Capitulo 72
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Después de dejar a los tortolitos en la habitación la hermana del pelirrojo quiso asegurarse que no se fueran a matar si alguno despertaba primero.
-bien, durante la noche harán guardias rotativas, quiero que esto está en paz si alguno de ellos se levanta por algo, así que los quiero alerta- decía la chica de cabellos oscuros mientras su sobrina trataba de conciliar de nuevo el sueño.
-¿y tú que harás?- preguntaba la chica de cabellos blancos.
-yo cuidare de mi sobrina, además soy la embarazada no puedo quedarme tanto tiempo despierta, vigilen a esos dos, es una orden- declaro la chica y así fue el joven de cabellos celestes tomo la iniciativa.
-bien, yo iré primero, descansen lo que puedan- decía recostándose en la puerta.
-bien, yo ya tengo sueño- decía el chico de cabellos carmesí para ir en busca de su amada y poder dormir con ella un poco.
-toma, y ten cuidado- decía la chica catarí dándole su arma y un beso a su amado.
-si alguno de ellos despierta enojado, no creo que esto sea de mucha ayuda- bromeaba el joven mientras sus amigos se perdían por el final del pasillo.
Mientras tanto en la habitación de huéspedes la hermana del pelirrojo se recostaba con mucho cuidado con su sobrina mientras su amado llegaba a la habitación.
-es hermosa- sonreía el chico de cabellos carmesí viendo a la que también era su sobrina.
-ey, guarda esos halagos para cuando llegue nuestro bebe- hablaba en voz baja la chica de cabellos oscuros mientras cubría con una manta a la pequeña.
-¿Qué crees que será?- preguntaba el chico de cabellos carmesí como si de un niño se tratara.
-profesora, quizá doctora, lo que ella quiera ser- sonreía la hermana del pelirrojo acariciando la cabeza de su sobrina viendo con ojos enamorados al que sería el padre de su primer hijo.
-¿Qué tal que quiera ser soldado?- preguntaba el joven de cabellos carmesí como si estuviera pidiendo permiso.
-jamás…- fue un comentario certero que confundió al joven quien estaba en la cama.
-¿Por qué?- preguntaba el futuro padre levantando una ceja.
-no quiero que arriesgue su vida, no puedo permitirlo- argumentaba la futura madre.
-puede que no te guste, pero es algo que llevamos en las venas, aunque lo intentes no podrás prohibirle entrar en ese mundo de peligros así ella elija ser ingeniera- respondió sonriente el chico de cabellos carmesí.
-le puedo dar un arma pequeña solo cuando tenga 18 años- decía desviando la mirada la hermana del pelirrojo con un sonrojo en su rostro.
-para ese entonces ya le abre enseñado a desarmar cada fusil de asalto que tenemos en casa- reía el joven provocando que su amada golpeara suavemente su cabeza.
-no le vayas a enseñar nada de eso, no seas idiota Van- respondía con el ceño fruncido la futura madre.
-mientras tú seas quien le enseñe no creo que le pase nada- fue así como el joven cambio a romántico el ambiente de "regaños" de la hermana del pelirrojo.
Al oír esas palabras la chica de cabellos oscuros le dio un beso en la frente a su amante para después proceder a dormir.
-descansa, después de Gazelle es tu turno, así que procura dormir ¿sí?, no quiero que Ulvida destruya la casa- recordaba la hermana del pelirrojo antes de acomodarse y cerrar sus ojos junto a su sobrina.
-lo intentare, descansa hitomiko- se despedía el joven amante mientras la chica de cabellos blancos entraba a la habitación en silencio.
-Deka…- sonreía el chico viendo a la chica catarí con una expresión algo seria como ya era costumbre.
-Van, tu iras después de Gazelle, prepárate- recordaba aquella experimentada militar.
-claro- y justo antes de salir de la habitación la chica de cabellos blancos tomo al joven por su brazo.
-espera…- se alcanzó a escuchar de sus labios.
-¿sucede algo?- preguntaba inocente el joven de cabellos carmesí.
-¿Cómo te cayo la noticia de Hitomiko?- declaraba la chica con una expresión de curiosidad haciendo que aquel futuro padre suspirara. En silencio una chica de cabellos oscuro escuchaba todo lo que se decían.
