Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

N/A: La referencia al hechizo multiple viene de los poderes que tiene Kilgrave (Villano de Jessica Jones) y sus habilidades por que las personas hagan todo lo que él les dice, claro que según la historia de Jessica Jones se puede proteger la mente para que no se les pueda manipular, eso se traduciría a que con Oclumancia también se estuviese protegido, pero no será tan sencillo protegerse de un encantamiento múltiple.

¡Hola! Bueno, después de un mes, vengo a dejar un nuevo capítulo, sin duda espero que sea de su agrado, la historia sin duda será DracoxGinny, salvo que para que se entiendan los problemas que tendrán ellos, es necesario revisar que tal va el futuro, posiblemente los primeros cinco o seis capítulos sean del hijo de ellos, pero intenté sin duda hacer de esos capítulos algo digno y no aburrirles antes de que llegáramos a la parte Drinny.


Capítulo 02: Nuestro Reflejo.

Lily Luna Potter estaba al frente, mientras el Ministro de Magia hacía lo suyo, el rumor de que Harry Potter había traicionado y masacrado a la familia Weasley junto a los Malfoy, esa noche antes de Navidad, era algo que nadie podía soportar, incluyéndose, no había perdonado aún a su padre, pero lo amaba demasiado como para creer que el desprestigio era algo necesario, cuando había salvado a todas esas personas al librarlas de Voldemort.

Su vista se perdió entre tantas caras conocidas, deteniéndose en la de él, Rastaban Malfoy, que estaba entre la gente, sin importarle nada, nadie lo relacionaría con los Weasley a pesar del cabello rojo marca Weasley, ni siquiera, porque luciera como una copia de su padre, Draco Malfoy, su rostro era impasible, observando la ceremonia de desprestigio, como se había referido James.

Lily se abrió paso, decidida a llegar a él, para pedirle que detuviera eso, que su padre había aprendido de sus errores, que estaba realmente arrepentido, que él no había podido hacer algo así, no realmente.

Se detuvo junto a Rastaban, que ni siquiera la observó, no le importaba que estuviese junto a él, y sujetara su brazo para llamar su atención, estaba ahí, quieto, con su metro noventa y cinco, sus brazos fuertes y su piel ardiente, levantó la vista para ver a su padre, y su mano soltó de inmediato al hombre que sujetaba, en un instante, todas las cualidades de Rastaban Malfoy se habían esfumado del hombre junto a ella, para estar frente, en el lugar que ella había abandonado unos minutos antes.

Esta vez, los ojos de Rastaban se posaron en ella, y una sonrisa torcida apareció en sus labios, estaba rodeada de él, sólo él, pero sabía que sólo eran ilusiones, estaba jugando con su mente, y ella ni siquiera lo había notado, había aprendido oclumancia, y era bastante buena en ella, pero aun así, su mente estaba en plena disposición para él.

La única persona que seguía siendo esa persona, era su padre, que la observó preocupado al ver su rostro de pánico, cerró los ojos, y apretó los puños tan fuerte que sus brazos comenzaron a temblar, la voz de Rastaban Malfoy susurraba dentro de su cabeza, lo suficiente, como para perturbar sus pensamientos, para quitar su estabilidad.

El Ministro de Magia guardó silencio, cuando una voz comenzó a invadir sus pensamientos, no reconocía la voz de ese hombre.

—Traidor –dijo un mago frente a él.

—Traidor –repitió una bruja detrás de él.

—Traidor –repitió Harry Potter frente a él.

La mirada de Kingsley se vio perturbada cuando todos los presentes comenzaron a llamarlo traidor, no eran ellos, lo sabía, ese mago tenebroso tenía que estar detrás de ello, observó a Harry, que no dijo nada más.

OOo

El Ministro de Magia sufre un percance en la ceremonia de destitución de Potter.

Hoy, al medio día, fue la ceremonia pública de destitución del Auror más famoso de todos los tiempos, el mago Harry Potter, quien se hiciera famoso con tan sólo un año de edad, tras derrotar al mayor mago tenebroso de todos los tiempos, ha sido destituido del cargo que ha tenido como jefe del Departamento de Aurores desde que tiene diecinueve años, tras una fuerte acusación, de que Potter, usando su puesto, llevara a cabo un ataque no autorizado a la casa de la ahora difunta familia Weasley, donde todos los miembros que sobrevivieron a la guerra del 02 de Mayo, terminaron muertos, incluyendo al primogénito de la prestigiosa familia Malfoy. Donde incluyendo a todos los menores de edad, murieron a manos de éste mago, que una vez, había sido el héroe de todos.

