Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, pues aquí estoy de nuevo dejando otro capítulo, espero que sea de su agrado y no aburrirlos con capítulos tan largos, ya sé que están aquí por el Drinny, no se desesperen, tendrán Drinny, pero ya lo he dicho, necesito avanzar un poco la linea temporal de Rastaban y todo eso, para poder dar el DracoxGinny que se ha prometido.
Por cierto; ya lo he aclarado por privado; pero quiero hacer participe a todo aquél que lea y no comente, sé que Rastaban es un personaje que tendría que tener un desarrollo profundo por ser el antagonista de facto, y que su actitud infantil, y fanfarrona tan de Draco que no va para un antagonista de categoría, tienen toda la razón, pero es apenas el inicio (tres capítulos) hay muchas cosas que él quiere lograr y que no se volverán realidad si no lo hace así, espero que le den una oportunidad al antagonista.
Capítulo 03: Primera Aparición.
Lily observó a su padre, no terminaba de comprender que tan importante era verse a sí mismo en un espejo en el problema que había entre Rastaban y él, aun así omitió su comentario, lo que menos quería era alterar a su padre, si lo que ese idiota le había dicho era cierto, su padre no era su padre y no terminaba de confiar en él, ni siquiera en sus hermanos.
—Es mejor que descanses, papá –le sonrió.
—Algo no anda bien conmigo –aceptó –desde que me llevaron a ese sitio, no me siento yo mismo –observó a su hija.
—Tiene que ser tu imaginación, no es…
—Eres muy joven para esto, pero, Lily, ni siquiera me sentía de esta forma cuando Voldemort se adentraba en mi cabeza, esto es mucho peor –la observó un segundo –dime ¿estás segura de que no te dijo nada más?
—Nada más ¿cómo qué tendría que decirme?
—No lo sé, algo más, algo sobre lo que me hizo, sobre lo que me ocurre, le gusta torturar a las personas de formas extrañas, sin tener que ensuciarse las manos, estoy seguro de que te dijo algo más, no es el primer mago tenebroso que me he topado en mi vida, así que dime, Lily ¿qué más te ha dicho?
—No me ha dicho nada, ve a dormir papá –pidió con una sonrisa.
—Algo debió decirte –caminó hasta ella y la sujetó del cuello, estrellándola contra la barda –que sigas aquí significa que te preocupa algo.
—Papá –intentó alejarlo, sí que algo andaba mal con su padre, sus ojos esmeraldas estaban opacos, sin vida, las ojeras eran pronunciadas y sus labios estaban agrietados.
—Dímelo ¿qué me está pasando? Me estoy volviendo loco, y no sé porque, dímelo Lily –suplicó soltándola.
Lo observó atenta, no sabía a ciencia cierta a qué se refería Rastaban con eso de las mandrágoras, no se lo había explicado, y según lo que recordaba de la clase de herbología en Hogwarts, no tenían muchas propiedades, y desde luego volver loco a una persona, no era una de sus pocas habilidades.
—Sólo dijo que tenías que agradecer que mamá estuviese muerta –musitó, su padre se sujetó el rostro y se desplomó en el sofá.
—Ese maldito hijo de perra –vociferó.
—Ginevra Malfoy no tiene la culpa de nada –le recordó enfadada –en todo caso, papá –Harry la observó curioso por lo que su hija fuese a decir –todo esto es tu culpa por asesinar a toda su familia.
—Un hombre asesinó a toda mi familia y no por eso me volví un mago tenebroso.
—Posiblemente porque eres muy débil –sonrió enfadada –dime ¿hubieses podido con Voldemort con sus Horrocrux puestos? –Negó –o si nunca hubiese dividido su alma, dime ¿hubieses podido con él?
—Es bastante inteligente, nunca debí subestimarlo cuando me dejó ir –se burló y negó –cuando me liberó, Lily, lo vi como una clara muestra de debilidad, y pensé que era demasiado joven y blandengue para ser un buen mago tenebroso, pero lo he subestimado, y ese ha sido mi primer error con él.
—No comprendo lo que dices.
—Le gusta ver a las personas sufrir, pero poco le importa el dolor físico, a él le agrada el dolor emocional, llevarte al borde de la locura, aislarte y disfrutarlo, te ha estado poniendo de su lado.
—No es estar del lado de alguno de los dos. –se justificó Lily con un claro deje de enfado. –sino más bien ser una persona normal, tener un poco de humanidad, mataste a todos los suyos ¿por qué?
