Capítulo 13

La tarde estaba terminando dando paso a la noche oscura mientras Tea esperaba a su amiga para entrar al restaurante donde quedaron de reunirse los cuatro integrantes de la reunión amistosa. Conocía a Valon desde que Mai comenzó a andar con él; fue una sorpresa cuando Mai le dijo que por fin tenía novio, aunque muy pocas veces lo había visto. Al amigo de Valon no lo había visto, así que deseaba que se tratara de un buen chico.

No pasó mucho tiempo hasta que oyó unas pisadas de zapatos con tacón alto femenino y un par de botas masculinas acercándose al lugar donde ella esperaba a sus amigos.

-¡Tea!

Volteó a la dirección donde captó el sonido de la voz de su mejor amiga, ondulando su larga cabellera rubia con los movimientos de su correr, seguida por Valon, un chico de cabello café y picudo y un chico de cabellos rojos igual de alto que Valon.

-Mai.

Las chicas se abrazaron llenas de ánimo.

-Ya extrañaba poder estar contigo así como en los viejos tiempos de juventud.

El tono bromista y alegre de Mai ayudó a Tea a sentirse más relajada, sobre todo por la palabra "juventud".

-No exageres, no somos tan viejas.-sonrió Tea abiertamente.

-Ni tan jóvenes tampoco.

Ambas rieron ante la ocurrencia y las miradas de los chicos que sonreían con ellas.

-Tea, te presento a Alister, el amigo de Valon.

-Mucho gusto, Tea.-dijo Alister dándole la mano a la castaña.

-El placer es mío.

-Hola Tea-saludó Valon con la mano.

-Hola Valon.

-Bueno, vamos a entrar al restaurante. Tengo demasiada hambre.-dijo Mai entre risas.

.

.

El restaurante estaba concurrido y bellamente decorado, en una mesa para cuatro personas se encontraban Tea y los demás hablando sin cesar sobre las aventuras de sus vidas.

-¿Ya fijaron fecha para la boda?-preguntó Tea de forma inquisidora.

-Será dentro de un año.-respondió Mai muy feliz abrazada a Valon.

-Eso es emocionante.-dijo Tea.

-Me da gusto por ustedes.-dijo Alister.

-¿Les parece si brindamos?-preguntó Valon levantando su copa.

El resto lo imitó y chocaron sus copas en un sonido cristalino, bebieron el contenido saboreándolo con placer y se sonrieron animados.

-¿Y tú como has estado en el trabajo, Tea?-preguntó Valon.

-Muy bien, atareada pero bien.

Tea no podía decir nada sobre Kaiba y ella, ni mucho menos de Yami; ni Mai sabía de él.

-Tea es una gran secretaria y ayudante de laboratorio.-dijo Mai.

-No es para tanto.-Tea se ruborizó un poco.

-Claro que es algo digno de presumirse. Tea es una chica muy inteligente, se gana el pan con el sudor de su frente gracias a dicha inteligencia.

Mai siempre hablaba maravillas de Tea ocasionando que esta se sonrojara más.

-Sí que lo creo. Kaiba Corporation es una gran empresa como para contratar cualquier gente.-dijo Valon, si bien lo decía también por Mai.

-Seto Kaiba es un buen jefe.-dijo Tea.

-Vaya que sí, pero lo es más contigo.

Tea sintió que su cuerpo se inmovilizaba por esas palabras ¿la habían descubierto con Seto?

-¿Por qué dices eso?

-Kaiba siempre ha confiado en ti para todo. No es por nada que seas su secretaria personal y que estés más cerca de él que otras.

El corazón de Tea se relajó.

-Bueno, hago mi mejor esfuerzo por trabajar bien.

-Habla algo Alister.-dijo Valon señalando con la mirada a su amigo.

El pelirrojo miró a sus tres acompañantes antes de hablar sobre él mismo.

-Bueno yo vine a vivir a esta ciudad hace unos años pero tuve un percance familiar y regresé a mi país natal.

-¿Cuál es tu país?-preguntó Tea.

-Inglaterra. Necesitaba venir a Japón por negocios, entonces hubo un problema con mi familia y volví a mi tierra.

-Hablas muy bien el japonés.

-Gracias, siempre he admirado a los japoneses.

-Eso es un gran elogio.

-Oigan ¿qué les parece si saliendo de aquí vamos al parque?-sugirió Mai.

-Lo siento, pero yo tengo que irme.

-Tea, no tienes nada que hacer en tu casa. Vamos a divertirnos un poco más.

Tea se puso nerviosa; le preocupaba estar lejos de Yami mucho tiempo, sabía que no había problema en eso sino que ella lo deseaba mucho. No soportaba estar demasiado tiempo lejos de él.

-Pues…yo…

-Vamos, sólo será por unos momentos.-dijo Mai animadamente.

La castaña estuvo pensativa por mucho tiempo, reflexionando sobre sí debía poner un pretexto para volver a su casa o quedarse con sus amigos. Con cierta incomodidad y molestia, se decidió.

-De acuerdo, me quedó con ustedes.

-¡Genial!-exclamó Mai-¿Nos vamos ahora?

