Capítulo 16

El atardecer cayó sobre la ciudad llenándola de colores muy bellos que decoraban el cielo. Todas las casas tenían sus cortinas abiertas para recibir esos rayos de luz solar en el firmamento, menos una casa. Hacía varios días que esa casa estaba cerrada día y noche con las cortinas impidiendo ver qué pasaba adentro de ella.

En su interior, tirados en el suelo, con sus cuerpos completamente desnudos y abrazados, se encontraba Tea descansando sobre el pecho de su homúnculo que le pasaba sus dedos entre los cabellos castaños de ella.

-¿Te arrepientes?-preguntó Tea con un dejo de miedo.

-Nunca.

Sonrió. El silencio se apoderó de la sala, llevaban horas en el mismo lugar sin darse cuenta de cuánto tiempo había pasado.

-¿Tú te arrepientes?-preguntó Yami.

-No, claro que no.

Tea lo abrazó más fuertemente.

-Entonces ¿esto nos convierte en…?

Yami no pudo completar la frase debido al miedo que lo invadió por dentro.

-…pareja.-terminó la frase Tea.

-Eso, eso quería decir.

Una gran sonrisa se dibujó en los labios de la chica.

-¿Quieres ser mi pareja?

-Me encantaría, aunque normalmente son los hombres los que preguntan eso.

Tea se rió por el comentario. Se notaba que leyó todas sus novelas.

-Pues pregunta.

-¿Quieres ser mi pareja, Tea?

-Me encantaría, Yami.

Lo abrazó con fuerza y le dio un beso en los labios que este correspondió con amor. Las cortinas ayudaban a que nadie viera el amor que se formó en medio del dolor y el llanto de dos corazones vacíos.

.

.

-¿Me llamaba, señor?

Por órdenes de Kaiba, Tea se vio obligada a entrar a la oficina de su jefe. Aún recordaba lo sucedido y no estaba contenta con eso.

-Necesito comentar dos cosas contigo.-respondió fría e indiferente Kaiba.

-¿Qué desea?

-El domingo se organizará la fiesta del aniversario número 50 de la empresa así que me gustaría que en esta semana ayudaras con los preparativos.

-De acuerdo. Como ordene.

-Entonces en estos días quiero que te encargues de todo este asunto. Por lo que no estarás en esta oficina, sino en administración.

-Lo haré.

Un silencio sepulcral llenó el ambiente durante varios minutos.

-¿Hay otro asunto que deseé tratar conmigo, señor?

Kaiba tembló por la impotencia que sentía. Odiaba que le hablara como si fueran extrañados.

-Siento lo de ayer.

Tea se mordió el labio.

-No se preocupe por eso. Con su permiso me retiro.

Se dirigió a la puerta, pero detuvo su paso antes de llegar.

-¿Es sólo una fiesta para empleados?

-No, pueden traer acompañantes. También vendrán ex empleados.

La castaña asintió y salió cerrando la puerta tras ella. Al quedar solo, Kaiba se derrumbó cubriendo su rostro de nuevo entre sus manos.

-¿Qué me está pasando? Me estoy enloqueciendo.

.

.

El verdadero motivo por el que Kaiba ordenó que Tea se encargara de la fiesta era para mantenerla alejada de él lo más posible. No quería estar en contacto con ella hasta que pusiera en orden su mente y sentimientos con respecto a su relación con la castaña.

Por su parte para Tea resultaba mejor, tampoco quería estar con su jefe después de eso, así que consideraba mejor y más apropiado mantener la distancia.

En los últimos días, Tea se refugiaba en su amante pudiendo por fin disfrutar del amor negado tras la fatídica muerte de Yugi.

Ya no dormían en cuartos separados, ahora compartían el mismo cuarto y la misma cama. Yami se encargaba como siempre de las labores hogareñas mientras Tea trabajaba. Para ambos era un deleite el poder gozar de su amor aun en lo oculto, todavía nadie estaba enterado sobre ellos.

Llegó el sábado, faltaba un día para la fiesta y Tea formuló un plan en su mente, el cual no podía fallar.

-Yami, ¿quieres asistir a una fiesta?

-¿¡En serio!?

Yami estaba emocionado casi como un niño pero ahora tenía 25 años de edad. El estar con Tea de forma romántica aceleró su crecimiento más de lo esperado.

