Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Capítulo 24

Con un gran golpe se abrió la puerta del hospital y un hombre de cabellos castaños y ojos azules entró precipitadamente. Se veía angustiado, preocupado, como si su corazón amenazara salirse de su pecho. Cruzó por los pasillos, lleno de temor hasta que se detuvo en la puerta de la sala de revisión médica y se asomó por la ventana tratando de mirar hacia dentro. El miedo se apoderó de él, temblaba, estaba aterrorizado, Yami se puso en pie y depositó su mano en el hombro de Kaiba haciendo que este volteara sorprendido.

-Está bien. Sólo está agotada.

Los ojos azules de Kaiba se fijaron en los orbes amatistas de Yami, si no se lo hubieran dicho no creía que se trataba de un homúnculo. Se maravilló por un momento de la inteligencia de la castaña al lograr fabricar con éxito a un ser tan majestuoso como Yami, tan perfectamente creado que no parecía un clon, sino un humano.

-¿Qué fue lo que sucedió?

Yami calló pensando en sí decir la misma mentira que dijo antes o revelar la verdad. Una corazonada le indicaba que debía decir la verdad de las cosas pero tampoco le convencía totalmente.

-Tea no reveló nada a nadie, pero estaba embarazada y hace unos días perdió al bebé, así que está destrozada.

Kaiba lo miró sospechosamente.

-No mientas.

Yami se sorprendió pero actuó como si hubiera pasado nada.

-Estás mintiendo. Los homúnculos no pueden tener hijos.

Los ojos amatistas de Yami se abrieron de par en par, sus piernas temblaron ligeramente pero recuperó la firmeza se sintió ligero al saber que no tendría que explicarle al CEO sobre su origen.

-¿Podemos hablar a solas?

Kaiba supo que Yami no se sentía sorprendido, él sabía todo. Asintió sin más y Yami señaló las escaleras de la azotea del hospital.

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-¿Cómo sabes sobre mí?

-¿Conoces a Shadi?

-No.

El viento movía la capa de Kaiba y los cabellos tricolores de Yami, la azotea era, literalmente, un jardín lleno de flores bonitas y sombrillas con mesas bajo ellas para que los empleados del hospital comieran. La noche cubría a la ciudad Domino y los edificios brillaban por las luces de sus interiores que salían por las ventanas.

-Shadi es el tipo que habló con Tea sobre la alquimia, le sugirió la idea de crearte.

El rugir del viento fue lo único que se escuchó.

-Ya veo.

Yami bajó la mirada con tristeza.

-¿Tea te dijo sobre quién eres?

-No, hoy me enteré.

Ambos platicaron sobre lo acontecido, narrando las historias de cómo había pasado todo, cómo descubrieron la triste realidad de la vida de Tea.

-¿Qué harás ahora?

-No creo que deba dejar a Tea. Ella me necesita.

-¿En qué sentido?-Kaiba parecía furioso.

-Mientras yo viva, aunque sea poco, ella sólo querrá estar conmigo por ser la copia de Yugi Moto.

-Entonces ¿sólo estarás con ella por complacerla?

-Tal vez sea artificial, pero sí quiero mucho a Tea.

De nuevo la mano de Kaiba se cerró en un puño. Yami notó eso, esta vez estaba seguro de algo que sospechó desde que conoció a Seto Kaiba en la fiesta.

-No te preocupes, sé que moriré pronto.

-¿Qué?-el CEO se sorprendió.

-Cuando noté sobre mi desarrollo me di cuenta que envejecería demasiado rápido. Al no ser humano mi tiempo de existencia es mucho más corto de lo normal.

Kaiba no respondió, dejó que los vientos movieran su capa mientras el tricolor se acercaba a él.

-Cuando muera, asegúrate de cuidarla y hacerla feliz en mi lugar.

En esta ocasión fueron los ojos de Kaiba los que se abrieron de par en par ante tales palabras, giró hacia Yami que se encontraba en la puerta dándole la espalda.

-Sé lo que sientes por Tea. Desde la fiesta me percaté, por eso te llamé a ti en especial-sonaba triste y quebrado-Ella merece estar con alguien vivo que le dé ese amor que yo no puedo darle.

