Disclaimer: Todos los personajes son originales de Akira Toriyama.
—Siempre me he preguntado porque cometí tal error con él—se pregunta, confundida, mirando a través de los cristales de la ventana más grande de la casa. Una sombra está tras ella, sonriendo amargamente.
—Supongo que eso fue porque las cosas se dieron así. Todos…—ella lo sujeta de los hombros, da un respingo, y se ve como las lágrimas caen de sus ojos.
—Lo siento…
Él abre sus ojos más de lo debido, la mira fijamente por indeterminados segundos, ella en él, causa una extraña sensación que electriza su cuerpo. Sinceramente, ella es todo a lo que jamás le haría daño, aunque se arrepiente de haber roto su corazón en el pasado. Todo lo que hace ella, es hacer que en su cuerpo arda.
Esta cansado de que ella lloré.
Quiere que sonría.
»Lo siento…
—¡¿Por qué?!
Enlazan sus manos, y esto rápidamente termina en un abrazo: Cálido, Reconfortante y sincero. El dolor de ambos se desvanece poco a poco, se apaga como el fuego de una chimenea. Esta vez, ya no hay porque seguir llorando cuando todo esto ha pasado.
»Abre tu corazón, libéralo y sigue mirando al frente sin llorar. Arroja tus culpas, tus remordimientos y miedos.
»Brillarás.
ATRACCIÓN
VII
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La nieve poco a poco caía lentamente, su piel blanca se mezclaba con esta, el dorado de su cabello se pintaba de blanco, todo, absolutamente todo en ella se había pintado de el blanco escarchado de la nieve. Tiritaba, hacía tanto frío que estaba regresando a casa rápidamente, eso de volar con todo ese frío, obviamente le traería consecuencias. Oh, malditos sentimientos pegados y encendidos en ella, sin que los entendiera, el solo poder analizarlos era tan desequilibrado, que quería tirarse un golpe a ella misma.
Estaba llegando a prisa, estaba tratando de dejar todo, solo con tal de echarse a dormir y no despertar por muchas horas. Rápidamente como una bala, tan pero tan rápida, entro por la ventana de su habitación chocando contra la puerta de esta, y cayendo al piso con una herida en su frente. Al parecer la velocidad se le escapó de las manos. Un hilo de sangre rojo cayó por su rostro, al ver sus dedos manchados de este quiso pegar un grito, pero se contuvo, no podía quejarse ahora, menos en ese momento.
Alguien podía escucharla.
—Ouch—tocó su frente, miró sus dedos donde había una pequeña mancha de sangre que se desvanecía tan rápidamente—Creo que me excedí—sonrio y rápidamente caminó hacia el baño para curar esa herida provocada por su interés en cosas idiotas.
Hizo lo habitual después de curarse: Cepillarse los dientes, ponerse su pijama y arroparse. Aún así, debía reconocer que están intranquila, que no podía pensar en otra cosa que ser la novia de Goten, pero al igual algo en Gohan la atormentaba ferozmente. Ella nunca se había sentido tan confundida, siempre había sido callada, pero bastante reservada en temas amorosos y eso que cuando era niña no eran tan buenos. Tranquila, en la soledad y el silencio perpetuo, sus ojos se cerraron, y sin que se diera cuenta cayó en el sueño profundo. Mañana era otro día, era un fin de semana, sabía claramente que ese día sería perfecto...
Con otras cosas.
Y otros sentimientos.
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Cambió su pijama habitual, por una polo y sus viejos pantalones jeans desgastados. La mañana de el día sábado lo había afrontado, y como siempre el día parecía ser bastante motivador para hacer muchas cosas interesantes. Pero por lo visto Goten había planeado algo tranquilo como ordenar su nuevo departamento y descansar, aunque no descartaría ver a Marron. Entonces lo pensó, y recordó el beso con ella en su jardín, y supo entonces que ese día tendría una cita con ella, para decirle si quería ser su novia. Pero no lo había recordado, y ello la había hecho sentirse tan tonto, quizás estar con cada uno de sus problemas había afectado tanto en sus recuerdos, lo de organizar un nuevo departamento si que lo había mantenido ocupado, en todo sentido.
—Demonios lo olvidé ¡Lo olvidé!—golpeó la puerta de su habitación, totalmente frustrado. Estaba sudando tanto que sintió que se desplomaría en cualquier momento.—Soy un tonto. Pero aún es en la noche ¡Así que no perderé nada!—exclamó casi brincando como un niño, ello lo había aliviado totalmente, le daría tiempo de salir con ella, y darle un regalo.
Escuchó el grito de su madre diciéndole que su desayuno estaba listo y era hora de despertar. Sonriendole a ese día, decidió abrir su ventana, ordenar su cama y bajar rápidamente para ir a ver a su madre quién cocinaba su delicioso desayuno. Al bajar la vio ahí, sirviéndole pan tostado, su café con miel y huevos revueltos como a él le gustaban. Todo perfectamente colocado en la mesa, donde Gokú comía desesperadamente, y Pan leía una revista de chicas, mientras bebía un vaso de leche.
—Hola a todos—sonrió entusiasta, a lo que todos respondieron con aquel mismo gesto. Y su madre al parecer estaba de mucho más humor que cualquier otro día, y no era por presumir pero Goten podía afirmar que cuando su madre estaba de buen humor y cocinaba, su comida era la más deliciosa de ese mundo.
—Buen día hijo ¿Cómo va todo?
—Pues ya sabes que muy bien, todo en orden—sonrió sentándose al lado de su sobrina y rascando su mejilla algo apenado.
—Pues a mi me alegra tío Goten que ya tengas ese hermoso departamento—le guiñó el ojo, alzando su dedo pulgar y sonriendole ampliamente.
—¡A mi igual me alegra mucho hijo! ¡Eso me dice que ya eres todo un hombre!—habló Gokú con la boca llena, tratando de felicitar a su hijo que ya estaba punto de irse de casa. Cómo se dice, los pajaritos deben abandonar el nido.
Goten les sonrió tan dulcemente que todos se animaron, la armonía que había esa mañana en aquella casa era demasiada, habían risas, sonrisas y lo que podría llamarse mucha pero mucha alegría. Eso era lo poco que quedaba una de una familia, pero era un momento que jamás Goten olvidaría en su vida.
Todos terminaron, Pan decidió lavar los platos por su abuela y Gokú como siempre decidió ir a entrenar mientras Goten veía la televisión tranquilamente, y jugaba con un cubo mágico de Pan, tan absorto en su actividad. Su celular sonó, de repente, haciendo que este despierte de ello alterado. Aturdido, decidió ver de quién se trataba, desbloqueó la pantalla principal, y vio el nombre de el y no era de nadie más que de su mejor amigo.
