Aquí termina la primera parte de esta historia :D como ya lo dije anteriormente, la secuela será Klaine. Pero también veremos a Wennet en unos capítulos ;)
mayi :) x
— X —
Walt contuvo el aliento mientras Bennet comenzó a bajar lentamente los pantalones de Walt hasta que estuvieron fuera. Se detuvo un momento para quitarle las zapatillas a Walt, y luego Walt estaba desnudo de la cintura para abajo.
«Dios, Bennet es tan malditamente sexy». El pensamiento lo excitó. Pero Walt no podía quedarse sentado allí. Jaló la camisa de Bennet hasta que el hombre levantó sus brazos y permitió que Walt la deslizara sobre la cabeza de su pareja, arrojándola a un lado.
—Eres tan impresionante y hermoso, Walt —dijo Bennet.
Walt se giró y levantó la mirada hacia Bennet. El hombre le dio una mirada que le decía a Walt que no se apresuraría. Bennet bajó la cabeza, susurrando en la oreja de Walt. —Te amo.
Walt se estremeció ante esas dos palabras. Nadie le había dicho eso a Walt desde que su madre estaba viva. Bennet no tenía ni idea de lo mucho que Walt atesoraba escucharlas. —También te amo, Bennet.
Walt estaba allí sosteniendo a Bennet, su respiración superficial. El calor de Bennet comenzó a filtrarse lentamente en Walt, su pene presionándose suavemente contra el abdomen de Walt.
Extendiendo los dedos, Walt pasó la mano por el pecho de Bennet. Cuando su mano bajó al abdomen de Bennet, sintió la cabeza del pene de su pareja.
Bennet estaba duro como roca. Walt rozó sus dedos sobre la cabeza del pene de Bennet y luego jugó con el presemen del hombre. Walt deslizó el líquido claro sobre sus dedos, disfrutando de lo que sentía. El aliento de Bennet estaba saliendo en cortos jadeos.
Bennet se movió detrás de Walt, sus labios recorrieron los expuestos hombros de Walt, enviando pequeñas chispas de electricidad a lo largo de su carne. Presionó sus labios en la nuca de Walt y deslizó la lengua por la suave piel, los dedos de Bennet se curvaron alrededor del culo Walt antes de utilizar una mano para acariciar el pene de Walt. Walt no estaba seguro de si debía empujarse hacia atrás, hacia el pene que se encontraba en el pliegue de su culo, o impulsar su pene a la cálida mano de Bennet.
Ambas opciones le llenaban de deseo y una necesidad que hacía girar su cabeza.
—Tu cuerpo es un maravilloso parque de juegos para mí —le susurró Bennet en el oído a Walt—. Quiero quedarme dentro de ti para siempre.
Walt se rió. —Eso hará las cosas raras cuando sea el momento de dar a luz.
—Malcriado —dijo Bennet con una sonrisa antes de mordisquear la oreja de Walt.
—¿Lo dice un hombre que piensa que voy a romperme si no estoy bajo su vigilante ojo? —le dijo Walt.
—Te gusta la atención que te doy —Bennet se defendió.
—Sí, me gusta —dijo Walt con un poco de risa en su tono.
—Entonces deja que te enseñe cómo puedo darte atención. —Bennet bajó la cabeza y mordió el hombro de Walt.
Walt gritó y luego sintió que se ruborizaba de vergüenza al oír a Bennet reír. Aunque Walt se sonrojó por su arrebato, la risa del hombre golpeó profundamente dentro de él donde nadie había alcanzado en un tiempo muy largo. El sentir el deleite de Bennet hizo que Walt cayera más profundamente enamorado del hombre.
Bennet le dio un gruñido gutural, que sólo hizo que el pene de Walt palpitara. El ruido era demasiado sexy. —Me encanta cuando te sonrojas.
—Deja de burlarte. —Walt apretó su culo más duro contra la ingle de Bennet, diciéndole al hombre sin palabras que dejara de hablar y comenzara a joderlo.
—Nunca me reiría de ti. —Bennet besó a Walt lo largo de su hombro antes de girar a Walt a su espalda y tragar el pene de Walt hasta la empuñadura.
—¡Oh Dios mío! —Walt gritó mientras sus manos se cerraban de golpe en la cabeza de Bennet.
Walt observó con fascinación como Bennet trabajó su pene con conocimiento. Bennet estaba usando sus labios, lengua y dientes, mientras Walt se arqueaba, su respiración era jadeante.
Los ojos de Walt fijos en los de Bennet mientras el hombre seguía volviendo salvaje a Walt con su malvada boca. Había un brillo en los ojos de Bennet, pero Walt sabía que sin duda este hombre era un depredador por dentro y por fuera.
Bennet hacía que Walt sintiera cosas crudas, salvajes, que amenazaban con desmoronarlo.
Llevando la mano entre las piernas de Walt, Bennet pasó la punta de los dedos sobre el tembloroso agujero de Walt. Él se retiró del pene de Walt y dijo: —Voy a meter mi pene aquí —presionó la punta en la entrada.
