Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, he regresado con una nueva actualización, me he pasado sólo un día desde la actualización del mes pasado, creo que algunos ya saben que he cambiado de trabajo y ahora es a tiempo completo, así que se me complicará un poco avanzar, —si de por sí—. Pero, confío que me adaptaré rápido y los fines de semana podré dedicar a avanzar no sólo éste, sino los otros que tengo en proceso también, también aprovecharé mis tiempos libres (donde mi jefe me deje un poco desahogada de trabajo) para poder escribir, no se preocupen, así tenga que cambiarles el plazo de mensual a bimestral, pero por lo menos, y aunque me pase unos días a partir de ésta publicación, nos leeremos el próximo mes.
Son libres de dejar de leer en el momento que les parezca una pérdida de tiempo.
Les debo la revisada de éste capítulo así que sin duda cualquier error gramatical, ortográfico, no duden en hacérmelo saber.
La pelirroja observó a su esposo con el pequeño Rastaban en sus brazos, mientras ayudaba a su hija de seis años a mantenerse sobre su palo de escoba, le había pedido a él que la enseñara, se sentía pequeña con su madre instruyéndola, así que su padre sería la mejor solución, también se había negado a dejarle a Rastaban para que ella cuidara, había pasado tres semanas fuera y quería recuperar el tiempo con sus hijos, además el rubio parecía arreglárselas bastante bien cuidando a sus dos hijos.
—Lo estás haciendo perfecto Eltanin –dijo con orgullo el hombre.
— ¿Tan bien como mamá? –interrogó feliz la niña.
—Mejor que ella incluso, serás la mejor cuando entres a Hogwarts, serás la buscadora de Slytherin, ya verás –la voz del rubio era de orgullo.
—Mamá posiblemente quiera que sea Gryffindor –contestó la niña.
— ¿Y a qué casa quieres pertenecer tú? –sonrío.
La pequeña rubia se quedó callada un momento, bajó un poco el vuelo, quedando su pequeña carita un poco más abajo de la de su padre.
—Hufflepuff –susurró.
Ginevra observó por un segundo la cara de decepción de su marido ante la respuesta de su hija y espero la charla "ningún hijo mío quedará fuera de Slytherin" que siempre decía cuando algún Weasley mencionaba que Eltanin sería perfecta para Gryffindor.
—Sería una maravillosa adquisición, mi amor, Hufflepuff jamás ha tenido una bruja tan fantástica como tú, ni siquiera la misma Helga Hufflepuff, tú tendrás a todo el colegio a tus pies –acaricio su mejilla –no importa a que casa te envié el sombrero mi amor, siempre estaré orgulloso de ti, iré a cada partido y gritare ¡Eltanin, Eltanin, Eltanin!
—Pero tú quieres que quede en Slytherin y mamá en Gryffindor, tal vez los decepcione.
—Te diré algo en secreto –se acercó a su hija –yo quería ser Hufflepuff, Slytherin no es tan bueno, tampoco Gryffindor, están sobrevalorados –besó la frente de su hija –practiquemos más, para que patees traseros en el colegio en el Quidditch.
Ginny sonrío, Draco era el mejor padre que pudiese existir, todo mundo sabía lo orgulloso que se sentía por ser un Slytherin, y así como todos los Malfoy habían sido parte de la casa de las serpientes, así como todos los Weasley habían sido de Gryffindor.
Después de la comida, y de que Hermione llevara a Eltanin al callejón Diagon, y de que Rastaban se quedara dormido, ellos pudieron tener un tiempo para sí mismos.
—Así que querías ser Hufflepuff –se burló.
— ¿Qué? Soy más que un petulante sangre pura, más que este rostro atractivo y este cuerpo perfecto –negó divertido y la abrazó –no voy a criar a mi hija como me criaron mis padres, ella es libre de ser lo que quiera, de pertenecer a la casa que ella quiera y que el sombrero la envié.
— ¿Estás seguro que en cinco años no te decepcionaras si la envían a Hufflepuff? –lo observó.
—No, si ese es el caso, aún me queda ese colegio francés de donde es tu cuñada.
—Bobo –lo empujó divertida y lo besó –no sé cómo te convertiste en este hombre, pero algo está claro, te amo –se refugió en su pecho.
