Pan…—ella se quedó quieta observando a la jovencita de cabellos negros, que parecía estar triste. Con la melancolía en su faz.

¿Marron?—ella volteó preguntando dudosa, parpadeando repetidas veces, al no reconocer a la mujer que estaba en frente de ella. La miraba mientras la rubia que parecía estar pálida por haberse chocado con ella.

Marron sintió como el piso se movía para ella, y un dolor de cabeza la afrontaba. Era duro, verla a ella, después de tanto. Sus ojos le recordaban…

El odio.

Ella volteó y decidió dejarla parada ahí, debía irse y no volver a ese lugar. No, no debía volver jamás porque su oscuro pasado volvería.

¡Marron!— ella gritó, Pan gritó su nombre mientras la rubia aceleraba el paso, mientras ella lloraba con una mano en su boca por la desesperación. Y ella fugó, y la sombra de quién fue su amiga despareció.

Entre el pasado.

El presente.

El dolor.

Y todo lo que sucedió.


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Atracción

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V

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El pequeño «Tin» que sonaba repetidas veces, aturdió a la jovencita que dormía plácidamente. Al escuchar se despertó con pereza y frotó sus cienes como producto del cansancio.

Vaya…

Se levantó de la cama, se colocó sus pantuflas grises que tenían de diseño dos gatos coquetos abrazándose. Caminó por su habitación bostezando y rascando su cabeza aún adormilada. Se dirigió al baño para realizar su respectivo aseo. Era hora de comenzar el día.

Frente a lavador, frente al espejo se observó un rato, observando los disparatados cabellos de "Bruja" pero poco le importó y procedió a lavarse los dientes. Un poco de pasta dental en su cepillo rosa, y comenzó su aseo dental, mientras lo hacía retiraba sus cabellos rebeldes que se ponían sobre su rostro, hacia detrás de su oreja.

Y se miraba al espejo.

Una y otra vez.

Y cuando vio sus ojos, lo vio a él.

Y recordó un poco de su conversación.

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Tomaba con delicadeza la pequeña taza de té de durazno, y ocasionalmente le daba una pequeña mordida a sus galletas, observando al azabache que se encontraba cabizbajo fijando sus zafiros al reflejo del café. La rubia no hizo más que parpadear y bajar su mirada ante la incomodidad de la situación, esa incomodidad prendida de un silencio misterioso entre ambos. Pero claro todo era por su culpa si ella no hubiera tomado su mano de esa manera.

Ahora todo estaba perdido.

Aún así, no se rendiría, después de todo no era muy malo ¿O si?

Marron y bueno ¿Como te va en los estudios? —rompió el hielo, haciendo que esta alzara la mirada algo confundida.

Muy bien Gohan. Me ha ido muy bien, hasta ahora no he reprobado y mis calificaciones no son malas—tomó la taza entre sus manos—No necesito a Trunks más como maestro particular—sonrió tímidamente.

A si, recuerdo que Trunks era tu maestro. Ibas todas las tardes a su casa por Aritmética—acomodó sus gafas sonriente. Y ella se dio cuenta de que había acabado la incomodidad, todo fluía de nuevo.

Si...

Vaya, pero sin Trunks o con Trunks eres muy inteligente. No creas que no vi como resolvías ecuaciones en un instante—chasqueó los dedos, para mostrar la rapidez de ella.

Marron soltó una risita. Limpió sus labios con una servilleta de papel que se encontraba al lado del platito de sus galletas y asintió con la cabeza. Y una vez más, la conversación iba a su mismo rumbo, se tornaba cálida, como desde el principio debió haber sido.

¿Cómo esta Videl?—preguntó ella apoyando sus codos sobre la mesa.

Gohan acomodó el cuello de su camisa. Y se hizo de pensar, pensó innumerables veces que responderle a Marron, algo que estuviera fuera de el "Bien" —Videl muy alegre. Ya sabes ella ayudando a Mr. Satán en algunas cosas con Boo, y cuidando a Pan.

