Capítulo 23

«En tu opinión, ¿por qué nos habrá llamado el gran director?» preguntó Aurora con voz preocupada

Ruby se detuvo y plantó cara a su amiga

«¿Cómo quieres que lo sepa? ¡Estoy en la misma situación que tú!»

«Sinceramente, nos pasamos de tuerca con Regina» dijo Mulan

«¡Cállate! No creo que tenga nada que ver con ella»

«Yo no estaría tan segura» respondió la asiática

«No vale la pena que discutáis» dijo David «pronto sabréis la razón. Ya estamos»

Se paró ante la puerta y dio algunos toques, esperando una respuesta. Ruby no lo mostraba, pero no las tenía todas consigo y sabía en lo más profundo que la causa de estar ahí era lo que le había hecho hace algunos días a Regina. Finalmente entraron en el despacho.

«Buenos días señoritas, tomad asiento» dijo August señalando tres sillas

Las chicas así lo hicieron, el corazón latiendo al galope. Ruby levantó la cabeza como señal de desafío y clavó su morada en la del hombre.

«¿Por qué estamos aquí?»

Augusto sonrió

«No me he presentado» dijo ignorando la pregunta de la joven «Soy August Booth, el responsable superior de vuestro director, el señor Gold»

Aurora y Mulan se hundieron un poco más en sus sillas mientras que su jefa miraba a August con una mirada altanera, decidida a mostrarle que ella no le tenía miedo.

«Eso no responde a mi pregunta» dijo ella

«Bien, señorita Lucas, si están aquí es a causa o gracias a Regina Mills»

La joven frunció el ceño

«No sé de lo que habla, ¡no la conocemos!»

El rostro de las otras dos presas se había desencajado al escuchar el nombre de Regina. August se apoyó en la mesa y miró fijamente a las tres mujeres sonriendo

«Déjenme refrescarle la memoria. Hace algunos días, han agredido a Regina en la baños intentando una violación»

«Eso es totalmente falso, ella le ha mentido»

La sonrisa del hombre desapareció y clavó su mirada en la de Aurora. Esta intentaba mantenerse fuerte, pero temblaba como una niña pillada en una travesura.

«No, es verdad. Ruby intentó violar a Regina»

La susodicha giró rápidamente la cabeza hacia su amiga y le lanzó una negra mirada.

«Y vosotras dos no levantasteis un dedo para ayudarla» acusó August «vuestro comportamiento es intolerable y merecéis ser enviadas directamente a aislamiento»

Las tres mujeres abrieron los ojos de par en par

«¡No fue culpa nuestra, fue Gold quien planeó todo!» se defendió Ruby.

«Lo sé y es por eso que os voy a dar una oportunidad. Dejad tranquila a Regina, si no, os envío directamente a aislamiento por un periodo indeterminado, ¿está claro?»

«Sí» dijeron Aurora y Mulan a la vez

August miró a Ruby esperando una respuesta. Esta suspiró antes de asentir con la cabeza.

«Bien, podéis volver a las celdas y creedme que no dudaré en cumplir mis amenazas si me entero de que alguna ha dado un paso en falso»

Ellas murmuraron un "adiós" rápido antes de abandonar el despacho y reunirse con el guardia en el pasillo.

«¡Pero qué chivata esta Regina!» dijo Ruby visiblemente enfadada

«No, ¿pero te estás escuchando?» dijo Aurora, «¡ella tiene razón! Fuimos muy crueles con ellas, no se lo merecía»

«Estoy de acuerdo» corroboró Mulan

«Hey, pero ¿con quién estáis? ¡Ella se lo buscó!»

David sonreía discretamente escuchando la conversación

«¿Ella se lo buscó? ¿Todo porque se ha enamorado de Emma? Pero Ruby pon los pies en el suelo, fuiste tú quien la engañaste, tú quien la trataste como una mierda desde el principio. Ella tiene derecho a ser feliz»

Ruby se detuvo, atónita

«¿Te ha hecho una lobotomía o qué?»

«Ella no me ha hecho nada, solo es que estoy harta de ti y de tus chanchullos. Mulan y yo hemos decidido dejar el grupo. Hemos tenido demasiados problemas por tu culpa y tus malditos celos»

Tras decir esto, Aurora tomó por el brazo a su novia y se alejó de la que a partir de ahora llamaría su antigua jefe de banda. Ya había tenido suficiente y esperaba terminar de cumplir su pena tranquilamente con Mulan sin causar problemas a su alrededor.