.

.

El parque estaba prácticamente vacío, muy poca gente paseaba por él debido a la hora, la noche se encontraba en pleno apogeo así que era normal que no hubiera personas paseando por esos rumbos. Para Tea y sus amigos era bueno tener el parque para los cuatro solos, de esa forma podían disfrutar más del ambiente japonés tradicional del lugar. El reflejo de la luna en el agua del lago daba un toque mágico que provoca emociones de paz a Tea haciendo que olvidara, temporalmente, que debía volver con Yami.

El grupo se sentó en una banca dejando a las chicas en medio y los hombres al lado como escoltas, mientras platicaban animadamente sobre sus proyectos de vida, el trabajo, etc. Finalmente, se habló sobre un tema que Tea no deseaba mencionar pero que parecía como si Mai estuviera traumada con ese asunto.

-Tea, aún no consigues novio ¿verdad?

"¿Otra vez con eso?"

-No, ¿Por qué?

-Ya te lo he dicho, sería bueno que te casaras así como Valon y yo nos uniremos en matrimonio pronto.

La comodidad que Tea había logrado sentir se esfumó en un santiamén.

-Tal vez no es mi momento.

-Sé que muy cerca de ti hay una persona que está dispuesta a compartir su vida contigo.-dijo Valon.

La castaña se encogió de hombros inconforme con lo que decían sus amigos. De pronto, Mai se levantó como resorte.

-Bueno, Valon y yo vamos por sodas antes de que cierren el local.

-¿Quieren que los acompañe?

-No, Tea. Alguien se debe quedar con Alister, es el invitado.

El aludido bajó la cabeza ligeramente apenado por el comentario la rubia con cuerpo sexy, pero no le quedó de otra más que aceptar lo que ellos dijeran.

-Mai…-protestó Tea.

-Regresamos en un momento.

Antes de que pudiera reclamar, Mai y Valon se fueron corriendo del lugar mientras Tea los miraba con desconcierto. Volteó hacia Alister que le dedicó una sonrisa tímida.

-Siento mucho la molestia.

-No hay problema. Es sólo que Mai tiene una forma de ser especial.-comentó al sentarse nuevamente al lado del pelirrojo.

-Al menos Valon es feliz con ella y eso me interesa.

-¿Desde cuándo se conocen ustedes dos?

-Valon y yo nos conocimos en la secundaria. Éramos los chicos rudos de la escuela, así que defendíamos a las damiselas en peligro.

-¡Qué curioso!

La mente de Tea comenzó a sospechar que había algo extraño en que Mai la dejara sola con un completo desconocido por mucho que fuera amigo de su futuro esposo.

-¿Cuáles son tus pasatiempos?-preguntó Alister.

-Leer e investigar.

-Debes de ser inteligente.

Tea bajo la mirada con las mejillas llenas de un tono rojo.

-No quiero sonar raro, pero ¿Por qué siendo tan bonita no tienes novio?

La mirada de Tea se volvió fulminante.

-No me interesa.

-Ya veo.

-¿Tú tienes novia?

-No, en estos momentos no busco amor.

Aunque el chico dijera eso, Tea supo por qué la dejaron sola con este chico.

-Es mucha fortuna. Yo prefiero ser soltera que tener pareja.

-Igual yo.

Otro detalle que Tea notó era que Alister no tenía tema de conversación; la mayor parte de tiempo estaba callado esperando que ella hablara.

-Alister, siento decir esto, pero debo volver a casa.

Se levantó sin más, pero cuando estaba por irse sintió la mano de Alister agarrándola del brazo. Volteó a mirarlo confundida.

-Siento si no te agrado, es sólo que no sé cómo comportarme con otras personas.

La castaña no sabía qué decir, la forma de hablar de Alister le indicaba que había algo oscuro en su vida que le causaba dolor. Lo comprendió porque ella vivía la misma situación.

-No te sientas mal, es sólo que debo volver a mi casa. Mai no lo cree pero necesito estar en ella.

-Entonces vete tranquila.

Alister la soltó, ella le sonrió en señal de agradecimiento y se fue corriendo a todo lo que podía. Le urgía regresar a su casa cuanto antes, no podía soportar estar muy lejos del chico que la esperaba en casa, era una necesidad que debía saciar.

Ninguno de los dos, ni Tea ni Alister, vieron que desde un arbusto eran observados.

-¿Está dejando solo al invitado? ¿Qué está pasando con ella?-preguntó Mai enojada.

-Mai, creo que debes dejar de insistir en que Tea se enamore de otro hombre.-dijo Valon un poco avergonzado del comportamiento infantil de la que sería su esposa.

-Me tiene cansada esta chica con esa obsesión por un muerto.

-No puedes culparla. Fue repentino, según lo que me contaste.

-Lo sé, pero ya está enloqueciendo esta mujer.

Los planes de Mai para emparejar a su amiga se vinieron abajo. Corriendo a toda la velocidad que le permitían sus piernas, Tea marchaba a su casa donde Yami contemplaba por la ventana a la luna derramando lágrimas ante el vacío interno de su pecho.

Continuara...