Capitulo 71

Caía la noche en aquella fría ciudad de Finlandia y tanto el pelirrojo como él bebe de la casa se preparaban para dormir.

Mientras el muchacho pelirrojo estaba cambiando su ropa para dormir, la chica de cabellos azules había traído el sofá a su habitación, al ver esta acción el pelirrojo quiso saber que pretendía aquella chica.

-¿Qué estás haciendo?- preguntaba el pelirrojo con el cepillo de dientes en su boca.

-creo que afuera hace frio y pensé que aquí te haría mejor descansar- decía la chica terminando de empujar el sillón.

-es eso, o ¿pretendes que me ocupe de la pequeña si despierta en la madrugada? - respondía el pelirrojo levantando una de sus cejas.

La chica de cabellos azules coloco sus manos en sus caderas para sonreírle al pelirrojo.

-sí, también era por eso, espero que aprendas rápido a llevarte con ella- reía la chica de cabellos azules mientras entraba al baño dejando al pelirrojo una vez más a solas con la chiquilla quien estaba dormida. Al ver que no habría peligro por el momento el joven se recostó en el sillón y fue cuando la dama de cabellos azules salió del baño e inmediatamente apago la luz.

-ey, espera, enciende la luz- decía el pelirrojo aun con su cepillo en la boca.

-no, ya es hora de dormir, no quiero molestar a mi hija, así que no enciendas la luz, ni hagas ruido- demandaba la chica de cabellos azules mientras se acostaba en la cama.

-pero…- fue entonces cuando el lado militar de la madre presente en la habitación brillo como de costumbre.

-es una orden soldado- no dijo ni una palabra más y el pelirrojo comprendió que debía obedecer.

Entre la oscuridad el joven intento terminar de lavarse los dientes. Una vez acabo se recostó en el sillón para intentar conciliar el sueño.

Pasaban las horas y ni el pelirrojo ni la peli azul podían dormir, quizá, era la tensión de dormir en la misma habitación, pero ninguno podía pegar el ojo, era un insomnio insoportable.

-aggg- decía en voz baja el terror azul cosa que los atentos oídos del pelirrojo escucharon.

-adivinare, ¿no puedes dormir? - preguntaba susurrando el pelirrojo para no despertar a la chiquilla ya que esto lo obligaría a dormirla de nuevo.

-No… no puedo- respondía la chica de cabellos azules viendo el techo de su casa.

-debe ser el cambio de horario, además tu bebe siempre te despierta en la madrugada- argumentaba el pelirrojo

-a lo mejor si- suspiraba la chica de cabellos azules sacando uno de sus pies de la cama para sentirse más fresca ya que hacía bastante calor a pesar de que estaban en un país donde solo existía el invierno.

-Permiso para preguntar algo…- decía el pelirrojo tergiversando lo que le había dicho su compañera hace poco.

-está bien, no estamos en un cuartel, dime…- sonreía la chica al oír las palabras de un sumiso pelirrojo.

- ¿ustedes me conocen de antes verdad? - preguntaba el pelirrojo activando la "alerta roja" en el sistema nervioso de la militar presente.

-algo así…- balbuceaba la chica de cabellos azules queriendo evadir la respuesta.

-ya veo, ¿podrías decirme algo sobre mí? - preguntaba el pelirrojo como si de un niño se tratara.

La chica de cabellos azules como si en un campo de batalla estuviese respondió sin perder la calma y con mucha astucia.

-eras nuestro compañero de equipo, eras… emmm uno de los mejores, nada fuera de lo común, tuviste un accidente y perdiste la memoria- narraba la chica de cabellos azules omitiendo detalles que comprometieran al pelirrojo.

-ya veo, ¿no sabes más?, ¿familia?, ¿amigos? - insistía el pelirrojo buscando detalles.

-realmente no tengo idea, tu y yo no éramos muy cercanos así que no podría decirte- el terror azul ya estaba cansada de querer recuperar al pelirrojo decidió dejarlo libre, sin recuerdos, sin embargo, el padre de la chiquilla quería revolcar su pasado para poder recordar algo.

-jummm, cuéntame de ti…- cambiaba el tema el pelirrojo, pero inconscientemente seguía en la tonalidad de buscar información sobre su no amante.

-¿sobre mí?, ¿Qué quieres que te diga?, soy una soldado igual que tu- respondía la chica de cabellos azules sorprendida.

-bueno, tus gustos, comida, música, juegos… cuéntame sobre el padre de la pequeña que espero no venga a matarme en unos días- decía el pelirrojo algo nervioso.

