N/A: ¿Qué diablos es esto? Ni idea.

Eh, sería bueno aclarar que no hice tanto esto por el OC como por la mutación del personaje y el tiempo. Las cosas que me obsesionan, dios. Estuve a un pelo de utilizar a Rogue, y luego aún más cerca de utilizar a Wanda; pero ninguna de las dos viaja por el tiempo y es más complicado involucrarlas con la ciencia ficción a este nivel como tal, so… Así ha quedado.

En cuanto el personaje canon con el que "involucro" al OFC, pues pudo ser cualquiera. Dice "Remy" (Gambit, venga) porque alguien se ha encargado de obsesionarme con él durante estos días, pero en serio, podría decir "Roca #4" y daría igual xD

No sé, quizá debí poner a Arcangel en Apocalypse.

Eso me recuerda: temporalmente (?) ubicado en el futuro distópico en DOFTP. El presente del OC, porque, bueno, viaja en el tiempo...

Sólo eso, por lo demás, rarocidades que acostumbro. La "tiempocidad" chapucera que me viene con los maratones de Doctor Who. Pseudo-ciencia, pseudo-fic, pseudo romance. No me arrepiento de nada. OC centric.

No intente encontrarle sentido, no lo tiene.


Rating: K+ ; Género: Angst/Sci-fi

Palabras: 1082

Música: They'll only miss you when you leave de Carissa's Wierd.


Disclaimer: Gambit y otros mutantes mencionados no son de mi propiedad (lástima). Todo a sus respectivos dueños.


Reglas de tiempo I:

El pasado es intocable

.

Las reglas podrían romperse.

Nada extraordinario, se sabe que suelen quebrarse bajo un curioso subterfugio: fueron hechas para eso.

Es curioso. ¿Por qué alguien crearía y luego intentaría confiar en reglas semejantes?

Y es un pensamiento, sólo eso. Que podría romper las reglas, incluso argüir no conocerlas todas. Atribuir la falla a la ignorancia, a la duda. No habría culpa en ello.

Remy, he estado aquí varias veces. Justo aquí.

Ingresas a la mansión, es la primera vez que te veo. Soy la niña parlanchina, bajita y escuálida, aún para su edad, que no se despega de Ororo. Saludas con un ademán tierno y galante, inclinándote un poco para dejar un beso sobre la mano.

Y yo sonrío sin comprender una sola de las palabras en el francés extraño que de cuando en cuando utilizas. Curiosa más que fascinada ante el escarlata y negro de tus ojos.

He estado aquí muchas veces. Sobre todo aquí. Vigilándonos a lo lejos, escondida de ti y el resto (nunca del Profesor, no completamente, imposible), lidiando con el deseo de romper las reglas del tiempo. Obligarme a mover las piernas y normalizar la respiración para llegar hasta ti.

Lo he pensado bastante, lo he planeado no sin cierto remordimiento, por supuesto: interrumpir, acotar que vengo del futuro para así comenzar una historia increíble sobre personas increíbles que vas a conocer.

No decirte que lo que viene (mi futuro, que igual está por convertirse en presente) se volvió un asco y que llevas un tiempo muerto.

Las reglas.

El grupo de amigos y compañeros tuyos avanza por el lugar, y yo no me muevo de aquí, recién llegada de algún lugar en el tiempo, otra vez.

Y otra vez, me quedaré aquí. Porque las reglas… ah, las reglas. El tiempo y el espacio no las crean porque sea divertido romperlas.

He estado aquí demasiadas veces, Remy. Deseando contarte acerca del futuro.

Había decidido que mis viajes te involucrarían; algo sencillo, para probar, y en caso de no repetirse, al menos terminaría con un cambio positivo en la historia. Nuestra historia.

Mis ganas de que me quisieras como yo quería y no como tú podías.

Sólo que cada vez que vuelvo, lo comprendo: no puedo hacer con el tiempo, con el pasado por sobre cualquier otro momento, lo que yo quiera.

Las reglas.

Claro que he vuelto al pasado para verte, a veces al mismo momento varias —demasiadas— veces. Buscarte es un lío y la mayoría de las circunstancias en que te encuentro me son poco agradables. Creo que supone alguna especie de romántica tortura ir a tu pasado para presenciar las cosas que no puedo cambiar.

Es parte de un error mío. Mi juicio no es el mejor cuando tiño de nostalgia el futuro, en mis deseos de mejorar el presente. Cada vez que caigo en la cuenta de que a pesar de mi posibilidad para andar por el tiempo y el espacio a voluntad, no soy libre de hacer lo que quiera, algo... se retuerce dentro de mí.

Las reglas existen y en el pasado (que está por suceder) comencé a identificar, mutación mediante, cuándo la continuidad permitía ser intervenida, cuando viajar al futuro, según mi estado actual de presente, era propicio.

Confusión, el tiempo es raro. Háblame de él cuando vuelvas a conocerme. Seré (fui) una adulta, tan escuálida como lo fue la niña, vive de delinquir para personas horribles que hacen cosas igualmente repugnantes. No me recuerdas, ¿por qué lo harías? No fui tan importante. No me reconoces. La máscara y la capucha me ocultan a la par de la noche.

Conozco mi línea de tiempo, lo mucho que comienza a doler cuando dejo de pertenecer al aquí y el ahora. Mi presente ideal cambia rápido y sólo tú llegaste a saber lo mucho que eso podía aterrarme. Asida al presente, quiero quedarme en él porque adaptarme nunca fue mi fuerte. Pasado y futuro no son siempre buenos.

También sé algunas cosas sobre tu línea de tiempo, Remy.

Sé dónde termina. He estado ahí un par de veces, pensando en hacerlo. Salvarte.

Mi juicio se nubla cuando tiño de nostalgia el tiempo, en mis deseos de mejorar el presente.

Dejo a la adolescente escuálida que era, mirándote como si estuvieras hecho de las mejores cosas. Pero sólo eres un hombre.

Dejo el pasado atrás y vuelvo a donde tu vida termina. Por tercera vez. Las reglas cobran vida y me aplastan. No debo estar aquí.

Centinelas cerca, el tiempo me dice que no es momento para mi final.

¿Qué importa? Igual viviría en el pasado.

Somos inmortales, Remy.

Vivimos para siempre, en lo ocurrido, en lo que fue.

Tú caes y mueres y tu tiempo se ha acabado, sólo que eso no es cierto.

Yo vuelvo al pasado, al gesto galante y dulce con que besas la mano de una niña-adolescente con el corte de cabello de un varón y la ropa gastada de la clase baja que la ha empujado a hasta aquél lugar.

Ahí estás vivo.

Ahí eres inmortal.

En cada momento del pasado, como una fotografía.

Algún día, dentro de muchos años, sonreirás con sorna para una ladronzuela escurridiza, sin recordar que de niña te miró más curiosa que fascinada cuando te inclinaste para saludarla en esa mansión de Westchester.

Podría romper las reglas entonces, contarte del futuro sin futuro que te aguarda. A ti, a tu familia de mutantes en la mansión.

Pero… las reglas. No puedo. No es para mí. No debo cambiar las cosas, el pasado es intocable, me explican tiempo y espacio cada vez que lo intento.

Luego, en el futuro en que ya no existes (mi presente real), escondiéndome de los centinelas, noto la perturbación del espacio y el tiempo. Se acerca. El cambio. La oportunidad. No es para mí, claro que no. El universo sabe qué es lo que haría de poder manipular el pasado.

Es para ellos, Kitty puede ir más allá. No cortando la geometría del espacio, sino fluyendo con ella.

Ojalá pudieras sentirlo, Remy. Es magnífico.

El cambio.

El tiempo que se vuelve algo suave y moldeable, cálido, húmedo.

El pasado, mi presente, tu futuro.

Se desmorona y es sublime.

Es lo inmortal.

Y se transforma, gotea adiós y caos.

Despedida y permiso.

Torna en algo que seguro Wanda comprendería mejor: posibilidades.

Algo diferente.

Un lugar en el que sí tienes futuro y yo me quedo sin presente.

Oh, Remy. El tiempo es raro, de eso no te quede ninguna duda.

El tiempo es confuso y es sublime, cuéntamelo algún día.


N/A: Se me acaba de ocurrir que bien pude haber hecho una historia original (no fanfic) con esto Cx *se da un zape*.

Ni hablar, llegó tarde la idea. Y además he abusado de palabras como "tiempo" y "pasado" cx

No pretendo que alguien comprenda la sarta de rarezas que he vertido aquí xD Esa no es la intensión; no que le den un sentido de orden, nope. Más bien mostrar lo caótico, confuso, revuelto y relativo que es el tiempo.

Quizá también fallara con eso, pero… sí. Ya quedó.

¡Besines!