Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Hola, hola, bueno, al parecer éste mes podré actualizar a tiempo ¿eso los hace felices? Por que a mí sin duda me hace feliz poder actualizar pronto, sin tener que estresarme, y eso que en el trabajo he estado ocupada he podido darme un tiempito y avanzar en este capítulo, para poder publicarlo a tiempo, tienen que creerme cuando les digo que no quiero irme a hiatus con ésta historia, así que les haré una promesa, NO PUBLICARÉ NUEVAS HISTORIAS HASTA QUE TERMINE LAS QUE TENGO PUBLICADAS; o en su defecto, termine la mayoría de ellas, ya basta de dedicarme a publicar y publicar y nada de terminarlas o actualizar, las pocas personas que me conocen del pasado, saben no soy de esa clase de fickers que suben y suben y de actualizaciones ni hablemos (no los critico, comprendo la razón por la cuál lo hacen) pero yo ya no puedo darme esa vida, así que me regeneraré un poco, tengo un par que ya quiero publicar, pero no he terminado ninguna de mis historias, y para variar tengo una en hiatus, así que esa es mi promesa, intentaré acabar todo lo que tengo en proceso (posiblemente ésta siga vigente un largo tiempo más) ya no sé que más decir, salvo que muchísimas gracias por su apoyo, por cierto, estoy por cambiar el summary de la historia, si tienen alguna idea, no duden en decirme, gracias por todo el apoyo, sus lecturas, sus reviews, sus follows y favoritos, muchísimas gracias ;)
Son libres de dejar de leer en el momento que les parezca una pérdida de tiempo.
Cualquier error gramatical, ortográfico, no duden en hacérmelo saber, que yo con mucho gusto (y cuando tenga oportunidad) lo corregiré.
Los labios de su esposa se posaron sobre los de él, al principio un tanto lento, hasta que la llama ardió en su interior, adueñándose de sus labios de una manera frenética, sus emociones estaban tan confusas, que ni siquiera él mismo se comprendía ¿Qué estaba pasando con él realmente? En un segundo, sabía que la amaba con todo su ser, y al siguiente, dudaba que todo lo que estaba haciendo fuera lo correcto, como si casarse con ella fuese el más grande error, uno que arruinó su vida, no la de él, sino la de ella.
Ginny observó a su marido cuando cortó el beso de la nada, un segundo después, escuchó el llanto de Rastaban, dándole la excusa perfecta para alejarse de ella, necesitaba aire fresco, aclarar sus ideas, pero el problema era ¿cómo iba a aclarar todo? Si la mayoría de sus amigos, eran amigos de ella también.
Fueron a dormir tranquilamente después de que el pequeño volviera a dormirse, para fortuna de Draco, su esposa no había notado la duda en él, y tampoco notó cuando a mitad de la madrugada se levantó, imposible de conciliar el sueño, revisó que todo estuviera bien, y después, desapareció de su hogar.
Draco apareció en los jardines de la Mansión Malfoy, no quería hablar con sus padres, simplemente quería despejarse un poco, pensar tranquilamente sobre lo que estaba ocurriendo con él, porque no era algo normal, al menos no sus dudas respecto a su matrimonio con Ginny, había luchado por ella, había sacrificado su amor, su familia una vez porque ella volviera, y de la nada, surgían todas estas dudas en su cabeza, en su pecho, no era normal, se negaba al hecho que su mente martillaba.
Ya no estaba enamorado de ella.
Eso no podía ser, ni pasar, detrás de ese rechazo aún quedaba todo el amor que la pelirroja despertaba en él, podía sentirlo, golpeando detrás del cristal, como si alguien quisiera aprisionarlos, y hacer que se alejara de ella, la pregunta era ¿para qué? ¿Por qué querían alejarlo de ella?
Se sentó en uno de los bancos, observando la luna que iluminaba tranquila, con esa luz que siempre robaba del sol, posiblemente él era eso, sólo un satélite sin chiste, robando la luz de alguien más para ganar admiración, y ahora, como tenía amigos sinceros, y cada vez se sentía menos dependiente de su familia, creía que podía brillar solo, sin necesitarla a ella.
—Me sorprende verte aquí, Draco.
—Sigo consiguiendo aparecerme aquí, significa que también es mi casa, por el momento.
—Tengo que ser honesto y decirte que no sé cuánto más puedas hacerlo, y si el día en que mueras, tus hijos puedan.
