Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, no es 14, sino 16, y quiero pedir una disculpa por tardar en actualizar, quiero pedir perdón, pero llegué al 12 de mes sin una palabra aportada para este capítulo, más que nada, eso fue lo que me impidió seguir con la actualización precisa que había mantenido los últimos par de meses.

Bueno, quiero cambiar de tema; las cosas para mí en estos momentos se están tornando un poco inciertas con respecto al aspecto laboral, estoy a punto de saber si mi trabajo será de tiempo apretado, no voy a tener horarios de entrada ni salida, será complicado en todo aspecto, no sólo como escritora de fics, sino como persona, me despediré de reuniones familiares, y gustos personales, así, que bueno, por el momento no sé como estará la carga laboral, posiblemente tenga días libres sin carga de trabajo o puede que no tenga ni un segundo más que para dar una mordida a un pan (suena exagerado, pero no lo es, créanme) así que de antemano, quiero avisarles, que la actualización de este fic se ve indefinida, posiblemente, la última actualización sea el 14 de Enero, puede variar en los días (como ahora) pero no puedo decir que lo haré bimestral, ya que... bueno, las cargas de trabajo en los meses que tocaría actualización serían las más complicadas, así que... como siempre la mala suerte cayendo sobre la actualización de esta historia, intentaré, en ratos libres (sí, incluso privándome de mis horarios de sueño) me dedicaré a escribir, por fortuna, ya sólo tengo éste fic en proceso y otros dos, uno que termina el fin de este año y el otro que bueno, está en las mismas condiciones que éste, así que... espero su comprensión, ya saben que si no tengo complicaciones de tiempo, actualizaré en la fecha pactada, pero si llega un 14 y otro y no ven actualización, sepan que esa es la razón, de cualquier forma, muchísimas gracias por todo el apoyo, por sus favoritos, sus follows, sus reviews, sin duda me hacen querer continuar escribiendo.

Son libres de dejar de leer en el momento que les parezca una pérdida de tiempo.

Cualquier error gramatical, ortográfico, no duden en hacérmelo saber, que yo con mucho gusto (y cuando tenga oportunidad) lo corregiré.


El sol brillaba reluciente en el cielo esa mañana, así que Lyara se levantó, completamente abrumada, con los ojos entrecerrados, mirando en dirección a la ventana, las cortinas estaban corridas, como siempre por las mañanas en ese lugar.

Suspiró y estiró antes de levantarse y caminar hasta el baño para tomar una rápida ducha antes de regresar a sus obligaciones al callejón Diagon, la noche anterior, había sido la peor de su vida, y en ese momento que lo analizaba con la cabeza un poco más fría, se preguntaba ¿por qué había actuado de aquella manera? Se había hincado frente a Rastaban, dispuesta a brindarle una maravillosa felación que él rechazó de una manera bastante educada, Lyara jamás había actuado de esa manera antes, con ningún hombre, ni siquiera con su ex novio ¿Por qué sí lo había hecho con Rastaban? Es que ese hombre tenía algo extraño que provocaba muchas cosas en ella.

Avanzó hasta el comedor, donde todos los Impuros se reunían para desayunar, era una versión muy extraña de Hogwarts, salvo que no había casas y no competían por puntos, la única competencia, poco oficial, era, sin duda, hacer mejor las cosas para convertirse en el favorito de Rastaban Malfoy, algo que, sin duda alguna, era lo más complicado del mundo, nadie sabía en qué se basaba el pelirrojo para elegir a su círculo más cercano de sirvientes, pero todos querían ser parte de eso.

Ser el favorito del nuevo mago tenebroso, sin duda era algo a lo que cualquier fanático aspiraba, menos ella.

Al llegar al lugar, se topó con que el pelirrojo estaba entre los Impuros desayunando tranquilamente, ella era hija de muggles, así que todo lo que podía saber de las dos guerras mágicas, es lo que se podía encontrar en los libros de texto, pero nadie cercano que le explicara el miedo que y terror que se vivieron, así que, cada que veía a Rastaban, conviviendo con los Impuros, le hacía preguntarse ¿Voldemort era así con sus súbditos? ¿Era de las personas que se sentaban a desayunar con ellos? ¿A jugar con ellos? Por más estúpido que fuese el juego, algo le hacía dudar ese tipo de actitudes en alguien que realmente está peleando por ser un señor Tenebroso.

