"Friday Night"
- ¿Qué sucede con mi ropa? – pregunte curiosa, la verdad es que me había esmerado para aparentar seria y responsable, aunque por supuesto no fue necesario usar mis armas ya que al parecer esperaban mi presencia.
La parte de arriba parece tranquila e intima, como debe ser en cualquier lado V.I.P. Y me parece extraño no ver aun gente por aquí, a diferencia del espacio que esta debajo de nosotras. Puedo ver a mi derecha, como las mesas se van ocupando a medida que va entrando la gente para cenar o tomar solo un coctel en la barra del centro.
- Tu ropa está bien para una oficina, cariño. Esto es un bar, y tu estarás solo aquí arriba – llegamos a una puerta que se encuentra detrás de la barra pero parece estar bien escondida. Frunzo mi ceño al ver como coloca una clave ¿Acaso estamos en una cárcel? Dos pitidos nos dan acceso a un nuevo espacio donde no tenía ni idea que existía.
¡Wow!
Es la palabra justa para describir todo esto que veo. Las paredes blancas, el piso blanco, los muebles blancos. Es como un piso de soltero, un mono ambiente. A diferencia que aquí vuelve haber una barra y en una de las esquinas puedo ver diferentes lockers y un vestidor. Frunzo nuevamente mi ceño. Esto es extraño.
- Ven, seguramente hay algo para ti.
- Aun sigo sin entender que tiene de malo mi atuendo – comente mientras Unique pasaba percha por percha viendo las diferentes opciones para mi.
- Este vestido va bien contigo. Pruébate.
Mire a mí alrededor buscando un lugar donde me permitiera hacerlo. - ¿No hay un… cambiador?
Ella solo sonrió – Cariño, debes sacarte la vergüenza. He visto mas cuerpos de lo que te puedes imaginar y el tuyo no esta para nada mal, diría que roza la perfección. Ahora cámbiate, yo iré a revisar que las chicas hayan llegado.
¿Vergüenza? ¿Yo? Claro que si tengo vergüenza señorita catadora de cuerpos, y se que no tengo que presumir de mi cuerpo pero me mato diariamente corriendo casi dos horas para mantener todo esto. No te conozco, es mi intimidad y no la compartiré con un extraño. Bufo frustrada al ver el pequeño vestido que descansa entre mis manos. Su color es rojo, claro. Giro mis ojos, esto será completamente nuevo.
De acuerdo, creo que me cambiare aquí. Rápido en un abrir y cerrar de ojos antes de que alguien más pueda entrar.
- Vaya… lindo culo – su voz a continuación de un silbido me paralizan en mi tarea de colocarme el vestido dejándolo a mitad de camino inclinándome sobre mis tobillos. ¡Que vergüenza! Sin demorarme mas, girándome para no mostrar la vista trasera de mi cuerpo subo la pequeña prenda sintiendo como mis mejillas se prenden fuego.
¡Ey! Yo te reconozco pero ¿De dónde?
- Berry, es bueno verte por aquí – Santana entra en el salón. Claro, es la amiga que estaba desayunando con ellas. ¿Katy? ¿Katia? ¿Kitty?
- Gracias – respondo aun avergonzada por el momento que me hizo pasar la muchacha, y ahora por sentir que este vestido deja poco a la imaginación. Me siento una… pequeña ramera.
- Lindo vestido. Me alegra que mi talle te entre – comento preparando un trago en la barra
- ¿Es tuyo? – Asintió – Lo siento… realmente no lo sabía. Unique me lo ha… - me interrumpe
- Tranquila. Aquí compartimos todo – Y aquel gesto me tomo de sorpresa. Santana López, mi peor pesadilla en McKinley me está sonriendo. ¿Es broma?
- ¡Rach! – Siento un tono de alegría en la voz que esta a mis espaldas. Entrecierro mis ojos y le sonrió por cortesía. No recuerdo su nombre.
- Britt ¿me recuerdas? – se volvió a presentar tras notar como no la recordaba
- Claro, ¿Cómo estás?