—¡Dios mío, sí! —Walt era un desastre retorciéndose, listo para ser tomado de cualquier forma que Bennet quisiera hacer con él.
Bennet soltó el pene de Walt y se movió más arriba de la cama, los ojos sensuales y oscuros. Walt olvidó cómo respirar.
Esa era una invitación que con mucho gusto dejaría que tomara el hombre que tenía encima.
—Adelante —dijo Walt con un guiño antes de rodar sobre su estómago. Levantó su culo en el aire, cándidamente mostrando a Bennet lo que quería.
Y maldición si Bennet no parecía estar listo para dárselo.
Bennet miró a Walt, dejándole ver la gran necesidad de Bennet por primera vez. Bennet apartó un mechón de cabello de Walt de su sien antes de besarlo allí. Deslizó sus labios a lo largo de la nuca de Walt, después, a sus labios, abriéndose camino a través de la piel de Walt.
El profundo gemido de Bennet era música para los oídos de Walt. Bennet sonrió mientras acariciaba el cuello de Walt antes de besar un camino por la curva de la espalda de Walt.
Las bolas de Walt comenzaron a doler cuando el temblor por la excitación se volvió abrumador. Su cuerpo se estremecía por la necesidad de correrse.
Walt dejó escapar un alto y estrangulado grito, cuando Bennet se inclinó y recorrió con su lengua el agujero fruncido de Walt. Bennet le dio a la apertura una larga lamida. Empujó su lengua justo en el interior, junto con su dedo índice. Bennet lo metió una y otra vez, la suma de un segundo dedo hizo que Walt estuviera malditamente a punto de correrse.
Bennet jodió con su lengua a Walt una y otra vez, entonces alternó con un dedo y, finalmente con dos. Bennet movió sus dedos a un ritmo constante, golpeando la glándula de Walt tan a menudo cómo podía, hasta que Walt apenas podía mantenerse en el borde.
Dios, Walt no iba a sobrevivir a esto. No cuando Bennet lo estaba volviendo loco de placer.
Bennet se apartó y untó su erección con lubricante antes de colocarse atrás de Walt. Posicionó la cabeza de su pene en la entrada de Walt, y lentamente se empujó adentro, estirando a Walt, haciendo que el cuerpo de Walt temblara incluso antes de que Bennet consiguiera estar totalmente adentro.
—Dios, gatito, te sientes tan jodidamente bien.
—Me alegro... —Un pequeño estremecimiento recorrió el cuerpo de Walt—. Me alegro de que lo apruebas.
Walt comenzó a moverse, tan lentamente como su cuerpo le permitía, empujando las caderas hacia adelante y luego hacia atrás hasta que sólo la cabeza del pene de Bennet seguía en el culo de Walt. Lentamente el cuerpo de Walt comenzó a chupar el pene de Bennet a su interior, Walt comenzó a moverse más rápido.
Walt jadeó cuando su anillo de músculo se apretó ante la invasión. Casi no podía respirar por el placer que lo recorría mientras Bennet lo estiraba. Se empujó para tomar más profundo el pene de Bennet.
Walt amaba la sensación de la rígida longitud de Bennet enterrada en su cuerpo.
—Prometo amarte para siempre —Bennet susurró en el oído de Walt.
Walt sintió un nudo en la garganta ante la promesa de Bennet. Sabía que Bennet quería decir cada palabra por la sinceridad en su tono. Walt había caído enamorado, a pesar de lo difícil que había luchado contra los avances de Bennet y se alegró de haberle dado su corazón a su feroz shifter pantera. Walt sabía que Bennet nunca lo rompería.
Walt gimió mientras el largo y grueso pene que parecía llenarlo perfectamente rosaba su próstata con cada golpe de caderas de Bennet. Gimió cuando Bennet alteró el ángulo y golpeaba su punto dulce una y otra vez.
Bennet empujó su pene cada vez más duro en Walt, moviendo la cama con la fuerza de sus embestidas. Bennet siseó y luego sostuvo los hombros de Walt abajo y comenzó a subir y bajar de él, empalando a Walt mientras aumentaba la intensidad. Walt era plenamente consciente de la dureza de los muslos Bennet en contra de la parte trasera de sus piernas mientras el hombre se empujaba. Walt fue aún más consciente de los caninos que rozaron su hombro.
Walt gritó cuando fuego líquido explotó a través de todo su cuerpo cuando los caninos de Bennet perforaron su piel. El placer era tan exquisito que manchas oscuras danzaban delante de los ojos de Walt mientras se corría.
El profundo rugido gutural que retumbó en el pecho de Bennet fue la única advertencia que Walt consiguió antes de que el pene del hombre explotara dentro de él y líquido caliente inundara su culo, quemando a Walt en una sensual onda que hizo que todo su cuerpo temblara.