Tal vez por esa razón, Rastaban Malfoy era todo un misterio para ella, su justicia, como ya se había mencionado, era cruel, pero siempre se castigaba al verdadero culpable, no había oportunidad para la impunidad, sí, tal vez él se había impuesto en lo alto, sembrando miedo y aterrorizando, pero de los males, el menor de todos, había libertad, las reglas eran rígidas, sin excepciones, y se cumplían, ni siquiera los Impuros eran capaces de hacer atrocidades y salirse con la suya.

Esa era la razón, por la cual había decidido unirse a los Impuros, ella siempre había soñado con esa clase de utopía.

Se sentó en un lugar desocupado y se limitó a desayunar, no podría volver a ver a Rastaban de nuevo a los ojos sin sentir esa vergüenza de ser rechazada, posiblemente, lo había hecho, porque de lo contrario, se sentiría más especial que los demás por haber compartido la noche con él, eso tenía que ser, por eso él no se acostaba con las Impuras, para evitar ese doble sentido.

—Te ves un poco agotada ¿todo bien? –interrogó Dan.

—Sí, es sólo que tuve una mala noche, eso es todo –sonrió.

—Las rondas de hoy estarán más pesadas que de costumbre –informó –las reconstrucciones no se llevarán tanto como con el anterior ministro.

—Puedo comprender eso, después de todo Rastaban no está buscando hacer política, simplemente busca mejorar las cosas.

—Nunca pensé que alguien como tú, con tus estándares morales, se unirían a nosotros.

—Mis estándares morales –se burló –mis estándares son buscar la justicia, no sólo para algunos, sino para todos, Dan, por eso me uní a los Impuros.

—Sólo era una opinión, no te enfades.

—Yo sólo estoy contestando a tu opinión –sonrió –me iré pronto al callejón, hay un montón de trabajo por hacer, según dices, y mientras más rápido terminemos mejor.

—Yo, terminaré las salchichas y el huevo, y te alcanzaré ¿bien?

—De acuerdo, no te apresures, o te dará indigestión –le sonrió.

Se alejó del comedor, Dan era un amigo, habían ido a la misma casa en Hogwarts, en la misma generación, nunca habían sido los mejores amigos del mundo, sin embargo se llevaban bien.

Había sido con Alex, con quien Dan se llevara mejor, Alex, era el ex novio de Lyara, lo llamaba así, porque decir que solía ser su esposo dolía más, muchísimo más de lo que bajar el rango dolía, su esposo había muerto en una misión fallida del Departamento de Aurores, lo gracioso de todo eso, es que no era ni siquiera un Auror, era un simple mago que transitaba tranquilamente por el lugar, cuando habían atacado, y un Avada, lo alcanzó, para el ministerio, eso fue lamentable, pero no se castigó al culpable, ni siquiera una pequeña suspensión a su servicio.

Había sido Rastaban Malfoy, quien había vengado, de alguna manera, la muerte de Alex, exponiendo la podredumbre que había en ese sistema, acabando con cada uno de esos Aurores asesinos, que ni siquiera en sus últimos momentos, lamentaron haber terminado con algunas vidas inocentes.

Las cosas antes hubiesen sido impensables, posiblemente si Alex no hubiese muerto, ellos estarían ahora, refugiados en el mundo muggle, las cosas siempre sucedían por algo, decía su abuela, y estaba escrito, que ella se uniría a las filas de los Impuros.

Porque alguien, en algún momento, tendría que buscar justicia para todos, no sólo para ellos mismos.

—oOo—

Harry Potter observó con atención a Ginebra, que había improvisado un extraño altar, que reconoció, había mucha gente en el mundo muggle que creía que eso "era magia oscura" aunque él siempre pensó que sólo eran habladurías, claro, principalmente porque no tenía nada que ver con la magia que él podía hacer, y tachó todo lo demás como trucos baratos, comenzaba a replantearse todos aquellos sucesos que pasaban, no eran simples chirridos, era algo más oscuro de lo que pensó que existía.

Los ojos de la mujer se volvieron completamente negros, perdiendo todo, mientras sus labios se movían en un rezo que él no comprendía, las llamas de las velas incrementaron su tamaño, al tiempo que el movimiento de labios de la mujer aumentaba, una sonrisa se creó en sus labios y un momento después, sus ojos volvieron al aspecto normal.

—Veo que estás desconcertado, Potter –comentó tranquila.

—Es sólo que siempre vi a los adivinos del mundo muggle, y me reía de ellos, sus trucos baratos, y aun así lo llamaban magia.

—Es hechicería, de la antigua, el vudú, los ritos paganos ¿nunca prestaste atención a historia de la Magia? –Se burló –debiste hacerlo.

