Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, Estoy aquí de nuevo, actualizando éste fic, sé que posiblemente para alguien se le hace tedioso tener que esperar por la pareja principal, y que yo les harto dándoles largas como "sí, ya pronto" "No se desesperen que tendrán su Drinny" Bueno, pues sí, tendrán su Drinny, posiblemente la espera valga la pena, posiblemente no lo valga tanto, pero créanme que aunque escribir es mi modo de relajarme, un hobbie porque es obvio que no me pagan por lo que escribo (sería una clase de sacrilegio si me pagaran por ésto, pensarían algunas personas) Pero pongo todo de mi parte, y un trozo de mi alma, vida, tiempo en cada capítulo, pudiese escribirlo sin detenerme a pensar en la trama, y a complacerlos por hacerlo en lugar de seguir intentando de hacer el resultado algo útil y entretenido, ya estamos más cerca del Drinny, en ésta ocasión sí, ya es real, no falta mucho, tampoco les diré qué capítulo, para mantenerlos entretenidos, porque me gusta sorprenderlos, de no ser así, pues... les diría el final, y no me molestaría en editar, escribir y volver a editar por si alguna parte no me convence. Posiblemente para muchas personas lo que escribo es patético, y sólo les hago perder su valioso tiempo con mis capítulos de cinco mil palabras pasadas, para algunos otros, es buen material, y bueno, me enfoco más en las personas que disfrutan lo que escribo y cómo lo escribo, gracias por el apoyo en éstos cinco capítulos, por su insistencia en los reviews, por los PM, por todo el apoyo y amor, por sus follows, sus favoritos, sus lecturas, por todo.
Dejaré mis agradecimientos hasta aquí, de todos modos no me consta que alguien los lea. Sigue sin tener fecha de actualización éste fic, por lo tanto, nos leeremos después, sigo esperando que disfruten el capítulo.
Son libres de dejar de leer en el momento que les parezca una pérdida de tiempo.
Cualquier error gramatical, ortográfico, no duden en hacérmelo saber, el respeto genera respeto.
Capítulo 05: Toque de Queda.
La fría ventisca llegó hasta ella; haciendo que la capucha se resbalara de su cabeza, alborotando los cabellos pelirrojos, los pliegues de su capa se alzaron volando un poco, se cubrió el rostro con las manos, ahora comprendía la razón por la que el rumor de que las calles después de las seis de la tarde eran inseguras, posteriormente de que se había visto forzada a abandonar a Lysander en aquel callejón, los rumores crecieron, haciendo de la comunidad mágica un hervidero de chismes sin sentido, el miedo estaba creciendo entre la población mágica, haciendo que muchos comenzarán a presionar al Ministro, muchos habían comenzado a juzgarlo por tener demasiado tiempo en el cargo, era la primera vez, en tantos años que comenzaban a dudar del liderazgo de Kingsley, después de todo, no había podido encargarse de capturar a Harry Potter, el causante «oficial» de todo aquel terror que se estaba propagando, no había lugar seguro, incluso en los terrenos de Hogwarts se habían reportado anomalías con las criaturas del bosque prohibido, incluso los Centauros que por lo regular se mantenían al margen de todo, habían sido acusados de perturbar la tranquilidad de los alumnos, por fortuna las vacaciones de diciembre estaban cerca; por alguna razón esa fecha le causaba escalofríos, se acercaba el aniversario de la masacre Weasley, en el Profeta había visto un par de obituarios de algunos aurores que habían muerto investigando el paradero de Potter, según los registros oficiales, pero Lily sabía la verdad, el Ministro respetable, y admirable que una vez pensó que era Kingsley, había enviado una lechuza al «nuevo mago tenebroso» dándole una tregua, si él no volvía a aparecer públicamente no haría que los Aurores le buscaran, así que anotó los nombres, y para asegurarse, acudió a su padre para que corroborara sus sospechas, cada uno de esos diecisiete Aurores, habían participado en la sangrienta Navidad que ahora comenzaba a revivir en la mente de todos ellos que la habían olvidado.
Cuando bajó los brazos a causa de que la ventisca había pasado, pudo ver a un par de hombres caminando por las calles, los faroles no alumbraban bien, y es que después de que el frío viento las apagara volvían a encenderse, como tenían que hacer con el hechizo que tenían. Pasaron junto a ella, pero no le dijeron nada ¿por qué razón? Si esos hombres extraños no hacían nada ¿por qué la gente había comenzado a temerles?
—No deberías estar aquí –se giró apresuradamente, para toparse a una extraña rubia de ojos bonitos.
—Y-yo no...
