Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, primero que nada, ¡Feliz año nuevo! Ya sé que tenemos 14 días en este año, pero sigue seminuevo, también quiero agradecerles enormemente por todo el apoyo que le han estado brindando a la historia a través de todo este tiempo, miles de gracias por sus reviews, sus follows y sus favoritos, significan mucho para mí, bien, pues no sé que más decirles a parte de que sigo sin saber si mis tiempos se verán complicados o no, pero les prometo que cada que tenga un poco de tiempo libre avanzaré todo lo que pueda en esta historia para poder ir actualizando más seguido, en fin, por lo mientras, estamos en veremos, si nos vemos el 14 de febrero o no, gracias por todo.

Son libres de dejar de leer en el momento que les parezca una pérdida de tiempo.

Cualquier error gramatical, ortográfico, no duden en hacérmelo saber, que yo con mucho gusto (y cuando tenga oportunidad) lo corregiré.


Lily observó atentamente a la pequeña niña, no podía creer nada de lo que le había dicho, ¿Rastaban Malfoy no era hijo de Ginevra y Draco? Eso sonaba a una completa locura, no podía creerlo, era imposible pensar en algo como eso, no después de ver tanto poder en alguien como él.

—No me crees –sonrió la niña.

—Es algo completamente… difícil de creer, digo, nadie ha podido con él, si no es hijo de tus padres ¿cómo?

—Se alimentó de la sangre de mi madre por nueve meses, es obvio que tendría poderes sorprendentes, Lily, pero… -la niña hizo una pausa –esa es la razón por la que tendría que estar muerta, yo, y todos los familiares, si alguno sobreviviera, sería bastante obvio.

—Eres más poderosa que él ¿no es cierto? ¿Puedes derrotarlo?

—Podría hacerlo, pero no en esta forma –murmuró tranquila.

—Entonces ¿cómo podrías hacerlo?

—Rastaban aprendió magia antigua con dos poderosos maestros, tu novio y Ana –argumentó tranquila –alistándolo para los planes de Ana, pero él creció con una conciencia propia, así que se corrompió, y ahora tiene planes propios, usó a Honeday y al resto de ustedes, para favorecerse, pero está esperando el momento adecuado para cambiar la poca paz que hay en el mundo en general.

—No comprendo, entonces ¿por qué decirles a todos que soy su debilidad? –curioseo con Eltanin.

—Todo es parte de su plan, en cuanto Hydra se entere que fue él quien mató a su hermana, sabiéndote su única debilidad, te asesinará, y lo volverá inmortal, para después sellar su destino, asesinándose.

—Pero…

—Sólo alguien con la sangre de la dinastía de Hydra podría remover la maldición, no de otra manera, y es bastante conveniente que ella sea la última.

—Tienes razón –admitió.

Lily salió de la habitación donde estaba, para encontrar a Smart, fue hasta él, e intentó quitar las cadenas, haciendo que una corriente eléctrica la lanzara lejos, haciendo que se estrellara en la barda opuesta.

— ¿Estás bien? –cuestionó.

—Sí, sí –lo tranquilizó, haciendo una mueca de dolor y poniéndose de pie –Eltanin ¿puedes liberarlo?

—No lo necesitamos –contestó.

—Tú no lo necesitas, pero yo no voy a ayudarte si él sigue ahí –contestó decidida.

—Entonces no me ayudes –resolvió la niña –será tu decisión y todo lo que ocurra será tu culpa, hasta luego, Smart.

Se alejó brincando, como si no ocurriera nada malo con el mundo, esa niña también tenía un lado aterrador que no comprendía, podía lucir tan adorable como quisiera, pero era igual de aterradora cuando se lo proponía.

La mirada de Lily volvió a posarse sobre el hombre encadenado, logrando que su corazón se estrujara más de lo que ya estaba, tenía a su alcance la forma de derrocar a Rastaban antes de que sumiera al mundo en un lugar horrible, pero anteponía a Smart ante todo.

—Sé lo que estás pensando –murmuró en un tono tranquilo –y está bien que me sacrifiques.

—No quiero hacerlo –admitió, apretando las manos en puños.

—Y con eso me conformo, Lily, eres la única mujer que me ha amado realmente en toda mi existencia, ya he vivido demasiado tiempo, es momento de que muera en paz.

—No es justo, Smart –admitió.