—Hay mucha gente que dice hacer magia, y la denominan magia blanca o negra, magia rosa, todos sabemos que…

—Bueno, la brujería que ellos hacen… sabes muy bien que no todos pueden hacer magia ¿no es así?

—Es por eso, que…

—Bueno, Potter, eres mestizo, no supiste que eras mago hasta los once años, no te perdiste mucho tiempo, fue algo completamente nuevo para ti, sin embargo, para cada uno de nosotros, los Squib, no sabes lo horrible que es que desciendas de una de las líneas más puras del mundo mágico, y aun así, no puedas lograr siquiera hacer chispas –se burló –nosotros no decidimos nacer sin magia, es sólo algo que te ocurre, sin embargo, te persiguen y se burlan de ti, hasta el hastío.

—Por eso…

—Aprendí todo lo necesario de la magia de nosotros, todos los libros los consumí, no en un término literal, sino más bien mental, y fui con los muggles, encontré que hay algo que se puede usar aun sin magia y lo usé a mi favor.

— ¿Qué fue? –interrogó Harry.

—Todos los cuerpos desprenden energía, positiva o negativa, muchos muggles, tienen habilidades más abiertas, son los que tienen su gen mágico más floreciente, los que posiblemente tengan hijos magos, o nietos, dependiendo, puedes usar esa energía que desprenden a tu favor, robarla y lograr muchas cosas, pero es claro que no puedes usar ambas, si llegas a utilizar, por poco la brujería que uso, estarías rechazando la magia natural que tienes, así que te volverías un Squib.

—Planeas engañar a Rastaban para que haga eso.

—Va a ser muy complicado, pero no imposible –admitió.

—Honestamente, no creo que funcione.

—No subestimes la ambición que tiene por el poder, Potter, la ambición siempre es lo que hace caer a los poderosos que realmente lo tienen todo, pero siempre hay una parte de ellos, que creen que realmente necesitan más, porque no lo tienen.

—No sé lo que te hicieron en el pasado, pero realmente… agradezco mucho no…

—Oye, disculpa –interrumpió la voz masculina a espaldas de Ginebra –estaba pensando en…

—Creo, joven Potter, que esa madre tuya, no te enseñó los suficientes buenos modales antes de morir –contestó Ginebra ante la interrupción de James.

—Sí, eso lo sé, lo intentó pero soy un cabeza dura –restó importancia el joven –lo que quiero saber, ahora que te tenemos de nuestro lado, si podrías ayudarnos a recuperar a mi hermana.

—Tu hermana está atrapada con una bruja poderosa, su nombre es Hydra.

—Sí, lo sabemos, pero no vamos a dejar a Lily ahí, ni siquiera sé que le están haciendo, pero todo dentro de mí vibra diciéndome que vaya a ayudarla, es mi hermana, no hay nada que no hiciera por ella, creo que se lo debo, por dejarla al alcance del loco de Rastaban.

—Tu hermana se estaba acostando con Smart, no con Rastaban, no sé si lo sabes.

—Bueno, mi hermana nunca ha tenido buen gusto en hombres –se encogió de hombros –pero no voy a juzgarla y condenarla por ello, sólo quiero saber si hay posibilidades de recuperarla.

—Supongo que si hacemos que Hydra nos haga caso sobre quién mató en realidad a su hermana, la dejará libre sin que tengas que ir en una misión suicida a su rescate.

—Según lo que tengo entendido, ella no es tan poderosa como Honeday –musitó Harry pensativo, así que tenemos un poco de ventaja.

—No hay ventaja, Potter, Hydra no podrá ser la bruja más poderosa, como su hermana Honeday, o especial, como mi hija Alexey, pero es astuta, inteligente y ve las intenciones más rápido que ninguna otra, algo que no ser la mejor te deja.

—Entonces, todo nos va en convencerla en que fue Rastaban quien mató a Honeday, supongo que va a creernos de inmediato –soltó mordaz el varón.

—Contrario de lo que piensas, ella no tolera a Malfoy, así que tienes una posibilidad de una tregua con ella, si Rastaban no la ha matado, como lo hizo con sus dos hermanas, supongo que la quiere para algo ¿por qué a la hermana mediana? –Interrogó –a la menos habilidosa y sin un destino sellado ¿alguien? –cuestionó Ginebra observando a los dos varones.

—Porque es la única capaz de hacer algo, si dices tú, que es la menos habilidosa y que aun así, es capaz de todo… -Albus se detuvo, haciendo que todos lo observaran, ya que no había interactuado en ningún momento –supongo que entonces, es la única capaz de actuar impulsivamente en algún momento, bueno, soy el mediano, el menos habilidoso y quien no tiene un destino sellado –le recordó a Ginebra –si alguien hubiese matado a mis hermanos, sin duda querría venganza, y haría todo, por conseguirla.