Y claro su relación como siempre maciza—agregó la rubiecita mientras mostraba sus blancos dientes en una gigantesca sonrisa.

Si, debo decir que ella es la mujer que siempre soñé. Y pues nuestra relación…—se detuvo agachando la cabeza.

¿Eh?—Marron se inclinó hacia atrás confundía.

Va muy bien. Como siempre.

Y esta vez mintió. No del todo pero sí.

Me alegra mucho. Sabes su relación es demasiado linda y tierna—cerró los ojos soltando un suspiro—Me gustaría casarme y que mi relación fuera así de linda y duradera como la de ustedes. Quizás algún día.—se sonrojo levemente.

Marron…

No te lo tomes a mal, pero realmente es un matrimonio que se ve lleno de alegría y amor—colocó un mechón de su cabello rubio detrás de su oreja que portaba unos pequeños aretes plateados; regalo de su padre por su cumpleaños —Hoy en día no es muy común encontrar un amor así.

Encontraras un hombre que te haga feliz. Muy feliz.

Si lo creo.

Su reloj de muñeca sonó, indicándole que las diez habían marcado. Asustada decidió levantarse de la mesa, y hacer una pequeña reverencia a Gohan, que se quedó boquiabierto por el rápido acto.

Tengo que irme. Lo siento—sonrió—Fue un linda velada, me retiro Gohan ¡Gracias por todo!

Espera Marron…¿No te puedes quedar un rato más?—preguntó con inquietud.

Marron negó con la mirada, apenada y sorprendida por esa propuesta tan rara de Gohan. Pero como no, él se sentía bien con ella, le había brindado comodidad, a pesar del pequeño incidente. Es que había algo en ella que le llamaba la atención.

Ella brillaba, era una especie de diosa de vestido blanco. Sus cabellos dorados, sus labios sumamente rosas y sus zafiros celestes que brillaban con cada sonrisa de ella. Y su delicada figura…No es que le gustará es que solo ella tenía un brillo especial.

Movió la cabeza con desesperación al verse encerrado en su pensamientos que estaban fuera de todo.

«¡Que estoy pensando!»

Marron lo observó confundida, y con las cejas suavizadas. Estaba asustada, por la mirada de él, lo había notado.

Bueno déjame acompañarte…—se levantó sacando de su billetera una tarjeta de crédito para pagar lo que habían consumido. Llamó al mesero y procedió a pagar.

Marron aún de pie, se dedicó a esperarlo. De verdad tenía ese menester, al igual de acompañarlo, después de todo era el hermano de su mejor amigo ¿Por qué no? Soltó un suspiro, y acomodó su cabello una vez más. A veces consideraba que las cosas que pasaban eran producto de algo, y lo tenía claro más que nada en esta ocasión. Saber estar con Gohan, en aquel momento era por una razón; simplemente por eso. Quizás el destino quería ello, que ella pudiera ayudarlo aunque pareciese tan imposible. Gohan, un hombre apuesto, idéntico al hombre que amaba. Y un padre y esposo excepcional. El cuál tenía un trabajo estable, y había sido uno de los mejores estudiantes de la Universidad del Oeste, tanto que había alcanzado diplomas por cada año consecutivo en diferentes materias. Su desempeño académico era impresionante.

De verdad lo admiraba, fuera de todo. Y ahora que estaba más cerca de él, lo comprendía mejor.

Vamos Marron—sonrió tomando los libros de la rubia para salir del establecimiento.

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Marron regresó en sí cuando sintió que la puerta del baño de abrió. Asustada notó que su madre la observaba desde el marco de la entrada. Nerviosa un poco por tal recuerdo, y sobretodo porque su madre la miraba algo molesta, solo se dedicó a apresurarse. Tenía que comenzar el día bien.

—¿Qué te pasa?

—¿Eh?—giró la cabeza en dirección a los ojos de su madre.

—Te noto nerviosa…

—Es solo porque me asustaste.

