Acto I:
Capítulo I: Llamado de emergencia
Las tres chicas sintieron curiosidad sobre el estallido de luz que cubrió su escuela y quisieron acercarse precavidamente al lugar para ver qué había causado esto. Caminaron por el camino normal subiendo lo poco que quedaba para la cima de la colina donde estaba su escuela, entraron por la entrada principal y comenzaron a tomar precauciones. Miraban por las esquinas antes de doblar un pasillo o se advertían de bajar el volumen de sus pasos. Exploraron todos los salones pero no encontraron nada fuera de lo normal, así que decidieron explorar el patio y la piscina. Para su sorpresa, vieron una figura humanoide flotando sobre la piscina, estaba de espaldas, llevaba un atuendo blanco y dorado, largo con una capucha del mismo color y algo que parecía una bufanda larga blanca. Además de esto, tenía lo que parecían ser tentáculos de luz provenientes de su espalda, era algo que a las chicas les costaba describir, eran como alas hechas de pura luz.
-Qué será eso, onee-chan?- Preguntó Ruby, temblando ante el temor que la figura provocaba sobre la pequeña chica, pues ella es del tipo de personas que tienden a asustarse bastante más que las personas normales.
-No lo sé Ruby, quiero que te quedes detrás de mi y no te acerques, no sé qué está pasando.-Respondió Dia ante la pregunta de su pequeña hermana. Ella estaba casi tan asustada como Ruby, pero si algo pasaba debía protegerla, era su deber como hermana mayor.
Kanan, a diferencia de las dos hermanas, sentía más curiosidad que temor por la figura así que decidió ella sola acercarse lentamente. Sus ojos brillaban ante tal figura, era el de una chica delgada que, para Kanan, tenía un cuerpo femenino perfecto. Cada paso que Kanan daba hacia la figura aceleraba su corazón, era un subidón tremendo de adrenalina y le daba una sensación que no quería abandonar, pero al mismo tiempo sabía que no tenía idea de qué era a lo que se acercaba y que un paso en falso podría costarle caro. Kanan resbaló y cayó al suelo, llamando la atención de la figura que volteó a verla. Ninguna podía creer lo que veían, la figura no tenía rostro, parecía ser solo un atuendo con guantes de hierro y una bufanda moviendose por sí solos. Era como un fantasma para ellas.
-Estás bien? Necesitas ayuda?- Dijo la extraña figura. Kanan y las demás estaban petrificadas. Pensaron que al no poseer rostro (o cuerpo físico, según pasó por la cabeza de Kanan) no podría hablar. La figura se acercó a Kanan y le ofreció una mano para ayudarla a levantarse y esta la aceptó. Luego, la chica alada pasó a presentarse. -Mi nombre es Auriel- Dijo -Entiendo que estén asustadas pero les prometo que no les voy a hacer daño- terminó.
-De dónde vienes? O... qué eres? Es decir...- Dia había comenzado a escupir palabras y no tenía idea de qué decirle a Auriel. Pensó que quizás estaba ofendiendola haciéndole preguntas tontas, sin embargo, Auriel hizo lo que pareció una pequeña risa, aunque no podían leer la expresión de su cara pues, hasta donde ellas sabían la chica carecía de una, era solo un espacio vacío dentro de la ropa.
-Vengo de un lugar lejano, su raza una vez supo de nosotros pero eso fue hace demasiado tiempo- Informó Auriel- Soy un ángel, una arcángel de hecho. Soy la personificación de la esperanza y provengo de un lugar llamado "Los Cielos Superiores". Es comprensible su duda pues, cualquier información sobre nosotros desapareció de la historia de su mundo.- Las tres chicas miraban atónitas a la arcángel, que solo se quedó esperando respuesta de ellas.
-U...Un ángel? De verdad?- Ruby no podía contener la sopresa al escuchar que los ángeles existían y las lágrimas humedecieron sus ojos. Estaba tanto sorprendida como emocionada.