—La profecía ¿por qué más lo haría? No los hubiese matado si ellos me hubiesen dejado asesinar a Eltanin, a Rastaban, a Ginevra y Draco Malfoy –se burló –pero se interpusieron en mi camino, sólo queríamos evitar esto.
—Y terminaron provocándolo –se burló –no sé de quién fue la idea, pero fue estúpida desde un inicio.
—Tú no sabes nada de vivir en tiempos oscuros, Lily Luna Potter –se mofó.
—Tienes razón, no lo sé pero pregúntale a Teddy si le agrada el saber que sus padres murieron por nada –vociferó furiosa –muchos perdieron a alguien importante en la segunda guerra, papá, y tú y el estúpido Ministro jodieron no sólo la vida de un niño inocente en ese momento, sino que jodieron incluso la suya, al provocarnos esto, y sí, no he vivido en tiempos oscuros, pero algo me dice que sin duda las cosas se pondrán bastante malas.
—Lily…
—Ya lo has dicho, que ese tonto niño se meta a tu cabeza es mucho peor que cuando Voldemort residía en ella, ahora imagínate, de lo que es capaz de hacer Rastaban Malfoy.
—Nadie va a seguirlo, ya todos están hartos de las guerras –se quejó Harry.
—Han pasado casi cuarenta años de esa guerra, somos una nueva generación, papá, y que nunca se te olvide que hay supremacistas que no dudarán ir a su lado, posiblemente Voldemort fuese mestizo, pero Rastaban es sangre pura y…
—De las sangres más puras que verás, posiblemente deberías hacerle una reverencia la próxima vez que lo veas.
—Sé más específico –pidió Lily.
—Cuando aún salía con Ginny, los Mortífagos la secuestraron, la tuvieron unos meses, es obvio que no sabíamos la razón, hasta que Malfoy nos informó, que por la sangre de los Weasley, esos pobretones por los que no dabas ni un knuts, terminaron siendo herederos directos de Morgana, y bueno, los Malfoy tienen razones para ser engreídos, eran descendientes de Merlín, así que hija, la mezcla de un Malfoy y un Weasley, traería obviamente una criatura más que poderosa, nunca pensé en Eltanin como una amenaza, era demasiado cálida y adorable para pensar en ella siendo una bruja tenebrosa, pero Rastaban, él es otro tema.
—Cielos papá –se quejó la pelirroja –eres ciertamente el colmo, mejor ve a dormir.
—No puedo, cada que cierro los ojos, tengo estas visiones terribles.
—Pues deberías tomar una poción o algo que facilite tu sueño.
—Tienes razón, iré de inmediato a buscar una con un medimago, espero que no me den veneno o algo así –admitió con una sonrisa.
—Todo estará bien.
Lily observó el reloj cuando su padre se fue, si tenía suerte, podría encontrar a su tío Neville, pero, sólo recordar a Rastaban jugando con la mente de su tía Luna, suspiró, era bastante jodido no poder confiar en nadie, ni en tu sombra.
Y eso que las cosas aún no están demasiado jodidas, pensó Lily cuando llegó a los terrenos de Hogwarts, avanzó tan rápido como pudo, es obvio que le observaron con mala cara pero no le negaron entrar, después de la ceremonia de desprestigio de su padre, los Potter no eran tan bien vistos por el mundo mágico como antes solían serlo, pero no le importaba.
Neville estaba sentado aun en su oficina, le observó serio y después le otorgó una sonrisa, un tanto incómoda, pero sonrisa al fin, Lily suspiró, de todos sus profesores, él era su favorito, y era complicado para ella tener que ser tratada incómodamente por Neville.
—Lily, que gusto tenerte aquí –se levantó y caminó sin ganas hasta ella.
—No mienta, profesor Longbottom, comprendo que ahora se sienta de esa forma.
—Luna y yo nos libramos de estar muertos porque mi abuela me obligó a ir con ella a cenar –confesó –Lily, tu padre fue un gran amigo para mí y para Luna, pero ahora, espero que comprendas que si bien mi relación con Draco nunca fue buena, Ginny era junto con Luna, una de mis mejores amigas, y lo que tu padre les hizo, no es…
—Rastaban está vivo –soltó de la nada haciendo que el hombre se tensara.
—Esa es una muy mala broma, Lily –informó enfadado.
—Yo pensé lo mismo cuando se presentó conmigo, tío Neville, tienes que creerme –suplicó –no estoy a favor de lo que hizo mi padre, pero creo que gracias a él muchos pudieron sobrevivir.
—Lástima que los Weasley no estén de acuerdo en eso ¿no es verdad? –se burló.