- Muy bien, con muchas ganas de trabajar – Mira cuanto entusiasmo. Cualquiera diría que atender a un par de borrachos toquetones y escucharlos hasta que te sangren los oídos es un asco de trabajo, pero ella se ve realmente entusiasta. Al parecer le encanta su trabajo.
- ¿Has llegado hace mucho? – giro mi cabeza hacia los sillones. Allí está nuevamente hablándome la muchacha que elogio mi trasero.
- No mucho, solo media hora. He visto las instalaciones y Unique me ha traído aquí para cambiar mi atuendo.
Comenzó a reír – Lo bien que ha hecho. Aquí el ratoncito de biblioteca no te servirá de nada, salvo para algún aburrido.
- ¿Disculpa…
- Keira Knightley pero puedes decirme "Boo"
- Creo que solo te llamare por tu nombre – ella levanto sus hombros sin prestar atención a lo que le dije. - ¿Por qué dices que… - la puerta volvió a interrumpirme.
- ¿Están listas? – pregunto Unique desde el umbral. Automáticamente pude ver como Santana y Brittany se despojaban del abrigo y su cuerpo salía a la luz.
¡Santa mierda!
No estaban desnudas, pero aquellos vestidos donde no cubria la espalda y tenia un generoso escote en el pecho de Brittany rosaba casi lo grotesco. Santana tenia solo una mini falda negra de cuero y una pequeña remera del mismo tono que solo llegaba por debajo de sus pecho. Por dios, que no levante los brazos porque quedara desnuda.
- Siempre listas – hablo Santana pasando a mi lado tomándome del brazo – Vamos Berry, hoy estarás en mi lado. Te mostrare como se hace.
Sin más me deje arrastrar hacia el exterior donde varios clientes V.I.P tomaban asiento en los sillones, o bailaban parados al compas de la música de moda que suenan en estos días. Dos o tres estaban sentados en la barra, pero al parecer solo podía atenderlos Keira.
- Nosotras nos quedaremos en esta parte – me mostro la parte izquierda de la barra - ¿Qué tragos sabes preparar?
- Muéstrame la carta y te diré.
- Es bueno saber que no eres tan mojigata – me sonrió dándome un plástico donde estaban los nombres de tragos y sus respectivos precios.
- Se casi todos menos los que tienen el nombre de la casa y… - entrecerré mis ojos al no poder leer bien el ultimo de la lista - ¿Gacela? – la mire esperando respuesta. Solo asintió – Bien, ese no se prepararlo ¿Por qué no tiene precio?
- Porque ese trago no lo cobramos y solo lo pide cierta persona.
- ¿Regalan el trago y poca gente lo pide? ¿Por qué?
- Ya verás. Ahora ¿Qué te parece atender a esa tipa? – asentí y camine hasta el límite donde me había marcado Santana tras explicarme que debía permanecer de mi lado con mis clientes. No sabía que iba a tener clientes, pero no me parece mal. Es asegurarse de que todas trabajaremos ¿no?
- Buenas noches. ¿Qué desea tomar?
- Hola – me sonrió. Nada mal para la primer persona que atiendo. Admito que por ser V.I.P asumí que todos serian una especie de presumidos con su dinero, pero esta agradable señora me ha demostrado lo contrario solo con su sonrisa. - ¿Eres nueva?
- Si, es mi primer día… noche – me corregí
- Es bueno oír eso. Suerte
- Gracias – le sonreí - ¿Desea ver la carta?
- No. Pediré lo de siempre.
- ¿Y eso es… - pregunte nerviosa.
- Oh, lo siento – se disculpo por recordar que era mi primer noche allí – Solo tráeme una cerveza. – Asentí y camine hasta la heladera que había detrás de mis espaldas.
¡Vaya! No me había dado cuenta. Hay de todo, lo que se imaginen. ¿Quién consume tanta variedad de bebidas? Sin más tome una cerveza corona tras especificarme su marca favorita y volví a la barra donde me esperaba con una sonrisa.
- Aquí tienes tu cerveza – sin más saco un billete y me lo entrego. ¿Y ahora? ¿Quién se encargaba de la caja? Busque dudosa a Santana y la encontré en el final de la barra sentada frente a la máquina registradora. Crei que con su personalidad serviría para apaciguar las aguas entre los borrachos, pero pensándolo bien dudo mucho que eso suceda aquí arriba considerando la clase de gente que acude.