-eso no pasara… el padre de la pequeña es un tonto que se olvidó de ella y se fue… sin embargo, podría decirse que lo extraño un poco- contaba la chica abrasando a su hija.

-pero si se olvidó de su hija, ¿Por qué lo extrañas?, no lo entiendo- preguntaba el pelirrojo.

-porque era muy importante para mi…- respondía la peli azul sintiendo un dolor en el pecho con cada palabra que pronunciaba.

-no quiero ser entrometido ni nada, y no quiero faltarte al respeto… pero deberías olvidarlo, a lo mejor después encuentres a alguien mejor, soy militar y sabes que es mejor cambiar el arma que repararla- decía el pelirrojo destrozando el corazón de la chica de cabellos azules quien lloraba en silencio abrasada a su hija.

-las personas a veces son malas, pero tú eres una buena persona, no pierdas el tiempo por un mal hombre, a lo mejor puedas divertiré y no se algún di… - era suficiente la chica de cabellos azules lo detuvo y para que no se notara que estaba llorando solo se limitó a respirar fingiendo que estaba dormida cosa que entiendo el pelirrojo y por tal motivo dejo de hablar.

Al día siguiente todo trascurrió con un trámite sencillo el pelirrojo hizo el desayuno, el pelirrojo arreglo la habitación, el pelirrojo sacudió el polvo, el pelirrojo saco la basura, el pelirrojo lavo los platos, el pelirrojo cocino el almuerzo y después volvió a lavar los platos… fácil.

-¿ahora qué sigue?- preguntaba el pelirrojo exhausto.

-es hora de la siesta- decía sonriente la chica de cabellos azules viendo como su hija había caído dormida.

Lleno de suspiros el pelirrojo fue hacia la sala de estar y allí callo cual piedra ante la mirada divertida de la chica de cabellos azules.

Mientras los dos bebes de la casa estaban dormidos la chica de cábelos azules decidió llamar a la hermana del pelirrojo para acordar de nuevo una reunión. Fue cuestión de minutos cuando la chica de cabellos oscuros contesto al otro lado de la línea.

-¿hola?-

-hitomiko, ¿Cómo estás? - preguntaba amable la chica de cabellos azules viendo al pelirrojo allí acostado.

-todo en orden, ¿Cómo te va con esos dos bebes que tienes en casa? - preguntaba la hermana soltando una risa divertida.

-ahora mismo están muy obedientes, pero dime, ¿van a venir?, escuche que seguían con lo de su matrimonio- decía el terror azul hablando de la vida amorosa de su cuñada y su idiota amante.

-si, también estoy ocupado con una pequeña sorpresa que me dará vacaciones en 9 meses- decía la hermana del pelirrojo refiriéndose al que sería el sobrino de la chica de cabellos azules.

-¿en serio?, ¿así de rápido?, si que es un idiota, felicidades hitomiko- sonreía la chica al oír la noticia.

-creo que ahora veo de manera diferente este asunto del retiro- comentaba la chica hermana del pelirrojo.

-si es un asunto delicado, bueno de cualquier forma seguridad no le faltara a esa criatura, te espero aquí, tendremos mucho de que hablar- de esa manera terminaría la llamada de la chica a su cuñada, unos minutos más tarde se quedó viendo al pelirrojo dormir y como si de un niño se tratara empezó a acariciar sus rojizos cabellos mientras se decía a si misma "mi única debilidad eres tú, idiota".

Durante esta acción el pelirrojo giro su cabeza para ver esos ojos azules quienes estaban desprotegidos ante los sentimientos y con una pregunta quiso romper el silencio incómodo.

-¿y la chiquilla?- preguntaba el pelirrojo viendo al terror azul despreocupado puesto que la pequeña estaba profunda en sueño.

-está bien, está dormida- respondía desviando la mirada sin dejar de jugar con los cabellos del pelirrojo.

-¿Qué le haces a mi cabello?- preguntaba el pelirrojo cerrando sus ojos.

-me gusta, tiene un color bonito, es intenso, es…- de nuevo la chica de cabellos azules piso el freno de mano, ¿era tan difícil contener sus sentimientos estando cerca de aquel hombre?, pues parecía que si.

-¿es?- buscaba la palabra que faltaba el pelirrojo.

-es diferente- improvisar no era difícil después de todo era un soldado.

-el tuyo también es bonito, es como el mar; es sereno, pero si me distraigo podría perderme en el- decía el pelirrojo con un tono poético lo que sonrojo a su acompañante.

La chica sabía que la cosa iba a cambiar de color en cualquier momento así que decidió darle punto final al numerito allí mismo.

-vamos, debemos preparar la cena- retiro su mano de los cabellos azules dándola unas palmaditas a la nuca del pelirrojo.