—¿Por qué me llamará Trunks a esta hora? —Se preguntó, y sin pensarlo tanto decidió contestar.
—¡Goten!—se escuchó al otro lado, una voz animada. Bastante chillona, como si de tratar de hacer una imitación se tratara.
—¿Qué pasa Trunks?—sonrió, bastante divertido. El que su amigo lo llamara lo ponía muy feliz, además desde ese día en su oficina habían hablado.
—¿Cómo que, que pasa? —preguntó desanimado— ¿Acaso lo olvidaste? ¡Hoy es Sábado!
Goten alzó una ceja, aún si comprender nada, solo trató de responder lo más coherente posible —Si sé que es sábado, no puedo olvidarlo. Tengo un calendario ¿No?
—¡Tonto! ¿Te olvidaste que me prometiste que hoy saldríamos a pasear por ahí?—le dijo sumamente irritado. Y frotándose los ojos de la cólera.
—Deberás…¡Pero Trunks hoy no podré!—le dijo, muy preocupado sabiendo que hoy tendría que verse con Marron, realmente se estaba preocupado, demasiado para ser exacto. Es que ese día no era posible, no podía hacer eso. Salir con dos personas a la vez y en diferentes situaciones.
—¡Oye Goten, tú me lo prometiste! ¿Me dejarás plantado después de tanto tiempo?—rascó sus cabellos lilas, aún echado en su cama bastante desanimado. Estaba creyendo que su amigo era un falsas promesas.
Goten lo pensó, y era tan cierto, le había prometido desde ese día en que se vieron que saldrían juntos ¿Cómo fallarle? Se estaba sintiendo mal, era como si fuera a ser un mal amigo. Y realmente quería demasiado a Trunks como para fallarle en ese momento, y también amaba mucho a Marron. No deseaba fallarle a ninguno, por más que quiera debía hallar una solución.
Dudó…
—Si no te preocupes Trunks, de aquí nos vemos. Espero que tú no me falles—rio nervioso. El sentir lo voz de Trunks, como si lo amenazara fue tan abrumador para él. Pero no quería incumplir.
—Bien, entonces nos vemos ¡Estate listo!
Y así fue…
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Sus orbes celestes brillaron al encontrarse con las deliciosas galletas de su padre, cubiertas de grajeas y decoradas con algunos dulces pequeños que daban un delicioso detalle a postre. De un brinco, llegó hasta donde su padre estaba, como siempre para darle un beso en la mejilla y observar las deliciosas galletas en forma de corazón sobre un plato de porcelana, sobre la mesa de la cocina. Le sonrió como siempre, quería una galleta y pues tomaría una delicadamente. Tomó una, pero no la mordió pues su padre interrumpió en el momento exacto, donde esta la mordería.
—Oye, será mejor que la dejes ahí jovencita. Son galletas para compartir con los vecinos nuevos—sentenció a la muchachita con una sonrisa victoriosa. Mientras miraba a su hija al decepcionada, que colocaba la galleta en su lugar.
—Pero yo quería—agachó la cabeza, haciendo un puchero en sus labios —Aunque sea enséñame a hacerlas para Goten ¡Hoy saldremos, es una pequeña cita!—sonrió sonrojada, con ese brillo excesivo en su rostro tan dulce, que acaramelaba a su padre. Ella le expresaba a él, ese hermoso sentimiento que sentía por Goten, y adoraba ello, Krillin se sentía afortunado que su hija podría quedarse con un buen muchacho.
—Esta bien te ayudaré a preparar galletas para Goten ¿Te parece bien?—le sonrió, haciendo que su hija le diera un fuerte abrazo a su pequeño padre, que le dio un tierno beso en la mejilla. Marron estaba tan feliz de poder hacer algo para Goten, de esos que harían que su corazón latiera más fuerte, sentía en el fondo, a pesar de lo que había pensado, que él era el indicado, y tenía claro que lucharía por él hasta el final.
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.—¿Me amas, me amas tanto como yo te amo?
—Yo te amo.
—¿Qué te parece si vamos por los ingredientes para las galletas papá?—preguntó, sonriendole a su padre, que le daba un último detalle a las galletas. Algo orgulloso de la perfecta creación ante él. Pero lo que le dijo Marron, lo detuvo.
Krillin se volteó hacia ella, y se cruzó de brazos pensativo. Es como si pensara tantas cosas a la vez, finalmente fijó sus ojos negros en Marron, para decirle con una sola mirada a ella que no podría acompañarla.
—Será mejor que vayas sola, por esta vez. Estaré en casa haciendo unas cosas y ya sabes lo de los vecinos nuevos—sonrió tímidamente a su hija, que tan dulcemente y comprensiva afirmó.
—No te preocupes papá, iré y sola podré con todo—mostró sus dientes blancos, en una gran sonrisa—Soy una chica fuerte y podré con las compras.
—Entonces ve, toma el dinero de la cajuela de siempre y compra —Acarició los cabellos de su hija, que no paraban de brillarles los ojos. Estaba emocionada.
Ese día, en su totalidad era especial para Marron ¿Y como no? Era esencial dar un nuevo pasó con la persona que amaba, y estaba feliz por ello. Por dar cada fuerza de ella, para que fuera especial y tan romántico como lo había soñado siempre. Goten significa en ella, un resplandor y nuevas sensaciones para alguien difícil de enamorar de ese modo, en el que Goten lo había hecho.
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—Te esperaré donde siempre ¿Irás verdad? —preguntó ella algo tímida, rascando su mejilla enrojecida. Estaba tan nerviosa que no sabía que hacer—¿Verdad?
Goten tomó una bocanada de aire, y se paralizó.
—C-Claro, Marron ¿Te lo prometí no?—dio una vuelta con el teléfono, mientras ella aún escogía los ingredientes en el supermercado para las galletas de Goten. Él estaba tan nervioso, porque no sabía que hacer, aún no planeaba absolutamente nada para Marron, ni para Trunks. Se sentía un torpe. En su corazón sentía, en lo profundo que algo saldría mal, que habría un error, pero no quería ser pesimista. Se plantó delante de un jarrón de rosas, acarició una rosa de color blanco, y suspiró levemente, a lo que Marron pudo oírlo y soltar un risita, pero luego ello se borró, sentía que algo no iba bien.
—Entonces, te esperaré…—dijo confundida con una sonrisa infame— Adiós, nos vemos luego—sonrió dulcemente, sus labios rosados dibujaron una curva hacia arriba perfecta. Ella simplemente se entristeció al segundo, era como si percibiera su corazón, que no era el momento. No ahora con Goten.