- Santana, cóbrame una cerveza corona.
- Bien por ti. Tu primer trago vendido – se burlo entregándome el cambio. Ni siquiera le preste atención, no soy rencorosa pero tampoco hare como si fuésemos amigas de toda la vida ahora que nos hemos vuelto a ver.
- Aquí tienes tu cambio. Gracias.
- Espera… ¿Puedes decirme tu nombre? – pregunto con un brillo en sus ojos.
- Claro, mi nombre es Barbra – Sonreí. No estoy mintiendo, solo es mi segundo nombre y aun no sé porque tengo la corazonada de no decir mi nombre a estos completos extraños.
- ¿Barbra? Lindo nombre – sin más se levanto de su asiento y se agrupo con su grupo de amigos a unos pasos de la barra.
- ¿Te aburres? – me pregunto Santana llegando a mi lado. Solo levante mis hombros
- Pensé que iba a ser un ir y venir constante. Pero agradezco que sea así, sino los tacos me estarías asesinando los pies.
- Tranquila, tendrás movimiento en unas horas. Aun es temprano.
Mire el reloj. ¡Por dios! ¿En qué momento ha pasando tan rápido las horas? Brody debe estar preocupado. Espero que Christian le haya dicho que me he quedado aquí a pesar de no haber atendido mis llamadas.
Las horas pasaron aun mas rápido al comenzar a recibir mas clientes. En un abrir y cerrar de ojos el piso superior donde me encontraba estaba repleto. Se podía camina, por supuesto, se supone que es un lugar para gente exclusiva pero de igual manera si caminabas entre ellos podías rozar tu brazo con el de otra persona.
- Disculpa ¿puedes atenderme? – la mandíbula se me cayó al piso al ver aquel hombre parado apoyado en la barra estirando su brazo para que lo atendiera. Me encanta leer libros, y tras tomar prestado uno de la repisa de Mercedes no pude parar hasta acabar con la trilogía de la saga más leída por mujeres. Amo a Brody, no mal entiendan, pero este hombre que está parado justamente frente a mi me quita el aliento, provoca que todo lo que leí en un simple libro se manifestara en estos instante frente a mis ojos. Era un cincuenta sombras, un Christian Grey pero en versión rubia.
¡Madre mia!
- Si. Disculpa, ¿Qué deseas tomar?
- Eres nueva ¿cierto? ¿Puedes decirme cómo te llamas? - ¿Acaso tengo un letrero en mi frente donde dice "nueva"? ¿Por qué les llama tanto la atención?
- Si lo soy. Mi nombre es Barbra.
- Buen nombre. El mío es Charlie – No es Christian pero nada mal tu nombre. – Un vaso de Whisky sin hielo.
- De acuerdo. Regreso enseguida.
Whisky, nada difícil. Agradezco que no hayan pedido nada descabellado sin contar el extraño trago al final del menú.
- Te has mojado ¿cierto? – mi cuerpo se tensa al escuchar su voz tomándome por sorpresa
- ¿De qué hablas Santana?
- De Charlie… es lo que provoca en todas nosotras.
- No sé de que hablas. Estoy casada.
- Pues a tus bragas no parece importarles que lleves un anillo en tu dedo.
- ¿Mis bragas? – fruncí el ceño y Santana solo me regalo una sonrisa esperando a que callera por lo que dijo – Eres un asco. No me excita en lo absoluto ese hombre.
- Claro, lo que digas.
- Si me disculpas, el espera su trago. Tu prueba con ponerte a trabajar ¿no? – sin más me aleje de su lado llegando a la barra donde me esperaba, es decir, esperaba su trago con su vista pegada al móvil. – Tu whisky sin hielo – sonrió, y no sé porque lo hago pero aquel hombre despierta mis fantasías.
- Gracias. ¿Has empezado hoy? – le da un sorbo a su trago y parece no inmutarse por lo fuerte que es.
- Si. Es mi primera noche.
