Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, he regresado con una nueva actualización, y claro que sé que han pasado años desde la última actualización, ya sé que no valen todas mis disculpas para ustedes, y lo mucho que insista en que NO me iré a Hiatus con ésta historia, ustedes siguen diciendo que sí, como presagiando lo malo, no sean tan crueles conmigo, ya sé que es mi culpa tener más de un fic en proceso, pero créanme que no lo haría si no me sintiera capaz de tener todas esas historias al mismo tiempo, así que pido su comprensión, y que no llamen a la mala suerte con ésta historia, no está en mis planes abandonar nada más, y si lo hiciera, sería en un caso de extrema falta de inspiración o de ideas, no por cualquier cosa, así que por favor, comprendan un poco, ya les he dicho que la actualización de éste fic será cada mes, más o menos, así que cruzando todo este bache de malos deseos, les diré que muchas gracias por sus reviews, sin duda mi corazón se agita alegre cada que veo sus largos y bonitos reviews, me agrada saber que Rastaban es de su agrado, sin importar que sea "el antagonista" de ésta historia.

Y bueno, como lo prometido es deuda, hemos llegado a la parte que tanto han estado esperando, cabe mencionar que tendrá algunos giros argumentales y una que otra linea temporal, intentaré pensarlas bien para que no suene tan descabellado todo lo que escriba (si es así, las eliminaré dejando una trama más sencilla pero intentando que siga siendo misteriosa) espero que el capítulo sea de su agrado, es más soft que lo anterior, así que espero no se sienta un bajón "aburrido" en éste, muchas gracias por el apoyo, ya lo dije antes pero lo haré de nuevo, muchas gracias por el apoyo.

Son libres de dejar de leer en el momento que les parezca una pérdida de tiempo.

Cualquier error gramatical, ortográfico, no duden en hacérmelo saber.


La mirada gris se posó en la pareja que estaba frente a él, sobre la cama, su mirada fue hasta la niña a la que sujetaba aún de la mano, con sus ojos abiertos de par a par, con la boca ligeramente abierta por la sorpresa, desvió la vista de la pareja semidesnuda, los ojos grises se toparon con el otro par de ojos grises, el hombre suspiró y observó a la pelirroja, que era la única apenada de que le vieran de esa manera, el varón sobre ella, simplemente sonrió ladino, y después soltó una carcajada, les habían encontrado en el peor momento, de cualquier otro momento, justo cuando estaba intentando hacerle el amor, a la pelirroja.

—Ve abajo, Eltanin –pidió el hombre con voz pausada, conteniendo la furia.

—Pero… pero… -observó a la pareja preocupada y después a él.

—Todo está bien, muy bien, no tienes que preocuparte por eso, papá promete no lastimar a mamá –la tranquilizó – ¿cierto, hijo? –los observó.

—Cierto, ve con Swing, en un momento nos uniremos a ti –le sonrió Draco.

La niña corrió por el delgado corredor y bajó las escaleras un poco más tranquila, la pelirroja salió debajo del cuerpo de su marido y se cubrió, por fortuna, la mirada inquisidora de Lucius Malfoy, estaba puesta en su hijo, no en ella.

—Se tiene que ser muy irresponsable para esto –murmuró.

—Vamos papá, Eltanin estaba con ustedes, no pensamos que la traerían a casa tan pronto.

—Todo puede pasar –le reprochó.

—Bueno ¿a ti y a mamá nunca los encontraron así? –sonrió burlón.

—Mi padre jamás, además… no sé qué estás insinuando, tu madre y yo somos una pareja responsable, ustedes dejan mucho a que desear, iré por mi nieto, y pasen por sus hijos cuando quieran.

—Gracias papá –gritó Draco pero no recibió respuesta alguna.

Sujetó a la chica antes de que se escapara y besó su cuello, quitando la cobija con la que se había cubierto.

—Será una buena anécdota en algunos años, ya lo verás –murmuró.

—Sobre todo para Eltanin –reprochó.

—Es temprano, se supone que no volverían hasta dentro de dos horas, el tiempo necesario para hacerlo un par de veces, desde que nació Rastaban, no hemos tenido mucha oportunidad de ello, y créeme, si por mí fuera, no te dejaría salir de la cama –la besó.

—Me agrada la idea –sonrió coqueta –Te amo, Draco –murmuró cuando él comenzó a besar su pecho y a acariciar su cintura.

—Te amo, Ginevra –contestó rozando con sus labios el estómago de su esposa.

— ¡Draco Malfoy! –gritaron desde la parte de abajo.

—Maldición ¿es que no piensan dejarnos en paz el día de hoy? –frunció el ceño enfadado.