Así mismo, a mitad de la ceremonia de desprestigio, los medimagos tuvieron que hacer su aparición para atender al Ministro de Magia, ya que mientras decía su discurso, sufrió un ataque de histeria, los medimagos han informado que el Ministro se encuentra bien, pero que no hay rastros de que el percance fuese natural, sino provocado.

Hay rumores que apuntan a Potter, y su gran habilidad en las artes oscuras, con las que ahora se le relaciona, tuviesen algo que ver, para evitar su destitución a tan prestigiado cargo.

Nota de: Miranda Skeeter.

Lily aventó el diario El Profeta a la chimenea, observó a su padre y después a sus hermanos, que estaban observando como el fuego consumía el ejemplar.

—Hemos destruido siete, nos faltan miles –se burló Albus.

—Fue él –informó Lily, llamando la atención de sus hermanos y su padre.

— ¿Quién? –interrogó James.

—Rastaban, lo vi en la ceremonia, se metió en mi mente como si fuese algo tan… fácil, ni siquiera mi habilidad en oclumancia pudo mantenerlo lejos de mí.

—Él no usa Legeremancia –informó Harry –no sé qué use, pero es bastante eficaz, obtuvo mis memorias, sin ni siquiera meterse en mi mente.

—No entiendo porque sólo yo lo vi, y el Ministro no, ni siquiera tú.

—Kingsley no lo conoce, puede ser que ni siquiera lo reconozca ahora, se ha vuelto un hombre –se encogió de hombros Harry y sonrió débilmente –es casi una copia de su padre, sólo que pelirrojo.

—Lo sé –negó Lily.

—Así que sólo tenemos que buscar a un Draco Malfoy pelirrojo –se burló Albus.

—No sé porque tendríamos que buscarlo –gruñó James.

—Papá ¿qué tan poderoso es él?

— ¿Por qué lo preguntas?

—Porque hubo un momento en el que todas las caras, de todos los presentes, menos la tuya y la del Ministro, se volvieron la de él, fue extraño y aterrador, pero a su vez, tanta habilidad y destreza en la magia me sorprende.

—Tal vez sólo estaba buscando impresionarte.

— ¿Por qué él querría impresionarme? –gruñó enfadada ante el comentario de Albus.

—Por la misma razón por la cual te buscó en tu oficina en el Ministerio –contestó en el mismo tono Albus.

—Fui yo quien le puso ese tonto nombre –le recordó –y vino a decirme que no le gustaba, sólo para eso, para nada más, o, claro también para intentar ponerme en contra de mi padre, pero mientras más avanza, más considero que mi padre es inocente de toda esta injusticia.

— ¿Estás tan segura? –indagó Harry al ver la fiereza de su hija menor.

—Sí, papá –suspiró –alguien más está detrás de todo esto, y quiero averiguarlo.

—Creo que a nadie le conviene meterse entre la ira de un mago tenebroso y la verdad –sugirió James –pero si vamos a hacerlo –continúo haciendo sonreír a su hermana –creo que sé cómo.

—Estoy dispuesta a todo, James –admitió Lily.

—Eso es bueno –sonrió –creo que necesitamos contactarlo.

—Sé cómo hacerlo –sonrió –tomará una semana.

—No importa –sonrió James.

OOo

Lily esperó toda la noche en su oficina, pero él jamás apareció, se suponía que leía las ediciones del Diario El Profeta, para saber que pasaba con Harry Potter, pero el mensaje oculto en su antigua publicación, pareció ser ignorado olímpicamente.

Se colocó su abrigo para ir a las chimeneas y poder largarse de ahí, tal parecía, que no era la chica principal, se burló, leía demasiadas historias muggles, siempre eran las mismas, la chica que es completamente normal, y de la nada aparece el chico apuesto que vuelve su mundo un caos, que todo su cuerpo le grita que no, pero su mente se avienta al peligro ¿o es al revés? No recordaba muy bien, bueno, hubo un momento en el que ella creyó que su vida se volvería así, que sería la única persona con la que Rastaban Malfoy, se sentiría cómodo, y a pesar de ser un poco extraño, ella podría cambiar su naturaleza, bien, los libros muggle apestaban, y ella también.