—Tú me volviste en este hombre, te amo, y eso hizo que quisiera ser alguien mejor, pero honestamente, cuando supe que Eltanin venía en camino, quise ser la clase de hombre de la que un hijo se sintiera orgulloso, quiero a mi padre, pero... A veces no fue el mejor de todos, ni el más honorable.
—Siguió sus ideales, lo que consideró mejor para su familia.
—Lo sé, no lo juzgo, eso lo hizo el wizengamot y no lo encontraron culpable –sonrío.
oOo
Draco estaba frente a Ron, estaban en la librería, esperando a que Eltanin eligiera los libros que quería, más el que quería regalarle a su adorada tía Hermione, la había escuchado hablando con Luna, diciendo el poco tiempo que tenía y que terminaría ordenándolo, obviamente Eltanin, quería obsequiar a su tía esa copia que tanto quería en su colección. La pequeña rubia avanzó buscando un título para sí misma, tenía muchas expectativas las cuales cubrir cuándo entrará a Hogwarts, su madre había sido una excelente alumna y una excelente jugadora de Quidditch, había sido capitana del equipo de Gryffindor, buscadora y cazadora del mismo, no obstante con eso, se había vuelto jugadora profesional, su padre no parecía tener un talento asombroso y detallado, salvo ser el cabecilla de un grupo de estudiantes que se dedicaba a atormentar a sus compañeros, ahora en cambio, era un hombre admirable, un Auror nuevo, pero consolidándose bastante bien para el poco tiempo, su tía Hermione había sido la mejor de toda su generación, muchos la seguían llamando "la mejor bruja de su edad" y quería ser hábil en la magia como su familia, quería enorgullecerlos.
Se detuvo frente al niño de cabellos castaños y ojos celeste que le sonrió, ella devolvió la sonrisa educadamente, tal y como se esperaba de una Weasley, su abuelo decía que si bien de un Malfoy se podía esperar una grosería y una actitud fría, de un Weasley siempre se esperaba una sonrisa cálida, y para desgracia de su padre, ella había salido más Weasley, que Malfoy.
—Hans –extendió la mano hacia la niña.
—Eltanin –estrechó la mano del niño y sonrieron de nueva cuenta.
—Deberías leer la guía de animales fantásticos de Luna Longbottom –sugirió el niño al ver los libros que la niña sostenía.
—Tengo dos copias por cada miembro de mi familia en casa, con la firma de la tía Looney –contestó ella ladeando la cabeza, bien, ese gesto era muy Malfoy.
—En ese caso, deberías leer lo de Scamander –sugirió –posiblemente le diga a mi padre que te envié dos copias firmadas por cada miembro de tu familia –elevó el mentón.
—En realidad tengo tres copias por cada uno de mi familia en casa, con un agradecimiento especial de Rolf Scamander.
El niño le dedico una amplia sonrisa, al parecer esa niña rubia era tan terca que le sería imposible ganar, así que negó, no se iba a dejar ganar por una niña rubia que tenía demasiadas copias en su casa.
Draco se alejó de Ron, pero éste lo siguió, Eltanin había desaparecido de su vista y eso no le agradaba, la encontró en la sección de criaturas mágicas, frente a ella estaba un niño que jamás había visto, pero se inclinó hasta el rostro de la pequeña niña rubia y la besó, directamente en los labios, fue un suave y casto beso que hizo que Eltanin Malfoy se quedará completamente inmóvil.
— ¡Eltanin! –chilló colérico Draco.
—Papá –murmuró aún incrédula la niña.
— ¿Son todos los libros que necesitarás? Tu madre nos espera en la Madriguera.
—Sí –observó al niño y fue hasta su padrino, que tampoco tenía una cara muy feliz, pero después de un segundo, se mordió el interior de la mejilla para evitar reírse de la reacción de Draco, que lanzaba hechizos por los ojos al pequeño niño.
El rubio avanzó hasta el niño que no dijo nada, lo observó serio y tragó saliva.
— ¿Sabes quién soy? –elevó una ceja platinada.
—No –admitió el pequeño.
—Soy Draco Malfoy, el padre de la niñita que besaste ¿quién viene contigo?
—Mi padre –balbuceó –Justin Finch-Fletchley –contestó tragando saliva.
