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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"
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Primera Publicación: 31 de Marzo de 2016
Resubida: 28 de Enero de 2018
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Enredos del Destino
II
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La claridad de la mañana llegó a ciudad Celeste sin una pizca de nubes adornando el cielo, las actividades en el recinto de combates, había iniciado muy temprano. La líder local, ya había acabado de darle desayuno a sus Pokémon, había limpiado los pasillos de los acuarios y ahora se encontraba al teléfono con su hermana mayor, Daisy, quien estaba pasándole la lista de las comidas favoritas de Cindy.
«Siento que es una vergüenza que no conozcas sus gustos» exclamó la rubia con un suspiro.
—¿Puedes darme la lista sin regañarme? —le pidió con una serena sonrisa que claramente no sentía.
«Eso es todo» Daisy volvió a suspirar «Y no te olvides de comprarle un tarro de Betún de chocolate con avellanas, es su favorito y lo que más come cuando está triste.»
—¿No es muy pesado para una niña de ocho años? —Misty alzó la ceja, curiosa de aquel particular gusto de la pequeña.
«Si no la pusieras triste tan seguido, ella no tendría esa adicción a su edad» Daisy estaba a punto de agregar algo pero Misty la interrumpió.
—Ya hermana, eso era todo, te espero, saludos a Tracey —y antes que pudiera refutar algo, la menor de las hermanas sensacionales cortó la llamada suspirando— Eso estuvo cerca.
Observó lo que debía comprar, se puso de pie y salió del lugar con dirección al supermercado de la ciudad, si iba temprano, había menos probabilidad de que estuviera lleno.
Lo que más odiaba era ir al supermercado cuando estaba lleno.
Caminando por las calles de su amada ciudad, elevó los brazos aspirando el aire puro de la mañana, pronto no tendría tiempo ni para respirar con Cindy en la casa, al menos hasta que llegara Daisy a socorrerla.
Tomó un carro y empezó a llenarlo con las cosas que Daisy le había indicado, después de todo, Gary le había depositado una buena manutención para el tiempo que Cindy viviera con ella. Llegó a la parte de dulces y buscó entre las góndolas el frasco del Chocolate con Avellanas, ese del que ella en su tiempo también había sido adicta. Cuando lo vió, se puso de puntas de pie para tomarlo pero aún así no lo alcanzó, se apoyó en el carro para elevarse un poco más, pero éste se corrió haciéndola tropezar y caer sobre un hombre que a su lado tomaba un par de chocolates.
—¡Lo siento, lo siento! —se disculpó avergonzada de haber lastimado a alguien— De verdad lo siento, estaba tratando de agarrar el pote del betún de chocolate con avellanas que está en esa góndola y… —sus palabras murieron cuando sus ojos verdes cruzaron la mirada castaña del hombre frente a ella. Eran ojos que ya había visto, de alguien que conocía de algún lado.
—¡Misty, ¿está bien?! —la voz de una joven del supermercado, cortó aquella conexión de miradas, la mencionada miró a la joven y afirmó.
—¿Misty? —preguntó él mientras se ponía de pie, provocando que las mirada de ambos volvieran a conectarse.
—Sí —respondió sin poder dejar de mirarlo, estaba más que segura que lo conocía pero no podía recordar de dónde.
—¡Soy Ash! —exclamó con una sonrisa señalándose. Misty retrocedió un paso sorprendida.
—¿Ash? —no lo podía creer. De todas las personas que pensaba que podría encontrarse en el supermercado de su ciudad, él no era una de ellas— ¿Qué haces aquí?
—Bueno, ahora vivo en ciudad Celeste —le informó ladeando la sonrisa.
Ash Ketchum estaba frente a ella, una vez más después de años sin verlo, había sido de esos amigos que dejaron una huella muy profunda en su corazón y que desaparecieron de su vida tan de repente como habían llegado. No sabía bien que sentía, pero de algo estaba segura, estaba incómoda.
—¿De verdad? —dijo con la voz algo extraña.
—Sí, un amigo me pidió que lo ayudara, así que por eso estoy aquí.
—Oh ya veo... —lo único que quería era salir de ahí, por lo que tomó su carro y le sonrió— Bueno, gusto verte, tengo que...
—Pero —confundido por la reacción, extendió su brazo hacia la góndola y le pasó el pote de crema de chocolate con avellanas— ¿No necesitabas esto?