—Así que dejarás todo esto en ruinas sólo por la mujer que elegí para casarme.
—Estás dudando de tu amor por ella, te conozco, hijo, lo sé.
—Dime padre ¿Qué es lo que tanto los enfada a mi madre y a ti de la mujer que elegí para compartir mi vida? –Lo observó –que me ama realmente a mí, no al dinero que pudieses darme, porque son bastantes años juntos, sin que tú me des un solo Knut, cualquier otra ya me hubiese abandonado.
—Hay personas que no se van por el dinero, sino por las puertas que abre un apellido, Draco –soltó Lucius.
—Tú estabas ahí, cuando Smart nos dijo que ella es Morgana –se levantó enfadado –tú estabas ahí cuando él nos aseguró que su sangre es tan limpia, poderosa y antigua como lo que tú siempre pedías para mi esposa ¿por qué ahora la rechazas a ella y a mis hijos?
—Tu querida Morgana tiene el apellido Weasley, y es una traidora a la sangre, la verdadera Morgana, tenía en claro lo que era ser una sangre sucia o un mestizo.
—Aun así me ayudaste a encerrarla en Ginny.
—A diferencia de ti, yo sé que amo a tu madre, Draco, me dejé cegar un momento por la ambición, pero si hay algo que no quiero perder es a mi esposa, porque está más que claro, que a ti ya te he perdido desde el momento en que decidiste poner tus ojos sobre esa comadreja.
—Ella es la mujer que me complemente la que…
—Si eso fuese verdad no estarías dudando ¿no lo has pensado?
Draco se quedó callado, posiblemente su padre tenía razón, Lucius Malfoy jamás había dudado de sus sentimientos por Narcissa, y ella, a pesar de todos los fallos de su marido, había permanecido junto a él ¿Ginevra sería capaz de permanecer junto a él a pesar de equivocarse tanto como su padre?
—Creo que lo que estoy pasando es algo bueno –admitió observando a su padre –no tenerlo por seguro, preguntarme si mi amor es lo suficientemente fuerte para quedarme junto a ella, o si el de ella lo es, me agrada volver a pensar si lo que hago es lo correcto, o no, más no quedarme ahí, sin cuestionar un momento de mi vida desde que la uní a ella, creyendo que es amor pero es simple monotonía.
—Lamento decepcionarte, Draco, pero tu madre y yo, a pesar de lo que tú puedas pensar o creer, no estamos juntos por monotonía simple y barata, sino porque realmente nos amamos el uno al otro, y sí, tal vez jamás nos replanteamos nada, pero hemos estado juntos mucho más tiempo, y el amor no se ha agotado, no ha dudado un solo día, ha crecido, aumentado, multiplicado, algo que tú no puedes presumir con Ginevra.
—Amo a Ginevra –soltó.
—Eso es lo que te dices a ti mismo queriendo convencerte, pero acéptalo hijo, su amor está agonizando, posiblemente por lo poco que se ven.
—Eso…
—Acepta dejar a los Aurores, trabajar para mí, así tu necia esposa podrá alejarse volando en su escoba, y será su culpa, porque ama más el Quidditch que a su propia familia.
Draco no dijo nada, se quedó callado, posiblemente tenía razón, si tenía un trabajo más estable, donde no tuviese que correr al peligro y la muerte, podía luchar por la mujer que quería a su lado.
oOo
Ginny le sonrió a la mujer frente a ella, estaba sentada correctamente y con la espalda muy recta, con su taza de té sujeta como toda una dama.
—No mal entiendas –se puso de pie –adoro a mis nietos, después de todo son hijos de Draco, por qué lo son ¿cierto? –elevó una ceja ante la incertidumbre.
—Puede comprobarlo en el momento que decida, Señora Malfoy –sonrío Ginevra, tenía tiempo soportando esa clase de comentarios de su suegra, que no le eran ofensivos a esas alturas.
—Si querían un poco de libertad, solo debieron conformarse con Eltanin.
—Draco opina diferente, le agrada que Eltanin tenga un hermano para...
— ¿Divertirse y jugar?
—O querida no te engañes, conozco a mi hijo, la idea de tenerlos no le agradaba, Eltanin está bien, a pesar de ser una niña, es bastante enfermo que la heredera sea mujer, pero lo superaremos, la guiaremos.
— No entiendo ese «la guiaremos».