—Bien, dile a tu padre que te has atrevido a molestar a la hija de Malfoy –lo corrió –te meteré a Azkaban si la besas de nuevo –amenazó.
oOo
Ginny observó a su hija correr en dirección al patio trasero, la cara divertida de Ron y la de pocos amigos de Draco indicaban que habían tenido un pequeño incidente en su ida a Flourish and Blotts, se acercó a su marido y lo besó.
— ¿Qué tal su recorrido por el callejón? –inquirió.
—Bastante bien, al menos para Eltanin, encontró algo más que sus libros –se burló Ron, incitando a Draco.
—Cállate –soltó enfadado Draco.
— ¿Qué ocurrió, Ron? –sonrío Ginny.
—Un niño besó a Eltanin en la librería –susurró Ron –Draco está celoso, porque ya es suegro.
—Ya basta –frunció el ceño furioso.
—Iré con Eltanin –se burló Ron –le daré consejos sobre niños.
Ginny sonrío ante el ceño fruncido de su marido, tenía las manos en los bolsillos de su impecable pantalón negro de vestir, su quijada estaba apretada.
—Cariño, estás exagerando esto, lo sabes, Eltanin tiene seis años.
—Ese imbécil robó el primer beso de mi princesa ¿y debo tomarlo con calma? No lo creo, Ginevra –avanzó hasta la puerta que daba al granero.
—Bueno, uno no siempre besa al chico de sus sueños la primera vez –se encogió de hombros.
—Siento que no besaras a Potter por primera –bufó.
— ¿Qué es lo que te tiene tan colérico?
—Ese niño es... –se quedó callado, hizo una mueca de enfado pero no dijo más, hasta que la mirada de Ginny lo animó –no es un sangre pura –soltó por fin –ese pequeño mocoso es hijo de un san... Nacido muggle, no sé su madre –escupió colérico.
— ¿Estás haciendo este drama por el estatus de sangre? –Negó ella –te casaste conmigo –le recordó.
—Sí, pero tú eres sangre pura –soltó Draco haciendo que Ginny retrocediera un paso –te casaste conmigo siendo un sangre pura también.
—Creí que me amabas –musitó y Draco levantó la vista hasta ella.
—Ginny...
—No, olvídalo, Draco, me queda más que claro que te cásate conmigo por qué mi sangre es pura, y porque Astoria te mandó al cuerno por Blaise.
—Eso no es cierto, tú...
—Me casé contigo porque te amo, no me importa si tú sangre es pura, mestiza o eres nacido muggle –negó –después de todo, recuerda como tu padre me ha llamado por los últimos años, que no se te olvide. Draco Malfoy, que tú esposa podrá tener toda la sangre pura que quieras, pero siempre será una traidora a la sangre, y eso, en tu familia, es peor que ser nacido muggle ¿no es así? Tal vez deberías hacer algo.
— ¿Cómo qué? –la observó arrepentido por lo que había dicho.
—Dormir en el sofá por la noche, o tomar tus cosas y buscar a la mejor opción para tu pureza de sangre.
Se alejó de él, sujetó a Rastaban que estaba pataleando en el portabebés y llamó a su hija, al parecer, había arruinado bastante las cosas ese día.
oOo
La melena castaña se detuvo frente a él, tenía cara de pocos amigos, y para colmo, el señor Weasley se había enterado de la discusión que había tenido por la tarde con Ginevra, estaba arrepentido, y nadie le creía.
—Pasé por tu casa hace unos minutos –le sonrió mostrando el libro que Eltanin le había regalado –tu hija es asombrosa y toda una Weasley, aunque te duela...
—También terminará en Gryffindor ¿verdad? –chilló cubriéndose la cara.
—Toma –le extendió la nota –la traje para ti, fue enviada a tu casa.
— ¿Rolf Scamander? –frunció el ceño.
Estimado señor Malfoy.
Tal vez lo más correcto sería pedir disculpas de forma personal, pero mi hijo me ha externado el miedo de que pueda enviarlo a Azkaban si se atreve a volver a ver a su adorable hija, tenga por seguro, que esa clase de educación no le he dado a mi hijo, por lo tanto, pido una solemne disculpa por lo que el beso que mi hijo le dio a su hija ocasionó, en ningún momento ha sido intención de Hans ocasionarle problemas a su respetable familia.