—Ella está aquí por las mandrágoras –dijo una voz aterciopelada.
Lily observó al fondo de la habitación, Neville también se giró apresurado, ninguno de los dos se había percatado de la presencia del hombre pelirrojo.
—Las mandrágoras, Lily ¿es acaso que no prestaste atención en clase? A todo esto ¿quién es él? ¿Tu novio?
—En realidad ella lo desea desesperadamente, pero no, tío Neville, soy Rastaban y...
Lily observó la reacción del profesor de Herbología, le había bastado escucharlo afirmar que era el hijo de Draco y Ginevra para que Neville Longbottom lo estrechara entre sus brazos en un abrazo tan cálido.
—Es cierto –pronunció conmocionado –si tan sólo lo hubiese sabido, Rastaban –le observó con ojos llorosos –yo no hubiese dejado que nadie te lastimara, te hubiese llevado con Luna y conmigo, te hubiésemos criado como un hijo y…
—Lo sé –aceptó con una sonrisa y apretó el hombro del hombre –eres todo digno de ser un Gryffindor –observó el lugar –a veces me pregunto la cara de mi padre y la de mi madre al saber a qué casa me hubiesen mandado.
—Es que ya lo sabes –sonrió Neville.
—Deberías decirle que eres el nuevo mago tenebroso, Rastaban –se burló Lily –creo que al tío Neville no le agradan esos temas.
—Rastaban ¿eso es cierto?
—Verás, padrino –se encogió de hombros –hay muchas cosas que la hija de Potter no sabe, y sin embargo, lo pregona.
—Típico de Lily, por eso está trabajando donde está.
—Tío –se quejó.
—No soy un mago tenebroso aún, ni quiero serlo, pero posiblemente mis acciones harán que me cataloguen como tal.
—Tus acciones –repitió el rubio observándolo curioso.
—Deberías leerle el libro de las Mandrágoras –ni siquiera hizo nada, el libro salió volando rápidamente hasta las manos del profesor, que lo sujetó.
—Aquí sólo dice lo mismo que enseño en clases.
—Cierto –negó –nunca vine a la escuela tan famosa como Hogwarts pero bueno, aprendí mucho mejor que todos aquí –deberías –se puso de pie, junto las manos y fingió abrir un libro, y para sorpresa de los dos extras ahí, un libro pesado y desgastado apareció en las manos del hombre mayor.
—Eso fue asombroso, ni siquiera Dumbledore mostró esa habilidad.
—Él era bastante avanzado porque no leía los libros de esta biblioteca –sonrió encogiéndose de hombros –sólo susurra y él te enviará al apartado.
—Mandrágora –pronunció Neville, las hojas comenzaron a avanzar rápidamente.
—Espera, eso no, es irrelevante, es lo siguiente –movió la mano y las hojas avanzaron un poco más –ahora sí, puedes decirle.
—Raíces de Mandrágora, una planta mágica que penetra en las mismas profundidades del alma, y retuerce la mente para –se detuvo lentamente para levantar la vista hasta Lily, no sabía porque razón quería saber sobre las raíces, pero eso no le agradaría para nada –experimentar los peores temores de una persona.
Lily observó a Rastaban, poco le importaba que pudiese leer sus pensamientos, todo le sería más fácil si no le pareciera tan atractivo y sus acciones no fueran tan… espeluznantes.
—Bien ¿por qué querías saber sobre esto? –interrogó Neville.
—Porque tu querido ahijado, ha puesto una raíz a mi padre y ahora…
—Oh –sonrió enternecido el pelirrojo –significa que no fui tan malo en esa clase con Ana –se encogió de hombros –no soy tan perfecto –admitió haciendo que Neville le devolviera la sonrisa encantado.
—Me recuerdas tanto a tus padres –admitió.
—También has usado tu hechizo con él ¿cierto?
— ¿Pero qué dices? Claro que no, es mi padrino –a alguien tengo que tenerle respeto, joder –bramó –eso y que es el elegido y no tu padre.
Se llevó un caramelo a la boca; Lily frunció los labios, a veces quería aporrearlo aunque sus acciones le parecieran encantadoras y atractivas.
—Es el hechizo, a ti parece que te puse amortentia y no otra cosa –frunció el ceño enfadado –y es incómodo, ya sabes, eso de te gusto pero tú a mí no.
—Ya lo habías dejado en claro, y que me parezcas encantador no significa que muera por ti –soltó enfadada.
— ¿Segura que no? –elevó una ceja coqueto.