—Soy tuya el resto de mi vida, eso tiene que dejarte más tranquilo –le guiñó un ojo.

—Draco, tenemos un… -Ron se quedó callado cuando abrió la puerta –creo que interrumpo algo ¿no es así? No, creo que no, porque hay trabajo en la oficina.

—Maldición, Ronald –se quejó el rubio –dijiste que Harry se podía hacer cargo de eso esta vez –refunfuñó.

—Sí, pero no puede solo, y… ¿dónde está mi adorada Eltanin? –Observó a todos lados –hay mucha tranquilidad aquí, a Rastaban tampoco lo escucho.

—Fueron con mis padres –contestó enfadado –dame cinco minutos, necesito una ducha bastante fría en estos momentos.

—De acuerdo, te esperaré abajo y… deberías vestirte, indecente –le sacó la lengua a su hermana y cerró la puerta.

—Después del trabajo, no te escaparás, lo juro –se puso de pie y rodeó el cuello de su esposo.

— ¡Ginevra, déjalo en paz! –gritó su hermano.

—Ve a tomar esa ducha, cariño –sonrió.

Se puso una playera y bajó un poco frustrada, de que si no fuera el padre de Draco, fuera su hermano, pero no los dejaran continuar en lo suyo, ya lo necesitaban.

—No me digas que soy la persona que interrumpe esto.

—No te hagas el importante, nos descubrió primero mi padre –soltó Draco enfadado acomodándose el saco.

—Bueno, al menos no saldrás con mi padre se enterará de esto, porque es obvio que ya se enteró –se burló Ron.

—Dime que me das permiso de lanzarle un Cruciatus –besó a Ginny.

—Si lo haces, Hermione te lanzará uno a ti, no quiero eso –le devolvió el beso –eres demasiado atractivo para ser torturado –sonrió.

—No me quiero ir, sino que el inútil de tu hermano me obliga –se quejó y rodeó la cintura de la pelirroja.

—Ya vámonos –lo jaló del saco alejándolo de su hermana –nos vemos en un rato, hermanita –sonrió.

Ron y Draco llegaron a la oficina de Aurores, y es que después de todo, se había unido a las filas de los Aurores, como subordinado de Harry, cosa que había hecho que sus padres pusieran la marca tenebrosa en el cielo, por decirlo de alguna forma, a pesar de que Lucius Malfoy recordara por todo lo que pasó su hijo con los Weasley y con Potter, se rehusaba de alguna forma a aceptar el cambio, de la noche en la mañana, los Malfoy y los Weasley habían pasado a tener dos hermosos vínculos, uno de seis años y el otro de nueve meses.

—No me imagino la cara de tu padre –se burló Ron –que aceptara que te casaras con mi hermana y que tuvieses dos hijos con ella, creo que en el fondo deseaba que Ginny te pusiera el cuerno, ya sabes, que no te acostaras con ella.

—Bueno, ella sin duda puede ponerme el cuerno, es hermosa, y cualquiera quisiera estar con ella, pero… sin duda no me gustaría que me pusiera el cuerno –se burló.

—Eres mi cuñado favorito, no dejaría que te pusiera el cuerno –lo tranquilizó Ron.

—Soy tu cuñado favorito, por que literalmente, Ronald, soy el único cuñado que tienes, Hermione no tiene hermanos y Ginny es tu única hermana.

—Pequeñeces –se burló el pelirrojo.

—Como tu cerebro –se burló el rubio.

—Veo que están de muy buen humor, así que será rápido ¿puedo saber dónde quedó el informe de la semana pasada? –se cruzó de brazos Harry.

—Por supuesto, Ron tenía que hacerlo y entregarlo –contestó Draco des afanándose del asunto.

—Claro, se suponía que era yo quien lo haría –le sonrió a Harry y se encogió de hombros.

—No he podido ponerlo en el archivo gracias a ustedes, así que se quedarán hasta que lo terminen, a ver, si eso les ayuda a ser más responsables.

—Sí, sí, jefe –gruñó Draco –eres un imbécil, Weasley.

—Ya, ya, no te enfades, te prometo que tu próximo día libre cuidaré de tus hijos.

—Ginevra tiene partido, Eltanin quiere ir a verla, no voy a privar a mi hija de ese placer.

—Cuidaré de ella…

—Puede durar días el partido, lo sabes, nuestros horarios pocas veces coinciden, a este paso, terminaremos separados.

—Hablando de eso ¿Qué tal llevas el anuncio? Sé que han pasado meses, pero ¿ha sido el último?

—Sí, le pedí ayuda a Hermione con eso, ella es san… hija de muggles, tiene acceso a otro tipo de información, ella investiga en el mundo muggle, yo este.