Dieciocho frunció el ceño, algo fastidiada. Aún Marron como siempre no se limitó a sonreírle para calmar las cosas, ella siempre con esa sonrisa dulce que encandilaba a su propia madre. Esperaba que su truco funcionara.

—Bueno, te espero para que tomes tú desayuno—caminó de regreso para dejar sola a su hija tiene tenía un semblante de alivio.

—S-si.

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—¡Goten!—un grito entusiasta se escuchó expandirse por toda la casa de los Son. Un grito de Milk, que destilaba alegría, de seguro algo bueno le había pasado. Él simplemente esperaba que no lo involucrara tanto.

La puerta se abrió de golpe, asustando al muchacho que arreglaba algunas cajas en su habitación. Se puso azul de solo escuchar a su madre de ese modo, estaba más nervioso que nunca. Sinceramente Milk era impredecible.

—¡Hijo mira lo que encontré!—exclamó la mujer acercándose a su hijo que aún tenía en sus manos una caja llena de cuadernos y lapiceros. Miró con detenimiento lo que su madre tenía en sus manos; se dio cuenta de que solo era un periódico que tenía un afiche de trabajo.

Goten parpadeó repetidas veces, y finalmente sonrió tiernamente. Se alejó de su madre dejándola perpleja y regresando a su labor.

—Mamá…No recuerdas acaso que ya tengo empleo en Capsule. —los ojos de él tintinearon.

—¡Si!—siguió a Goten—¿No crees que sería una valiosa oportunidad para ti? Mucho más de lo que quizás Trunks te pueda…

—Mamá—interrumpió soltando un suspiro—No te preocupes por mí. Quiero buscar un trabajo por mi propia cuenta. Y sobretodo un paso hacia la grandeza es tener tu propia casa—en el rostro de él, se dibujó una preciosa sonrisa.

—¿A que te refieres? —preguntó su madre dudosa.

—Estuve ahorrando. Tengo una cuenta de ahorro en el banco de la capital. Por un momento pensé en comprarme un auto—se rascó la nuca—La vanidad estuvo a punto de ganarme, pero me di cuenta que si quiero darle lo mejor…digo quiero darme lo mejor—se sonrojó ligeramente— Necesito ir formando mi futuro. Lo primero es un hogar…Para ella y para mí.

—Compraste…

—Si, realmente decidí invertir mi dinero en ello. No te lo comenté hasta ahora porque quería que sea un sorpresa—hizo una pausa—Quiero que veas que logré algo importante para nosotros.

—Vaya Goten…

—Te gustará mucho mamá, pensé en ti y…—rascó su mejilla—Te alegrará el día.

—Me alegra tanto…—las lágrimas enternecidas salieron de los ojos negros de ella, aún sentía como poco a poco el corazón se le salía al ver a su hijo que ya era todo un hombre. Corrió delante de él, lo miró y el en pleno acto de amor maternal la tomó de los hombros para al final darle un abrazo.

—Quiero que sepas que me iré, pero quiero que seas la primera en ver mi nuevo hogar.

—¿Y como es?

—Un departamento grande, cómodo. Tienes dos habitaciones una muy grande y otra más pequeña…

—¡No me cuentes más!—lo detuvo—Quiero verlo con mis propios ojos.

—Si—asintió sonriendo.

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Apiló las cajas que contenían juguetes y libros que ya no necesitaría. Estaba reorganizando todo lo que debía llevarse y sería esencial para su pequeña estadía. Era un nuevo comienzo después de todo. Quizás no le había dicho nada a su madre claramente de que ese mismo día llevaría gran parte de sus pertenencias a su nuevo hogar, pero creía que era mejor así.

Comenzó con lo básico de su mudanza; su ropa y algunos objetos mucho más valiosos para él como su colección de calcomanías de "Skype" un tipo de detective perruno que salió de moda cuando era niño.

Sonrió al ver muchas cosas interesantes en su cuarto, algunas que pensó que había perdido, pero simplemente ahí estaban entre el desorden de hojas y libros en los estantes de madera de su habitación.