-bueno… es una gran responsabilidad, pero si Hitomiko está feliz, no hay marcha atrás, sé que puede haber dificultades, pero ella siempre las podrá solucionar todas, por algo fue nuestra líder de operaciones- narraba el chico lo que parecía un discurso hacia su pareja y futuro primogénito.
-¿Cómo estas tan seguro de que ella podrá con todo?- preguntaba la chica de cabellos blancos queriendo matar la inspiración del joven pero no lo consiguió.
-porque voy a apoyarla en todo momento, eso hará las cosas fáciles- respondía seguro de si mismo el joven quien a pesar de no se brillante en cosas del corazón era sincero con sus sentimientos y deberes ahora como padre.
-¿crees que esta situación cambie tu forma de actuar?- insistía con las preguntas la chica catarí.
-debe hacerlo, no solo por ella, sino por el pequeño, quiero que este orgulloso de decir que tiene un buen padre, e incluso mejor que su madre- en ese momento la chica de cabellos oscuros quien ya estaba "dormida" frunció el ceño, pero a la vez dibujo una sonrisa en su mente sabiendo que el padre de su hijo por lo menos sería responsable.
-¿crees que Gazelle le gustaría tener uno?- preguntaba inocente la chica de cabellos blancos haciendo que el joven soltara una risa corta.
-pregúntaselo, a lo mejor te sorprendas, pero de todos modos ten en cuenta que él también tiene su perspectiva- respondía el joven queriendo finalizar aquella incomoda conversación
-gracias- y tan fría como siempre se fue a un rincón de la habitación donde estaba la chica de cabellos oscuros y se dispuso a descansar mientras el joven tomaba rumbo al sofá.
Mas tarde en aquella habitación uno de los cuerpos empezaba a moverse levemente, gracias al alcohol y también a la patada de su compañera catarí que le había dado en la cabeza.
Poco a poco el terror azul empezaba a abrir sus ojos recordando que había pasado.
-umm, mi cabeza- se sentó en la cama y llevo sus manos a su cabeza después de tanto licor y ese golpe de seguro le daría migraña un par de días.
Todo iba en orden hasta que la mano le pelirrojo se posó en la mano de su ex pareja con toda inocencia. Una pequeña pregunta rompió el hielo.
-¿A dónde vas?- preguntaba el pelirrojo quien aún seguía con sus ojos cerrados y con mucho sueño.
-lejos de ti- decía enojada la chica soltando su mano de la de su ex amado.
-ay no, ¿ahora que hice? - preguntaba divertido el pelirrojo con mucha confianza, su dialecto había cambiado.
-no quieres oír la respuesta a eso hiroto- respondía la chica levantándose de la cama dándole la espalda al pelirrojo. Al parecer entre ellos no habría más historia, sin embargo, el pelirrojo como siempre volvía a sorprender a la que ahora si era su amada.
-lamento no haber llegado a la boda, tuve un accidente y no pude llegar- decía el pelirrojo haciendo que la chica lo viera con ojos de sorpresa, parece que había recordado todo.
-¿Qué estás diciendo?- preguntaba con ojos de esperanza la chica de cabellos azules mientras el pelirrojo se sentaba en la cama abriendo sus ojos para ver así como le gustaba a ella directamente.
-tuve un inconveniente con el auto, no pude llegar a la boda, lo siento Ulvida, entiendo que estés enojada por eso- sonreía el pelirrojo haciendo oficial que había recuperado la memoria.
En ese momento la chica de cabellos azules quiso estar segura de que el hiroto que ella conoció estaba de vuelta.
-hiroto, ¿Qué sucedió estos últimos días? - preguntaba la chica volviéndose a sentar al lado de su amado.
-bueno, tuve un accidente en el auto y tuve un sueño horrible donde ayudaba a Montana y perdía la memoria, y ya desperté de ese sueño y supongo que las heridas que tengo son del accidente, ¿no? - relataba el joven viendo las heridas en su cuerpo.
Sin embargo, no era suficiente para el terror azul, ella quería más pruebas de que su hombre ya estaba de vuelta en casa.
-¿Cómo es mi nombre?, ¿Quién soy?, dime por favor- preguntaba y el joven rio mientras ponía una mano en su mejilla.