—Lo sé, pero es una efímera existencia contra la de millones de ellas, tienes que hacerlo, ir con Eltanin y decirle que sin importar nada, lo harás, tienes que estar consciente de que muchos morirán, y aunque muchos se consuelan con que el fin justifica los medios, te conozco, en cuanto veas a la primera persona sufriendo querrás parar, pero sé consciente de algo, los que perezcan en esta guerra contra Rastaban, estarán felices de saber que al menos, los que quedan no estarán condenados a una vida peor.

La joven pelirroja observó a su alrededor, hasta que encontró algo que le ayudara a llegar hasta Smart, que estaba suspendido en el aire, en cuanto su rostro estuvo a unos centímetros de los del varón, pegó sus labios, suavemente, para apresurar el beso, cortó el contacto cuando escuchó el sonido metálico apretándose aún más en el cuerpo de Smart.

—Te amo –acarició sus cabellos chocolate y se alejó.

—Yo también te amo, pero ahora tienes que ir a buscar a Eltanin, antes de que Hydra regrese y Eltanin sea enviada a otro lado.

—Volveré por ti, lo juro.

Lily tuvo ganas de salir corriendo sin importarle nada, pero si Hydra volvía justo en el momento en que ella salía corriendo como loca, de nada serviría que Eltanin le soltara, a pesar de que no había decidido ayudarla.

Se escabulló con cuidado de que nadie más la viera, el problema con todo eso sería ¿cómo encontraría a Eltanin sin que nadie más la viese? Suspiró, el estómago se le revolvió a causa de los nervios extremos que tenía en ese momento.

—Eltanin –susurró, con la esperanza de que la niña la escuchara –ya lo pensé bien, no importa que no liberes a Smart, voy a ayudarte con Rastaban, así que por favor, si puedes oírme, necesito hablar contigo frente a frente.

Se detuvo abruptamente cuando se topó con una castaña que había estado registrando el perímetro, la apuntó con su varita, un segundo después, estaba maniatada, y todo a su alrededor se volvió oscuro.

—oOo—

Habían pasado horas desde que Rastaban Malfoy había entrado a esa sala de conferencias, y tal parecía que su círculo más cercano era una bola de inútiles, porque no podían solucionar problemas más básicos como ese, tenía la impresión, por el nerviosismo que habían comenzado a mostrar hacía unos minutos, se debía a que se le notaba el enfado que tenía por no poder librarse de todo eso; mientras él, estaba ahí recluido, Eltanin paseaba tranquilamente por todo el lugar, y no le convenía para nada aquello.

—Me encantaría –intervino el joven pelirrojo, arrastrando las palabras en un tono bajo y tranquilo, que puso a todos en alerta máxima –que dejáramos esta reunión para otro día.

—No podemos –soltó alguien en el fondo –esto tiene que resolverse pronto.

—Pues concordaremos en que no se está resolviendo rápido –sonrió.

—Es por eso que fue el primer tema, me sorprendería que lo solucionáramos en tres minutos, si queremos una organización como la que quieres, esto tomará horas, no simples minutos.

—No puedes hablarle así a Rastaban –saltaron los demás.

—Está bien, está bien, entonces, dejemos de perder el tiempo y solucionemos esto ¿les parece bien?

Los deseos del chico no se cumplieron, los temas a tratar fueron desglosándose, dejando un poco más en el olvido el «tema importante» que se suponía tenían que tratar, pero no dijo nada, tenía que seguir aparentando ser una persona correcta, la mejor opción, le convenía tener aliados, podría con todos ellos sin siquiera parpadear, pero eso no tenía chiste para él.

—La gente está comenzando a acostumbrarse –murmuró Clark.

—Eso es bueno –coincidieron los demás, menos Rastaban.

—Las cosas comenzarán a andar prontamente, la gente en el callejón se está sintiendo segura con nosotros ahí patrullando, aunque no estoy seguro de que eso esté en tus planes, Rastaban.

—Buscamos mejorar el mundo mágico, no sumirlo en el terror –murmuró tranquilo, así que el resto asintió.

—Doblegando a todo aquél que se niegue a verte como nuestro nuevo regente ¿no es cierto?

—Es muy pronto para que me alaben –bromeó –esperemos que con el nuevo régimen, y la nueva seguridad, comiencen a ver que no somos unos enemigos, sólo queremos abolir la estúpida idea de que los nacidos muggles son inferiores que los «Sangre Pura»

—Bien, es mejor continuar con nuestros asuntos.