Aventó enfadada su abrigo al sofá de su apartamento, fue hasta la ducha y tomó un merecido baño.

—Creo que las personas que tardan demasiado tomando un baño tienen demasiados problemas.

Lily se giró asustada cuando escuchó la voz de Rastaban, los ojos del chico jamás bajaron a ver lo que la toalla había dejado al descubierto, pero agradeció cuando la tela floto entre ambos, cubriéndola.

—Creo que…

—Ya –la interrumpió, estaba recostado sobre la cama, del lado de Stuart McLaggen, el prometido de Lily.

—Leíste mi nota –musitó cuando terminó de enrolarse en la toalla.

— ¿En serio crees que soy de las personas que leen el periódico? –se burló.

—Leíste mi nota sobre Lord Mors, y estás aquí, aunque ciertamente, dije mi oficina.

—Sí, no me gustan las trampas, para ser honesto –negó –te diré una cosa, no leo tus estúpidas notas, sólo para aclarar.

— ¿Cómo supiste todo? –se cruzó de brazos.

—Ana lo hace –contestó –ella me dijo que me llamaban Lord Mors, sí, si no lo recuerdo mal, tenía a tu padre frente a mí, burlándome de sus memorias, ella me dijo que fuiste tú, puedes preguntarle a él, sino me crees. Y bueno. La persona que me informó de que tenía una cita contigo, fue una atractiva rubia de nombre Miranda Skeeter.

— ¿Miranda? ¿Y cómo es que ella…?

—Muchas preguntas, no contestaré, no es una entrevista.

— ¿Quieres que te entreviste y así contestes? No lo sé, por ejemplo ¿Por qué hiciste eso en la ceremonia de mi padre?

—Era una ceremonia de desprestigio, no es como si estuviese recibiendo los máximos honores.

— ¿Por qué? –insistió.

—Porque es divertido ¿tiene algo de malo?

— ¿Divertido? Tienes treinta años ¿sigues siendo un niño, es acaso que no tuviste infancia? –soltó enfadada, y cuando sus palabras resonaron en lo profundo de su mente, se arrepintió, lo había herido y hecho enfadar, pensó.

—Sólo soy cuatro años mayor que tú –se burló –y no, no sigo siendo un niño, soy un hombre, al menos la última vez que me revisé mis partes íntimas –sonrió –y mi infancia terminó cuando tenía seis –se encogió de hombros sin darle mucha importancia.

Se levantó y avanzó hasta ella, que instintivamente retrocedió, hasta que el cabello de Rastaban fue lo único que pudo ver, sintió su respiración cálida en su cuello, haciéndola tragar saliva.

—Me temo infórmate que estás equivocada sobre mí –se alejó.

—No sé de qué me hablas –se mordió el interior de la mejilla.

—No voy a armar el rompecabezas de tu cabeza, creo que sabes la razón por la cual tus pensamientos están siempre dispersos cuando me ves ¿no? –Sonrió –aunque es divertido, ver el miedo en tus ojos, puedo olerlo también, y al mismo tiempo, eso te excita, eres extraña, Lily Potter.

—Eres un imbécil –gruñó enfadada y lo empujó para escapar de la cercanía con él, que sólo se burló.

—Tampoco eres tan importante.

—No veo que haces aquí –soltó exasperada.

—Pensé que era un lugar más cómodo que tu fría oficina –se alejó y comenzó a deambular por el cuarto –hubieses pedido la oficina de Rita –comentó sin dejar de pasear.

—Ella es la jefa…

—Pudiste usar las influencias de tu padre, digo, todos ustedes son unos inútiles, no son tan hábiles como su padre, es por eso que tú eres reportera con un cargo menor en el Ministerio, mientras tu hermano Albus finge que tiene un buen trabajo, que por cierto –observó a Lily –no tiene, y James –sonrió –recuerdo a James, éramos amigos, mucho mejor que yo volando en la escoba, tengo que admitir.

Lily frunció el ceño, nunca había visto a Voldemort, pero podía imaginar que para él, no había nadie mejor en nada, pero en cambio, Rastaban admitía que James era mejor que él en vuelo, y que eran amigos, además, había sonreído ¿Qué clase de mago tenebroso era ese?