—Sin tu hechizo, no –aclaró.
—Aprendes rápido, eso me agrada Lulú.
—No seas grosero, su nombre es Lily –lo reprendió Neville, Rastaban sonrió encantado y observó a su padrino para después poner los ojos en blanco.
—Lo siento, Lily –pronunció su nombre tan sensual que ocasionó que su estómago pesara un poco.
— ¿A qué viniste? –cuestionó Neville interrumpiendo el hilo de pensamientos de Lily que seguía embobada con Rastaban.
—Ya lo dijo Lily –observó a su padrino –he venido a decirte que estoy vivo, padrino, y que tengo planes para la sociedad mágica, así que… no te interpongas, porque no voy a detenerme por nadie, ni siquiera por ti.
—Necesito que me digas tus planes.
—Eh. Bueno, no tengo uno fijo aun –se burló –soy indeciso, tienes que comprenderme infancia difícil, pero en cuanto lo piense mejor, lo sabrás.
En un segundo, se habían quedado solos, Neville observó a Lily que suspiró, esperaba que fuera lo que fuera que le hacía actuar como idiota frente a él, se terminara lo más pronto posible, por su bien, ya estaba con la autoestima un poco baja a causa de su trato.
—No puedo creer que sobreviviera –aceptó Neville.
—Le has abrazado con demasiada efusión y tratado con tanta familiaridad que me asusta –compartió Lily.
—Nunca podrías comprenderlo, Lily –la observó y fue hasta su asiento –tus amistades no son ni de cerca tan fuertes como las que Ginevra y yo desarrollamos a través de los años, por algo soy el padrino de Rastaban.
—No fuiste el de su primera hija, no es tan fuerte.
—Bueno, soy su amigo, Ronald era su hermano, y adoró a Eltanin desde que sospechó que Ginny estaba embarazada, era justo, y no me molesta ser el padrino del segundo hijo –aceptó –para nada, adoro a Rastaban.
—Porque piensas en ese niño de seis años –recordó la chica –pero ya no es ese niño, comprende, no sabemos lo que planea y…
—Exactamente, Lily, no sabemos qué es lo que planea, no podemos tacharlo de mago tenebroso.
—Usó raíces de mandrágoras con mi padre, y lo tortura ¿eso no es ser lo suficiente tenebroso para ti, tío Neville?
—Tu padre mató a su familia entera –contestó serio, sin dejar de ver a Lily –y no lo consideras aun un mago tenebroso ¿no es así, Lily? –Sonrió –no te culpo, porque sé que le quieres, es tu padre, si bien no es justificación para Rastaban, es poco lo que hace en comparación con lo que tu padre hizo –suspiró abatido –Hermione estaba embarazada cuando la mataron, ni siquiera pudo decirle a Ron que serían padres, mataron a todos los descendientes, a Victoire, a Molly II, a Dominique, a todo aquél que tenía sangre Weasley, y no bastante con eso, detuvieron a Lucius Malfoy imputándole un delito que no cometió.
—Lucius Malfoy…
—Si bien no era un recuerdo bonito capaz de llamar un Patronus, Lily, él se había mantenido limpio después de la guerra, no tenía nada y aun así, tu padre fue a encarcelarlo, y accidentalmente, un dementor le dio el beso –se burló –Narcissa sobrevivió porque por su sangre no corre la Malfoy, aun así se suicidó –negó –muertes muy sospechosas, si me permites.
— ¿Mi padre sabía que Hermione estaba embarazada? –Neville frunció los labios, no quería contestar la pregunta, sabía que eso lastimaría de sobremanera la imagen que Lily tenía de su padre –contesta.
—Sí, lo sabía, había incluso pedido ser el padrino –levantó la vista hasta la pelirroja que se llevó la mano derecha al pecho y su respiración se agitó.
—Mi padre es un monstruo –chilló decepcionada.
—Lo siento, Lily, sé que adoras a tu padre, pero… esa es la verdad.
oOo
Harry despertó bastante repuesto, la idea de su hija había sido magnífica, tomó una ducha y se rasuró, su humor había mejorado considerablemente de lo que había sido; bueno, seguía sintiendo el peso de la culpa sobre sus hombros, el pasado se había negado a quedarse oculto, y no le importaba ser degradado, ni ser señalado, a decir verdad ya estaba cansado de que todos lo vieran como un ejemplo a seguir, de que todos esperaran algo de él. Lo que le afectaba era la forma en la que sus hijos se habían enterado, y aunque dijeran que estaban de su lado; si seguían escarbando el pasado, sabía que no había nada que le quedara, se quedaría solo.
