EL CAOS DEL DELIRIO.
Qué bueno.
Me alegro por ti.
Ya podré ver tu cara de desagrado.
Esa expresión que pones cuando te retuestes de dolor.
Aterrada de miedo.
Colmada de ansiedad por querer salir huyendo.
Me encuentro irresistible esa cara que pones.
Así que por favor
Muéstramela ahora mismo…
Kanato carecía de una personalidad y carácter propio equilibrado, era tan amorfo como las nubes de una tormenta furiosa. Podía estar enojado en un momento y al otro reír a carcajadas, llorar y después ser amable. Nunca se sabía el humor de este.
Él siempre fue muy observador, callado y sigiloso, guardaba mucho secretos, sobre todo de cierta persona llamada Karl, su propio padre. Esto, indudablemente, lo convertía en una amenaza.
-Kanato-kun, voy a ir a la biblioteca, ¿necesitas algo de la ciudad?-pregunto amablemente una chica de ojos rosas.
Era una noche de otoño, fría, el viento corría veloz por las calles, levantando faldas y arrancando las frágiles hojas de los árboles. En fin, una noche perfecta para Kanato, pues era de su agrado tiempos como esos.
-Yui-chan, ¿para qué vas a la biblioteca?
-¿he? A, pues quiero leer un libro y como hoy no hay escuela saldré un rato.
Dando por hecho que el no necesitaba nada dio media vuelta para salir de la sala, pero el paso le fue impedido por un vampiro de ojos purpuras.
-Yui-chan, no deberías salir sola, Teddy dice que afuera es peligroso últimamente. Nosotros te acompañaremos. ¿Qué dices?-y sin darle tiempo de responder la tomo de la muñeca, halándola con fuerza hacia la cochera, donde estaba la limosina y otros carros- Esta vez manejo yo.
El joven vampiro tomo las llaves de un auto pequeño color negro y abrió la puerta para Yui de forma caballerosa. Después subió él mismo en el lado del conductor, encendiendo el coche y saliendo a toda velocidad.
Yui tenía cara de desagrado, no le gustaban que manejaran a más de 100, odiaba esa sensación de estrellarse contra cualquier cosa. De hecho, una vez, casi mueren ella y su padre por un accidente de auto.
-kanato, baja la velocidad, tengo miedo-se quejaba la delicada rubia.
Mas el de cabellos purpuras no hacía caso, corría como loco y no le importaba lo que su acompañante decía. Iban tan rápido que un viaje de una hora lo hizo en quince minutos, llegando rápidamente a la biblioteca de la ciudad, la única a unos cuantos kilómetros a la redonda.
-aquí estamos Yui-chan- bajándose del auto junto con su inseparable Teddy fue hasta la puerta de al lado donde se encontraba una vampiresa respirando temerosamente- Ne, Teddy, Yui-chan está asustada, ¿Qué tal si la ayudamos?
El pálido vampiro tomo a la rubia en brazos al estilo nupcial y la bajo del auto, llevándola hasta dentro del cálido y poco alumbrado establecimiento, llevándola hasta el quinto piso, donde la deposito suavemente en un aterciopelado sillón.
-Gracias Kanato-kun.
-Voy por un poco de agua para ti, en un momento vuelvo, no te muevas de aquí-dijo mientras bajaba por las escaleras hacia el segundo piso, donde había visto un garrafón de agua.
-Hoy está de buen humor-se dijo a sí misma la pequeña vampiro.
Levantándose de donde se encontraba sentada comenzó a buscar el libro que tanto quería leer, ubicándolo rápidamente en uno de los estantes de arriba, más no lo alcanzaba y decidió subirse a una escalera.
Una vez tubo el libro en sus manos se dispuso a bajar, pero al mirar hacia el final de estas encontró a Kanato con una sonrisa en los labios y su mirada sádica de desaprobación, entonces tomo la escalera por ambos lado y la comenzó a agitar de un lado a otro de forma brusca.
El joven no dejaba de reír a carcajadas mientras Yui estaba aterrada de miedo, estaba demasiado alto y el problema era que aunque ella era un vampiro, aún era frágil, una caída de esa altura, terminaría rápidamente con ella. Y lo temido paso, en un vaivén brusco, ella callo. Yui cerró los ojos, esperando su fin, pero el golpe nunca llego.
-Yui-chan, te dije que no te movieras de donde te deje- la rubia se encontraba en brazos del peli purpura, que la llevaba de regreso al sofá- como te dije antes, es peligroso, no te alejes de mí, ¿entiendes?