La charla se extendió hasta la madrugada, tenía que admitir que no estaba prestando para nada atención, algo lo distraía, un bloqueo que no había estado ahí antes, así que lo tenía inquieto y no podía demostrarlo, o todos se alterarían, o quizá, descubrieran sus intenciones al tener a Lily Potter sometida y en manos de Hydra.

—XxX—

Rastaban avanzó tranquilamente hasta el comedor, la junta había terminado hacía tres horas apenas, pero tenía que seguir con sus costumbres, para que nadie sospechara nada, después del desayuno, tendría todo el tiempo del mundo, observó a todos los que estaban sentados a la mesa, y sus ojos se detuvieron en Lyara, que se puso roja, posiblemente recordando el rechazo que había obtenido de él aquella noche.

Le dedicó una sonrisa, que no rebelaba nada, para desgracia de la chica, así que se dedicó a observar el desayuno en su plato, no dijo nada más, se limitó a asentir a lo que Dan le decía, mientras Rastaban observaba de vez en vez a la chica.

—Que tengan un buen día –murmuró la chica y se levantó, saliendo del lugar.

Rastaban usó eso como pretexto para desaparecer también, por supuesto que no la siguió, fue hasta el bloqueo que había sentido, caminó de un lado a otro con el ceño fruncido, el hechizo era bastante potente, porque no podía recordar lo que estaba en esa localización.

—Eltanin, has estado ocupada ¿no es cierto? –se burló el pelirrojo.

—Oh, es que no ha sido ella –murmuró la voz de Hydra a sus espaldas.

—Vaya, vaya ¿puedo saber la razón por la que estás protegiendo esto? –sonrió.

—No, no puedo hacerlo, ha sido un trato que he hecho con alguien.

—Con alguien, así que me has traicionado y te has unido a la asesina de tu hermana –negó –Honeday estaría muy decepcionada de ti, querida Hydra.

—Bueno, mi hermana ya está muerta, y yo jamás te he debido lealtad por nada, así que no me interesa, para ser honesta.

—Puedo matarte ahora mismo –gruñó.

—Pero me necesitas con vida ¿no es cierto? Aun no sé cuál es tu plan para conmigo, Rastaban, pero no te saldrás con la tuya.

—Eso es lo que veremos pronto, Hydra.

El pelirrojo se alejó, dándole la espalda, tenía que buscar a Eltanin y enviarla al pozo, antes de que hiciera alguna tontería que sería imposible de arreglar; siguió los cantos y las risas de una niña, negó, no importaba como era el más allá, Eltanin nunca se compararía con él.

—Así que aquí estabas –soltó.

—Me dijiste que no hiciera nada y que no saliera de la isla, así que obedecí.

—Me sorprende que me hicieras caso.

—Oh, Rastaban, somos hermanos ¿no lo recuerdas? Aunque yo sea la mayor, siempre voy a estar del lado de mi familia.

—Eso me agrada oírlo, pero volverá sal pozo –sonrió sarcástico.

—oOo—

James Sirius Potter observó todo a su alrededor, no parecía ni un poco al mundo mágico al que había pertenecido tantos años, pero tampoco a la destrucción que había visto hacía un par, todo estaba ordenado, los Impuros caminaban tranquilamente, asegurándose de que todo estuviese tranquilo, cosa que le sorprendió aún más, hasta donde recordaba, esos tipos, perseguían gente de sangre pura y mestiza que no le convenía a Rastaban, los tomaban presos y bueno, jamás se volvía a saber de ellos.

Podía jurar que si no llevara un fuerte hechizo, lo sujetarían y lo llevarían frente al mismísimo satanás, que llevaba las llamas del infierno en el cabello rojo fuego y el apellido Malfoy eran las puertas inquebrantables de aquél averno.

Nadie le prestó atención mientras caminaba lo más tranquilo, intentando no levantar sospechas, tenía que ir hasta el escondite de Ana y Ginebra por que ocupaban la daga que la rubia se había robado de la prometida loca de Rastaban, así que se había ofrecido a ir, después de todo, era un Gryffindor, y su hermano un muy rastrero Slytherin, que sólo veía por su conveniencia aunque lo negara, el chico prestó atención a todos los movimientos que hacían los Impuros, y cuando uno se acercaba peligrosamente a él, se detenía en el negocio más cercano a revisar y comprar una que otra cosa, con Knuts y Sickles, era muy raro el mago que aún mantenía y pagaba con galeones.