—James es jugador profesional en los Chudley Cannons –informó Lily.

—Lo sé, es guardián, como mi tío Ronald, sin contar con sus tratos, en el mundo muggle ¿cierto? Creo que el imperio sigue siendo una maldición imperdonable, lo siento, no estoy familiarizado con eso –se burló.

—Creo que eres un gran mentiroso –rebatió ella.

—Sé que te mata la curiosidad, así que… -sonrió y avanzó hasta la puerta de la habitación –por cierto, tu novio está en tu closet.

Lily frunció el ceño y avanzó hasta el closet, observó sobre su hombro, pero Rastaban ya no estaba ahí.

—Stuart –lo movió –Stuart ¿estás bien?

—Sí –se agarró la cabeza –no sé ni cómo es que llegué al closet.

— ¿No recuerdas nada? –frunció el ceño.

—No, iba a tomar una ducha, abrí el closet y entré por mi propia voluntad, pero… no recuerdo mucho después de eso.

—Claro, ven, vamos a que te recuestes.

oOo

Había sido una mañana complicada, Stuart seguía molesto porque lo había obligado a dormir del lado de ella en la cama, pero posiblemente el aroma que Rastaban Malfoy había dejado en esa parte de la cama, le iba a ser muy difícil de explicar.

Observó a Miranda, mientras observaba las cartas que su asistente le había organizado, tal vez Lily no hubiese usado a su padre para tener un buen puesto, pero ella había usado a su madre, Rita Skeeter, para tener un buen lugar en el Diario El Profeta.

—Justo te estaba buscando –gruñó la pelirroja.

— ¿Quieres ayuda para que pagues tu alquiler? –Sonrió –ya sé, es sobre la nota de tu padre ¿cierto? No puedo hacer nada, la edición ya salió.

—Quiero saber porque le dijiste a ese hombre que mi nota decía…

—Lily, Lily, no sé de qué me estás hablando, así que si eres tan amable de informarme, llegué ayer en la noche, no había nadie aquí, salvo yo.

Lily frunció el ceño, lo más normal es que Miranda hubiese alardeado sobre Rastaban, no sólo con ella, sino con todo el mundo, tal vez él hubiese omitido el oh, lo siento, soy el nuevo mago tenebroso, mucho gusto. Pero era atractivo, y Miranda amaba alardear sobre que los hombres guapos siempre iban tras ella.

— ¿Quién es Ana? –frunció el ceño Lily al escuchar Miranda formular la pregunta.

Miranda Skeeter.

Mi carta es para informarle, que su noticia ha sido satisfactoria para nosotros. Esperemos que su desempeño siga siendo formidable.

Ana.

Lily le quitó la nota y salió de la oficina de la rubia, él había mencionado que Ana, era la que leía las notas, así que posiblemente, Miranda estuviese bajo algún tipo de hechizo.

Entró a la oficina de su padre, estaba con una barba de dos días, con un vaso de whiskey de fuego en la mano.

— ¿Cómo puedes quitar un hechizo en una persona? –lo interrogó.

—No sé de qué me hablas.

—Creo que Rastaban hechizó a Miranda Skeeter para tener información, una tal Ana le envió una nota, y ayer…

—Ana –contestó –esa mujer posiblemente fue la que hechizó a Miranda, es muy capaz en la magia.

— ¿Quién es ella? –interrogó Lily.

—Creo que alguien que está más que interesada en los poderes de Rastaban.

—Así que… se acuesta con él.

—Posiblemente, según lo poco que entendí, Rastaban no salió del radar de Ana desde que era pequeño, si él tiene necesidades, posiblemente ella supo satisfacerlas.

—Ya veo –frunció el ceño –iré a ver como quitar ese hechizo.

Asustó a James cuando apareció sin avisar, él escondió algo, así que ella no hizo preguntas, pero sin duda las palabras de Rastaban la golpearon nuevamente, James era la persona indicada.

—Lils –la saludó.

—Necesito algo –se cruzó de brazos.

—Claro, dime y veré que puedo hacer.

—Lo necesito pronto, hoy mismo, de ser necesario –sonrió.

— ¿Qué tan complicado?

—Agua de la catarata de los ladrones.