Sin esperar a que el empresario le contestara, bajó por las escaleras y unas lágrimas se derramaron de sus ojos, cubrió su rostro con una mano mientras gemía de dolor. Esa era la primera vez que lloraba, descendió unos escalones más hasta que no resistió y se sentó en uno de ellos, sosteniendo su cabeza entre sus manos mientras lloraba amargamente. Aprovechó que no había nadie para grita, gritar como nunca antes de lo había hecho.

En la azotea, Kaiba respiraba agitadamente por el asombro, sin dejar de mirar hacia la dirección donde desapareció el homúnculo. Tuvo que sostenerse del barandal protector para no caer al suelo mientras enfocaba su vista en la ciudad y su oído en los sonidos citadinos. Estaba impactado por las palabras del clon, era asombroso que alguien lo hubiera descubierto ya que creyó que nadie podría notar ese gran amor que sentía por Tea, sentimiento que mantenía oculto de todos, incluso de su hermano.

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Tras pasar largas horas de sueño, en las que pudo descansar de todo lo acontecido recientemente, Tea abrió sus ojos y poco a poco fue vislumbrando la habitación del hospital en la que yacía. Sus recuerdos eran difusos, pero fue recobrando la conciencia conforme su mente se estabilizaba. Se asustó mucho al recordad la discusión con Yami, debía buscarlo y averiguar qué pasaría con él, pero cuando se dispuso a levantarse de la cama sin importarle que los doctores la detuvieran, su corazón agitado se normalizó al ver a Yami dormido en una silla dentro de la sala.

Suspiró aliviada y sonrió, sin embargo esa felicidad se esfumó rápido. Él sabía todo, que fue una creación de ella. No tenía ni la más remota idea de qué haría o cómo hablaría con Yami sobre ese asunto de suma importancia, el miedo se volvió a apoderar de ella y su mano tembló.

Fue justo en ese instante que Yami comenzó a moverse en su lugar despertando. Ella, atemorizada, se volvió a acostar en la cama fingiendo que dormía. Yami la miró con ojos entre abiertos y se acercó a ella.

-Tea ¿ya despertaste?

La castaña hizo lo posible por actuar como dormida, pero no fue posible continuar cuando el chico se colocó frente a ella y la vio.

-Tea…

-Yami…

Se cubrió la cabeza con las sábanas ocultando su rostro del clon. Yami sonrió con ternura, se puso de rodillas al lado de la cama y acarició su cara encima de la delgada sábana.

-Tea, los doctores me dijeron que hoy puedes volver a casa.

Su voz sonaba dulce, tierna y comprensiva llamando la atención de Tea que no podía deshacerse del miedo que la invadía. Destapó sus ojos azules fijos en el chico y luego todo su cara.

-¿En serio? ¿Estoy bien?

-Claro, sólo fue un desmayo. No te pasó nada afortunadamente.

Tea se sintió de pronto apesadumbrada al acordarse de las fotos y los libros de alquimia, sus mejillas se tornaron rojas.

-Yami…yo lo…

-Eso no importa ahora.

-¿Qué?

Tea no podía creer que Yami hablara de forma tan natural con ella después de las cosas tan terribles que hizo.

-Yami…es que…

-Es que nada. Primero debemos regresar a nuestra casa y allí hablaremos todo lo que necesitemos.

Sus miradas azules y amatistas estaban unidas sin parpadear, ella estaba asustada, él lleno de ternura.

-Iré a preparar todo para que volvamos a casa.

Yami se puso de pie y caminó a la puerta, ella lo siguió perdidamente hasta que desapareció, se acurrucó en su cama y dio rienda suelta al llanto contenido por el pánico que su pecho llevaba.

Continuara...

Cote Dark Dangerous Love: Mi lado maléfico despertó, muaajajaja. La gente que se deja llevar por sus emociones termina mal y eso es justo lo que Tea, Yami y Kaiba están viviendo ahora a su respectiva manera. Tienes razón; después del clímax viene el final, XDDD.

TeanaSerenity: Gracias por el elogio, me alegra mucho que te guste. Habrá drama, eso sí lo diré, ñaca ñaca.

KaryKC: Eso me hace muy feliz. La historia llegó al momento más intenso de ella.