—El ministerio de magia no tardará en estar listo, será digno de Rastaban, espero –murmuró un Impuro.

—La silla del ministro es una silla corriente, lo que él necesita es una silla digna del mago más poderoso, como lo que es, no tonterías así –rebatió su acompañante.

—Lo importante es que casi terminamos con nuestras tareas aquí, pronto estaremos en otros lados, haciendo cosas de provecho.

—La voluntad de Rastaban debería complacerte –lo reprendieron.

James negó, no podía creer que los Impuros hablaran así de ese psicópata, sin duda tenía en claro que el miedo, muchas veces no es el mejor aliado para dominar a las personas, las cosas habían funcionado al inicio para Grindelwald, y para Voldemort, pero al final, la gente se había cansado de temer, de ser oprimida, y dentro del miedo, encontraron el valor suficiente, si al final de cuentas iban a morir, iban a hacerlo luchando, librando al mundo de la opresión, y así habían sido derrocados dos grandes magos tenebrosos; sin duda, Rastaban había aprendido bastante bien de los errores de los demás.

Él fingía ser su amigo, les daba esperanza, la ilusión de un mundo mejor, y así los tenía sometidos, les había quitado su libertad y su libre pensamiento dominándoles por medio de la esperanza y la fe, si le preguntaban a James, eso era más diabólico que Grindelwald y Voldemort, más terrorífico que cualquier dictador muggle que hubiese pisado el mundo, y derrocarlo sería complicado, porque tendrían que quitarle esa fe y esperanza que todos comenzaban a otorgarle a él.

Avanzó un poco más rápido, intentando desaparecer del lugar público antes de que algo saliera mal, y al doblar la esquina, se topó con un pequeño inconveniente, Rastaban Malfoy estaba en el callejón, hablando con sus Impuros tranquilamente, que le señalaban un par de cosas, mientras el pelirrojo prestaba atención, James se detuvo, intentó controlarse e intentó no llamar su atención, iba girando la vista, cuando el chico observó sobre su hombro, mirando directamente en dirección de él, que no dijo nada, el hechizo glamur era muy poderoso, ya que tanto Ginebra como Ana lo habían hecho, pero era Malfoy de quien hablaban, era un poco estúpido, que no pudiera adivinarlo, así que James lo supo, Rastaban sabía que era él.

Para su sorpresa lo dejó en paz, no dijo nada, sólo le dedicó una sonrisa extraña, haciéndole saber que si lo dejaba pasar, era porque quería, no porque no supiera que era él, James dio un par de vueltas innecesarias, por cualquier cosa, y después avanzó hasta el escondite de Ana y Ginebra.

El lugar estaba a oscuras, así que encendió una vela con un encendedor que le habían dado, según Ginebra, no se podía hacer magia real en ese sitio, sino quería tener problemas, así que siguió las ordenes, y buscó en el lugar señalado, tomó la pequeña caja de madera y la guardó en su abrigo, iba a irse rápidamente, pero el altar al fondo, y el pequeño bol de piedra llamaron su atención, había agua en él, y reflejada se veía Lily, iba corriendo en un bosque que no distinguió, con el rostro pálido y unos cuantos golpes.

Apretó las manos en impotencia, no podía creer que no podía defender a su hermana de esa bruja… sujetó el bol en cuanto vio de quién corría, hacía muchos años que la había visto, y lucía bastante mal, pero no había duda de que era Eltanin Malfoy la que perseguía a su hermana.

—Lily –murmuró contra el agua de lo que parecía una clase de pensadero –Lily ¿puedes oírme? –chilló.

La pelirroja no se detuvo por que lo quisiera, sino que había tropezado con una raíz que no había estado ahí, sino que alguien había conjurado por magia, así que suponía que había sido Eltanin; en cuanto la niña llegó a la joven mujer, sus dedos formaron unas finas garras que se deshicieron de lo que fuera que aprisionaba a Lily y la ayudó a levantarse, pasando frente a ella y corriendo rápidamente.

James Sirius Potter miró la escena completamente sorprendido, era Eltanin Malfoy, no lo dudaba, entonces ¿por qué estaba ayudando a Lily a escapar? Tenía que ser una trampa elaborada de Rastaban, y su hermana como era una tonta insensata, no se había detenido a pensar en esa posibilidad, claro que no podía culparla, después de la tortura a la que la habían sometido, según Ginebra y Ana, él hubiese aceptado la ayuda de Rastaban mismo, si fuera el caso.