—No puedes mentirme, aunque quisieras, el rumor del «Toque de Queda» ha corrido por dos meses, nadie con un poco de inteligencia se atrevería a salir de sus hogares seguros, supongo que te crees especial por tener cierta empatía por parte de Rastaban.
—Así que es él –sonrío.
— ¿Hay alguien más capaz de hacer algo así? –Se burló –la respuesta es no, no hay nadie con un poder similar en el mundo, niña.
— ¿Por qué estás de su lado? –Preguntó con cierta desesperanza en la voz –somos más que él, posiblemente entre todos podremos derrotarlo.
—Una asquerosa mestiza como tú no podría comprenderlo –sonrío –el poder que corre por toda su sangre –comenzó a rodearla lentamente –los magos y brujas no preservamos la sangre pura sólo porque sí, los grandes linajes se basan en poder –susurro en el odio de Lily, desde atrás, sujetándola del hombro con una mano y del cuello con la otra –puedes sentir el poder de Rastaban desde lo lejos, dos largos linajes pura sangre mezclados en una sola sangre, mientras más pura este la sangre, más poderoso se vuelve el mago, imagina eso por cientos y cientos de generaciones, ahora –lamió la mejilla de la chica –añade a eso el más grande destino que se ha visto en siglos –río suavemente, pero aun así, la sangre de Lily se heló –deberías comenzar a temerle, eso ayudaría a que te mantuvieras más tiempo con vida.
—Si es cierto lo que dices ¿por qué querría vivir más tiempo en un mundo gobernado por un tirano? –gruño cuando los dedos de la rubia se cerraron un poco más entorno a la garganta de ella.
—Los Potter también son una larga línea de sangre pura, es una lástima que tu abuelo arruinara eso casándose con una sangre sucia –la soltó –ya no hay nada que puedan hacer para recuperar el poder completo, ni siquiera que tu padre se casara con una pura sangre y que tu siguieras sus ejemplos, nada de eso les ayudara ahora.
—La sangre no importa...
—Deberías esperar y ver, pero dices que no te interesa vivir en un mundo así –sonrío –es una lástima que no lo veras.
—Honeday –la voz de un hombre se escuchó a las espaldas de la chica.
— ¿Sí, Smart? –se giró hasta él y sonrío.
—La chica, a ella no puedes tocarla por órdenes de Rastaban, ni a ella ni a los suyos.
—Cierto –se encogió de hombros –pero no dijo nada sobre aterrorizarla.
—Sigue con tus deberes ahora.
—Claro, jefe –se alejó danzando, la chica no era más grande que ella por mucho, su figura era bonita, su cabello rubio y largo era sedoso y perfecto, y su rostro era atractivo.
Lily giró su rostro hasta el hombre de ojos amarillos que jamás en su vida había visto, de eso estaba segura, pero por alguna razón, le proyectaba dos sensaciones completamente contradictorias, ambas resonando en una frecuencia inexplicable en su interior, tal vez era por ese rostro altivo, de rasgos finos y peligrosos, era atractivo, y sus ojos amarillos eran peligrosos y enigmáticos al mismo tiempo, le generaba una atracción extraña mezclada con un pánico. Y lo supo cuando le otorgó una sonrisa ladina.
—Rastaban.
—Oh, pequeña Potter, cada vez me sorprendes más al reconocerme en un disfraz –negó.
—Esa sonrisa de idiota solo puede ser tuya –se encogió de hombros.
—Debes saber que no deberías salir a jugar en el bosque mientras «el lobo no está» por qué aun así es peligroso, cuando ya se ha advertido de eso.
—Ya se lo dije a... –hizo una mueca de confusión –tu aliada...
—Has visto a esa mujer ¿cierto? –Chasqueo la lengua –lo atractiva que es, si bien la he dejado un poco deschavetada...
— ¿Qué tan deschavetada? –cuestionó.
—Digamos que es un tanto inestable como mi tía abuela Bellatrix, supongo que estas familiarizada con ella, por poco que sea.
—Así que también es tu más fiel seguidora.
—No, no lo es –aceptó –a diferencia de los magos tenebrosos, y recalcando que yo no soy uno, con alguien tengo que procrear, como la ley natural lo establece ¿qué mejor que Honeday? La hermana más poderosa, más atractiva, y que sin duda me dará hijos poderosos y hermosos –sonrío.
—Y locos, no los olvides, sí, ahora que lo dices, posiblemente sean el uno para el otro, los dos están locos, con los ideales tan torcidos como un mal tronco.
—Eso te ha dejado triste –negó –hay cosas que no pueden ser, Lily –sonrío –el destino no nos ha destinado, al menos no en esta vida.
Su rostro se desfiguro un segundo, volviendo a adquirir la forma del hombre anterior, y no pudo evitar gritar cuando el gemelo se acercó.