Y asi fue, ambos fueron a la cocina y en lo que la pequeña seguía dormida prepararon la cena en la cual hubo una pequeña conversación.

-en unos días vendrán los muchachos, vamos a festejar, así que debemos preparar algunas cosas- decía la chica de cabellos azules terminando de comer mientras el pelirrojo como si de un mayordomo se tratara recogió su plato de la mesa mientras respondía.

- ¿hablas de los que estuvieron en la operación "montana"? - preguntaba el pelirrojo, en eso la chica de cabellos azules quiso saber que tanto recordaba el a sus compañeros de toda la vida.

- ¿los recuerdas?, ¿Qué te parecen? -

-bueno, son buenos soldados, Gazelle, hitomiko kira, y Van eran sus nombres, ¿no? - respondía con una pregunta el pelirrojo.

-si…- suspiraba la chica viendo que aún no recuperaba su memoria.

Después de eso el trámite de la noche fue normal, la dama de cabellos azules en la cama y el pelirrojo en el sofá, sin más….

En los días siguientes se prepararon para recibir a sus invitados, y fue cuestión de horas cuando estos hicieron presencia, al fin estaban todos reunidos.

-bienvenidos- decía la chica de cabellos azules a sus compañeros mientras todos se sentaban en la sala de estar para compartir unas bebidas.

-aun no te pasan los años no ulvida- decía el chico de cabellos carmesí divertido viendo a la chica.

-es cuestión de cuidarse bien Van, ¿Qué me dicen ustedes?, ¿Cómo va su telenovela mexicana? - respondía la chica catarí quien había llegado con el chico de cabellos celestes.

-pues va bien, ¿Qué me dices de la tuya? -

-bueno, la de nosotros parece una de vaqueros- respondía el chico de cabellos celestes mientras abría una de las bebidas que había sobre la mesa en el centro de la sala de estar.

-es verdad, ¿estuvieron en la milicia de Rusia? - preguntaba la hermana del pelirrojo.

-es un jardín de niños- respondía la chica catar recostándose en el sofá.

-no es lo mismo cuando los malos no están a tu nivel- complementaba el chico de cabellos celestes.

-bueno, por lo menos ustedes se divierten- sonreía la chica de cabellos azules.

-hablando de eso, ¿Cómo es la vida de los mejores soldados del mundo retirados? – cuestionaba la chica catarí

-es algo aburrido, pero es tranquilo- respondía el terror azul.

-¿Dónde está el mejor agente de operaciones especiales de la ONU?, ¿esta cambiando pañales?- bromeaba la chica catarí

-debe estar arriba, lamentablemente aun no recuerda ni su fecha de nacimiento- decía algo triste la chica peliazul.

-debe ser horrible perder así tu estilo y habilidades- comentaba el chico de cabellos celestes a lo que la chica de cabellos azules respondió.

-no, puede haber olvidado todo, pero sigue siendo un soldado de elite- sonreía la chica viendo al mencionado pelirrojo bajar con su hija en sus brazos.

-bien, ya está todo en orden como me lo pediste- decía el pelirrojo dándole la pequeña a su madre.

-gracias, ¿no piensas saludar? - preguntaba la chica abrazando su pequeña.

-hola a todos, ¿Cómo están? - decía el pelirrojo viendo a todos los presentes.

-¿Cómo te sientes hiroto?- preguntaba la chica catarí queriendo un diagnóstico.

-estoy bien, todo ha estado muy tranquilo- respondía el pelirrojo con mucho respeto.

-¿ya no estás haciendo más travesuras?- bromeaba el chico de cabellos carmesí y fue la chica de cabellos azules respondió para continuar la broma.

-el que hace travesuras y yo que lo pongo como "camote"- y lo demás fueron risas en la sala de estar, inclusive el pelirrojo sonrió incomodo porque dentro de él sabía que esa chica que estaba con él bebe en sus brazos era mejor que él.

El pelirrojo no se sentía ajusto así que se fue al patio trasero mientras las risas y los comentarios seguían en la sala de estar mezclados con la bebida las horas pasaban muy rápido y pronto se haría de noche.

La chica de cabellos azules no estaba acostumbrada a beber mucho, por tal razón su cordura fue lentamente desapareciendo, pero una vez que supo que no estaba en sus 5 sentidos decidió llamar al pelirrojo.

-¡hiroto!, ¡hiroto ven acá!- decía la chica de cabellos azules gritando con su hija en sus brazos. El pelirrojo llego pronto.

-¿Qué sucede?, ¿estás bien?- preguntaba el pelirrojo viendo a la niña llorar y el efecto del alcohol presente en los ojos de la madre de aquella pequeña.