—oOo—

Lily corría tan rápido como podía, pero el haber estado en ese lugar donde la mantenía Hydra le complicaban las cosas en ese momento, los pies le pesaban y comenzaba a creer que ser atrapada y torturada otra vez estaría bien si podía dejar de correr en ese momento; claro que no se detuvo, no podía dejarse capturar, habían muchas cosas de por medio como para que dejara que esa loca la torturara más.

—Corre más rápido, perezosa –le reprendió Eltanin.

—Claro, suena tan fácil –se burló.

—Por qué lo es –la niña regresó, la sujetó de la mano, y un segundo después, Lily no sintió la pesadez, ni nada, corría rápidamente, pero no podía sentir el suelo, de hecho, no podía sentir nada.

—Esto es…

—Genial –completó Eltanin y siguió corriendo.

Llegaron a un pequeño lago; Lily jamás había estado en Ávalon, y todo lo referente a ello jamás le había llamado la atención, así que no estaba familiarizada con nada de aquello, observó a la pelirroja que se detuvo detrás de ellas, pero no las igualó, no tomó a Lily y la arrastró de nuevo al lugar donde se escapó.

—Lyara me dijo que escapaste y te capturó de nuevo –murmuró Hydra, caminando de un lado al otro, pero jamás acercándose a ellas.

—Hydra, no, yo no maté a Honeday ¿crees honestamente que hubiese podido tener oportunidad para eso? Era poderosa, yo sólo soy un mosquito en todo esto, en comparación a ustedes.

—La niña tiene razón –murmuró Eltanin, haciendo que Lily le dedicara una mirada de «en serio me llamarás niña» mientras la rubia sonreía –Lily no tiene el poder suficiente para acabar con ella –se encogió de hombros Eltanin –viene de una línea poderosa, pero no lo suficiente, su sangre es mestiza.

— ¿Eso tiene que ver? –frunció el ceño enfadada.

—Desde luego que sí –soltó Hydra –la sangre es la que posee la magia –negó –aunque admito que hay brujos que vienen de muggles que son poderosos, como Arturo –se encogió de hombros –claro que jamás fue adiestrado en la magia.

—Vaya, así que él era un mago.

—No, era un muggle con sangre mágica, pero al no desarrollar sus poderes ni ser adiestrados…

—Tenía magia, era un mago –soltó tajante Lily.

—No en la antigüedad –se encogió de hombros Hydra.

—Ese no es el punto de discusión –murmuró la chica –el chiste es que yo no podría con ella, ni siquiera he podido contigo, y dicen que tu hermana era más poderosa que tú ¿me ves posibilidades? –se burló.

—Eres la caída de Rastaban, tienes todas las posibilidades para hacer que mi hermana…

—Ella no es la caída de Rastaban –contestó Eltanin.

—Pero…

—Querías saber la razón por la cual «mi hermano» te necesita ¿no es así? –la pelirroja asintió, con el ceño fruncido.

—Eres lo bastante impulsiva como para hacer lo que él quiere que hagas, ni Alexa ni y Honeday lo harían, no lo hicieron, por eso las mató.

Hydra retrocedió en cuanto las palabras de Eltanin la golpearon, Rastaban había matado a Honeday, aun y cuando llevaba un hijo suyo en el vientre, se cubrió el rostro completamente dolida, en un momento, había confiado en las palabras que ese maldito embustero le había dicho, había torturado y sacado todo su odio con la persona inocente, observó a Lily, que al parecer estaba igual de sorprendida, pero no dijo nada, la dejó asimilar las cosas, jamás le dijo nada sobre todo ese martirio que había tenido que soportar a pesar de que muchas veces le dijo que no había sido ella.

—Lamento todo lo que sufriste por mi culpa –se disculpó Hydra.

—No te disculpes, de estar en tu lugar, posiblemente hubiese hecho lo mismo.

—Posiblemente –sonrió Hydra.

—No puedo decir que sí, pero tampoco que no, Hydra –admitió Lily, encogiéndose de hombros –sólo te pido que nos ayudes con él.

—Rastaban va a matarme, en cuanto lo enfrente –admitió la pelirroja.

—No tienes que hacerlo ahora ni sola, Eltanin tiene un plan que nos ayudará.

—Eltanin, su hermana –sonrió divertida.