La última cosa que realmente le había afectado había sido perder a Charlotte, y ahora estaba perdiendo lo que le quedaba de ella, sus hijos, y con eso sí que no podía. Salió a la sala completamente como nuevo, observó a su hija y sonrió, fue hasta ella pero lo evitó por completo.
—Lily ¿Qué ocurre?
—Dime ¿hay algo de lo que digas que sea cierto? –cuestionó enfadada.
—Yo… lo que te digo…
—Fui al Departamento de Aurores anoche –informó –no hay ningún expediente de la noche que mataron a los Weasley y Malfoy, tampoco del arresto de Lucius Malfoy –sonrió –la noche del suicidio de Narcissa Malfoy hay un expediente que te señala en Wiltshire, papá, tu escuadrón estuvo cerca de la mansión Malfoy esa noche, y tu segundo señala en su reporte que la operación Dulces sueños fue excelente, que la bruja peleó y se resistió hasta que la maldición asesina del jefe de escuadrón iluminó el lugar.
Harry bajó la vista, en su tiempo como jefe del Departamento había tenido que matar a muchos magos y brujas en defensa propia, pero ese caso en específico, no había sido el caso.
—Lily por favor –suplicó –déjame explicarte lo que pasó.
—No me importa si el Ministro te envió papá, Narcissa Malfoy no te hizo nada ¿por qué asesinarla?
—Porque sí era un peligro –informó viendo a su hija –sabía la verdad del porque actuamos esa noche, y amenazó al Ministro con exponer las razones, no queríamos ni nos convenía crear pánico en los magos.
—Y por eso la mataste, ya no te reconozco papá –negó dolida –mataste a Hermione porque esperaba un hijo de Ronald ¿cierto? –Harry desvió la vista –porque sería otra estirpe de Morgana y una posibilidad…
—Podía ser, pero no sería ni de chiste tan poderoso en la magia como los hijos de Malfoy y Ginevra –soltó –no podíamos dejar cabos sueltos.
—Pues dejaste uno, y felicidades, el peor de todos.
—Dime que no te unirás a él, cariño –pidió.
—Yo no sigo los ideales de magos locos, papá –negó –no, no me interesan ni el poder ni la supremacía de la sangre, no soy sangre pura como él, y no me interesa torturarte, creo que tu conciencia es suficiente para eso.
Salió del apartamento no sin antes informarle que haría a sus hermanos parte del conocimiento que había adquirido, las cosas estaban por cambiar y no sólo en la vida de Harry Potter, sino de toda la comunidad mágica, una guerra más por la supremacía y la sobrevivencia de la sangre pura estaba tocando sus puertas, mejor dicho, ya las estaba derribando, sólo era cuestión de tiempo que todo esto explotara.
Fuera lo que fuera que Rastaban estuviese planeando, o cuales quiera fueran sus planes, no sería nada bonito para nadie, podía lucir atractivo y amigable, y aunque sus verdaderas intenciones siguieran bien ocultas, algo muy dentro de él le decía que eso sería peor que Voldemort y Gellert Grindelwald.
El mundo a su alrededor se detenía a observarlo y a susurrar sobre él, era la primera vez que esas actitudes ajenas eran por algo malo, la gente por primera vez no lo abordaba y le hacía alusión a lo mucho que le agradecía por salvar al mundo de un monstruo malvado como lo era Voldemort. Ahora deberían de culparlo no sólo de matar a todos los Weasley y Malfoy, también de provocar al nuevo, estaba ansioso por saber que nombre o lema tendría Rastaban, ya estaba "El Amo de la Muerte" también "El Señor Tenebroso" admitía tener una curiosidad morbosa por saberlo.
—Asesino –se atrevió a decirle un mago.
—Y te hacías llamar a ti mismo Salvador del Mundo, no eres más que un asesino.
Harry los ignoró, siguió caminando, no podía esconderse en su casa y quedarse llorando todo el día, bien, lo había hecho y aunque no se sintiera orgulloso, sabía afrontar las consecuencias de sus actos, eso era lo que les había enseñado a sus hijos, y bueno, él tenía que hacer lo que por tantos años se repitió.
—Señor Potter –sonrió incómodamente el hombre.
—Vengo a ver a mi hija –contestó serio.
—Mejor concédame una entrevista –lo interceptó Miranda Skeeter.
—Si fuese a dar una entrevista, se la daría a mi hija, no a usted.
—Aparte de todo, le agrada el nepotismo, no me sorprende –se alejó burlona.