- Es bueno saber eso. La pasaras bien – me guiño un ojo y sin más se levanto de su asiento caminando hacia donde atendía Keira y Brittany, pero la ultima no estaba. ¿Qué tiene su lado que el mío no? Pudo haberse quedado aquí tranquilamente ¿no?
- ¿Dónde está Brittany? – pregunte acercándome hacia Santana tras asegurarme que ninguna persona pedía mis servicios.
- Se ha ido a cambiar porque su baile está por comenzar.
- ¿Su baile?
- Ella es la bailarina, además de atender baila.
- Oh – Que extraño, no he visto ningún escenario donde se pudiera practicar ese tipo de cosas. Por lo menos no aquí arriba. - ¿Tú haces algo mas aparte de cobrar lo que se consume?
- Claro, todas lo hacemos. Incluso tú.
- ¿Yo? – Ella solo asintió – Se cantar si sirve de algo – le hice saber uno de mis dotes musicales aparte de tocar instrumentos.
- Eso lo sé. He soportado tus gritos en los bailes del instituto – Solo la mire para hacerle saber que no me ha gustado en absoluto lo que dijo. Mi ego está bien, pero sé perfectamente que no grito, sino canto, a la perfección.
Las luces se apagaron y solo quedo iluminado un rincón del piso donde los de abajo podían ver a la perfección también. Ese pequeño rincón quedaba justamente frente a mis ojos y en diagonal a Keira y Charlie que conversaban animadamente. Suertuda.
El ritmo era bueno, no voy a negarlo. Creo reconocer a Robie Williams cantando Rock Dj. ¿Cómo olvidarlo? Brody solía bromear con esa canción mientras me hacia un baile privado. Agacho mi cabeza negando sin prestarle atención a lo que Brittany hacia. Un grito seguido de varios hizo que mis ojos volvieran a la figura rubia que se movía al compas de la música. Brittany estaba imitando los movimientos de Williams en su video tan polémico donde quedo desnudo, como Brody quedo tantas veces, ahora lo hacia Brittany con una minúscula braga y unas pezoneras en sus pechos.
¡Me lleva el diablo! ¿Qué demonios hace? Mi boca se abre incrédula aun sin entender de qué va todo esto. Es Brittany, la rubia dulce que me ha pedido leche con mucho chocolate la mañana que la conocí como si fuese una niña pequeña.
Frunzo mi ceño y observo como Santana mueve sus caderas a mi lado siguiendo la música. Mis ojos vuelven a Brittany quien ya está por terminar la pista para comenzar otra más. ¿No tiene dignidad? ¿Dónde quedo el respeto hacia la mujer?. Un nuevo grito vuelve a desconcentrarme. Miro hacia mi derecha y esta vez es Keira que ríe junto a Charlie y una nueva mujer que parece ser bastante cariñosa por como lo abraza. Su mujer, por supuesto. Es imposible que ese tipo de hombre estuviera soltero, y de ser así sería un completo mujeriego.
Keira sube sus pulgares hacia arriba dirigiéndose hacia a mi acompañada por una sonrisa. Yo solo asiento aturdida por todo lo que estoy comenzando a vivir. He sido una idiota al pensar que estas mujeres ganaban dinero solo limpiando la barra y sirviendo estúpidos tragos.
Me niego rotundamente a desnudarme y bailar como una loca solo para saciar la excitación de un par de mandriles hambrientos por un poco de carne. Vuelvo a negar con mi cabeza con una mueca en mi boca como si estuviera saboreando algo de mal gusto, que al parece le llama la atención a la mujer que acompaña a Charlie.
La he mirado de reojo y no me ha quitado la vista de encima. Quizás se ha dado cuenta que su esposo o novio o lo que sea me atrajo físicamente, pero espero que si viene hablarme vea mi anillo de casada y la tranquilidad reine en su cuerpo.
Shania Twain termina de sonar escuchando rápidamente los aplausos a mi alrededor gracias a Brittany que demostró su ¿Cómo llamarlo? ¿Talento? En el caño con "Man I feel like a woman". La música vuelve a la normalidad al igual que las charlas entre los clientes. Brittany ya no está a la vista al igual que el diminuto espacio decorado con aquel brillante caño siendo tapado por un telón color azul oscurísimo. Ahora entiendo porque ese detalle ha pasado de mis ojos. Me pregunto ¿Cuántos lugares más así habrá?