— ¿Por qué no le preguntas a Smart?

—No ha vuelto a aparecer, la única que puede llamarlo es Eltanin, tiene prohibido hacerlo si no es una emergencia, lo sabes.

—Ella ni siquiera sabe porque le has prohibido eso, porque no tiene ni idea ¿o sí?

—Bueno –Draco se recargó en el respaldo de su asiento –la noche que soñé a Morgana diciéndome sobre el nuevo bebé, Smart detectó el peligro, porque cuando fui a verla, me habló de él.

— ¿Lo ha vuelto a mencionar? –Indagó Ron y Draco se limitó a negar –bastante raro.

Después de la charla, se dedicaron a hacer el informe del caso que Ron no había hecho, no fue algo tan pesado, pero Draco hubiese deseado pasar la tarde con Ginny, y no con Ron en la oficina, aunque se pareciera mucho a Ginevra, Ron no era del tipo de Draco. Aunque era un buen amigo.

—Quién iba a decirlo, un Malfoy y un Weasley, casi comiendo en el mismo plato –se burlaron haciéndolos voltear.

—Que va –contestó Draco –hago algo mejor que comer del mismo plato de una Weasley –elevó una comisura de su boca –me acuesto con una, tuvimos dos hijos, eso tiene que dejar en claro lo mucho que nos acostamos.

—Sería interesante que aceptaran esa entrevista que se han negado a realizar con Corazón de Bruja, ¿cómo le hizo una traidora a la sangre para conquistar a un conservador empedernido como tú? Para casarse ¿Poción de amor, acaso?

Ron sujetó a Draco cuando se levantó enfurecido, logrando sólo una sonrisa del corresponsal de Corazón de Bruja.

—Vuelve a llamarla así, y no vivirás lo suficiente como para exhalar una sola vez más –se liberó del agarre de su cuñado.

—No pensé que ese término te molestara, al menos, no la he llamado sangre sucia, como llamas a. Hermione Granger.

—Él ha dejado de ser un imbécil, pero ceo que hay una competencia para ocupar su puesto…

—Posiblemente entre las piernas de tu hermana –soltó sin darle importancia, logrando que los dos hombres se acercaran peligrosamente para dañar su integridad física.

—Largo de aquí, nadie ha preguntado tus opiniones, idiota –soltó Ron, haciendo que el otro hombre asintiera y saliera asustado.

—Me falta aprender ese truco de intimidación –se burló Draco.

—También preguntar la razón por la que vienen aquí ¿no? –se quejó Harry detrás de ellos.

—Ya, lo siento –soltó de mal humor Draco –yo no los llamo, si esa es tu queja.

—Voy a decirles esto, es la última vez que les paso que olviden hacer un informe ¿les queda claro? La próxima vez, los suspenderé por un mes, sin sueldo –observó a Ron.

— ¿Qué? –Se quejó Draco –no puedes hacer eso, es culpa de Weasley, no mía, te olvidas de que tengo una familia a la cual mantener ¿no es cierto?

—Vamos, ambos sabemos que claramente el único afectado será Ron, tienes una Mansión y…

—Pues no, para tu información, el flujo de dinero que me daban mis padres dejó de serlo, para volverse sequía más que otra cosa, por el contrario, no me ayudan en nada –se cruzó de brazos.

—Bienvenido a la pobreza extrema –se burló Ron.

—Oh cállate –lo empujó frunciendo el cejo –es tu culpa que estemos aquí, que nos estén amenazando con quitarnos el salario de un mes ¿Qué tendría que hacer si Eltanin o Rastaban se enferma?

—Bueno, Ginny tiene un buen empleo.

—Tienes razón –aceptó.

—Gana más que tú, mantenido ¿quién iba a decirlo? –Se burló –un Malfoy pobre siendo mantenido por un Weasley.

—Ron –pidió Harry al ver la cara ofuscada del rubio –deberías callarte y terminar el trabajo para que puedan irse.

—Ya ¿puedo terminarlo yo solo?

—No –negó Draco –ya estoy aquí, terminemos esto cuanto antes y larguémonos.

Ron se dedicó a dictarle a Draco, que de los dos, era el que tenía menos fea la letra, así que se había vuelto costumbre que él los escribiera, después de todo, Harry los había vuelto pareja de trabajo en cuanto Draco terminó la Academia de Aurores, a la cual había ingresado un poco después de que derrotaran a Morgana.

—Siento no haber hecho el trabajo –murmuró enfurruñado Ron.

—La próxima vez, me quejaré con Granger –gruñó –podría decir que haría lo mismo cuando estés con ella, pero no puedo darme el lujo de quedarme sin salario por culpa de un idiota como tú.

