- decía el chico por el intercomunicador.

- ¿Qué le sucedió? - ´preguntaba su hermana viéndolo en el suelo.

-no me digas que está…- decía el chico algo preocupado viendo la sangre en su cabeza. Su hermana conocedora de la situación paso su mano por su herida y vio que esta no tenía profundidad.

-no, la bala solo roso su cabeza, sin embargo, sigue inconsciente- decía la chica intentando levantar a su hermano.

-Van, ¿en dónde están? - preguntaba el chico de cabellos celestes queriendo saber dónde se encontraban.

-estamos en la habitación principal, apresúrate- el chico de cabellos celestes se dirigió hacia allí mientras la chica catarí también decidió bajar del tejado.

Una vez todos estuvieron en aquella habitación fue cuando la chica de cabellos azules tomo una decisión que nadie sabía que conllevaba.

-escuchen todos, abandonen este maldito lugar, tomen a hiroto y váyanse, tengo a Montana- decía la chica mintiendo con sus ojos dentro de sus cabellos.

-¿en serio?, ¿Dónde estás?, yo quiero torturarlo también- decía la chica catarí queriendo matar.

-la misión está completa, tomen el único bote que queda y salgan de aquí, yo me encargo de lo demás- demandaba la chica de cabellos azules sabiendo lo que le esperaba además si sus amigos se iban montana no tendría en que escapar.

-tráelo con vida, yo también quiero darle unos golpes- decía el chico de cabellos celestes.

- ¿están seguros de dejarla sola? - preguntaba el chico amante de la hermana del pelirrojo.

-esa chica no es normal, no me sorprende que pueda con Montana- decía la hermana del pelirrojo sonriente.

-bien, levantemos a este tonto y vámonos, yo invito la primera ronda- gritaba la chica catarí y así fue como emprendieron el camino a la costa, la chica se quedó con su hija sola mientras el agua subía por sus rodillas.

Por otro lado, Montana estaba en el vestíbulo donde planeaba hacer su ultimo "acto", -bien, ahora si aquí termina todo- decía el hombre mientras que con un par de navajas mataba a los tres hombres que estaban con él.

-listo- entonces el hombre tomo un estante donde había una escultura la tiro al suelo y cambio el grabado de la lámina de aquella base.

"Tony Montana, la última página" al parecer quería inmortalizarse en las obras de arte italianas, lo que al parecer no tenía mucho sentido. Ya que pretendía quitarse la vida.

Mientras tanto en el Bote que ya estaba por llegar a la costa el pelirrojo despertó.

-miren quien regreso- decía el chico burlándose del pelirrojo.

-ustedes, ¿Dónde está Montana? - preguntaba desorientado el pelirrojo viendo el bote en movimiento.

-esta por ser arrestado por Ulvida, creo que al parecer ella era mejor que tu- al oír eso el pelirrojo se lanzó al mar y empezó a nadar de nuevo hacia el museo no quería dejarse superar por nadie y a pesar de no tener recuerdos aun el hombre de cabellos rojizos siempre quería combatir con la chica de cabellos azules.

-¿no deberíamos ir con el?- preguntaba el chico de cabellos celestes.

-ulvida tiene todo bajo control, no creo que sea necesario- decía la hermana del pelirrojo suponiendo que todo estaba en orden.

Mientras el loco mafioso seguía en los preparativos de su suicidio legendario la chica de cabellos azules recibía la muerte con su hija y bastante templanza.

El pelirrojo seguía incansable luchando contra el mar para subir de nuevo al museo, una vez llego bajo hasta el segundo nivel a toda velocidad, pero no encontró a nadie, una vez llego al vestíbulo, vio a Montana y decidió lanzarse a el, pero una pared de barrotes se interpuso en su camino.

-Mi estimado Hiroto, bienvenido- decía el hombre con problemas psiquiátricos mientras se sentaba en aquella silla dorada que el mismo había construido.

-voy a matarte- en eso el pelirrojo se dio cuenta de que no tenía armas.

-pero porque apresurarte, el mismo mar se encargará de eso- decía el hombre poniéndose cómodo para el gran momento.

-¿de qué hablas?- decía confuso el pelirrojo.

-hablo de que en mi suicidio me llevare al terror azul y a mi pelirrojo favorito, felicidades son los afortunados elegidos- decía el hombre riendo maniaco mientras aquella isla temblaba.

-vas a morir, pero me iré de aquí así que tu plan es estúpido- decía el pelirrojo.

-bien, vete, pero ulvida se queda, no sabes dónde está, así que decide rápido, el mar no es muy paciente que digamos- decía el hombre italiano mientras el agua llamaba la atención del pelirrojo tocando su zapato.

Fue entonces cuando el pelirrojo recordó como su ex pareja lo había salvado, entonces un instinto de gratitud y protección le dieron la tarea de encontrar a la chica de cabellos azules.