—Tenemos que irnos, Rastaban.
—Encárgate de que llegue a la Madriguera, Smart –se giró –y de paso, encárgate del sello tú mismo y –se detuvo, levantó la mano para detenerlo antes de que la sujetará –hueles a traición, yo no soy Morgana y lo sabes.
—No voy a traicionarte –contestó.
—Sería un idiota si por esas palabras confiaría en ti.
—Rastaban...
—Encárgate también del escuadrón que está en la siguiente colina vigilándolos, los quiero muertos y a todos en el atrio del Ministerio de Magia sin que nadie te reconozca, ni te vean.
—Por supuesto.
El hombre que pensó que era el verdadero Smart la sujetó del hombro, la observó de una forma tan intensa que todo en ella se estremeció, haciéndole sonreír, la aparición normal se sentía como si algo te hiciera bola y te revolviera el estómago, pero con el hombre y su aparición todo había sido diferente, sólo había sido como un destello, y se había aparecido afuera de su escondite, justo sobre la trampilla que habían puesto, camuflada y con el encantamiento fidelio ¿cómo se había aparecido en el lugar exacto?
—Espera aquí, protegeré este lugar, no te ofendas, pero esto es tan débil que si se lo propusieran los Aurores en la siguiente colina, estarían todos masacrados ahora.
— ¿Por qué Rastaban se molesta tanto por mi padre y nosotros?
— ¿Honestamente? No lo cuestionó sobre nada, y no me interesa...
— ¿Porque cree que lo traicionaras?
— ¿Por qué haces muchas preguntas, niña?
—Lo siento.
Lily no dijo más, se limitó a observar al hombre de bonitos ojos amarillos, sacó algo parecido a un trozo de pergamino, pero era extraño, tenía raros símbolos dorados, lo arrojó al cielo, y el aire lo elevó unos metros mientras él recitaba un par de palabras en algún idioma extraño, las letras comenzaron a volverse más brillantes, y terminaron desvaneciéndose con el viento.
—Listo –se giró –supongo que querrás comprobarlo.
La sujetó del hombro, y la llevo a la colina, si era verdad de que los Aurores estaban al otro lado, la estarían viendo en ese momento, posiblemente irían a atacar, giró hacia dónde estaba la madriguera y simplemente la colina había desaparecido, ese lugar era algo extraño, Smart soltó un gruñido que supuso que sería una risa burlona, la sujetó de la frente y le dio una palmada, cuando abrió los ojos la maltrecha casa de los Weasley había vuelto a su lugar.
—Sólo tus hermanos, tu padre y por supuesto nosotros podremos aparecernos aquí, los demás no la verán, así que pueden devolverle la gloria a este lugar.
— ¿Por qué lo haríamos? –se cruzó de brazos.
—No lo sé, tal vez por qué tu padre fue quien la dejo así.
—Creo que todos olvidan el hecho de que mi padre no atacó la Madriguera solo.
—Cierto, pero tu padre y el Ministro eran amigos de ésta familia, y sin importarles, los masacraron, creo que se lo deben.
Lily se giró sorprendida cuando apareció en el escondite, ni siquiera ellos podían aparecerse directamente por temor a que alguien los sujetará como la vez pasada, donde Lily creyó que se desaparecería y llevaría consigo a esa tal Alexa.
—Smart –soltó Harry levantándose asombrado –Lily, pensé que...
—Tu hija no ha tenido nada que ver en esto, Rastaban lo ordenó, tienen a un escuadrón de Aurores en la otra colina, vine a matarlos y a proteger la Madriguera.
— ¿Porque el loco ese lo ordenaría? –cuestionó Albus frunciendo el ceño.
—No lo sé –contestó en tono de burla Smart –no cuestionó las órdenes de mi jefe, solo las sigo.
—Me sorprende que después de lo que hizo Morgana sigas en ese lado, Smart –informó Harry.
—Prometí proteger a Ginevra y a su hija, y fallé –lo observó, Lily pudo notar un destello de dolor en sus ojos amarillos –no voy a fallar con Rastaban.
—Sabes que lo que planea hacer es peor que los planes de Morgana.
—Te equivocas –sonrío –sólo espera y lo verás.
Smart golpeó en la frente a los varones, que se quejaron por el golpe, pero el hombre ya había desaparecido, así que Lily les explicó la razón del golpe, para que dejaran de quejarse, pero no pudo evitar sonreír, si los había golpeado bastante fuerte.
—No comprendo la razón por la que se está tomando demasiadas molestias con nosotros ¿no le interesas de otra forma, verdad Lily? –cuestionó James.
—Desde luego que no –frunció el ceño –ya tiene novia, por cierto –se burló.