Tomándola agresivamente de la barbilla la obligo a mirarlo, los ojos purpuras veían a unos rosas y viceversa. La soltó unos minutos después y fue a donde el libro se había caído, tomándolo, leyó la tapa mentalmente. "Corazón de dragón", trataba de un príncipe que estando herido lo llevaron con un drago, el cual le dio la mitad de su corazón para que pudiera vivir. Mas el príncipe, con el tiempo se hizo malo y tuvieron que matar al dragón, pues si uno moría el otro también
-¿Podrías darme el libro por favor Kanato-kun?
-Claro Yui-Chan- respondió extendiéndole el libro-debo decirte que tienes muy buen gusto en cuanto a lectura.
-Gracias.
Kanato se sentó al lado de Yui, apretándose a ella y Teddy a su lado. La joven inmediatamente se puso nerviosa, aun así comenzó a leer con lentitud y absorbiendo cada palabra escrita con perfecta caligrafía, pues era un libro muy viejo, demostrándolo las amarillentas páginas.
Pasaron unos minutos y Kanato frunció el ceño.
-Algo me molesta-tomando a Yui de la cintura la jalo hacia él y la sentó entre sus piernas – listo, así podre leer mejor contigo.
Un sonrojo apareció en las mejillas de ella, en esa cercanía podía percibir la esencia de Kanato, era una mezcla de moras silvestres y hojas secas con una pizca de tierra húmeda. De cierta forma le gustaba ese aroma.
Pasaron las horas en la misma posición, el pálido vampiro había rodeado con sus brazos a Yui y la abrazaba como si se tratara de su amigo Teddy y es que con Yui él se sentía acompañado y protegido, con ella se sentía en casa, además, aunque no lo admitiera, le encantaba ver como leía, aquella imagen lo relajaba, tanto que segundos después, la cabeza de él cayo pesadamente en la curvatura del elegante cuello de Yui, su respiración se volvió lenta y acompasada, denotando que el sueño había acudido a su vida.
La rubia se sintió conmovida, el joven podía ser pegajoso y abusivo, pero en contadas ocasiones era tierno y amable, esto le encantaba a ella.
Con movimientos lentos para no despertarlo lo movió para recostarlo en todo lo largo del sillón, pero una vez lo dejo solo Kanato comenzó a quejarse, como teniendo una pesadilla, por ello fue que se acomodó a su lado y recostó la cabeza de suaves y purpúreos cabellos en su fémino pecho, haciendo a modo de almohada.
Así se quedaron, Yui leyó hasta que su propio cansancio la venció y quedo igualmente dormida. El primero en despertar fue el de los ojos lila, se encontró a si mismo abrazando a Yui por la cintura y su cabeza descansando en el pecho de ella, la cual se encontraba a su lado.
Miro la hora en su reloj y se sorprendió por lo tarde que era: 5:00 am, debían irse. Para despertarla mordió su cuello, arrancando abruptamente a la joven de su pasivo sueño. Ella inconscientemente quiso salir huyendo, pero la tenía bien agarrada por la cintura.
-Ya despertaste, me alegra, debemos irnos-dijo una vez termino de beber de ella. Tomando a su mejor amigo en brazos.
-Sí, b-bien.
Una vez afuera se dieron cuenta que el tiempo estaba igual o peor a cuando llegaron. El peli lila fue a abrir la puerta del auto y por el rabillo del ojo vio como una sombra los asechaba, pero al voltear no encontró a nadie, debía estar delirando, cosas que su mente le jugaba. Mas no fue del todo erróneo, un vampiro de cabellos negros y ojos amarillos se paró entre él y Yui.
-Un cazador-dijo al instante, hablando como si de un viejo amigo se tratara-Te manda él ¿verdad?
-Te quiere muerto y así ha de ser-dijo tétricamente
-¿Kanato-kun?-pregunto preocupada la rubia
Una batalla se desarrolló ente ambos, golpes venían rápidamente, manchas rojas aparecían a la vista de unos rosados ojos, que veían toda la sanguinaria escena con horror y ansiedad. Y aunque Kanato era más ágil y fuerte de lo que aparentaba, de repente el pelinegro vampiro acertó un golpe en el estómago de Kanato, dejándolo inconsciente y mandándolo a rodar por el pavimento.