-tu nombre es Ulvida, eres el "terror azul" de Inglaterra, nos conocimos el 25 de febrero de 2855 en la ciudad de Manchester cuando tu convoy ataco mi trinchera. tienes 27 años, eres mi cónyuge y una de las mejores soldado del mundo y además… espera, ¿Por qué estas llorando? - preguntaba aun con una sonrisa mientras la chica se abrazaba a su pecho..
-eres un tonto- lloraba mientras sujetaba con fuerza el cuerpo del pelirrojo.
-lo siento de verdad, pero por favor no me aprietes tan fuerte me duele- decía el pelirrojo y fue cuando la chica de cabellos azules coloco su mirada enfrete de la suya.
-hiroto…- lo veía impaciente algo tenía en mente.
-dime, mi reina de guerra- respondía el pelirrojo rosando su nariz con la de su pareja.
-¿podemos hacer el amor?- preguntaba como si eso fuera necesario para vivir en ese momento. El pelirrojo solamente abrió sus ojos en señal a tal extraña petición.
-¿no debería ser yo quien pida eso?- sonreía en broma mientras su amada lo aprisionaba contra el colchón mientras se quitaba la ropa.
-espera, ¿Por qué tanta prisa? aun somos jóvenes- seguía con risas y carcajadas el pelirrojo mientras su amada retiraba la ropa de su cuerpo.
En respuesta a la pregunta del joven la chica lo beso mientras le respondía coqueta.
-porque no quiero perder ni un segundo- sonreía mientras sus manos se perdían dentro de sus pantalones cortos.
El pelirrojo no sabía porque la impaciencia de su amada, sin embargo, tampoco se iba a quejar.
-no quiero oír quejas de "eres muy rudo" o cosas así- decía el pelirrojo tomando el control de la situación colocándose sobre su amada casi desnuda.
-hoy no… tienes derecho a hacer lo que quieras- decía sonrojada la chica de cabellos azules.
-en serio que estas rara, jamás dirías eso- decía levantando una ceja aquel pelirrojo.
-bueno, ¿vamos a hacerlo o no?, caray, pareces niño de escuela- después de oir esa respuesta la faena no se hizo esperar, ambos se amaron y la profecía de la hermana del pelirrojo se cumplió.
Afuera de la habitación el chico de cabellos celestes había entendido que todo estaba bien, tanto así que fue a recostarse junto a su pareja.
-¿Cómo te fue?- preguntaba la chica de cabellos blancos entre dormida puesto que aun eran las 3 de la madrugada.
-lo que dijo hitomiko era cierto- respondía el joven abrazando a su pareja en aquel sofá.
-ya veo- aunque había entendió que estaban teniendo sexo la chica catarí no entendió que el pelirrojo había recuperado sus memorias.
-oye Deka, ¿Qué te parece si tú y yo también… - decía el chico de cabellos celestes acariciando uno de los senos de su amada por encima de la ropa pero esta lo detuvo en el acto.
-no molestes Gazelle, tengo sueño- respondía la chica de cabellos blancos y el joven quedo "azul".
Después de ese pequeño rechazo la hermana del pelirrojo se despertó viendo a su sobrina y a su amado, pero se exalto cuando vio a gazelle junto a Deka, ¿habían dejado solos a los tortolitos?
-Gazelle…- gritaba la hermana del pelirrojo despertando tanto a su amado como a la pequeña.
-a la orden señor- respondía el joven levantándose del sofá como si aun estuviesen en el ejército.
-¿dejaste solo a ese par de fieras?- preguntaba algo asustada la hermana del pelirrojo pero su angustia se calmó al ver la expresión del chico de cabellos celestes
-ellos están, bueno… como tu dijiste que estarían en la mañana- respondía el chico volviéndose a recostar junto a su amada en aquel pequeño sofá.
-¿de verdad?- parecía increíble pero era cierto.
-¿Por qué no lo ves por ti misma?- decía el joven mientras abrazaba a su pareja para poder conciliar el sueño una vez más.
La chica se levantó y se dispuso a ir a la habitación secundaria donde estaban los amantes.
Mientras tanto dentro de aquella habitación con los vidrios empañados ambos cuerpos reposaban uno sobre el otro, el aroma de los corazones danzantes aún se sentía en las sabanas y entre ellas dos amantes hablaban sobre ellos como si una leyenda épica se estuviese contando.
-debemos arreglar de nuevo la boda- decía el pelirrojo.