—Debe estar muy chalada para salir con él.
—Eso no es lo que debería preocuparnos –contestó Harry frunciendo el ceño –sino más bien ¿por qué él la elegiría?
—Su nombre es Honeday –se encogió de hombros Lily –jamás la había visto.
—La viste ¿aquí en Londres? –la mirada de Harry fue aterrada.
—Sí –contestó Lily como si su padre estuviese perdiendo la cordura –dime ¿dónde más si no?
—No lo sé, tal vez Smart o Rastaban te hubiesen llevado a Ávalon.
—Que ¿la isla mítica del Rey Arturo? –se burló James y su padre lo golpeó.
—Existe, y nadie podía salir de esa isla –observó a su hija –según por lo que Malfoy nos informó sobre su experiencia en esa isla –se llevó la mano al cabello desordenado y observó a sus tres hijos angustiado –Honeday es una bruja poderosa, que llevaba siglos intentando romper el sello que los mantenía atados a la isla, no podían salir de ella, necesitaban la sangre de un descendiente de Merlín para romper las cadenas, o el sello, como ellos lo llamaban.
— ¿Por qué de Merlín? –cuestionó Albus.
—Rastaban –contestó James.
—Un poco de sangre no era suficiente –los observó –necesitaban sacrificarlo, necesitaban toda su sangre pura.
oOo
Ana observó al pelirrojo con mala cara, que hubiese roto el sello de Ávalon era algo que no iba a perdonarle jamás, la había traicionado, ahora sólo tenía que esperar el momento adecuado para hacer lo mismo, eso no iba a quedarse así, iba a deshacerse de él, y tomar su reinado, sólo por placer, por eso mismo habían ciertas cosas que había omitido mientras lo instruía en sus poderes, tenía que tener un as bajo la manga para poder doblegarlo y deshacerse de él si en algún momento se volvía ingobernable.
—Vaya, vaya, Honeday, te estás paseando por aquí como si fuese tu castillo –se burló Ana.
—Posiblemente lo sea pronto –acarició el mentón del pelirrojo que sólo las observaba –cierto ¿cariño?
—Desde luego –contestó con una sonrisa arrogante sin quitar la vista de Ana.
—Debes saber entonces de su debilidad por la hija menor de Potter ¿cierto? Es una adversaria para ti, querida Honeday.
— ¿La pelirroja de hace unas horas? –Observó al chico que se encogió de hombros –es linda, no me molestaría para nada tenerla en la cama también –le sonrió a la otra rubia que frunció el ceño –he pasado demasiados siglos aquí atada, no me importan ciertos detalles –enrosco sus brazos en el cuello del pelirrojo, sentándose sobre su regazo.
Ana se giró enfadada, tenía que controlarse o sin duda haría algo fuera de lugar, y no podía ponerlo sobre alerta, ahora había elegido a la estúpida de Honeday como su prometida, en lugar de ella, si bien la conocía desde que era un niño, no había envejecido ni un poco desde ese día, ella era más poderosa que la estúpida en el regazo de ese idiota malagradecido, se llevó las manos al rostro y sacudió la cabeza en completa frustración, su garganta profirió un chillido, nada de lo que había planeado cuando fue a salvar a Rastaban Malfoy de esa masacre estaba siguiendo su curso, ni siquiera la traición que había visto por parte de Smart se veía tan clara como en ese momento lo fue, todo lo que el agua del destino le había mostrado, se estaba formando ¿por qué? ¿Qué había movido el futuro de esa forma tan turbulenta y espantosa?
—Voy a decírtelo sólo esta vez –los labios de Rastaban se pegaron a la piel desnuda del cuello de Ana –si sigo percibiendo tu descontrol voy a matarte sin detenerme a pensar que hace años me salvaste ¿te queda claro?
—Teníamos planes, y entre esos planes de venganza, no hay nada de lo que estás haciendo, Rastaban.
—Porque eres muy mala en eso de prever cosas, cariño –sonrío –si seguíamos tus planes de venganza, todo se hubiese derrumbado incluso antes de llegar al poder.
Las manos grandes del pelirrojo la sujetaron de la cintura de forma firme, mientras sus labios seguían la línea del hombro de Ana, la rubia soltó un leve gemido, ese hombre era demasiado atractivo, y sin duda sus poderes, y todo aquello que era capaz de hacer sin que le perturbara le excitaba, habían pasado siglos desde que un hombre era tan seguro de lo que hacía, y no le temblaba nada para tomar decisiones.
— ¿Porque Honeday y no yo? –lo cuestionó agitada.
—Movimiento político, no olvides que al dominarlos a todos, incluimos Ávalon también.