Sonrió al encontrarse con una nota adhesiva, pegada en uno de los cuadernos de su escritorio que tenía el número de Marron escrito que tinta brillante. Recordaba bien el día en que ella le había otorgado su número. Siempre habían sido buenos amigos junto con Trunks pero a veces hasta el detalle de pedir un número era sinceramente bochornoso. Fue duro al comienzo, pero lo importante fue luego irse soltando.

—La llamaré—sacó su teléfono y lo apretó entre sus manos, esta vez no lo pensó y marcó entusiasmado.

H-Hola

Goten…—la voz dulce de ella lo alegró. Ella finalmente había contestado.

Hola Marron ¿Cómo estas? —habló con la voz que se quebraba por los meros nervios—Yo quería decirte que…

¿Quieres vaya a verte? ¿Necesitas algo? ¿Te pasó algo? Dime puedo ayudarte—interrumpió.

No, no bueno no. No te desesperes. Son muchas preguntas...

L-lo siento mucho ¿Te incomodé con mis tonterías?

¡NO! ¡Tú nunca me incómodas! ¡Me gusta escuchar tu voz! ¡No lo haz hecho! —exclamó hecho un manojo de nervios.

Ohhhh.

Solo quería decirte que vengas a mi casa, quiero decirte algo. Claro…si podías.

N-No te preocupes puedo ir—sonrió al otro lado de la línea.

Entonces—suspiró—te espero.

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Había salido de casa como había podido, no con algo tan lindo de vestir, más bien con algo cómodo y deportivo. A veces creía que la desesperación por verlo podía hacerla salir hasta descalzas. Pero en fin, lo que haría esa tarde sería llegar a la casa de los Son, para poder verlo y hablar con él.

Tomó el taxi, y se dirigió rápidamente a donde debía. Tenía tan curiosidad por lo que le diría Goten, y las mariposas no tardaron en aparecer en su estómago revoloteando de solo pensar en poder ver sus ojos.

Las ventanas daban el paisaje bello de la cuidad: las personas, los edificios, los animales y los bellos árboles de cerezo que habían por casi toda la cuidad. Estaba embelesada con la preciosidad de ese día. Quizás era la misma aura de ella, o no lo sabía.

Solo sabía que quería llegar y poder abrazarlo.

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Bajó, pagó y sonrió tiernamente al encontrarse con Milk tendiendo la ropa de su esposo e hijo. Esta la miró y no tardó en saludarla con un abrazo, emocionada de que ella hubiera llegado. Aún era de mañana, el viento y la brisa suave del día las rodeó, por primera vez se sintió llena felicidad al encontrarse con la madre de su amigo.

Quizás cada uno de estos detalles, le aclaraban más que nunca los sentimientos hacia Goten. Quizás se sentía bien de saber que quizás ser familia de los Son la haría plenamente feliz. Y esa relación como la de Gohan y Videl se realizaría en su vida.

O eran sus fantasías.

O estaba ciega.

—¿Donde está Goten?—preguntó sonrojada mientras la esposa de Gokú sonreía amenamente. Curiosa por ello miraba a todos lados.

Ella estuvo a punto de responder, cuando el sonido de unos pasos y el rechino de la puerta hizo que ellas se regresaran. Marron sintió como el corazón brincaba. Era de esas sensaciones que la hacían tambalearse con pleno acto. Y justo ahí Goten sonreía como siempre. Con la dulzura que desde niño lo había rodeado. Este llevaba en sus manos tres cajas, apiladas que tenían diferentes frases: "Libros antiguos", Tesoros de "G" y finalmente "No tocar"

Marron sonrió, los ojos brillaron, cada una de las facciones de Goten la hacían sonrojarse. Y mirarlo era más. Lo que sentía por él era cada vez más fuerte.

Mucho más.

—Goten…—la voz de ella como una dulce melodía, su delicadeza y lo hermosa que era hacia que el amor rebalsará de los ojos de Goten. No podía mirarla más ¡Necesitaba gritarle en la cara que la amaba!

