Capitulo 69
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De camino al aeropuerto todo eran risas y comentarios sobre lo que podría pasar en el futuro, todo el espectáculo estaba montado por las nuevas parejas que durante el tramo de la misión se habían hecho más cercanas…
-es oficial, acaban de empezar mis vacaciones- decía la chica de cabellos blancos recostando su cabeza en el hombro del chico de cabellos celestes quien sonreía.
- ¿Cuál será tu nuevo destino Gazelle? – preguntaba la hermana del pelirrojo viendo al chico sonriente, en ese momento fue interrumpida por la chica qatari quien quiso hacer una aclaración.
-corrección, pregúntale cual será nuestro próximo destino, quiero saber a dónde me llevaras guapo- decía la chica de cabellos blancos tomando al joven de la mano mientras cerraba sus ojos.
Con una risa incomoda el chico de cabellos celestes pensó en varios lugares hasta que respondió.
-bueno, la guerra entre Inglaterra y España ya termino, me gustaría ir a Madrid- respondía el joven de cabellos celestes viendo hacia arriba.
-suena genial, deberían tener cuidado con las señoritas catalanas, dicen que son bastantes atractivas- decía el hermano del chico queriendo ver la reacción del nuevo compromiso del chico de cabellos celestes.
-el que se pone de romeo… y yo que lo dejo como camote- decía amenazante la chica qatari sin abrir sus ojos aun recostada sobre el hombro de su nuevo amado.
-jejeje, y ¿ustedes que harán? - preguntaba el chico de cabellos celestes riendo incómodo.
En ese momento la hermana del pelirrojo tomo de la mano al chico de cabellos carmesí y sonrió respondiendo.
-no lo sé, París, quizá Berlín, o Buenos Aires- decía la chica de cabellos oscuros y en ese momento las luces del amor del chico de cabellos carmesí se encendieron.
-mientras tenga tu mano agarrada y en la otra una jericob 49, no me importaría estar en el mismísimo infierno- decía el joven para acto seguido besar a la hermana del pelirrojo.
-todo un poeta… que tonto, ¿y ustedes dos que van a hacer he? - preguntaba la chica de cabellos blancos viendo al pelirrojo quien de inmediato giro su mirada para ver a su ex pareja.
-por el momento… ir a casa- respondía el terror azul mientras el automóvil llegaba a su destino.
Todos salieron del vehículo y se disponía a tomar el vuelo hacia estados unidos. Después de que todos abordaron la hermana del pelirrojo insistió en la pregunta que le había hecho su compañera hace poco.
-ulvida, dime algo, ¿volverás el año próximo? – preguntaba la hermana del pelirrojo haciendo referencia a las balas y a la acción.
-bueno… no lo creo, puede que tu hermano sea un idiota olvidadizo, sin embargo, le hice una promesa, para mí ya no tienen sentido las armas, ahora tengo dos tareas muy complicadas en casa- decía la peli azul viendo al pelirrojo sentado inocente en la silla de aquel avión privado.
- ¿estas segura? – reintentaba la chica de cabellos oscuros. Esta vez el terror azul vio a su hija quien restregaba sus ojos mientras se quedaba dormida y respondió aún más segura.
-seee, creo que este será mi retiro- sonreía la chica viendo el atardecer italiano desde la pista de aterrizaje.
-bueno, siempre serás parte de mi equipo, no lo dudes- decía la hermana del pelirrojo alegre por la noticia.
Ambas subieron al avión y este alzo vuelo dirigiéndose a Norteamérica donde los rumbos iban a dividirse nuevamente, antes que nada, durante el vuelo ya cuando todos estaban durmiendo el pelirrojo quiso cuestionar a la chica de cabellos azules mientras veía a su hija dormir.
Sin hacer mucho ruido el pelirrojo se acercó y empezó una nueva conversación.
- ¿Qué va a pasar ahora? – preguntaba el pelirrojo viendo por la ventana del avión la luna recostada sobre las nubes.
-en los estados unidos Hitomiko dirige a una de las potencias a nivel militar, quizá podrías serle de ayuda- decía la joven peli azul sonriendo, a pesar de que el no recuerde nada ella estaba feliz de que estuviera sano y salvo.
-pero yo no quiero más balas, creo que con lo de montana tuve suficiente- decía el pelirrojo dándole un argumento al terror azul para que esta pensara en algún plan alternativo.
-bueno, pues tendrás que ingeniártelas si quieres vivir en américa, ya sabes hablo de un empleo y todas esas cosas- se explicaba la chica viendo con gesto de risa al que una vez fue su amante.
-pues, soy hábil en otras cosas, sin embargo, no tengo donde quedarme, aggg creo que tendré que aceptar la propuesta de la señorita hitomiko- decía resignado el joven pelirrojo en ese momento la chica de cabellos azules sonrió poniéndole otra cosa al joven padre de su hija.
-pues podrías quedarte conmigo- decía sin ningún rodeo la chica de cabellos azules.