Pero quería intentarlo.
Aún así si arriesgaba todo.
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Buscó harina, lo último que le faltaba para su pequeño preparativo de esa tarde, entró a la sección correcta y con dos paquetes fue necesario para llenar su pequeña canasta del supermercado. Estaba todo lo que su padre le había dicho, y con la pequeña canasta caminó por los pasillos hasta llegar a la caja, donde un joven de cabellos castaños atendía con una sonrisa brillante, igual que sus bonitos ojos verdes.
—Buen día Señorita—sonrió ampliamente, pasando cada uno de los productos por un pequeño escáner que detectaba el precio de cada uno—¿Eso es todo?
—Si—sonrió, haciendo que sus ojos celestes tintinearan y dejarán al chico pensando. Poco a poco pasaba cada producto por el escáner.
Sus ojos verdes brillaron, esa chica, sentía, tenía ese presentimiento que ya la había visto antes, no sabía porque pero necesitaba, saber si era la persona que el buscaba desde hace tiempo.
Tomó aire, lo dijo sin remordimientos.
—Oye…Eres muy bonita—dijo el chico sonrojado, poniendo cada producto en la bolsas, aún sin mirarla a los ojos— ¿Nos conocemos?
—Yo-Yo...—se sonrojó ligeramente— Pero…—se sonrojó aún más, deteniendo sus manos que estaban a punto de sacar su dinero—Pero creo que no ¿O si? Pienso que ya he visto tus ojos antes. Pero lo siento, creo que es un error.
—¿No eres Marron? ¿La de clase B?—preguntó el muchacho de ojos verdes, emocionado acercando su rostro al de ella, tan cerca que casi hace que ella caiga hacia atrás.
—Si soy Marron.—pensó un rato, haciendo largo el pago. Y sonriendole bastante dulce—¿Eres él presidente del Club de Historia?—preguntó mientras pagaba rápidamente, poco a poco sus ojos celestes se iluminaban.
—Si ese mismo. Yo soy Makoto, el chico con quien leías en la biblioteca ¡Eres tú Marron! —soltó las bolsas del compras y de un brinco le dio un abrazo bastante cálido que hizo a Marron sonreír. Se notaba que estaba emocionado de haberla encontrado después de tanto tiempo—Eres más bonita de lo que recuerdo.
—Y tú, eres tan lindo como siempre—Lo estrechó tan fuertemente en sus brazos, creía que las lágrimas se le saldrían de los ojos, es que Marron era tan dulce y amigable, que podía decirse que a pesar del tiempo que había pasado aún lo quería tan fuerte como hace años, habían sido tan buenos amigos ¿Cómo olvidar su cariño por él? El chico la soltó al mirar de reojo a las personas que esperaban ser atendidas, y algo avergonzado solo pudo sonreírle y volver a su labor, para entregarle sus bolsas de compras. Diciéndole que si algún día se encontraban la invitaría a salir, Marron no hizo más que afirmar, estaba emocionada, él le había alegrado el día con esa bella sonrisa. Quizás más adelante se lo encontraría.
Quizás...
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Videl sé tumbó sobre la cama, aún adolorida, no hizo nada más que llorar mientras aún Gohan no la escuchaba, los rayos del sol matinal que a pesar del horrible frío había pasado por la persiana que no hacían nada más que mostrar su cuerpo en un profundo dorado del invierno. Había intentado todo, pero hasta ella podía admitir que ya no sentía lo mismo por Gohan que antes, pero ¡Ella quería amarlo! Quería revocar en su memoria los viejos años donde había necesidad de una piel, de un contacto que fuera mucho más, de un amor trascendental. Nunca se había sentido así, temblorosa, nerviosa con una mirada perdida en un techo donde solo se miraba un hueco más profundo. Las lágrimas cayeron, cayeron, incesantes.
¿Y ahora? ¿Qué sería de su familia? ¿De todo lo que había construido? No podía, pensar en un futuro sin Gohan, sin Pan, sin lo que había pensado que sería eterno. Pero supo entonces que nada era para siempre, que hasta lo más brillante tenía un final, y no lo esperaba así, y le dolía inmensamente. Lloró, en silencio, y la puerta rechinó, despertándola de sus cavilaciones.
—Mamá ¿Qué tienes?
La voz de Pan, hizo que ella se levantara del golpe, la vio en el marco de la puerta, con una expresión bastante deprimente, contagiada de ese dolor que su madre sentía, pero Vídel, sonrió, forzó una sonrisa, pero Pan no le creyó.
—Nada… no es nada.
La pequeña apretó el marco de la puerta, casi como si quisiera triturarlo.
—¿Enserio me quieres mentir?—se acercó a ella, y se arrodilló al borde la cama.
—Estoy cansada, eso es todo. Ahora vete, toma una ducha, que ahora te preparo algo para que comas.
Videl levantó a su hija para voltearla y hacer que esta saliera de la habitación antes que ella, no quería que la viera llorando, en un estado fuera de lo que ella conocía. Limpió sus lágrimas, y en ese frío de ese invierno que se asomaba, se levantó como pudo, para recibir un dolor en el pecho.
—¿Donde está papá?
—Pan…—Videl fijó su mirada al techo, para tratar de no llorar. Su pregunta no hizo nada más que destruirla —Él no regresará.
—¿Qué?
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La manos de ella hacían la masa de las galletas, de un modo sincronizado con su madre que ayudaba con la preparación de esta, ya que Krillin había tenido que salir por el trabajo antes de lo acordado, así que simplemente Marron tuvo que aceptar hacer las galletas con su madre, y eso la alegraba mucho al final de todo. Era un modo de compartir algo con Dieciocho, y además su madre era buena cocinera, había de admitir ello. Marron comenzó a batir los huevos en una pequeña fuente para hacer mas masa, mientras su madre colocaba las primeras galletas en el horno, para que vayan horneándose.
—Entonces ¿Hoy saldrás con ese niño?—preguntó tan fría, mientras lavaba sus manos.
Marron afirmó, mostrando una pequeña sonrisa a su madre. Al regresar su mirada a la masa que ponía en los moldes, sintió un frío en su corazón, era raro ¡Que con ello! Era como si algo estuviera gritándole que no fuera, que se quedara en casa.
Que no se moviera.
Estaba incómoda ¿Por qué siempre le pasaban esas cosas? ¡Ahora! Marron quiso ignorarlo, y frunció el ceño algo molesta, pero algo hizo cambiar la expresión: Sintió las manos de su madre posarse en sus hombros, Marron la miró, y ella no le preguntó más que si se encontraba bien, que parecía bastante mal. Pero ella lo ignoró, Dieciocho no lo hizo, percibía todo lo que Marron sentía. Estaba realmente, muy mal, pero no quería que un tipo de sentimiento arruinara lo que ella tenía en mente para Goten. Aunque su piel ardiera de un modo raro, quería seguir en pie, por la persona que amaba.
