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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"

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Primera Publicación: 14 de Abril de 2016

Resubida: 28 de Enero de 2018

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Enredos del Destino

V

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El viaje desde ciudad Celeste hacia la Central de Energía había sido en total silencio, Clemont no decía una sola palabra, estaba como metido en sus pensamientos y Ash se preguntaba si era por lo que había pasado el día anterior o bien, si tenía algún problema. Varias veces trató de preguntarle, pero se arrepintió antes de poder soltar palabra. Clemont estaba interesado en Misty, ¿debía decirle que él ya sabía todo?

Acarició la cabeza de Pikachu, optó por quedarse al margen. Ya vería Clemont si quería contarle o no.

Cuando llegaron a destino, Clemont se dignó a dirigirle la palabra de nueva cuenta.

— ¡Hoy empezaremos con la organización el proyecto! —le informó como el mismo ánimo de siempre, Ash sonrió. Al parecer solo eran maquinaciones de él. Volvió a sonreír y afirmó con la cabeza.

— ¡Bien Clemont, manos a la obra!

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Aquella sin dudas era una oficina de investigación, entre pilas de papeles por todos lados, había un hombre de cabellos castaños observando una carpeta mientras bebía una taza de café, la dejó para tomar otra y releerla antes de dejarla sobre la anterior.

—Bien, vamos muy bien —se dijo dándole un sorbo a la taza para dejarla a un lado. Se quitó los lentes que usaba ante tanta lectura y tras cruzar los dedos de ambas manos, extendió los brazos hacia arriba para estirarse. Relajó el cuello y los hombros antes de prestarle atención al Umbreon que dormía a su lado. Lo acarició con una sonrisa, había adelantado mucho de su proyecto de investigación y tras liberar su cabeza de fósiles y ruinas, su hija tardó segundos en ocupar todos sus pensamientos.

La llegada de Cindy, para él, había sido algo maravilloso. Era la extensión de los sentimientos que en algún tiempo lo ataron a una mujer fantástica, una mujer que amó hasta el último minuto en que se lo permitió, antes de que todo se fuera por la borda.

Aunque recordaba la cantidad de veces que Tracey le había insistido para que fuera con ella a estudiar, pese a que él siempre se negaba. ¿Cómo visitar a alguien con quien que apenas habías entablado conversación en todo ese tiempo? ¿Cómo auto invitarse a estudiar con alguien que era amiga de tu rival?

Nunca supo cómo se armó de valor para salir hacia ciudad Celeste, ni siquiera supo cómo la enfrentó cargando los libros y sus investigaciones.

Lo que sí recordaba perfectamente fue la sonrisa de Misty al momento de dejarlo participar de su vida, de su sonrisa y de su alegría cuando empezaron a salir, en el momento que le robó ese primer beso, y la energía y el amor que le entregó desde el momento en que se hicieron novios.

Había encontrado en Misty, cosas que nunca había imaginado: Encontró apoyo, complicidad, compañerismo, devoción; la menor de las hermanas sensaciones había demostrado ser una mujer capaz de enfrentar todo lo que se le ponía enfrente, una mujer que podía no solo ser líder de un gimnasio Pokémon, sino una persona muy inteligente a la hora de hablar sobre ellos.

Con el tiempo se dio cuenta que ella era la indicada para él, y solo ella.

Tras su matrimonio, la llegada de Cindy fue como la cereza de una torta perfecta en su vida, porque -sin dudas- había saboreado por muchos años el sabor de la felicidad. Hasta que aquel accidente que le costó la vida a su segundo hijo, a ese hijo varón que tanto deseaban tener con Misty, ese pequeño angelito que se sacrificó para que su hermana mayor pudiera vivir por muchos años más, le arrebató toda esa felicidad.

De pronto se encontró con una mujer fría, arisca, una persona que no quería ni siquiera compartir un abrazo con él pese a que antes era lo que más hacían. Una mujer tan encerrada en su depresión que no quería ni que su hija la llamara mamá. Trató de pedir ayuda, de encontrar la manera de salvar a su familia, pero no pudo hacer nada.

La única opción que encontró fue separarse de ella, separarse de esa mujer maravillosa que se había convertido en un ser completamente extraño. Le dolió mucho, incluso lloró tanto que ni él mismo podría creer verse en ese estado. Pero así había sido, porque, aunque la había amado demasiado, su prioridad -en ese momento- era su hija.

Cindy necesitaba salir de ese lugar antes que fuera absorbida por la tristeza y la depresión de su madre.

Tras la separación trató de que Misty volviera a acercarse a Cindy de a poco, en fechas importantes, en celebraciones, pero no había caso. La niña le tenía demasiado miedo y Misty no tenía la paciencia como para conseguir que se llevaran bien.