—Rastaban planeaba que lo volvieras inmortal, para matarte después –informó la pequeña rubia –ha estado manipulando todo ¿Qué mago tenebroso conoces que no haya querido siempre ser inmortal? Claro que él no quería que lo supieran, si lo maldecías, serías la culpable de condenarlo a algo que él siempre expresó que no deseaba, una excusa para fingir demencia y conquistarlo todo, él matará a Potter y eso dará pie para que lo conquiste todo.

—No hay nadie que pueda detenerlo, por si no lo olvidas, Eltanin, es más poderoso que todos nosotros, no puede…

—Claro que puede, alguien puede –observó a Lily –ella puede hacerlo.

—Dijiste que no…

—La profecía que tu hermana le recitó a Rastaban es que una mujer poderosa, de cabellos de fuego y con un hijo en su vientre traería su perdición, claro que Lily puede.

—No puede –murmuró la chica divertida –Rastaban usó magia oscura y poderosa para evitar que Lily pudiese concebir un hijo.

—Es cierto, pero ahí es donde intervengo yo –las dos mujeres se giraron hasta la voz femenina y sonrió.

—Ginebra –murmuró sorprendida Hydra.

—Hola –le sonrió –puedo concederle un hijo, a cambio de su alma –acarició la mejilla de Lily –y sonrió, mientras sus ojos brillaban ante la espera de la respuesta –puedo concederte el poder para derrotarlo, y las armas.

—Sólo tienes que aceptar –murmuró Eltanin.

—Pero… ¿Cómo? –observó a las tres mujeres.

—Estás realmente dispuesta a ese precio tan alto por derrotarlo ¿Lily?

—Smart dijo que era la única opción –admitió –si él es capaz de sacrificarlo todo por mí, soy capaz de sacrificarme a mí misma por él y por el bien mayor, así que sí, Ginebra –se giró hasta la mujer mayor –te concedo mi alma, a cambio de que me des el poder y las armas para derrocar a Rastaban Malfoy.

—Es lo más dulce que alguien ha dicho –se burló el pelirrojo detrás de ellas.

Las mujeres se giraron completamente alarmadas, no tenían idea de cuánto tiempo tenía ahí, ni cuánto del plan había escuchado, pero por las caras de Hydra y Ginebra, todo se había arruinado completamente, Eltanin se mantenía impasible, casi como el pelirrojo, salvo que él demostraba un poco de furia contenida en sus expresiones.

—Has decidido unirte, Rastaban –murmuró Ginebra.

—Voy a concederte, que por un momento, pensé que te pondrías de mi lado, pero no ha sido así, me has decepcionado, lo bueno es que no vivirás lo suficiente, volverás al pozo oscuro del que saliste, y no volverás a salir.

—Así que ese fue el sello que pusiste –se burló Ginebra –bastante bien pensado, lo admito, pero no tienes todo cubierto con tus dobles planes.

—Eso es lo que tú crees ¿cómo te fue con mi familia y Fred?

—Tenías razón, hiciste mejor trabajo mandando a Eltanin tras él, al parecer…

—No –murmuró la pequeña pelirroja –yo sólo preparé el camino para cuando regresara aquí –sonrió.

— ¿De qué hablas? –enarcó una ceja Rastaban.

—Mi hermano ¿no es así? Supongo que también lo creíste ¿no es así? Hasta que viste los pensamientos de Honeday y supiste la razón por la cual nos asesinó a todos, esa parte humana de ti murió ¿me equivoco, Rastaban?

—No sé de qué me hablas –gruñó.

—De que no eres un Malfoy, ni siquiera un Weasley –sonrió divertida –y eso terminó contigo, un odio que guardaste por tantos años, por una familia que ni siquiera era tuya, pobre de ti –se burló –eras una pieza para la conquista, pero jamás el destinado a gobernarla, por eso hiciste todo esto ¿no es así? Usaste a los Impuros para tus cometidos, el primer libertador al que le interesaban, que equivocados estaban tus peones.

—Bueno, mis planes van viento en popa, Malfoy o no, el poder corre por mis venas.

—Hasta que Lily…

—Ella no hará nada en mi contra –estiró la mano, y la chica comenzó a asfixiarse.

— ¡Lily! –chilló Ginebra e intentó ir hasta ella.

