Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, he regresado con una nueva actualización, y antes de que comiencen a decirme que me he tardado años, les diré que no he pasado del mes para actualizar y que no es justificación ni mucho menos, pero como ya algunos sabrán, he tenido problemas de vista, así que en lo que mis lentes llegan, he estado pasando muy poco tiempo en ésto de escribir, actualizar y todo eso, por lo tanto, sólo he estado actualizando las historias que ya tenían avance y que no tenía que ir armando parte por parte, así que mil disculpas, espero poder avanzar más rápido con ésta historia, pero aun así, lo diré, no me iré a hiatus con ninguna historia más, al menoseso es lo que yo espero, pero como ya lo he mencionado, un poco por mi vista y un poco por el tratamiento contra el insomnio, no he estado en mis momentos de madrugada donde la inspiración viene y sin duda es una gran ayuda, así que lo siento, en serio, estoy dando lo mejor que mi salud en éste momento puede dar, aun así, agradezco enormemente su apoyo, sus reviews, sus favoritos, sus follows, sus lecturas, sin duda significan mucho, espero que no tarde mucho en la siguiente actualización, pero aun que pasen dos meses, no duden de que estaré trabajando en la historia.
Y bueno, no se desesperen, la parte Drinny está cada vez más cerca, espero que éste capítulo sea de su agrado, y que no sea tan confuso, pero ya saben que cualquier duda pueden hacérmela saber, yo intentaré contestar lo más que se me permita sin arruinarles la trama, así que bueno, ya saben...
Son libres de dejar de leer en el momento que les parezca una pérdida de tiempo.
Cualquier error gramatical, ortográfico, no duden en hacérmelo saber.
La mirada incrédula estaba posada sobre la mujer, la noticia sin duda le había tomado por sorpresa, nunca hubiese esperado que Rita Skeeter le estuviese dando a ella, Lily Luna Potter, una cobertura tan especial en lugar de a su hija Miranda, sabía el plan oculto en todo eso, quería los ojos de quien fuese el mago tenebroso lejos de ella y su hija, si Kingsley, estaba asociado con todo lo que pasaba, esa entrevista podría desencadenar muchas cosas después de publicada, y si era «Harry Potter» quien aterraba al mundo mágico, no le haría nada a su propia hija, al menos eso era lo que todo mundo especulaba respecto a ella y sus hermanos, que tampoco la estaban pasando nada bien en sus respectivos trabajos, la pelirroja suspiró al ver el pergamino que estiró en su dirección, con la lista base de preguntas que debería hacerle al ministro, podía cambiarlas, hacerlas más agresivas o más suaves, pero eso en sí, era lo que El Profeta quería saber del Ministro de Magia Kingsley Shacklebolt, no importaba si un grupo de seguidores de Potter, o de quién fuera la atacara después, siete preguntas eran las que tenía que hacer, asegurarse sobre nadie, que le contestara a ella.
—Pero... –no terminó su queja, se quedó pensativa.
—Hay una cosa que tienes que tener muy en claro, ya no eres Lily Potter «La hija del gran Harry Potter» ahora sólo eres Lily Potter, la hija de un tal Harry Potter, no hay más honor de pertenecer a tu familia, no te debo nada, ni a ti ni a tu padre, tú eres mi subordinada y tienes que limitarte a seguir mis órdenes, el Ministro hará una conferencia respecto a los hechos actuales, y es tu obligación cubrir los detalles, si vuelve a colapsarse a mitad de la conferencia, si llora como bebé, si renuncia, todo, tienes que cubrirlo ¿lo entiendes?
—Sí, pero algo tan importante, es la oportunidad de Miranda para lucirse.
—No te importa si mi hija se luce mucho o poco, yo elijo quien hace las notas y ésta, en específico es tuya, cuatro meses, viviendo en un toque de queda interminable y no se ha podido detener a ningún culpable –se burló meneando su larga pipa –comienzo a dudar de las ganas del Ministro y los Aurores de encontrar a tu padre.
Salió de la oficina de su jefa y fue a la suya, Rita tenía razón, Rastaban se había mantenido firme, haciendo algo peor que ataques indiscriminados, estaba atacándolos a niveles emocionales, la gente realmente tenía miedo de vagar por las calles, a pesar de que literalmente nada les pasaba, no había ataques, no había nada de todo aquello que ocurrió con Voldemort, no muertos, no desaparecidos, pero el miedo estaba ahí, tan palpable como un trozo de pergamino, no sabía cómo lo hacía, pero lo hacía, ni siquiera lo había visto, y eso la ponía más nerviosa sin ninguna razón específica.