Queda de usted.
Rolf Scamander.
—Así que al final, si es sangre pura –gruñó –aun así, ese pequeño elfo doméstico no tenía por qué besar a mi hija, es una niña de seis años ¿cuántos tiene él, diecisiete?
—Entrará a Hogwarts el próximo año –aceptó Hermione.
—Pervertido aprovechado –bufó.
—Eres mayor a Ginevra –le recordó.
—Un año, no cinco, además, ella ya estaba bastante grande como para saber si quería o no besarme –se encogió de hombros –no tenía seis años, como Eltanin, además, también eres un año mayor que Ron –le recordó, haciendo que Hermione se pusiera roja.
—Aun así...
—He intentado cambiar, Hermione, pero hay cosas que sin duda fueron más recalcadas.
— ¿Realmente no te hubieses casado con ella de ser nacida muggle o mestiza?
—Ella es Ginevra –le recordó –no voy a compararla con el resto, no todos son ella –se encogió de hombros.
—Te recomiendo que pases la noche en el apartamento de soltero, ella está furiosa.
—La señora Weasley me ha ofrecido pasar la noche aquí y acepté, es el lugar más seguro, si Arthur Weasley decide asesinarme, al menos sé que mi suegra sabrá quién fue –bromeó.
—Por extraño que parezca, te estás volviendo un Weasley –se burló ante la expresión de terror de Draco –no es tan malo, cada vez eres más abierto a las personas, como ellos.
—Bueno, no me imagino a Ginny siendo ruda con la gente de la misma forma que yo solía ser con los demás en mis años de Hogwarts.
oOo
Ginny se apoderó de la Quaffle de una forma violenta, dirigió su escoba hasta los aros y aventó la pelota anotando un gol, las gradas estallaron en gritos feroces.
—La cazadora de Las Arpías ha anotado su décimo gol, tal parece que está siendo bastante ruda, si eso sigue así, no quedará más duda de que a quien le toca hacer las compras del hogar –se burló Lee.
—Pensé que no teníamos duda de eso, Lee –sonrío Dean –Ginny puede ser una chica ruda cuando se lo propone, ni siquiera Malfoy podrá con ella.
La risa de los espectadores la hicieron sonreír, agradecía mucho que tanto Dean como Lee fueran amigos suyos.
Se dirigió de nuevo en busca de la Quaffle, si bien el chiste de Lee y Dean habían calmado la furia interna que seguía teniendo con Draco, no había sido suficiente, quería que sin importar quién se quedará con la snitch, fueran las arpías quien ganaran el partido, le había prometido a Eltanin que ganaría el siguiente juego, y ella siempre cumpliría su palabra para su hija, lo mejor que pudiera.
— ¡Qué bazofia! –chilló Lee –eso jamás lo vi venir por parte del golpeador de Appleby Arrows.
Ginny logró controlar su escoba tras la fuerte patada que le dio Terry Smith, la sonrisa burlona en su rostro la hicieron enfadar, pero tenía otras cosas en que pensar más que desquitarse, esquivo la Bludger que para colmo le había mandado a su dirección y voló tan rápido como su escoba lo permitió, haciéndolo tambalearse, le quitó la Quaffle que había lanzado la cazadora de los Appleby Arrows, voló de nuevo haciendo que la siguieran, burlar al guardián fue bastante sencillo, tanto que anotó un nuevo gol.
— ¡Y así se anota señores! Una vez más, la cazadora Malfoy, ha demostrado que no hay hombre alguno que pueda quitarle el control de las manos.
—Eso mi querido Dean, deja un marcador de 220 puntos a favor de Las Arpías a 40 de Appleby Arrows, llámame loco, pero alguien está arrasando en este partido.
—Mira eso, Lee –chilló emocionado Dean –la buscadora de las Arpías, Miranda Sharp ha cogido la Snitch, creo que éste juego ha durado menos que la siesta de Malfoy, antes de que tenga que ponerse a limpiar –se burló Dean.
oOo
Draco observó con el ceño fruncido a las personas que le veían y se burlaban de él, quitó el enfado de su rostro cuando Molly Weasley le llamó.
—No es necesario que cargues las bolsas, Draco –habló la mujer con unas cuantas más en las manos, él le restó importancia y tomo las demás.
