"Bora Bora"


- Por dios, estoy muy nerviosa.

- Si, yo también lo estoy – comento bajándose del auto para luego acomodarse la corbata

- Ven aquí, lo hare yo.

- ¿A qué hueles? – pregunto oliendo el cuello de su esposa

- A vainilla y chocolate. Es un aceite que tenía guardado, leí en una revista que ese tipo de aroma es un poderoso afrodisiaco. Estoy segura que nos ayudara a la hora de rogarle un poquito. Listo – le dio un beso tras arreglarle el saco

- Oye me has desabrochado de nuevo los botones.

- Solo lo hice con dos en caso de que sea gay.

- Dije que haríamos lo que sea necesario, pero no creo que acostarme con un nombre este dentro de mis limites.

- Ni yo me acostare con una mujer, sabes mi postura respecto a eso. Pero no creo que coquetear con ese hombre sea malo para ti.

- No más de dos botones.

- Oh cariño ¿Cómo nos metimos en semejante lio? ¿Puedes explicármelo? – pregunto nerviosa acomodándose el pelo

- Mucha gente está pasando por lo mismo que nosotros, y créeme que se debe estar haciendo la misma pregunta.

- ¡Rachel Berry! – llamo la atención de la pareja una voz ajena a ellos

- No necesito en estos momentos que Marley Rose me refriegue su perfecta vida en mi nariz – le susurro a su marido

- Mírale el lado positivo, la he dejado por ti y te has llevado el premio mayor – bromeo recibiendo una sonrisa y empujón

- Tonto… solo no le digas a que vinimos – murmuro – ¡Ey Marley! – sonrió forzadamente

- Luces increíble – comento la mujer – Y ese vestido te sigue quedando genial, es el mismo que usaste en la fiesta de fin de año ¿cierto? – dijo burlonamente

- ¡Wow! Eres muy observadora.

- Con Kitty hemos venidos por unos negocios, pero luego me llevara unos días al Cabo y luego iremos a Nueva York a quemar un poco la tarjeta de crédito en el shopping. Todos debemos ayudar un poco a la economía y el mercado, ¿no es así?.

- Que corazón tan puritano tienes. Siempre pensando en los demás. Adiós – se despidió repentinamente dejando a las dos mujeres con la palabra en la boca

- ¿Qué ha sido eso? – pregunto Brody siguiéndole el paso

- Que asco. Puedo soportar su prepotencia al hacerme notar sus lujos, pero que este saliendo con una mujer. ¿Dónde terminara este mundo?.

- Yo debería sentirme mal en todo caso por ver a mi ex novia con una mujer, pero mírame… sigo viviendo.

- Solo no soporto a la gente así.

- Este último tiempo te has vuelto un poco… homofóbica – comento en voz baja abriendo la puerta del banco

- Sabes mis motivos – fue lo último que dijo antes de ver al hombre que iba atenderlos.

- Sr. Y Sra. Weston tomen asiento, por favor.

- Bueno, hemos venido por esta carta… documento – dijo nervioso Brody

El hombre tomo el sobre y le echo un vistazo – Bueno, yo diría que es mas que una carta – comento leyendo lo que había en el papel – Es un aviso de ejecución por el tema de la hipoteca, señor.

- Si, lo se. Sabemos que estamos atrasados en algunos pagos, pero de pronto hemos notado que las tasas han comenzado aumentar… - lo interrumpió

- Como todo y en todos lados. La economía se está poniendo dura, y créame que nosotros no seremos la excepción.

- Señor Schuester, yo he hablado con usted por teléfono, y como le he explicado me está costando mucho buscar un empleo sin tener estudios universitarios. He encontrado un puesto como camarera en un restaurant de comidas rapidas pero la paga no es suficiente, créame que estoy haciendo lo posible por encontrar algo mejor. Y Brody con su problema en la espalda no ha podido asistir más a las obras que tenía en construcción para su operación. Estamos tratando de pagar las cuentas médicas.