—Aquí estás –sonrío Lysander –es temprano, quería saber si querías ir a comer conmigo.
—Sí, sería maravilloso.
—Lily, es mejor que ventas ahora mismo –sugirió Tracy, su compañera.
Los chicos se miraron confundidos y ella se puso de pie, para seguir el rumbo que la otra mujer había tomado.
Vio a la gente correr alarmada, a los Aurores correr desesperados, con la ropa ahumada y unos que otros con la piel carcomida, se angustio de inmediato ¿los habían atacado en el ministerio y ni siquiera se había encendido la alarma?
—Pero ¿qué ocurrió? –cuestionó a uno de los Aurores.
—Uno de los archivos comenzó a incendiarse –contestó –arrasó con todo lo que había en el Departamento, a nuestro jefe principalmente.
—Pero ustedes tienen entrenamiento para...
—Era fuego maldito –contestó el Auror –creo que has escuchado lo difícil que es de controlar, y más a ese nivel –observó a los tres jóvenes –fueron sólo dos chispazos que dieron paso a quemar el expediente que el jefe leía, se volvió un ave que terminó incendiando los demás expedientes, se convirtió en un par de brazos que rodearon al jefe, únicamente los archivos y el jefe –repitió.
—Pero hay más heridos.
—Antes de saber que era fuego maldito, intentaron ayudarlo, pero no los dejó acercarse ni un metro a él.
—Pero las alarmas...
—Alguien nos encerró ahí y colocó un buen hechizo silenciador, tuvimos que ver a nuestro nuevo jefe morir consumido por las llamas malditas.
Eso era sin duda un acto de Rastaban y los suyos ¿por qué o para qué? Lo desconocía, últimamente no tenía ni idea de los planes de ese pelirrojo loco.
oOo
Rastaban sonrío satisfecho por lo que Honeday había hecho en el Ministerio, específicamente en el Departamento de Aurores, habían pasado en total seis meses, y todo estaba preparado para la última jugada, había encontrado el lago que todos decían, pero al parecer a nadie le constaba, Morgana había usado para deshacerse del cadáver del Rey Arturo, era el único lago que podía traer en cuerpo a una persona, si bien volvía como un caparazón vacío, servía para sus propósitos.
—Eso fue agotador –admitió la rubia, que se giró hasta él –lo hice bien ¿cierto? –sonrío.
—Desde luego que lo has hecho bien –acaricio su rostro y besó suavemente sus labios, en algún momento la rubia había dejado de pretender estar de su lado para estarlo realmente, posiblemente en el momento en que se enamoró de él, ahora no había nada que ella no hiciera por él para tenerlo feliz, y eso era benéfico para Rastaban.
—Rastaban –se acercó a él enredo sus dedos en el cabello pelirrojo de su «prometido» y sonrío cuando él enterró su rostro en su cuello, besando la piel suave –viene en camino –sujetó su mano para colocarla en su vientre –puedo sentirlo crecer en mí, tiene gran poder aun siendo tan pequeño.
—Pequeño –repitió.
—Es un varón, lo sé, puedo sentirlo.
—No salir de la cama ha dado sus consecuencias –contestó en un tono suave, que hizo que ella sonriera.
—Vas a amarlo ¿verdad?
—Le regalaré el mundo entero, si necesitas una prueba.
El chico besó los labios de la mujer y se alejó, la capa azul marino se confundía a veces con negro, haciéndole lucir irresistiblemente atractivo, su andar era elegante, y la capa arrastraba de forma que lo hacía lucir interesante, desapareció frente a ella sin decir una sola palabra.
—Sabes que es mentira eso de que lo amará ¿cierto? –sonrío Ana divertida, haciendo que Honeday girara asustada, se había perdido completamente en él, la forma en la que la había tratado, la manera en que la volvía loca en la cama, le había hecho caer en sus propias pretensiones de amor, el falso cariño y devoción se había vuelto completamente real.
—Estás celosa Ana, siempre lo has estado, todos los hombres que te han interesado jamás te han elegido –se burló.
—Me he acostado con él muchas veces.
—Sí, no lo dudo, pero desde que está conmigo, ha estado conmigo, ni siquiera ha sucumbido a la pasión por Lily Potter, que despierta en él más de lo que tú has despertado en cualquier hombre –río –todos tus «grandes amores» prefirieron a Morgana, incluso la reencarnación de Merlín se enamoró de ella, claro, Ginevra era mejor que tú, y su hijo, tu venganza perfecta, tampoco se enamoró de ti.