- Disculpa ¿Me has oído? – siento un leve empujón por parte de Santana en mi hombro y centro mi mirada en frente. ¡Oh no! ¡No en mi primer día!
- Lo siento. ¿Me decías? – La mujer que minutos antes estaba mirándome abrazada a Charlie está presente frente a mis ojos.
- ¿Eres nueva?
- ¿Por qué todos preguntan lo mismo? – pregunto mas para mí misma que a ella. ¿Qué tiene de malo ser nueva?
- No era para que te enfadaras, solo quería asegurarme que así fuese.
Niego con mi cabeza, ella no tiene la culpa. – No me mal entienda, no quise responderle en ese tono. Sí, soy nueva.
- Puedes tutearme – me sonrió y yo me di cuenta de la forma en que la trate - ¿Eras de venir aquí?
- No, ni siquiera sabía que existía este lugar.
- ¿En serio? – Solo asiento - ¿Y cómo has llegado hasta aquí?
- Por Santana, ella me recomendó aquí y me comento que les hacía falta una chica mas.
- Eso es cierto, Julia se ha marchado hace dos semanas creo.
- ¿Julia? – pregunte curiosa.
- La mujer que se ocupaba de cobrar los tragos. Ya sabes – No, no lo sé porque es mi primer noche aquí y al parecer nadie me ha puesto al día respecto a lo que sucede aquí dentro y con la vida de las anteriores empleadas. - ¿Eres de aquí?
- No creo que sea conveniente que te de información personal. – Mire hacia ambos lados y a nadie le parecía importar que aquella mujer estuviera aquí conversando conmigo y no pidiendo su trago y yo haciendo lo mío.
- Entiendo, supongo que de a poco se forma la confianza ¿no? – fruncí mi ceño y antes de poder responderle una sonrisa apareció en su boca. – Espectacular baile Britt – felicito a la rubia que se paraba a mi lado con una enorme sonrisa y riendo por algo que le había dicho Santana en su trayecto.
- ¿Te ha gustado? – La mujer asintió – Es bueno saber eso ¿Crees que a Charlie le ha gustado? - ¿Qué demonios? ¿Cómo puede preguntarle eso sobre su novio?
- No te ha quitado los ojos de encima.
- Genial. – Dio un pequeño saltito en su lugar y se marcho hacia su lugar donde Keira aun conversaba con el nombrado anteriormente.
- Y bien… No eres de aquí y no te gusta hablar de tu vida personal.
- No. – Respondí aun procesando toda la información – Disculpa, pero ¿Pedirás algo?
- Oh… lamento si estoy interrumpiendo tu trabajo, pero… - miro a su alrededor – Creo que no tienes más clientes que atender ¿o sí?.
- Pues no, pero es mi deber preguntarte que quieres tomar y hacerlo con las demás personas que pidan de mi servicio.
- Entonces yo quiero de tus servicios – Levanto una ceja ¿Por qué eso sonó fuera de lugar?
- ¿Qué dices?
- Lo que has oído. Muéstrame la carta de tragos.
- Ah… - torpemente la tome entre mis manos y se la entregue. Agradezco que no pueda leer mis pensamientos sino hubiese quedado como una completa idiota.
- ¿Qué quieres tomar?
- ¿Disculpa? – fruncí mi ceño observando como con su mirada recorría de arriba abajo sin prestarle atención al los nombres de los tragos.
- Te disculpo aunque no sé porque.
- ¿Me has preguntado que quiero tomar?
- Ah, es eso. Si… lo he hecho. ¿Y bien?
- No puedo tomar nada, estoy trabajando y dudo que se me permita hacer eso en todo caso.
- Claro que puedes, yo te estoy invitando y sería bueno que no lo rechazaras.
- ¿Por qué no?
- Porque eso no sería de mi agrado.
