Capítulo 18
A la mañana siguiente, Emma se despertó muy temprano. Sacó su brazo izquierdo de debajo de las mantas y contempló su anillo con una sonrisa en los labios. Todavía no se creía que la bella morena que dormía apaciblemente a su lado le hubiera pedido matrimonio. Tomó la joya entre su índice y pulgar y la hizo girar en su dedo, mientras pensaba
«¿Te gusta?» dijo Regina con una voz todavía somnolienta
«¡Sí, es magnífico! Dime cómo has podido hacer para comprarlo»
«Pedí ayuda a mi padre»
Emma abrió los ojos de par en par
«¿Sabe que nos vamos a casar?»
«Sí y estaba muy feliz por nosotras, está ansioso por conducirme al altar»
«Oh…»
La rubia se incorporó y le entraron unas repentinas ganas de llorar. Dándose cuenta de su malestar, Regina apoyó una mano sobre su espalda de manera reconfortante.
«¿Emma? ¿Algo no va bien?»
La joven intentó sonreír para tranquilizar a su compañera, pero en vano
«No, es solo que yo no tengo padre que me lleve a la Iglesia y todo eso»
La morena, consciente de la tristeza que se había apoderado de Emma, la tomó en sus brazos atrayéndola hacia ella.
«No te preocupes, estoy segura de que David estará contento de interpretar el papel de padre sustituto»
Emma levantó la cabeza y se echó a reír
«David, ¿mi padre? ¡Pero si podría ser mi novio!»
Regina tuvo un gesto de desagrado ante la idea de imaginarse a su compañera con el guardia
«Hum…¿Celosa?» dijo la rubia al ver la cara de Regina
«En absoluto» mintió la morena
«Ya creía»
La joven se puso a horcajadas sobre la morena antes de besarla apasionadamente. Regina suspiró de placer y paso sus manos por la cabellera de la rubia
«Vamos a tomar una ducha, tengo ganas de ti» murmuró la morena
«Adoro esta proposición, pero francamente, me preguntó cómo puedes aún desearme. Parezco una ballena con esta barriga»
«Entonces eres la ballena más sexy que yo he visto nunca»
Emma intentó darle una pequeña palmada en el hombro a su compañera, pero esta le detuvo el brazo y tomó posesión de sus labios en un fogoso beso.
«Bien, ¿vamos a tomarnos a esa ducha?» pregunto la rubia pícaramente
«Sí»
Regina se levantó y se dirigió a la puerta a llamar al guardia que unos segundos más tarde les abrió la puerta. La morena le dio las gracias a David y tomó a Emma por la mano para llevarla hacia las duchas. Una vez en destino, se desvistieron rápidamente y entraron en una de las cabinas. Regina abrió el grifo y espero a que el agua se calentara para poner a Emma debajo del chorro, esta dio un pequeño grito al sentir el agua sobre ella. Sin poder aguantar más, la morena se abalanzó sobre los labios de su compañera. Entrelazó su lengua con la de Emma de manera tan sensual que volvía a la rubia loca de deseo. Regina se agachó para coger el gel y se echó un poco en la mano antes de untarlo en el cuerpo de la rubia. Hizo deslizar sus manos desde sus hombros hasta sus muñecas, a continuación subió hasta aterrizar en el generoso pecho de Emma. Aferró los pechos de la rubia en sus manos y comenzó un delicioso masaje, asegurándose de acariciar los pezones ya erectos por la excitación. Emma gimió y echó la cabeza hacia atrás, ofreciendo su cuello a Regina que depositó en él pequeños besos antes de morderlo. La morena aferró los cabellos de su compañera, obligándola a bajar la cabeza y la besó fogosamente. Después descendió lentamente, besando cada parcela del cuerpo de su amante antes de tomar un pecho en su boca y jugar con su lengua sobre el pezón.
«Ah, Regina, me vuelves loca»
La joven continuó su exploración, besando tiernamente el vientre redondo de su amada, mientras que pasó sus manos por detrás para acariciarle las nalgas. Emma sentía como la excitación la envolvía y quería que Regina pusiera fin a ese suplicio. Empujó entonces a la morena hacia abajo, presionándola
«Regina, por favor»
La joven se acercó lentamente a la intimidad de la rubia y dio ligeros golpes con lengua, haciendo gruñir de frustración a su compañera. Regina no pudo evitar sonreír ante la impaciencia de Emma. Se lamió los labios antes de apoderarse del sexo de su futura esposa, haciéndola gemir de placer. Emma agarró fuertemente los cabellos de la joven y arqueó su cuerpo para volver más profundo el contacto. Al ver que la rubia estaba al borde del precipicio, Regina introdujo dos dedos y comenzó a moverlos rápidamente mientras que con su lengua acariciaba y lamía el clítoris. Emma sentía su cuerpo tensarse, su corazón golpeaba en su pecho, su respiración agitada. Finalmente, el clímax, el orgasmo que la golpeó fue tan violento que casi gritó del placer. Casi sin respiración, pero feliz, intentó calmarse. Abrió los ojos y vio a Regina ante ella, que le sonreía.
«¿Es buena la ducha?» preguntó la bella morena
«Eres tú la que eres buena» respondió Emma con gesto pícaro
La morena se echó a reír
«Date la vuelta» dijo la rubia
Regina frunce el ceño
«¿Por?»
«Ya verás»
La joven así lo hizo y antes de que pudiera reaccionar se encontró contra la pared
«¿Qué…»
Ella no acabo su frase, Emma acababa de penetrarla sin preámbulos, haciéndola proferir un gemido de placer. Los movimientos de la rubia era rápidos y tan profundos que Regina perdió rápido la cabeza. Ya no sabía dónde se encontraba. Solo sabía que Emma estaba allí, la sentía moverse en su interior. Emma besó la nuca de su compañera, su hombro, antes de retroceder un poco para que Regina no estuviera completamente pegada a la pared y ella pudiera pasar una mano por delante para jugar con el clítoris de la morena.