—Él no ama a nadie más que a él –suspiró –pero necesito que le digas algo, y necesitas ser tú, para que él lo crea, Honeday, les has dado el regalo más grande a los magos, claro que ahora se le llama Legeremancia, y suelen separarlo de la adivinación, pero eres mejor que un oráculo, no hay nada que tú no predicas que no se vuelva real, así que tienes que decirle lo que te ordenaré, tu hijo sólo te hará invencible, tanto que incluso –se acercó a la rubia –que mientras esté en tu vientre, eres la única capaz de matar a su invencible padre.
—No lo haré.
—Ni siquiera porque fue él quien mató a tu hermana Alexey –negó –el amor te ha vuelto idiota.
—Ya sé que fue él quien la mató, sigue vivo, mi hermana lo traicionó, merecía ese fatal destino.
—Él sólo está contigo porque eres poderosa, por mera política, estando a su lado, el ejército de fuego lo seguirá, estará bajo su poder.
—No hay nada que digas o que hagas...
Ana se abalanzó sobre Honeday, que simplemente elevó la mano y la mujer no pudo acercarse a ella, justo como se lo había dicho ella a Rastaban y Ana a ella, el hijo que llevaba en el vientre, tenía un poder inconmensurable, y sólo tenía un mes y medio de gestación.
—No es cierto –Honeday retrocedió y sus ojos se cristalizaron de inmediato.
—Ya lo sabes –sonrío –oficialmente él es el tercero.
—Mientes.
—Todo lo que ves es cierto, el primogénito de Ginevra y Draco Malfoy fue un sacrifico de la misma madre de Rastaban –sonrío –lo viste –repitió –todas las memorias que ha tenido Rastaban de su familia perfecta y feliz, son memorias falsas, en realidad, su padre ultrajó una y otra vez a su madre, hasta que fueron engendrados.
—Eso es mentira –las dos mujeres giraron para observar al tranquilo pelirrojo.
—Honeday lo ha visto, puedes meterte a su mente y lo verás.
—No –chillo en suplica, sabía lo tormentoso que era tener a alguien más en su mente.
—No va a dolerte –la sujetó de las mejillas con sus manos normalmente frías.
Las imágenes llegaron hasta él en un inmenso mar, la forma brutal en la que Draco Malfoy golpeaba a Ginevra Weasley mientras la poseía de una forma cruel y violenta, se alejó cuando la rubia lo sujetó de las manos y unas lágrimas se derramaron por sus mejillas, al ver el semblante serio del mago.
—Lo siento.
—No es tu culpa –deslizó sus manos tensas, y una de ellas se detuvo en el vientre de la mujer, con el rostro confuso, movió la cabeza un poco y por fin frunció el ceño enfadado.
—Tal parece que es hora de actuar –sonrío de forma cruel, estiró la mano para que Honeday lo sujetará y con una sonrisa lo hizo.
—No importa tu origen, y lo sabes, no dejaré de amarte.
—Lo sé.
oOo
Lily observó al seguro hombre frente a ella, la forma en la que hablaba, le hacía saber porque era el Ministro en primer lugar, si no conociera a Rastaban y supiese lo que es capaz de hacer, sin duda se dejaría convencer por lo que el hombre estaba diciendo, los presentes le creyeron, porque aplaudieron emocionados por el mensaje de esperanza, el toque de queda estaba cancelado, la vida volvería a ser normal.
—Bravo, señor Ministro –los aplausos se terminaron en cuanto la voz burlona que Lily distinguió de inmediato resonó en todo el lugar –su discurso me ha conmocionado tanto.
—Disculpe ¿quién es usted, joven?
—En su honorable discurso usted ha repetido y reiterado que se atrapara a cada uno de los que han sido partícipes de las injusticias de los últimos seis meses...
—Quien es usted –repitió en tono enfadado.
—Yo, soy un simple ciudadano pidiendo justicia para su familia –avanzó hasta el frente.
— ¿Fueron atacados en los recientes hechos?
—Oh claro que fueron atacados, no en los recientes hechos, sino muchos años atrás, diecisiete, para ser exactos –la mirada de Kingsley se volvió confusa, y un instante después, su rostro era una máscara de terror –dígale a su comunidad –se giró a la gran congregación –lo que usted y Harry Potter hicieron en la Madriguera hace diecisiete años.
