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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"

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Primera Publicación: 14 de Abril de 2016

Resubida: 28 de Enero de 2018

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Enredos del Destino

IV

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«Aquello tenía que ser una broma»

Pensaba la pequeña mientras a pasos apurados trataba de llegar a su destino esquivando a la gente que aparecía en su camino. Llegó agitada al gimnasio Pokémon y vio la peor escena de toda su vida. Ella, la mujer que la trajo a la vida, la misma mujer que la rechazaba por un accidente que ella no recordaba, estaba sonriéndole a otro hombre, a otra persona que no era su ex marido, que no era su papá.

Observó la escena hasta que aquel intruso de cabello rubio soltó la pregunta que la hizo explotar:

— ¡¿Misty quieres ser mi novia?!

—¡Nunca! —gritó antes de que su madre pudiera responder.

—Cindy… —susurró Misty tratando de acercársele, pero retrocedió.

—De todas las cosas feas que me han pasado, creo que esta debe ser la peor —le gritó, temblando por el sentimiento de rabia que tenía en su pequeño cuerpo.

—Hablemos por favor…

—¿Ahora quieres hablar? —preguntó incrédula, sonando hasta irónica— ¿Estás segura?

—Sí, mira… es que…

—No, no quiero hablar, estoy demasiado triste por lo que acabo de ver—tomó la pokébola de Charmander y lo llamó, éste no tardó en aparecer frente a ella.

—¡Cindy! —le advirtió Misty pero la niña la ignoró.

—¡Cortina de Humo! —el Pokémon atacó a Misty con una espesa cortina negra de humo, y tras regresarlo salió corriendo sin mirar a donde.

Cuando ya no sabía dónde estaba, detuvo el andar con pasos lentos, observó a su alrededor, sintiendo la brisa marina, el olor a mar y ahí, en el lugar favorito de su madre en la ciudad, se agachó y empezó a llorar, lloró todo lo que no había llorado desde que había llegado a ciudad Celeste hace dos semanas atrás.

Charmander, Squirtle y Bulbasaur salieron de sus pokébolas para protegerla al verla tan triste, ella solo abrazó a sus Pokémon y soltó aún más lágrimas. En eso Bulbasaur, le hizo percatar de la vibración de su bolso, aun hipando, abrió su bolso y tomó su teléfono. Solo su papá y Thiago lo tenían, y estaba segura que su papá no era. Abrió el dispositivo de llamadas y efectivamente, era Thiago.

«¡Cindy, ¿Dónde fuiste? Estamos preocupados con mi papá»

—Mi mamá me tiene cansada Thiago —le dijo tratando de aguantarse las lágrimas que querían volver a salir—, ¿por qué ella no me quiere? —y tras aquella pregunta volvió a llorar.

«Cielos, Cindy, no llores ¿Dónde estás?»

—En el Cabo Celeste —respondió entre sollozos.

«¿Voy por ti?»

—Por favor…

«Le aviso a mi papá y voy, no te muevas de ahí»

Y sin responder, bajó el teléfono para que sus Pokémon volvieran a abrazarla.

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El silencio reinaba en el departamento de Ash, Thiago hacía un par de minutos que había salido a buscar a Cindy, y Misty solo tenía la mirada en la nada sentada en el sillón. Ash la observaba, él que creía ser una persona con problemas, y que Misty lucía como una que no, ¡Qué distinta era la realidad! Se acercó con un té y lo dejó frente a ella sentándose en la mesa de centro.

—Así que esposa de Gary Oak —comentó cruzándose de brazos—. No lo puedo creer.

Misty lo miró de reojo, pero sabía que Ash solo lo hacía para alivianarle el peso que tenía encima. Nadie había podido hacerlo, incluso aunque Clemont sabía que Cindy era su hija, ella no había sido capaz de contarle nada más. Pero ahí estaba Ash junto a ella, una persona que apareció tal cual desapareció, y que ahora iba a saber cosas de su vida que solo ella y su ex marido sabían…

—Dejé de serlo hace tres años —le respondió tomando la taza de té—. Mi depresión tras la pérdida de nuestro segundo hijo, fue demasiado para nuestra relación… todo se quebró.

—¿Segundo hijo? —Ash se puso de pie ante la noticia pero luego volvió a sentarse— Debieron tener un matrimonio bastante bueno con Gary mientras estuvieron casados.