—No me gusta la debilidad que tienes por Lily Luna Potter, Rastaban, es peligroso, y lo sabes.
—Ella no es mi debilidad –contestó, Ana se giró en sus brazos, para mirarle directamente a los ojos, no le creía ni una palabra respecto a la hija de Potter.
—Te estás tomando demasiadas atribuciones con ella ¿por qué? –él sonrió ladino.
—Estás celosa ¿de una niña como Lily Potter?
— ¿Crees que soy estúpida? Incluso Merlín tenía una debilidad por Morgana, y ella por él, todos tienen debilidades, orgullo, poder, amor.
—Crees que ella es mi debilidad porque me enamoraré de ella ¿no es así?
—Te he visto, en el futuro –Rastaban retrocedió –ella está presente en cada una de mis lecturas, es imposible que no sea ella, una mujer peligrosa, de cabellos rojos, amor verdadero, he visto a los amantes –él sonrió –el grial y la muerte –sabes que ella te arrebatará todo.
—No tienes de qué preocuparte –acaricio la mejilla de Ana.
—Nada de lo que vi en tu futuro se está cumpliendo, Rastaban, el agua está muy turbia, morirás y todos los que estamos de tu lado caeremos contigo.
—No me preocupa la muerte –aceptó –es parte del ciclo de la vida, después de todo.
Rastaban se giró, dejando a Ana confundida ¿le había dicho todo lo que planeaba ocultarle? Sus habilidades iban creciendo cada vez más, y nadie, ni siquiera él parecía notarlo, el sello de Ávalon sólo era el comienzo para todo el desastre que se venía, y ni siquiera parecía tener un plan en concreto.
La rubia levantó la vista, para ver al pelirrojo que entro con el semblante completamente impasible, había ido con Ana y ella lo sabía.
—Has estado con ella –contestó frunciendo el ceño –dime al menos que la has tranquilizado.
—Ha visto lo mismo que tú en sus lecturas –informó sentándose despreocupado.
—Lo dices como si nada, Rastaban, estamos comenzando con todo esto, no es una buena señal ver todos estos augurios tan pronto.
—Predijeron la caída de Voldemort diecisiete años antes de que ocurriera.
—Piensas que tendrás las mismas posibilidades, pero él era un gato asustado en comparación contigo y tus habilidades.
—Te diré lo mismo que le dije a Ana, no me importa morirme, no quiero la vida eterna, porque mientras más se busca, más rápido mueres –sonrío –y parece que olvidas mi propia profecía.
—Es verdad –se levantó apresurada.
Sacó las runas de su bolsa de terciopelo dorado, arrojándolas a la mesa de piedra liza, su rostro se alegró y después soltó una risa divertida.
—Creo que todos te estamos sobrestimando Rastaban –se subió a horcajadas sobre él, para besarlo.
La mano de la rubia fue hasta el miembro oculto bajo la tela de los pantalones del pelirrojo y comenzó a acariciarlo sobre la tela, se acercó a él para besar su cuello, mientras él seguía quiero en su lugar.
—Mientras más pronto engendremos a tu primogénito, mejor –murmuró en el oído del pelirrojo antes de morderlo.
oOo
Lily se quedó petrificada al entrar al Ministerio, había escuchado las órdenes que Rastaban le había dado a Smart, pero sin duda no pensó que ese hombre fuese capaz de hacer aquello, Lily había leído de ese tipo de torturas atribuidas a los Vikingos, la famosa «Águila de Sangre» no sonaba tan desagradable como se veía, pero ese hombre había ejecutado abriendo a las víctimas desde la columna vertebral, cortando y abriendo las costillas de forma que parecían alas manchadas de sangre, y sacando los pulmones hacia afuera.
Todos en el lugar estaban aterrados, muchos de ellos se habían encontrado con esos hombres todos los días por años en los pasillos del Ministerio, y ahora, volvían a verlos de la manera más aterradora posible, después de reponerse a la estupefacción, los murmullos comenzaron a ser cada vez más, fragmentos como «Todo esto se está saliendo de las manos del ministro» o «Fudge no hubiese sido tan ciego ni necio de negar la existencia de un mago tenebroso con algo así» «Necesitamos un Ministro que sea capaz de devolvernos La Paz que teníamos o que por lo menos pueda protegernos».
El corazón de Lily se agitó, el pecho le dolía, el terror sembrado por Rastaban y los suyos, sin duda era para que la misma comunidad mágica, ante el terror, tomará cartas en el asunto.
—Nadie ha visto al culpable –Lily saltó aterrada, se llevó una mano al pecho para controlarse a sí misma al ver a Lysander.
—Sí, he escuchado los rumores –aceptó.