—Es en serio que tu papá…

—Me llamó, me dijo que luchara por ella, creo que muy en el fondo esperaba que Ginevra no volteara a darme ni la hora, así no se sentiría tan culpable cuando ella terminara con Potter, pero no, las cosas no le salieron como calculó y dime ¿cuándo sí? –se burló –cuando les informé que me casaría, me dio dinero para comprar la casa en la que ahora vivimos, pero después de eso, nada –se encogió de hombros –absolutamente nada.

Ron se limitó a quedarse callado, sin duda comenzaba a creer que no era el mejor momento para burlarse de su cuñado, sí, era un niño mimado y rico, siempre lo había sido, y tenía ocho años viviendo de ese modo; porque estaba bastante seguro de que tampoco Ginevra tenía la menor idea de lo frustrado que se sentía Draco al tener un salario como el de un Auror, cuando antes de si quiera pensar en tener algo serio con ella, podía darse el lujo de comprar medio Callejón Diagon.

—Aún es temprano –le sonrió el pelirrojo ganándose una mirada asesina por parte del rubio.

—Son las nueve y media, Ronald, tenías que darte el lujo de equivocarte y darte cuenta de que estaba mal hasta que lo puse en la mano de Potter –gruñó.

—Hagamos algo –sonrió –dejarás que mi adorada ahijada, y mi querido sobrino vengan a una pijamada a mi casa con Hermione –sonrió –tendrán toda la noche para ustedes, sin tener que preocuparse por si Eltanin entra o si Rastaban llora ¿qué dices?

—No es mi decisión ella casi no quiere separarse de los niños cuando no tiene partido, así que comprenderás lo difícil que es tener intimidad.

—Agradezco no tener hijos por el momento.

—Ni siquiera te has casado con ella –soltó –si fuese Granger, te hubiese mandado a la mierda, y me estaría con Krum.

—Oye –frunció el cejo – ¿en serio te gusta más Krum que yo? –Negó –pensé que lo que teníamos era especial –bromeó.

—Idiota.

Ron apareció en la sala de la pequeña casa Malfoy, Draco estaba junto al sofá individual; observando a su esposa sentada sobre la alfombra, con el pequeño pelirrojito en el pequeño espacio de sus piernas en forma de moño, que jugaba con Eltanin ajedrez mágico.

—Volviste a ganarme –se quejó con una sonrisa la mujer.

—Mi padrino me enseña a jugar, no me ganarás fácilmente.

—Bueno, a mí me enseñó a jugar tu padre, creo que es muy malo –sonrió.

—Tal vez –se encogió de hombros la niña.

—Tal vez –repitió Draco –es para que dijeras que soy el mejor en ajedrez mágico –la alzó sorprendiéndola y haciéndola reír a carcajadas cuando comenzó a hacerle cosquillas.

—Oye, Gin-Gin, me preguntaba la posibilidad de que Eltanin y Rastaban pasaran la noche…

—Estoy de acuerdo –soltó de inmediato, ocasionando una sonrisa en su marido y una ligera carcajada de su hermano.

—Tengo que disculparme por arruinar su tarde, había olvidado que no hice ese reporte.

—Bueno, tendrás que hacer algo más por nosotros –sonrió mientras se dedicaba a mover un pequeño caballo de madera para que Rastaban se distrajera.

—Bien, suéltalo de una vez.

—Vas a hacer tus rondas mañana y pasado tú solo sin Draco, y obviamente sin decirle a Harry –sonrió cuando su hijo intentó alcanzar el caballo y se desequilibró un poco –y cuidarás de ellos –levantó la vista cuando Rastaban se hizo del juguete y lo llevó a su boca.

—Bien ¿A dónde irán? –elevó una ceja.

—Shell Cottage –respondió sin darle mucha importancia.

—Espera, pero Bill y Fleur…

—Vamos Ron ¿en serio crees que Fleur con todo el glamur de su vida pasaría refundida en un lugar como Tinworth? Es como si Draco aceptara mudarse a una isla desierta –observó a su marido –por unos días estaríamos bien –elevó una ceja –sabes a lo que me refiero –sonrió –después de un tiempo, comenzaría a volverse loco porque su perfección está siendo desperdiciada –los dos pelirrojos mayores sonrieron, haciendo que el menor de cabellos idénticos a los de su madre riera a carcajadas.

—Oye jovencito, eres muy pequeño para burlarte de tu padre –reprendió Draco al pequeño Rastaban que le extendió los brazos.