Aquel artero vampiro saco una daga de plata de una de sus botas y la empuño en lo alto, preparado para asestar el golpe final. Yui no podía creer, todo aquello era un caos, él iba a morir y ella no podría hacer nada…o tal vez si, recordó entonces la daga que llevaba siempre consigo, regalo de Subaru. Saco aquella arma de su saco y a una velocidad anti natural la enterró en el pecho del de ojos amarillos.
…
Kanato despertó unos pocos minutos después, se encontraba en el pavimento con varias cortadas en su cuerpo, alzo la cabeza esperando ver su final acercarse, pero lo único que encontró fue a Yui arrodillada a su lado con la cara retorcida por el dolor, pues tenía una herida profunda en el pecho, de donde salía sangre a borbotones.
-Y u i-c h a n.-dijo sorprendido y entrecortadamente, siendo sustituido por una de terror- Yui-chan, Yui-chan. Tonta, ¿Por qué rayos lo hiciste?
La joven cayó al suelo, pero los brazos de Kanato fueron rápidos, atrapándola entes de golpear el duro pavimento. Lo más raro de todo es que una sonrisa dolorida se formó en los rosados labios, para luego cerrar sus ojos.
El pálido vampiro comprendió lo pasado al ver la daga de Subaru en aquel vampiro, ella lo había defendido y ahora había muerto.
- Yui-chan, Yui-chan, por favor regresa- rogaba el peli lila- por favor, muéstrame tu cara de terror, aquella que haces cada vez que te asustas, por favor, vuelve.
No importaba sus esfuerzos, la joven no despertaba. Tomo al menudo cuerpo y lo abrazo como solo lo hacía con Teddy, se mecía de un lado a otro mientras tarareaba aquella canción que solía entonar para su madre. No quería perderla, no debía perderla, aunque no lo pareciera, él se había apegado mucho a la joven, llegando a apreciarla realmente.
La amaba, era un amor puro después de todo. Lagrimas comenzaron a desfilar por los lilas ojos, dando a conocer sus verdaderos sentimientos, como cuando aún era un niño. El viento aullaba de dolor con él, lo acompañaba en el caos del delirio.
…
- Yui-chan, Yui-chan- escuchaba una voz a lo lejos, sabia de quien era: Kanato, abrió los ojos pesadamente y ahí lo vio- Que bueno.
El vampiro se encontraba en gatas arriba de ella. Recorrió el lugar con la mirada y se encontró en la habitación del antes mencionado.
-¿Qué paso?- un torrencial de imágenes llego a su memoria- Kanato-kun, yo debería estar muerta.
-Lo se Yui-chan, pero en compensación por que me salvaste yo hice lo mismo por ti. Reiji hizo una formula otra vez y para salvarte unió nuestros corazones.
-¿qué?- la rubia no entendía lo que pasaba, aún estaba confundida.
-¿Ves esto que hay aquí?-preguntó, clavando con fuerza su dedo en el lugar donde se supone esta el corazón de la chica- Estará a salvo mientras el mío lo este. Ahora somos uno Yui-chan
La rubia seguía sin procesar la información, ¿Cómo era eso posible? La respuesta fue dada cuando Kanato se tiró sobre ella y la abrazo fuertemente, dejando escapar suaves quejidos
-eres mala Yui-chan, muy mala, casi me dejas solo, no te importa dejarme solo. Baka, baka.
Ella poso una mano en el pecho del joven vampiro y para su sorpresa, podía sentir como el de ella latía al mismo ritmo. En realidad compartían corazón, en verdad ahora eran uno solo.
-esto es como corazón de dragón-susurro ella. Podía sentir el miedo que él tuvo y aún tenía un poco, acaricio entonces los suaves cabellos para tranquilizarlo.
-Nunca nos separaremos ahora Yui-chan, te amo y me amas, ya no me puedes engañar, lo sé- dijo mirándola a los ojos- promete que estaremos siempre juntos, anda, promételo.
-lo prometo, Kanato-Kun.
Y ambos quedaron dormidos, uno al lado de otro, abrazándose con cariño y posesión por parte de Kanato. Ambos corazones latiendo al unísono, ambos sintiendo el mismo amor. Por siempre…y para siempre.
Shhhhhhhhh.
Notas de autora: llegamos al final de esta historia. A mi parecer Kanato es muy tierno y sensible aunque inestable. "Corazón de dragón" es una película, lo digo para que no haya confusiones. Espero que hayan disfrutado con la lectura. Fue tardado para mi escribir esto pues no tengo ayuda extra, lo que me llevo a crear doble personalidad, jajajaj, ok no. HANE!