—Fue Potter, él solo...
—Su honorable Ministro masacró a mi familia en una Navidad hace diecisiete años, y si eso no les dice quién soy aún, les diré que mi nombre es Rastaban Malfoy –les sonrío –el hijo que Ginevra Weasley tuvo de Draco Malfoy ¿por qué irrumpieron en el hogar de mis abuelos y masacraron a mi familia iniciando por los niños?, es muy fácil, mi madre era descendiente directa de Morgana Le Frey –se encogió de hombros con una suave sonrisa –mi padre lo era de Merlín, una unión que aterró a su ministro, y decidió asesinar deliberadamente a mi familia completa, después siguió con los padres de mi padre ¿no es cierto, Ministro?
—Tú –lo señaló –tú eres un mago tenebroso.
—Yo no he asesinado a nadie –se justificó –Lily Potter puede asegurarles eso –hizo una pausa con un mohín –la diferencia entre un mago tenebroso y yo...
—Usas magia oscura –rebatió Kingsley haciendo que Rastaban se encogiera de hombros y asintiera, ocasionando que la gente comenzará el cuchicheo.
—Pero yo no estoy buscando en ningún momento ser mejor que ellos –señaló a la multitud –ni estar sobre ellos, quiero ser parte de ellos, sólo eso.
—Un mago tenebroso sangre pura –se burló Rita Skeeter –todos han buscado supremacía para los suyos, eres la misma basura.
—Qué bueno que tocas ese tema –sonrío y se giró hacia todos con una sonrisa encantadora –yo tengo un pequeño séquito –varios hombres aparecieron entre la multitud, gente que Lily conocía y que estaban en cualquier lado, diferentes estatus sociales, diversos empleos, todos ellos sangre sucias –ellos, como todos aquí pueden ver, son discriminados por la mayoría de ustedes, siendo llamados sangre sucias y son mis más querido grupo, aquí hay más como ellos, cansados de ser perseguidos por su condición poco favorable, conmigo no tendrán ese problema, si los «Sangre Pura» quieren una guerra por la supremacía de nuevo, mis amigos quieren que se le conozca como la venganza de los impuros –La única diferencia entre sus antiguos magos oscuros y yo, es que ellos querían vivir para siempre, yo no, y bueno, que tengo el poder para terminar con cada uno de los sangre pura en el mundo –sonrío.
El murmullo creció entre los magos que estaban en la multitud, unos mantenían una sonrisa en sus rostros, unos cuantos observaban con precaución, un mago tenebroso siempre será un mago tenebroso, sin importar si apoya a los impuros o a los puros, pensó la mujer junto a Lily; y la pelirroja tuvo que concederle la razón.
—Tu discurso está lleno de parafernalias –se burló Rita Skeeter –pero lo cierto es que no te creo nada de lo que estás diciendo, hay millones de formas de hacer que una persona diga que está de tu lado, pero sólo la manipulas.
—Bueno –aceptó Rastaban –es cierto, pero ninguno de los aquí presentes, está bajo mi dominio mental –aceptó y observó a Lily –la hija de Potter puede dar fe de cómo es estar bajo mi control.
—Cómo vamos a creer en ti si nos guiaste a Potter en lugar de a ti –rebatió Skeeter.
—Bueno, Rita –sonrió –yo no los puse en ese camino, yo sólo estaba haciendo el trabajo que el Ministro no hizo, porque les engañó, ni siquiera han estado buscando a Potter durante todo este tiempo, he mandado a mis hombres a vigilar los lugares para evitar ataques –negó –pero es normal que no lo vean, que no les interese que otros hagan lo que sus hombres deberían hacer ¿no es cierto?
—Nadie te quiere a ti de Ministro –informó la mujer solemne.
—No hables por todos –soltó Marcel Johnson, un nacido muggle que parecía encantado con Rastaban.
—No estás viendo el hecho de que es un sangre pura al que estás siguiendo –se burló Rita.
—Es el único que nos ha hablado con la verdad, puede acabar con todos, y aun así, apoya a los impuros –se burló Marcel –prefiero tenerlo de mi lado que detrás de mí trasero.
—Bueno, pues yo tengo el poder de patearle el trasero ¿me creerás? Puedo decir lo que quiera, él igual…
—Pruébalo –incitó Marcel, haciendo que el pelirrojo sonriera.