—Las dos sabemos que Draco no es peculiarmente feliz teniendo dos hijos, si Rastaban vino al mundo, fue por tu descuido, querida, sé que son jóvenes y que la pasión es, la pasión. La única razón para el enorme hueco en la diferencia de edad tan abismal entre tus dos hijos, es tu descuido, y no el de Draco, él no quería un segundo hijo, ya sabe que según nuestras reglas, Eltanin será heredera, no necesitaba a un hijo varón, no si es el segundo.
—Viene aquí a decirme los pensamientos de Draco, debería mejor decirle que me los diga él.
—También soy mujer, sé cómo hacer que a Lucius se le olviden ciertos temas que no me convienen querida –sonrío –los hombres podrán ser muy poderosos en la sociedad, ante las personas, pero ambas sabemos, que en la cama, mandamos nosotras –sonrío educada –seré franca, quiero a Eltanin, viviendo conmigo en la Mansión.
—No –se rehusó.
—Ya he hablado con ella y le parece fantástica la idea de vivir con sus abuelos – volvió a sentarse –no eres una buena mujer, Ginevra, ni para mi hijo ni para ningún hombre, tú madre y yo podremos ser lo diferentes que quieras, pero ambas sabemos dónde está el lugar de una mujer, y esa, querida nuera, no es jugando Quidditch ¿qué pasaría con tus hijos si una Bludger te golpeara en la cabeza y te matará? –Bufó –echarías a mi hijo a los brazos de otra mujer, y a mi nieta a los brazos de una madrastra, ahorraré eso, la quiero conmigo, y es mejor que aceptes, o podría pedir a Rastaban también.
—Usted puede pedir lo que guste, pero no se llevará a mis hijos, sobre mi cadáver.
—Entonces sólo deberé esperar al siguiente partido –sonrío –ellos necesitan un hogar constante, no una madre evanescente y un padre Auror, Lucius también ha hablado con Draco sobre qué dejé el maldito trabajo de Auror y se dedique a los negocios de la familia, tú deberías hacer lo mismo si tanto amas a tus hijos como dices que lo haces.
—Es mejor que se vaya de mi casa.
—Es la casa de mi hijo –recalcó la mujer –pudiste elegirla y decorarla, pero él la compró, con el dinero de la familia, te recomiendo querida, que dejes de traer hijos al mundo a lo tonto, o terminaran como tu familia, con diez hijos, un padre que apenas gana lo suficiente y su madre muerta por un golpe de Bludger en la cabeza.
Narcissa Malfoy desapareció en las llamas verdes, Ginny se dejó caer en el sofá y apretó las manos en puños, intentando controlar el enojo, lo bueno de todo, es que los niños estaban dormidos.
Draco llegó a las dos de la mañana, se veía agotado, así que sólo le sonrió y no dijo nada, lo ayudó a desvestirse y después se desvistió ella, mientras el rubio hacia su ronda en cada uno de los cuartos de sus hijos, la sonrisa con la que regresó, le hizo sonreír a ella.
—Veo que el ungüento sigue funcionando, deberíamos decirle a tu madre si puede prepararnos más, ya casi se terminan, entre tus golpes y los míos –sonrío.
—Sin contar los de los niños –musitó.
— ¿Qué ocurre?
—Vino tu madre –contestó.
—Yo te dije que no necesitábamos ese tipo de influencia en los niños, pero...
—Draco ¿estabas usando algún tipo de cuidado antes de Rastaban? –él sonrió.
—Desde Eltanin –se burló –creo que no funciona del todo.
Ella se quedó callada, posiblemente había sido las ocasiones en las que ella había dejado de tomarlas.
La besó suavemente y acaricio su rostro al verla absorta en sus pensamientos, las palabras mágicas, dirían los muggles de vino tu madre, tenían algo más allá de una simple visita.
— ¿Qué quería Narcissa Malfoy? –interrogó.
—Sigue siendo tu madre ¿sabes? –reprochó con el ceño fruncido.
—Para dejarte en ese estado, y todavía defenderla...
—Yo no soportaría que uno de mis hijos comenzará a llamarme Ginevra, en lugar de madre, o mamá –se encogió de hombros –así me vuelva como tú madre –admitió.
—Yo hubiese deseado tener una madre como tú –gruñó.
—Pervertido –lo golpeó y soltó una leve risita.
— ¿Qué quería mi madre?
—Tal parece, que educar a Eltanin, quiere que viva con ella y tu padre.
—Eso jamás pasará, sobre mi cadáver, es más ni siquiera sobre él voy a permitir que te separen de nuestros hijos.