—¿Eh? —lo miró, observó el frasco de vidrio en su mano y lo tomó aún más avergonzada— Gracias, ahora sí.
—Es bueno ver que estás bien —le dijo interrumpiéndola— En cuanto tenga un tiempo libre, iré al gimnasio para que nos tomemos un café, ¿te parece?
—Sí, claro —respondió rápidamente—, el gimnasio está siempre abierto... Bueno ya, adiós — tomó su carro con ambas manos y salió del pasillo a pasos acelerados.
Ash solo la observó con una sonrisa más amplia que la que tenía antes.
—También estoy feliz de volver a verte Misty —la vio desaparecer, y volvió a tomar los chocolates para Thiago— bueno, sigamos con las compras.
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Cerca del mediodía, el autobús que traía a Cindy a la ciudad, hizo su arribo en la terminal de buses, la pelirroja esperaba a la niña un tanto nerviosa, no paraba de mover los dedos de sus manos por lo que Clemont que la acompañó, la tomó de la mano.
—Tranquila —le susurró con una sonrisa, luego la soltó y sacó un pequeño control remoto—, mira lo que le traje —Misty observó como el dispositivo activó un pequeño robot en forma de Floette de color rojo—. ¿Crees que le guste? —preguntó observándola emocionada ante el movimiento del pequeño robot.
—Está genial, Clemont —exclamó cubriéndose los labios con la mano derecha—. Espero que le guste porque si no me lo quedo yo —respondió con una sonrisa tan iluminada que hizo que Clemont se sonrojara ferozmente.
—Qué bueno —dijo corriendo la mirada— Ahora solo hay que esperar que llegue.
Esperaron unos quince minutos, hasta que el bus que traía a la hija de Gary Oak, estacionó en el Andén número cuatro. Misty adelantó unos pasos hacia la puerta donde descendían los pasajeros hasta que la joven de cabellera castaña clara bajó. El choque de sus ojos verdes no se hicieron esperar, ninguna de la dos alcanzó a pronunciar más que un simple hola. Clemont las observó y movió el RoboFloette hacia la niña.
—¡Wow! —exclamó al ver como el robot, soltaba una pequeña cinta con la palabra «Bienvenida»— ¿Es para mí? —preguntó curiosa.
—Así es —afirmó Clemont acercándose, se agachó hasta quedar a la altura de Cindy y con una sonrisa le extendió la mano—, gusto en conocerte, soy Clemont, amigo de Misty.
—Hola Clemont —saludó observando al hombre y luego a Misty, la cual no mostró ningún signo ante la palabra «Amigo», tras dejar de ver a la pelirroja volvió su atención al rubio—. ¿Puedo usarlo?
—¡Claro! —le entregó el pequeño control remoto— Lo hice para ti, así que disfrútalo.
—¡Gracias Clemont!
—De nada Cindy —le dijo, al momento que se ofreció a ir por la maleta de la chiquilla.
—¿Es solo un amigo? —le preguntó la castaña mirándola de reojo.
—Sí, solo un muy buen amigo por ahora—respondió mirando como el hombre de ojos claros, obtenía la maleta rosada de Cindy—. Un muy buen amigo…
Clemont las acompañó hasta el gimnasio Pokémon y se despidió de ambas para irse a reunir con su amigo que ya había llegado a la ciudad.
—Mañana en la tarde vamos a hacer la reunión con mi amigo —le dijo con una sonrisa—, estoy ansioso porque lo conozcas. Yo sé que te va a caer bien —Misty solo lo miraba hablar tan ilusionado de su amigo.
—Entonces, mañana me mandas un mensaje con la dirección y voy al encuentro de tu querido amigo, ¿te parece? —propuso, y el rubio afirmó.
—Me parece muy bien, hasta mañana Misty, suerte con Cindy.
—Gracias Clemont —agradeció y se despidió con un gesto de la mano, antes de suspirar e ingresar al gimnasio. Cindy Oak. Suspiró otra vez.
Tenía que poner voluntad, con voluntad todo se podría solucionar.
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Sin dudas, había sido un día sumamente agotador para Misty, nada de lo que hacía parecía agradarle a la niña, y las cosas que la niña quería Misty las encontraba inaceptable. ¿Es que tenían que ser tan completamente opuestas? ¿No podría ver un punto de equilibrio?
No, la respuesta era simplemente: No.