-si claro- respondía la chica entrelazando sus dedos con los dedos de su amado.
Después de estar en aquella fantasía llamada "hacer el amor" la chica de cabellos azules debía volver a la realidad y quería que su amado también lo hiciera.
-cuéntame, ¿Cómo fue ese sueño que tuviste? – preguntaba curiosa la chica de cabellos azules.
-bueno, después del accidente, soñé que trabajaba para Montana, soñé con una hermosa mucama y tú también estabas ahí, tras de mí, soñé que te disparaba, pero al final estuve en tu equipo, derrotamos a Montana y vivíamos en Finlandia, sin embargo estaba triste porque ya tenías una hija y yo solo era un extraño- narraba el pelirrojo.
-bueno, creo que hay muchas cosas que debemos hablar… - decía la chica de cabellos azules.
-¿y eso?- preguntaba inocente el joven de cabellos rojos.
En ese momento la hermana del pelirrojo irrumpió en aquella habitación viendo dos cuerpos desnudos cubiertos por sabanas.
-tiene que ser una broma- decía la chica de cabellos oscuros viendo a su hermano con su cuñada.
-¿Hitomiko acaso nuestros padres no te enseñaron a tocar la puerta?, ¿Qué haces en mi casa tan temprano?- preguntaba el pelirrojo sacando de onda a su hermana.
-espera, ¿Qué? - ¿era verdad?, ¿había recuperado su memoria?
-eso de abrir puertas es de mala educación hermana- decía con una expresión divertida en su rostro y la emoción de la chica de cabellos oscuros no tardo en mostrarse.
-¿Quién soy?, ¿Cómo me llamo?- preguntaba la hermana del pelirrojo incrédula por las palabras de su hermano
-¿Qué les sucede a ambas olvidaron quiénes son?, tu eres la comandante de la primera división de soldados de operaciones especiales de la ONU, primera mujer en tomar el cargo, ingeniera de asalto, psicóloga, neurocirujana, abogada, estado civil; soltera, no te gusta el azúcar en el café, y te llamas Hitomiko Kira la hermana, directora, entrenadora y psicóloga del mejor agente especial de este horrible planeta- después de dicha introducción las lágrimas no pudieron contenerse en los ojos de la chica
-volviste- era lo único que salía de los labios de la chica de cabellos oscuros mientras veía emocionada a su hermano.
-sip, ¿A dónde fui? - preguntaba el pelirrojo.
-creo que de eso debemos hablar hiroto- decía la chica de cabellos azules.
-te lo encargo Ulvida- decía la hermana del pelirrojo cerrando la puerta.
-levántate y vístete, tengo a alguien que presentarte- sonreía la chica mientras se levantaba la cama.
-ok, solo cinco minutos más- decía el joven haciendo "pataleta" en la cama.
Mientras tanto afuera de la habitación las buenas noticias iban en camino.
-creo que recuperamos a nuestro hiroto- decía la hermana del pelirrojo entrando a la habitación lo que provocó que todos se exaltaran.
-¿de verdad?-
-ya era hora-
-no tardaran en salir, ahora hay que explicarles muchas cosas- afirmaba la chica catarí viendo a la chica de cabellos oscuros.
-bueno, por más que no le guste ahora es padre, debe asumirlo ¿no?- bromeaba el chico de cabellos carmesí.
-esperemos a ver que dice, creo que este tipo de noticias le corresponden solo a la pareja- decía el joven de cabellos celestes.
En ese momento la chica de cabellos azules y su amante hicieron presencia en la habitación principal.
-hola a todos- decía la chica de cabellos azules y detrás de ella venia el famoso pelirrojo quien ya tenía sus neuronas en su lugar.
-buenos días, ¿Qué hacen en mi casa tan temprano?, ¿ahora que bicho les pico?- preguntaba el pelirrojo viendo a sus compañeros.
-¿Cómo estas hiroto?- preguntaba el chico de cabellos celestes queriendo saber si lo recordaba.
-¿ahora qué sucedió gazelle?, ¿es Montana de nuevo o qué?- preguntaba el joven golpeando suavemente el hombro de su compañero.
-ey hiroto, ¿Quién soy yo?, ¿Cómo me llamo? - esta vez era el chico de cabellos carmesí quien intentaba.