—Fuimos muy felices —admitió con una sonrisa apagada— Gary llegó al gimnasio Pokémon cuando yo tenía unos dieciocho años más o menos, el profesor Rowan lo mandó a investigar sobre el "Origen Acuático de los Pokémon" —contó haciendo comillas con su mano izquierda— y Tracey lo derivó conmigo.

—¿Tracey?

—Si —afirmó—, él le dijo que yo era la mejor opción como compañera de ese proyecto porque el estudio de los Pokémon de agua se transformó en mi pasatiempo después de convertirme en la líder de esta ciudad.

—…—…—

¿Gary Oak? —aquella sí que fue una sorpresa para la líder del gimnasio cuando se encontró con el nieto del profesor Oak en el Hall del lugar— ¿Qué haces aquí? —al verlo cargado con bolsas y libros, lo observó de pies a cabeza— ¿Vas a algún lado?

¡Vengo a estudiar contigo! —le dijo con una sonrisa enseñando las bolsas de libros— Tengo un trabajo del Origen Acuático de los Pokémon que hacer, y me dijeron que éste era el sitio indicado.

¿Conmigo?

Por supuesto Misty —dejó las bolsas en el suelo y levantó la mano derecha como si hiciera un juramento—, mi amistad rivalizada con Ash ya no está en medio de ambos, así que te prometo que seré un compañero de estudio digno de tu confianza. ¿Qué dices?

¿Qué eres un payaso? —respondió cruzándose de brazos.

Auch Misty —se quejó con la mano en su pecho—. Lastimas mi orgullo.

Me alegro —volvió a responder pero esta vez con una sonrisa más marcada en su rostro.

¿Estudias conmigo? —le pidió una vez más juntando las manos bajo su mejilla derecha y haciéndole ojitos— ¿Por favorcito? —aquello fue demasiado para Misty quien, riéndose a carcajadas, le mostró el camino hacia la sala de su casa.

¡Sígueme payaso!

—…—…—

—Tardamos en terminar ese proyecto, cerca de ocho meses. Ocho meses en donde convivimos, en donde nos reímos, comimos y terminamos viajando a Sinnoh juntos a entregarlo —Misty sonrió de lado al recordar todo eso— Cuando regresamos a Kanto, estábamos tan enamorados el uno del otro que nos casamos antes de cumplir veinte años.

—Casi al mismo tiempo que yo me convertí en padre y Serena me dejaba…

—Así que Thiago es tu hijo y eres padre soltero —comentó Misty bebiendo su té.

—Así fue —Ash apretó sus labios, y luego le dijo—, pero otro día hablamos de mí, ahora tú necesitas desahogarte…

—Gracias —le dijo antes de volver a meterse en la historia—. Pasamos dos años juntos hasta que llegó Cindy a nuestras vidas, te imaginaras que una hija a mí me cambió la vida. Estaba tan feliz, hacíamos todo juntas, la disfrutaba, salíamos, creo que era una madre tan presente, tan activa y tan preocupada que nunca entendí como fue que Cindy a los cuatro años tuvo ese accidente tan horrible frente a mis narices.

—¿Accidente?

—Si —movió la vista hacia abajo y luego la elevó tratando de no llorar por ese recuerdo—, el cabo Celeste es uno de mis lugares favoritos de la ciudad, ahí el atardecer se ve muy bonito. Cuando me enteré que esperaba un segundo hijo, empecé a llevar a Cindy a ese lugar para que no sintiera celos de su nuevo hermanito, solíamos ir casi todo los días, salíamos a caminar, descansábamos ahí comiendo algo rico y luego nos volvíamos al gimnasio a esperar a Gary… Y Mientras fui a botar la basura, Cindy vio a un Wingull posado en una roca en el río…

—…—…—

¡Cindy! —gritó la pelirroja al ver como su hija estaba sobre una roca tratando de agarrar al ave acuática que la observaba curiosamente— ¡Quédate quieta! —pero la niña estaba demasiado metida en la idea de atrapar a ese Pokémon que no escuchó a su mamá, tocó la pata del Wingull y éste Pokémon la atacó con su chorro de agua, lanzándola al rio— ¡Cindy! —actuando instintivamente, la pelirroja, saltó al rio por su hija antes de que éste terminara desembocando en el mar. La tomó, y sin poder evitarlo, chocó contra una roca en el agua, sintió un dolor intenso, pero alcanzó a salir del agua con la pequeña antes de perder el conocimiento.