La niña de cabellos dorados se movió quedando colgada en la espalda del rubio, para después rodear la cintura de su padre y con sus pequeños brazos su cuello, quedando tan sólo un poco más arriba sobre la cabeza del hombre; dejando así que pudiese alzar más libremente al pequeño pelirrojo que de inmediato comenzó a dar pequeños saltos en los brazos de su progenitor; en un modo extasiado.

Ron observó a su hermana; la manera tan tonta en que observaba la escena, si alguna vez pasó por su mente que esa relación sería realmente imposible de suceder, o es más, jamás se hubiese atrevido a imaginar a la menor de ellos con alguien diferente a su amigo Harry; pero ahora que los veía, que la observaba a ella, estaba seguro de que Draco Malfoy la hacía feliz.

—Bien, entonces…

—Nosotros iremos por ellos –sonrió Ginny observando a su hermano aún sentada en el suelo.

—Mami –la llamó Eltanin –puedo llevarme mis juguetes entonces.

—Claro cariño, pero ya sabes que si no te portas bien y obedeces a tus padrinos, estarás castigada e irás a Beauxbatons.

—No mami, por favor, yo no quiero ir a Beauxbatons –pidió la niña aplastando sin querer la cabeza de su padre en un intento de hacerse notar un poco más sobre él, para que su madre no la enviara a Francia.

—Entonces tendrás que comportarte –le advirtió.

—Sí, sí, me portaré bien, pero no me mandes a Beauxbatons.

—De acuerdo –observó a su hermano –y si haces algo que haga que Rastaban se vuelva incontrolable a él lo enviaré a Durmstrang.

—Sabía que casarte con Malfoy te haría cruel en algún momento –se quejó Ron con una sonrisa.

—Oye, no digas eso, que sería una plática demasiado larga e intensa, no dejaré que mis hijos vayan a otra escuela que no sea Hogwarts, a menos que ellos quieran.

—Yo no quiero, papi –informó Eltanin removiéndose.

—Pero yo mando en ésta familia, así que yo decido –sentenció Ginevra con una sonrisa traviesa.

—Tendríamos que hablarlo, de cualquier forma –contestó el rubio.

—Si haces que no me mande a Beauxbatons diré que eres mejor que mi padrino en ajedrez mágico –susurró la niña al oído de su padre, haciéndole fruncir el ceño.

—Eso deberías decirlo sin necesidad de que evite que seas enviada a Francia.

—Pero me dices que no debo de decir mentiras –lo besó en la mejilla.

—Iré a preparar las cosas de los niños.

—Adelante –Ron se acercó a ella para ayudarla a levantar.

oOo

Ron apareció con los niños en el pequeño jardín de la casa en la que vivía con Hermione, Eltanin lo soltó de la mano y comenzó a correr por el lugar, sonrió cuando el pequeño pelirrojo se agitó en sus brazos, queriendo imitar a su hermana.

—Aun no, campeón, pronto estarás dando más dolores de cabeza –movió sus largos dedos en el estómago del niño, haciéndole reír –vayamos con tu tía Herms.

El Auror avanzó hasta el interior, no sin antes decirle a la niña que tuviese cuidado y que cualquier cosa sólo lo llamara, ella asintió y siguió corriendo detrás de unos cuantos gnomos.

—Hola amor –saludó a la castaña que se giró hasta él.

—Hola precioso –dijo con una voz dulce y empalagosa, yendo hasta ambos pelirrojos y hundiendo su rostro en el estómago del pequeño que se limitó a reír, mientras jalaba los mechones castaños del cabello de Hermione.

—Pensé por un momento que te referías a mí –soltó Ron elevando una ceja.

—Tú no eres precioso –rió mientras intentaba liberarse del agarre.

—Ya lo sé, yo soy todo un semental…

—Ya quisieras –se burló y le quitó al niño –dime ¿por qué seremos niñeros ésta vez?

—Porque ahm… -le cubrió los oídos al crío –jodí el día de ellos, no hice un informe y Harry se puso furioso por eso –besó la coronilla del infante y lo soltó.

—Ron, no vayas a ocasionarles problemas a Draco y a Ginny.

—No lo haré –soltó –por eso acepté ser niñera por un par de días.

—Está bien, me encanta tener a estas dos bestiecillas aquí.

—Menos mal, ya me pensaba bajo un techo con mis dos niños pidiendo refugio.

—Claro que no, tal vez serías sólo tú, jamás los dejaría desprotegidos ¿verdad, pequeño Ras? –jugó con él.

—Ni siquiera tengo que decirte lo maravillosa que luces con ese niño pelirrojo en los brazos ¿cierto? Podríamos comenzar…

—No, no por el momento, Ron.