Por suerte, la salvadora para ambas llegó muy temprano en la mañana al día siguiente. Cindy rápidamente se fue a brazos de Daisy, quien la abrazó con cariño y la llenó de besos. Misty observó la escena con un poco de rabia interna, Cindy era otra niña con Daisy.
La mayor de las hermanas sensacionales estaba trenzando la larga cabellera de la niña hablando de sus Pokémon entre risas, cuando Misty apareció con un pote de cereales a medio comer que Cindy había dejado en la mesa de la cocina.
—¿Vas a comerte esto? —le preguntó poniendo el pocillo casi en la cara de la pequeña.
—No quiero más —negó pasándole un cole del pelo a Daisy para que amarrara la trenza.
—¡Ay hermanita! —se quejó Daisy soltándole el pelo a Cindy— ¿Por qué tan amargada? ¿Debería hacerte una cita con Clemont?
—¿Clemont? —Cindy miró a Daisy curiosa de las palabras de ésta, la idea de que él fuera algo más que un amigo no le gustaba.
—Sí —afirmó haciendo una conversación aparte, la rubia ignoró a su hermana y se enfrascó en un debate sobre las cualidades de Clemont que lo hacían un candidato ideal para salir con Misty— Aunque… —calló abruptamente, mirando como la mirada de la líder de gimnasio se perdía en un punto en la nada—, ¿no será que aún estás enamorada de tu ex?
—¡No preguntes esas cosas frente a Cindy! —gruñó Misty yéndose de ahí hecha una furia, maldiciendo en un tono de voz moderado.
—Ella siempre es así —susurró con pena la chica bajando su mirada, por lo que Daisy la abrazó por la espalda.
—Ya mejorará —le dijo cerrando los ojos, como si lo que decía fuera en realidad un deseo—, verás que cuando quieras darte cuenta, ahí estarán las dos juntas entrenando Pokémon.
—Eso me gustaría mucho… —respondió con pena— Mucho…
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Cuando Misty entró al hall del recinto de batallas tratando de calmarse, vio que había un jovencito con un Fennekin observando el lugar, se cruzó de brazos y se acercó cuidadosamente para no ser descubierta.
—¡Fennekin no es un Pokémon para este gimnasio! —su voz hizo que tanto el Pokémon como el niño dieran un brinco en el lugar y voltearan a verla sumamente asustados.
—¡Me asusto! —protestó el niño con la mano en el pecho.
—Lo siento —se disculpó colocando ambas manos en su espalda—, solo te estaba dando un consejo, éste gimnasio se especializa en Pokémon de Agua, tu tipo fuego no tiene opción contra los Pokémon de la líder de gimnasio.
—¡Eso lo veremos! —insistió— Le he enseñado un ataque que hará posible nuestra victoria ante la líder de este lugar —en eso, empezó a mover la cabeza como si buscara a algo o a alguien— Por cierto, ¿Dónde puedo encontrar a la líder?
—¿A la líder? —Misty soltó una pequeña risa, y adelantó unos pasos hacia el niño— Déjame presentarme, soy Misty y soy la líder de este gimnasio Pokémon, encantada.
—¿Tú eres la líder de gimnasio? —sorprendido, se acercó a ella y le hizo una reverencia— Buenos días, soy Thiago y me gustaría poder competir contra usted por mi segunda medalla.
—Oh —exclamó ante eso—, ¿eres un novato?
—Así es —afirmó mirándola— acabo de iniciar mi viaje hace un par de días atrás.
—Bien, sígueme —lo guió hacia el campo de batalla, Thiago se sorprendió cuando se encontró con una piscina enorme— ¿Aún quieres usar a Fennekin? —le preguntó.
—¡Si! —insistió.
—De acuerdo —tomó una pokébola y dejó salir a un pequeño Pokémon azul con un par de antenas grises a ambos lados de su rostro— Wooper será tu oponente… muéstranos que tiene de especial tu Fennekin.
—¡Ahora Verás! —Fennekin saltó a las plataformas dispuesto a enfrentar a Wooper— ¡Fennekin arañazo!
—Wooper —Misty se cruzó de brazos y sonrió de lado— En tu lugar— Wooper no se movió y sonriendo, esperó que Fennekin se acercara— ¡Ahora! —el Pokémon de Agua saltó cambiando de plataforma, esquivando el ataque de la zorra.