El chico de cabellos rojizos busco por todos lados de repente bajo el primer nivel y encontró una puerta cerrada que golpeo con sus puños y de esta manera llamo la atención de la chica de cabellos azules quien ya estaba por perder el conocimiento debido a la falta de oxígeno.

Después de varios intentos el pelirrojo abrió la puerta a los golpes dejando sus manos ensangrentadas se lanzó a salvar a la chica quien ya casi no respiraba, ya cuando la dejo fuera del agua vio que la bebe estaba bien puesto que esta flotaba sobre los brazos de su madre, pero la dama de cabellos azules aun no respiraba, el pelirrojo la recostó adecuadamente y procedió a darle respiración boca a boca.

Cuando el pelirrojo junto sus labios con los de la chica de cabellos azules esta lo abraso por el cuello convirtiendo el intento de auxilio en un beso no correspondido. La chica había despertado.

- ¿Qué intentabas hacer? - preguntaba el pelirrojo viendo cómo se ponía de pie su ex pareja.

-debemos detener a Montana- decía la chica cambiando de tema y sentimientos automáticamente.

-pero él tiene planeado suicidarse, debemos salir de aquí- decía el pelirrojo mientras la chica tomaba al bebe entre sus brazos.

A la chica no le interesaba que el hombre se intentara suicidar, aun así, quería venganza.

Entonces la peli azul con su hija en brazos fue en busca del suicida italiano quien seguía "poniéndose" cómodo en aquel sofá.

-maldito bastardo, voy a matarte- decía la chica de cabellos azules dándole su hija al pelirrojo quien confuso la recibió mientras la dama furiosa daba patadas a aquellos barrotes que sostenía la libertad de aquel criminal.

-por favor, déjame en paz, recuerda que no tienes armas- decía el hombre italiano riendo mientras más agua empezaba a subir por las piernas de el pelirrojo.

-Ulvida, debemos irnos el agua sube muy rápido- decía el pelirrojo algo preocupado más que todo por la pequeña quien era aún una extraña para él.

-no, no puedo irme, prometí llevar a este idiota vivo- respondía enojada mientras la pequeña rompía en llanto al oír un estruendo.

Fue entonces cuando el pelirrojo sujeto con algo de brusquedad a su ex pareja haciendo que esta se diera cuenta de lo que estaba pasando.

-mírame. olvida a ese tonto por un momento. Mira a tu hija, la familia es primero- regañaba el pelirrojo a una dama de cabellos azules que estaba atónita ante sus palabras, al ver aquellos ojos esmeraldas la chica sabía que ya no había razones para seguir en la caza de este hombre. "tengo de vuelta lo que necesitaba" pensaba en ese momento la chica mientras tomaba de nuevo a su hija.

Para ese momento la chica quiso combustionar la memoria de su ex amante con palabras sensibles

-Hiroto, mírame. Míranos, ¿no sabes quiénes somos? - preguntaba la chica con ojos suplicantes de cariño esperando una respuesta positiva de parte del joven, pero no, el pelirrojo respondió lógico como siempre.

-son un par de personas que corren peligro, debemos escapar. vámonos- decía el pelirrojo abriendo una puerta de emergencia.

En ese momento ambos quisieron volver a nadar en aquella noche fría, la dama de cabellos azules le dio la infanta al pelirrojo para que este la llevase nadando hasta la costa, pero en el camino, saldo todas sus cuentas, antes de saltar al mar miro a su rival y como con desprecio le arrojo un pedazo de vidrio que alcanzo a lastimar al italiano cerca del pecho.

-agradece que no puedo pasar los barrotes mujer demente- decía el italiano con una mueca de dolor.

-agradece que tengo a Hiroto, sino serian dos que estarían suicidándose- respondía fría la chica para saltar al océano donde esperaba el pelirrojo.

Después de unos momentos de esfuerzo y varias clases de natación la pareja por fin llego a la costa donde los esperaban sus compañeros.

-muchachos- decía exaltada la hermana del pelirrojo viendo que ellos traían consigo a su sobrina.

- ¿Qué hacia su hija allí? - preguntaban todos al ver al infante llorar.

-no puede ser, ¿están bien? - cuestionaba el chico de cabellos celestes preocupado pero su compañera respondió por ambos.

-estamos. Bien. Solo necesitamos. Unas vacaciones- decía mientras reía a carcajadas la chica de cabellos azules sabiendo que la cacería había terminado.

- ¿Dónde está Montana? – preguntaba la chica catarí viendo a su compañera reír.

Entonces la dama de cabellos azules señalo hacia el mar con su dedo y allí fue donde se vio una gran explosión dejando en claro que Montana ahora era parte de una historia.

-siempre te quedas con toda la diversión ¿no? – decía sonriente la hermana del pelirrojo mientras la chica de cabellos azules se sentaba en la playa.

-no siempre con toda- respondía la cuñada de la hermana del pelirrojo señalando al mismo mientras este se ponía de pie.

Continuara

¿Preguntas?

¿Reviews?