—Vamos, Herms, mi hermana menor ya tiene una niña de seis años, y yo… la mayoría de mis compañeros comienzan a decir que tengo problemas en la intimidad, ya sabes, que no…

—Ron, los dos sabemos que en realidad eres muy bueno en esos asuntos, pero no tendremos hijos, no por el momento.

—Primero la boda ¿no? –sonrió.

—Así es, y no es porque…

—Ya lo sé, no tienes que repetírmelo, es tu sueño y lo respeto.

—Gracias.

Hermione se dedicó a cuidar de los niños mientras que Ron se dedicaba a ayudarla un poco con los deberes de la casa, y es que aunque tuviesen la oportunidad de conseguir un elfo doméstico, Hermione se opondría rotundamente, y no quería tener problemas con ella, así que habían acordado una lista de deberes que se alternaban cada dos días, para hacer más equitativo el asunto; él no había renegado, aunque normalmente lo hubiese hecho.

—Estaba pensando en la posibilidad de ir a cenar fuera con los niños ¿qué opinas? –le sonrió.

—Me parece bastante bien, tomando en cuenta que no quiero que les dé una infección en el estómago a los niños por culpa de tu alimento –sonrió divertida ante el ceño fruncido de su prometido.

—Cierto, y no estoy de mucho ánimo para cocinar, así que es mejor que le pongamos el suéter a mi hermosa Eltanin y el suyo al campeón.

—Cambiando de tema ¿Eltanin aún no ha tenido ningún accidente por magia incidental? –cuestionó y el pelirrojo negó.

—Tampoco Rastaban –aceptó.

—Ron ¿crees la posibilidad de que sean Squibs? –elevó las cejas.

—Con tan ancestral pasado, lo dudo, creo que si sigues aleccionando a Eltanin te robarán el lugar de la mejor bruja –se burló, pero la castaña no se inmutó ante la posibilidad de ser destronada de ese título –Herms ¿todo bien?

—Me asusta lo que ellos sean capaces de hacer, eso es todo.

—Cariño, ninguno dejaremos que se vayan por el mal camino, son Weasley.

—Pero también Malfoy, y ellos no tienen un récord perfecto y lo sabes, por mínimo que sea su tiempo en el lado equivocado, estuvieron, incluyendo a Draco.

—Es completamente sorprendente pero… Draco ha cambiado, y no creo que permita que alguno de sus hijos vaya por el camino en el que él fue.

—No sé cómo puedes estar tan seguro, Ron.

—Cariño, ha estado viviendo ocho años en la pobreza extrema por ella, porque le ama, el Draco que conocimos en Hogwarts preferiría la muerte antes de sobrevivir con el sueldo de Auror.

—Es que Draco… ¿se ha quedado sin nada? –expresó incrédula y su novio asintió.

oOo

Draco observó las paredes incrustadas con conchas y cal mientras enarcaba una ceja platinada, no comprendía como es que la esposa de su cuñado; había aceptado vivir ahí por tantos años, Ginevra tenía razón, él se hubiese vuelto loco en ese lugar, pero tomando en cuenta su situación actual, era lo mejor que hubiesen podido obtener para privacidad, ya que su casa, estaba totalmente descartada.

Avanzó hasta la orilla de la playa, rodeando la cintura de su esposa, que giró un poco el rostro para besarlo, hacía tanto tiempo que no podían estar juntos como lo merecían, él en las misiones y ella en el Quidditch, cuando estaban juntos se dedicaban a estar con sus hijos.

—Tengo que decirlo, extraño a los niños –murmuró Ginny.

—No vas a decir lo mismo en cuanto pongamos un pie dentro de la casa –advirtió en un tono grave.

—Oh ¿en serio crees que eres lo suficiente bueno para hacer que me olvide de mis propios hijos?

—Desde luego que lo soy, soy capaz de hacerte olvidar incluso tu nombre, y tu propia existencia –la mujer sonrió, mientras acercaba su rostro al de su marido, rozando sus labios suavemente contra los de él.

—Pruébalo, Malfoy.

—Ni siquiera necesitaré que entremos a la casa –sonrió ladino.

—Vaya, eso es bastante atrevido…

Sus bocas chocaron apasionadas en un beso febril, las manos del hombre dibujaron suavemente la figura femenina, esa cintura estrecha y sus caderas amplias a causa de dos hijos, de cualquier forma seguía teniendo un cuerpo atractivo y atlético que lo volvía loco con tanta facilidad; la pegó a su cuerpo haciendo que ella rodeara sus caderas con sus piernas, mientras la sujetaba para evitar que se resbalara.