—No tengo nada mejor que hacer, es mi día libre, y Ron se llevó a Eltanin y a Rastaban a no sé dónde.
—Posiblemente fueron por un helado con Florean Fortescue –se encogió de hombros la mujer.
—Posiblemente –aceptó Draco y siguió a la mujer para acompañarla por las demás compras.
El rubio se sentó junto a su cuñado, la mirada de su hija estaba en el radio que estaba en lo alto, sus pupilas estaban algo dilatadas, así que Draco buscó una explicación.
—Las Arpías ganaron –contestó Ron.
—Mamá estará bien ¿verdad, tío Ron? –observó a su padre y frunció el ceño molesta.
—Hola cariño –la saludó.
—No llegaste a casa a dormir –recriminó –Rastaban lloró toda la tarde y mamá tuvo que darle una poción para calmarlo, sabes que Rastaban no duerme su siesta si no le lees el cuento de...
—Lo sé y lo siento, cariño, no fue mi intención no llegar a dormir.
—Lo que ocurrió es que mamá le pidió que se quedará y le ayudará con el fantasma del ático.
—No vas a mentirme, padrino –lo señaló enfadada moviendo su pequeño dedo índice –agradezco el helado –se acomodó la pequeña bolsa que Hermione le había regalado y sacó unos galeones y los dejó en la mesa –pero pagaré por lo mío.
Empujó el portabebés que estaba hechizado para que flotara, Ron se encogió de hombros y una sonrisa orgullosa apareció en sus labios.
—Es igual a su madre –le reafirmó el pelirrojo.
—Le dije a tu abuela que la esperaríamos aquí –habló Draco –y es mejor que vuelvas aquí y te sientes si no quieres estar castigada hasta que llegue tu carta de Hogwarts.
La niña observó a Ron, que asintió, así que regresó y se sentó de nuevo, se cruzó de brazos y frunció el ceño todo lo que pudo.
—Esa es una horrible expresión –la reprendió Draco.
—No me importa –contestó.
—Le diré al abuelo Weasley en ese caso.
—Tú no harías eso –soltó la niña quitando ese ceño fruncido e inclinándose a su padre.
—Rétame, y lo haré, seré lo que todos quieran, pero ni tú ni tu hermano seguirán mis pasos, y me encargaré de ello –se recargó en el respaldo de la silla.
Después de lo que a Eltanin le pareció una eternidad una pelirroja atravesó la puerta, aunque no la pelirroja que esperaba.
— ¡Mamá! –Chilló emocionada –papá me ha regañado.
—Bocazas –murmuró Draco para Ron que sonrío.
—Bueno, debiste merecer el regaño, cariño, si tu padre te ha regañado imagino que no ha sido porque se le antojó.
—Tío Ron intentó mentirme –se encogió de hombros la niña.
—Vaya, veo que se te pegan las mañas, Ronald.
—Eltanin le reprochó a Draco por qué no llegó a dormir –soltó Ron estirándose.
—Cariño, los asuntos entre tú papá y yo, no tienen por qué incomodarte a ti –acarició la mejilla de la niña –sólo fue una discusión.
—Sobre lo de la Flourish and Blotts ¿cierto?
—No –admito Ginny –sobre que tu padre sigue siendo un poco infantil –sonrío.
—No tocaremos ese tema frente a Eltanin –soltó Draco.
—Sólo estoy explicándole la razón por la cual no dormiste en casa anoche, no voy a mentirle.
—En ese caso, tú mamá se enfadó porque pensé que ese niño no era sangre pura.
—Vayamos a los Sortilegios Weasley –sugirió Ron y Eltanin sonrío poniéndose de pie.
— ¡Vayamos con el tío Georgie! –chilló alegre la niña.
—Hay ciertas cosas, que es mejor que no le digas a tu hija, Ginevra –soltó Ron y la empujó suavemente.
—Ahora no –hizo una mueca de dolor.
—Supongo que el golpe no lo curaron –se burló Ron.
— ¿Todo bien? –Ginny asintió al ver la preocupación en el rostro de Draco.
—El juego fue un poco violento, es todo.
—Siento lo que dije.
—Lo sientes ahora porque sabes que es un Scamander.
