Capítulo 10
Algunos días más tardes, Regina estaba mucho mejor y había vuelto a su celda para gran alegría de Emma. La morena estaba acostada boca abajo, la espalda descubierta, mientras que su compañera le ponía pomada de efecto calmante sobre sus heridas que ya habían cicatrizado.
«¿No te hago daño?» preguntó la rubia
«No, estoy bien, ¡tienes las manos muy suaves!»
Emma se enrojeció y se concentró en su tarea. No podía evitar masajear sensualmente a la morena. La joven comenzó por la parte de arriba de la espalda de Regina, después sus omoplatos y descendió hacia las caderas de la morena que no pudo contener una gemido de placer. Cuando la rubia terminó, Regina se dio la vuelta, ofreciendo su pecho a su compañera. Emma tragó saliva y miró los senos de la joven, de repente tenía la boca seca y no soñaba sino con una cosa: posar su boca sobre esos bellos pechos. Regina miraba a Emma con un gesto divertido. Sin aguantar más, la rubia se lanzó sobre los labios de la morena. Su beso fue lánguido y Regina gimió al sentir la lengua de Emma en la suya. Incitada por lo gemidos de su compañera, la rubia acarició los pechos de la morena con una dulzura infinita que volvió a la joven loca de deseo. Quería hacerle el amor a Emma, pero primero quería que ella supiera la verdadera razón por la que había sido encerrada.
«Emma» gimió
Regina quería apartarla, pero fue incapaz de hacer el más mínimo gesto cuando sintió los cálidos labios de la rubia sobre su pecho derecho
«Espera» logró decir al cabo de uno segundos
Emma se detuvo y clavó una mirada inquieta en los ojos de su compañera
«¿Qué? ¿Voy demasiado rápido, es eso? Perdón, no quería, es que…»
«No, no vas demasiado rápido» la tranquiliza Regina «es solo que me gustaría decirte algo antes de ir más lejos»
«¿Ah? ¿Hablarme de qué?»
«Me gustaría que supieras por qué estoy aquí»
«¡Oh! » dijo la rubia aliviada de que la morena la deseara tanto como ella «pero no estás obligada»
«Lo sé, pero quiero hacerlo»
«De acuerdo, pero ponte la camisa, porque si no, no seré capaz de concentrarme»
Regina se echó a reír y así lo hizo antes de acurrucarse entre los brazos de la rubia. Pensó por dónde comenzar antes de empezar su historia
«Cora, mi madre, era una mujer tiránica y ávida de poder. Mi padre era un hombre rico y bueno. Cuando yo era joven, mi madre no me dejaba elegir a mis amigos, debía frecuentar a las chicas de buenas familias. Cada vez que llevaba a alguien a casa que no fuera del gusto de Cora, ella lo hacía huir en los segundos siguientes»
«¡Qué engreída!» dijo Emma
La morena esbozó una sonrisa ante la espontaneidad de su compañera
«Mi padre estaba locamente enamorado de ella» continuó la joven «le daba todo lo que ella quería y a mí también, nunca nos faltó de nada, pero en el fondo, el dinero no da la felicidad, y yo estaba triste por estar tan sola, porque no me entendía del todo con mis "amigas", eran tan superficiales, mientras que yo soñaba con la libertad»
Emma estrechó un poco más a Regina entre sus brazos para hacerle saber que ella estaba ahí para ella
«Una tarde, una violenta disputa se desencadenó entre mis padres. ¡Mi padre descubrió que mi madre lo engañaba con Gold!»
La rubia abrió desorbitadamente los ojos
«¿Gold? ¿El director de la prisión?»
«Sí, es por esa razón que él busca por todos los medios hacerme pagar por la muerte de mi madre»
«¡Qué cabrón! Ahora lo detesto más que antes»
Regina miró tiernamente a la joven y le dejó un casto beso en sus labios
«Hmm, ¿a qué debo este beso tan tierno?»
«Te encuentro adorable cuando te enfadas»
Emma sintió sus mejillas enrojecerse y desvió los ojos de la mirada divertida de la morena
«¿Y después?» preguntó la rubia, picada por la curiosidad
«Entonces mi padre al saber que Cora lo engañaba, quiso dejarla. Evidentemente ella no quería porque lo perdería todo, la casa, el dinero…»
«A ti» añadió Emma
«No, yo no le importaba, nunca me quiso» dijo tristemente la joven
«¡Oh! ¡Qué zorra! ¿Cómo no quererte? Eres tan perfecta»
«Deja de decir tonterías. Bien, continúo. Una noche les escuché pelearse violentamente en la cocina, bajé para ver lo que pasaba y vi a mi madre amenazando a mi padre con un cuchillo. Le supliqué que no hiciera nada, se giró hacia mí, la mirada llena de odio, me escupió palabras horribles a la cara y a continuación, se lanzó sobre mí, iba a matarme y…»
Regina tuvo que hacer una pausa, sus recuerdos eran tan dolorosos. Emma no decía nada, ella acarició los cabellos de la joven y la beso en la frente
«Yo…tuve miedo por mí, por mi padre, entonces sin darme realmente cuenta, conseguí desarmarla y le clavé el cuchillo en el corazón. Murió en el acto…»
La morena se calló y miró a su compañera a los ojos, creía que después de confesarle su secreto, Emma ya no querría nada de ella, pero la rubia la miraba con tanto amor que tenía ganas de hundirse en lágrimas.