—…—…—

Ash cubrió su boca con ambas manos tras acabar el relato, Misty sin embargo empezó a llorar, como nunca la había visto antes.

—Cuando desperté, estaba en el hospital de la ciudad, Gary estaba a mi lado con la mirada al piso, pensé que… —tomó aire— le había pasado algo a Cindy, pero al verlo negar, recordé el golpe en la espalda y no lo resistí. Aquella travesura de mi hija, por poco le cuesta la vida y se llevó consigo a su hermanito… Gary me abrazó llorando por la pérdida de nuestro hijo pero yo no me pude reponer…

Ash se acercó y la abrazó, ahí en su hombro lloró muchísimo.

—No me sentía bien conmigo misma, me culpaba por no haber sido capaz de proteger al hijo que llevaba en mi vientre y mucho menos a la hija que estaba cuidado… —Misty se aferró al cuello de Ash mientras intensificaba su llanto— Soy tan pésima madre que nunca más pude ver a mi hija a los ojos y abrazarla, no pude, nunca más, decirle cuanto la amo y cuanto le agradecía a la vida que no le haya pasado nada a ella. La pobre no puede ni llamarme mamá del miedo que me tiene, ¿Cómo me convertí en esto Ash? ¿Cómo?

—Ya Misty —le dijo acariciándole la espalda— Lo importante es que ya lo has admitido, que ya sabes cuál es tu error con la pequeña y lo que debes remediar.

—Sí, Clemont y Daisy me han dicho —se separó de Ash tratando de calmar sus lágrimas—, que quizás lo único que ella quiere es que la abrace y le diga que no fue su culpa y decirle que en verdad la amo.

—Y unas disculpas por demorarte tanto tiempo en decírselo —le agregó Ash sonriendo, Misty lo miró, y le afirmó— ¡Así me gusta, venga aquí! —le dijo volviéndola a abrazar— No eres una mala madre, no fue algo fácil lo que has vivido, y estoy seguro que tanto Gary como Cindy sufrieron tanto o peor que tú, al verte ahí sin poder hacer nada.

—Gracias Ash —le dijo Misty ya más calmada—, gracias.

—De nada Misty —respondió— Ya sabes, para eso estamos los amigos aunque nos desaparezcamos… —ante aquella mención Misty le dio un puñetazo en la espalda— ¡Auch! —la soltó para quejarse, pero la volvió a abrazar. No entendía muy bien por qué, pero tener a Misty así junto a él lo hacía sentir tranquilo.

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Thiago estaba sentado con Cindy viendo el atardecer en el cabo Celeste, los Pokémon de la bisnieta del profesor Oak estaban ya en sus pokébolas descansando, Cindy estaba abrazada a sus piernas flexionadas.

—Vino tu mamá a buscarte al departamento cuando iba saliendo —ante aquello Cindy lo miró sorprendida— Nunca me hubiera imaginado que tu mamá era Misty —Thiago acomodó sus manos en el pasto y se lanzó un poco hacia atrás—, aunque ahora entiendo porque te veías tan emocionada cuando ella te hacia algún cumplido, o lo celosa que te ponías cuando ella me felicitaba a mí…

—¿En serio ella dijo ser mi mamá? —aun parecía no creerle, por lo que el joven de ojos celestes, la miró fijamente.

—Misty llegó desesperada a mi casa, ahí se quedó conversando con mi papá —volvió a su posición anterior— Tu papá y mi papá fueron rivales, pero mi papá y tu mamá fueron amigos de viaje… ¿sabías eso?

—¿Ash es ese amigo que hizo posible que mis papás se conocieran? —ante la afirmación del chiquillo de Kalos, Cindy sonrió— Vaya, ahora sé porque tu papá me cae tan bien.

—¿Y por qué llegaste a este lugar? —la jovencita de ojos verdes, volvió a abrazarse a sus piernas.