— ¿La catarata que nos contó nuestro padre? La que está en Gringotts.

—Sí, de esa misma –sonrió.

— ¿Por qué no le dices a Albus? Él trabaja en Gringotts.

—Sí, pero necesito eso sin que nadie se entere.

— ¿Por qué acudes a mí? Albus puede conseguirla sin necesidad…

—Un contrabandista es mejor, y creo que lo eres.

— ¿Qué? –Abrió los ojos sorprendido –espera… papá no lo sabe ¿o sí?

— ¿Es cierto? –chilló enfadada.

—Tal vez un poco –se encogió de hombros –sólo por hobbie.

—Después solucionaremos eso, James, ahora quiero eso.

— ¿Por qué tanta urgencia?

—Rastaban Malfoy, ha embrujado a Miranda Skeeter…

—Ya, estás celosa ¿no? De que alguien más también tenga su atención.

—Por supuesto que no –frunció el ceño.

—Lils –la observó su hermano –yo era amigo de Rastaban, siempre le gané en Quidditch –sonrió James –lo conozco, vino a verme, antes de ir contigo.

—Ya, no soy la única Potter a la que visita ¿por qué tendría que sentirme especial desde un inicio? –se encogió de hombros.

James se puso de pie y le entregó una cantimplora de piel de dragón, Lily observó a su hermano sorprendida, ese tipo de material no era muy común en esas épocas, además, tenía Charlie Weasley, escrito con letras doradas.

—Rastaban me lo dio, me dijo que la pedirías, así que te ahorraría el viaje, y a mí los problemas, es agua de la catarata, la probé, y funcionó tal y como mi padre nos dijo.

—Así que va algunos pasos delante de nosotros.

—Él va muchos pasos delante de nosotros.

—Ya, así que le quitará el hechizo y me hará desperdiciar el agua –negó –es un idiota inteligente –sonrió.

—Lils –la detuvo su hermano –sé que Rastaban puede lucir muy interesante ahora, sobre todo para una chica como tú, pero, lo conozco, incluso aunque pasaran años sin verlo, no ha cambiado mucho, salvo que ahora es un mago tenebroso, claro –se burló James –pero el Rastaban que se sentó en ese sofá, seguía siendo el mismo niño que jugaba conmigo Quidditch, si él intenta algo, es mejor que no lo creas, quiere vengarse de nuestro padre, no lo olvides.

—No entiendo –se cruzó de brazos.

—A Rastaban no le interesas como mujer, sólo quiere dañar a papá, y sabe que enamorarte es una forma cruel de atacarlo. Él no tiene intenciones serias contigo, no las tiene ahora, y no nacerán mañana, como en tus tontos libros para muggles ¿te queda claro?

—Eres tú, o él quien está diciendo esas palabras.

—Soy yo, Lils, James Sirius Potter, tu hermano mayor, la manera en la que Rastaban se inmiscuye en tu mente, es tan imperceptible en el inicio, hasta que te das cuenta, que has rebelado todo, y ni siquiera lo recuerdas, así tengas un rompecabezas, pensando que podrás evadirlo.

—Estás hablando por él ¿cierto? –se burló.

—No –admitió James –sólo estoy tratando de advertirte.

—Gracias por la advertencia.

—Sabe que te gusta –le informó, y Lily se detuvo –sabe sobre esa fantasía tuya.

—James –lo observó sobre su hombro –hay una razón por la cual, él vio esa fantasía, los hombres, son fáciles de distraer cuando se trata de sexo, y de engañar, cuando su ego va de por medio –le guiñó un ojo a su hermano.

oOo

Lily estrechó la mano de la rubia que estaba sentada frente a su escritorio, era demasiado común, pero aun así, podía llamar la atención de un hombre, gracias al cuerpo.

— ¿En qué puedo ayudarla? –sonrió.

—Sólo quería conocerte, Lily Luna Potter, sin duda soy la última que falta en hacerlo.

—Lo siento –sonrió confundida –no comprendo.

—Seguro conociste, o reconociste a Rastaban ¿no es así? –sonrió.

—Ana –contestó seria.

—Así que es cierto –sonrió divertida –te gusta Rastaban.

—No sé de qué habla.

—Cuando Smart se lo dijo a Rastaban… sin duda lo dudé, pensé que eras una chica inteligente, pero ya veo que no es así.