—Serán la primera plana, todo el mundo comenzará a irse sobre el Ministro a presionarlo, pedir que renuncie pero ¿a quién pondrán en su lugar? Ya ni siquiera podemos pedirle a tu padre que nos ayude, la mayoría lo señalara a él de esto.
— ¿Crees que mi padre es inocente? –se giró sorprendida al chico.
—Sí ¿qué tú no? –se encogió de hombros y le miro acusador.
—Bueno, es que...
—No iba a librarnos de uno para volverse otro –soltó Lysander con una sonrisa –al menos es lo que yo, personalmente creo.
— ¿A quién le atribuyes todo esto? –cuestionó sorprendida.
—Aún no lo sé, pero sin duda no es tu padre.
Lily sonrío, y desvío su vista hasta el nuevo alboroto, el Ministro se abría paso entre los hombres expuestos en lo alto, para que todos lo vieran, sin importar qué tan lejos estuvieran, el semblante del hombre de color se puso pálido, sin duda reconoció a los hombres, y frunció el ceño completamente desconcertada.
—Todos ellos formaron parte de la masacre de los Weasley –contestó Lysander la pregunta no externado de Lily.
—Tú como...
—Bueno, digamos que... Desde la ceremonia de destitución de tu padre, el caso me llamó la atención, tengo copias clandestinas, puedo prestártelas.
—Sería maravilloso –sonrío.
—Te las haré llegar a tu oficina con un hechizo glamur.
—Te lo agradecería toda la vida, Lysander.
La pelirroja lo besó en la mejilla, abrazándolo y después se alejó del lugar, Rastaban estaba matando a todos los que mataron a su familia ¿porque no lo había hecho con su padre o con Kingsley? Algo en todo eso no le gustaba, necesitaba ver las cosas desde otra perspectiva, y era obvio que él no le daría explicaciones, pero si lograba que Smart lo traicionara lo suficiente como para ayudarle a comprender.
Después de la jornada laboral, todos se detuvieron en el atrio del Ministerio, el Ministro estaba al centro, anunciando que el «toque de queda» era algo oficial ahora, que si bien antes había sido un rumor, con los hechos recientes, lo mejor era que todos volvieran a casa mientras la luz del día aún estaba, y que pedía encarecidamente a todos aquellos que tenían negocios, tuvieran el doble de cuidado, que los Aurores estarían cuidando de la seguridad de ellos, pero que deberían tener precauciones, que la búsqueda —ahora real— de Harry Potter no tendría descanso.
La gente cuchicheo de nuevo, entre quejas y enfados, pero todos acatarían las reglas, no creía que nadie quisiera ser el siguiente en aparecer, o desaparecer de forma misteriosa.
Usó la chimenea para aparecerse en su apartamento, para que a nadie le pareciera extraño, no podía quedarse en el escondite todo el rato, fue a tomar un baño, dejo que el agua caliente de la tina la relajara, extrañaba a Stuart, su muerte había sido calificado como un asesinato por parte de Harry Potter, por lo tanto, sólo necesitaban encontrarlo para sentenciarlo al beso del de mentor, pero eso no dejaba tranquila a la pelirroja, sabía que no era cierto, y que su asesino había sido otro mago, bajo la manipulación de Rastaban Malfoy.
—No creo que a Rastaban le agrade saber que otro te envía Flores –Lily saltó al escuchar la voz de Smart en la sala.
—Eso no tiene por qué importarle, ni que Lysander le enviara flores a su novia, además, es un hechizo glamur...
—Son reales –contestó mostrando el ramo –los papeles que envió con forma de hechizo glamur los quemé –sonrío poniéndose de pie.
—Smart –lo detuvo –dime que planea, por favor, ha ido matando a los hombres que masacraron a su familia, eso ya lo sé, pero ¿solo es eso lo que quiere?
—Dime –fue hasta ella y acaricio el cabello pelirrojo, no era ni siquiera un poco parecido al de Ginevra, pero algo en la fiereza de la chica se la recordaba, haciéndole sentir cierta atracción por ella –si hubiesen masacrado a tu familia frente a ti, y tuvieses el poder de vengarte ¿qué hubieses hecho?
—No lo sé –musitó cuando los dedos del hombre acariciaron su cuello –puedo comprender el vacío, y el dolor que siente pero no justifica ni comprendo sus acciones.
—Cuando masacre a tu familia lo comprenderás, porque sin duda, Lily, ellos morirán, todos los varones –sonrío con cierta tristeza –pero no lo verás, porque serás la primera a la que tu padre tendrá que ver morir.