—Aquí es donde la relación con mi mamá se destruyó —suspiró con pesadez— Aquí cuando tenía cuatro años, por querer atrapar a un Wingull, caí al rio y mi mamá en su intento de rescatarme perdió a mi hermanito… Lo recordé todo cuando llegué aquí tras pelear con ella…

—O sea qué, ¿hubieras tenido un hermano menor si no hubieras caído al río? —Cindy afirmó ocultando su rostro entre sus piernas— Bueno, quizás tu hermanito ahora está en algún lugar del cielo —le indicó señalando la primera estrella que se abrió paso en el firmamento— Ahí, en el mismo lugar donde está mi mamá cuidándome todos los días. El dio su vida para que tú vivas, igual que mi mamá hizo conmigo… —al ver que no decía nada, continuó— No estés triste, tienes que vivir bien, para que su sacrificio no sea un desperdicio. ¿Ok? —Cindy lo miró fijamente, y cuando Thiago quiso reaccionar, tenía a la niña abrazada a él— Oye Cindy —exclamó apenado.

—¡Ok Thiago, viviré muy bien por mi hermanito!

—Ya, suéltame y te llevo por un helado —le dijo y automáticamente fue liberado de los brazos de la niña.

—¡Yo quiero! —al verla tan de buen humor, sonrió de lado. Esperaba que así como él había calmado a Cindy, su papá haya hecho lo mismo con Misty.

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Con el helado acabado, los niños se encaminaron una vez más al edificio donde vivían, tomaron el ascensor hasta el piso diez, y se encaminaron hacia la puerta del departamento de los hombres Ketchum, entraron un tanto entre risas, por lo que Ash apareció rápidamente en la puerta para silenciarlo a los dos.

—¿Qué pasó papá? —preguntó Thiago quitándose los zapatos, y éste le enseñó el sillón donde Misty estaba durmiendo con Pikachu en su regazo.

—Misty… —susurró Cindy y tras quitarse los zapatos fue a su encuentro.

—Puedes llamarla mamá frente a nosotros —le dijo Ash colocando las manos en su cintura— Estaba pensando en despertarla para que fuera al gimnasio, pero ha llorado tanto que me dio pena.

—¿Mi mamá de verdad lloró? —Cindy miró a Ash y luego terminó por acercarse al sillón donde ésta dormía.

—Mucho —afirmó el moreno con su cabeza—, tanto que tuve que cambiarme de camisa pero sé que ahora van a poder arreglar todos sus problemas…

—¿De verdad Ash?

—Sí, confía en mí —le dijo con una sonrisa.

—¿Y ella se va a quedar a dormir ahí? —preguntó Thiago.

—Pensaba llevarla a mi cama, y yo dormir contigo —le respondió acercándose a su hijo para abrazarlo pero éste lo esquivo justo a tiempo.

—Thiago podría ir al frente conmigo —propuso Cindy acariciando la mejilla de su mamá — Mi papá tiene muchos libros de Pokémon que podrían interesarle y serle de ayuda ahora que inicie su viaje Pokémon en solitario.

—¿Y qué tal tú? —le preguntó Ash a Cindy atrapando a Thiago con su brazo por esquivarle el abrazo— ¿Esperas poder iniciar pronto tu viaje Pokémon?

—Me falta un año y meses para iniciar mi viaje Pokémon pero… no sé qué quiero hacer todavía —declaró con pesar— Además ya tengo a los tres iniciales de la región así que ni siquiera tengo esos nervios por no saber que Pokémon será mi inicial o si haré la mejor opción, lo único que sé es que no quiero competir en Kanto.

—¿Por qué no? —preguntó Ash un tanto indignado, liberando a Thiago— ¡Kanto es la mejor!

—Quizás le pasa como a mí —la defendió Thiago— Yo quiero recorrer primero Kanto, y luego ir a mi región a competir.

—¡Podrías llevarme a Kalos contigo! —exclamó emocionada— ¡¿Si?!

—Pobre hijo mío —le susurró entre dientes Ash a Thiago.

—¿Por qué pobre, papá?

—Yo tardé dos años en deshacerme de la madre cuando viajaba conmigo —dijo con una sonrisa.

Thiago no dijo nada, solo frunció los labios y le pidió a Cindy ir al frente por los libros, se despidieron de Ash y lo dejaron solo junto a Misty. Éste se acercó a la pelirroja, despertó a Pikachu antes de tomarla en brazos para llevarla a su habitación, la acostó en su cama y sonrió al verla tan tranquila después de lo que había pasado hace unas horas atrás. Le acomodó el flequillo y sin querer rosó su mejilla, aquel contacto actuó en él como una corriente eléctrica que le obligó a alejar los dedos de su rostro.

