Capítulo 12
La rutina se repitió en los siguientes días. Ni Kaiba ni Tea mencionaron nada de su reunión, ni de que tenían planeado realizar muchas más. Si lo hacían podían provocar chismes innecesarios; era lógico que todos pensaran que eran pareja cuando no lo eran, al menos por el momento.
Tea estaba convencida al ciento por ciento que por más que saliera con Kaiba no vería como hombre nunca, mientras que Kaiba pensaba que la idea de una mujer con él era un proyecto a largo plazo.
Entre sus deberes laborales, Mai se dirigió a su amiga a escondidas.
-Tea, mañana tenemos la reunión con Valon y su amigo como quedamos.
-Es cierto, ya pasó la semana.
-¿Lo olvidaste? Mañana nos reunimos los cuatro para mostrarle al amigo de Valon la ciudad.
-Claro, no lo olvidé. Asistiré con mucho gusto.
Tea se sentía un poco mal de tener que dejar a su tricolor solo, pero confiaba en él; confiaba en que lo podía dejar solo por varias horas sin que se metiera en líos. Últimamente ya no crecía, en los últimos dos días estaba de la misma forma; es decir, como un adolescente de 13 años. Para la suerte de Tea, no era latoso ni problemático, por lo cual no se sentía incómoda con la idea de que el chico se atendiera a sí mismo cuando tuviera alguna necesidad como comer, ir al baño, jugar, etc.
La voz de Seto Kaiba la sacó de sus casillas.
-Señorita Tea, preséntese en mi oficina.
Kaiba se asomó por la puerta y entró de nuevo en su despacho. Encogida de hombros, Tea se levantó de su lugar de trabajo y fue directo con su jefe, entró y cerró la puerta.
-¿Necesita algo, señor?
En el trabajo seguían usando honoríficos.
-Quería saber si mañana tienes tiempo libre para salir conmigo.
Tea abrió la boca impactada.
-Señor, yo…
-Claro, si quieres.
-Señor, mañana tengo un compromiso. ¿Puede ser pasado mañana?
-Está bien. Será en domingo, tanto mejor.
-Gracias.
Se inclinó haciendo reverencia y salió de la oficina. No se percató de que Kaiba no estaba muy contento, sólo disimulaba lo que sentía en esos momentos.
-Espero que su compromiso no sea con otro hombre.
Y por lo bajo, donde nadie lo podía ver, su mano formó un puño.
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Yami se la pasaba todo el día encerrado en la casa. Por órdenes de Tea, no se podía asomar por la ventana ya que no debía ser descubierto por los vecinos. Todos, con excepción de Rebeca, creían que Tea vivía sola; se armaría un escándalo si supieran que estaba con un hombre.
Durante las largas horas que Yami permanecía solo aprovechaba el tiempo lo mejor posible. Tea tenía toda una biblioteca que abarcada todos los géneros de libros del mundo; ciencia, tecnología, matemáticas, novelas, literatura, ingeniería, física, espiritualidad, entre otras cosas. Algunos libros estaban más usados que otros indicando cuales eran lo que más le agradaban a Tea.
Ya que no tenía nada que hacer, Yami se la pasaba todo el día leyendo; no paraba de leer. Terminaba un libro y comenzaba otro. Pronto la lectura se convirtió en parte de su vida, pero algo le llamaba la atención. Había un tema que lo tenía muy emocionada e intranquilo, un tema de sumo interés para él: la espiritualidad.
Algo en ese asunto lo mantenía unido al tema como con ningún otro; era como si ese fuera su género favorito parta leer, pero iba amucho más allá de un simple gusto literario.
En cada libro leía lo mismo pero con distintos puntos de vista y formas de expresar la idea, pero la espiritualidad es lo mismo en cualquiera de sus formas. Somos espíritu, alma y cuerpo.
Esa cuestión era la que lo tenía traumado.
Según se sabe; el alma es donde se guardan los recuerdos y los sentimientos, el espíritu es la parte divina que tenemos todos al ser imagen y semejanza del Uno, Dios, el cuerpo es el contenedor de ambas partes.