—¡Rayos! —Fennekin miraba a su entrenador esperando la indicación— ¡Usa nuestro ataque ahora! —el Pokémon de fuego afirmó, iluminando sus ojos en un tono verde. Misty se acomodó mejor esperando el ataque, cuando el nombre la dejó paralizada— ¡Hierba Lazo!
—¿Hierba lazo? —ante la mención del ataque, apareció de la nada un pequeño lazo de color verde que tomó a Wooper de uno de sus pies, para golpearlo causando muy poco daño.
—¿Qué?
—¡Al agua Wooper! —Misty esperó que Wooper entrara a la piscina para mirar a Thiago— Wooper tiene la habilidad absorbe agua, mientras estamos conversando, recupera el mínimo de daño que acabas de hacerle.
—¡Pero es un ataque hierba! Es doblemente efectivo contra un tipo Agua Tierra como Wooper! —estaba sumamente confundido.
—Pero te has olvidado del punto principal del ataque —le explicó Misty elevando su dedo índice—. El daño depende del peso del Pokémon, Wooper pesa casi ocho kilos, es decir, el daño que Hierba Lazo le hace, es el mínimo. ¡Wooper chorro de agua!
La orden fue tan de golpe, que Thiago no alcanzó a terminar de procesar la información cuando tenía a su Fennekin debilitada.
—No otra vez —saltó de las plataformas y fue a buscar a su Pokémon que se estrelló contra la pared tras él—, ¿Por qué no puedo ganar contigo? —protestó con tristeza cayendo de rodillas al suelo— Fennekin, ¿por qué?
—Un tipo fuego es difícil contra un tipo roca o un tipo agua —Misty se acercó a Thiago con Wooper en el hombro—, pero en gimnasios como el de tipo Planta y tipo Veneno, te será de mucha ayuda, así que solo tienes que practicar más —ella le sonrió y Thiago también sonrió, causando la ira de una persona que los observaba desde las gradas.
—Ella está sonriendo con ese niño que me chocó en ciudad Plateada —refunfuñó Cindy acariciando a Charmander.
—¿Y puedo pelear contra usted otra vez? —preguntó Thiago poniéndose de pie.
—Por supuesto —afirmó Misty— Pero debes buscar otro Pokémon.
—Ah, pero si tengo —le contestó con una sonrisa— Tengo a Froakie, Bulbasaur, Pidgey y a Fennekin.
—Si tienes un Bulbasaur, ¿por qué peleaste con Fennekin? —preguntó intrigada.
—Por el valor sentimental que tiene —dijo regresándolo a la pokébola—, es una cría del Delphox que usaba mi mamá cuando era niña—le dijo con una pequeña sonrisa.
—Oh, tu mamá debe estar contenta de que tengas a una cría de su Pokémon… —dijo con un tanto de cuidado, tenía la sensación de que estaba metiéndose en donde no le correspondía.
—Mi papá dice que sí, pero no sé si ella está o no contenta…
—¡Claro que sí! —afirmó— ¡Una madre siempre está feliz si a sus hijos le va bien!
—Mi madre murió cuando yo nací —aquella frase, la dejó paralizada en su lugar. Sí, tenía razón cuando sintió que estaba metiéndose más allá de sus asuntos—, solo pudo estar conmigo una semana… —miró la pokébola de Fennekin— Por eso este Pokémon es muy importante para mí, es como si mi mamá estuviera conmigo si lo uso.
Misty lo miró sin saber qué hacer, se miró con Wooper y después apoyó con algo de miedo la mano en la espalda del niño.
—No estés triste, solo tienes que entrenar más a Fennekin para que sea más poderosa —lo alentó.
—Sí, gracias —Thiago limpió su rostro con el revés de su mano y le sonrió—. Misty…
—¿Dime?
—Mi papá se mudó a la ciudad, así que estaré varios días hasta que pueda derrotarte y me preguntaba si —se movió para quedar frente a ella y juntó las manos en señal de súplica—, podría entrenar aquí con usted hasta que mis Pokémon puedan derrotarla.
—¿Aquí? —algo cohibida por la reacción de Thiago, Misty retrocedió un paso, algo en el aura del niño le recordaba mucho a Ash, y no sabía si era por haberlo visto esa mañana o realmente tenía algún parentesco con el niño— ¡Por favor!
—Ok… —puso sus manos frente a ella—, de acuerdo, puedes venir a entrenar conmigo al gimnasio.