-si, si estoy bien, ten, llévate a la pequeña arriba, haz que se calme y dale de comer, después duérmela, ¿entendiste?, estaré aquí hablando con mis amigos- se explicaba y obviamente el pelirrojo no iba a desobedecer.

-entiendo- antes de irse el terror azul lo tomo de su camiseta para decirle una última cosa.

-hiroto-

-¿si?-

-si la asustas, o la haces enfadar, voy a meter una naranja en tu boca y mi pie en tu trasero, cuídala bien, ¿entendido? - demandaba la chica de cabellos azules y el muy asustado pelirrojo se fue a la habitación de arriba.

-como siempre tan ruda- decía la hermana del pelirrojo sobria puesto que en su estado de embarazo no podía consumir alcohol.

-es un idiota, pero, debo reconocer que es muy paciente con todo lo que le he pedido- decía la chica de cabellos azules mientras el alcohol cambiaba el tono de su voz.

-jejeje, no deberías maltratar a tu pareja así- reía la chica de cabellos blanco después de ver esa escena.

-neeee, se acostumbrará, es un soldado después de todo- respondía el terror azul dando otro trago a su botella.

En ese momento el chico de cabellos carmesí destapo una botella con el fin de dársela a su pareja quien rechazo la bebida debido a su estado de embarazo, pero para sorpresa de todos ni el mismo amante de la chica no sabía.

-ten- ofrecía el joven la cerveza a su amante.

-no lo creo Van- decía sonriente la hermana del pelirrojo, seguido de esto la chica de cabellos azules tomo el arma del muslo de la chica catarí y le apunto al chico con una expresión de odio que alerto a todos.

-¿estás demente?- apuntaba la chica de cabellos azules haciendo que todos los presentes se levantaran.

El chico de cabellos carmesí se extrañó de esa actitud y al mismo tiempo el miedo le maquillo la cara puesto que era Ulvida el terror azul de Inglaterra quien le apuntaba.

-espera Ulvida, ¿Qué vas a hacer? - decía la chica catarí viendo la escena.

-voy a meterle una bala en su trasero por querer darle alcohol a Hitomiko- argumentaba la chica peli azul.

-espera, tranquilízate…- trato de hablar el chico amenazando, pero esto solo enfado más al terror azul que por efectos del alcohol disparo el arma al suelo de aquella sala de estar alertando aún más a sus compañeros quienes procedieron a inmovilizarla.

-aggg, suéltenme, voy a matarlo, irresponsable- gritaba la chica de cabellos azules mientras la chica catarí y su pareja la sujetaron de cada brazo.

-tranquilízate Ulvida- Decía el chico de cabellos celestes sujetando con fuerza a la chica quien finalmente tiro el arma de fuego al suelo.

Entre gritos y demás la hermana del pelirrojo puso el orden dando la gran noticia a los cuatro vientos.

-Ulvida, Van no tenía idea, no quería decírselo, pero ya que más da, estoy embarazada- decía la chica decepcionada de la vergüenza que le había causado su cuñada.

Un signo de admiración se dibujó en la cara del chico de cabellos carmesí y este inmediatamente abrazo a su pareja sonriendo.

-debiste habérmelo dicho- alegremente abrazaba a su pareja el joven de cabellos carmesí.

-ya veo, era eso, bueno, Deka, Gazelle, suéltenme por favor, no estoy de humor- demandaba la peli azul y así sus compañeros la liberaron, pero eso no le quitaba todavía todos los efectos que tenía en su cabeza producto de haber consumido tanto alcohol.

-está bien, pero cálmate, estamos aquí para celebrar ahora más buena noticias- decía el chico de cabellos celeste preocupado por lo ebria que estaba su compañera.

-si, claro- suspiraba la chica de cabellos azules.

-y a ti Van, felicidades hermano, no pensé que algún día serias padre, ajajaja- decía el chico amante de la catarí abrazando a su compañero.

En eso volvieron las risas, pero el sentido militar de la hermana de peligro se activó. De alguna manera se las ingenió para susurrarle al oído instrucciones a sus compañeros para que esta fiesta no se convirtiera en un caos.

-Gazelle, vigila los movimientos sorpresa de Ulvida, Deka busca y saca todas las armas del alcance de Ulvida, no sabemos si tiene más, Van vigila los movimientos de hiroto quien sabe podría sernos de ayuda- fueron las ordenes de la más sobria que había en la casa.

Unos minutos después las cosas se habían calmado un poco.

-perdona Van, por poco y te vuelo los sesos- decía la peli azul con el ceño fruncido.