—NO –negó Lily –no necesitan que él pruebe nada, hemos estado todo este tiempo viviendo en un miedo constante sin que él haga algo aterrador ¿Qué les hace pensar que cuando lo vean matar o torturar cambiarán las cosas?
—Tú no te metas –bufó Rita Skeeter.
—Sí, Lily, tú no te metas –sonrió el pelirrojo junto a ella.
—Dime, Marcel –le sonrió elocuente –como es que quieres que te lo pruebe ¿Qué mate a todos los presentes? Bien.
Levantó la mano en un rápido movimiento, haciendo que todo el techo sobre ellos crujiera, cubriendo de polvo y tierra sus hombros, la gente comenzó a alarmarse, pero el pelirrojo sólo bajo la mano, dejando suspendido todo en el aire, miró a la rubia y sonrió.
—Si eres capaz de darme una patada, sé capaz de solucionar mi desastre.
—Con eso quieres asegurarnos que eres el indicado para protegernos y guiarnos, eres simplemente patético, como tu padre.
—Sí, mi padre fue patético –coincidió con la rubia, haciendo que le dedicara una mirada consternada –quiero que comprendan que yo sólo volví, para limpiar la comunidad mágica, no de sangre puras, no de impuros, sino de líderes tiranos, no me importa ser su Ministro, ni su guía, sólo elijan bien a quien pondrán en la cima, porque bueno, así como fue mi familia, la que fue masacrada hace años, con alguien como él, posiblemente pueda ser su familia la siguiente, posiblemente el suicidio de un amigo, de un familiar no ha sido un suicidio, como no lo fue el de mi abuela Narcissa –se encogió de hombros.
Lily observó a Honeday llegar hasta él, acarició su brazo y recargó su rostro en el pecho del pelirrojo, ocasionando más cuchicheos por la escena, un hombre que tiene a una mujer que se ve tan enamorada no podía ser tan malo ¿o sí? El pecho de Lily se agitó, después de todo estaba con la rubia y no con ella, sí que no estaban destinados a estar juntos, pero ¿por qué le afectaba?
—Tenemos que irnos, cariño –murmuró Honeday –nuestra intención sólo ha sido abrirles los ojos, será su decisión que harán después.
—Vayámonos –le ofreció la mano, Lily ni siquiera vio que la tomara, pero desapareció junto a él.
Todo el mundo se cubrió cuando el polvo volvió hasta ellos, y cuando todo quedó en silencio, levantaron la vista, todo estaba en su lugar, el Ministro Kingsley estaba de pie frente a todos, con una mirada incrédula.
—Bien Ministro ¿qué dirá respecto a esto? –Cuestionó Rita –quiero estar de su lado, así que diga la verdad, diga que eso no es cierto.
—Pero lo es –contestó Harry Potter, que observó a todos y a su hija.
—Papá –murmuró.
—Lo que dijo Rastaban Malfoy es cierto, irrumpimos en su hogar hace diecisiete años atrás, masacramos a su familia con una sonrisa en el rostro, no nos importó nada, porque creímos que estábamos haciendo lo correcto, pensamos que él era el nuevo mago tenebroso.
—Y se cumplió –escupió Kingsley.
—Claro, pero jamás nos detuvimos a pensar que se volvió tenebroso porque asesinamos a toda su familia, no dejamos a nadie, salvo a él.
—Tú no te volviste un mago tenebroso –acusó Lily.
—No, porque me críe con muggles, pensando que la magia no existía, que mis padres habían muerto en un accidente de auto, posiblemente estuve el día que Voldemort asesinó a mis padres, pero tenía un año, ese chico tenía seis, y después de matar a su padre, me preguntó porque lo hacía, su mirada era inocente, y aun así apunté mi varita a su rostro.
—Pero ¿cómo pudo sobrevivir? –cuestionó Skeeter.
—Una bruja llegó a su auxilio, en un inicio no quiso ir con ella, quería venir conmigo, aun y cuando maté a su familia, pero sólo pude dedicarle una mirada de odio, así que se giró y fue hasta ella.
—Son unos monstruos, todos estos años pensando que ustedes eran unos héroes, siempre fueron unos asesinos –acusó una mujer entre el público.
—El chico tiene razón, deberíamos pensar mejor en quién va a gobernarnos.
—Debería renunciar, Ministro.
oOo
Honeday se quedó de pie en donde se aparecieron, lo observó atento, podía leer los pensamientos, los sentimientos, pero Rastaban era como un trozo de hielo, de mármol, siempre luciendo tranquilo y perfecto, no había ningún instante desde que lo conoció que lo sintiera inquieto, descontrolado, incluso ahora, seguía siendo tranquilo, con esa mirada ausente, perdida en algún momento.