- Todo el proceso de sanación ha tomado más tiempo de lo esperado – comento Brody

- Créanme que lo entiendo, pero aun así deben seguir cumpliendo con el pago de la hipoteca… - dijo revisando una vez más el documento, desviando rápidamente la vista al ver como la morena se levantaba de su asiento apoyándose en su escritorio seductoramente

- Estamos cortos de dinero. Por completo – mostro pena con un poco de seducción – Usted no entiende lo difícil que se ha vuelto el tener que solucionar el tema de la cena en casa. Necesitamos más tiempo – orgullosamente mostro sus pechos viendo como la vista del hombre bajaba

- Sra. Weston no puedo darles… -

- Puede llamarme Rachel – le guiño un ojo

- Rachel – respiro con dificultad – Su perfume es algo… particular – aclaro su garganta

- ¿Le gusta? – sonrió

- Si, bastante – la morena tomo asiento conforme con su coqueteo provocando que su esposo se abotonara la camisa rápidamente. – Pero lo siento, no hay nada que pueda hacer para ayudarlos. Deben entender que como está la economía el banco no se puede dar el lujo de negociar las faltas de pago. Si lo hacemos con ustedes, debemos hacerlo con todos los clientes.

- ¿Qué hay de la ayuda que el Estado les proporciona?

- Solo puedo decirles que a menos que paguen a mitad de este mes, siendo mas preciso el 15, se iniciara el proceso de ejecución de la casa.

- Perderemos nuestra casa – protesto Brody

- Si no pagan, si. A eso me refiero cuando digo "ejecución". Lo siento por ustedes.

- No es cierto, usted no lo siente en absoluto – se quejo Rachel – Hasta podría decir que tiene parte de culpa en todo esto.

- No sé de qué habla.

- El día que nos conocimos dijo que era una buena idea pedir un préstamo de alto riesgo, que no nos preocupáramos por el tema de las tasas porque seguramente podríamos refinanciar antes del ajuste del préstamo.

- Pero… - lo interrumpió

- Usted mismo dijo que "seria ventajoso para nosotros aumentar nuestra cuenta y así poder facilitar el proceso de aprobación"

- Mire… - hablo nervioso – No creo que ninguno de nosotros recuerde exactamente lo que dijimos – sonrió

- Ella si – comento Brody apuntando a su esposa

- Llevaba un chaleco color marrón claro a cuadrille junto con una camisa clara y una corbata color bordo. Recuerdo que ese mismo día usted estaba bastante preocupado porque le tomarían la foto para su identificación en el banco y se había manchado el bolsillo de la camisa con su pluma color negro. – se paró de su asiento y dio vuelta la identificación que el señor Schuester tenía colgando de su chaleco – Y ahí está su camisa manchada – se cruzo de brazos – ahora dígame ¿Qué s lo que no recuerdo exactamente? – levanto su ceja mareando aun mas al hombre.

- Y ella es mi esposa – termino con el dialogo Brody.


- Al menos tienen un mes para pagar ¿no?.

- Lo sé, pero aun no creo que sea suficiente Kurt – comento caminando hacia el negocio de su madre.

- ¿Has hablado con Mercedes? Sabes que ella es abogada, quizá pueda darte un puesto como secretaria.

- De ninguna manera. Sabes que hasta entraría en el Ejercito si me dejaran usar tacones – bromeo – Pero jamás le pediría trabajo a uno de mis amigos. Rompería mis propios códigos, sabes que el trabajo mesclado con amistad te lleva a la ruina.

- Claro, porque en el ejercito te la pasarías muy bien junto a… Finn – Ambos rieron

- ¿No has vuelto a saber de él?

- No… pero creería que en unos dos meses volverá a casa. ¿Qué tal Brody? – la morena suspiro

- Se siente frustrado, sabes que para ningún hombre debe ser lindo tener que ser mantenido por tu propia esposa… es como si le dañaran el orgullo de macho alfa.

- ¿Y su espalda como sigue?

- Dolorido, lo ayudo con masajes y terapias pero el proceso de curación parece ir bastante lento. Y su representante aun no lo ha llamado, me temo que la banda se disuelva si sigue dando tantas vueltas.

- Rachel, sabes que Lima no es un buen lugar para crecer artísticamente.

- ¿Y que se supone que haga? – pregunto frustrada

- No te enojes conmigo, solo digo.

- Tú me lo dices, todos me lo dicen. ¿Tengo la culpa que el haya decidido quedarse aquí a irse a Nueva York?

- No querida, no quiero decir eso pero… -

- Ya basta Kurt, no quiero hablar de ese tema.