—Marron quiero decirte algo—Su madre la soltó y se dio la vuelta para mirarla fijamente a los ojos.
—Si… dime—una sensación de nerviosismo la afrontó, le estaba carcomiendo el alma. El ambiente se puso tenso y oscuro.
Marron sentía, en el fondo del corazón que ahora todo era gris, que un calor, bastante raro quemaba en su pecho ¿Pero que rayos era lo que la sofocaba? Un frío espantoso llenó la cuidad, nieve y más nieve caía, tanto que hizo tiritar a Marron.
—Quiero que pienses las cosas antes de hacerlas. No te dejes llevar por lo que sientas—musitó—Debes mantenerte, centrada en lo que hagas, y no sé pero siento que estás muy confundida respecto a lo que sientes…Y tú no eres así.
»Mamá.
¿Pero por qué le decía eso? Marron entendía a la perfección, pero a la vez entendía que lo que ella le decía no era algo bueno, era porque quizás sentía y compartía el mismo sentimiento con su madre. A pesar de que esos ojos fríos como hielo, esas palabras habían sido diferente a lo que ella en su simple expresión, daba entender.
Dieciocho, volteó la mirada y vio por el rabillo del ojo a su hija apretarse el pecho. Como si estuviera entendiendo, todo lo que ella decía, pero a la vez lo dudaba mucho. Se escuchó un "sí" tan nítido, pero a la vez desvanecerse con la voz del viento, pero entendió en ese preciso momento, que si las cosas pasaban así serían.
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—Perdón Marron.
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Una noche tan fría lo arribó, la nieve por todos lados, él con un abrigo café, y una bufanda roja, y su corazón latiendo tan fuerte, tratando de llegando a donde él deseaba. Salió de casa corriendo, con las mejillas rojas del frío, para tratar de tomar un taxi y lo llevara a su destino, de una manera rápida, y aún así, lo único que había planeado era ir primero donde Marron, y luego irse rápidamente a con Trunks, aunque le costarán minutos enteros. En su corazón, latiendo a prisa, entendía, que quizás era arriesgado todo lo que hacía, que podría perder a uno de los dos si no lo hacía rápidamente.
Se detuvo, al ver un auto con el símbolo de CC, ubicado a dos cuadras de su casa, al verlo podría jurar que se iba a quedar congelado, y estuvo a punto de huir pero vio los ojos de Trunks a centímetros de él, con el ceño fruncido, y sus ojos brillando. Lo detuvo con la mano, y lo jaló hacia su lujoso auto negro, que por lo visto era casi de los últimos modelos de la compañía. Esta vez Goten, estaba siendo forzado a ir rápido, pero no podía debía ir con Marron.
No lo pensó.
Se dejó llevar por su desesperación.
Sin pensarlo Goten, se plantó con fuerza encarando a Trunks, casi tironeándolo, solo para que ya no hiciera más esfuerzo en llevarlo. El muchacho de ojos azules se quedó mudo, y lo vio ahí, frente al él, mirándolo con bastante furia, nunca había sentido tanta ira en él ¿Qué le sucedía?
Algo estaba yendo mal.
—¿Te sucede algo? ¿Pensé que querías divertirte?—preguntó, mientras sudaba frío, y miraba a un Goten que entornaba un amargo gesto.
Él Son, no hizo nada más que reaccionar ante lo dicho, se puso de pie, y sonrió débilmente disculpándose, dándole una excusa, tan idiota, que Trunks se la creyó solo porque era él. Pero aún, mirando Trunks en sus ojos podía percibir que Goten le ocultaba algo, y pregunta a través de sus expresiones y palabras ¿Por qué pensaría que no lo entendería? Goten miraba con melancolía, desde la ventana, y él lo observaba desde su asiento de piloto. Se preguntaba y no había respuesta. Porque hacía las cosas difíciles.
—Goten si tienes algo dímelo—puso una de sus manos en su hombro, pero Goten no hizo nada más que negar con la mirada y darle una sonrisa, sincera.
»Entonces vamos.
Aún así, algo no le cuadraba.
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Marron, estaba en ese mismo lugar donde siempre iban cuando eran niños, donde un frío infernal, ahora la cubría al completo. Una caja de color rojo contenía las galletas en forma de corazón con un listón del mismo color, en sus manos temblorosas por el nerviosismo, y sus pies incontrolables de solo pensar en él; pero estaba feliz en el fondo, el solo hecho de pensar que podría ser algo con él al fin, era una de las cosas que le darían razones para vivir, y seguir fuerte. Un pequeño vestido rosa de manga larga, pantis negras, botas y un abrigo por encima para cubrirse del terrible frío, había escogido algo que sea perfecto para la ocasión de ese día, esperaba ser lo más sencillo y adecuado para un momento como ese, pero aún así sus cabello había sido decorado con una cinta del mismo color que su vestido, y estaba tan bonita, que el mirarla se hacía un vicio. Las parejas pasaban frente a ella, abrazadas, mientras ella esperaba tiritándose que él llegara, pero ya se había retrasado, y eso la estaba desanimando. En su pecho estaba sintiendo como poco a poco este pesaba tanto, como si tuviera plomo, y la haría desvanecerse. Trató de reincorporarse y mantenerse firme, y no borrar la sonrisa de su rostro, pero le fue imposible ¿Quizás estaba ocupado? ¿Quizás llegaría pronto? Pese a todo, el pensar que llegaría la animaba, y creía que era capaz de esperar por él, ella esperaría el tiempo que fuera necesario, su amor era tan fuerte que creyó que era capaz de hacer todo.
Si se había permitido estar ahí, había sido el único motivo de llevar su amor a algo más, era un menester estar al lado de Goten, porque él era perfecto.
Su sonrisa se borró, y rápidamente, dejó caer ambos brazos, aún aferrada a la caja de galletas, eran diez minutos, que se habían vuelto casi una hora. Quería llorar, al punto de querer salir corriendo, pero recordó lo dicho por su madre, y trató de estar lo más calmada posible. Unos minutos más, y el frío era terrible, y ella solo parada en una esquina con la caja, sin una sonrisa, estaba tan triste ¿Qué le había pasado a Goten? ¿Por qué le hacía eso? Se sentía tan avergonzada, todas las personas la miraban como una loca, y estaba sintiéndose tan mal.