- ¿de verdad? - preguntaba el pelirrojo incrédulo ante las risas de la chica peli azul.
-seee, podría ser de ayuda, espero sepas cambiar pañales- decía la chica amenazando al pelirrojo con tareas de nana.
-bueno mientras no tenga que ver más con arriesgar mi vida, estará bien, además si se cómo armar y desarmar una ametralladora no creo que cambiar un pañal sea algo del otro mundo- sonreía el pelirrojo y en el rostro de la peli azul se dibujó una expresión de "no tienes idea".
El avión llego a suelo norteamericano, allí les esperaba una cálida bienvenida en la pista de aterrizaje, había varios soldados a la espera de lo que es el mejor grupo militar de la década, al abrirse las puertas del avión se oyeron aplausos y el ya conocido comandante estaba esperando a los que alguna vez fueron sus subordinados.
-quien lo diría, un día eres el mejor novato de la academia, y al otro, salvas al mundo de la peor amenaza internacional, estoy muy orgulloso de usted señorita hitomiko y de su grupo de personas- decía el ex dirigente de la hermana del pelirrojo con un gesto de respeto.
-gracias señor, pero las felicitaciones son para mi equipo- decía modesta como siempre la chica de cabellos oscuros.
-jajaja, muy interesante, la agencia de seguridad nacional, está buscando un nuevo presidente, estaría encantado de postularla señorita hitomiko después de lo ocurrido en esta misión- decía aquel hombre viendo a la chica y su equipo.
-encantada, sin embargo, tengo pendientes unas vacaciones, además…- entonces el chico de cabellos carmesí también intervino.
-asuntos de pareja que atender si no le importa- mencionaba el chico haciendo que su amada riera.
Fue entonces cuando el comandante se le cayó la mandíbula hasta el suelo viendo como el chico de cabellos carmesí besaba la mejilla de la hermana del pelirrojo.
-Van, con Hitomiko, jajajaja, de verdad no dejan de sorprenderme, bien como sea, avísame cuando quieras volver, te estaremos esperando- decía el hombre para retirarse sin decir una palabra más.
Más tarde luego de un merecido almuerzo en aquella base militar todos decidieron emprender su nuevo camino.
-bueno, es hora de irnos- decía el chico de cabellos celestes levantándose de la mesa acompañado por su nuevo compromiso.
-buena suerte chicos, si quieren volver o llamar no lo hagan los jueves, ¿si? - decía bromeando el joven de cabellos carmesí mientras abrazaba a su hermano para despedirse.
-todo en orden, nos vemos, quizá en un año o dos- decía el joven mientras su amada le hacía un gesto con la ceja.
-bueno, quizá tres…- sonreía el joven para marcharse con su amada.
- ¿crees que está bien? – preguntaba la hermana del pelirrojo.
-si el estará bien, es Deka quien me preocupa- reían todos al oír el comentario, pronto siguieron las risas y la noche toco a la puerta de aquel comedor, ya se había hecho tarde y fue entonces cuando la chica peli azul decidió irse, después de todo tenía bastante que hacer.
-es hora de irnos- decía el terror azul levantándose para ser seguida por el pelirrojo.
-bien, ya sabes que hacer en caso de aburrirte- decía la chica de cabellos oscuros viendo a su cuñada mientras se despedía de ella.
-claro, lo tendré en cuenta- respondía la chica de cabellos azules guiñando un ojo.
-y a ti, no se te olvide venir a vernos, ¿de acuerdo? - agregaba la hermana del pelirrojo viendo a este quien simplemente no respondía.
Después de eso la pareja tomo rumbo a la casa donde habían vivido días después de haber llegado de Inglaterra.
Entraron normalmente y el pelirrojo aun sin memoria se asombró de aquel lugar el cual para él era nuevo.
-se ve que no te va mal trabajando para la ONU- decía el pelirrojo entrando a aquel condominio que quedaba casi en las nubes.
-si claro- respondía la chica con ironía, de hecho, le recordaba cuando ella había llegado a aquel lugar por primera vez.
-se ve increíble- decía un asombrado pelirrojo viendo por la ventana.
-será mejor que no te acostumbres, no estaremos aquí mucho tiempo- decía el terror azul encendiendo las luces de la habitación mientras el chico estaba aún en la sala de estar.
- ¿porque lo dices? – preguntaba confuso el pelirrojo.
-me gustan más los espacios abiertos, en una semana iremos a Finlandia, allí tengo una casa, por el momento intenta dormir- decía la chica cerrando el pórtico de su habitación para que el joven se las arreglará solo.
-gracias- decía el pelirrojo viendo que no tenía siquiera con que abrigarse. De todos modos, estaba agradecido con la chica por darle posada.
-es un placer- respondía la chica ajustando la calefacción para que el padre de su hija no vaya a morir congelado.
El pelirrojo era experto en combates mano a mano y genio estratega, era obvio que una noche con un sofá era como un juego de niños para él, se recostó como pudo e intento dormir pensando en cómo sería su vida de ahora en adelante.
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Continuara…