- No tienes la culpa de haberte quedado embarazada, cariño – le acaricio la espalda sabiendo que aquello era una cruz que la atormentaba a diario.

- Gracias – sonrió entrando en la peluquería de su madre – Hola madre.

- Hola niños – saludo con una taza en la mano

- ¿Cuándo te darás cuenta que hemos dejado la pubertad hace años? – pregunto Rachel tomando el periódico

- Por mi puedes seguir llamándome así, ayuda a mi aspecto juvenil – bromeo Kurt

- Ya lo has oído hija, si sigues así envejecerás pronto – comento dejando un beso en su cabeza para ir atender a las clientes

- ¿No has pensado en trabajar aquí?

- ¿Con mi madre? – Frunció su ceño y rápidamente negó con su cabeza – Viviríamos tironeándonos de los pelos. Imposible – murmuro perdiendo su vista en los anuncios – Mira… Bora Bora.

- ¿Qué es eso? – camino hasta detenerse a su lado para leer el anuncio

- Es un resto-bar

- Pero queda en Bluffton y eso es a media hora en auto.

- Lo sé, pero quizá pueda trabajar como camarera y barwoman a la vez. Además hay anuncios de bandas, quizá pueda conseguir una noche para Brody ¿no? – comento entusiasta

- No creo que sea buena idea, Rach.

- Escucha Kurt, solo esta a media hora y no hay nada aquí. Ya he mandado solicitudes a todos lados y nadie responde. La paga en la casa de comidas rápidas no es buena. Solo iré averiguar cómo es allí.

- De igual manera, me parece mala idea.

- Tú no sabes la suerte que has tenido estudiando lo que te gusta y siendo aclamado por celebridades para que las vistas.

- Mi madre siempre me dijo que era demasiado gay para estudiar abogacía, que en mi primer caso me harían llorar como una niña. Agradezco sus consejos.

- Definitivamente no tienes la dureza de Mercedes – bromeo

- Por nuestras madres – tomo la taza de café que había en el escritorio brindando con su amiga.

- Sera mejor que me apure, no quiero llegar tarde al trabajo – tomo su abrigo tras ver la hora

- Claro, llámame cuando resuelvas tu asunto – grito despidiéndose en la vereda del negocio.

- Lo hare.


- ¿Qué tal tu día, Rach?

- He tenido mejores – levanto sus hombros poniéndose su delantal - ¿Cómo sigue Mary?

- Por suerte mejor, mi hermano ha llegado en la madrugada y me dará una mano para cuidarla. Seguramente ahora mejore rápidamente por tener a su adorado hijo – se burlo

- No seas celosa Katy. Tu madre los quiere por igual.

- Supongo – le resto importancia – Christian ha preguntado por ti esta mañana – haciendo referencia a su hermano

- Bien, envíale mis saludos cuando regreses a tu casa.

- Quedara encantado. No sé que tienes hermana, pero vuelves locos a los hombros.

- Ya basta con eso. Solo tengo ojos para mi amado marido – se sonrojo.

- Siempre tan santa, no cambias – negó con su cabeza – Por llegar ultima te toca atender aquella mesa – señalo una donde era ocupada por dos mujeres

- Aagg… lesbianas – protesto

- ¡Ey! Cambia esa actitud, no sé cómo te soporta tu amigo gay siendo tan homofóbica.

- El es una excepción.

- Una muy grande diría yo – la morena le sonrió sarcásticamente dirigiéndose a la mesa.

- Buen día ¿Qué desearan desayunar? – levanto sus cejas tras recorrer el aspecto de ambas mujeres

- A mi tráeme unos waffles con mucha miel encima y… ¿Tienes frutillas? – la morena asintió tomando nota – Bien, trae muchas de esas, café bien cargado y – le echo el ultimo vistazo a la carta – No… solo pediré eso por ahora.

«Vaya apetito para una ramera» pensó.

- Yo quiero leche con chocolate, un vaso grande si es posible, también muchas galletitas con chispas de chocolate y para Sany – le quito el menú a su acompañante – Unos huevos con mucho bacón por favor… ah y un jugo de naranja – le sonrió

- De acuerdo. Regresare pronto con su pedido – vio como la rubia le sonrió y se alejo sin devolverle el gesto.