—Estás pensando en Lily Potter ¿cierto? –cuestionó.
—No estás celosa ¿o sí? –se giró hasta ella.
—No, contrario a lo que pudieses pensar, comprendo mejor que nadie lo que es el destino, Rastaban…
—No quiero que sientas pena de mí, Honeday –contestó –no importa la forma en la que vine al mundo, sólo que vine, y no importa que mi padre fuese un violador, eso no quita que Harry Potter asesinara a mis padres y a toda mi familia.
—Él no fue el único –completó.
—Sólo queda Kingsley y él –aceptó –me he desecho de todos los demás –sonrió –sólo eran lacayos siguiendo órdenes, quiero que sepan que la vida no les será más sencilla, no a ellos, van a morir de viejos, en sus camas, viendo como todo lo que amaron, se desmorona frente a sus ojos, y no podrán hacer nada, querrán volver al pasado y evitarlo, pero no podrán.
La rubia fue hasta él, rodeó su cuello y le sonrió, el pelirrojo desvió la vista hasta ella, frunció el ceño y sonrió divertido.
—Deja de pensar un momento en el pasado y en la venganza ¿es mucho pedir?
—No, no lo es –aceptó.
—Rastaban, ve a tu alrededor, tienes el poder absoluto de Ávalon, me tienes a mí, a nuestro hijo, tienes un gran futuro aquí ¿por qué buscar tu propia destrucción? –lo besó.
—Vienes a mí a decir que vea todo lo que tengo, pero no has podido evitar dejar de pensar en venganza por siglos –sonrió.
—No he muerto, a veces me aburro –admitió con una sonrisa –he tenido tiempo para enojarme y reconciliarme con mi destino mucho tiempo, pero ahora… estás tú en mi vida, y no quiero perderte, regresemos el sello, no quiero perderte.
—La vida eterna no es algo que quiera, Honeday, y mejor que nadie sabes que no viviré a tu lado el tiempo que quieres.
—El futuro no está escrito –justificó.
—No importa por qué camino andes, llegarás al mismo lugar, una Legeremante como tú debe saberlo.
—Cierto, pero no quiero perderte, hay algo en ti que me hace sentir… -se alejó –alteras todo en mí ¿por qué?
—Porque soy fabuloso –se burló.
Rastaban se giró hasta la ventana, avanzó detenidamente y frunció el ceño, negó un poco aburrido.
—No salgas de aquí ¿quieres?
— ¿Qué ocurre?
—Tenemos visitas, Smart –nombró al hombre que apareció de inmediato –no te despegues de ella.
—Sólo la proteges porque tiene a tu hijo ¿cierto? –se burló Ana.
—Las razones por la que la proteja no te incumben, Ana, así que tranquilízate.
—Bien –bufó.
Desapareció del lugar, dejando a los tres brujos atrás, Ana y Honeday observaron a Smart, era al parecer, el más cercano a saber los planes del chico, pero aun así, siempre se negaba a decirles algo.
—Smart –lo nombró Honeday –es verdad, lo que vi ¿es verdad que Draco Malfoy, el padre de Rastaban… abusó de ella?
—Rastaban no viene precisamente del amor –se encogió de hombros el mago –como todo lo que tiene gran poder, viene de la codicia.
—Pero… sus recuerdos, la familia que él cree que vengaba…
—Son cosas que no puedes entender, Honeday –murmuró Smart sin quitar la vista de la ventana.
—No puedo creer que…
—No puedes culpar a Ginevra por hacerle creer que una vez tuvo una buena familia ¿o sí? Era un niño, criado sólo para los propósitos de un montón de idiotas.
—Entonces dime ¿qué pasó?
—Los Aurores irrumpieron en la Mansión Malfoy, asesinaron a los Mortífagos que tenían apresada a Ginevra y a sus hijos, los mataron.
—Y su demás familia –la rubia observó de Ana a Smart.
—Muerta –aceptó.
oOo
Rastaban apareció frente al hombre rubio, le sonrió un instante y negó, su padrino se veía bastante bien, pero admitía que no confiaba en nada ahora, en ese momento.
—Dime la verdad –exigió.
—Puedes tener todo lo que quieras, pero ambos sabemos que no tendrás lo que tanto buscas, Rastaban, para ya con toda ésta locura.