Había evitado que Misty se quedara con la niña más que un par de horas, pero esta vez, no sabía si fue por corazonada de padre o qué, tenía la fe y la esperanza de que madre e hija pudieran al fin volver a conectarse.

Sonrió y se levantó de la silla esperanzado. Tomó el teléfono y marcó hacia el gimnasio de ciudad Celeste, esperando poder hablar con Misty, porque si algo agradecía, es que pese a ser una pareja de divorciados, ambos habían podido conseguir continuar con una relación amistosa, podían conversar y se llevaban muy bien. Cuando ella quería responderle las llamadas…

Esperó porque contestaran y no tardó en aparecer frente a él, la líder del gimnasio con una sonrisa tan radiante que lo dejó aturdido. Por un momento, era como si la Misty de hace cuatro años atrás estuviera frente a él de nuevo.

«¡Gary!» exclamó moviendo su mano en la pantalla «¿Cómo estás?»

—Bi… bien —alcanzó a responder sin poder salir de su asombro— ¿Tú cómo está? ¿Cómo está Cindy?

«Yo muy bien y nuestra hija, está jugando con mis Pokémon en la piscina» respondió. Misty pudo leer la confusión en el rostro de Gary, sonrió ladeadamente y se acercó a la pantalla «Si Gary, dije nuestra hija» cerró los ojos con una afirmación «He logrado superar mi trauma, estamos tratando de llevarnos bien.»

— ¿De verdad? —si antes estaba esperanzado, ahora se sentía iluminado.

«Sí, ya volvió incluso a llamarme mamá» acotó con un movimiento de su dedo índice.

— ¿Qué milagro sucedió ahí? —exclamó.

«¿Recuerdas a Clemont, el hombre que conocí el año pasado mientras hacía mis terapias en ciudad Carmín?» tras una afirmación un tanto molesta de Gary, ésta continuó «Bueno, mi amigo» le dijo, haciendo que el castaño moviera las cejas como si no le creyera mucho «bueno, ayer se me declaró y...»

—¡¿Qué?! —había intentado tomárselo bien, pero aquella palabra salió de su boca instantáneamente, para su suerte, la pelirroja solo sonrió ocultando sus manos detrás de ella— Yo, este —carraspeó—, lo siento.

«No te preocupes» quizás no fueran nada actualmente, pero a Misty le seguía gustado esos gestos de él, lo miró un tanto melancólica y continuó con su relato «lo que sucedió fue que Cindy nos escuchó y se puso como loca así que la salí a perseguir y terminé en el departamento de Thiago, un entrenador principiante y...»

—Y terminaste encontrándote con Ash —completó cruzándose de brazos.

«Sí» afirmó extrañada «¿cómo lo supiste

—Thiago es hijo de Ash, no es un nombre que se escuche normalmente en esta región, además mi abuelo me comentó antes de salir de viaje, que Ash había regresado y le presentó a su hijo. Creo que mi abuelo le dio un Bulbasaur.

«Si» Misty todavía no salía de su asombro «Además Ash tiene el departamento vecino al tuyo...»

—Esto es el colmo —soltó dando un aplauso entre risas—, siempre Ash termina cerca mío...

«Bueno, y entonces» omitiendo los comentarios de Gary, Misty siguió «Thiago fue a hablar con Cindy y Ash se quedó hablando conmigo» bajó la mirada y frunció los labios pensando un poco en lo que iba a contarle a continuación «Fue raro Gary, hablar con Ash me sirvió mucho más que los dos años de terapia que estuve haciendo después de que nos separamos.»

—Ese Ash —protestó y acarició a Umbreon que se le apareció al lado—, ese mocoso tiene esa aura que hace que uno le cuente las cosas, aunque lo odie —Misty Sonrió— Pero, noto que te pasa algo más...

«Es que estaba pensando en que Ash al parecer ha sido padre soltero desde que ha tenido a Thiago y no se le ve acomplejado e incluso se ve tan infantil como siempre» bajó la mirada «En cambio yo…»

—No sé cómo estará Ash ahora, pero debe haber madurado mucho al criar un hijo solo —se señaló— He vivido tres años con Cindy y aunque no tuve que cambiar pañales fue agotador —declaró.

«Lo siento mucho Gary» susurró la líder.

—Descuida, igual lo disfruté—comentó para que se tranquilizara—, y a todo esto, ¿qué le vas a decir a Clemont?

«No lo sé» se cruzó de brazos muy dudosa «ahora que estoy en plan de llevarme bien con Cindy, no sé si...»

—¡Mamá! —la voz de Cindy llamó la atención de ambos, pero más del investigador que sintió una enorme emoción al escuchar esa palabra tan simple pero tan importante— ¡Thiago quiere continuar con la batalla, ¿qué haces?! —en eso miró la pantalla— ¡Papá! —exclamó emocionada, abrazándose a la cintura de Misty— ¡Papá, mira!