—No son tan inútiles como Ana pensó que lo eran –sonrió.

—Gracias, supongo –frunció el ceño Albus.

—Pero aún no sabemos para qué de todo su plan la quiera, no podemos deshacernos de ella, así que sólo nos queda, unirla a nuestro grupo.

—oOo—

Hydra abandonó por primera vez en días el lugar, torturar a Lily Luna Potter estaba perdiendo lo divertido, y para ser honestos, todo el sentido, cualquiera en su situación hubiese confesado su crimen con tal de no seguir siendo torturado; sin embargo ella, seguía diciendo entre delirios ocasionados por sus torturas, que ella no había hecho nada, Smart, en su desesperación había dicho que había sido él, con tal de ocupar el lugar de la mujer que amaba, y lo conocía, sabía que él era capaz de culparse de las cosas más atroces con tal de librar a Lily de todo aquello, porque lo había hecho innumerables veces por Alexey; y cuando su amor por Morgana creció, también lo hizo por ella, todo en ese momento era un poco confuso para la pelirroja, no sabía exactamente que esperar.

Dio un paseo tranquilo, la pelirroja Potter estaba inconsciente después de una larga semana de tortura sin descanso, Smart no iba a poder moverse fuera de esas cadenas, así que las cosas no podrían ir mal en ningún aspecto, claro, si no es que Rastaban intentara un plan de rescate por esa chica, que al parecer, le importaba demasiado, más de lo que su hermana, Honeday, le había importado, después de todo, era la clave para derrotarlo, y él lo quería, quería morir al final de toda la desgracia que pudiese dejar en el mundo, y así, ser recordado, como el villano que fue tranquilo a su muerte, sabiendo que había dejado al mundo, sumido en una miseria enorme.

¿Cuánto tiempo les tomaría recuperar el buen orden social? Toda la grandeza que la comunidad mágica inglesa había logrado en un momento, ahora se estaba reduciendo, ese pelirrojo los estaba llevando de vuelta a la edad media, donde los suyos eran cazados sin piedad, claro que la magia les permitía no arder en las hogueras, pero no todos corrieron esa suerte, muchos niños fueron tomados de su casa y obligados a hacer trabajo espantoso, y ellos no habían podido liberarse, porque no tenían ninguna clase de conocimientos en magia avanzada.

Al parecer, ese mundo era el que Rastaban Malfoy quería de nuevo, y si nadie se percataba de todo eso, sería demasiado tarde ¿cuántos años podría vivir él sin necesidad de recurrir a la inmortalidad? ¿Qué tanto daño podría realmente hacer? Mejor pregunta ¿cuánto daño realmente quería hacer? ¿Hasta dónde iba a detenerse?

Hydra estaba cansada y frustrada, porque no era la hermana poderosa, y por lo tanto, no podía ver el futuro que les deparaba todas esas decisiones ¿Por qué Honeday tenía que enamorarse de ese tipo? Ella misma eligió ese destino, aun así, sentía en sus hombros la responsabilidad de vengar a su hermana mayor, y ni hablar de su pequeña hermana Alexey, que buscando detener al monstruo que nadie ve, terminó sus días, en una cueva fría, entre dos personas que en ese momento, sólo le veían como un paso más a consolidar sus planes, unos, que incluso hasta ese momento, seguían bastante ocultos ¿cómo iban a dar un paso delante de Rastaban? Si ni siquiera sabían que tan delante de todos estaba ese pelirrojo psicópata.

—Esta es una área bastante privada –habló una chica detrás de ella, apuntándola con su varita.

Hydra sonrió socarrona, observando sobre su hombro a la castaña. —Si es un área privada ¿qué haces aquí?

—Bueno –titubeó la mujer –estoy rondando el perímetro, asegurándome que no haya intrusos que quieran lastimar a Rastaban.

—Bueno, ese Rastaban tuyo es muy difícil de matar –aceptó la mujer –así que deberías bajar tu varita.

—No hasta que me asegure que no eres una amenaza.

—Una amenaza has dicho –se burló –las amenazas son ustedes, invadiendo mi hogar, pero no me has visto tras ustedes, apuntándoles con una rama.

— ¿Una rama? ¿En serio? Es mi varita…

—La madera fue hecha de la madera de Ojaranzo ¿no es así?

—Este –la chica observó su varita –sí –admitió para la extraña.

—Con un núcleo de pelo de unicornio ¿me equivoco? –se burló.