—No es ninguna locura, Padrino.
—Sabes que sí, es una locura.
—Dime ¿cómo te hiciste mi padrino? –Cuestionó –si nací en el sótano de la Mansión Malfoy, entre la mugre ¿en qué momento los Mortífagos te dejaron pasar para ser mi padrino? –se burló.
—Ginevra siempre quiso que fuera el padrino de su hijo.
—Claro, eso lo comprendo –admitió él –pero mi tío Ronald… tú, la familia perfecta ¿alguna vez existió?
—Tú sabes la respuesta, nadie puede manipularte, no a estas alturas, que con un chasquido puedes destruir el mundo.
—Lo cierto es que lo que dije en el Ministerio era cierto, no quería nada de lo que ustedes tienen, me quitaron todo lo que yo creí que me unía a su mundo, a su modernidad –se burló –pero jamás tuve nada que me uniera, creo que es momento que el mundo se vuelva el sótano en el que tuvo que vivir mi madre, en el que mi padre la abusaba noche a noche.
—Rastaban…
—Esa grandiosa familia… -se burló –dejó a mi madre ahí, creo que merecían ese final después de todo.
—No puedes…
—Creo que ahora comprendo porque la ausencia de cualquier cosa en el espejo ¿no es así?
—Pensé que Smart te lo había dicho –murmuró Neville.
—Dime ¿realmente hubieses hecho todo por mí?
—Justo en este momento estoy frente a ti, para decirte que no puedo estar de tu lado si lo que quieres es destruirnos a todos.
—No los pienso destruir, padrino –se burló –pienso hacerlos vivir en el mundo que vivió mi madre, y que a nadie le importó; quince años –su furia fue incrementando, por fin, en quince años, se estaba dejando invadir por un sentimiento, aunque no el correcto.
oOo
El pelirrojo apareció frente a la menor de los Potter, que se acercó apresuradamente a él, ni siquiera se detuvo a prestar atención a la advertencia en su mirada.
—Rastaban –murmuró completamente incrédula.
—No te acerques a él –advirtió su padre, pero ella no lo escuchó.
—Creo que terminé debiéndote algo –se burló el pelirrojo.
—Yo no sé de qué demonios hablas.
—Digamos que tendrás privilegios, tú y Kingsley –sonrió –pero si te atreves a intervenir por mínimo que sea, mataré a tus hijos.
—Rastaban –musitó Lily.
—Ya están advertidos, mientras tanto, deberían decirme que lugar elegirán, y ordenaré que no los molesten, tendrán lo necesario.
—La casa de mis padres –informó Harry desconcertado.
—Deberían marcharse ahora entonces.
Se quedaron solos en un instante, jamás lo habían visto así de perdido, confundido y furioso.
—Éste no es el Rastaban que habló hace…
—Es momento de irnos.
—Pero papá ¿en serio no te meterás?
—Bueno, Lily, creo que los dos estamos de acuerdo que no podemos hacer nada.
—No podemos dejar que haga lo que quiera…
—Lily, no voy a perderte a ti o a tus hermanos ¿te queda claro?
—Lo siento –negó –no voy a unirme a ti, puedes irte, pero yo me quedaré aquí, haré lo correcto.
—Tú sólo quieres quedarte con él, pero entiéndelo, Rastaban ahora está con Honeday, por lo que sea, pero está junto a ella ahora.
—No me importa, ve tú, y no te muevas de ahí, posiblemente James y Albus se reunirán contigo.
—No pienso dejarte…
—No estás en las mejores condiciones, es mejor que vayas.
—Pero Lily…
—Creo que esto no tiene que ver contigo papá, sino con todos, no es momento de que alguien se sacrifique, es que todos hagamos algo para defender lo que tenemos, no dejaré que él nos arrebate todo.
—No podrás con él.
—Eso lo veremos –besó la mejilla de su padre.
—Ginevra no hubiese querido que algo así le pasara a sus hijos –murmuró.
oOo
Lily salió del Ministerio, todas las calles estaban desiertas, el viento que soplaba era casi gélido para estar en primavera, tragó saliva, apenas unas horas atrás, el discurso de Rastaban Malfoy había dejado a unos pocos intranquilos pero a la mayoría conformes, y ahora, de la nada, todo estaba vacío.
—Estatus de sangre –intervino una mujer frente a ella.
— ¿Qué? –cuestionó confundida.
—Estatus de sangre –repitió.