Observó a Miranda Skeeter y sin proponérselo siquiera, alzó su mano, todo el mundo se quedó callado en un momento; observándolo aterrado, todo lo mejorado que había estado esa mañana había sido como un espejismo para él, porque sus ojos estaban opacos, las ojeras eran pronunciadas, y se veía completamente demacrado.
—Crucio.
La mujer se comenzó a retorcer en el suelo, llenando el espacio con gritos ensordecedores, dejando a todos los presentes completamente petrificados, quienes aún dudaban que Harry Potter era capaz de hacer algo como de lo que lo acusaban, en ese momento, no quedaría ni la menor de las dudas. El niño que vivió era capaz de todo; ya había matado una vez a inocentes ¿Quién les decía que realmente no era algo que hiciera frecuentemente?
—Él es el nuevo mago tenebroso –susurraron en el fondo.
Se escuchó un nuevo alboroto, Harry levantó la mirada, la figura pelirroja que le observaba aterrada era su hija, bajó la varita y la guardó entre su ropa, como si nada hubiese pasado, le otorgó una sonrisa, que lució siniestra más que otra cosa, y caminó hasta ella.
—Cariño, tenemos que hablar.
—Alguien ayúdeme a llevarla a la enfermería, necesita ser atendida.
Nadie se movió, Harry Potter había llegado hasta su hija, inclinó la cabeza y negó, suspirando porque nadie se atrevía a auxiliar a su retoño para llevar a Miranda Skeeter a la enfermería.
—Te ayudaré, cariño.
—Ya has hecho suficiente –soltó enfadada Lily –ahora vete de aquí, o atente a las consecuencias, no tardarán en enviar un escuadrón por ti.
—Que se atrevan –retó –no por nada fui el jefe del Departamento, tengo buenas habilidades, puedo con ellos.
—Es que aquí nadie duda de que puedas acabar con ellos, ni siquiera yo, vete.
Harry negó y salió del lugar, todos la observaron, y cuando estuvieron seguros de que el padre de la pelirroja no regresaría, corrieron a ayudarle para auxiliar a la chica desmayada.
—Tu padre es el nuevo mago tenebroso.
—Eso es ridículo –bramó.
—Piénsalo, se necesita ser muy hábil en la magia oscura para vencer a un mago tenebroso, y hasta el momento, sólo tu padre ha podido con uno, así que él ha podido ser capaz de salir por ahí, encapuchado aterrando personas ¿no lo crees?
—Él no es capaz –musitó, pero la verdad, comenzaba a dudar de todo.
oOo
Lily alejó la foto en movimiento completamente exhausta, tenía que averiguar si el hombre encapuchado era su padre o Rastaban, desde luego que no iba a justificar a su padre de nada de lo que había hecho en el pasado; pero también era cierto que se había estado comportando extraño desde la aparición del supuesto Mago Tenebroso, fuese quien fuese de los dos, tendrían que detenerlo.
—Pero no comprendo una cosa –Lily levantó la vista, le sonrió a su prometido, poniéndose de pie para ir hasta él.
—Dime ¿Qué es lo que no comprendes? –lo besó.
—Es nuestra noche libre de trabajo, Lily, y estás aquí, trabajando.
—Cierto, es toda mi culpa, Señor McLaggen –rió dulce –eso puede esperar, es mejor que vayamos a cenar, muero de hambre.
—Será un día de renombre cuando no tengas hambre a todas horas –rió.
—Lo sé, lo delicado es de mis hermanos, lo mío es comer como oso para hibernación.
Lily rió de los chistes de Stuart toda la tarde, más por educación que por mera diversión, si bien él era muy divertido, en ese momento tenía que averiguar muchas cosas.
El repentino movimiento hizo que todos se alarmaran, no eran señales de un sismo ni nada que fuese provocado por la naturaleza, Stuart fue el primero en reaccionar de los dos, después de todo, era parte del Departamento de Seguridad Mágica, con un prominente ascenso a la vista.
—Todos guarden la calma, todo estará bien, revisaré el perímetro –por favor, no hagan nada imprudente a menos que sea realmente necesario.
— ¿Y qué es a lo que le llamaremos estrictamente necesario? –cuestionó un hombre empuñando su varita en lo alto.
—Si ves a los Mortífagos encapuchados apuntándote con su varita a punto de lanzarte la maldición asesina.
—De acuerdo –tragó saliva y bajó nada convencido la varita.
—Lily…
—Me niego a quedarme bajo las ordenes de un Potter –soltó un hombre enfadado, ocasionando la protesta de los demás.