—¿De verdad? —Thiago estaba tan emocionado que se abrazó de Misty, sorprendiéndola no solo a ella, sino también a Cindy, que salió del lugar donde observaba la escena sumamente enfadada, para luego irse de ahí— ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! —se soltó con una sonrisa aún más amplia— ¡No seré una pérdida de tiempo, se lo prometo!
—Eso espero —Misty se cruzó de brazos sonriendo ladeadamente—, ¿empezamos con tus otros Pokémon?
—¡Si! —se volvieron a poner en posición de batalla mientras ahora Pidgey salía del lado de Thiago.
—Entonces yo enviaré a Chinchou.
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Clemont se había reunido en la planta de energía con Ash, para mostrarle las instalaciones y los lugares que él tenía que cuidar junto a Pikachu.
—No es tan complicado —respondió Ash, emocionado con su trabajo.
—No, es simple, eso nos dará tiempo para iniciar con el proyecto en el que necesito que me ayudes, en cuanto te pongas al corriente con todo esto.
—De acuerdo, Clemont —afirmó Ash y Pikachu también desde el hombro del moreno— Daremos lo mejor.
—Ya, volvamos a ciudad Celeste —Clemont acomodó sus gafas sonriendo— Voy a presentarte a la chica con la que me estoy viendo, a ver qué opinas de ella.
—¿Te gusta? —preguntó codeándolo de manera cómplice.
—Sí, me gusta —afirmó— Es una mujer con tantas cicatrices que cuando logró que sonrisa o se ría estando conmigo, me siento demasiado bien…
—¡Entonces adelante! —Ash llevó las manos tras él— No tengo mucha experiencia en el asunto, con Serena todo fue raro, rápido y… —sin poder terminar de hablar, bajó la mirada— Thiago, él vino a ocupar todo ese espacio que dejó vacío Serena cuando se marchó.
Clemont miró a Ash en silencio y como un rayo una escena vino a su mente.
—…—…—
—¿Un año de vida? —preguntó el rubio con un temblor en sus labios— ¿Cómo que te queda un año de vida, Serena?
—Bueno, siempre he sido bastante inútil para algunas cosas, supongo que para vivir también lo fui—suspiró con pesadez tratando de no llorar—. Fui a ayudar en mi condición de Reina de Kalos a un grupo de personas, sin tomar las precauciones necesarias y me enfermé… No presté atención a los síntomas y ahora es algo complejo de solucionar.
—Pero —Clemont no sabía qué hacer, sus manos temblorosas las llevó a los hombros de la mujer de cabellos color miel—, ¿qué haremos? ¿Qué harás?
—He decidido salir de viaje, voy a ir a buscar a Ash.
—¿Vas a contarle sobre tu enfermedad?
—No, voy a salir a buscarlo, si ya lo encontré una vez, puedo hacerlo otra vez.
—¿Y qué harás cuando lo encuentres?
—Asegurarme que esté conmigo hasta que muera.
—…—…—
—¿En qué piensas? —la voz de Ash, regresó a Clemont a la realidad.
—En nada en especial… —lo miró y luego acomodó sus lentes— Ash, ¿puedo hacerte una pregunta?
—Dime…
—¿Aún te culpas por la muerte de Serena?
—¿De quién más sería la culpa sino? —preguntó bajando el tono de voz, hasta casi parecer susurro— Ella estaba en la plenitud de su vida, y yo ni siquiera le presté la atención que requería incluso cuando me dijo que estaba embarazada.
—Pero estuviste con ella —trató de consolarlo.
—Tarde, si no hubiera dicho que me complicaba ser padre tan pronto, ella no hubiera estado tan decaída durante el embarazo… por eso yo…
Clemont lo observó triste y con mucho pesar… Si tan solo Ash supiera que el cuadro de Serena fue por su enfermedad y no por él… ¿qué pasaría? ¿Por qué el haber perdido el amor de su vida a manos de su mejor amigo, le prohibía a Clemont darle esa tranquilidad a Ash? Lo lamentaba mucho, pero no podía hablar.
—¡Pero tienes a Thiago! —exclamó Clemont tratando de dejar el tema a un lado— Debe estar gigante.
—Oh sí, nada como el padre a su edad, él si es alto —afirmó con una sonrisa.
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Misty había acabado de derrotar a todos los Pokémon de Thiago, y movía sus hombros en señal de relajo, estaba contenta, porque el pequeño retador, tenía garras, no las suficientes para derrotarla, pero estaba muy bien encaminado.