«Hum…Emma…continua…más rápido»
La rubia le hizo caso, moviéndose con frenesí. Mordisqueó el lóbulo de la oreja de la bella morena que gemía cada vez más fuerte sintiendo cómo el orgasmo estaba a punto de apoderarse de ella. Finalmente Regina sintió su cuerpo explotar y puso sus manos en la pared para poder sostenerse. Rápidamente se dio la vuelta hacia su compañera y la besó con fogosidad
«Gracias, ha sido divino»
«¡Lo sé, soy la mejor!»
«Eso, yo ya lo sabía»
Emma se sonrojó
«Deberíamos quizás lavarnos antes de que se acabe el agua caliente» dijo ella
«Tienes razón»
Se lavaron el cuerpo y el pelo con rapidez, se aclararon ayudándose mutuamente. Emma cerró el grifo antes de enrollar a su amada en una toalla y de hacer lo mismo ella. Salieron de la cabina y tuvieron la sorpresa de encontrarse cara a cara con Ruby.
«Buenos días Ruby» dijo Regina, con una sonrisa hipócrita en sus labios
La joven las miró con asco antes de entrar en una de las cabinas. Emma y Regina se dirigieron a la sala de al lado para vestirse.
«¿Crees que nos ha escuchado?» preguntó la rubia
«Estoy segura»
Emma se rio mientras que la morena sonrió victoriosamente. Era evidente que le había encantado la cara que su ex amante había puesto cuando las había visto salir juntas de la ducha…
A la hora del desayuno, Emma y Regina se dirigieron al refectorio y se sentaron en la mesa en la que se encontraba Ariel.
«Hola Ariel, ¿todo bien?» preguntó la rubia colocando su plato delante de la pelirroja
«Bien, ¿y vosotras?»
«Super bien» dijo Emma «¿no ves nada extraño en mí?»
Arel miró a su amiga. Se detuvo en su cara, en su pelo y descendió la mirada hasta su pecho. Por supuesto, la pelirroja se había dado cuenta de que los pechos de Emma habían aumentado desde que esperaba un niño, pero eso se lo guardó por miedo a los celos de Regina.
«Perdóname, pero no veo nada»
Emma suspiró y levantó la mano a la altura del rostro de la joven. Cuando vio el anillo, Ariel abrió los ojos de par en par
«¡Wow! ¡Es magnífico! ¿Quién te lo ha dado?»
Regina puso los ojos en blanco
«Yo, ¡idiota!»
«¡Oh! No, esperad…eso quiero decir que…¿vais a casaros?»
«Sí» dijo Emma sonriendo
La pelirroja levantó los brazos
«¡Genial! ¡Una boda en prisión!
La morena frunció el ceño
«Para en seguida, no nos vamos a casar aquí, esperaremos a estar fuera»
La joven hizo una mueca de desilusión
«Qué pena, me hubiera gustado mucho ser la dama de honor de Emma»
«¿Por qué la suya y no la mía?» preguntó Regina falsamente molesta
«Bueno…heu..de hecho…ella…yo…tú…»
Regina sonrió ante el aprieto de Ariel
«Relájate, solo bromeaba. No querría tener una catástrofe ambulante como tú como dama de honor, arruinarías el día más feliz de mi vida»
«¡Regina!» intervino Emma
La morena miró a su compañera con un gesto de asombro
«¿Qué? ¿Qué he dicho?»
«Has dicho una tontería, Ariel no es una catástrofe ambulante, solo es…»
«¿Solo es?» interrumpió su compañera
«Sí, ¿yo soy qué?» preguntó la pelirroja
«Solo eres un poco ingenua y también muy amable»
«Amable, eso es porque te aprecio y porque tengo miedo de Regina»
La susodicha estalló en risas
«¿Tienes miedo de mí?»
«Bueno, sí, cuando te enfadas, parece que vas a hacer explotar la prisión solo con una mirada»
«Estoy de acuerdo con ella» dijo Emma
Regina sonrió, halagada. No pensaba que tenía ese efecto sobre las otras personas de su entorno y estaba contenta. Comenzaron a comer mientras charlaban de la boda, en fin sobre todo era Ariel quien hacía preguntas. En ese momento, David hizo su aparición en la sala y se dirigió hacia la mesa.
«Buenos días» dijo él
«Buenos días» respondieron las tres a la vez
«Siento interrumpir, pero Emma, tienes una visita en el locutorio»
La rubia se quedó en silencio durante un momento como si no hubiera escuchado las palabras del guardia
«¿Quién es?» preguntó Regina
«No lo sé. Venga Emma, te llevo»
La joven salió de su torpor, acarició dulcemente la mano de su compañera murmurándole que todo iría bien. Se levantó y siguió a David fuera de la sala
«¿Estás seguro que no se trata de un error?»
«No, solo hay una Emma Swan en esta prisión» dijo él riendo
«Sí…»
Llegaron ante la puerta del locutorio. El guardia la abrió y dejó pasar a la rubia. Emma se quedó parada, allí, delante de ella, se encontraba su ex novio, Neal Cassidy…
Pues nada, comienzan los problemas para nuestra pareja, y eso que ya habían tenido lo suyo. ¿Qué pasará con Neal? ¿Habrá venido para quedarse? Aprovecho para comunicaros que pronto comenzaré con la traducción de otro fic. Será en estos días. Estén atentas.