—Bien, queda usted a cargo, es su responsabilidad plena el lugar, iré a revisar el perímetro.
Todos se observaron después de ver a Stuart salir, el lugar seguía meciéndose, tanto que la tierra del techo caía sobre sus hombros, normalmente todo estaría normal y sería precaución mínima, pero con el rumor de un nuevo Mago Tenebroso en las sombras, todo el mundo estaba aterrado, y no podía culparlos de eso. Rastaban era tan maravilloso como aterrador, y no lo decía por lo atractivo que pudiese llegar a ser, sino por sus simples muestras en sus habilidades, tener encantados a la mitad de los que conocía, era asombroso, y aterrador.
Habían pasado quince minutos desde que Stuart había salido; eso comenzaba a desesperar a los presentes, así que se puso de pie después de casi terminar de comerse las uñas, no podía quedarse ahí sin hacer nada.
—Pero ¿a dónde crees que vas? –se interpuso en su camino el hombre al que habían dejado encargado.
—Iré a buscarlo, ha pasado demasiado tiempo, puede estar herido.
—No voy a dejarte salir –le apuntó con su varita.
—Pues vas a tener que usar un buen hechizo para impedírmelo, porque mi novio está afuera, viendo que está ocurriendo.
—Déjala salir, si se muere, no será nuestro problema –le sonrió asintiendo.
El hombre se hizo a un lado poco convencido, Lily admiró su sentido de responsabilidad así no fuera apreciada ahora, se preocupaba porque saliera, estando al menos en su cargo, eso le agradaba de las personas, que sin importar sus desacuerdos, estuviesen unidos ante el peligro.
—Si está herido y ocupas ayuda, por favor, no dudes en mandar un patronus.
—Lo haré –sonrió.
Salió escondiéndose, con la varita siempre lista, recordaba como su padre los había obligado a tomar clases con los Aurores en sus tiempos libres cuando asistían aun a las Academias; ahora entendía la razón.
Se detuvo cuando un rayo verde pasó a su dirección, Stuart estaba escondido a pocos metros de ella, el hombre encapuchado le llamó la intención, tenía buenos hechizos, porque no lo reconoció, así que decidió actuar y lanzó su hechizo junto con su novio, que volteó a verla asustado.
—No debiste venir –bufó enfadado.
—Pasó mucho tiempo, no pienso dejarte aquí solo ¿me escuchas? –negó asustada, sería una idiota si no lo estuviera, en cuanto Rastaban quisiera, la haría atacar a Stuart, había sido una tonta en salir, pero era demasiado tarde para pensar en las consecuencias.
—Deberían dejar de esconderse –dijo una voz funesta, que le heló la sangre a Lily.
—Soy Stuart McLaggen, del Departamento de Seguridad, está detenido por…
—Quisiera verte intentando detenerme –la luz verde golpeó contra uno de los edificios haciendo que todo se moviera.
—Dime tu nombre –exigió.
—No lo necesitas, posiblemente todo mundo conoce mi nombre.
—Pues yo no –se burló.
El hechizo de Lily golpeó al distraído encapuchado, haciendo que tanto ella como su prometido se quedaran sorprendidos.
—Papá –musitó incrédula –todo este tiempo… ¿has sido tú?
—Eras un buen yerno, pero… no puedo dejar que seas testigo en nada Avada Kedavra –la luz verde inundó el lugar, llenando de brillo los ojos de Stuart McLaggen, para después robarlo por completo.
— ¡Stuart! –chilló Lily y fue hasta él.
—Eso te dejará tranquila, no tendrás que casarte con él, no te merece, mi pequeña Lily.
— ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste, papá, por qué? –lloriqueó.
—Porque ya no hay nada que pueda detener mi caída, Lily –suspiró bajando la varita –el llanto de tu madre no me deja en paz.
—También mataste a mamá –su voz fue un susurro.
—No puedo dejar que nadie se entere que fui yo, quien mató a los Weasley.
— ¡Ya lo saben! –chilló desesperada Lily.
—Pero en ese entonces no –sonrió –lo dijeron en tu oficina, no hay otro mago tenebroso más que yo, Rastaban no es nadie, comparado conmigo.
—Te estás volviendo loco, papá.
—Es lo mismo que tu madre me dijo antes de matarla.
La pelirroja apretó los parpados cuando su padre le lanzó la maldición asesina, abrió los ojos después de un segundo, el hombre al que Stuart había dejado a cargo la había salvado, le sonrió incómodo y le indicó con un ligero movimiento de cabeza que sujetara su mano; así que lo hizo.