Estuvo a punto de avanzar y chocó.
—Discúlpame, ¿Te sientes bien Marron?—una voz delicada, alzó su mentón para enfocarla en unos ojos bastantes reconfortantes, que la miraba, que penetraban sus orbes llorosos, llenos de decepción.
Por instinto, se hizo hacia atrás, pero al darse cuenta de quién era, calmó. Y sonrió levemente.
—Oye, no debes asustarme así—soltó una risita, que hizo que el chico quedará totalmente hechizado—Makoto, me alegra que estés aquí.—lo abrazó fuertemente, respirando cálidamente en sus brazos. El chico se sonrojó al instante, pero luego sonrió.
—Estas, totalmente tiritando ¿Qué haces aquí tonta?—tiró un golpecito en su cabeza, haciendo que ella quisiera llorar, pero estaba feliz de que alguien tan puro como él le hiciera compañía. Aunque le daba vergüenza decirle que estaba esperando a alguien que parecía dejarla plantada.
—Y-Yo espero a mi amigo, es que es su cumpleaños—mintió.
Marron, tan tonta en pensar que él le creería ello, pero aún así le dolía admitir, que estaba perdiendo ante una batalla de amor, quería llorar, porque exactamente ya había pasado media hora desde lo acordado ¿Por qué ahora? Sudaba a pesar del frío, su corazón estaba herido, sinceramente ya había pasado mucho tiempo, los minutos eran un infierno, no podía dejar de sentirse totalmente mal. Sus ojos, brillaban, porque quería llorar, pero se hacía la fuerte. La necesidad de ver a Goten le ardía y le quemaba en el cuerpo, que era más inconsciente que consiente, todo la estaba atrapando en un agujero, donde todo era oscuro, cuando recordaba. Aunque el chico que ahora estaba ahí, le daba un brazo para sostenerse.
Tambaleó.
—Tonta, estás ardiendo—le tocó la frente, y vio como su rostro estaba totalmente rojo, y su ojos decaían lentamente—Debo llevarte a un hospital o con tu madre.
—No por favor, déjame aquí, tengo que esperar a Goten—balbuceó.
—Pero…—el chico la tomó de la cintura y la abrazó fuertemente, tratando de darle calor con su cuerpo. La acariciaba mientras ella desvanecía en sus brazos—Marron ese Goten, no vendrá ¡A pasado casi una hora!
—Pero… —lloró.
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Goten bajó rápidamente del auto, las flores casi marchitas, y él queriendo llorar. Es como si alguien le hubiera arrebatado, una parte del corazón, ¿Cómo había pasado todo esto? Se había permitido lo tonto: Dejar el amor de un lado, sin explicar las razones.
Pero era tarde para todo.
Al final, quizás ella ya se había ido, pero no quería perderla. No podía perderla ahora, por sus tonterías, sin su aroma, sin sus manos ¿Cómo podría vivir sin ella? Llegó ahí, en el momento exacto, donde ella estaba en brazos de un chico, casi como en un abrazo, casi como en un beso. Goten sintió el corazón hacerle trizas, la vio con alguien que no era él, de una manera que ni el jamás habría podido hacerlo con ella ¿Quién era ese tonto? ¿Por qué ella parecía sonreír y llorar a la vez? Tuvo tanta ira, que juro ir y darle un golpe a ese tipo, la flores en sus manos se hicieron añicos, sus ojos se hicieron vidriosos, pero tenía tan ira, había pasado por mucho para verla ¿Y solo así? De este modo ¿Con alguien que no era él?
Reflexionó en pos de hallar la respuesta—Tenia que haber alguna—en su mente en blanco, tenía que hallar una respuesta a lo que sus ojos veían, tomando distintos enfoques, del mismo lugar, de esa misma situación. Pero no la encontró, y entonces solo ahí decidió caminar hacia ellos, y susurrar el nombre de ella, que parecía conmovida por el abrazo del chico de cabello castaño. Tuvo tanta ira, al ver el rostro del chico, alguien tan guapo, como los chicos de revistas, era como un príncipe que tenía a la princesa de un nomo ¡Ahora era un estúpido! Él la consolaba, ahora él era quien la tenía en sus brazos ¡Estúpido, eres un estúpido Goten!, se dijo así mismo, y tiró las rosas al suelo, las que cayeron a los pies de Marron, que se regresó a tomarlas, y tratar de repararlas con caricias, y una sonrisa dolida. Makoto, miró la escena algo preocupado por ella, que parecía que se rompería si alguien la tocaba. Pero la admiraba tanto por ser fuerte.
—Pensé que no vendrías—musitó, aún así Goten pudo oírla, pero él no hizo nada más que fruncir el ceño—Goten me alegra que estés aquí.
El enfocó sus ojos asesinos al chico que sonreía apenado. Pero Makoto a la vez miraba a Marron solo para cuidar que no se desvaneciera por su fiebre en cualquier momento.
Marron se ensombreció.
—¡¿Que hacías con este tipo?! ¡Dime!—exclamó, hecho un manojo de nervios. Ella sonrió débilmente y se hizo hacia atrás por instinto, sabía que algo no estaba bien.
—Oye no le grites, ella estuvo esperándote aquí sola ¡Y tú ni siquiera te aparecías!—exclamó el muchacho de ojos verdes, casi como si compartiera el dolor de Marron. Se sentía tan mal, por ver a quién quería casi como una hermana, de ese modo.
Goten estuvo a punto de propinarle un golpe al chico, pero solo si no hubiera sido porque ella detuvo con la poca fuerza que tenía el golpe de él, y lo dejó a medias. Él la miró a ella con tanta furia, que se sintió muerta en vida, una espina se había clavado en ella de manera salvaje, recorriendo la sangre hirviendo en su cuerpo. Los labios secos por el frío, exhalaron, una última bocanada de aire, para hablar, finalmente, no pudo, antes de poder hacerlo Goten estaba frente al muchacho colgándolo, como si de matar se tratara.
—No, puedes quitarme a lo que más amo—exclamó—Ella es mi novia.
—Ella solo…Necesitaba ayuda ¡Tú eres un idiota por hacer esto!
Abrió sus ojos de golpe, y corrió hasta él. Para gritar, su nombre. Marron trató de hacerlo pero…
Lo detuvo del brazo, y esté en un arranque de ira, inconscientemente, la empujó fuertemente haciendo que esta caiga con la pequeña caja a casi un metro de él. La caja preciosa se rompió en mil pedazos, y Marron sintió el mal presagio cumplirse, ahora mirando a Goten, quien había soltado al chico, supo que él la había decepcionado. Sus ojos negros no pudieron creer lo que había hecho, solo por un arranque de celos, pero si supiera ella todo lo que había pasado para verla.