—Bueno…

—Las varitas dicen más de sus dueños de lo que realmente ellos creen, pero bueno, dime ¿qué haces realmente aquí?

—Ya lo dije, sólo hacía una ronda, asegurándome que no hubiese nadie extraño.

—Ya –negó divertida –vuelve al castillo, aquí no hay ningún intruso y de haberlo, Rastaban no te necesitaría para nada.

—Oh, es que te gusta Rastaban.

Hydra sonrió suavemente, mientras se acercaba de nueva cuenta a la chica, que volvió a poner su varita en alto, por si intentaba atacarla, así que la pelirroja levantó las manos, para mostrarle que no iba armada, no como ellos lo hacían.

—No, Rastaban no me gusta, y si lo hiciera, sería lo más enfermo que hay –sonrió –ya que se acostaba con mi hermana.

—Oh, yo… no… yo no… perdón –se disculpó.

—Has perdido el rumbo, querida, has salido de la zona permitida para los Impuros, estos, son mis dominios, Rastaban lo dejó muy claro, no sé cuál sea tu sanción, pero tendrás una.

—Soy Lyara –le dijo rápidamente cuando la pelirroja se dio la vuelta –ha sido un placer conocerla.

—Supongo que lo ha sido –argumentó en un tono serio y se alejó, sin esperar nada más.

Regresó hasta la edificación de donde había salido, no tenía ánimo de volver a toparse con otro Impuro de Rastaban, no comprendía en qué momento, había tomado posesión completa de la isla, haciendo lo que quisiese sin importarle ni un poco su opinión.

Para lo que importaba su opinión en las cosas, nadie la tomaría en cuenta, y sólo lograría que Rastaban se decidiera a matarla por fin, sabía que la quería para algo, no sabía para qué, pero no era estúpida, seguía viva, así que él necesitaba algo importante y que sólo ella podía darle.

—oOo—

Las cosas de reconstrucción iban viento en popa, si bien las tiendas seguían un poco funestas, con poca gente, los comerciantes se negaban a abandonar la poca esperanza que les quedaba, así que poco a poco, iban intentando someterse, perdiendo lentamente el miedo hacia los Impuros, que habían detenido los ataques, y por órdenes del "líder" se estaban dedicando a ser los nuevos sirvientes del pueblo.

Eso no tenía muy felices a algunos que se habían unido por la promesa de venganza y exterminio a los sangres pura, que si bien aún quedaban pocos, aún quedaban, el mundo mágico estaba listo para una nueva era llena de nacidos muggles, lamentablemente, al parecer Rastaban no pensaba lo mismo.

Los Impuros siguieron haciendo sus rondas de forma tranquila, sin entrometerse con las personas "pacificas" que se dedicaban a hacer las compras necesarias para las fechas, dentro de un par de semanas, serían las vacaciones de Navidad, así que todos los niños saldrían de Hogwarts, y ese lugar, se llenaría de pequeños magos insensatos que no les importaba la situación actual, sólo se preocupaban de qué presumirían en su retorno al colegio, a ellos no les importaba, era otra forma divertida, de observar a los padres temerosos con niños poco prudentes.

—Todo está en orden, Clark –informó Dan.

—Bien, dime ¿dónde está tu amiguita? Esa que osó intervenir la junta con Rastaban.

—Bueno, no creo que quieras correr la misma suerte de Brent ¿o sí?

—No pensaba matarla, pero es una buena idea –bromeó.

—No entiendo otra razón para que la busques.

—Voy a llamarle la atención, tal vez Rastaban no le dijo nada, y la trató como una iluminada, pero los problemas en que nos meten a los demás son complicados ¿comprendes? Tenemos protocolos que cumplir, y es mejor que Lyara los vaya comprendiendo, antes de que ella sí, siga el mismo camino que Brent.

—Por un momento pensé que eras otro más buscando escalar hasta el poder, y cuando estuviese ahí, apuñalar a Rastaban.

—Esos planes, sólo los haría un estúpido, como Brent, no hay nadie que pueda vencer a Rastaban, y es mejor que lo entiendan.

—Todos tienen debilidades.

—La muerte es su debilidad, claro está, es sólo que… ella decidirá cuándo y cómo llevárselo, no nosotros.

—A mí sólo me preocupa, todo el trabajo extra que tendremos cuando alguien lo intente y falle.

—Cierto –admitió Clark con una sonrisa divertida.

Dan observó al nuevo jefe, contrario lo que se pensaba, no era como Brent, al parecer, Clark realmente quería solo servir a Malfoy y no ocupar su lugar en ningún momento, y eso le agradó, tendrían un jefe duradero esta vez.