—Creo que está aquí porque de cierta forma, cree que soy competencia.

—Eres una niña tonta, sólo eso –se encogió de hombros.

—Por supuesto –sonrió.

—La competencia, la estás creando tú, sin embargo, yo no tengo que pelear por algo que simplemente, es mío –se encogió de hombros –o dime, Lily ¿te acostaste ya con él? –Negó Ana –te observó atentamente mientras accidentalmente se te cayó la toalla frente a él –se burló –no, creo que no te miró, incluso, creo que te cubrió ¿no es así? Ese patético intento de distraerlo, vaya arma de seducción.

—No me importa lo que creas –se cruzó de brazos Lily.

—Sólo una cosa –se puso de pie la rubia –esa cantimplora, deberías guardarla para alguien especial –sonrió divertida y elevó el mentón, con suficiencia –porque algo me dice, que esa catarata, se ha secado desde hace un mes, tú decides, Miranda Skeeter, James Sirius, Albus Severus, o tu padre –se encogió de hombros –espero que no le guardes rencor a Rastaban por eso –se arregló el vestido pegado.

Lily aventó las cosas de su escritorio, sabía que James no había sido James, además para saber lo de esa fantasía, tenía que haberse sincerado mucho con James, y un mago tenebroso, comportándose así, era imposible, así que por eso, su padre no había contestado la pregunta.

—Maldita sea –bufó Lily.

Avanzó hasta las chimeneas, tenía que encontrar a alguien lo bastante bueno, como para ayudarle, y no le quedaban muchas opciones, así que optó por la más obvia, al menos para ella, su tía Luna.

La rubia le abrió la puerta completamente sorprendida, hacía mucho que no la visitaba.

—Hola tía Luna –sonrió Lily.

—Hola, linda, pasa, pasa, justo tengo una visita.

Lily avanzó hasta la sala, el hombre pelirrojo estaba sentado a su entero placer, sus largas piernas estaban sobre la mesa de té.

—Tía Luna…

—Rastaban –habló la mujer –ella es Lily.

—Dije que vendría por ayuda ¿no es cierto? –le sonrió a la rubia.

—Así es –sonrió encantada.

—Así que también hechizaste a mi tía Luna.

—Disculpa –se burló –hace años que no nos vemos, no puedes hablarme así.

— ¿Años? –Se burló –te recuerdo que anoche…

— ¿Anoche? –Él elevó una ceja, haciéndole ver incluso más atractivo de lo que había lucido antes –omite esos detalles ¿quieres? –hizo una cara de disgusto.

—Pero…

—Claro –se burló el pelirrojo –Ana, sin duda, sabía que estaba divirtiéndose, pero no supe que se hacía pasar por mí.

—Claro, como si el olor a poción multijugos no…

— ¿Poción multijugos? –Se burló el pelirrojo –no, no, sin duda no es nada de eso ¿quién necesita poción multijugos, eh? –Negó divertido –puedo ser quien yo quiera, a la hora que yo quiera, sin necesidad de una poción multijugos, sus habilidades en la magia sin duda me están dejando triste –hizo un puchero.

—Te haré chocolate, tu abuela Molly me dijo la receta.

— ¡Eso sería perfecto! –dijo divertido, señalando a la rubia.

— ¿Tú fuiste a ver a James?

—No, esa también fue Ana –se cruzó de brazos, y recargó la cabeza en el respaldo del sofá.

—Es bastante habilidosa ¿no te parece? ¿No es una fuerte competencia para el mago tenebroso?

—Ella sería una bruja tenebrosa ¿no? –Se burló –y sus habilidades, Lucy, no has visto nada de lo que ella es capaz de hacer.

— ¿En la cama? Y es Lily.

—En todos los aspectos, Lulú, Ana es –abrió los ojos y le dedicó una mirada profunda –una bruja con muchas habilidades, naturales –la señaló para hacer énfasis –sus conocimientos no vinieron de una botella, o de libros.

—Tu madre aprendió todo en botellas y libros.

—Sí, lo sé, pero mi madre era fabulosa, no necesitaba mucho sus libros, la magia en ella era natural, no fabricada.

—Tal vez porque soy mestiza ¿no? –se mofó.

—Mi tía Hermione era nacida muggle, y Lucía, no eres ni siquiera un gramo igual de talentosa que la tía Hermione –le señaló de nuevo.

