Capitulo 68
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El sol salía por el horizonte frente a un grupo militar que había "cumplido" con su misión, una sonrisa de alivio se dibujaba en el rostro de la chica de cabellos azules viendo al pelirrojo suspirar, a lo mejor con el tiempo podría llegar a recordar algo, así fuese poco, pero algo.
- ¿y ahora qué sigue? - preguntaba el chico de cabellos celestes viendo más allá del mar mientras su amante le respondía festivamente.
-el capítulo 68 guapo- decía sonriente la chica de cabellos blancos.
Después de silencios incomodos y de palabras sobre unas futuras vacaciones los superiores de aquel grupo militar junto con casi medio gobierno europeo hicieron al fin acto de presencia. Había brigadas médicas, ingenieros, generales, etc. Fue el director de programa quien se acercó para tomar la primera palabra.
-se ve que son muy efectivos sus métodos, aunque no muy "ortodoxos"- decía el director con una mueca de satisfacción en su rostro.
-10 años de mi vida viví casi en una selva, esa palabra no va conmigo señor- respondía la chica de cabellos azules sonriente con su hija en sus brazos.
-de igual manera, aunque no hayan capturado a Montana, han contribuido no solo a este país, sino al mundo. la ONU, la unión europea y yo, estamos agradecidos con su colaboración- decía aquel hombre muy contento.
-fue un placer señor- respondía con una risa confiada la chica de cabellos azules.
-hitomiko, tú y tus hombres también fueron de gran ayuda, Deka de igual manera, este proyecto fue un éxito total- decía el hombre al resto del equipo quien estaba contento.
Pero de repente las risas se transformaron en expresiones serias cuando el comandante se refirió al pelirrojo y su asunto disciplinario.
-todo está en orden, sin embargo, el señor Kiyama, aún no ha respondido por sus crímenes- planteaba aquel comandante y en ese momento el nerviosismo se apodero de la chica de cabellos oscuros y de su cuñada.
- ¿Qué quiere decir con eso? - preguntaba confusa la hermana del pelirrojo.
-Hiroto fue participe de los actos de Montana, debe pagar por ello, o sino no sé qué decir a mis superiores en la conferencia del gobierno mundial- decía el hombre preocupándose.
Fue entonces cuando la chica de cabellos azules se estreso un poco y decidió dejarle las cosas claras a aquel hombre.
-señor, entiendo su posición y exijo que su representante este aquí, de lo contrario sobre mi cadáver alguien le pone un dedo encima a Hiroto- decía amenazante el terror azul. El hombre sabía que esta chica era de cuidado, fue entonces cuando decidió ir a contactar a su superior.
Mientras el hombre estaba conectando una llamada a alguno de sus mandos la chica de cabellos azules le dio su hija a su cuñada mientras se dirigía a las unidades que habían llegado con el gobierno de aquel país.
-ustedes, no se queden mirando, necesitamos atención, brigadas de rescate y médicos por acá, los ingenieros pueden ir a tomar una siesta- demandaba la dama de cabellos azules y entonces el líder de la brigada y su equipo se pusieron manos a la obra no sin antes una atención especial.
-equipos de primeros auxilios, recursos y de mas allá, traigan medicamentos- decía el líder de brigada mientras era abordado por la ex amante del pelirrojo.
- ¿tú eres el que dirige esta locura? - preguntaba curiosa la chica de cabellos azules.
-si claro- respondía con respeto aquel hombre.
-envíame una unidad de análisis neuronal para el pelirrojo, pronóstico reservado para mí por favor- decía en voz baja la chica para saber más a fondo que le había sucedido a su ex amante.
-a la orden, electro análisis, conmigo, los demás provean a los otros muchachos- decía el hombre empezando a trabajar.
La chica qatari y sus compañeros reían mientras las brigadas les brindaban su atención. Por otro lado, el pelirrojo algo apartado fue el último en recibir aquel análisis que le habían solicitado.
-Señor, me estoy haciendo vieja, por favor dese prisa- demandaba la chica de cabellos azules mientras el hombre seguía contactando a su mando, entonces fue cuando en una pantalla se visualizaron 5 rostros con los cuales la chica ex amante del pelirrojo debía enfrentar.
-mucho gusto, señorita ulvida- decía uno de los rostros perteneciente a una fémina.
-dejémonos de formalidades, vamos al grano, imagino que son los 5 lobos que querían a Montana en su chimenea, yo y mi equipo logramos eso, pero no lo hicimos solos, Hiroto kiyama fue decisivo a la hora de liquidar a ese estúpido, de no ser por el estaría en el fondo del mar- argumentaba la chica de cabellos azules.
-eso ya no lo habían comentado, sin embargo, no creo que sea razón para exonerarlo- respondía una voz masculina.
- ¿quieren razones?, bien, ¿Qué les parece más de 20 años al servicio de la CIA? - decía arrogante la chica de cabellos azules viendo que aquellas personas no querían entender.