-Sí, mañana en la compañía donde trabajo realizarán una fiesta. Será un buen lugar para que te presentes como mi novio.

-Entonces ¿podré salir al mundo?

-Exacto.

Tea le guiñó el ojo a lo que el chico respondió devolviéndole la sonrisa y abrazándola.

-Muchas gracias, Tea.

-Es un placer.-dijo Tea correspondiendo la muestra de cariño.

Tras abrazarla, Yami le dio un beso tierno en los labios y luego la miró detenidamente.

-Pero no tengo nada para vestir.

-Claro que tienes. Te mostraré.

Tomó la mano del chico y lo llevó a un ropero que se encontraba en el sótano de su hogar. Ahí estaban guardadas muchas cosas que Tea no usaba, no obstante estaban en perfecto estado ya que ella no dejaba que se maltrataran con el paso del tiempo. Sus objetos personales más importantes estaban allí, entre ellos prendas que le pertenecieron a Yugi y, que tras su muerte, el abuelo de este se las entregó a petición de ella. También había trajes de su padre.

Con alegría, sacó del ropero un traje cubierto con plástico protector.

-¿Lo ves? Era de un amigo muy querido.

-¿Crees que me quede?

-Es de tu misma talla.

Era ropa de Yugi, así que era obvio eso. Se lo entregó en mano, Yami miró fijamente cada detalle de la prenda masculina y luego a su novia.

-Muchas gracias, estoy muy emocionado por asistir contigo.

Tea sonrió y, pasando sus brazos alrededor del cuello del muchacho, lo besó en la boca. Él le correspondió de la misma forma soltando el traje de entre sus manos que cayó al suelo.

.

.

La corporación Kaiba estaba abarrotada de tanta gente que resultaba difícil caminar en algunas zonas del jardín principal. Casi todos los asistentes estaban vertidos de gala exceptuando a algunas personas con un estatus más bajo en la empresa y que por obvias razones no podían lucir de esa forma tan elegante, aunque tampoco se veían mal con ropa ligeramente más casual.

Seto Kaiba se encontraba hablando sobre negocios con otros empresarios, acompañado de su hermano Mokuba. Miraba a todas direcciones buscando con la mirada a Tea sabiendo que no podía faltar debido a su compromiso con la empresa. Estaba ansioso por verla, no tanto por la curiosidad sobre cómo se vería con vestido refinado, si es que iba con uno, sino porque había algo de lo necesitaba hablar con ella urgentemente. Algo que lo estaba consumiendo por dentro y que era importante decir antes de que pasara más tiempo.

Kaiba no era el único que buscaba a la castaña, Mai y Valon tampoco la encontraban por ningún lado.

-No sé porque no ha llegado esta chica.-dijo Mai mirando a todos lados.

-Tiene que venir. Yo soy el que está de más.-dijo Valon.

-No digas eso, la fiesta es para todos.

-Es más para empleados de aquí.

Valon se sentía un poco incómodo al estar en una fiesta donde, se suponía, sólo asistían gente que trabajaba en KC ya sea en tiempo presente o pasado. Se podían invitar a otras personas pero eso no era quitaba lo incómodo del lugar.

-Relájate, además tenemos a nuestras chicas que nos pueden ayudar a conocer este mundo.-dijo Alister que también fue invitado por Mai.

La rubia no había desechado su plan original, tenía la intención de emparejar a su amiga con el pelirrojo. Alister no estaba enterado de eso por lo que actuaba con mucha naturalidad con respecto a ser amigo de Tea.

.

.

-Este es el lugar.

Yami se asomó por la ventana del taxi viendo el edificio lujoso y luminoso. Una mezcla de emoción y miedo se apoderaron de él.

-¿Crees que esta primera salida será buena?

Tea notó lo nervioso que estaba el homúnculo. Unas horas antes salieron de la casa de Tea asegurándose de que los vecinos no estuvieran observando desde el interior de sus hogares, tomaron un taxi que pidieron desde la estación por teléfono y abordaron para llegar más rápido a la empresa.

-Yami, no tengas miedo. Todo irá muy bien, te lo aseguro.

La sonrisa de Tea calmó el corazón de Yami que tras darle un beso en la mejilla salió del taxi. Tea también bajó del vehículo y sacó el pago del transporte, mientras Yami veía cada detalle del edificio empresarial.