—Los dejo solos. Debo lavar todo esto—les dijo Milk huyendo rápidamente entre risitas cómplices. No era por ser entrometida pero anhelaba que ellos dos terminaran juntos.

—¿A dónde llevas esas cajas? —preguntó ella muy curiosa por las cajas llamativas.

—¿Eh?—se rascó la nuca, aún sosteniendo las pesadas cajas con una sola mano—Pues ya verás donde—la tomó de la mano para jalarla hacia su brazo.

—Goten pero como…

—Súbete a mi espalda—acomodó las cajas en sus brazos y se bajó unos centímetros para darle el alcance a Marron—Primero muerto que a soltarte.

—Esta bien, me subiré—subió de un brinco y soltó una risita al sentirse divertida por las situación. Y emprendió vuelo con Goten, esta vez llena de alegría de poder estar ahí a su lado.

Porque se sentía bien a su lado.

El cielo mostraba un color azul intenso, los pájaros volaban a su alrededor y el viento suave los refrescaba. Los cabellos rubios de ella volaban al compás del viento, los ojos de ambos eran clave de que todo destallaba y las sonrisas blancas, era símbolo de las nubes.

—¿A dónde vamos?

—Tengo un departamento…

—¡¿Compraste un departamento?!—interrumpió acercando su rostro a Goten, haciendo que este de un brinco de los nervios.

—Ah, si…

—¿Es lindo?

—Mucho…

—¿Es grande?

Goten la miró a los ojos—¿Por qué no lo ves por tu cuenta? Además ya llegamos—señalo desde el cielo el bello lugar, en el centro de la capital.

—¡Llegamos! —exclamó moviéndose un poco en la espalda de este de la emoción y sonriendo ampliamente.

Bajaron lentamente, con delicadeza Marron pisó el suelo con entusiasmo. Brincó al ver el enorme edificio que tenía muchos pisos. Estaba emocionada con la idea de que él, al fin tuviera un lugar donde pudiera vivir, eso era un gran paso en su vida. Quería ver ya lo hermoso que era.

Goten saludo al guardia del lugar, pasaron un par de escalones y tomaron el ascensor para hacer más fácil todo el trabajo de llevar las cosas. Nunca había estado tan emocionado de que Marron pudiera ver el primer gran logro. Realmente, siendo sincero había comprado su departamento pensando en ella, solo en ella.

Abrieron la puerta, y encontraron el hermoso lugar que a pesar de estar vacío se lograba ver lo cálido de que era. Las ventanas inmensas de cristal, y en una pared dibujado un montón de ondas de colores. Marron sintió que era "perfecto" era tal y como le gustaba. Es como si ella hubiera escogido ese mismo lugar para vivir, pero solo era porque Goten había pensado en ella.

Porque la conocía, mucho más de lo que creía.

Porque era lo que llamaba "nuestro hogar".

—¿Te gusta?—le preguntó colocando las cajas de cartón a un lado.

Marron dibujó una sonrisa amplia y junto sus manos dando pequeños brincos de la emoción—¡Claro que si! ¡Es divino!

—Me alegra que te guste…—rascó su mejilla algo sonrojado.

Marron sonrió agitando su cabeza a ambos lados, moviendo su cabello como un ángel. Fue cuando miles de estrellitas atacaron los ojos de él, haciendo que el viera como una luz que provenía de un lugar desconocido la iluminara junto con su sonrisa.

Se sonrojó más, quedando boquiabierto y estático, aún sus manos temblaban. Porque ya no podía más debía abalanzarse sobre ella y abrazarla fuerte.

—¿Qué te sucede Goten?—se acercó a él preocupada—Tienes un rostro…

—¡No! ¡Nada Marron!

—Bueno seria lindo ir a ver este lugar—tomó del brazo a Goten para tratar de encaminar por el lugar.

—S-si.