—Aquí está el chocolate –sonrió Luna.

La taza llegó hasta Rastaban flotando, él ni siquiera se dignó a abrir los ojos, la taza quedó suspendida en el aire junto a él.

—Quiero que quites el hechizo de mis hermanos y de mi padre –ordenó.

—Yo quiero a mis padres, a mis abuelos, primos y tíos vivos ¿y qué crees? –se burló.

—Eres un mago tenebroso ¿no eres tan bueno? tal vez deberías pedirle a tu muy habilidosa Ana –bufó.

—Lily, no seas grosera con él.

—Estás bajo un imperio –le echó en cara.

—En realidad, no es ningún imperio –Rastaban la observó y por fin se puso de pie –se llama encantamiento múltiple, se necesita mucha habilidad y destreza, para tenerlo en más de dos personas al mismo tiempo.

—Ana lo hace por ti, porque comienzo a creer que…

—Arrodíllate –ordenó y Lily lo hizo sin chistar –sólo la persona que lo hace, puede mandar a las personas hechizadas –le sonrió.

—No te creo –bufó.

—Tía Luna, creo que el tío ocupa verte, deberías ir a verlo.

—Desde luego.

Luna se desapareció, dejando su casa completamente vacía, bueno, salvo Rastaban y Lily, que lo observó enfurecida.

— ¿Por qué no te levantas? Tengo un poco de hambre, hazme un sándwich, lechuga, tomate y jamón, en ese orden.

Lily se levantó y fue a preparar el sándwich, y por más que intentó prepararlo en otro orden, no pudo, lo hizo perfectamente en el que Rastaban lo había ordenado.

—Ya no tengo hambre, quédate quieta en ese lugar y cómelo tú –ordenó y Lily comenzó a comer, a pesar de que no tenía hambre.

—Ya entendí…

—No hables –ordenó y se desapareció de ahí.

Lily terminó su sándwich, y por más que lo intentó, no pudo hablar para enviar un patronus, ni podía moverse. Maldito fuera Rastaban.

—Así que eres obediente, Laura –soltó el pelirrojo después de aparecerse frente a ella, con un rostro impasible, ahora entendía porque James le había dicho eso, aunque había errado un poco –claro, ya puedes hablar.

—Eres un idiota.

—Uy ¿se supone que tengo que sentirme ofendido por eso? –rió.

—No, porque es la verdad.

—Tu padre es un asesino…

— ¡Él no es un asesino! –bramó.

—Es la verdad ¿por qué te ofendes, Luisa?

—Cambiar mi nombre es tu técnica de volverme loca ¿cierto?

—No –se burló –olvido fácil tu nombre, es tan irrelevante –soltó y Lily tuvo que morderse el interior de la mejilla, eso había herido su orgullo.

— ¿Quién más está bajo tu hechizo múltiple? –inquirió.

—La mitad del Ministerio –se encogió de hombros –y… alguna que otra persona, no recuerdo.

—Y… ¿no hay forma de librarse de ese hechizo?

—No lo sé, deberías usar el agua de esa cantimplora y averiguarlo.

Lily negó, y aunque usó toda su fuerza de voluntad, se terminó toda el agua en ella.

—Listo –murmuró sin ánimo.

—Ahora veremos si el hechizo dejó de funcionar.

Chasqueó los dedos y la escoba llegó hasta ellos, él sonrió divertido.

—Veamos Lucinda, sube a la escoba, sube lo más que puedas, y arrójate desde lo alto –se cruzó de brazos, pero Lily no se movió, así que sonrió triunfante –vaya, sí que te has liberado –negó, con fingida decepción –listo, ahora –ordenó.

Lily subió a la escoba, comenzó a elevarse, y cuando se elevó lo más que ella podía, se lazó en caída libre, sin poder desaparecerse, sin poder murmurar un hechizo, sin poder hacer completamente nada, cerró los ojos cuando estaba a unos metros de estrellarse contra el piso.

—Tengo ganas de un sándwich –dijo la voz de Rastaban, así que abrió los ojos, su rostro estaba a poca distancia del de él.

— ¿Por qué? –inquirió.

—Querías estrellarte, bien –se encogió de hombros y terminó por caer, sofocándose.