Dan siguió su recorrido por el callejón, observando en todas direcciones, claro que rara la vez había algo, la mayoría de los delitos habían descendido desde que ellos se habían apoderado, así que la mayoría del tiempo, sólo rondaban aburridos, esperando un poco de acción, los buenos tiempos, por desgracia se habían terminado con los planes de Rastaban por reconstruir la sociedad mágica, por fortuna, sería su régimen, así que no estaría del todo mal para ellos.

Se detuvo frente a un local, se frotó las manos, hacía demasiado frío ahí, el castigo del mal clima seguía puesto sobre todo el Reino Unido, así que no podía esperar a que su turno terminara y pudiese aparecerse en Ávalon, donde el clima era perfecto, tan templado, que era un sueño hecho realidad, no sólo para él, sino para todo el que hubiese tenido la fortuna de pisar la isla.

— ¿Frío? –interrogó la voz de una mujer mayor en un tono alegre.

—Un poco –contestó, girándose a verla, de inmediato notó la precaución instalarse en el rostro de la mujer.

—No voy a hacerle nada –informó él –a menos que intente asesinarme –bromeó.

—Desde luego que no –sonrió –pero ven, aquí adentro no hace tanto frío, podré darte una taza de chocolate caliente.

—Suena bastante bien para ser verdad –sonrió burlesco –y sí, lo digo por mi uniforme.

—No será gratis, desde luego, han comenzado las fechas y a pesar de que muchos por aquí no ven la necesidad de decorar, yo sí –observó al joven –hay que brindar todo lo que tenemos en el corazón, y si puedo causar una sonrisa en los pequeños que espero que vengan en estas vacaciones, es momento de poner manos a la obra, así que como mi pulso no es tan bueno, tendrás que ayudarme.

—Sólo si el chocolate tiene malvaviscos, sino, creo que tendrá que olvidarlo.

—Trato hecho.

Dan se encargó de colocar todas las decoraciones que la mujer le pasó y las ordenó como le dijo, no pudo opinar ni un poco al respecto, al final del día, había ayudado a una anciana bruja a decorar su fachada, y tenía razón, daba un aspecto más feliz, aunque al momento en que tu vista se apartara del lugar, la misma visión lúgubre te atrapara.

—Lo prometido es deuda –sonrió la mujer, extendiéndole una taza de chocolate caliente.

—Gracias –sonrió.

Las manos se le calentaron de inmediato y el humo en su rostro se sentía tan agradable, sonrió satisfecho y se bebió el líquido de forma tranquila, observando a las velas que hacía un rato había hechizado, haciendo un efecto más tranquilo, como si nada malo estuviese pasando.

—Espero que tenga muchas ventas en las vacaciones –sonrió.

—Muchas gracias, jovencito.

—oOo—

Rastaban Malfoy observó a su alrededor, todo estaba más que tranquilo, ya nadie lo había interrumpido como hacía un par de días con cosas que si bien no le interesaban, no podía dejarlas pasar, tenía una apariencia que cubrir, en ese momento estaba en su habitación, sentado en su cómoda silla, observando lo que tenía enfrente, con un rostro impasible y los cabellos rubios manchados de sangre.

—Eltanin Malfoy –murmuró tranquilo –te saqué del pozo de los espíritus para que siguieras a Fred Weasley ¿por qué estás aquí? –frunció el ceño.

—He regresado porque Fred ha vuelto al pozo de los Espíritus.

—Pensé que Ginebra no lo haría regresar.

—No ha sido ella –contestó la niña.

—No comprendo entonces, Nin ¿quién lo devolvió?

—Hemos viajado de línea en línea, todo lo que pensaste ha ocurrido, no hay ninguna variación, siempre morimos, sin embargo…

La niña avanzó hasta la ventana, observando entretenida el lugar, Rastaban puso los ojos en blanco y echó la cabeza hacia atrás, tener a su hermanita muerta de mandadera, era complicado.

—No te disperses, Eltanin.

—Se lo dije a mi yo –observó al pelirrojo sobre su hombro –que tiene que sacrificarse por ti, o de lo contrario no funcionará, y su muerte y la de todos, será en vano.

—Eres buena convenciendo a los demás.

—Supongo –murmuró y se quedó callada.

— ¿Qué es lo que tienes en mente?

—Hace mucho que no veía a mamá –sonrió –y me juró que matará a quien quiera hacerme daño, supongo que esa promesa no se extiende a ti ¿cierto?