»Marron...
—Él solo trataba de ayudarme ¡Eres un desconsiderado! Estuve aquí desde antes de lo acordado, esperando a que vinieras, y pasaron horas. Y mírate ¡Estas apestando a alcohol!—las lágrimas se le salieron de los ojos— Sin embargo, estaba dispuesta a perdonarte lo que sea ¡Pero mírate ahora me pierdes de este modo! ¡Las galletas que te hice con tanto esfuerzo! ¡Eres un maldito malcriado! ¡Te odio Goten! ¡TE ODIO!
Marron aun ardiendo en fiebre, tomó sus propias fuerzas y se levantó como pudo, Goten lloraba ahora, el verla ahí, de ese modo, llorando tanto como él. La había perdido entonces ¡Era un idiota! Se dejó llevar por sus impulsos, solo porque se le hacía imposible perderla. Gritar su nombre le fue casi nulo, su voz ya no existía, ahora solo había un nudo en él.
El chico de cabellos castaños, tomó a Marron, la abrazó fuertemente aún en el suelo, haciendo que esta lloré en su pecho. En ese instante, Goten, no hizo nada más, que sonreír amargamente, y sentir que se desvanecería en cualquier momento.
»Perdón.
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—Me la llevaré ¿Está bien?—le dijo el muchacho a Goten, quien afirmó, casi como si hubiera conciencia de si mismo. Marron casi desvanecida, en los brazos de su amigo, y ardiendo en fiebre—Luego podrán hablar, pero ahora no ¡Ella se moriría si no la llevo a casa rápido!
—Esta bien. Solo cuídala.
Y tal como dijo, la había perdido. No a Trunks, a ella, a su único amor.
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—Sabes, no es por ser entrometido— le dijo, dándole un café caliente, y abrigándola con sus brazos—Pero él, parecía haber tenido un mal día. Y creo que vernos así, lo empeoró todo ¡Yo lo siento!—hizo una breve reverencia, pero ella solo le sonrió, y le dio un beso en la mejilla.
—Gracias por protegerme, eso te lo agradeceré eternamente.—se tocó la frente—Creo que me ha bajado la fiebre ¡Ya me siento mejor!—mintió.
Porque, ahora…
Ya no podía hacer nada más que mentir.
—Ya te dije que no hay nada que agradecer, además imagino su ira. Si mi novia me encontrara de ese modo contigo ya me hubiera matado—soltó una carcajada—Pero ella ahora está de viaje, así que no nos veremos hasta el siguiente mes ¡Es suerte!
Marron sonrió, estaba triste en el fondo, totalmente destruida y sentía culpa ¡Maldita sea! Se repetía en la mente, tantas veces, y repetía el nombre de él, como una encrucijada, el aroma de un hombre la perfumaba, y no de cualquier hombre, era el de Goten el cual la rodeaba, y era aquel del que amaba, del cual había esperado por tanto tiempo. Y no quería regresar a casa, sabía que cuando lo hiciera su madre, le haría daño a Goten por todo ¡No, no regresaría a casa! Se iría a cualquier lugar menos, donde sus padres ¿Pero a dónde?
—Creo que debo irme—le sonrió, dejando el dinero de su café sobre la mesa del lugar— Gracias por todo ¡Te visitaré pronto!
—Marron no debes pagarme, toma tu dinero—lo puso en su mano, haciendo que ella se sonrojara— ¿No quieres que te lleve a casa?
—No te preocupes— lo abrazó en signo de despedida, rápidamente sin dejarlo reaccionar, tomó su abrigo y salió del establecimiento casi con una sonrisa enfermiza dejando al chico boquiabierto.
Caminó, en medio del frío en busca de un taxi, de un taxi que la llevara a la casa de Bulma, o a cualquier otro lugar donde no se sintiera una desdichada, o cretina por dejar a Goten, porque a pesar de todo, quería perdonarlo ¡Pero no! ¿Con qué cara lo haría? Pero tenía cólera, en el fondo está furiosa, porque parecía venir de algún lugar donde había licor, es como si Goten, hubiera estado en algún Bar de la capital, mientras ella, solo se había estado muriendo.
—Goten…
Se acurrucó bien, sintió más frío que nunca, y la fuerza poco a poco irse. Al parecer la fiebre regresaba de nuevo, ¿Ahora que? ¿Moriría en manos del frío? Se hundió entre su abrigo, y suspiró levemente al sentir su cuerpo debilitarse y estar a punto de caer, las botas, y sus pies, todo en ello flaqueó haciendo que sintiera que no sobreviviría, que no solo por ello, si no por el subyugante dolor, que Goten le había propinado, él simplemente le había roto el corazón ¿Cómo perdonar lo que le había hecho? Y si quizás…
—¡GOTEN!—gritó en medio de la calle, haciendo que todos los peatones la voltearan a mirar. Ella lloraba y se quejaba sonoramente, mientras su cuerpo ya hacia desplomado en el suelo, aún aferrada a la fuerza, a la poco que le quedaba.
»Ámame…
Miró hacia arriba, unos ojos negros la observaron tiernamente, mientras ella solo pudo sonreírle y llorar aferrada a las piernas del hombre que acariciaba sus cabellos rubios. Él era cálido, él era diferente, le brindaba algo que jamás podría describir ¡Era Goten! ¡Era casi como él! Su pecho ardía, él la había hecho electrizarse ¿Por qué era perfecto? ¿Por qué él era así? Sin pensarlo, supo que su salvación había llegado. Un lugar donde podría dormir, en sus brazos, como un ángel para ella.
Y la pasión desbocada.
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—Bésame y desgasta mis labios con sabor a dolor.
—Lo haré, y enloqueceremos juntos.
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Abrió, los ojos pesadamente; lo primero que observó fue las luces del lugar pequeño, pero perfectamente ordenado, y más que eso era cálido. Sus ojos decaídos, se enfocaron en un pequeño escritorio, donde había una pila de libros, papeles y lapiceros, más allá sillones, con un televisor plasma totalmente lujoso. Asustada trató de levantarse, al no saber dónde se encontraba, tenía pañitos en la frente, y en una mesa ratona se encontraba lo que parecía medicina para la fiebre y gripe, ahora ella solo se encontraba en un sofá, con el vestido abierto, parecía que alguien la había estado cuidando mientras ella había estado inconsciente, pero en ese instante se sintió una tonta, quizás debió haberse ido con Makoto, él la hubiera cuidado y todo, pero creía que sería de más, él ya había hecho mucho por ella. Entonces ¿Quién la había cuidado?