—Eso me estaba contando tu mamá, ¿Estás feliz?

«Mucho papá» afirmó «muy contenta

—Bueno, me alegro, las dejo que tengo que seguir con mi investigación.

«Y yo con el entrenamiento»—dijo Misty— «Estamos al habla Gary...»

«Adiós papá» se despidió Cindy agitando su mano frente a ella.

—Adiós a ambas —cuando Gary Oak cortó la comunicación se apoyó contra el respaldo de la silla con una sonrisa de satisfacción, su corazonada había estado en lo correcto. Misty y Cindy volvían a ser madre e hija después de cuatro años... Se levantó del asiento frente al teléfono y volvió hacia el escritorio donde entre muchos papeles sacó un Post-it de color verde con un número anotado en éste. Tomó su celular y marcó el número, tras ingresarlo, le envió un mensaje.

«Oye tú, aléjate de mí exesposa» envió, la respuesta no tardó en llegar.

«Exesposa... que linda palabra :)» negó con la cabeza y marcó en responder.

«El abuelo me dio tu número, quería agradecerte por lo de Misty y Cindy» le envió.

«Oh, veo que te enteraste, no te preocupes, ayudar es lo que mejor se me da. Misty está ayudando a Thiago, así que fue como un intercambio de favores.» recibió como respuesta.

«Ya que estás en ciudad Celeste y eres mi vecino de piso, te encargo a Cindy cuando esté en el departamento.»

«Eso ya lo hago, luego te mando los honorarios.» no pudo evitar reírse ante aquel comentario acompañados de un sticker de un monito blanco con símbolos de pesos en sus ojos.

«Voy a seguir trabajando. Chaito.»

«Y no te preocupes Gary, cuidaré a tu hija y mucho más a tu ex. Saluditos :) Ash.»

Con una carcajada guardó el celular, había cosas que nunca cambiarían entre ellos.

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Ash observaba su celular con los labios apretados para no reírse, contestaba y tras enviarle el último mensaje, no aguantó más y soltó la risa que estaba atorada en la garganta.

Clemont que estaba trazando unas líneas en el mapa de red eléctrica en el que estaban trabajando, lo observó curioso de que tenía a su amigo tan risueño.

— ¿Con quién hablas? —le preguntó, aunque más le interesaba saber si era Misty la causante de sus risas.

—Con Gary —respondió guardando su celular—, mi querido y eterno rival —vio a Ash hablar tan poéticamente del mencionado que iba a dejar el tema de lado, cuando le encajó la pieza en la cabeza.

—Por Gary, ¿te refieres a Gary Oak, el exmarido de Misty?

—Si —afirmó, sin mucha importancia, estaba por irse, cuando una frase de Clemont se lo prohibió— ¿Cómo dijiste? —se giró para verlo, incrédulo de su pregunta.

— ¿Tienes que estar tan involucrado con Misty? —repitió.

—Perdóname, pero a Gary lo conozco desde que éramos prácticamente bebés —le informó con un tono de voz que era totalmente desconocido para Clemont—, y Misty ya te lo he dicho, es una amiga, amiga que conozco desde que era un niño partiendo por primera vez en su aventura—insistió—. Discúlpame, pero no puedo hacer que no sean parte de mi vida, para que tú estés cómodo, te dije que no veo a Misty como una mujer, que solo la veo como mi amiga, y ahora como la Ex de un valioso amigo. Y si eso no te es suficiente, lo siento, no puedo hacer más por ti —y se giró—. Mejor voy a ir a ver como los Galvantulas están resistiendo el prototipo del experimento.

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El entrenamiento de Thiago había continuado, Fennekin se movía con gran rapidez en el campo de batalla esquivando los chorros de agua de Wooper. Misty sonrió y observó cómo Cindy veía concentradísima la batalla. Miró a Thiago y luego volvió a Cindy. Levantó la mano derecha y Wooper detuvo el ataque.

— ¿Eh? ¿Qué? —dijo sorprendido el niño de cabellos oscuros.

—Cindy... —la líder la llamó con un gesto de su mano para que se acercara, la niña saltó hacia la plataforma y se paró al lado de su madre.

— ¿Sí?

—Saca a Charmander —le pidió y ésta ordenó. En pocos segundos, en el campo de batallas había dos Pokémon de fuego. El joven aspirante a retador de la liga, la observaba curioso de lo que estuviera pasando por su cabeza, ya que su padre le había advertido de sus cambios de personalidades. En eso la vio saltar de la plataforma hacia afuera del campo de batalla— Bien Thiago, vas contra Cindy.

— ¿Qué? —exclamaron ambos niños sumamente sorprendidos.