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Sopló sobre el café, esparciendo el humito que este soltaba por estar caliente. Se miró sobre el reflejo de este algo pensativo, en este quizás solo veía su rostro pero también veía a un Gohan deteriorado, mal gastado con el paso del tiempo. Todo un desastre como solía decirse.

Se miraba una y otra vez, y no tenía significado.

Era absurdo.

Y de no creer.

Desde si, ya solo en ese momento en donde se encontraba sentado desayunado en la cocina, viendo como Videl preparaba unos sándwiches de pollo para su hija, era un tanto deprimente. Sin duda no entendía porque se sentía así, pero quizás solo eran etapas grises de su vida. O estaba volviéndose loco.

Había salido, se había supuestamente relajado.

Pero nunca funcionó.

Estaba cansado, harto de toda su vida. Se odiaba tanto… Y no creía que fuera infeliz, tenía una familia maravillosa; una esposa que lo animaba, una hija que lo quería ¿Entonces cuál era el problema? ¿Era sentirse mal consigo mismo? ¿Por qué no sentía vivo?

La respuesta era simple, su vida no era como el de niño lo había soñado. No tenía esa plena libertad de juventud, que hubiera querido vivir. Estaba cansado de su rutina, estaba cansado de todo lo que había hecho. Y a pesar de todo, sentir que había hecho todo bien no era suficiente. No para él…

Ellas eran felices, pero él no tenía la sensación de haber vivido a plenitud. Y eso lo volvía loco.

Era un punto de quiebre con él mismo. Su desdén por todo.

—Gohan—la voz de Videl lo despertó, su reflejo desde el café se borró. Era de nuevo él, fuera de sus pensamientos.

—Videl…—sonrió tímido ante sus ojos azules, se sintió vulnerable al verla. De nuevo era un niño a su lado.

—¿Quieres un sándwich de pollo?—le preguntó mirando tiernamente a su esposo que la contemplaba boquiabierto. Y Gohan simplemente se tragó lo que sentía, porque ella no se daba cuenta.

Agachó la mirada y apretó su taza para mirarse nuevamente en el reflejo de ese humeante café. Suspiró con tranquilidad y procedió a levantarse haciendo una breve reverencia hacia su mujer que estaba un tanto confundida.

—Gracias Videl, pero esta bien. Ya estoy lleno…—sonrió amargamente —Muchas gracias. Saldré por cuestiones de trabajo.

—¿Eh?

—Gracias…—le dio un beso rápido a su esposa y huyó a donde ella no lo viera más —Te amo…

Y se fue, dejando a Videl de pie con una fuente entre sus manos sintiendo como sus piernas flaqueaban por un nerviosismo incierto. El frío de esa mañana congelaba mas que los vidrios de las ventanas y los charcos de agua, estos esta vez congelaban cada sentimiento en el corazón de ambos.

—Gohan…

Esta se hundió en una duda tremenda, al sentir como poco a poco una de sus sensaciones mas hermosas desaparecían. Y esta vez, no había respuesta. Estaba a punto de pensarlo bien cuando el ruido "chilloso" de un silbido llegó a sus oídos. Y al regresar su mirada era su hija que caminaba algo fría por la casa con la mochila al hombro a punto de salir para su escuela. La pequeña miró a su madre y sonrió tiernamente a esta que devolvió el gesto. Ambas se miraron, pero no dijeron algo que no fuera normal como…

»¿Deseas algo de desayunar?

Y su hija asintió con la cabeza, y como pequeña niña fue donde su madre que la atendió con amor. Le ofreció un desayuno delicioso y cálido. Entre pensamientos fuera de dudas, porque para Videl lo mejor era no preocuparse.

Aunque se muriera en vida...


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«¡NO PAPÁ! »


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Marron hundió sus manos en la fresca tierra del pequeño huerto, y luego las sacudió para sonreírle a Goten quien la miraba tiernamente. Después de todo, le había encantado el pequeño jardín que había en el balcón del departamento de Goten. Y este solo le dio a entender que aquel lugar seria para plantar rosas blancas, así como en la casa de Marron, como el pequeño huerto que ambos habían plantado cuando eran unos chiquillos y el cual adoraban, porque era el símbolo de su perpetua amistad.