El cabello rojo fuego se revolvió un poco con la arena, pero a ninguno de los dos les importó demasiado, estaban envueltos en un beso apasionado, mientras las manos de ambos se exploraban el uno al otro como si se tratase de la primera vez que se tocaban, que se sentían, aun y cuando conocían la anatomía del otro a la perfección; los labios del rubio descendieron por el cuello blanco y lechoso de la mujer debajo de él, que gemía levemente por las caricias y la fricción entre sus cuerpos, incrementando la excitación del varón reflejándose en la erección que rozaba entre las ropas la entrepierna de la mujer.

—Draco –musitó enredando sus dedos delgados en la cabellera rubia.

—Gin –gruñó subiendo un poco presionando su cuerpo con el de ella, rozando su erección en su vientre, haciendo que se curvara, dejando al descubierto su garganta para que él pudiese pegarse a ella como si de un vampiro sediento de sangre se tratara.

Las manos de la mujer fueron hasta los pantalones de vestir de color negro de su esposo, que no opuso resistencia a que los desabotonara y bajara el zipper, mientras él, hundía su rostro entre los pechos de la mujer.

—Hola –la pareja se tensó un momento, se observó un segundo –lamento interrumpir –se aclaró la garganta el hombre que intentó ocultar una sonrisa ante la mirada de la mujer, ya que el hombre se limitó a recostarse en la playa.

—Sí ¿Qué ocurre? –interrogó incómoda Ginny.

—Por la escena que interrumpo supongo que Bill y Fleur no están ¿cierto? –se llevó el brazo al cuello y se talló incómodo.

—No, decidieron mudarse a un barrio fino en París ¿No lo informaron con sus vecinos?

—Ciertamente no –admitió –y tengo un par de cosas que Bill me prestó para un trabajo, y planeaba regresarlos, salvo que ocupo un poco de ayuda –se encogió de hombros viendo al hombre junto a la bonita pelirroja, que imaginaba que era hermana de Bill.

—Claro, mi esposo estará más que encantado de ayudar ¿verdad? –golpeó a Draco.

—Tu esposo –los observó un tanto sorprendido.

—Sí, su esposo –bufó Draco –ocho años de hermoso matrimonio ¿por qué la sorpresa?

—Creí que era soltera –soltó sin intimidación alguna.

—Pues no –se burló.

—Tu hermano nunca mencionó que fueses casada, porque si eres Ginevra Weasley ¿cierto?

—Sí, y es extraño que no mencionara mi matrimonio con Draco, si fue quien insistió en que deberíamos casarnos –se burló.

Malfoy ahora –corrigió gruñendo –y eso suena a matrimonio forzado, no lo digas de nuevo, por favor –suplicó el rubio.

—Buscaré a alguien que me ayude, vendré mañana, para que tengan… una buena tarde.

—Gracias.

Suspiró observando hacia las olas, soltó una risita y observó al rubio que seguía enfadado, habían escapado de casa para poder estar solos sin interrupciones, parecían unos adolescentes, y tal vez eso era lo que le gustaba de su matrimonio, que no importaba cuantos años tuviesen juntos, las mariposas en el estómago siempre seguían ahí cuando lo veía llegar a casa, verlo con esa actitud arrogante ceder en todos los caprichos de su princesa, además de que la academia de Aurores y su empleo le había dejado un cuerpo bastante insolente, que le volvía loca.

—Creo que deberíamos ir a la casa –se burló de él.

—No lo sé, capaz que llega alguien pensando que tu hermano y tu cuñada siguen ahí ¿cómo se las arreglan las parejas normales para tener sexo? –frunció el ceño claramente ofuscado.

—Les importa poco –se puso de pie –ven, vamos, usaremos hechizos en la habitación, no importe que se queme la casa.

—Tu hermano y tu cuñada no pensarán igual.

—Deja de decir "tu hermano y tu cuñada" –suplicó.

—Bill tendrá que explicarme como es que sus vecinos piensan que eres soltera.

—Ya basta de eso.

—No –gruñó.

— ¡Draco! –chilló la pelirroja cuando su marido la alzó en su hombro, colocando su mano caliente en su trasero.

—Deja esa energía para la cama, cariño –sonrió divertido.

oOo

Ron frunció el ceño al escuchar su voz en el tono de Draco, odiaba la forma en la que Rastaban necesitaba forzadamente que fuese su padre quien le contara el cuento para que se pudiese dormir, normalmente los niños se apegaban más a su madre que al padre, pero Rastaban tenía que ser la excepción a la regla de todo niño que hubiese conocido.

—Es un buen invento ¿verdad? –sonrió la castaña.

—Sí, me sorprende que George no lo pusiera a la venta ya.