— ¿No vas a dudar que son tuyos? –elevó una ceja.
—Recuerdo las fechas en las que los engendré, pasábamos más tiempo en la cama que fuera de ella, cariño, a menos que usaras poción multijugos y me acostara con el elfo doméstico, no tengo duda de que Eltanin y Rastaban, son míos, míos y tuyos, nada más.
—Te amo, Draco Malfoy.
El rubio no contestó, se limitó a besarla, no podía creer que su madre se tomara tal atrevimiento, una cosa es que lo presionaran a él y otra muy diferente que fueran con ella a molestarla y decirle sabrá qué tipo de idioteces.
Observó el techo, como últimamente lo hacía, mientras acariciaba el cabello pelirrojo de su esposa, que dormía plácidamente sobre su pecho, con la respiración tranquila, y ese olor a frutos rojos que provocaba un montón de sentimientos en él, que en ese preciso momento estaban atascados en algún lugar, negándose a fluir.
oOo
Ginny despertó a causa de que algo se cayó, su vista tardó un poco en acostumbrarse, le sonrió a su marido que estaba listo para ir al trabajo, o eso fue la primera impresión que tuvo, observó el reloj en el buró del lado de su marido, eran las cinco de la mañana, él no estaba listo para el trabajo, recién regresaba de algún lugar desconocido.
El corazón de la pelirroja se agitó, no entendía en qué momento Draco se había escabullido de la cama, porque habían ido a dormir juntos, le sonrió, pero el gesto era vacío y roto, normalmente el rubio lo hubiese notado, pero era la segunda señal de que a pesar de que él pretendía que todo estaba bien, nada lo estaba.
—Veo que te estás preparando para el trabajo –bostezó, observándolo de contrabando, pretendiendo ignorar que había descubierto su intención de volver a la cama.
—Eh, sí, olvidé que Potter me pidió unos reportes y no los hice, mientras más rápido llegue al Ministerio será lo mejor –sonrió incómodo.
—Prepararé el desayuno en ese caso.
—No es necesario, comeré algo en la oficina, tú descansa.
—Considerado.
—Siempre lo soy contigo.
Diciendo eso se alejó rumbo a la ducha, Ginevra se quedó sentada sobre la cama, con la vista perdida en el lugar donde había desaparecido su marido, las cosas no le estaban gustando ¿desde cuándo la actitud de Draco había cambiado y ella apenas lo notaba?
Se dejó caer, se cubrió el rostro, había estado mintiéndole, lo hizo cuando Harry lo suspendió ¿Dónde había estado realmente? ¿Por qué aun no le decía lo que había pasado?
¿Draco estaba viendo a otra persona?
Lo observó de reojo, el cuerpo desnudo de Draco no mostraba señales de golpes, rasguños ajenos, nada, estaba limpio, o eso quería pretender, lo sabía, le había costado entenderlo con él, mientras más perfecto y sin daños estaba la superficie, significaba que abajo todo estaba lleno de podredumbre.
—No me vayan a esperar para comer –soltó en un tono tranquilo –me quedaré en la oficina trabajando un rato más.
— ¿Hay algún problema, Draco?
—No tiene que haber problemas para que tenga trabajo.
—Eres un Auror –el rubio hizo un mohín que pensó que ella no vio.
—Bien, entonces no te molestará que vaya con Charlotte a comer con los niños.
—No, no me molesta, son muy amigas ustedes dos ¿no?
—Lo somos, sí.
—Bien, pasa tiempo con ella y los niños, antes de que tengas que irte por la temporada de Quidditch.
—Así que prefieres que pase mi tiempo con ellos que contigo.
—Son tus hijos también –se encogió de hombros y se giró hasta ella, acomodándose la gabardina.
—Sí tienes razón.
—Tampoco me esperes despierta, no quiero robarte tus horas de sueño.
No contestó, lo observó marcharse, podía jurar que ni siquiera había pasado a despedirse de sus hijos, un ritual que Draco Malfoy tenía desde que nació Eltanin, ¿y si Narcissa Malfoy tenía razón? Y si después de todo, él había comenzado a arrepentirse de la familia que había formado con ella; sacudió la cabeza, no, Draco amaba a sus hijos, posiblemente podría dejar de amarla a ella, pero no a sus hijos ¿cierto?
oOo
Ron se sentó frente a su cuñado, que estaba con el ceño fruncido, tenía mala cara, significaba que había discutido con Ginny, así que por primera vez, y por qué el nivel de su ceño fruncido era extremo, prefirió omitir comentario alguno sobre los problemas en casa.