—Mi padre dice que eres idéntico casi físicamente a tu padre, me pregunto si él era un patán idiota como tú, o simplemente, sacaste lo patán idiota de…

—Mi padre era un patán idiota –admitió –mi tío Ron lo decía, así que tiene que ser cierto, también recuerdo que llamó traidor a tu padre, antes de que sus ex compañeros de trabajo y su mejor amigo lo mataran –negó –todos somos unos patanes idiotas, unos somos más que los demás, simple como eso.

—No sé por qué estás haciendo esto.

—Es normal –contestó con el rostro tan impasible como siempre.

—No entiendo porque lo haces, comprendo que mi padre te hiciera daño…

—A mí no –la observó.

— ¿Por qué todo esto? La venganza…

—No lo he matado, aún –aclaró –pero lo haré, pero creo que no será pronto, y él lo sabe.

—Deberías matarlo ya, supongo…

—Él tardó dieciséis años, para obtener su venganza contra Voldemort, acabó con sus horrocruxes, lo torturó de alguna forma, puedo hacer eso, no lo sé, otros diecisiete años –sonrió divertido –no sé tú, Lena, pero… tengo todo el tiempo del mundo, matarlo es… irrelevante, incluso más que tú, en mi venganza.

—Lo estás logrando –murmuró ella.

— ¿Qué de todo? –sonrió.

—Herirme –admitió.

—Lo sé, por eso lo hago, me gusta que mis ideas, den resultado, simple y sencillo como eso –se encogió de hombros –supongo que esto realmente destroza tu fantasía de la familia feliz, con los tres hijos pelirrojos, siendo la heroína porque fuiste la única en domar al mago tenebroso ¿no es cierto? –sonrió, Lily lo observó, pero sus ojos estaban fríos, desconectados de todo y todos.

—No eres tú –murmuró.

— ¿Quién soy yo, según tú?

—El hijo de Ginevra Weasley, nieto de la adorable Molly Weasley y…

—Sí –sonrió –también soy nieto de un ex mortífago, al que tu padre mató, por mis venas corre la misma cantidad de sangre Weasley como Malfoy –le recordó –y… aunque cuando era niño, quería seguir los pasos de mi madre, creo que los pasos de mi abuelo Lucius son los más indicados.

— ¿Qué dirían tus padres ahora? –bufó Lily.

—Les preguntarás cuando te mate –se encogió de hombros –pero mi padre me dijo, antes de que el tuyo lo matara, que no habría nada, que pueda hacer, para decepcionarlo.

—Tu padre cambió por Ginny.

—No todos son como mi padre, y Lina… no todas son mi madre, ella era una mujer digna, para hacer a mi padre un hombre diferente ¿en serio compararás nuestra relación, con la de mis padres? Eres una chiquilla tonta.

—Siempre pensé que de haber sobrevivido, serías…

—El haber, es una palabra curiosa, existe, pero su significado, no.

—Lo noté –soltó bajando el rostro.

—Dile a tu padre, que he puesto tres mandrágoras más, una, por cada uno de sus hijos, y que sin duda, agradezca, que tu madre esté muerta.

—Eres un…

—Dile, que me interesa saber que le dice –se burló.

—Cada mago tenebroso tiene su talón de Aquiles, no serás la excepción.

Querida, no estoy siendo tenebroso, ni siquiera malo, no he matado a nadie aún, ¿por qué tendría que castigarme alguien? –Lily cerró los ojos, cuando la mano pesada y grande de Rastaban se colocó en su mejilla –dile a tu padre, que a pesar de todas las similitudes entre él y yo, sólo me veo a mí mismo.

Lily abrió los ojos cuando dejó de sentir su mano en su mejilla, la conexión que tenía con él, era demasiado pronta para llamarlo amor, tal vez era atracción, pero había surgido muy rápido, tal vez, sólo era parte del hechizo múltiple.

oOo

Harry se quedó quieto ante la información que Lily le había dicho.

—No comprendo, papá –anunció la pelirroja.

—El espejo de Oesed –aclaró –Dumbledore me dijo que… sólo el hombre más feliz sobre el mundo se pararía frente al espejo y se vería a sí mismo –observó a su hija –yo jamás he podido verme a mí mismo, cuando era joven, mis padres, y ahora… incluso ahora… no me veo a mí mismo, jamás lo he logrado.