—Piensa hacerlo, pero no en ésta versión, será limitada, no quiere que el Ministerio le levante una multa por cualquier cosa –sonrió.

—Estás preocupada –la abrazó para besar su mejilla.

—Estoy preocupada –admitió –me preocupan Rastaban y Eltanin.

—Todo está bien con ellos ¿Qué es lo que te preocupa?

—Que alguien quiera dañarlos, claramente, hasta el momento, tu hermana y Draco han mantenido a los niños demasiado herméticos al mundo exterior, y no digas que no lo has notado, Ginevra no ha recordado nada de su pasado con Morgana ¿o sí? –Ron negó.

—No, Draco dijo que ya no ha tenido percances con ella tampoco.

—Comprendo que Draco quiera mantener a sus hijos a salvo, él lo sabe, pero Ginny, ella no sabe nada, y los tiene tan encerrados ¿cuántos amigos tiene Eltanin?

—Bueno, es decisión de ellos la forma en la que crían a sus hijos.

—Sé de primera mano lo difícil que es hacer amigos para algunos, no quiero que eso le pase a Eltanin, Ron.

—Es una niña adorable, no dudes que se volverá una mujer encantadora.

—Eso lo sé, me preocupa su estadía en Hogwarts.

—Hablaré con él, pero creo que su razón de mantener a su hija en ese camino es porque no quiere que se junte con los niños de las amistades de sus padres –Hermione lo observó sin comprender.

—También son sus amigos.

—Draco no quiere que sus hijos crezcan con prejuicios contra los nacidos de muggles, a pesar de todo, son sangre pura, y para desgracia de Draco, son Malfoy.

—Él está orgulloso de su sangre pura y un Malfoy…

—Exactamente –la besó

—Te has vuelto demasiado amigo suyo –lo acusó.

—Salvó a mi hermana –le recordó –si él hubiese decidido otra cosa, posiblemente la sociedad como la conocemos no existiría, y yo no te tendría, le debo muchas cosas, Herms, y si hay algo que soy, es agradecido.

—Bueno, Harry cada vez está más de lado en ésta amistad, éramos un trío, ahora somos más como una pareja.

—Somos pareja –se burló –además es él quien no quiere tener mucho que ver con Draco y los suyos, no puedo forzarlo.

—Pues Charlotte es muy buena amiga de Ginny, por difícil que suene eso.

— ¿Recuerdas cuando Harry y Ginny comenzaron a salir? –Se burló Ron –como se ponía celosa de Cho y su cercanía con Harry, Charlotte parece no tener ese problema con mi hermana.

—Bueno, Ginny está locamente enamorada de Draco, y se le nota a kilómetros.

—Espero que esté valiendo la pena.

—Padrino.

Ron se giró hasta la rubia que se acercó a ellos con ojos cansados, extendió los brazos en su dirección, haciendo que soltara a su prometida y la alzara a ella; de inmediato se enroscó alrededor del pelirrojo, hundiendo su rostro en la curvatura entre el cuello y hombro del varón, que la estrujó contra él cuando rodeó su torso con sus piernas.

—Luces sexy de papá –admitió la castaña.

—Lo sé, pasaría por mía…

—Si salieras con Luna –soltó Hermione frunciendo el ceño.

—Jamás preferiría a Luna sobre ti, Herms –la besó.

—Iré a ver si terminó su merienda –contestó sonriendo.

—Pues de nada servirá sino, ya está roncando como Fluffly.

El pelirrojo subió con la niña en brazos, caminó hasta la habitación donde dormía Rastaban y avanzó hasta la cama que tenía ropas de cama con una princesa muggle de la que estaba obsesionada Eltanin por culpa de Hermione, que le había obsequiado un libro de cuentos muy popular para los no magos. Le quitó los zapatos y la arropó, acarició sus cabellos y se giró a la cuna, asegurándose de que todo con el pequeño Rastaban estuviese bien, sonrió y acarició al niño que abrazaba a un pequeño dragón de peluche que le había regalado Charlie en el momento en que se enteró de que Ginevra estaba embarazada de nuevo.

—Todo en orden con los niños –sonrió acomodándose junto a su novia en el sofá.

—Me has hecho cambiar de opinión –se acurrucó en su pecho –quiero un hijo contigo, o cinco, no lo sé –lo besó –llámame celosa, pero la forma en la que Eltanin te reclama para ella me encela –el chico rió divertido.

—Hermione Granger celosa de una niña de siete años, eso es nuevo –la estrujó contra él.

—Es hermosa, y encantadora, pronto te robará el corazón y no tendrás tiempo para mí, sólo para tu adorada ahijada –bromeó besándolo.