—Te invito un whiskey saliendo –ofreció.
—Tengo trabajo rezagado –suspiró recargándose en su silla.
—Pero no se irá de aquí, se te nota a leguas que estás bastante estresado, unas copas te calmarán y llegarás feliz a casa.
—No sé a qué hora pueda llegar a casa.
—Ya estás más ocupado que Hermione –bromeó Ron, haciendo que su cuñado negara claramente divertido.
—Nadie puede estar más ocupado que ella –admitió.
—Lo sé y aun así tiene tiempo para mí, así que tú también lo tendrás.
—No sé qué dirá tu hermana de que la esté engañando contigo –bromeó.
—Bueno, tendrá que decir que tienes un muy buen gusto, de lo contrario, la estarías engañando con Harry –bromeó logrando que Draco pusiera una mueca.
oOo
Habían pasado semanas desde que la madre de Draco había ido a la casa Malfoy-Weasley a charlar con ella y decirle lo mala esposa, mujer y madre que era, que lo mejor para Eltanin era irse a la Mansión Malfoy, y crecer bien educada, no siendo una pequeña salvaje como su madre, nada bien visto para una mujercita, y menos si su apellido era Malfoy; Draco había sido todo amable y le había prometido que solucionaría las cosas, al día siguiente había ido a hablar con sus padres.
Los días que le siguieron a cuando lo descubrió regresando casi al amanecer continuaron, Ginny lo veía escurrirse de la cama pensando que no lo sentía irse, regresando a hurtadillas, como si de un ladrón se tratara.
—Sabes que no es necesario que te marches a hurtadillas ¿cierto? –lo encaró enfadada.
—No sé de lo que estás hablando, Ginevra, venimos los dos a dormir, me duermo primero que tú incluso –soltó.
—Claro, es la gran excusa –negó –te estoy diciendo que no es necesario que lo hagas –bramó, la mirada gris vagó por el cuerpo de la pelirroja, que se había colocado apenas el sostén, dejándose en ropa íntima.
—En realidad sigo sin saber de lo que hablas –su mirada seguía perdida en el cuerpo de su esposa.
—Sabes una cosa –murmuró acercándose, en otro momento, al notar la forma en la que la observaba, habría coqueteado con él, incluso hubiesen tenido un acostón rápido pero pasional, en cambio, avanzó enfadada hasta su marido, tenía prisa, tenía que llevar a sus hijos con su madre y después ir a la práctica porque la temporada estaba por comenzar –estoy comenzando a hartarme de esto, Draco, si no quieres hablarlo por mí perfecto, pero no esperes que deje que las cosas sigan avanzando así.
—Avanzando así –se burló y le dio la espalda, sorprendiéndola –las cosas no avanzan, Ginevra, se estancan y retroceden, eso es lo que está pasando con nosotros, estamos atascados en una relación… -guardó silencio –en una disque relación ¿hace cuánto que no nos acostamos? –elevó una ceja.
—Sé qué dirección tomará esta charla, y no quiero, tengo prisa.
Regresó hasta la cama, tomó sus pantalones y se los colocó, siguiendo con su playera de las Arpías y se puso sus botas, no se tomó el tiempo de desenredar su cabellera pelirroja, salió directamente a preparar el desayuno y las cosas de los niños, para llevarlos a La Madriguera cuanto antes.
La mirada gris estaba directa a ella; Ginny le sonrió intentando tranquilizar a la pequeña niña rubia que observaba a su madre preocupada, tenía que agradecer que Rastaban estuviera muy chico, con una hija preocupada por el distanciamiento de sus padres tenía, ya no eran esa pareja amorosa que su hija adoraba, ahora tenía una madre gruñona y un padre que le daba igual, un progenitor que pensaba que con palmear la cabeza de su hija una vez al día estaba cumpliendo con su papel.
¿Dónde había quedado el padre perfecto de Eltanin?
— ¿Todo bien? –interrogó Molly Weasley al ver a su hija.
—Papá y mamá están peleados –informó Eltanin sentándose en el pequeño sofá, la mujer mayor regresó la vista hasta su hija.
—Ginny…
—Todo está bien, tu nieta es una exagerada, mamá, es algo normal en los matrimonios, no todo es perfecto siempre.
—Mamá, tú y papá se van a separar ¿verdad?