—Cálmate Ash… —se susurró saliendo de la habitación rápidamente para entrar en la de su hijo—. Cálmate.

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Ash casi no había podido dormir en toda la noche, algo le molestaba en el pecho y no lograba entender que era lo que sucedía. Acarició la cabeza del roedor eléctrico que dormía a su lado, y se levantó para preparar desayuno, seguramente los chicos no iban a tardar en volver por comida al departamento.

Escuchó un ruido en la cocina así que más deprisa salió de la habitación de su hijo, encontrándose con Misty que también se había asustado por la forma en que éste había entrado.

—¡Cielos Ash! —gruñó con la mano en el pecho— Vas a darme un infarto.

—Lo siento —dijo cambiando el semblante para acercarse a ésta que al parecer hacia el desayuno— ¿Qué estás preparando?

—Estoy haciendo hot cakes, ¿a Thiago le gustan? —preguntó curiosa, por lo que Ash afirmó yendo hacia el refrigerador por un vaso de jugo— Que bueno, es lo que mejor me sale.

—Pero —Ash volvió hacia la pelirroja y observó la bandeja de hot cakes, los cuales se veían muy oscuros—, ¿no están muy negros para ser Hot Cakes?

—Oye —protestó la pelirroja levantando el batidor y salpicando para todos lados la preparación— Son de chocolate, por eso son oscuros.

—Ah, ya —dijo Ash desesperado viendo el batidor y los lugares donde había saltado el batido— Pero deja de ensuciar…

—¡Si después limpio! —frunció el labio amagando con pegarle y siguió con los hot cakes.

—¿Y te sientes mejor? —preguntó parándose a su lado.

—Sí Ash, gracias —le sonrió y Ash volvió a experimentar esa sensación de nudo en la boca del estómago, incomodo se incorporó poniéndose del otro lado de la cocina americana— ¿A qué hora te vas a trabajar?

—Salgo un par de minutos antes de las nueve —miró el reloj que marcaba las «7:35»— Le doy desayuno a Thiago y después me voy.

—Oh ya veo —comentó Misty siguiendo con su labor pero en si estaba curiosa, desde que se había despertado, una parte de ella quería saber la historia de Ash, porque terminó viudo y con un hijo. Debió ser tan difícil para él.

—¿Por qué me miras como si te diera pena? —le preguntó de golpe, haciendo que la joven se percatara de que veía a Ash fijamente— No te compadezcas de mí, no sin saber mi historia —le dijo, tomando asiento frente a ella.

—¿Y por qué no me la cuentas? —dijo dejando el bowl en el lavabo en cuanto terminó de verter la mezcla en el sartén.

—Quizás hablemos eso cuando Thiago siga su viaje —le dijo con una sonrisa cruzándose de brazos—, porque ahora —antes de que terminara de hablar, se sintió el ruido de la puerta al desbloquearse y abrirse. Misty comprendió porque Ash no quería hablar, tanto Thiago como Cindy no tardaron en entrar al departamento.

—¡Si te digo que hay olor a los hot cakes de chocolate que hace Misty! —indicó Cindy hablando con Thiago sin percatarse que ambos padres de éstos los estaban observando.

—¡Pero si mi papá no hace hot cakes, se les queman! —le respondió Thiago cuando se encontró con su papá que lo observaba con el ceño fruncido y los brazos cruzados— Eh… ¡Hola pá!

—¿Cómo que se me queman los hot cakes? —preguntó causando que nervioso, Thiago empezara a mover la cabeza en busca de inspiración para la excusa— ¡No hay más hot cakes de desayuno para ti!

—¡Pero viejito lindo! —Thiago empezó a perseguir a Ash por la cocina y parte de la sala— ¡Pero a veces se te queman un poquito, ¿recuerdas la última vez?!

—Ah no sé, no sé —le dijo Ash negando con la mano derecha— Volviste a herir mi orgullo de padre, no se puede contigo… Eso pasa porque te has estado juntando mucho con Misty —la señaló desde la cocina, haciendo que los niños se dieran cuenta de la presencia femenina.

—¡¿Qué yo qué?! —protestó señalándose.

—¡Míralo, dos semanas contigo y ya está atacándome, a mí —se señaló ofendido, pero claramente tenía una sonrisa en sus labios— a su padre!