—Así sea Black –soltó Draco –no quiero a un niño merodeando a mi hija.
— ¿Y si hubiese sido Rastaban besando a una niña? –elevó la ceja.
—Es lo mismo, no dejaría que mi hijo besara a una niñita, ese mocoso está por entrar a Hogwarts, Ginevra, Eltanin tiene seis años.
—Tu prima Tonks se casó con un hombre mayor –le recordó.
—Sí, pero no recuerdo que en la historia familiar de los Lupin estuviera el hecho de que ese pseudo profesor la besara cuando ella tenía seis años ¿o sí?
—Estas exagerando, ni siquiera sabes si para ella significó algo, es una niña, Draco.
—No quiero hablar de eso, y si vas a estar enfadada, estalo, pero no voy a permanecer una noche más afuera de mi casa, porque al final, el malo siempre seré yo –bramó enfadado, dejó los galeones sobre la mesa y se levantó.
—Draco –se levantó detrás de él –Draco.
—No –regresó hasta ella –ahora no, yo también puedo enfadarme ¿sabes?
Ginny corrió detrás de él, pero en cuanto salió de la heladería, Draco se había perdido entre la gente.
Avanzó hasta los sortilegios, le pidió a su madre que cuidara de Eltanin y de Rastaban en lo que ella se curaba los golpes del partido, había tomado el primer traslador para Londres, sin preocuparse de atenderse, seguramente se ganaría una sanción, pero como no había sabido nada de Draco, no quería dejar a los niños tanto tiempo sin alguno de sus padres.
oOo
Se quitó la blusa y la arrojó sobre la cama, tomó uno de los ungüentos que le había hecho su madre y se acercó al espejo, el moretón que el golpe de Terry le había dado se extendió hasta la mitad de su espalda, y un poco del estómago.
—Tranquila –murmuró Draco levantando las manos, Ginny le estaba apuntando con su varita, el rubio caminó al ropero y lo abrió, había estado tomando una ducha –llegaré tarde del trabajo, Potter nos envió a tu hermano y a mí a vigilar.
—Al menos pasa con los niños –sugirió.
Draco asintió sin observarla, sacó un pantalón de color gris oscuro, casi negro y una camisa blanca, las colocó sobre la cama y la observó sobre su hombro, tenía una mueca de desagrado, negó y se acercó a ella.
—Déjame ayudarte con eso.
—No es necesario, se te hará tarde para llegar al Ministerio, y conozco a Harry, odia que lleguen tarde.
—Sí, no me importa –soltó engreído, haciéndole que se mordiera el labio inferior –además, en mis primeros días de entrenamiento, recuerdo que me ayudabas con los mismos problemas.
—Ya lo había olvidado –fingió indiferencia.
—Claro que lo hiciste –soltó sarcástico –buscas cualquier pretexto para tocarme –chasqueo la lengua.
— ¿Disculpa? –soltó ella elevando una ceja.
—No pongas esa cara, tal parece que miento, como si no te agradará el hecho de imaginarme tocándote, colocándote ese ungüento Weasley quita dolores y moretones, sé lo mucho que deseas mis manos en tu cuerpo.
—Olvídalo, puedo sola –se alejó y le quitó el ungüento de la mano –no quiero ser la causante de que Harry te regañe –se alejó de él, dándole la espalda y sonriendo.
—Bien –soltó poniéndose de pie.
Ella negó al ver como el rubio comenzó a vestirse, fingiendo indiferencia por el rechazo, pero tenían años de pareja, no había nada de Draco Malfoy que ella no supiera.
—Sabes que, a la mierda Potter –gruñó y se acercó a ella para besarla.
Sus manos fueron delicadas al tocar el golpe, la dirigió a la cama y se subió sobre ella, besando su cuello, su mentón y sus labios de nuevo.
—Odio que estés enojada conmigo, nena –admitió en un tono bajo y casi agresivo.
—Odio que seas un patán imbécil –lo besó.
—Lo sé –le quitó los pantalones de una manera rápida –volvamos a pelear mañana, me gusta esto de reconciliarme contigo –mordió el labio de la pelirroja y sonrío, otorgándole una mirada pasional.
—Tengo que cuidar a los niños.