—No, Eltanin, no nos vamos a separar ¿está bien? –Los ojos castaños se posaron en los de su madre –pasaré por ellos en la tarde, te quiero, mamá –la abrazó –ven aquí, exagerada, eres casi igual a tu padre –le sonrió cariñosa, se agachó hasta ella, la abrazó y la besó –pórtate bien ¿de acuerdo?
—Sí mami –la abrazó fuerte –papá te ama.
—Pase lo que pase, Eltanin, no dudes que tu papá y yo te amamos a ti y a tu hermano sin importar como esté la situación entre nosotros dos –le besó la frente y salió al patio para aparecerse en el lugar del traslador.
oOo
Hermione observó a su amiga, mientras Charlotte servía un poco más de whisky de fuego en sus vasos con dibujos de dragones bebés.
—Las cosas están bastante jodidas –soltó Ginny y observó a sus hijos jugar en la sala.
—No es la manera de expresarte –la reprendió Charlotte –agradece a Hermione el hechizo, sino, tendrías a Eltanin repitiendo tus palabrotas.
—Lo siento, es sólo que desde la charla con la madre de Draco... Él fue a hablar con sus padres al respecto, y no ha querido decirme que pasó, que dijeron o que no, pero él es otro –negó dolida –me recuerda al chico arrogante de Hogwarts y pone todo en duda de nuevo ¿por qué me enamoré de él?
—Porque son perfectos juntos –soltó Hermione por primera vez.
—Eso nadie lo cree, ni sus padres ni los míos, sólo sé que un día Harry ya no me interesaba y tenía esta obsesión con el rubio engreído, que para colmo, se volvió amigo de mis hermanos de la noche a la mañana.
—Draco es divertido, es más parecido a nosotros de lo que pensamos –admitió Charlotte.
—Siento que ya no es lo mismo, y aunque se niegue a decirlo, sé que él se siente igual.
— ¿Qué te dijo a ti Narcissa? –preguntó Hermione.
—Que Draco no es feliz con la vida que tiene –observó a sus hijos y sus ojos se cristalizaron un segundo pero al siguiente se compuso –que la vida de Auror, su vida conmigo... Se siente un fracasado, ahora podría estar al frente de los negocios de su padre, pero no, le ate a dos niños que no deseaba.
—Draco adora a sus hijos –soltó Hermione.
— ¿En serio los quiere? ¿O solo los quiere porque tiene qué? Es Draco Malfoy –se burló –el sangre pura bien educado, el niño rico de papá y mamá, conmigo no tiene ni de cerca todo lo que tenía y estaba acostumbrado.
—Te estás menospreciando –soltó Charlotte.
—No, eso jamás, sólo digo que si esta vida no es la que Draco quiere, es libre de marcharse en el momento que lo vea necesario, yo no voy a tenerlo a mi lado, ni retenerlo mucho menos atarlo como lo dijo su madre, si quiere, que se marche.
—Él no se irá por su gusto – la tranquilizó Hermione –van a tener que arrancarlo de tu lado para ello, te ama, más que a nada, además, debe estar estresado, Ron me dijo que un mago al cual le seguían la pista se escapó, el trabajo lo tiene así, no te preocupes.
Las chicas guardaron silencio cuando los hombres aparecieron uno tras uno en la chimenea, el último fue el rubio, que tenía una cara de fastidio, como si fuese un enorme sacrificio pisar ese lugar, Eltanin corrió hacia él, la abrazó y despeino los cabellos rubios idénticos a los de él, acaricio a Rastaban y fue hasta donde estaban ellas y sus compañeros que ya habían saludado más que amistosamente a los niños y a sus parejas.
—Hola chicas –saludo con una sonrisa –Gin –besó mecánicamente los labios de su esposa.
—Me muero de hambre, dime qué preparaste algo delicioso, Ginny –sonrío Harry.
—Claro –sonrío.
—Por cierto Ginny, me preguntaron si tenía una opinión sobre qué las Arpías han extendido tu contrato por cuatro años más, ¿por qué ni tú ni el idiota de tu marido nos comentaron nada? –interrogó Ron.
—Tal vez porque el idiota de su marido no tenía la menor idea de eso –la observó enfadado, como se había vuelto costumbre.
—Lo propusieron hoy, me imagino que fue Stan Paterson quien te lo dijo.
—En efecto, fue él ¿cómo lo sabes?
—Es el único que lo sabía, se lo dije después de que me ofrecieron alargar el contrato.