En ese momento, Yami sintió el peso de una mirada cerca, motivo por el que volteó al lugar donde su instinto le indicó que se hallaba la persona que no dejaba de verlo intensamente. Era un hombre que se encontraba en la estación de taxis exclusivos de KC, sus ojos estaban puestos en Yami sin quitarle la vista de encima, se veía confundido y extrañado como si quisiera reconocer en qué lugar y cuando había visto a Yami antes.

-Vámonos, querido.

Tea no se fijó en el hombre al momento de tomar el brazo de su amado y, jalándolo hacia la puerta, entregó los boletos de entrada al evento.

El hombre los siguió con la mirada y se asomó por entre las rejas mirando como Tea y Yami se dirigían adentro.

-Esa señorita es la que me pidió servicio de taxis hace tiempo-el hombre siguió mirando a Tea-Y venía con su novio borracho.

El taxista recordó con claridad como Tea se subió en su taxi con un Yami inconsciente y desnudo al que tras llevar a su casa, ella le dejó una advertencia muy clara de que nadie, ni siquiera Kaiba podía saber sobre el chico.

.

.

Sus ojos azules giraban en torno a la fiesta, su esperanza de ver a Tea continuaba latente y oculta a los demás pero no para su corazón que comenzaba a desesperarse al no ver a la persona deseada.

Mokuba fue el único que notó esos nervios.

-Tranquilo hermano. No te pongas nervioso, sólo es una fiesta.

-No son los empresarios lo que me preocupa.

-¿Entonces?

"¿Por qué no ha llegado Tea?"

Kaiba se removía en el lugar donde estaba parado. Localizó con la mirada a los amigos de Tea, especialmente a Mai que se distinguía por su cabellera dorada, motivo por el que caminó hacia ella.

Mai se pasmó al ver a su jefe yendo a ella.

-Señor Kaiba, qué alegría encontrarlo entre tanta multitud.

Valon y Alister lo vieron, a pesar de ser hombres como él Kaiba tenía algo en su porte que imponía sobre ellos.

-Respóndeme Mai, de casualidad ¿has visto a Tea?

-No, señor. La estamos esperando.

Kaiba se mordió el labio haciendo un esfuerzo por disimular los nervios que sentía, bajó la mirada pensativo.

En la puerta de entrada, Yami y Tea llegaron y observaron el lugar con lujo de detalle. Yami estaba maravillado del ambiente laboral de la fiesta. Un enorme candelabro colgante lucía desde el techo haciendo que el color amarillo inundara la estancia, variedad de personas estaban presentes.

-Así que esto es una fiesta para celebrar aniversarios de empresa.

Tea miró a su amante sonriendo.

-Te sugiero que no te separes de mí por ahora.

-Como digas, amor.

Tea sonrió por el comentario cariñoso. Observó la sala enteramente hasta que localizó los cabellos rubios de una mujer muy guapa a lo lejos.

-Ahí están mis amigos. Vamos.

Agarró del brazo a Yami y lo guió. El chico tragó saliva con el miedo reflejándose en su rostro, Tea estaba emocionada por dentro y por fuera.

La emoción se desvaneció al ver que su amiga estaba acompañada del jefe y los otros, pero ya era muy tarde para retroceder.

-¡Tea!-el grito de Mai fue escuchado por los más cercarnos a ellos.

No tuvo más opción que acercarse, hizo lo posible por tratar de ignorar a Kaiba que la miraba de forma inquisidora.

-Mai, que bueno que te encuentro. Les quiero presentar a alguien muy especial para mí.

-¿Ah, sí? ¿De quién se trata?-interrogó Valon.

Alister bebió un pequeño sorbo de vino en su copa, el semblante de Kaiba era frío y serio como siempre.

-Pues...

De entre la multitud apareció un chico. Un hombre de cabellos tricolores y ojos grandes y rasgados. La sangre se congeló en las venas de Mai y Kaiba.

-Su nombre es Yami Takahashi, es mi novio.-dijo Tea con el brazo cruzándolo junto al de su amado.

-Mucho gusto en conocerlos.-dijo Yami haciendo una reverencia estilo japonés como saludo.

Continuara...

Semayet: Creo que será bastante intenso cuando llegue ese momento. Yami sufre mucho, igual que Tea y Kaiba, sólo que de forma distinta.