Trató de levantarse, débilmente caminó hacia una ventana gigante, donde se dio cuenta que estaba en algo así como un edificio, más claro en un pequeño y lujoso departamento lejos de casa. Asustada volteó rápidamente para salir corriendo, pero no pudo una mano la detuvo en ese instante haciendo que ella gritara, y temblara notoriamente.
—¿A donde vas Marron?—la voz dulce de Gohan la apaciguó, su mirada la curó, y la hizo sentir en casa. Él ahora estaba ahí, cerca a ella para protegerla.
Un torbellino se formó en ella, él hombre del cuál creía sentir algo estaba frente a ella con una sonrisa tan dulce, que la conmovió hasta las lágrimas, dulcemente, como una niña lloró, al sentirse feliz por un momento. Gohan le traía algo, que era aterrador, y esa era lo que ella llamaba, felicidad, y sentirse protegida. Una niña como ella, se sentía bien con él, con alguien que podía conectar en su interior, y darle todo el apoyo en una sola palabra, él era la pieza que faltaba en ese día.
—Oh, Gohan…—lo abrazó fuertemente—Gracias. Gracias por cuidar de mí.
Él la acarició.
—Claro que no debes agradecer, yo lo hago porque te tengo afecto ¡Vamos Marron! Te conozco desde que eras una bebé ¿Crees que no haría esto por ti? —acercó sus labios a su cuello, para darle un tierno abrazo fuerte, aún Marron podía sentir la respiración cálida y profunda de Gohan descansar sobre ella—Vamos ahora tienes que descansar.
La jaló hacia el sillón donde la sentó, y arropó.
—¿Que te pasó?
—Tuve problemas con Goten— esquivó su mirada—él me hizo daño hoy… Y-Yo…
—Vamos ya no digas nada solo te hace mal. Mejor sonríe.
Acarició sus cabellos, Marron hizo lo que él le pidió, le regaló una sonrisa.
—Solo, que me duele, pero, es que el hacerme eso...
—Mi hermano ¿Enserio hizo eso?¿Tanto daño, como para que acabes así?—tapó sus labios con una mano.
—¡Si, pero yo lo amo! ¡Y estoy dispuesta…
—Marron, tu dolor es fuerte ¡Date un tiempo con él! Por tu bien.—le sonrió—Por ahora, cálmate y cúrate.
Marron sintió una espada clavársele en el pecho, mordió sus labios con fuerza para no llorar, y vio las manos de Gohan darle un té de durazno, calientito, como para darle ánimos, Gohan curaba su dolor ¿Cómo lo hacía? Él, ahora estaba para ella, y ella para él.
—Ahora, ¿Qué tal cómo van tus estudios?
—Bien, muy bien ¿Y tú en tu trabajo y matrimonio?—preguntó dándole un sorbo a su taza de Té, con una sonrisa entusiasta.
Gohan se oscureció, su sonrisa se borró completamente, y esquivó la mirada de ella.
—¿Tú aún te ves deprimido Gohan? ¿Te sucede algo?—dejó la taza de té a un lado, y apretó con fuerza la mano de él hombre de ojos negros, tal y como lo había hecho cuando cenaron juntos. Pero ahora había algo curioso, era indescriptible.
Gohan tambaleó, ella era como si viera su dolor ¿Qué la había diferente de Vídel? ¿Por qué brillaba más que Vídel?
En ese momento Marron, le dio fuerza.
Ella en él algo encendió, sus labios deseaban con total ferocidad impregnarse en el dolor de ella, y se contuvo, reprimió ese deseo tan enfermo por ella ¡Por esa niña! Y se sintió cochino, al desearla, al mancharla con sus deseos perversos. Calmó su respiración, y volteó su mirada hacia otro lado, dejando a una Marron boquiabierta.
—Gohan, yo no tuve un buen día, pero aún así: Estoy dispuesta escuchar si algo te sucede ¡cuenta conmigo!—sonrió dulcemente que. El hombre se sintió excitado por su dulzura. La mezcla que ella despertaba en él, era la imaginación de una mente adolorida, que quería soltar su dolor, en ella.
—Marron…
—Gohan, ¿Puedo hacer algo por ti?
Esa pregunta lo desencadenó todo.
—Perdón…
—¿Perdón?—preguntó ella sin poder reaccionar, antes de hacerlo Gohan ya había hecho algo.
Sus labios temblaron al sentir a Gohan, en su boca moverse contra la suya, como si buscara algo, su rostro se prendió de un color carmesí, estaba tiritando, sentir a Gohan en su boca, moverse con total desenfreno ¿A dónde se había ido Gohan, el tierno? Era una fiera, tratando de ser él mismo, consolándose en los labios de ella, y tratando de ser uno solo.
»Abre lo boca—dijo sutilmente, a lo que Marron accedió rápidamente, y dejo que él despertara en ella, su deseo más pasional.
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—¿Estas enfermo?
—¡Estamos enfermos!
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Marron al fin cerró los ojos, se dejó llevar por el juego de Gohan, sintió su corazón palpitar, a fuerza, a una velocidad tremenda. Pero estaba deseando más que nada que esto fuera más allá, Gohan la había olvidar su dolor, sus frustraciones con esos besos, con sus caricias.
»Oh, Marron nunca me había sentido tan vivo…
Gohan apretó a Marron, la hundió en el sillón, la empujó, hasta que sus labios, pidieran aire, para volverse a fundir. Nunca en su vida, había tenido un beso como él que le estaba dando, nunca había sentido tanto placer en un solo instante ¿Pero que hacía? Juraría, que si alguien no paraba, tendría sexo con él esa misma noche, pero aunque le fuera difícil de creer lo haría porque le gustaba, le gustaba lo que Gohan le daba con su boca.
»Basta Gohan—dijo, pero fue en vano, sus actos decían otras cosas. Con sus manos, desabotonaba la camisa de él, tocaba cada retazo de piel de Gohan, se sumaba en la locura, de estar pérdida en alguien.
Él la empujó, la acostó en el sillón y se posicionó sobre ella para intentar alzar su vestido, y besar cada parte de ella. Quería hacerlo, quería hundirse en ella hasta perder la cordura, ella lo volvía loco, loco… Marron lo detuvo, lo empujó haciendo que cayera al suelo, y ella se levantó de golpe, se cubrió con sus manos, y se soltó de lágrimas.
—¿Que fue todo lo que pasó?—preguntó ella, mientras trataba de hallar se una explicación a lo que acababa de suceder ¿Cómo es que pasó? ¡¿Cómo?! Si hace un segundo conversaban, y ahora simplemente estaban al borde de tener intimidad.