La mano Libre de Rastaban fue ocupada para arrojar a Hydra y Ginebra lejos, chocando con un par de árboles alejados de donde estaban, las escucharon quejarse, Rastaban recitó algo que le impidió a Eltanin moverse.

— ¿Te gusta el hechizo, hermanita? –sonrió –es parecido al que usé con Smart, son unas cadenas invisibles e irrompibles, no vas a poder intervenir, haré que veas todo, antes de enviarte al pozo, a penar por siempre por lo que has hecho en el pasado, y aquí.

—Quiero verte intentarlo –le retó la niña, logrando que el atractivo y siempre impasible rostro de Rastaban se volviera una mueca de furia.

Lily observó a su alrededor, Rastaban se estaba enfocando en las otras dos mujeres y en la niña, ignorándola por completo a ella, significaba que no la veía como un peligro inminente, haciendo que se sintiera completamente impotente, no tenía su varita, y ella, sin duda, no podía hacer magia sin ella, se dejó caer derrotada, si se hubiesen apresurado un poco, posiblemente Ginebra hubiese podido ayudar y darle las armas y el poder suficiente como para derrotarlo ahí y ahora, pero no podían.

Hydra atacaba tan fieramente a Rastaban, pero éste esquivaba los ataques como si se trataran de ventiscas, la sonrisa socarrona en su rostro demostraba que no importaba que tan fuertes pudieran ser, él era muchísimo más que ellas, y no podrían derrotarlo, todas iban a morir ahí, y las condenaría a algo peor que la muerte, lo sabía, Rastaban era el maestro de los castigos crueles, había dejado que Hydra la torturara por meses, sólo por placer.

—Vamos, no quiero sonar machista pero ¿eso es todo lo que pueden hacer? –Sonrió negando –esperaba más de ustedes.

—Nadie esperaba nada de ti y aun así has logrado decepcionarnos, muchacho –murmuró Ginebra –eres un narcisista idiota, y como todo mago tenebroso, caerás.

—Desde luego –se burló –desde luego.

—Hay un lugar especial para ustedes, un lugar donde es imposible salir, y vas a volverte loco cuando llegues ahí.

—Bueno, posiblemente doblegue ese lugar ¿no lo has pensado?

—Eres un pobre niño idiota, el producto de alguien que ni siquiera te quería ¿sabes eso? Tu padre te odio desde el momento en que tu madre le informó que estabas en camino.

El rostro de Rastaban demostró la furia que las palabras de Ginebra le ocasionaron, usando un potente hechizo que la elevó en el aire y dejándola caer repetidas veces contra el suelo, la furia en los ojos del chico era tan notable, que asustó a Lily, jamás le había visto perder el control de tal forma.

— ¡Detente o la matarás! –chilló Lily, haciendo que Rastaban posara sus ojos en ella por primera vez en todo ese tiempo.

—Eres tan inclusive como tu padre que me había olvidado de ti.

—Inclusive o no, al igual que él seré quien te derrote.

—No han podido las brujas más poderosas ¿qué podrás hacer tú, niña?

—Si no te sirviera de algo, no me mantendrías viva, ni a mí, ni a mi familia.

—Me gusta divertirme con el miedo que veo en sus ojos, por eso no lo he hecho, pero sin duda los mataré a todos ustedes.

—Te deseo suerte en eso, Malfoy, perdón, ese ni siquiera es tu apellido real.

Rastaban avanzó hasta ella, sujetándola del cuello, la chica se retorció ante el tacto gélido de las manos del varón, estaba impasible cuando acercó su rostro al de ella.

—Has estado tentando al destino descaradamente –anunció –aun no sé qué sería más doloroso si matarte frente a los ojos de tu amado o matarlo a él frente a los tuyos –sonrió –o tal vez los torture uno al otro al mismo tiempo, mientras se ven morir lentamente.

—Puedes hacer lo que se te dé la gana, maldito cobarde –le escupió en el rostro.

—Bien –sonrió.

El sonido de cadenas alertó a Lily, sus ojos se desviaron hasta el varón a unos metros de ellos, que observó de un lado a otro sin comprender lo que estaba pasando realmente.

— ¿Recuerdas como era tenerme en la mente? –sonrió el pelirrojo.

El chillido de Lily fue desgarrador, haciendo que Smart se moviera de un lado a otro, completamente fuera de sí, los ojos de Lily se pusieron negros un momento, para después ser tan normales como siempre.