La mirada de la chica vagó por la mujer, vestía de negro, con una línea paralela de color vino, que atravesaba el pecho, su pantalón era del mismo color, con dos líneas al lado del mismo color, su cabello estaba recogido en un moño alto.
—Yo no… -la mujer la sujetó de la mano, con su varita la puso en la muñeca de la pelirroja y la giró, de inmediato se puso de un color extraño.
—Mestiza –la soltó y siguió avanzando por la calle sin prestar mucha atención a ella.
Lily se quedó completamente incrédula ante el hecho, mientras avanzaba por la calle, pudo notar a más uniformados.
— ¿Quiénes son? –soltó al aire.
—Los Impuros –contestó alguien junto a ella.
—Smart –musitó completamente aliviada –Rastaban…
—Es mejor que olvides lo que dijo en el Ministerio, las medidas ahora son extremas, los impuros están vigilando las calles, con órdenes de matar a cualquier sangre pura que se encuentren.
—Pero… ¿por qué?
—Estás… traicionándolo.
—No –murmuró, la sujetó del brazo y en un parpadeo, estaban en el apartamento de la pelirroja.
—No entiendo entonces ¿qué haces aquí? Diciéndome esto.
—No es un secreto, Lily, mientras Rastaban fue con tu padre y con Kingsley el Ministerio pareció no tener alteración alguna porque él estaba ahí, pero… -se burló –dime ¿cuánto tiempo crees que duraron en el lugar?
—Unas horas –soltó.
—En realidad fue un mes.
—Pero ¿qué? ¿Cómo?
—Puede alterar la realidad y percepción de las personas, mantuvo a quienes quería en la seguridad mientras las nuevas reglas se ponían en orden.
—Eso quiere decir que mestizos e impuros están seguros –Smart negó.
—Entonces ¿por qué?
—Tienen un sello.
—Pero ¿por qué insiste en que estemos seguros? Si quiere matar a mi padre y hacerlo sufrir ¿por qué?
—Tal parece que… -guardó silenció –cada mago tenebroso tiene un talón de Aquiles –informó –Rastaban tiene el suyo, y la manzana no cae lejos del árbol para ser honesto.
—No comprendo.
—Estas destinada a ser quien lo haga caer –contestó –y antes de que me digas que es una traición, no, él me envió a decírtelo.
—No lo creo –se burló –si eso fuese cierto, Voldemort intentó matar a mi padre en cuanto se enteró, entonces ¿por qué Rastaban no?
—No lo sé, para ser honesto –aceptó.
—Tienes que ayudarme a detener esto –pidió –Smart, por favor.
—Tienes que saber que el poder de Rastaban se incrementará cada vez más, y que contrario a lo que todos piensan –guardó silencio –conozco a ese niño más que nadie, si él te mantiene segura, es porque creo que en un momento, querrá que lo detengas.
—Pero…
—Él no quiere una vida eterna –informó –posiblemente ni siquiera sepa lo que quiere.
—Por favor –suplicó.
—Lo siento, pero es mejor que no intervengas en lo que sea que veas.
oOo
Rastaban observó a Smart que llegó hasta él con un poco de agitación, no dijo nada, lo había enviado a explicar un poco de las cosas a Lily.
—No lo tomó muy bien.
—Es lo mejor –musitó.
—Rastaban –pidió.
—Sé que ella es mi perdición.
—Por eso no la quieres cerca.
—Te equivocas, estoy guardándola para lo importante.
—Entonces lo sabes –el pelirrojo se burló.
—Voy a ser padre ¿sabes eso?
—Lo sé, Ana me hizo parte de todo.
—Bien, entonces no hagas nada que no esté previsto antes por ella –ordenó.
—No entiendo porque lo haces.
— ¿Qué? Que vaya a matarnos a todos, pronto lo sabrás.
Avanzó hasta el portal frente a él, pero se volvió sólido en un momento, así que frunció el ceño, era todo poderoso, pero no podía cruzar el portal.
—Vaya, tal parece que tenemos un pequeño inconveniente.
—Uno muy grande –contestó Hydra detrás de él –el portal no funcionará para nadie con sangre pura –sonrió –sólo Alexa podía otorgar el poder para cruzarlo.
—Debió decirlo antes, así no la hubiese matado –bromeó.
—Necesita alguien que no exista en ese momento o en su caso, que no tenga problemas y que pueda aparecer en cualquier momento –informó Smart.
—Está decidido entonces –sonrió.