«Regina, si necesitas llorar, hazlo, estoy aquí para ti»
«Tengo ganas de llorar de alegría, Emma, porque nadie me ha mirado nunca como tú lo haces. Sabes, en ningún caso, lamentó lo que hice, estoy contenta de que Cora esté muerta, es lo que se merecía. Solo tengo miedo de que ahora me veas como un monstruo»
La rubia se inclinó y posó sus labios sobre los de su compañera. El beso se hizo rápidamente lánguido y Emma pasó sus manos por la cabellera de la morena. Regina comenzó a desvestir a su compañera, pero esta la detuvo
«Me toca hacer confidencias» dijo ella sonriendo
«De acuerdo, te escucho»
«A ver, ¿por dónde comenzar? ¡Ah, sí! Conocí a Neal robando un coche»
«¡Qué encantador, señorita Swan!»
«Sí, confieso que no estoy orgullosa, pero lo que no te he dicho es que el coche ya había sido robado por Neal, te ahorro los detalles. Nos enamoramos bastante rápido y robábamos para poder comer, no teníamos casa y soñábamos con vivir en Tallahasse. Un día, Neal me ofreció un magnífico reloj»
«Robado, supongo»
«Sí, pero yo no lo sabía. Me dijo que nos veríamos por la tarde, porque tenía que arreglar unos asuntos, pero nunca vino, fueron los policías los que aparecieron, vieron el reloj y… conoces lo que sigue»
Regina movió tristemente la cabeza pensando en lo que ese hombre le había hecho a Emma haciéndole creer que la amaba. Haciendo que detuvieran a Emma en su lugar era la prueba evidente de que era un cobarde y un idiota
«Neal es un cabrón» dijo la morena «pero es gracias a él que nos hemos conocido»
Emma sonrió ampliamente
«Tienes razón y tú eres lo mejor que me ha dado la vida»
«De momento» dijo Regina mirando el vientre de Emma
La rubia no respondió y comenzó a besar a su compañera. Habiéndose resistido demasiado tiempo a la tentación, Regina sacó la parte de arriba de Emma así como su sujetador antes de deslizarla bajo ella. La morena regó los pechos de la joven con sensuales besos, lamió y mordisqueó el pezón endurecido por la excitación. Emma gimió ruidosamente al sentir los dedos de su compañera acariciar su pecho, después bajar lentamente hacia su bajo vientre. Ella ardía de deseo y quería que Regina la penetrara, la poseyera completamente. La morena besó luego su vientre antes de llegar al pantalón. Le ofreció una sonrisa tentadora a su rubia antes de desvestirla. La joven ahora estaba desnuda y Regina pasó su lengua sobre sus labios antes de atacar ávidamente el sexo de su compañera
«¡Oh, mierda, voy a morir!, ¡qué bueno es!»
Regina sonrió y hundió su lengua un poco más, haciendo gemir más a Emma. Con su pulgar acariciaba su clítoris y podía sentir hasta qué punto la rubia temblaba. Su cuerpo se contraía bajo su lengua experta, pero Regina no quería que se corriera tan rápido. Detuvo entonces sus deliciosos besos y asciende poco a poco continuando con las caricias en la intimidad de la rubia. Regina lamió el cuello de Emma que ya no podía más con esa dulce tortura. La morena introdujo entonces dos dedos y comenzó a moverlos, hacia dentro y hacia fuera al mismo tiempo que movía su cuerpo para hacerse una con la rubia. Regina hacía movimientos lentos, después aceleró cuando la rubia gruñó de frustración. Emma gemía cada vez más fuerte a medida que su cuerpo se contraía y pronto explotó, mordiendo un labio de Regina para apagar un grito. Espero algunos segundos a que su corazón recobrara un ritmo cardiaco normal.
«Wow, ha sido increíble, ¡es la primera vez en mi vida que tengo un orgasmo tan fuerte! ¡Eres la reina del sexo!»
La morena se echó a reñir y se sonrojó ante tal cumplido
«Estoy contenta de que te haya gustado»
«Ohlala, pero, ¿cómo quieres que yo compita frente a esto ahora?» dijo Emma, inquieta
«No digas tonterías y al trabajo» dijo Regina riendo
«¡Bien, Majestad!
Emma se puso a horcajadas sobre la morena, le quitó la camisa y le acarició los pechos con dulzura. Se inclinó y los lamió despacio. Regina sintió en seguida su bajo vientre inflamarse, paso una mano por los cabellos de la rubia y la incitó a seguir su exploración. Emma no se hizo de rogar y descendió hacia la intimidad de su compañera, besó el interior de sus muslos antes de lamer el sexo de Regina. Esta se arqueó y movió sus caderas para profundizar el contacto con la lengua de la joven. Emma rozó el clítoris, succionándolo hasta que sintió a la morena tensarse. Pasó sus manos por las nalgas de Regina y aceleró sus golpes con la lengua. Al cabo de algunos segundos, la morena fue golpeada por un orgasmo fulgurante que inflamó su cuerpo y su corazón. Recobró poco a poco su respiración y abrió los ojos
«Emma, no dudes de tus capacidades porque nunca nadie me había hecho el amor con tanta dulzura como tú. Gracias»
La rubia se enrojeció y tomó a Regina entre sus brazos. Nunca se había sentido tan bien, se había olvidado de Neal y todo lo demás, aunque en el fondo de ella, tenía aun el miedo de que Regina no quisiera a su bebé.
«¿En qué piensas?» preguntó la bella morena
«Heu…en lo que acabamos de hacer y que tengo ganas de empezar de nuevo
La joven sonrió
«Emma Swan, eres una pequeña pícara, y me encanta»
La rubia se echó a reír y besó a su compañera. Quizás sus miedos son infundados y Regina acabe por aceptar vivir con ella y el bebé finalmente…