—Recuerdo que te resistías bastante, pero aun así, nunca pudiste contra mí. Así que acércate a tu amorcito, y bueno, clávale esto en el corazón –le dio la daga que Hydra había tenido consigo hasta unos minutos atrás.

—Lily si lo apuñalas, no hay vuelta atrás, matarás definitivamente a Smart –murmuró Hydra, que atendía a Ginebra –la daga dispersará su alma, fragmentándola y haciendo imposible…

—Hazlo –murmuró Smart –de que lo hagas tú a que lo haga él…

Lily asintió, mientras los ojos le picaban a causa de las lágrimas sin derramar, levantó las manos con la daga, y aunque todo en ella gritaba que no lo hiciera, sus manos actuaban por sí solas, observó al varón que le sonrió, indicando que todo estaba bien; la punta de la daga se enterró en el pecho del varón, que hizo un pequeño gesto de dolor.

«Lo siento»

Repetía la joven pelirroja mientras las lágrimas caían de sus ojos al ir enterrando la daga en el pecho del hombre que amaba, mientras éste le sonreía indicando que todo estaba bien.

—Detente –escuchó las órdenes de Rastaban.

Lily cayó al suelo en un mar de llanto, sollozando fuertemente agradecida con el pelirrojo, levantó la vista cuando una fuerza invisible le obligó a hacerlo, Rastaban estaba frente a ella, se giró un poco, sonrió, mientras observaba al varón de ojos amarillos y su ceño se relajó.

La menor de los vástagos de Harry Potter chilló aterrada cuando la mano del pelirrojo se enterró en el pecho de Smart, por el gesto de este último, le indicó que Rastaban estaba jugando con su corazón, para terminar extirpándolo con una brillante y triunfante sonrisa.

El órgano cayó frente a Lily, que sin aliento intentó alcanzarlo, sin embargo, cuando estaba a unos centímetros de sujetarlo, el pie del pelirrojo aplastó el músculo que se había encargado de bombear la sangre de Smart durante siglos.

—Creo que ha sido lo más gratificante que he hecho en años –se burló.

La mirada de la chica se topó con los ojos amarillos inexpresivos y sin vida del hombre que amaba, e intentó alcanzarlo, sin embargo, Rastaban intervino de nuevo, haciendo humo el cuerpo del mago.

Intentó ir hasta él y atacarlo, sin embargo, Ginebra, golpeada y Hydra la detuvieron, mientras se sacudía violentamente, queriendo llegar hasta Rastaban para asesinarlo con sus propias manos, jamás, en todos sus años conscientes, se había comportado así de inestable.

—No puedes contra mí, y esto es un recordatorio, pequeña mestiza asquerosa –escupió –no eres, ni serás jamás, mi debilidad.

—Lily, tranquila –pidió Hydra.

—No importa lo que ocurra, voy a matarte ¿me escuchas? –bramó fuera de sí.

Ginebra intentó atacar a Rastaban cuando comenzó a reírse del dolor de Lily, pero éste contestó rápidamente su ataque, enviándola lejos, mientras Hydra sostenía a Lily por medio de un potente hechizo para que no pudiese moverse y atacar al pelirrojo, o la mataría.

Lily escuchó a Hydra susurrar en su oído que se calmara, que la necesitaban tranquila, que no podía alterarse de esa forma y terminar con su única ventaja, mientras Rastaban seguía provocándola, logrando que Lily lograra moverse, sorprendiendo a todos, hasta que la mirada del único hombre presente se posó en su hermana, que había liberado a Lily.

—No te funcionará, Eltanin, no eres suficientemente fuerte para mí.

—Pero sí es suficientemente fuerte –murmuró Ginebra.

Hydra soltó a Lily, elevó su mano en dirección de Rastaban y otra en dirección a Lily, mientras Ginebra fracturaba una pequeña fracción de tierra, con una sonrisa, sus ojos se oscurecieron y su cabello comenzó a agitarse.

Eltanin detuvo a su hermano de atacarlas, mientras las otras dos mujeres recitaban un potente hechizo, pero Lily no se sentía diferente en ningún momento, observó a su alrededor, completamente distraída, sintió la mano de Ginebra y un segundo después sintió un calor en el pecho, la empujó fuertemente a lo que parecía un vacío, mientras caía. La joven pelirroja vio a Hydra apuñalarse el corazón, arrojar la daga por el vacío y su sangre le cayó también en el espacio abierto, manchando la ropa y el rostro de Lily.