-Sí- Respondió- Auriel, arcángel de la esperanza- Estaba un poco sorprendida ante la emoción de la chica, pues hacía mucho que no interactuaba con humanos y los pocos con los que lo había hecho en el pasado nunca se mostraron tan emocionados. - Hacía mucho que no venía a Sant... La tierra, pero de vez en cuando supervisaba el progreso de los humanos para ver si necesitaban ayuda, aunque no fue necesario.-
-Pero...- La voz de Kanan apareció- si hacía tanto tiempo que no venías a la tierra, qué cambió? Por qué, sin ánimo de ofender claro, viniste ahora?- Kanan se había planteado esa duda, quizás la humanidad necesitaba un empujoncito, ella sabía que nadie era perfecto pero, tanto para que un ángel de tal rango bajara?.
-Vine a la tierra para informar sobre... algo grave...- Dijo, no quiso revelar más de lo necesario pues, al ver lo frágiles que se pusieron al verla, no quería hacerlas colapsar con catastróficas noticias- No es nada, vine a este lugar ya que, otro de los nuestros, un arcángel llamado Itherael, va a ver a otra persona, y se suponía que íbamos a encontrarnos todos en este lugar para discutir la situación, la persona que mi compañero fue a buscar estuvo... incapacitada durante mucho, mucho tiempo y primero hay que informarla para luego hablar sobre la situación del momento. Aunque ya pasó un buen rato y todavía no llegan.- Su tono denotaba un poco de preocupación, aunque ella estaba segura de que todo estaría bien y que llegarían pronto pues, Itherael era un gran guerrero y si algo se presentaba él podía hacerse cargo.
-Pero qué es "algo grave"?- Preguntó la pequeña Ruby con voz temblorosa, estaba aterrada y se le caían pocas lágrimas pues, por más que Auriel intentó no preocuparles tanto Ruby simplemente no podía evitarlo.
-No te preocupes pequeña, si todo sale bien, esto no va a afectarte a tí o a tus amigas- Dijo Auriel.
-Umh...-Exclamó Ruby no tan calmada.
Dia decidió llevarse a Ruby al baño a que se lavara la cara y se calmara un poco. Por más que las intenciones de Auriel fueran buenas dijo más de lo que debía y preocupó mucho a las chicas, en especial a Ruby que, por el resto del día no se calmaría. El estrés de Kanan ante la charla con un ser místico sobre "algo grave" había subido bastante, le dijo a Auriel su nombre y el de sus amigas, ya que no se habían presentado, y decidió despedirse del ángel e ir con sus amigas al baño.
Decidieron mejor ir a tomar el día libre a sus hogares, sin pensar en las clases. Avisaron por teléfono que no se sentían bien y fueron a sus respectivas casas a dormir o meditar o lo que sea que las tranquilizara. Ninguna dijo una sola palabra en los siguientes días sobre lo que ocurrió y no supieron más nada, por el momento de Auriel, aunque las tres tenían un presentimiento que las aterraba: el hecho de que, algún día, volverían a verla y que sería para algo un poco más que solo hablar.
En una zona rural en Inglaterra, una silueta masculina sin rostro y con una gran túnica y armaduras negras aparece al mismo tiempo que una chica rubia, con un muy buen físico y una armadura blanca casi destrozada, despierta en un ataúd y cava su camino hacia la superficie. Itherael la espera arriba para informarle sobre el cambio en el mundo y para darle las malas noticias. El ángel esperó por 3 minutos hasta que la chica finalmente logró salir.
-King, ha pasado tiempo.- Dijo el arcángel del Destino Itherael a la guerrera divina- Custodiamos desde los cielos superiores tu sueño, como estaba acordado, y sí, sé lo que estas pensando y es correcto. El pacto fue despertarte si Diablo, o algo similar a los males supremos aparecían. Sin embargo, además de eso, por algún motivo hubo una lectura borrosa en el pergamino del destino Talus'ar, y no preví algo... Una nueva generación de Nefalem surgió por el repentino cambio del balance con el despertar de un mal muy poderoso.-Le explicó a la chica- Envié a Auriel a la zona en dónde sentí el poder primigenio de los nefalem, aunque no estoy seguro de si pueda encontrarlos.
-En dónde está Auriel? Y qué fue lo que pasó con Tyrael?- Cuestionó King.
-Auriel está en Japón, en Numazu, y Tyrael... él está muerto, cuando se volvió mortal aceptó el hecho de que la muerte algún día llegaría a cosechar su alma.- Dijo Itherael, con un poco de pesar en su tono.
-Lamento oirlo, amigo mío, pero ahora nosotros y este pequeño grupo de nuevos nefalem somos todo lo que le queda de esperanza a Santuario, deberíamos reunirnos con Auriel y buscarlos, aunque, por lo que puedo ver, es una época... un poco lejana supongo.- Lo dijo con un tono burlón- Me gustaría que antes de partir en esta nueva cruzada me expliques un poco qué pasó en el tiempo que estuve dormida.
Pasaron minutos y luego horas hasta que King entendió el avance que había logrado la humanidad, claro que esto los retrasó para su reunión con Auriel, pero ella los esperó pacientemente hasta que llegaron.
-Hola, los estaba esperando,conocí a unas chicas muy buenas- Informó Auriel- pero creo que las espanté un poco.
-Deberíamos buscar a los nefalem, esto no es una reunión social con humanos, es un llamado de emergencia de los cielos. Necesitamos ayuda para encontrar y derrotar a lo que sea que aceche en las sombras.-Dijo Itherael.
-Estoy de acuerdo, aunque no me molestaría comer algo en el camino- Señalo King- estuve dormida por miles de años y no me vendría mal algo de comer antes de salir en la búsqueda.
Por más que King no tenía ni idea de lo que era cada comida, solo quería probarlas pues el exquisito olor de las papas fritas o las hamburguesas le daban increíbles expectativas del sabor de la comida y no fue defraudada pues le encantaba. Los arcángeles le brindaron ropa moderna que consiguieron, nada muy extravagante, unas botas negras, unos pantalones vaqueros azules, una camiseta blanca plana y una chaqueta roja. King estaba impresionada sobre el avance humano hecho, aunque lo que más le gustaba era la comida y la televisión, y le gustó tanto que se quedó en una tienda de televisores por una hora viendo canales abiertos sin sonido. Auriel les comentó sobre la academia Uranohoshi y sobre un poder dormido en ella, lo cual en seguida fue relacionado como la aparición de los nuevos nefalem. King e Itherael decidieron ir a investigar mientras que Auriel manejaba ciertas cosas del Concilio de Angiris.
Buscaron hospedaje para King y luego de un par de días de instalación básica en su nueva casa temporal, fueron ella e Itherael a dar una vuelta por la academia. Por supuesto él no iba a entrar, pero King, que se sentía curiosa sobre el edificio y la clase de gente que entraba y salía de él, decidió entrar sola y ver qué se encontraba. Vagando por los pasillos veía como las alumnas la miraban y murmuraban, aunque no lograba escuchar lo que decían. La escuela le pareció un lugar sumamente aburrido, ella pensó que les enseñaban combate o algo por el estilo, pues eso se hacía en su época, mucho tiempo atrás. Sin embargo, al dar vuelta por un pasillo quedó paralizada ante una presencia poderosa, un poder enorme que igualaba el suyo. Fijó su mirada en la fuente de ese poder y vio que provenía de una chica pequeña y de cabello rojo. Pudo ver y sentir a través de ella un aura de energía que no podía describir, no era igual al de las guerreras divinas de la fe Zakarum, era algo diferente pero no malvado, sino más como algo a lo que le faltaba práctica. Decidió acercarse a ella y hablarle, tenía el presentimiento de que se encontraba frente a una integrante del grupo de nefalem que había sido mencionado anteriormente por sus compañeros.
-Hola, disculpame, es que soy nueva en la ciudad, me podrías decir en dónde estoy?-Le pareció tonto pero era lo único que se le ocurría para acercarse.-Mi nombre es King, por cierto, un placer en conocerte.
-Umh...-La chica no entendía por qué esta persona no sabía que estaba en una escuela cuando era algo bastante obvio- Estas en la academia Uranohoshi para chicas.-Dijo- Mi nombre es Ruby, el placer es mío.