—Sólo cinco años hasta Hogwarts, a Rastaban podemos encargarlo una hora con mis padres, y al siguiente con los tuyos, bendita sea tu familia que son tantos niñeros –sonrío.
—Idiota –río divertida.
Draco besó la espalda de su esposa mientras su mano derecha colocaba el ungüento, agradecía no haber escuchado el partido, porque en cuanto escuchara el golpe, hubiese buscado el primer traslador.
oOo
—Llegas tarde –soltó Harry enfurecido.
—Ya lo sé –frunció el ceño y se dejó caer en la silla.
—De nuevo esa cara ¿ocurre algo que debamos saber?
—A parte de que sigo furioso por el niño Scamander, nada –se encogió de hombros.
—Sí, Charlotte me contó algo, pero sé honesto, de ser el padre del niño, le hubieses hecho un baile de tres meses en la mansión Malfoy.
—Pero si Ginny te dice algo, le hubiese reprendido –sonrío Draco y chocó los nudillos muy al estilo muggle con Harry.
—Tengo que agradecer el hecho de que yo no tenga hijas, creo que hubiese cumplido tu amenaza para Hans Scamander.
—Eltanin es mi princesa, no voy a permitir que la toquen, no hasta después de los setenta y ocho años, creo que esa ya es una edad bastante moderada para que comience a salir con hombres –se encogió de hombros.
—Creo que a los dieciséis tendrá su primer novio –apostó Harry.
—Creo que soportará, creo que a los diecisiete, o después de salir de Hogwarts.
—Primero hagamos una apuesta más cercana –se tronó los dedos Harry –la casa...
—Mil galeones a que entra en Gryffindor –soltó Draco sonriendo y elevando una ceja.
— ¿Qué? Eso es trampa, se supone que tienes que apostar porque entrará en Slytherin.
—Eltanin es más Weasley que Malfoy, eso es lo que dicen, así que te lo apuesto, terminará en Gryffindor como buena Weasley.
— ¿Quién? –interrogó Ron, entrando a la oficina.
—Eltanin –comentó Harry.
—Ya se habían tardado, Ginny y Hermione tienen esta apuesta desde hace cuatro años, Hermione cree que será Ravenclaw, Ginny dice que Nin será Gryffindor.
—Eltanin quiere Hufflepuff –admitió Draco –a estas alturas, no sé en qué casa termine.
—Eltanin no quiere decepcionarte a ti o a Ginevra –soltó Ron –por eso apostó a otra casa, por si no supera las expectativas de alguno de sus padres.
—Es mi hija, con eso ha superado las expectativas desde que la engendré –bufó Draco.
—Hablando de engendrar ¿qué tal con Ginny? ¿Solucionaron los problemas?
—Sí, somos dos locos enamorados, no podemos vivir un día separados –soltó Draco.
—Eso explica la razón por la que eres el encargado de ir por las compras –se burló Harry.
— ¿Qué? eso no es cierto –bufó el rubio.
—Eso no fue lo que dijeron en el partido de hoy mientras describían la forma en la que Ginny pateaba traseros en el juego.
—Demonios –soltó Draco.
— ¿Qué? –frunció el ceño Ron.
—Me pasee por todo el maldito callejón cargando las compras de la señora Weasley, con razón me veían así –Harry y Ron soltaron una carcajada al mismo tiempo, mientras el rubio ponía mala cara y se tapaba medio rostro con la mano.
—Aun así, Terry Smith la ataco bastante fuerte, según Lee.
—Dímelo a mí, tuve que ayudarla con el ungüento.
—Mucho sacrificio para ti ¿cierto?
—Por eso llegue tarde –se encogió de hombros.
—Ponle un doble reporte por eso, Harry –pidió Ron.
—Lo haré, no te preocupes.
—Montoneros –negó divertido.
—Vayan a vigilar –ordenó Harry y se alejó de ellos.
Los dos hombres se levantaron y comenzaron su camino hasta las chimeneas, Ron observó la expresión ausente de su cuñado y suspiró.
— ¿En serio se arreglaron las cosas entre ustedes? –indagó Ron.
—Claro que sí ¿por qué lo dudas? –lo observó el rubio.
—La cara que tienes me hace pensar otra cosa, si ya no estás peleado con Ginny ¿qué es lo que te tiene así? Somos amigos, Draco.