August dio algunos golpes a la puerta del director y entró antes incluso de tener el permiso. Gold tenía la cabeza metida en un dossier, la levantó rápidamente, dispuesto a incendiar a la persona que se había atrevido a entrar en su despacho sin su permiso. Frunció el ceño cuando vio delante a su superior.

«Señor Booth, ¡qué placer verlo por aquí!» dijo Gold

«Buenos días, señor Gold. Hace mucho tiempo, ¿no es verdad?»

«En efecto, ¿y a qué debo este honor?»

August se sentó en una silla

«Sabe, si lo puse al frente de esta prisión como director fue porque pensaba que era el único que podía dirigir este lugar con mano de hierro»

Gold sonrió ante el cumplido

«Sí y es lo que hago»

«No he dicho lo contrario. Solo que no lo puse al frente para que abusara de su poder con las presas»

El director frunció el ceño

«No sé a lo que se refiere»

«Regina Mills» dijo August inclinándose ligeramente

«¿Qué pasa con Regina?» preguntó Gold sin dejarse pillar

«Figúrese que ella vino a verme para contarme lo que le ha hecho»

«Yo no le he hecho nada»

August sonrió ampliamente, sabía que el hombre que tenía delante no confesaría tan fácilmente.

«Eso es exacto, usted no la ha tocado personalmente, pero no ha dudado en enviar a ese guardia loco para que abusara de ella»

«Ella le ha mentido»

«¿No la envió entonces a aislamiento?»

«Sí, pero fue porque le había roto el brazo a una presa?»

«¡Oh! ¿Un brazo roto es una razón suficiente para enviar a alguien al agujero? Venga, señor Gold, usted y yo sabemos, que cosas peores pasan en esta prisión»

El director no respondió, él fusiló con la mirada a su superior. No se iba a dejar pillar por ese hombre arrogante que se creía que se podía permitir todo por ser el gran jefe de la prisión.

«¡Envió a Regina a aislamiento y pidió a Jefferson que le diera una paliza de muerte!»

«¡Eso es falso, nunca hubiera una cosa como esa!»

August se levantó y rodeó el escritorio para ponerse al lado del director

«Es inútil que lo niegue, Jefferson lo ha confesado todo justo antes de que lo pusiera en la calle»

Gold palideció y se tensó en su silla

«¡Ella se lo merecía! ¡Esa zorra se merece la muerte!»

«¿A causa de Cora Mills?»

El director miró al hombre, perplejo

«¿Cómo…?»

«Regina me lo contó todo. La relación que usted mantenía con su madre, que su padre los descubrió y que él quería separarse de Cora. Esta se había obcecado pensando en el dinero y el confort que iba a perder y amenazó a Henry Mills con un cuchillo. Regina no hizo sino defender a su padre»

«¡Eso es lo que ella cuenta a todo el mundo, miente, mató a su madre a sangre fría porque descubrió que yo me acostaba con Cora!»

August giró rápidamente la cabeza a Gold

«Usted no estaba presente, ¿cómo puede afirmar que es una mentira?»

«Yo…yo» balbuceó el director.

«Eso es lo que me parecía. Ahora, escúcheme atentamente, no tengo la intención de mantener a un hombre como usted a la cabeza de mi prisión y en cuanto le haya buscado un sustituto, recogerá sus cosas y podrá buscarse otro tipo de trabajo porque llamaré a las otras prisiones del estado para ponerles al corriente de su trato intolerable con las detenidas»

«No se atreverá…»

«Oh, créame que lo haré y con un gran placer»

Tras decir esto, se dirigió a la puerta y antes de salir, se giró una última vez hacia el director que estaba enroscado en su sillón

«Creo que es inútil precisar que no tendrá ninguna indemnización por mi parte. Lo único que se merece es que lo eché ahora mismo. Aproveche el tiempo que le queda en este inmenso despacho. Buenos días»

Salió dando un portazo para dejar bien claro al director que no estaba bromeando. Gold dio un manotazo a los papeles que tenía sobre la mesa y estos cayeron al suelo. Nunca hubiera imaginado que caería en su propio juego. ¿Qué sería de él si perdía su trabajo? Sobre todo ahora que no estaba solo, tenía una familia que alimentar ya que Belle estaba embarazada. Y además tenía que admitir que sentía algo por esa mujer. Se sorprendió de que su superior no le hubiese hablado de ello. ¿Acaso Regina no le había dicho nada sobre su relación con la presa? Cogió con rabia el teléfono y tecleó un número

«Hola, soy yo. ¡Tenemos un gran problema! Es necesario que nos veamos lo más pronto posible…»