— ¿Y quién es ese tal Stan? –frunció el ceño Charlotte.
—Un ex novio de Gin, hermano de una de sus compañeras de las Arpías, es jugador también, jugaba para Appleby Arrows pero él ahora juega para el mejor equipo de todos –informó Ron petulante al mencionar el mejor equipo de todos.
—Dijiste que era ex jugador de Appleby Arrows –bromeó Harry.
—Ja, Ja, divertido –frunció el ceño Ron.
— ¿Puedo saber cómo es que discutes con un ex novio lo del contrato y no con tu esposo?
—No es momento –pidió.
—Iré a tomar una ducha.
Todos se quedaron callados cuando Draco se fue, observaron a Ginny que ignoró lo sucedido, pero Ron no iba a dejarlo pasar.
— ¿Por qué pelearon ahora?
—Ni siquiera peleamos –soltó enfadada.
—Esa no fue una charla normal, siempre bromeó y él nunca se pone así.
—Bueno, tal vez las cosas son diferentes ahora, todo cambia, nada es perfecto, todo siempre termina.
—Pero ustedes...
—Ron por favor, basta ¿de acuerdo?
—De acuerdo.
oOo
Draco corrió por la calle muggle persiguiendo al mago que se había escapado de Harry, cuando éste y Ron lo alcanzaron, estaba de pie frente a un enorme letrero de neón anunciando un club nocturno para caballeros, el rubio y pelirrojo fruncieron el ceño ante el desconcierto, pero Harry sólo río por lo bajo, el mejor lugar para ocultarse, fueran lo que fueran, comprometidos o casados, seguían siendo hombres.
—Vamos a seguirlo –Draco avanzó hasta la puerta y entró, los otros dos le siguieron.
Ron observaba el oscuro lugar, el enorme escenario que se dividía en varios, donde en cada uno había una mujer desnuda bailando, la mirada de Ron fue sorprendida, y su sonrisa fue de una incomodidad extraña.
—Bonito lugar –sonrío Ron.
—Estamos aquí buscando a un mago, no para satisfacer lo que tienes entre los pantalones –soltó enfadado Draco.
—Oh vamos, no me digas que no te gusta el lugar –le dio un codazo.
—Digamos que me interesaría si fuese tu hermana la que estuviese en ese lugar, o simplemente bailando desnuda.
—Es mi hermana, no quiero una imagen de ella así en mi mente, es asqueroso.
—Puede ser todo, menos asqueroso, Ron, créeme –sonrío Harry.
— ¿Te estás imaginando a mi esposa desnuda? –lo sujetó de la chaqueta enfadado.
—Sólo digo que Ginevra es atractiva y que no sería asquerosa la idea de ella desnuda y... Mejor me callo.
—Mejor –coincidió Draco.
Ron les sonreía en un gesto amable que se confundía fácilmente en un tímido coqueteo, mientras Harry observaba con atención el comportamiento de los magos sangre pura en un club de ese tipo por primera vez, al menos muggle.
Draco avanzó con el ceño fruncido, una castaña le cubrió el paso y se pegó a él de la forma más sensual que pudo, le sonrió coqueta, acaricio su pecho y bajó su mano con intención de tocar las partes del rubio, pero la detuvo cuando llegó a su estómago.
—Vamos cariño, puedo hacer que quites esa cara malhumorada en un segundo –acarició su mentón.
—No eres mi tipo, me gustan pelirrojas –informó.
—Bien –volteo a otro lado y le llamo a una chica, de cabello al hombro de color rojo –al parecer a este bombón le gustan las pelirrojas.
—No hay problema, yo puedo cuidarlo –sonrío –haré que se te quite esa mala cara, no importa si tu novia/esposa espera en casa...
—En realidad, no necesito buscar en otro lugar –alejó a la pelirroja –mi esposa me satisface en todo sentido.
La búsqueda del mago terminó por los alrededores, pero no lograron encontrarlo, ni siquiera una pista pequeña de su paradero.
oOo
Draco salió de la chimenea, Ginny estaba en la recámara, salida de la ducha, se acercó a besarlo, pero el beso fue un poco frío.
— ¿Todo bien? –inquirió.
—Día difícil, es todo –respondió sin ganas.
—Deberías tomar una ducha y...
—Estoy cansado –soltó –solo quiero dormir, me preocuparé por el baño después.
—Era una sugerencia, para que te relajaras, con el vapor, el olor...
—Bien, si te incomoda mi olor dormiré en otra parte.