—No quiero que Ginny siga jugando Quidditch –admitió –sé que es una magnífica jugadora, de las mejores que hay, pero... La quiero conmigo más tiempo en casa, cuando tenemos que salir por tiempo largo y coinciden con partidos largos, los niños se quedan solos y... No quiero eso para ellos, a veces pienso en aceptar la propuesta de mi padre y hacerme cargo de algunos de sus negocios.
—Draco...
—Sé que ella ama jugar, así que sólo voy a decirte esto a ti, y espero que no se lo digas a ella, no quiero que piense que soy un egoísta, que la quiero en casa todo el tiempo.
—Deberías decirle, es mejor que sepa lo que opinas.
—Sólo discutiríamos, y no quiero, sé que puede defenderse sola en el campo de juego, pero aun así, escuchar de sus lesiones, verla golpeada, no me deja golpearla a mí en la cama ¿por qué otro puede golpearla? –se encogió de hombros enfadado.
—Deberían hablarlo.
—Lo dice el señor quiero hijos, pero no le digo a mi prometida porque pensará que creo que no se ha realizado plenamente como mujer.
—Cállate –soltó frunciendo el ceño Ron.
—Estamos en el mismo bache –soltó Draco haciendo que Ron asintiera.
—Desgraciadamente cuñadito, lo estamos.
—Creo sin duda que tú si deberías hablarlo con Sabelotodo –sugirió.
—Si lo estás aconsejando es porque sabes algo, demonios, Malfoy ¿desde cuándo te has involucrado de esa forma con nosotros? Aún recuerdo tu fría actitud, la manera en la que te paseabas por el colegio creyéndote el mejor de todos.
—Siempre me patearon el trasero aun así ¿no? Jamás se tentaron el corazón conmigo, primero sabelotodo y después tú, golpeando mi hermoso rostro.
—O mi padre golpeando al tuyo antes del segundo curso, eso fue magnífico –admitió Ron.
—Desde luego, pude observar más detenidamente a tu hermana –movió las cejas en insinuación, ganándose una mirada desaprobatoria.
—Eres un maldito pervertido.
—No voy a discutir contigo eso –se burló.
Los dos hombres recorrieron el callejón Diagon de forma normal, no se toparon con nada fuera de lo normal, así que eso iba a ser pan comido, regresarían a casa totalmente tranquilos, Draco por su parte, podría tener una noche tranquila arropando a sus hijos y bebiendo whiskey frente a la chimenea mientras Ginny se recostaba sobre su pecho y lo besaba ocasionalmente.
—En serio crees que tengo que hablar con ella sobre los hijos.
—Sólo va a ser la próxima Ministra de Magia, que se realice como profesional no significa que en sus planes no está no tener hijos, Ronald –argumentó lógicamente el rubio.
—Tienes razón, después de cuidar de tus hijos, creo que le he visto más animada por tenerlos.
—Sólo es cuestión de que lo hablen.
—Quién hubiese dicho, Draco Malfoy, aconsejándome sobre cómo actuar respecto al amor.
—Soy fabuloso y ya lo sé, no tienes que decírmelo –le guiñó un ojo, mientras le dedicaba una sonrisa socarrona.
Los dos magos aparecieron por la red flu en la pequeña y hogareña casa Malfoy; que muy a placer de Draco, era bastante diferente a la de sus padres, no sólo por el tamaño, sino por esa calidez que desprendía, esa sensación que sabía muy bien, la desprendían su mujer; y sus pequeños hijos, que aunque no siempre le esperaban en casa por las noches, dejaban un poco de ellos para hacerle recordar que no tenía por qué estar solo, los tenía a ellos.
—Hola hermanita –la saludó Ron, haciendo que ella sonriera.
—Se te está haciendo costumbre venir solo ¿dónde está Herms?
—Ocupada, pero esperándome –le guiñó un ojo.
—Jamás se te quitará lo comunicativo.
—A tu marido tampoco –golpeó la espalda del rubio, se despidió de su ahijada y su sobrino, y se fue por la red flu, dejando a Draco bajo el escrutinio de una seria pelirroja, no tuvo más remedio que tragar saliva, y otorgarle una sonrisa inocente, intentando que se le olvidara el comentario de Ron.