-¿están bromeando todos ustedes?, saben que tengo memoria perfecta, tu eres Van el tercer mejor idiota en la prueba internacional de reclutamiento de elite, y tu hermano gazelle es el segundo por apenas 3 puntos quien quiso coquetear con mi hermana- decía el pelirrojo y la chica catarí lo vio con ojos asesinos.
-jumm es un tonto- decía la chica quien fue escuchada por el pelirrojo.
-y tu, eres el fantasma de catar, la mejor militar del continente oriental con un promedio de 9.9 en el sistema de examen imperial chino, 480 combates completados, 19 retiradas y 1 fallida… marruecos, ¿lo recuerdas?, yo no llamaría fallido solo que tu expediente lo pone así Deka Blizzard no te diré tu verdadero nombre porque no quiero morir, ¿Cómo has estado?, ¿Qué haces aquí?- decía el joven dejando boquiabierto a todos sus compañeros inclusive al amante de la misma chica catarí.
-deje atrás a los chinos para trabajar con los árabes, tu hermana me llamo para enfrentar a Montana y paso lo que paso- decía la chica divertida.
-dejemos de darle vueltas al asunto, después de todo es el mejor militar del mundo- decía la chica de cabellos oscuros para que su cuñada le contara todo lo ocurrido en estos últimos 2 años.
-hiroto, ¿recuerdas que me contaste que tuviste un sueño? - preguntaba la chica de cabellos azules.
-si claro- respondía sereno el joven pelirrojo.
-bueno…- entonces fue interrumpida por el chico de cabellos carmesí.
-eso no fue un sueño, de verdad trabajaste con Montana- y entonces el joven entro en pánico.
-un momento, ¿Cómo trabaje para Montana? - producto de la sorpresa el chico se cayó al suelo.
-bueno, el día de la boda te iban a matar, pero perdiste la memoria, trabajaste con Montana, Montana te traiciono, nosotros acabamos con Montana, y ahora vives aquí en Finlandia con Ulvida y tu hija- decía el chico de cabellos celestes.
-¿en serio?, wow, que loco, entonces si no fue un sueño, ¿Por qué me golpeaste anoche?, estabas toda ebria y me golpeaste muy fuerte, soy yo quien debió amanecer enojado- discutía en tono de broma el joven pelirrojo.
-yo no estaba ebria- refutaba la chica de cabellos azules algo apenada.
-tus labios apestaba a alcohol, es obvio que si- hacia pucheros el joven ante el disgusto de su amada.
-eres malo- respondía el terror azul sin ver al chico a los ojos.
-dejando eso de lado, debiste haberme dicho que Annie era mi hija- fue entonces cuando la conversación cambio de color.
-bueno, ¿no estás enojado por eso? - preguntaba la chica de cabellos azules.
-bueno, no es la mejor forma de saber que eres padre, pero, está bien, es mi hija y lo mejor de todo es que tiene a una de las mejores soldados del mundo como madre, entonces estaré bien siempre y cuando me expliques como cambiarle el pañal, sabes que no sé cómo hacerlo jaja- sonreía el joven mientras allá en la cama estaba la pequeña durmiendo.
-¿quieres más sorpresas?, Van y Hitmokio también serán padres- al oír las palabras de su amada en ese momento al chico pelirrojo le entro el "modo asesino"
-¿Qué van hizo que?, voy a matarte- decía el pelirrojo ahorcando a su amigo de forma divertida.
-tranquilo amigo jajaa- sonreía el chico de cabellos carmesí.
-¿Cómo es que te dejaste de este tonto hitomiko?- preguntaba el joven de cabellos rojos a su hermana.
-bueno, pasaron muchas cosas mientras no estabas- respondía divertida la mujer embarazada.
-bueno te matare cuando acabe aquí, por el momento, les gustaría dejarme a solas con mi "familia" por favor- solicitaba el pelirrojo y en ese momento se quedaron de nuevo solos los padres y su hija.
-bueno, ya estamos solos- decía la chica de cabellos azules sonriendo.
-estoy algo decaído- decía el pelirrojo.
-¿Por qué?- preguntaba preocupada la chica de cabellos azules.
-porque tendré que retirarme y conseguir un empleo normal- decía rendido el pelirrojo.
-bueno, aún hay cosas que debes saber- decía la chica tomando de la mano a su amante mientras este veía a su hija dormir.