—Tienes lodo en la cara—rio Goten al mirar como esta tenia en su delicado rostro rastro de tierra húmeda.

—Ohhhh—se sonrojó y rápidamente con la manga de su suéter limpió los resto de suciedad que estaba en su mejilla —Soy una tonta—rio.

—Vamos Marron, es algo normal ensuciarte. No para que te digas tonta.

Marron observó fijamente a Goten, aun analizando lo que le acababa de decir.

—Eres muy bueno Goten…—miró enternecida al Son, enfocando sus brillantes zafiros hacia él, haciendo que se sonrojara levemente.

Este esquivó la mirada de ella, porque estaba demasiado nervioso. Sentía que en cualquier momento simplemente la abrazaría fuerte, y aunque arriesgara todo poco le importaría. Todo eso se estaba volviendo una condena. Volvió su mirada a ella; esta ahora plantaba unas semillas: hizo un pequeño agujero en la tierra, hundió la semilla y luego la cubrió para echarle agua.

—¡Listo!—sacudió sus palmas, para luego colocarlas sobre sus muslos y acomodarse mejor en donde ambos estaban arrodillados.

Goten miraba a Marron con tanto amor, con tanta profundidad en sus ojos negros que ese sentimiento tan grande se le escapaba del pecho. Quizás era momento de decirle lo mucho que la quería, porque le dolía solo poder contemplarla. Sin abrir su corazón a su frágil ángel de cabellos rubios.

»Un poco más…—pensó.

Marron sin pensarlo tanto tomó la mano de Goten por mera normalidad haciendo que este se sonroje mucho más que antes, dirigió la mano de este a la tierra para que plantara la siguiente semilla. Pero Marron no contó en mirarlo y verlo tan cerca de ella… Sus rostros chocaron, y esta vez él estaba detrás de ella mirando directamente los ojos celestes de la jovencita, estaban al borde de sus mismas respiraciones. Marron se paralizó mirando a Goten, con las mejillas teñidas de rojo. Esta vez los dos estaban quietos, muy quietos aun plasmados en un shock tremendo que no entendían, el tiempo mismo se había paralizado. Y ninguno sabía qué hacer, que mover, o que decir…

Y esta vez sin aviso Goten posó su mano al rostro de ella aun temblando y con el rostro enrojecido. Se miraron por tanto tiempo, que ni siquiera se sintió este pasar. Esta vez era demasiado para ambos. Era una nube repleta de burbujas, del amor más tierno que ambos habían sentido en su vida.

¿Cómo contenerse?

¿Cómo?

Si ya no había nada que ocultar.

Y finalmente los labios de Goten robaron el beso más tierno que había dado en su vida. Solo fue tan pequeño pero tan lleno de amor, que el corazón de Marron brincó con tal fuerza que sintió que se salía del pecho. Era de esos detalles más certeramente plasmados de dulzura, de aquella que quizás existe en el mundo pero muy poca. Porque el amor de ahora no es como el de antes.

—Goten…—A ella le brillaron los ojos y sus mejillas brillaron el carmín de esa tarde. El arrebol iluminó a ambos, que brillaban en medio de todo el lugar. Ya no había que hacerse el tonto cuando realmente ya se podía decir todo. No había mal, si eso estaba bien. Si decir lo que sientes te hace feliz.

Goten la soltó y luego bajó la mirada apenado. Marron sin embargo, algo avergonzada solo pudo poner ambas manos sobre sus mejillas y sonrojarse aún más.

—Gracias—susurró entre si.

Él no pudo y sin resistirse la abrazó de golpe. Aún arrodillados cerraron los ojos porque simplemente hacerlo hacia que estos se sintieran tan bien, estaban uno al lado del otro. Con el infinitum de amor.

—Me gustas…

—No me digas nada…—apretó una de sus manos interrumpiendo a la jovencita.