Un segundo después, estaban de nuevo en el pequeño lugar, todos estaban callados, les hicieron un espacio, para que se ocultaran junto a ellos, todos temblaron en cuanto Harry entró al lugar, caminando lentamente, con un semblante bastante serio.
—Dejen de esconderse como ratas –susurró –no hay nadie que pueda librarlos de mí, los voy a matar a todos, así mi hija esté con ustedes.
—Atacar a los más débiles es un tanto patético, incluso para ti –Lily abrió los ojos completamente sorprendida ¿qué demonios hacía Rastaban Malfoy ahí?
—Eras lo único que me faltaba en este momento –se burló.
—Creí que te había quedado claro que no eres lo suficientemente fuerte para mí, me provocas flojera.
—Mi competencia en ser el Mago Tenebroso más grande de todos los tiempos ha llegado, deberíamos apostar ¿quién matará a más inocentes esta noche?
Rastaban bajó la cabeza y observó directamente a las personas que estaban ahí, así que suspiró cansino, y observó de nuevo a Potter.
—Eres una persona complicada, eso lo admito –aceptó el pelirrojo que también estaba cubierto por la capucha de una elegante túnica negra, con grabados extraños en color plata.
—Ahora me admiras, eres patético, como tu padre.
—Puede que lo sea, pero soy poderoso como él –sonrió.
—Tu padre no era poderoso, ni siquiera podía hacer el encantamiento Patronus.
—Ese no, pero muchos que tú jamás pudiste, sí –sonrió –además, he dicho poderoso, no habilidoso, mi padre era flojo y arrogante, tanto como poderoso.
Rastaban chasqueo los dedos, lanzando una extraña luz, que Potter alcanzó a desviar, las luces iban de un lado a otro, todos los presentes, incluyendo a Lily miraban con atención, sorprendidos ante la habilidad del encapuchado, que sin necesidad de una varita atacaba ferozmente al gran Harry Potter, el hechizo que los había mantenido ocultos se desvaneció, haciendo que el hombre de ojos esmeraldas sonriera, lanzó un hechizo hacía los hombres, pero revotó antes de golpear a alguno de ellos.
—Si quieren morir en el enfrentamiento, pueden quedarse, sino, es mejor que se vayan –ordenó Rastaban, y fue suficiente para que todos, menos Lily, se fueran.
—Es bueno que te quedaras, Lily, para que seas testigo de cómo lo mato, por fin, después de tantos años, lo haré.
—Papá, no eres tú el que está actuando, estás haciendo justo lo que Rastaban quiere.
—Lo que yo quiero –se burló el pelirrojo –he salvado a todos los presentes, no sé exactamente en qué papel me deja eso.
—En el mayor de los hipócritas –soltó Lily.
Rastaban alzó la mano lanzando a Harry al otro lado dejándolo inconsciente, le sonrió de forma extraña y la acercó a él de un brusco jalón, sus ojos brillaron ante la emoción.
—Lo admito, Lily Potter, te niegas a mi hechizo múltiple, y aunque soy lo suficientemente poderoso para forzarte a hacer lo que yo quiera, me diviertes.
—Por supuesto que lo hago –soltó.
Rastaban levantó la mano nuevamente; una esfera plateada y metálica apareció despedida desde algún extraño lugar, para después una idéntica saliera de ella, desvaneciéndose por completo al llegar a las manos del hombre.
—Me gustan los retos, así que veamos que pueden lograr en mi contra –la observó –te daré ventaja, te quitaré a ti y a tu familia el hechizo múltiple, con una condición.
—Dime ¿cuál es?
—Quiero que intentes detenerme, con todos ellos, quiero tener el placer de acabarlos a todos, y que sean conscientes de ello.
—Esto fue plan tuyo ¿verdad?
—Cada que veas como un niño ayuda a otro a levantarse, pregúntate ¿también es parte del plan de Rastaban? –Sonrió –mis planes ya están en marcha.
—Le dijiste al tío Neville…
—No voy a decirles mis planes ¿me crees estúpido? Si no han podido descifrarlo ¿es mi culpa? –Negó –es mejor que se preparen, por lo que pueda y pase.
La respiración de Lily se agitó; se sentía completamente diferente ahora, la torpeza y las fantasías para con el pelirrojo se habían ido, le parecía atractivo, pero no como antes, sin duda había una gran diferencia, corrió hacia su padre para auxiliarlo, tenía que advertir al Ministerio cuanto antes.