Cindy observaba la escena entre miedosa y expectante, ver a su mamá participar entre las bromas de Ash y Thiago como si hubieran convivido toda la vida, le dio un poco de envidia.

—¡Cindy! —la voz de Misty, hizo que la niña mirara a su madre— ¡Ven acá, defiende a tu madre de este par de dos!

—¡No si somos un par de tres! —Ash se le burló sacándole la lengua, como si fuera un niño pequeño causando que Cindy empezara a reír.

—Mamá —la llamó sin darse cuenta poniéndose al lado de Misty, cuando se percató cubrió su boca con la mano, pero la pelirroja negó con la cabeza y le sonrió.

—Eso soy Cindy, ahora —bajó un poco hacia su altura— ¡Protejamos los hot cakes de Ash y de Thiago!

—¡Si! —dijo emocionada.

Ambos bandos comenzaron una guerra entre dichos, que terminó con los cuatro tomando desayuno entre risas, sobre todo después de la imitaciones de Ash sobre Misty y su terror a los Pokémon insectos. Cindy era la que más se reía, Thiago la observaba contento, sentía que él había sido parte de esa enorme sonrisa que adornaba su rostro y esperaba que pudiera llevarse mejor con su mamá, en cuanto el siguiera el viaje por la región.

Una vez terminado el desayuno, Misty y Ash terminaron de acomodar el desastre que hicieron mientras los niños jugaban con Pikachu en la sala.

—Hace mucho tiempo que no me rio así —afirmó Ash terminando de secar las tazas.

—Yo igual —dijo Misty acomodando las sillas—, sobre todo estar con Cindy de esta forma, me alegró mucho.

—Eso es bueno, entonces —Ash dejó el paño y observó la hora «8:30»—, ¿te encargo a Thiago? Voy a ir a cambiarme para ir a la central Eléctrica.

—Sí, nosotros tres nos vamos luego al gimnasio para seguir entrenando.

—De acuerdo —se fue hacia su habitación, encontrándola totalmente patas para arriba, sonrió negando con la cabeza mientras levantaba las frazadas del suelo y las dejaba sobre la cama una vez más. Se colocó una polera negra, un jean azul y una chaqueta azul con detalles en negro. Salió de su cuarto, se despidió de todos y tras acordar con Misty ir a recoger a los niños en la noche mientras tomaba a Pikachu, se retiró.

—¿Qué es esta extraña atmosfera? —le preguntó Thiago a Cindy, quien observaba a su mamá terminar de guardar la loza.

—No sé, pero tengo la sensación que es la misma atmosfera que había en mi casa cuando mis papás estaban casados.

—¡Ya chicos! —Misty terminó de acomodar y se acercó a los dos— ¿Nos vamos?

—¡Si Misty! —el jovencillo se puso de pie—, déjame ir a ordenar mis cosas a mi habitación.

—Oh, bien —la pelirroja observó a su hija— entonces puedo ir al frente con Cindy un momento, me llamas después.

—De acuerdo —dijo Thiago ayudando a Cindy a ponerse de pie.

—¿Qué pasa mamá?

—Quiero hablar contigo —le tomó la mano y la llevó con ella al departamento de al frente.

Ahí estuvieron un par de segundo en silencio, la joven de cabellos castaño claro observaba a su madre expectante de lo que fuera a decirle, lo que no se imaginó nunca fue que se pusiera de rodillas y la abrazara. La estrechó en sus brazos dejando paralizada a la niña en su lugar.

—Lo siento —le susurró empezando a llorar—, lo siento tanto hija mía —acariciándole el pelo, siguió repitiéndole cuanto lo sentía— Lamento tanto todo lo que has vivido estos cuatro años —Cindy trató de aguantar lo más que pudo, pero también empezó a llorar abrazándose con fuerza a la espalda de su mamá— Todo estará bien ahora Cindy, vamos a recuperar ese tiempo perdido, ¿verdad?

—Si Mamá —le dijo entre sollozos—, te quiero mamá…

—Yo te amo hija —se separó de ella tomándola de los brazos—. Perdóname por haber sido tan mala madre…

—Si —afirmó—, claro que te perdono, si tú me perdonas a mí.

—Por supuesto —la volvió a abrazar—, te amo tanto, tanto Cindy.