»Yo, solo sé que no quiero dejar de abrazarte.

—M-Marron…Yo quería decirte que…

—Te responderé el sábado, te buscaré y te diré que pienso al respecto—Interrumpió sabiendo lo que este le quería decir, y soltó un suspiro sobre el hombro del joven. Finalmente dibujó una sonrisa entusiasta en su rostro.

Se separó de él, en el silencio solo se oían los pasos de esta al caminar por el lugar que aun se encontraba vacío. Caminó dejándolo solo, ahí arrodillado contemplando como ella se marchaba.

Para solo poder esperar, lo que ella le diría.


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—Mis clases empiezan en dos horas…—susurró mirando su reloj de muñeca. Preocupada pero feliz por lo que había sucedido, aunque…

»Gohan…


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¿Qué opinas? —pregunta ella con intriga, y la mirada baja.

Que nunca debiste confundir el querer con amar. —alza un ceja y se cruza de brazos, y deja todo en un perpetuo silencio.

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Nota de Autor:

¡Hola! :') ¡Hace mucho que no nos vemos!

¿Cómo están?

Yo pues…

Aquí pues yo escuchando la canción de mi Eren precioso y sukulento para esta nota de autor XD Ya saben que ando muy entusiasta con SNK.

Pero no me olvido de mi Atracción. :'3

En fin, muchas gracias por esperar mi actualización y pasarse a leer. De verdad agradezco mucho su lectura, y esperar a que se me pase esta deprimente tristeza. Pero ya estoy bien, me he tomado mi tiempo sin escribir y he regresado. Y creo que esto se debe a que me chocó ponerle fin a Resplandor y muchas cosas más. Pero no lo hic, no me fui para siempre...

Por mis lectores y no irme al Hiatus XD

¡Gracias por todo!

Me alegra mucho tenerlos acá leyendo esta locura. Muchas gracias, me hacen muy feliz con cada review y favs. De verdad desde el fondo de lo corazón lo aprecio demasiado.

Sobre el capítulo:

Este capitulo fue una especie, de lados opuestos de ambas vidas tanto como de Gohan y Goten (O así la autora lo ve XD) Es que realmente se puede apreciar como uno es feliz con cada cosa, y sin embargo el otro sumido en responsabilidades solo busca una salida.

¿O no?

O yo estoy loca XDDD

En conclusión, este capitulo quedó tan cute. Y muy triste si lo ven por el lado de Gohan -.-

Pero bueno, ya verán que todo se solucionará. O eso les miente la autora maligna.

Mujajajajaj

¡OK no!

:'')

Pdt: Muchas gracias por seguirme en mi pagina Bri Fanfiction y todo su apoyo ¡Mil gracias!

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Saluditos:

Amigocha: No sabes lo feliz que me hiciste con tu lectura, realmente me alegró tenerte por mi fic una vez mas :'') Sabes me agrada lo que opinas, creo que quizás mas adelante todo se formara mejor. Espero que te guste lo que se viene.

Atal 15: Me maravilló, que estés muy entusiasta con mi pequeña historia. Aprecio mucho que te pases a leer, me pone muy feliz y emocionada.

¡Gracias por todo!

Pam0100: Pues ya tienes el capitulo aquí ¡Gracias por leer!

MaleAntth: Gracias por leer, y pasar a dejar tu Huellita, simplemente me emociona mucho que te guste como escribo ¡Muchas gracias!

Sasha SV3: Tu review es de los mas extensos y gratos que he leído, al punto que me emocionó demasiado y no pude ¡Me mataste con tanto!¡Gracias! ¡Mil gracias! Es realmente encantador tenerte poco acá, me emociona muchoooo, tanto que me hace querer llorar. Créeme que con Reviews así que me animan pudo continuar ¡Mil gracias!

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Muchas gracias por leer, a todos (Incluidos los anónimos) Me emocionan y esto es suficiente paga para mí. :'')

¡Nos vemos en el próximo capitulo!

Los quiero.

~Bri.

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31/07/17