Tragó saliva ante esa información, el hombre había desaparecido para cuando recuperó la voz, y pudo haber hecho más preguntas, así que iba a matarla a ella y a sus hermanos, le regresaría el favor técnicamente.
oOo
La rubia arqueo la espalda, mientras apretaba las finas sábanas de seda, el pelirrojo seguía moviéndose en su interior de una forma tan lenta, que iba a volverla loca, la sensación de tenerlo en su interior era placentero, gimió mientras movía sus caderas buscando que Rastaban se adentrara más en ella, que se moviera, que hiciera algo, pero no, él mantenía la sonrisa en su rostro, mientras ella buscaba desesperadamente que le penetrara completamente, se relamió los labios, mordiendo el inferior, le dedico una mirada, suplicando entre sollozos frustrados, gimiendo de nuevo cuando las pesadas manos apretaban sus pechos de forma sensual.
—Rastaban –gimió.
El chico soltó una risa divertida, adentrándose en ella de forma ruda, que la hizo arquearse más en completo placer, tenerlo por completo dentro de ella era nuevo, nunca había tenido esa clase de bajas pasiones a lo largo de esos años, sumando que nadie de los que habitaban la isla eran dignos de estar de esa forma en ella, no era la primera vez que el pelirrojo la tomaba de esa forma, después de esa rápida lectura rápida de runas, donde le había sugerido engendrar a su primogénito, la había llevado a la locura.
—Voltéate –ordenó haciendo que ella obedeciera de inmediato.
Volvió a adentrarse en la rubia, moviéndose en un ritmo constante, colocó sus manos a los costados de ella, recargando el peso de sus caderas en el trasero de la mujer, mientras su rostro se inclinaba a besar su cerviz para descender por su columna vertebral.
Se levantó, llevándola consigo, Honeday gimió al quedar hincada sobre la cama, llevó las manos hacia atrás para rodear el cuello de Rastaban, él aprovechó para masajear los pechos de la rubia, para después pellizcar los pezones rosados y duros de ella; que excitada por lo que el pelirrojo hacía, se movió más rápido sobre la erección en su interior.
—Rastaban, necesitamos... Hablar –completo Smart.
La rubia que seguía sobre el pelirrojo, albergando su miembro en ella se quedó muda, cerca de llegar al clímax, Rastaban salió del interior de ella, como si nada, como si no le importará que uno de sus sirvientes observará a su «prometida» desnuda, teniendo relaciones con él.
—Vamos al salón –se puso la túnica y salió, la vista de Smart se desvió hasta que ella se cubrió y le frunció el ceño.
—Con permiso, señora.
Salió siguiendo con una sonrisa divertida al pelirrojo, a veces le era un poco complicado recordar que ya era un hombre y no ese pequeño niño de seis años al que ayudaba con sus deberes y a desarrollar más sus habilidades, ahora era un hombre hecho y derecho, que al igual que todos, tenía necesidades físicas.
—Es atractiva –se burló haciendo que Rastaban soltara una risa divertida.
—Ya lo sé –se sentó en el trono con despreocupada actitud.
—Kingsley acaba de declarar el toque de queda como una medida cautelar oficial para todos.
—Me parece bien –movió el dedo índice haciendo girar el candelabro –significa que sabe ahora que realmente no estoy jugando –observó al hombre –vas a decirme algo más que crees que me hará enfadar.
—Lysander Scamander está enviándole flores a Lily Potter, y le envió el archivo con la lista de nombres de los Aurores.
—Así que quiere quedar bien con ella.
—Scamander piensa que ahora que McLaggen está muerto, puede ocupar su lugar, conquistar a Lily y bueno, hacer con ella lo que le hacías a Honeday, sus pensamientos son bastante explícitos respecto a ella y su aspecto en la cama.
—Y eso te molesta ¿por?
—Sé que estás sexualmente interesado en ella, no soy idiota.
—No me importa con quién se acueste, puede hacer lo que le plazca –siguió jugando tranquilamente con el candelabro.
—Así que no te interesa.
—Dejemos algo en claro, Smart, voy a matarla, a ella y a toda su familia, antes o después, no me interesa cuando lo haré, sólo que lo haré, acostarme con ella no es un triunfo, ni algo que me interese mucho, al inicio, creí buena venganza meterme con ella, y dejarle un hijo en el vientre, para después matarles a ambos –hizo un gesto despreocupado –pero no tentare a mi propio destino involucrándome con mi perdición así que si quieres acostarte con ella –se levantó del trono y lo sujetó del hombro –puedes hacerlo, no me interesa, no me molestaré, no te castigaré, sólo, si vas a hacerlo, que no sea por la fuerza, o ahí sí, tendremos problemas.
—No me acostaré con ella, consensual o no...