-de haber capturado a Montana tendría valor, pero no fue así- entonces comenzó un debate sobre los actos del pelirrojo el cual no recordaba absolutamente nada.
- ¿Entonces trabajar para ustedes no vale nada?, escuchen, el sufrió una amnesia, no trabajo con Montana en total sobriedad- decía la chica esperando alguna respuesta positiva, pero al final decidió tomar una decisión.
-él debe responder por lo que hizo de todas maneras- replicaba uno de los hombres.
-Él no tiene la culpa de nada de lo que sucedió, yo misma me hare responsable de él, sus crímenes fueron debidamente atendidos con la muerte de Montana, cualquier otra locura que haga seré la directa responsable- daba una solución la chica y al parecer eso no le gusto a los cinco peces gordos.
-esto no es una negociación señorita Ulvida- decía una voz en tono molesto.
-no estoy negociando… si él va a prisión voy con él, porque es el padre de ni hija y no lo voy a abandonar, no ahora- respondía la chica fría como siempre, ya no le importaba nada.
Por un momento hubo un silencio sepulcral, pero en el corazón de uno de esos hombres hubo algo de compasión. Esa situación era complicada, y para este hombre la familia era importante.
-Hiroto estará bajo tu responsabilidad…- dijo aquel hombre y todos se sorprendieron, pero ninguno contradijo debido al acto tan noble.
- ¿Qué? - decía emocionada la chica de cabellos azules.
-yo asumiré su exoneración, esto es un tema diferente, sin embargo, evite que se meta en más líos, o la responsabilidad será mía- decía el hombre volviendo a tomar su tono de seriedad
-muchas gracias señor- decía la chica bajando su cabeza en señal de agradecimiento, entonces la llamada se cortó.
-bueno señorita ulvida, creo que a fin de cuentas sus demandas son aceptables- decía el hombre quien estaba presente tras la pantalla que ya se había apagado.
-será como tener dos niños pequeños en casa- decía la chica de cabellos azules viendo al pelirrojo.
-el señor Kiyama de seguro estará agradecido con lo que usted ha hecho por el- decía el hombre también viendo al pelirrojo mientras terminaba su examen neuronal.
-a este paso jamás vamos a quedar a mano- decía la chica de cabellos azules sonriendo mientras el líder de la brigada se acercaba a ella.
-bueno, hemos terminado…- decía el hombre con una expresión neutral.
-¿y qué tal?- preguntaba la chica de cabellos azules.
-bueno, sufrió un daño muy agresivo, algunos de sus tejidos neuronales están hechos pedazos, esto sanara, pero… no creo que pueda recordar algo después de esta recuperación- decía el hombre algo decaído.
- ¿Qué probabilidades tiene de recordar? - decía la chica viendo a su ex pareja mientras estaba sentada en una roca.
-en estos casos es prácticamente imposible que logre asimilar algún tipo de recuerdo, sin embargo, tiene una posibilidad del 3% que recuerde, el otro 96% a que no recuerde nada, y el 1% a que muera, sin embargo, ya hicimos limpieza de aquella zona, así que ya no tiene ese riesgo- decía el hombre y ni siquiera eso logro quitarle esa sonrisa a la chica de cabellos azules quien solo agradeció y lentamente se acercó al pelirrojo.
Cuando la chica de cabellos azules se acercó a su ex amante el mundo se paralizo, literalmente, todos sus compañeros estaban expectantes a lo que pudiese pasar.
Cuando estuvieron frente a frente la dama vio a su ex pareja a los ojos y su primera acción fue golpearle el hombro.
-te dije que no debías ir solo soldado- regañaba la chica de cabellos azules a un pelirrojo que estaba como niño pequeño viéndola.
-aggg, no deberías ser tan dura- respondía el pelirrojo.
-por otro lado, gracias por salvarme, estaba resignada a morir allá adentro- planteaba la chica viendo a los ojos a su ex amante.
-n… no fue nada- decía el pelirrojo colocando su mano en su cuello.
-tus habilidades nos fueron de ayuda, sin embargo, sigues bajo mis órdenes y… esto aún no se ha terminado- decía la chica de cabellos azules arrojándole al pelirrojo lo que parecía ser las llaves de una puerta.
-bien, hora de irnos muchachos- decía la chica de cabellos azules.
-señorita ulvida, tenga, por si algún día quiere que su hija sirva a la milicia- decía aquel comandante dándole una tarjeta con el nombre de su organización y su número de identificación.
- ¿ya estoy fuera de servicio señor? - preguntaba la dama de cabellos azules viendo la tarjeta.
-emmm, claro, por ahora si- decía el hombre sonriendo, al oír esas palabras la chica solo destruyo aquella tarjeta con su mano.
-he sufrido mucho en estas guerras, con todo respeto señor, váyase a la mierda, mi hija ira a la universidad, yo a unas largas vacaciones y hiroto estará en casa haciendo los deberes- y dicho esto la chica y su grupo militar subieron a uno de los autos de las unidades de rescates que habían llegado a la playa y se marcharon hacia el aeropuerto.
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Continuara…
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