—Draco –Ginny cerró los ojos cuando la puerta se cerró de forma brusca.
Se colocó su pijama y salió para ver que Rastaban siguiese dormido, y para leerle su cuento favorito a Eltanin, se detuvo en la puerta cuando vio a Draco sentado en la cama, con la pequeña rubiecita recargada en el pecho de su padre mientras éste le leía el cuento, la sonrisa fascinada de la niña hizo que el caparazón que había ido creciendo en su interior respecto a sus problemas con su marido se dispersara un momento, él la observó sobre el libro, ni él ni ella necesitaban leerlo, lo sabían de memoria.
Ginny dio media vuelta y caminó rumbo a su habitación, estaba agotada por los entrenamientos y por las constantes discusiones pasivo-agresivas con Draco, se estaba hartando de todo; había estado intentando tener una tregua, pero él no parecía ceder, decir qué era lo que le molestaba, hablar las cosas para buscar una solución a los problemas, ella lo amaba, y no quería que terminaran mal, quería luchar por su matrimonio, pero si él no le daba una señal de que él también lo haría, no tenía caso pelear sola.
Se secó el pelo absorta en sus pensamientos, ni siquiera sintió cuando el rubio entró a la habitación de nuevo, se desvistió y después de robarle un beso en el cuello, que le causó un susto de muerte, entró a la ducha.
Sonrió; era lo más cerca de estar cariñoso y amable que había estado en semanas, su corazón se agitó contento.
oOo
Ginny enrolló sus piernas alrededor de las caderas de su marido cuando lo sintió adentrarse en ella, su respiración estaba agitada, al igual que la de él, sus labios se unieron en un pasional beso, mientras él la embestía fuertemente, hacía semanas que no tenían sexo; y sin duda era algo que extrañaba, estar con él de esa forma.
Se colocó los pantalones de la pijama una vez terminaron, se levantó de la cama y salió de la habitación, dejándola completamente consternada ¿eso no significaba que era sexo de reconciliación?
Siguió el ejemplo de su marido, se vistió por si en la madrugada Eltanin entraba, y después de un hechizo para limpiar las cosas, se acostó, tenía prácticas, estaban a una semana y media de comenzar la temporada, y no podía darse lujos de esperar despierta a su marido para que le explicara la nueva modalidad de su matrimonio.
Draco observó las llamas danzar, mientras el whiskey de fuego raspaba en su garganta, acababa de «hacer el amor» con su esposa, pero no lo sintió ni cerca de lo que antes sentía al estar con ella; toda la pasión, el deseo que había sentido cuando estuvieron en la casa de Bill, se había esfumado ¿dónde había quedado todo aquél amor que le tenía?
Se despabiló y fue a su despacho, tenía algunos asuntos que le había encargado su padre, estaba considerando dejar su puesto en los Aurores y tomar su lugar en los negocios de la familia, el lugar donde según su padre, siempre debió estar, regresar a ser el hijo bajo las faldas de su madre y bajo la restricción de su padre sólo tenía como ventaja que le levantarían el castigo por casarse con Ginevra y engendrar la deshonra de la familia «Su hija» dándole acceso a la fortuna Malfoy; así ya no tendría de qué preocuparse, ya no lo suspenderían sin salario, y toda su vida y la de su familia estaría resuelta completamente.
Draco levantó la vista cuando escuchó que alguien se aclaró la garganta, sonrió cuando se encontró con una atractiva pelirroja que tenía una ceja enarcada, los jeans ajustados, la playera verde con escote hacía que se viera completamente sensual, tragó saliva y se levantó, caminó hasta ella y la sujetó de la cintura.
—El desayuno está listo –murmuró y dejó que su marido la besara.
—Luces completamente sensual vestida así –murmuró en su cuello.
—Así me visto siempre, Draco –lo alejó.
—Mamá, se nos hace tarde –chilló Eltanin –la tía Charlotte nos espera.
— ¿Saldrás con Charlotte? –inquirió sorprendido.
—Ayer te dije que cuidaría a los niños porque mi madre tiene algo que hacer.
— ¿O sí? –Abrió los ojos –no presté atención.
—No ha sido una novedad desde hace unos meses, Draco –informó alejándose de él, sujetó a la niña de la mano y se alejó aún más, la vio alzar a Rastaban y caminar hasta la chimenea, la miró directamente cuando se giró, había algo extraño en ella, algo que le hizo que un escalofrío le recorriera completo.