—Siempre fuiste la favorita de todos, si mal no recuerdo –murmuró el pelirrojo –aunque todo lo que recuerdo… está mal.

—Bastante mal, diría yo.

La pequeña niña sonrió, mientras se giraba hasta el que extrañamente, era su hermano menor, claro que ahora ella, con una apariencia de una niña de once años, y él, ya era un hombre.

—No me dijiste que pasó con Fred –volvió al tema.

—Te dije que volvió al pozo.

—Sí, y te dije que si Ginebra lo había regresado y dijiste que no, después, te dispersaste en tonterías, ahora me dirás.

—Eres mi hermano menor –soltó la niña –tú haces lo que yo diga, no al revés, y ni te atrevas a amenazarme con enviarme al pozo, porque me tiene sin cuidado.

—Sabes lo ridículo que suena eso –se puso de pie y caminó hasta ella.

—No importa el tamaño, Rastaban, sino la madurez, y sigues siendo un tonto niño, eso sigue estando igual.

—Significa que no vas a regresar al pasado ¿cierto?

—No, así que envíame de nuevo al pozo –soltó altiva.

—Tampoco vas a decirme que tanto pasó allá ¿no es cierto?

—Estás en lo cierto, tú me enviaste a hablar con mi yo, y decirle que tiene que dejarse asesinar, lo hice, la convencí.

— ¿Cómo lo hiciste?

—Soy yo, no importa si tengo seis, diez, o cuatro, soy yo, y sé convencerme.

—También como engañar.

—Las cosas no se han alterado, así que hermanito –sonrió –hice mi trabajo.

Rastaban no se quedó para nada tranquilo con las respuestas de Eltanin, no era para nada la niña que solía recordar, así que al final de cuentas, ese pozo sí que afectaba el espíritu de quien era extraído de ese sitio.

—Hoy no tengo tiempo de enviarte de regreso, así que tendrás que esperar, y que nadie te vea –ordenó.

—Se te olvida el "por favor" –murmuró divertida.

Cuando el pelirrojo volteó a verla, Eltanin ya no estaba ahí, así que gruñó ofuscado, tenía que atender sus asuntos y devolverla lo más pronto posible al lugar de donde salió, no quería ningún fallo en sus planes, y su hermana, sin duda era el más grande de todos.

Los hombres se levantaron en cuanto lo observaron entrar al salón, ya les había dicho que no era necesario, aunque realmente era falsa modestia, le agradaba saber que le temían tanto, que se ponían de pie en su presencia.

—Bien, tengo cosas que hacer, así que necesito que sean claros y concisos ¿puedo pedir eso?

—Desde luego, Rastaban –sonrió uno.

—Todo en el callejón ha estado tranquilo, sólo necesito que me digas que medidas tomaremos, vienen las vacaciones, así que necesito saber si habrá represión o por el contrario, dejaremos que todos esos niños, tengan unas compras felices y tranquilas.

—No me interesa en este momento –admitió.

—De acuerdo –Clark no insistió, así que Rastaban sonrió satisfecho, era de los pocos que sabían su lugar en las cosas.

La junta giró en temas respecto a los puestos, a todo lo que se retomaría y por qué y cómo se retomaría una vez que la nueva estructura del Ministerio de Magia una vez la remodelación estuviese lista, Rastaban explicó que las cosas seguirían prácticamente igual, hasta que se terminara, de ahí en adelante, la nueva restructuración comenzaría.

— ¿Cuál será el primer paso para la restructuración? –cuestionó Clark.

—Matar a Harry Potter –sonrió el pelirrojo.

—oOo—

Lily Luna sintió un extraño calor que inundo su cuerpo, no supo la razón, no había opresión en su cuerpo, ni herida alguna que doliera, todo era tranquilo a su alrededor, así que suspiró tranquila, sus hombros se hubiesen relajado si no siguiera suspendida en el aire, intentó encontrar a Smart con la mirada, pero no estaban en la misma habitación, al menos no la veía siendo torturada, en ese momento, debería tener un aspecto espantoso, no creía que el hombre tuviese ganas de volver a tocarla nuevamente, ella no se sentía con la fuerza de observarse a sí misma frente a un espejo ni siquiera por medio segundo.

—Smart –musitó, con la esperanza de que la escuchara.

— ¡Lily! –Exclamó el varón, con una nota clara de alivio y felicidad –cariño ¿estás bien?

—Define bien –sonrió, aunque el gesto le dolió –pero sí, no te preocupes, estoy bien, no soy un hueso duro de roer.

—Sí, eso lo sé bien –contestó en un tono burlón, intentando sonar como si estuviesen en cualquier lugar menos atrapados y separados.