-mientras este contigo y esta pequeña, no creo que tenga que hacer más preguntas- sonreía el pelirrojo.
-¿así te imaginaste que terminaría nuestras vidas?- decía la chica de cabellos azules.
-aun no terminan, serán diferentes, pero aún no terminan- decía el pelirrojo dándole un beso a su amada.
-jeje si claro, entonces quedamos a mano- sonreía la chica de cabellos azules.
-¿Qué quieres decir?- preguntaba el pelirrojo.
-tu me disparaste, yo te di una paliza anoche- recordaba la chica de cabellos azules.
-ah ya veo, bien estamos a mano… Ulvida una cosa más- preguntaba el joven pelirrojo
-¿Qué, dime?-
-¿podemos hacerle una prueba de ADN?- fue entonces cuando se escucharon disparos por una tonto broma del pelirrojo que no hizo reir nada a su amada…
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16 AÑOS MAS TARDE
-Annie vas a llegar tarde- se escuchaba una voz en el segundo piso.
-si ya voy, papa si te acabaste todo el jugo de naranja te voy a asesinar- decía una joven de cabellos violeta a un pelirrojo quien estaba en el refrigerador.
-ya no hay mas- decía el pelirrojo con un vaso en su mano.
-mama, papa volvió a hacerlo, me dejo sin desayuno- se quejaba la chica de cabellos violeta.
-te quejas mucho- sonreía el pelirrojo.
-te va a matar cuando baje- amenazaba la chica a su padre.
El pelirrojo vio a su hija y quiso chantajearla.
-a ti también por llevar armas a la escuela- decía el pelirrojo.
-¿según tu donde llevo armas?- decía la chica algo nerviosa.
-pues es un lugar muy inteligente donde ningún hombre metería la mano por lo menos hasta que tengas 20 años, igual a tu madre- decía el pelirrojo describiendo a su pequeña.
-aun así, tengo hambre, Evelyn vendrá en unos minutos y no he comido nada- refutaba la chica a su padre.
Entonces su padre saco dinero de su bolsillo y se lo dio a su hija.
-ten y no le digas nada a tu mama- decía el pelirrojo queriéndose librar del regaño de su amada.
-tendrás que darme algo más sino quieres que le diga a mama- decía la chica con tono de malicia a su padre.
-bien, pero solo por hoy, ten diviértete- decía el pelirrojo dándole un cartucho de 9-42 a su hijita para que se divirtiera.
-¿solo uno?, Evelyn vendrá conmigo- exigía aún más la chiquilla de cabellos violetas.
-si le doy un cartucho a Evelyn mi hermana me mataría y luego a ti… aunque pensándolo bien, toma, diviértanse mucho- decía el pelirrojo con una mirada de malicia en sus ojos mientras su hija salía hacia la escuela en compañía de la hija de su hermana.
Después de unos segundos viendo esa escena hizo presencia la chica de cabellos azules.
-crecen muy rápido- decía el pelirrojo.
-si, ¿volviste a comerte el desayuno de Annie?- preguntaba la chica de cabellos azules.
-sep- respondía suspirando el pelirrojo ya que su esposa lo había enseñado a no mentirle
-¿y le diste dinero para su comida?-
-sep-
-pero también le disté cartuchos para el arma que le dije que no podía llevar a la escuela-
-así es, le di dos cartuchos cargados y puse un silenciador en su estuche de lápices- sabiendo que tendría castigo el pelirrojo lo dijo todo.
-¿y porque lo hiciste?- preguntaba inocente la chica de cabellos azules.
-porque ella es mi princesa de guerra- respondía con una sonrisa.
-aja ya veo- suspiraba la chica
-pero no te preocupes tu sigues siendo mi "reina de guerra"- decía el pelirrojo abrasando a su amada quien estaba de brazos cruzados.
-eso no te va ayudar, estas en problemas- y así el pelirrojo recibió su castigo por armar a su pequeña.
Para un militar no cosa más valiosa que su familia, la chica de cabellos azules quien había pasado por todo sonreía al saber que pasaría el resto de su vida con su esposo e hija, y que después de tanto luchar contra ese mundo de hierro solo quería una cosa… Paz.
Detrás de esos bellos ojos azules esta la historia de una "Reina de Guerra".
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FIN.
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