Algo no encajaba con él. Había en su interior un vacío existencial terrible que no se podía llenar. No sabía explicarlo; ni Tea lo sabía, le daba miedo lastimarla al decirle que algo le molestaba por dentro.
Ese vacío, ese vacío por dentro que no se llena con nada, lo mataba interiormente. Sus sentidos lo hacían cuestionar todo eso ¿tendría él un espíritu y un alma? Su mente le jugaba la mala broma de que no tenía ninguna de las dos.
Ese vacío existencial le indicaba, por alguna razón desconocida, que él sólo era un cuerpo vacío. Un cadáver moviéndose, un zombie viviente, pero no un ser humano.
Sentía opresión; en verdad que deseaba entender qué le sucedía. ¿Por qué existía algo que le hacía pensar que el alma y el espíritu en él solo eran palabrería y no realidad como en todos los demás?
Ya habían pasado varios días desde que comenzó a sentir esa clase de emoción que, hasta ahora, no tenía explicación para él.
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Al volver a casa, tras la larga jornada laboral, Tea descubrió otra vez a Yami en el sofá, en ocasión estaba despierto y leía un libro muy grueso.
-Hola Yami, ya volví.
-Hola, Tea. Qué bueno que regresaste con bien.
-¿Ya cenaste?
-No, todavía no.
Tea entró a la cocina, abrió el refrigerador y se puso a preparar unos bocadillos sencillos. Mientras lo hacía observó al chico tricolor que no despegaba la vista del libro que llevaba en sus manos.
"Espero que pronto logres sentir lo mismo que siento por ti."
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Yami finalizó sus alimentos y se llevó su mano al estómago sonriendo animadamente.
-Estuvo delicioso. Muchas gracias.
-Me alegra. Eso me hace muy feliz.
Mientras Tea terminaba de cenar, Yami la miró con ansias por hablar con ella sobre "ese" asunto.
-Tea…
-¿Sí?-levantó su rostro mirándola.
-¿Crees que todos los humanos tenemos alma y espíritu?
La pregunta dejó con la boca abierta a Tea; ¿Por qué le preguntaba eso? ¿Acaso él se sospechaba de algo sobre su creación?
-Sí, todos los tenemos. ¿Por qué preguntas?
-Simple curiosidad.
-Pues sí, no hay nadie que no tenga alma y espíritu. Siéntete tranquilo.
Yami asintió aunque la respuesta de la joven no lo terminó de convencer. Seguía sintiendo que no pertenecía a ese lugar, que su cuerpo estaba vacío por dentro.
-Por cierto, mañana no estaré de nuevo en la noche por aquí.
-¿A dóndes irás?
-No quiero dejarte solo pero mi amiga me invitó con su novio y su amigo y no puede rechazar el paseo. Fue antes de que llegaras a mi vida.
-Está bien, te esperaré.
Yami bajó la cabeza con una expresión triste en el rostro, Tea lo vio y se le hizo extraño.
-¿Qué pasa?
-Es solo que pensé "tal vez cuando yo no estaba podías salir más seguido de casa"
El corazón de Tea se partió en dos, un sentimiento de perturbación lleno su pecho al darse cuenta que el chico se preocupaba por ella de la misma forma en que un niño lo hacía por su madre. Conmovida, se levantó de su silla y corrió a abrazar a Yami, el cual abrió los ojos sorprendido por la reacción de la chica.
-Nunca me has causado problemas, te lo aseguro. Le has dado sentido a mi vida más de lo crees.
Para el chico de cabellos tricolores era extraño que la mujer con la convivía desde que tenía memoria se comportara de esa forma. Sin embargo, no tuvo más alternativa que corresponder la muestra de afecto por parte de la castaña.
-Tranquila, sólo es mi pensamiento, no lo tomes tan a pecho.
Era verdad, Tea tomaba muy en serio a Yami; aun no entendía porque ella era así, pero mientras lo entendía prefería que todo se quedara de esa forma. Le agradaba mucho estar con Tea, era como un pilar para su vida sin significado aparente.
Continuara...
Nuevo episodio como festejo de Semana Santa. Gracias por haber llegado hasta aquí con esta historia.