-está bien, no importa- sonreía incomodo el chico de cabellos carmesí.

-pero, aun así, si le haces algo a Hitomiko, venderé esos sesos en latas para los niños de Afganistán, ¿entendido? - amenazaba la chica de cabellos azules y hubo un silencio horrible en ese momento.

-ajajaja, que gracioso- trataba de romper el hielo el chico de cabellos celestes, pero no lo logro.

-bueno, deberíamos ir a dormir, fue suficiente por hoy- declaraba hitomiko, la peli azul no puso problema, y sin mucho que decir se levantó y se dirigió al baño

Cuando la dueña de la casa ya no estaba presente todos discutieron la situación.

-bueno, al menos no puso problema con lo de dejar de beber- decía la chica catarí suspirando.

-es un peligro inminente en ese estado, además hay un bebe en esta casa, debemos estar alertas- decía la hermana del pelirrojo pero las cosas se pasaron a peor cuando la chica de cabellos azules salió del baño y escucho a su pequeña llorar. Se lanzo, sin pérdida de tiempo hacia la habitación y sus intenciones no eran amistosas.

Abrió la puerta y vio a su pequeña en la cuna llorando desesperada puesto que el ruido del disparo la asusto y vio al pelirrojo tratando de calmarla, gracias al alcohol la chica de cabellos azules pensó lo peor y se arrebató empezando a golpear al pelirrojo asustando aún más a la chiquilla.

-idiota, te lo advertí, te voy a moler a golpes- gritaba la chica lanzando sus puños contra el rostro de su amado, impactando con mucha fuerza sus golpes.

-espera, yo no hice nada…- se defendía el pelirrojo pero su ex pareja lo había inmovilizado dejando su rostro expuesto para que ella le diera golpes a su antojo.

-eres un pésimo padre, idiota, imbécil- cuando los golpes no bastaron la chica de cabellos azules con toda la amargura de su corazón y todo el alcohol en su hígado empezó a tomar objetos de la habitación para golpear a su ex pareja para que este recordara algo, pero solo logro dejarlo inconsciente.

Al oír el sonido de vidrios rompiéndose el grupo de personas en la sala no dudaron un segundo y subieron a toda velocidad a la habitación.

-Van, Gazelle, deténgala ahora, Deka saca a Hiroto de aquí- organizaba la chica de cabellos oscuros mientras tomaba a la bebe de la cuna.

La situación era critica, el pelirrojo estaba muy lastimado y su ex pareja fuera de control.

-Suéltenme, voy a matar a ese imbécil, le voy a sacar los recuerdos a golpes- gritaba enojada la chica de cabellos azules presa de sus dos compañeros.

-Ulvida, fue suficiente. este comportamiento es inaceptable- se imponía la hermana del pelirrojo buscando orden.

-dime si tu no quieres que nos recuerde- buscaba argumentos el terror azul y en ese momento su cuñada saco su arma de fuego y la tomo del cañón.

-lo hablaremos en la mañana…- y así de fría como siempre golpeo a la chica de cabellos azules queriendo dejarla inconsciente pero esta chica era dura como la piedra.

Después del tercer intento la hermana del pelirrojo estaba perdiendo la paciencia.

-aggg, deja de golpearme- decía aún más enojada la chica de cabellos azules.

-¿Qué mierda pasa contigo?, ¿de que estas hecha?- decía la chica de cabellos oscuros con su mano lastimada.

-primero se rompe tu mano, deja de intentar estupideces, déjenme ir- demandaba la chica de cabellos azules.

-aggg, bueno da igual, Deka, dale las buenas noches- punto final la chica de cabellos blancos se levantó y le propino una patada justo en la cien del terror azul haciendo que esta cayera inconsciente.

-bien, creo que te pasaste, pero bien- decía el amante de dicha chica de qatar.

-mañana todo esto será una buena historia para contarle a esta pequeña- sonreía la hermana del pelirrojo arrullando a su sobrina.

-¿y ahora que?- preguntaba el chico de cabellos carmesí.

-déjenlos en la cama, si tenemos suerte amanecerán amándose- reía la chica de cabellos oscuros.

-¿Cómo lo sabes?- preguntaba el chico de cabellos celestes.

-eso pasa en todas las novelas de amor amigo mío, limpien las heridas de hiroto y déjenlo en la cama, vamos a dormir, ya es muy tarde para que mi sobrina este despierta. moviéndose- demandaba saliendo de aquella habitación la hermana del pelirrojo.

Y así fue, los dejaron a ambos en la misma cama inconscientes esperando que sucedería en la mañana.

Continuara…

¿preguntas?

¿reviews?