- Al parecer han tenido una buena noche – comento la morena tras dejarle el papel al cocinero detrás de la barra

- ¿Por qué lo dices? – pregunto su compañera acomodando las tazas y haciendo más café.

- Han pedido comida como para un batallón y al parecer se les unirá una tal Sany.

- Si Sany llega a estar igual de buenas que esas dos, quisiera ser mosquito para espiar la flor de orgia que se deben hacer – silbó agitando su mano

- Eres un asco – le revoleo un repasador – Tienes que estar bromeando – exclamo frustrada

- Claro, sabes que solo bromeo para hacerte enojar.

- No hablo de ti – dijo negando – La famosa Sany es mi antigua compañera de instituto – suspiro

- Genial, podrás presentármela ¿no?

- En tus sueños. Esa mujer disfruto haciéndome la vida imposible en McKinley. Ni muerta pienso llevarle su desayuno. Lo harás tú.

- No, te equivocas. Son tus clientes, es tu trabajo… ocúpate – sin más se alejo atendiendo a nuevos clientes que llegaban por mas café.

Suspiro conto hasta diez, se aliso el delantal quedando presentable y tomo la comida que Mario ya había dejado en la barra lista para llevarla.

- Aquí tienen su desayuno. Waffles para ti, tu súper chocolatada – la rubia la ayudo – Y para ti huevos y bacón. Disfruten – sonrió y se dio media vuelta. Si los planetas estaban alineados aquella mujer no la reconocería y mucho menos volvería a la mesa hasta que pagaran y se marcharan

- ¿Berry? ¿Eres tú? – escucho su tono burlón

La morena con una falsa sonrisa en su rostro se giro luciendo cortés - ¿Santana? – frunció su ceño haciéndose la desentendida. La latina asintió – Vaya, que sorpresa encontrarte por aquí. No te había reconocido con toda esa… - la señalo de arriba abajo sin saber que palabra usar «¿Ramera?¿Prostituta? por dios ambos significan la misma cosa» - Ropa – concluyo

- Si, acabamos de salir del trabajo - «Lo sabia» pensó

- ¿Trabajan de noche? – se atrevió a preguntar captando la atención de Santana que rápidamente entendió su indirecta pero su compañera se adelanto a responder

- Si, trabajamos en un bar muy cerca de aquí. Por cierto, mi nombre es Brittany y ella es Keira – la castaña la saludo con la cabeza y una ceja levantada

- ¿En Lima? – pregunto tras sonreírle a ambas mujeres

- No, en Bluffton – respondió Santana tomando el mando

- Oh… he oído que hay un lugar donde necesitan personal.

- Bora Bora – aseguro la latina llamando su atención - ¿Has pensado en ir y entregar tu extenso curriculum allí? – levanto su ceja sobrando a la morena

- Eso sería una excelente idea, la dueña está buscando nuevo personal. Nosotras trabajamos ahí – sonrió Brittany

- ¿Y… es necesario vestirse así?

- ¿Qué tiene de malo nuestra vestimenta querida? – pregunto la callada Keira

- Nada… solo que no estoy acostumbrada a usar ropa tan… extravagante.

- Los silencios que dejas entre palabras no me gusta para nada, pero te daré una tarjeta con la dirección y dirás que vas de mi parte – busco dentro de su bolso haciéndole entrega de una tarjeta en color negra – Solo entrégale esa tarjeta y sabrán a que vas. La paga es muy buena si te interesa.

- ¿Qué tan buena?

Santana sonrió con burla - ¿Ves el BMW que hay allí? – señalo a través del vidrio con su cabeza. La morena asintió – Me lo compre con la plata que me gane en dos meses.

- ¿Pero qué clase de trabajo es ese para pagarte una fortuna?

- El mismo que tú haces aquí pero de noche.

«¿En solo dos meses? Eso es casi imposible» miro nuevamente la tarjeta. El nombre la llamaba pidiéndole que le diera una oportunidad

- ¿Cuándo podre ir para una entrevista?

- Esta misma noche si así lo quieres. Nosotras estaremos ahí – vio como la morena dudaba buscando sacarle respuesta a la diminuta tarjeta color negro. - ¿Iras?

- Ahí estaré – asintió guardando la tarjeta en su bolsillo para seguir atendiendo las restantes mesas.


Espero que la historia les este gustando. Saludos!

/ HeyjudeeOK


DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen