Acto I:
Capítulo II: Sombras del pasado
En un yermo donde el cielo era gris y el sol no salía se encontraba una fortaleza gigante que a la pequeña Ruby le llamó la atención. No había nada en ese momento cerca de la fortaleza y no se escuchaba un solo ruido, por lo que Ruby pensó que en ese lugar no existía vida. Asustada, la pequeña chica comenzó a caminar hacia la fortaleza, hasta unas puertas gigantes y doradas que contrastaban la gris luz del cielo. Con la respiración entrecortada y con su cuerpo temblando por el frío del lugar, Ruby entró a la fortaleza dando pasos cortos y un poco torpes, aunque se percató de no hacer ningún ruido ya que no tenía ni idea de donde estaba. La pequeña pelirroja comentó a subir las escaleras observando el vacío a sus lados en los que no veía fondo, pero sí luces volando por doquier, algunas pequeñas y otras más grandes de color azul grisáceo volando por todos lados, era algo que a ella le parecía hermoso pero aún así no podía dejar de pensar que estaba sola en un lugar desconocido, solo quería volver con su hermana. Caminó durante lo que parecieron unos veinte minutos en un patrón de movimiento, cada vez que habían dos caminos iba por el de la derecha dos veces y en la tercera separación tomaría el de la izquierda. Finalmente llegó hasta una habitación en donde se encontraba una burbuja de luz de un color azul más intenso que las demás luces que vio anteriormente y se quedó parada pensando qué podría ser. Al principio, pensando en Auriel creyó que tenía que ver con ella aunque no entendía como eso era posible, luego pensó que era la fuente de algo, como algún poder mágico o quizás de la vida misma, pero concluyó que si fuera eso estaría más protegido. Se quedó pensando en eso durante unos segundos hasta que escuchó pisadas metálicas sobre la piedra que tenían por piso y se escondió detrás de unos escombros cerca de la burbuja. La chica se asomó para ver qué era lo que causaba tanto alboroto y no pudo entender bien lo que vio, era alguien parecido a Auriel pero masculino, con alas doradas al igual que su armadura y una larga lanza dorada.
-Quedan más demonios cerca? Rayos! No entiendo, después de tanto tiempo comenzaron a acatar de nuevo la fortaleza, pero por qué? Ya habían perdido la guerra- Dijo el ángel en un tono de furia, el cual le provocó a Ruby un poco de miedo.
-No lo sé Imperius- Respondió otro ángel que entró a la habitación después de él- No tienen generales, no hay líderes en los infiernos y los males supremos fueron destruidos hace miles de años.
-La raza entera de demonios sigue por ahí, parece que decidieron atacar sin organizarse ni pensar- Dijo el ángel Imperius a su compañero- Nosotros seguimos siendo más poderosos que ellos, sin embargo el daño que Diablo causó al arco cristalino sigue sin ser remediado por completo.
A Ruby le entró demasiada curiosidad sobre la conversación e intentó moverse para poder escuchar mejor, sin embargo resbaló y una pequeña piedra golpeó contra la pared detrás de los escombros donde Ruby se había escondido. Los escombros fueros destruidos, la chica solo vio como se volvían polvo antes de ver a los ángeles mirándola fijamente.
-Pigyyyyy!- Gritó la chica y muy asustada corrió hacia la burbuja de luz. Echó un vistazo hacia atrás para ver como el ángel dorado intentaba tomarla por el brazo, pero eso la hizo asustar más y corrió más rápido todavía hasta tocar la burbuja, luego de esto Ruby despertó en su cama temblando.
-Fue solo una pesadilla...- Se dijo a sí misma intentando relajarse lo más que pudo. Soltó un suspiro de alivio y vió su reloj que marcaba un par de minutos antes de la hora de despertar para desayunar.
Bajó las escaleras hasta el comedor de su casa en donde Dia la esperaba con un desayuno compuesto por shishamo, arroz y sopa de miso. Ruby, que estaba un poco agitada por el mal sueño que acababa de tener, comió todo lo que había en la mesa dejando a su hermana mayor solo con un plato de arroz y un poco de la sopa de miso preparada.
-Parece que tenías hambre Ruby- Le dijo Dia con una sonrisa, le gustaba ver que su hermana comiera mucho en el desayuno, prefería que fuera a la escuela con el estómago lleno así no le daría hambre entre clases, además era algo saludable. Sin embargo las hermanas se conocían muy bien y Dia notó la presencia de la ansiedad rondando en Ruby y no pudo quedarse callada. -Estás bien?- Preguntó Dia a su pequeña hermana.
-Estoy bien onee-chan, solo tuve un mal sueño- Respondió Ruby.
-Ruby... si es sobre... ya sabes, lo del otro día por la mañana...- Dia se quiso referir al encuentro que tuvieron con Auriel en la escuela pero fue interrumpida por Ruby antes de terminar.
-No, no fue eso... -Intentaba hablar con la boca llena pero no pudo, asique tragó lo que le quedaba de shishamo y arroz y continuó- Fue algo diferente, un poco extraño, pero no tenía que ver con ella. Yo estaba... estaba en un lugar extraño, luego encontré algo dentro de un castillo o una fortaleza o... -Quiso describir bien el lugar pero al no poder solo continuó hablando-... encontré una burbuja de luz y luego entraron dos ángeles, me asusté, toqué la burbuja y desperté.- Finalizó su relato un poco confundida, ni ella comprendía bien lo que había pasado.
-Hum?... No importa, solo fue un sueño, aunque si te preocupa lo de Auriel puedes hablar conmigo o con Kanan, estuvimos ahí contigo y sabemos como te estás sintiendo por ello.- Le dijo Dia, habían pasado unos días y no habían hablado de eso. -Mira la hora Ruby, se nos hará tarde- Dicho esto, ambas hermanas fueron a esperar a Kanan, como de costumbre, para ir todas juntas a la escuela.
Una chica desconocida se acercó a Ruby en uno de los descansos, la chica era un poco más alta que Kanan, rubia y su pelo llegaba hasta sus caderas.
-Hola, disculpame, es que soy nueva en la ciudad, me podrías decir en dónde estoy? Mi nombre es King, por cierto, un placer en conocerte.-Dijo la chica con una sonrisa.
A Ruby le pareció súper idiota la pregunta pues, era bastante obvio que se encontraban en una academia en la cima de la colina y el resto del pueblo estaba abajo, sin embargo Ruby no quería ser grosera, ella es la clase de persona que quiere llevarse bien con todos y pese a lo que pensó sobre la pregunta, respetó su curiosidad.
-Umh... Estas en la academia Uranohoshi para chicas. Mi nombre es Ruby, el placer es mío. -Dijo, con toda la amabilidad posible.- La academia está sobre la colina y para llegar al pueblo deberías tomar el autobús que pasa por la parada bajando por la calle.
King se sintió muy torpe por hacer esa pregunta en ese lugar pero necesitaba acercarse a la fuente del poder abrumador que sentía proveniente de Ruby. La pequeña chica, sin embargo, parecía no estar consciente de su poder y King estaba dispuesta a enseñarle a usarlo para ayudarla en su cruzada para erradicar el mal para siempre.
-Me gustaría hablar contigo luego, si te parece, podrías mostrarme el lugar y los alrededores- Dijo King con una sonrisa amigable y un tono dulce, quería estar sola con ella para poder investigarla mejor- quizás luego de que termines hoy tus clases?
-Lo tengo que hablar con mi hermana mayor, pero no creo que tenga problemas.- Respondió dudosa la pequeña Ruby.
-Bien, entonces supongo que volveré más tarde cuando terminen las clases. -Dicho esto, King se dió la vuelta, giró en un pasillo y desapareció de la vista de Ruby.
King se dirigió de nuevo a la entrada principal para ver si Itherael la esperaba y lastimosamente para ella no era así. El arcángel del destino se había marchado dejando una runa en el suelo que al tocarla sonó un mensaje de el ángel en la cabeza de King que decía "Tengo que atender asuntos importantes con Auriel y el resto, te veré más tarde". Un poco enojada por la salida sin aviso de Itherael, la chica se fue a la casa que los arcángeles le prepararon a esperar la hora de salida de Ruby, todavía faltaban dos horas y con sus habilidades sobrehumanas podría llegar a la academia en quince minutos. Se preparó una hamburguesa, de las que le encantaban tanto, aprendió a hacerlas con facilidad y compró tantos ingredientes como para hacerlas de aquí a un mes. Se acostó a ver televisión por una media hora y el resto de su tiempo lo dedicó a cuidar su amuleto, el cual era como una cruz. Veinte minutos antes de la hora de salida de Ruby salió y fue hasta la academia y llegó justo a tiempo para reunirse con la chica, pero para su sorpresa otra más la acompañaba.
-Onee-chan, ella es la chica de quién te hablé- Le dijo a la chica junto a ella.
-Ah, es un placer conocerte, mi nombre es Dia Kurosawa y soy la hermana mayor de Ruby- Exclamó la chica- Puedo preguntar por qué le pediste que te mostrara los alrededores? Verás, son las 16 y es un poco tarde.
-Pero, es de tarde, el sol va a seguir ahí un buen rato...-Dijo King, aunque luego de decirlo razonó que quizás no era lo mejor para decirle a Dia en un momento así.
-Ah sí, pero no quiero que mi hermana menor esté con una desconocida por ahí, entenderás eso, verdad? -Dia estaba comenzando a molestarse, después de la pesadilla que Ruby tuvo y lo de Auriel, no quería que nada hiciera colapsar a Ruby emocionalmente, aunque en realidad la chica se sentía bastante mejor sobre el tema.
-Onee-chan, por favor...-Dijo Ruby, ella sentía algo que provenía de King y quería averiguar qué era, tenía que hacer que Dia la dejara ir con ella, aunque sea por unos minutos.- Solo voy a mostrarle los alrededores y las partes importantes del pueblo, no voy a tardar mucho.
-Ruby... después de todo lo que pasamos tienes que entender por qué me preocupo tanto por ti- Dia quería que Ruby entendiera que no quería que fuera con esa desconocida, hasta donde ella sabía podría estar involucrada con todo el asunto de los ángeles.
Ruby sin embargo continuó negándose y Dia al final aceptó de mala gana, aunque quería que Ruby volviera antes de que el sol se pusiera, por lo que King y compañía se pusieron en marcha. Para empezar Ruby le mostró el parque que estaba cerca de la escuela y luego los videojuegos que estaban del otro lado. Bajando al pueblo le mostró los muelles y luego tomaron un descanso cerca de la playa donde se sentaron en una banca y fue entonces donde comenzaron a charlar.
-Entonces King, eres nueva en la ciudad? De dónde vienes?- Preguntó Ruby bastante curiosa, el pueblo era un lugar pequeño y no parecía realmente que King estuviera tan perdida como para tener que pedir a alguien que la guiara.
-Ah sí, bueno, dudo que el lugar exista actualmente, es decir, llevo miles de años durmiendo- La cara de Ruby solo expresaba confusión y luego recordó las palabras de Auriel sobre alguien que llevaba mucho tiempo inactivo y todo hizo clic en su cabeza.- Jaja, por tu cara parece que atiné diciendo eso, entonces tu eres una de las chicas con las que Auriel se encontró?- Eso último hizo que la cara de Ruby pasara de confusión a una cara que mezclaba sorpresa y susto.- No te preocupes, ni ella ni yo vamos a dañarte, solo quería hablarte, hace un rato en tu escuela noté que en tí yace una gran aura mágica, aunque seguramente no tengas ni idea de esto.
-P... pues no...- La chica no sabía que decir ante esto, otra vez se había encontrado con otro ser que estaba involucrandola en algo en lo que no quería tomar parte.
-De hecho noté esto también en tu odiosa hermana, sin ofender claro- Esto dejó en claro que King y Dia habían empezado con el pie equivocado- también lo sentí en un par de chicas más aunque no recuerdo quienes eran, quizás les hable luego, pero eso no importa- quiso continuar con el tema de "el poder de Ruby"- el punto es que yo estuve en tu lugar y puedo enseñarte a usar eso, y a tu hermana, nosotros actualmente somos tres, dos arcángeles y yo y necesitamos ayuda para terminar algo.
-Pídeselo a la policía- Ruby no sabía que decir, algún poder mágico estaba en su interior? Eso qué significaba? Nada estaba teniendo sentido para ella.
-Ja, no puedo, no tengo entendido cuales sean sus habilidades todavía pero sé que armas y esposas no van a servir de nada contra lo que se avecina.- Respondió King ante la propuesta de Ruby.- Escúchame, Auriel no sabía que eran ustedes pero mis habilidades sensoriales me indican que ustedes son especiales, aunque mi amiga quiso no asustarte ahora que sé que ustedes pueden ayudarnos creo que tengo que decírtelo todo. Luego tu y tu hermana pueden pensarlo pero hay demasiado en juego.- Dicho esto, King le dio la mano a Ruby, le dio un papel con su dirección escrita y le dijo que la fuera a ver cuando estuviera decidida y le contaría todo.
Para su sorpresa, a diferencia del día que conocieron a Auriel, Ruby no estaba inquieta, estaba un poco preocupada y un poco asustada, pero no estaba tan frágil como aquel día. Ruby se levantó calmada y fue hasta su casa antes de que se pusiera el sol, donde una preocupada Dia la esperaba.
