Capítulo 26
Algunos días más tarde, Regina se dirigió al locutorio para encontrarse con su padre. Ella entró en la sala y se encaminó hacia la mesa del fondo en la que Henry la esperaba sonriendo. La morena lo abrazó antes de sentarse en frente.
«Buenos días, cariño, ¿cómo estás?»
«Bien, ¿y tú?»
«Yo también. ¿Entonces, tu entrevista con el Señor Booth fue bien?»
«Sí, está de mi lado y va a buscar un sustituto para Gold»
Henry sonrió, visiblemente tranquilizado
«Estoy contento por ti. Finalmente vas a poder respirar»
«Sí» dijo la morena sonriendo «pero tengo que pedirte una cosa»
«Te escucho»
«Hemos sabido recientemente que Emma va a salir a finales de este mes»
«¡Oh! Pero es eso genial»
«Sí»
Regina bajó la cabeza, intentando esconder las lágrimas que amenazaban por salir
«Regina…»
«La voy a echar terriblemente de menos» dijo la morena con voz temblorosa
El hombre cogió la mano de su hija y la estrechó para mostrarle que estaba ahí para ella. Regina inspiró profundamente para calmarse
«¿Qué es lo que puedo hacer por ti?» preguntó Henry
«Me gustaría que alojaras a Emma, tenemos una gran casa y estaría bien contigo allí a la espera de mi salida. Ella podría quedarse en mi habitación»
«Me parece que es una maravillosa idea y estoy muy feliz de acoger a mi nuera y a mi nieto en mi casa. Cuidaré de ella, no te preocupes»
La joven esbozó una sonrisa
«No lo dudo. Gracias»
Al ver que su hija aún tenía semblante triste, intentó tranquilizarla
«Estoy seguro de que vendrá a verte tan menudo como pueda»
«Papá, ella está embarazada, no podrá hacer el viaje todos los días»
«Yo la traeré y la esperaré en el coche»
«No estás obligado a hacer eso»
Henry suspiró
«Lo hago porque quiero. Haré lo que sea por ti, Regina. Tú has sacrificado tu vida por mí protegiéndome de tu madre y nunca podré agradecerte por eso»
Fueron muchas emociones para la morena que no pudo contener las lágrimas
«Te quiero, cariño y estoy orgulloso de ti»
«Gracias, yo también te quiero»
Regina se secó las lágrimas para volver a adquirir un aspecto más decente.
«¿Podrías comprarle a Emma ropa pre-mamá? No quiero que el día de su salida, se vea obligada a llevar la ropa de aquí dentro porque ya no le sirvan sus antiguas prendas»
«Ningún problema. Tendrá todo lo que necesite. Un nuevo guardarropa, cosas para el bebé y todo eso. No debes preocuparte por eso»
La morena se levantó y abrazó de nuevo a su padre, como agradecimiento.
«Tengo que volver a la celda, si surge otra cosa, te llamo»
«De acuerdo. Y disfruta de estas últimas semanas con tu futura mujer» dijo Henry sonriendo
Regina asintió y salió del locutorio para reunirse con su prometida.
Mientras esto ocurría, Emma estaba en el patio con Ariel
«Va a ser raro cuando ya no estés» dijo la pelirroja
«Lo sé. Y hablando de eso, me gustaría que estuvieras pendiente de Regina»
Ariel puso los ojos en blanco, estupefacta
«¿Bromeas? Creo que ella sabe defenderse sola»
«No te fíes de las apariencias, bajo su fría máscara, es dulce y frágil. Finge que todo va bien, pero yo no soy tonta. Veo que está mal y cuando me vaya, solo Dios sabe en qué estado se quedará»
«Es normal, te ama»
Emma sonrió ante las palabras de su amiga. Ella también, ella amaba a Regina. Ella no lo mostraba, pero en el fondo la rubia estaba asustada de salir y vivir lejos de su compañera.
«Podría pedir que me transfieran a su celda»
«¿En serio? ¿Harías eso?»
La pelirroja se encogió de hombros
«Sí, ¿por qué no?»
«¡Estaría genial! No deseo que Regina se encuentre sola, tengo miedo de que haga cualquier tontería»
Ariel abrió sus ojos de par en par
«¿Una tontería como suicidarse?»
«Sí…»
«No, ella nunca haría eso, tiene una familia ahora y ella sabe que tú la esperarás»
«Sí, tienes razón»
El silencio se instaló entre las dos presas. Cada una hundida en sus pensamientos. Entonces Ariel se echó a reír bajo la mirada de asombro de Emma
«¿Qué te hace reír?»