—Dime que tú estás bien –pidió –lamento haberte metido en este problema.

—Creo que ha sido al revés, yo te he metido en problemas, pero por un momento, confíe en él, cuando dijo que no le importaría si teníamos una relación.

—Creo que ya hemos aprendido la lección, nunca confíes en un Malfoy.

—Pero no todos los Malfoy son así ¿o sí?

Lily se sacudió sorprendida, cuando notó a una pequeña niña rubia de pie en una de las ventanas a un par de metros de donde estaba colgada de los brazos.

—Tú… tú…

—Lily ¿qué ocurre? ¿Todo está bien ahí? –la desesperación fue clara en la voz de Smart, y el sonido de cadenas fue cada vez más intenso.

—Sí, todo bien –lo tranquilizó –por ahora –murmuró.

—No voy a hacerte daño –murmuró la niña.

Con un pequeño soplido, todas las cortinas se abrieron, dejando entrar la luz del sol, dejando a la vista de la pelirroja todas las marcas ensangrentadas en su piel desnuda, suspiró abatida, eran del tipo de cicatrices que ni la magia más poderosa podría borrar.

—Tú ¿quién eres?

—Eltanin –murmuró –pero ya nadie me recuerda –admitió sin observarla.

Lily notó el bonito vestido rosa y la larga y rubia cabellera un poco alborotada, su boca se abrió formando una enorme O ¿Eltanin Malfoy? ¿Eso quería decir que Rastaban había traído de la muerte a toda su familia?

—Me alegro que te trajera de vuelta –admitió –considero que lo que él más necesita es una familia, su familia.

—Lo que él necesita es que alguien lo ponga en su lugar –contestó la niña en un tono severo –las cosas serían completamente diferentes si hubiese sido yo la que quedara viva.

—No me digas que lo malvado es de familia realmente.

La pequeña rubia se giró hasta la pelirroja, aterrándole por completo, el pecho rasgado por unas garras filosas, y no conforme con ello, el rostro seguía el mismo patrón, y su brazo izquierdo, tenía señales de mordeduras violentas.

—Comprendo tu odio –admitió Lily.

—La hechicera barata cree que eres nuestra hermana –murmuró para Lily –cree que tu padre no pudo matarte al verte recién nacida, y para protegerte del Ministerio, te llevó consigo, pero es una mentira.

—Me alegro que lo sea –admitió –no te ofendas, pero no quisiera ser pariente del loco desequilibrado de tu hermano.

—Rastaban no era así.

—Vas a defenderlo –murmuró y sonrió –es tu hermano, creo que de estar en tu lugar…

—Dime algo Lily Luna Potter –murmuró la niña –mientras estabas inconsciente, pude saber hasta el más íntimo de tus secretos, y lo que más quieres en el mundo es terminar con todo esto.

—Bueno, si lo sabes ¿qué es lo que quieres que te diga?

— ¿Qué estás dispuesta a otorgarme, si te concedo esa oportunidad?

La pelirroja se quedó dubitativa ante tremenda cuestión, era una pequeña niña de once años la que le estaba diciendo que podía concederle la ruina de Rastaban ¿a cambio de lo que ella pudiese ofrecer?

—No aceptes –gritó Smart –es una trampa, ella sólo quiere tu alma.

Lily observó la sonrisa siniestra en el rostro de una dulce niñita. —Es cierto ¿quieres mi alma? –la interrogó.

—Bueno, es un trato justo ¿no lo crees? Un alma, a cambio de la de miles de personas que sucumbirán.

—Eso es lo que dices –se burló Lily.

—Tú no eres la perdición de mi hermano –informó –sólo eres la consolidación de un dominio que no conocerá frontera, todo aquél que se interponga en su paso, morirá, hombre, mujer, niño, sangre pura, nacido muggle o muggle, Rastaban no se conformará con Reino Unido.

— ¿Por qué lo quieres destruir? Es tu hermano.

—Rastaban no es mi hermano –contestó restándole importancia.

—Pero… pero… Ginevra…

—Mi madre lo llevó en su vientre, sí, pero fue puesto ahí, no engendrado por ellos, así que, no, él no es mi hermano, sólo necesitaban la sangre de mi madre alimentándolo con el poder necesario, por eso es que yo siempre tengo que morir, Lily –sonrió –es por eso que mis padres tienen que morir.

— ¿Y los demás? –cuestionó Lily.

—Bueno, eso deberías preguntárselo a tu novio –chasqueó los dedos y las cadenas que la sostenían, se rompieron.