Walt se estremeció mientras cerraba los ojos, respirando pesadamente contra la almohada. Bennet se acomodó en cucharita detrás de Walt, besándolo en su hombro antes de acariciar la nuca de Walt.
—Y esa, gatito, es la forma en que quedaste embarazado.
Walt se quedó mirando el bulto justo debajo de su ombligo con asombro, incredulidad y desconcierto. No estaba muy seguro de con que emoción seguir. Los hombres no se embarazan. Eso era físicamente imposible.
Lo que significaba que se había tragado una calabaza.
Rápidamente dejó caer su camisa y tomó su botella de jugo, con indiferencia apoyó la espalda en la encimera de la cocina mientras los sonidos de pasos se dirigían hacia él. Sabía de quién se trataba, sin siquiera buscarlo, Bennet siempre lo encontraba en el momento en que llegaba a casa del trabajo.
Walt sabía que su reciente secuestro había asustado a Bennet, posiblemente tanto como el estar embarazado había asustado a Walt. Walt estaba bajo vigilancia las veinticuatro horas, las órdenes del hombre —que entraba en la cocina.
—¿Cómo está mi pequeño sexy bebé panadero?
Walt lanzó su botella de jugo a Bennet. Gruñó cuando el hombre la tomó en el aire y la puso sobre el mostrador sin una gota derramada. Bennet había estado haciendo a su manera que Walt se sintiera más cómodo acerca de estar embarazado. Había elegido usar el humor.
Walt no se reía.
Bueno, el tipo era divertido. Bennet había llegado con algunos nombres bastante únicos. Y no eran como los nombres eróticos con que Bennet le llamaba en medio de la noche. Esos eran sólo para los oídos de Walt, y quizás esa era la única razón por la que Walt dejaba que el hombre se saliera con la suya con los cariñosos nombres que usaba durante el día.
—¿Cómo te sientes? —Bennet preguntó mientras se frotaba la mejilla contra el lado de la cabeza de Walt. Walt había descubierto hace unas dos semanas que Bennet estaba frotando su olor por todo su cuerpo cada vez que hacía eso, y aquí él que creía que era un gesto de ternura, no uno posesivo.
«Idiota».
—Estoy bien —dijo Walt cuando se giró y buscó en el refrigerador otra botella de jugo—. La berenjena está durmiendo.
—Mi hijo no es una berenjena —dijo Bennet con un gruñido, haciendo que Walt presionara los labios para no reírse. Dos podían jugar el juego de los nombres.
—Si tú lo dices. —Walt abrió la botella de jugo y tomó un trago largo. Realmente le gustaba el jugo pero parecía estar bebiendo una tonelada últimamente—. Devyn llamó, quería que lo llamaras cuando tuvieras un segundo.
—¿Dijo por qué?
—Algo acerca de un examen. —Walt se estremeció—. No estoy seguro de cómo se hará, pero si él me pincha en el lugar equivocado, voy a lanzarle una botella de jugo. —Devyn había probado la solución que Regis le había inyectado a Walt. Había sido solo solución salina. Pero desde entonces, Bennet había insistido en que Devyn revisara la sangre de Walt casi regularmente.
Walt estaba empezando a sentirse como un alfiletero.
—También tengo curiosidad de saber cómo Devyn te examinará. —Bennet tenía un brillo de malicia en sus ojos. El tipo estaba disfrutando demasiado esto.
—¿A quién le toca cocinar? —Blaine preguntó mientras entraba en la cocina, tomando una manzana de la cesta en el mostrador—. Estoy hambriento.
—A ti —Bennet le respondió a Blaine—. Deja de tratar de salirte de tu turno de la cocina.
Blaine sonrió antes de caminar hacia el fregadero y lavarse las manos. Bennet sacó a Walt de la cocina y acomodó a su pareja en las grandes almohadas en la sala. Se estiró junto a Walt, colocando la palma de su mano sobre el vientre de Walt. —En dos meses más vamos a tener otro Chekota entre nosotros.
—¿Estás seguro de que nuestro hijo va a estar dotado? —preguntó Walt mientras se acomodaba en los brazos de Bennet donde su pareja ronroneaba en su oído. Walt amaba que Bennet hiciera eso. El sonido siempre enviaba un escalofrío por su columna vertebral y le recordaba que era amado y apreciado por un shifter pantera.
—Positivamente —respondió Bennet—. La pregunta es, ¿qué poder o poderes serán?
Walt estaba más preocupado por dar a luz. Devyn había prometido repasar los detalles con él cuando Walt estuviera más cerca de su fecha. El pensamiento hacía que su corazón golpeara en su pecho, pero con Bennet a su lado, Walt sabía que podía salir de esto.
Bennet acariciaba el vientre de Walt mientras los dos yacían allí hablando de nombres de bebé y disfrutaban de su tiempo de silencio juntos. La vida de Walt había dado un cambio drástico desde que vivía en Orlando. Ahora, el único lugar en el que quería estar era en los brazos de Bennet.
FIN