«Oh, nada, solo pensaba en mí y en Regina. Imagina que una noche me confunde contigo y se mete en mi cama»
La rubia dio un codazo a su amiga
«Deja de pensar esas cosas. Ella nunca te confundiría conmigo»
«Hey, relájate, bromeaba. De todas maneras, nunca podría acostarme con ella»
Emma giró rápidamente la cabeza hacia la pelirroja
«¿Y por qué?»
«Porque estaría petrificada ante la idea de hacer algo mal, me preguntaría siempre a mí misma si le ha gustado, si lo he hecho bien y además tendría mucho miedo de que si hago algo que no le gusta, me lo haga pagar»
La joven se echó a reír
«Tengo la impresión de que salgo con Terminator cuando te escucho hablar de esa manera»
«¿Qué quieres? Ella me asusta, ¡no puedo hacer nada!»
Regina llegó en ese momento y se sentó al lado de Emma
«Bien, veo que se están divirtiendo»
«Sí, y a causa de Ariel, ella no cuenta sino tonterías»
«¿Ah sí? ¿Puedo saber?»
Un ángel pasó entre ellas mientras que Ariel miraba fijamente a la rubia con gesto suplicante
«Heu…no es importante. Entonces, ¿qué ha dicho Henry?»
La morena entrecerró los ojos y miró a ambas mujeres. La pelirroja tragaba saliva mientras la mirada de Regina se detenía en ella. Finalmente la morena dirigió su atención hacia su compañera.
«Está de acuerdo en que vivas con él, tendrás todo lo que necesites»
«De acuerdo, es muy amable, pero me molesta vivir a costa de tu padre»
«No será a su costa, sino a mi costa, y además, encontrarás trabajo en cuento el pequeño sea lo suficientemente grande»
«Sí…»
Regina pasó un brazo por los hombros de su compañera y la atrajo hacia ella para besarla.
«Todo irá bien, ya verás, estarás bien allí»
«No lo dudo, tu padre es formidable. ¿En qué ciudad vive exactamente?»
«Un pequeño pueblo de nombre Storybrooke, él es el alcalde»
«¿Storybrooke? ¿Eso existe? ¡Parece un nombre sacado directamente de un libro para niños!» se rio Emma
«Sí, existe» dijo Regina, algo molesta
«¿Y por qué no me dijiste que era el alcalde? Ahora comprendo por qué pudo conseguirnos esa cita con Booth»
«No me gusta decirlo a los cuatro vientos, eso es todo. No quiero que me vean como la hija de papá porque no soy así»
La morena se calló y pensó en las numerosas veces en las que, cuando era adolescente, los estudiantes se burlaban de ella porque su padre era el alcalde del pueblo. Pocas fueron las veces en que tuvo verdaderos amigos y en cuanto los tenía, su madre hacía lo imposible para espantarlos.
«¿A cuánto está Srotybrooke de Boston?» preguntó Emma, lo que hizo salir a Regina de sus pensamientos
«Una hora, más o menos»
«Ok…Vendré a verte todos los días»
«No seas ridícula, estás embarazada, dentro de poco no podrás conducir»
La rubia se encogió de hombros
«Tu padre me traerá, estoy segura»
Regina sonrió ante la mirada inquisitiva de su compañera
«Él dijo lo mismo hace un momento»
«Nos comprendemos, él y yo» dijo Emma sonriendo «los dos estamos locos por ti»
La joven no pudo evitar sonrojarse. Se levantó para sentarse en las rodillas de la rubia antes de besarla lánguidamente ante Ariel que se sintió de más. Sin respiración, se separaron y Regina abrazó a su compañera
«Te voy a echar tanto de menos» murmuró en su oído
«Yo también, mi amor, tanto que ni te lo imaginas. ¿Me llamarás, eh?»
«Todas las noches, prometido» dijo Regina
Emma se separó lentamente del abrazo de la morena para poder ver su rostro. Veía que Regina tenía ganas de estallar en llanto y para ser honestos, ella también tenía ganas de llorar, pero no podía derrumbarse. Esbozó una sonrisa acariciando la mejilla de su compañera. A continuación, fue depositando pequeños besos en el rostro de Regina
«Eres tan hermosa, Regina»
«No, tú eres hermosa»
«¡No, tú!»
Ese pequeño juego aburrió a Ariel que resopló ruidosamente
«Hey, hola, estoy aquí. Me aburro»
Emma se echó a reír ante la cara de perrito apaleado de su amiga
«¡Ah, Ariel, también a ti te voy a echar de menos!»
La pelirroja sonrió y depositó un besito en la mejilla de la rubia. Ella no lo mostraba, pero estaba triste ante la partida de Emma, porque había que reconocerlo, antes de la llegada de la rubia, no tenía ninguna amiga. Ariel miró a Regina sonriendo. No, ahora, ella ya no estaba sola, tenía a la morena y estaba dispuesta a no dejarla caer en la desesperación…