—Tengo que salir, así que te acompañaré al centro Pokémon, espérame un rato —le indicó por lo que Thiago, afirmó mientras observaba la pokébola de Bulbasaur; había perdido cuatro de cuatro, pero Misty era muy buena maestra y le había enseñado varios tips de batalla que él siempre pasaba por alto.
—Misty es la mejor —se dijo a si mismo guardando la pokébola.
—Cualquiera puede derrotar tu nivel tan bajo —Thiago se sorprendió y volteo a ver, molesto por el comentario.
—¡Tú! —exclamó al ver a Cindy frente a él— ¡La chica de ciudad Plateada! ¿Qué haces aquí?
—Aquí vivo —respondió cruzándose de brazos.
—¿Eres familiar de la líder?
—Podría decirse que sí —afirmó—, soy Cindy Oak —extendió su mano hacia el joven.
—¡Thiago Ketchum! —se presentó tomando la mano de la niña— ¿Oak? —la soltó curioso del apellido de la niña— ¿Tienes relación con el profesor Oak?
—¿Conoces a mi bis abuelo?
—¡Wow! —Thiago la rodeó mirándola de arriba abajo, emocionado— La bisnieta del profesor Oak, debe ser fantástico tener un abuelo tan sabio.
—Sí, es el mejor.
—Él me dio a mi Bulbasaur, ¿tienes Pokémon?
—Los tres que mi bis abuelo entrega —dijo con un poco de altanería característica de Gary.
—Increíble —Thiago volvió a extender su mano hacia ella—, voy a estar visitando el gimnasio, llevémonos bien —le pidió. Cindy dudosa, lo miró de reojo antes de tomar la mano.
—Bien, llevémonos bien.
Misty regresó luciendo un vestido lila corto, de mangas cortas acampanadas, se sorprendió al encontrar a Cindy y a Thiago interactuar con los Pokémon de la niña.
—Cindy, voy saliendo —le informó acomodándose con las manos el cabello que traía suelto— Daisy va a quedarse hasta que vuelva, buenas noches —se agachó a darle un beso en la cabeza que dejó a la pequeña paralizada en su lugar— ¡Vamos Thiago!
—De acuerdo, nos vemos Cindy —se despidió pero la niña solo alcanzó a pronunciar un «chao» estaba demasiado absorta en sus pensamientos como para reaccionar.
Observó como Misty se alejaba con Thiago colocándose una cartera cruzada del mismo tono que su vestido, se veía tan distinta, tan a la Misty que recordaba en sueños que su pequeño corazón se aceleró un poco.
—Quizás mi papá y Daisy tengan razón —dijo sonriendo— y pueda llevarme bien con Misty una vez más.
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—Y entonces éste es el centro Pokémon de la ciudad —le informó Misty dejando a Thiago frente al edificio de salud Pokémon.
—Genial, no está lejos de mi casa —comentó el niño.
—¿Dónde vives? —preguntó curiosa.
—En el Paradise Cerulean —le indicó hacia la derecha— está a dos cuadras de aquí —el semblante de Misty cambió totalmente ante el nombre del lugar— Supongo que lo conoce.
—Sí —afirmó—, el papá de Cindy tiene un departamento ahí, probablemente seas vecino con Cindy en estos días —le comentó tratando de sonreír.
—¡Genial! —festejó— Ella me cae muy bien —afirmó mientras Misty observaba la hora de su celular— Supongo que tiene que irse.
—Sí, se me está haciendo tarde, pero nos vemos en la semana.
—¡Ahí estaré!
Tras despedirse, Misty caminó las cuadras hacia el restaurante donde Clemont la esperaba para cenar y conocer a su apreciado amigo.
Llegó al lugar y sonrió, era su restaurante favorito de todo ciudad Celeste, incluso de la misma región de Kanto, con todo el ánimo, entró con una sonrisa y un camarero la llevo hacia la mesa, vio a Clemont quien rápidamente levantó la mano para saludarla, y de espaldas se encontraba el amigo de Clemont, ese que tanto quería presentarle, caminó hacia el encuentro y cuando éste volteó a verla. Ambos quedaron paralizados en su lugar.
—Ash —exclamó Misty.
—Misty —Ash sonrió al verla.
—¿Se conocen? —preguntó Clemont sorprendido, observando como aquellas miradas le respondían la pregunta.