—Vamos, incluso puedes fingir que eres yo, no me enfadaré –se rió –puedes divertirte también, Smart.
—Yo no...
—Sólo evita que se entere de nuestros planes antes de tiempo –observó a Smart –si lo hace, infórmame de inmediato.
—Vas a matarla si se entera.
—Desde luego.
Smart observó al pelirrojo regresar hasta su habitación, así que las señales de la caída de Rastaban estaban comenzando, eso no podía ser, bueno, Voldemort también había tenido una profecía prematura de su derrocamiento del poder, y alterarse, corriendo a su destino había apresurado las cosas, eligiendo mal, desde luego. Rastaban quería evitar tomar decisiones apresuradas que en un futuro perjudicaran sus planes.
¿Cuáles eran sus planes en concreto?
Sólo sabía que en cuanto el toque de queda fuese estipulado oficialmente la siguiente fase del plan comenzaría a marchar, pero no confiaba en él, y no sabía si eso era bueno o malo ¿realmente se atrevería a traicionar al hijo de la mujer a la que le falló? Sin duda no importaba lo que ese chico hiciera, Ginevra no podría hacer nada, ni siquiera Malfoy ¿qué debería hacer? ¿Qué preferirían que hiciera?
Sin duda detenerlo, pero encontraba una gran guerra interna, detener a Rastaban y matarlo, eso haría que traicionara doblemente la confianza que Malfoy había puesto en él, y que hacía sentir más tranquila a Ginevra.
—No sé qué tengo que hacer, Ginevra –murmuró a la lápida frente a él, mientras el racimo de flores iba terminando de aparecer.
—Sabes que lo correcto es deshacernos de él, si esa niña es su debilidad, buscarla, y decirle, que es quien ayudará a derrocarlo.
—No son tan fáciles las cosas, Alexa –informó Smart –y lo sabes, sé que quieres venganza también.
—Venganza ¿De algo que no recuerdo? –se burló –de un recuerdo que puede ser tan real como…
—Fue real –se giró hasta ella –Charlie fue real, sacrificaste tu vida por evitar que Morgana hiciera del mundo un caos, sacrificaste tu vida para nada –se burló –estamos en un punto sin retorno.
—Está la entrada de la cascada –informó –sabes que es cierta la leyenda.
—Nadie puede usarla, nadie ha encontrado el sitio.
—Yo sé dónde está –sonrió –puedo llevarte, te llevará a donde desees, puedes volver y evitar que Rastaban nazca –sonrió –puedes matarlo.
—Ellos me buscarían y me asesinarían.
—Ellos te dejarán matarlo si saben la realidad del futuro, Smart, si Ginevra es la bruja noble que vi en esos recuerdos –observó al mago –sacrificó a su primogénito y lo sabes, junto con sus memorias porque sabía que esto podría pasar, volverá a hacerlo y lo sabes, por eso te enamoraste de ella.
—Draco Malfoy no lo hará –se negó –no hay manera de que Draco Malfoy acepte algo así, lo sabes, no hay nada que ame más que a esa familia.
—Incluso los grandes amores pueden romperse, Smart y hay muchos ejemplos de ello, mi madre y Lancelot, tú y yo, Merlín y Morgana, los grandes amores están destinados, pero si rompes el hilo que les une, no hay nada que pueda repararle y volver a juntarles, puedes deshacer ese amor, puedes ir incluso antes de que se enamoren y evitar unirlos, tan simple como eso, rompe el lazo que les une, y evitarás todo esto.
—Eso es traición –musitó un poco inquieto.
—No, no lo es –sonrió ella –no he caído muerta aun, significa que no es traición.
—Dime cómo hacerlo –aceptó extendiendo la mano.
Smart dejó que Alexa apareciera en la cascada, no iba a explicarle nada, sólo le diría como entrar y después de eso se deslindaría de todo, la conocía y lo prefería así.
Cuando Alexa murmuró un ritual sencillo supo que ella había sido quien había ayudado a ocultarlo, la cueva era un poco extraña, tenía extrañas anotaciones que ni siquiera él había visto anteriormente.
—Es magia muy avanzada, Smart –sonrió –irás al pasado, y matarás a Ginevra –soltó con una sonrisa traviesa –si ella no vive, no hay manera de que Rastaban nazca, ella es el principal objetivo, no puedes dejar que tus sentimientos te dominen ¿te queda claro?
—Por supuesto que me queda claro, Alexa –sonrió y se giró hasta ella.
—Pero…
—Gracias por permitirnos pasar –la voz suave de Rastaban la hizo tensarse –gracias por tu lealtad, Smart y tal vez –recitó en el oído de la chica –no es traición directa, pero atentar contra la vida de mi madre, es traición –le enterró la daga.