Abro mi boca incrédula por lo que estoy escuchando de su parte. ¿Qué demonios me interesa a mí si es de su agrado o no? No alcanzo a responder ya que Charlie de une a nosotras murmurando algo en su oído provocando que sonría negando con su cabeza.
- Ha sido un place conocerte – Charlie me hace saber antes de girarse y perderse entre la gente. No pude seguirlo con la vista, lo cual no sé si bajo para marcharse del lugar o simplemente se quedo allí. No podía hacerlo, la mujer que aun tenia frente a mi me estaba mirando.
- ¿Te gusta? – su pregunta me alerto y dirigí mi mirada a sus ojos.
Negué con mi cabeza – No.
- Suele provocar eso en las mujeres.
- No sé de que hablas. Soy casada. – aun no sé porque aclare el hecho de que soy casada revelando algo de mi vida, pero de solo pensar que crea que su novio me atrae automáticamente intento defenderme aunque no ha demostrado estar enfadada.
- Casada, eh.
- ¿Tiene algo de malo?
- No sé, dímelo tú.
- En absoluto.
- ¿Qué hace una mujer casada como tu aquí? – levanto su ceja apartando el menú a un lado
- Eso no es de tu interés.
- Si lo pregunto es porque realmente me intriga.
- Asuntos personales.
- ¿Y tu marido lo sabe?
- Por supuesto. Es un bar después de todo – Frunció su ceño.
- Admiro a tu marido por dejarte trabajar de noche. Yo no podría.
- Digamos que tu sales con el de noche, lo tienes controlado.
- ¿A quien?
- A Charlie – Ella comenzó a reír llamando la atención de varias personas y provocando que mis mejillas se tornaran del color de mi vestido.
- No es mi marido. Es solo mi hermano.
- Oh… - Que idiota he sido al pensar que esta mujer era su esposa y seguramente venia a reprenderme por el hecho de haber mirado de mas al hermoso rubio sacado de mi libro de fantasías.
- Si te gusta puedo decirle, aunque no creo que sea una idea que le agrade a tu marido.
- He dicho que no me gusta, y es bueno que recuerdes que estoy casada. Soy fiel.
- Nadie dijo lo contrario – observo la mano donde descansaba mi anillo.
- Tú si insinuando este tipo de cosas.
- ¿Qué quieres tomar? – volvió a preguntar retomando la charla antes que apareciera su, ahora hermano.
- Nada. Y esa pregunta debo hacértela yo a ti.
- Pues beberé lo mismo de siempre – dijo sonriendo. ¿Me está tomando el pelo?
Reí sarcásticamente – Muy graciosa – le sonreí sin mostrar mi dentadura
- ¿Eres siempre así?
- ¿Así como?
- Desafiante. Interesante.
- Y tú eres siempre así… tan engreída.
- ¿Cómo puedes llamarme así sin siquiera conocerme?
- Lo hago así como me has llamado tú sin conocerme a mí.
- No me permites hacerlo. Y te llamare así hasta que me digas cuál es tu nombre - ¿Por qué sigo en esta conversación? Sé que es una clienta mas, como todos los que están aquí esta noche, pero no ha pedido un maldito trago aun y la paciencia comienza agotarse. – Y bien… ¿Me dirás como te llamas señorita desafiante?
- ¿Y tú me dirás que es lo que quieres tomar de una buena vez para luego dejarme seguir con mi trabajo?
- Me parece un trato justo. Ahora dime tu nombre.
- Rachel. ¿Qué vas a beber?
- Muy bien Rachel. Quiero Gacela… por cierto, mi nombre es Quinn.
Si quieren imaginar un poco mas algunos personajes les dejo sus nombres, por lo general suelo usar los nombres de los actores.
- Keira knightley
- Christian Bale
- Charlie Hunnam
- Julia Roberts
Se que muchos me hablan sobre la personalidad de Rachel y porque la hice asi. Todo tiene un porque y a decir verdad quiero salir del personaje de Glee y solo usar su nombre. Intenten darle una oportunidad a estos personajes que de a poco van a ir tomando forma. Métanse en la historia sin miedo.
Espero que el fic les este gustando y puedan dejar sus reviews, son gratis!
Descargo de responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
