N/A: No, no he visto Ragnarok aún, pero me renació un amor intenso por mis dos personajes favoritos de Marvel, así que, ¿porque no emparejarlos y matar dos pájaros de un tiro? Muy práctica que soy c;

No tiene mucha trama y está algo enredado, ya saben, para no perder la costumbre.


Rating: T

Género: Romance/Angst/Tragedia. Muerte de un personaje.

Palabras: 667 Música: "Long, long time ago" de la banda sonora de El Laberinto del Fauno.


Reglas de tiempo III:

El presente es el único tiempo en que se está

Él fue real.

Hubo otro tiempo en que él fue real.

Estira tu mano, Bruja.

Él existió. Wanda alargaba una mano y sus dedos delineaban rasgos finos de arriba bajo, hasta que podía hundirlos en el cabello liso y oscuro. Wanda podía ponerse en puntillas para posar sus labios sobre los de él. Wanda rodeaba su torso y se hundía en su pecho.

Estoy aquí.

Loki fue real.

Antes.

Wanda antes pudo abrazarse a él y percibir la estela de su magia, un aura cálida y eléctrica que le cosquilleaba sobre la piel.

Y allí, justo en ese lugar, con los ojos cerrados y apretando la mejilla contra el cuero de su armadura, era más sencillo distinguir lo que formaba parte de la realidad y lo que no.

Aquí —y su voz lenta y profunda podía guiarla si cerraba los ojos—. Bruja, estoy aquí.

Cada mañana, cuando el alba se colaba entre las cortinas y el mundo no era mucho más que un amasijo de figuras grises y extraños ecos que la empujaban a la locura, Wanda escuchaba su voz.

Wanda apretaba los párpados para no permitir que lo que no era real la arrastrara hacia la demencia que pendía sobre ella, orientándose solo por él.

Ella lo siguió, y quizá ese fuera su error. La vida fue más simple cuando no tuvo nada bueno a lo cual aferrarse en el presente para soportar el recuerdo del pasado y la incertidumbre del futuro. En su necedad había consentido una estancia en aquel recoveco de felicidad a pesar de todos, a pesar del mundo y lo que el mundo —los mundos— pidieran de él.

El universo siempre requirió demasiado de Loki.

Y todo eso es pasado.

Porque Loki hace un tiempo que no está.

Siempre.

Él había dicho "siempre", de espalda al caos, pero el "siempre" de Wanda se ha agotado muy rápido.

Aquél "siempre" murió cuando Loki decidió que ella era más importante que su vida.

Y es que, aunque nunca lo puso en palabras, Loki si la amaba más que a la vida misma.

Loki giró porque el universo —Thanos— todavía pedía mucho de él.

Dijo "Siempre", y ella pudo mirarse en las pupilas que apenas dejaban un anillo de ese iris esmeralda. Observó los ojos trémulos, sacudió la cabeza y le dedicó una excusa de sonrisa antes de girar, dispuesto a saldar deudas con el universo, con el mundo, con Thanos o con todos a la vez.

Fue un placer conocerte.

Wanda tuvo que seguir con la batalla. Del encierro al que la habían condenado porque sus poderes eran demasiado inestables, solo emergió para seguir a Loki y tratar de salvar algo.

"Algo" no significaba mucho desde que perdió a Pietro, y no significaba nada desde que fue recluida.

Significó un poco cuando aceptó que estaba enamorada de un mago asgardiano, pero en el presente, en el que Loki ya no está, nada significa nada.

El mundo está a salvo, pero eso a ella qué más le da.

Estoy aquí, Bruja.

Pero Loki no está.

Y si él no está, piensa Wanda cuando algo de lucidez le viene a la mente, fue porque Thanos exigía algo que él no estaba dispuesto a ceder. Loki podía dar la vida —la suya que mucho había llegado a odiar, o la de algún otro porque poco importaba en realidad—, Loki podía conspirar a traición si es lo que el titán quería, Loki podía hacer explotar Asgard otra vez. Pero Loki no podía entregar a Wanda.

Él murió.

Él ya no es real, salvo en los remansos de su memoria, donde Wanda rodea su torso y lo estrecha, y con la mejilla apretada contra su pecho, puede escuchar, cual si estuviera vivo, el latido de su corazón.

Loki está muerto, Loki ya no es real, pero ella puede sentirlo aquí, en tiempo presente.

¿Por qué no la habrá dejado morir con él?