—Marron, lo siento—se arrodilló ante ella, tomando sus manos, para llorarle, para pedirle que lo perdonara. Ella solo lloraba, aún espantada por lo que había pasado.
—¡Tu eres como un hermano para mí! ¡Estas casado Gohan!—exclamó ella, casi en un grito, pero se contuvo, al saber que todos los vecinos se enterarían de ello.
—Y-Yo lo siento—limpió su rostro, de la desesperación, pero decidió decirle la verdad—Marron, te soy sincero… Tú eres algo que me despierta de un modo que no pudo contener, mirarte me hace desearte del modo más salvaje debajo de mí… Tu Me haces sentir vivo.
El ceño de ella se frunció, su rostro se puso tan rojo, y tembló hecha una manojo de nervios.
—¡Eres un pervertido!—exclamó tirándole, una bofetada. Pero Gohan no se movió ni un ápice—¡¿Y que con Vídel?! ¡ ¿Y tú matrimonio?!
»Videl…
—Marron, yo…yo—apretó sus parpados fuertemente, llevando ambas manos hacia su rostro, finalmente se volteó para apoyar su espalda en el sofá, dándole esta a ella—He tenido problemas en mi trabajo, he tenido problemas en mi matrimonio ¡Y te mentí! He tenido que lidiar con un estrés horrible, sin embargo, cuando me sentía tan cansado de todo lo que me sucedía, Vídel no lo notaba, no notaba que me estaba muriendo de dolor por dentro.—hundió su rostro en su brazo— Ella, solo vivía por un bienestar superficial, para la familia ¡Pero ella es tan perfecta y no merece ser manchada por mi egoísmo! ¡Por mis problemas!—suspiró, mirando fijamente a Marron. Ella con sus ojos le daba fuerza, ella era algo que no quería dejar ir—Pero cuando me sentí tan solo, y sin fuerzas. Te encontré ese día en mi casa, con esa bata blanca, tan dulce y me preguntaste "¿Te sientes bien Gohan?" Y no sabes cuánto me alivió ese que alguien se preocupara por mí, alguien que estaba fuera de mi alcance. No comprendí, como pasó, pero tú te habías metido en mí solo con sonreírme... Preocupándote por mí.
Algo ardía, en su noción, no podía comprender como sus palabras habían sido capaz de hacer que se sonrojara, que sintiera algo descomunal. Pero no, no debía pasar, debía contener lo que el trataba de que pasara, porque él es un hombre casado, con una hija, y el hermano de alguien que adoraba profundamente. No podía ignorar los perjuicios, el pecado que sería él ¡Debía olvidarse! Él, solo era un pecado, una mancha oscura de ese día, doloroso, él, era un mancha en su corazón ¿Es que acaso trataba de desfogarse con ella? ¿Que era lo que quería? No hubo respuesta en su cabeza, quizás solo era un capricho de un hombre derrotado por el dolor, alguien que buscaba calor ¿Pero por que ella? Sus labios temblaron, sus ojos miraron a Gohan fijamente, él solo se agachó.
Acomodó sus lentes, y se puso de pie.
—Lo siento.
Paso por su lado y ordenó el desastre, tan rápido que sus ojos no pudieron percibirlo.
—Gohan—estiró sus manos en pos de alcanzarlo.
Un sentimiento de locura lo abrumó ¿Cómo es que acaso no había podido retenerse? De seguro, estaba loco, quizás solo necesitaba irse lejos, debía alejarse de Vídel, de todos, inclusive de Marron, porque le había hecho daño, en solo un segundo ¡Solo era un idiota por desfogarse en ella! Porque, ella no merecía eso, era alguien muy dulce para servir de pecado. Era un hombre casado, con una hija y la familia perfecta, quizás desesperanzado, pero fuerte, incluso con sus problemas había sabido salir de ellos, pero ahora lo que menos entendía era el porque de esa situación, porque esta vez era difícil ¿Por qué no sentía lo mismo? ¿Por qué ya no tenía esa necesidad por Vídel? Si ella lo había sido todo, sí él, solo quería hacer feliz a su familia. Y ahora Marron en frente. De él, ahí, asombrada, al borde de las lagrimas por su culpa, y tan confundida como él.
—Gohan me iré—dijo arreglando sus vestimentas, y cabello. Se levantó del sofá, hizo una reverencia y le sonrió fingidamente.
Se paralizó, acomodó sus anteojos, y regresó su mirada a ella.
—Marron, no te vayas aún. Mira son las tres de la mañana ¿Está bien? Quédate por hoy, y mañana podrás irte tranquila a casa—La detuvo, un en su rostro estaba esa expresión, tan seria, él era diferente de nuevo— Por favor…
—P-Pero…—La mano de Gohan, la puso nerviosa, sus ojos brillaron como nunca ¡Maldita sea que encanto! ¿Por qué?—Esta bien, pero me iré, y no quiero volverte a ver ¡¿Está bien Gohan?!
El sonrió tiernamente, y asintió. Si solo, no dejaba que él se muriera ahí, sería perfecto.
—Vamos ¿Comamos algo? Y luego reviso tu temperatura ¿Vale?
—Si… Y tomaré un ducha.
—Lo que sea, pero siéntete cómoda y olvida…
Marron le tapó la boca en un acto rápido y delicado, casi sonrojándolo, y haciendo que ella vibrara —No hablaremos de eso. Por favor Gohan.
Gohan sonrió por debajo de su mano, estaba bien así, ya no la haría preocuparse más, estaba bien si ella le sonreía, y podía conversar con ella. Solo quería que no lo odiase, que todo volviera a la normalidad, pero por qué ahora después de sentir deseo ¿Sentía algo por ella de un modo diferente?
¿Estaba enamorado?
»Marron…
Nota de Autor:
Hola gente bonita y bella. Después de meses el capítulo siete de este fic. Y gracias ante todo por leerme, y seguirme aunque sea un anónimo.
Mil gracias a todos, y espero que les haya gustado este capítulo, ya saben que al fin este fic a llegado a su clímax, y se está desenvolviendo poco a poco. Aunque sinceramente me ha dolido escribir muchas cosas, pero sha saben lo escribiré, con todo mi corazón para que quede perfecto, y no quede ni porque protestar.
Estoy planteando, que esta historia tenga unos catorce capítulos, o por ahí, si no lo hago más corto o más largo, haré todo por el bienestar de la historia y de los lectores.
Al igual de los personajes.
Gracias por leerme, les mando muchos besitos, y sobretodo un saludo especial para Atal15 quien siempre me animaba a continuar con la historia ¡MUCHOS besos!
Y a cada lector anónimos
¡Nos vemos!
¡BANANA FISH!