—He decidido entrenarte también a ti Cindy —le dijo con una sonrisa—. Así cuando salgas de viaje tendrás un buen nivel...

— ¡Gracias Mamá! —dijo emocionada y miró a su Pokémon frente a ella que también lucía contento— ¡Prepárate Thiago, acabaré contigo!

— ¿Acabar conmigo? —los ojos celestes del niño brillaron por el desafío frente a él— ¡Eso lo veremos! ¡Verdad que no nos dejaremos Fennekin! —el Pokémon Zorro soltó un poco de fuego por la nariz.

— ¡Nosotros menos, verdad Charmy! —el lagarto de Cindy movió sus brazos en señal de entusiasmo.

—Muy bien, así me gusta —Misty sonrió ante la energía de ambos— ¡Empecemos!

— ¡Si! —afirmaron ambos niños elevando el brazo derecho.

—Entonces, Thiago, recuerda que tú tienes que controlar la velocidad de Fennekin, y tú, hija —observó a la castaña que esperaba ansiosa las palabras de su madre para comenzar— Ten presente que la cola de Charmander es su debilidad expuesta, tienes que atacar siempre evitando que el rival quede a disposición de esa área, ¿Entendieron? —tras una nueva afirmación, Misty sonrió— ¡Entonces, es hora de la batalla!

—¡Charmy usa ascuas! —el pequeño Pokémon lagarto de color naranja preparaba su ataque saltando en su lugar.

—¡Esquívalo Fennekin! —el Pokémon de Thiago saltó lejos esquivando el ataque fuego de Charmander— Bien, ¡Ahora usa hierba lazo!

—¡Ja! —Cindy movió su cabello— Conocemos eso, ¡Salta a la otra plataforma! — Charmander de un rápido movimiento saltó hacía la otra plataforma antes que las hierbas salieran del suelo enredándose entre ellas para desaparecer.

—¡Muy bien ambos! —Misty aplaudió feliz— Sus formas de esquivar los ataques son muy buenas —ambos chicos sonrieron agradeciendo—. Ahora continúen.

— ¡Fennekin arañazo! —la velocidad del Pokémon zorro pareció sorprender por un momento a la niña.

—Deja que se acerque —pero la sonrisa que se dibujó de golpe en el rostro de Cindy dejó a la expectativa no solo a su mamá, sino también a Thiago, quien no esperaba lo que venía a continuación — ¡Puño trueno!

— ¿Qué? —Thiago de verdad había sido impresionado al igual que Misty, quien no podía creer que su hija pudiera ordenar un ataque así tan rápido. Charmander con más velocidad que Fennekin se había movido hacía un lado mientras su puño brillaba cubierto por una luz amarilla que golpeó al Pokémon zorro mandándolo a volar fuera del área de combate, quedando debilitado.

— ¡Sí! — Cindy saltó feliz en la plataforma siendo imitada por su Pokémon, el cual se acercó para saltar a su lado— Sabía que el pasar tanto tiempo sola en casa leyendo los libros de papá, me ayudaría a aprender más sobre los Pokémon.

—Ay Arceus… —Misty negó moviendo su cabeza con la mano derecha en la frente, pero eso sí, con una enorme sonrisa—. Resulta que saliste tan cerebrito como tu bisabuelo y como tu papá, hija.

Thiago regresó a su Pokémon a la Pokébola y admitió que había subestimado a Cindy.

—Creo que si te dejaré viajar conmigo —declaró confundiendo a Misty, pues Cindy aún más emocionada saltó por las plataformas para llegar junto a Thiago—. Serás de gran ayuda...

— ¿Perdón? —Misty definitivamente no entendía nada.

—Ah —Cindy se movió para observar a su madre—, es que Thiago va a viajar por Kalos luego de participar en Kanto —le informó— Yo le dije que no quería competir aquí, que quería recorrer una región que no conocía así que...

—No creo que a tu padre le guste —comentó Misty elevando la mirada al techo del gimnasio, pero Cindy no estaba ni ahí, con esa victoria había conseguido tener un compañero a la hora de que saliera de casa en un año más y nada más le importaba.

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La tarde iba cayendo en la central de energías, Ash iba con Pikachu en su hombro derecho y las manos en los bolsillos cuando vio que Clemont se retiraba sin siquiera despedirse, ¿estaría enojado por lo que le dijo?

Adelantó unos pasos rápidamente, y se puso a su nivel, cuando lo vio, Clemont solo se sorprendió un poco y quitó la vista de su celular.

—¿Sucede algo? —preguntó para luego fruncir los labios.

—Estoy preocupado por Misty, ayer tuvo una pelea fea con Cindy —le comentó.

—Ahh —Ash acarició a Pikachu—, verdad que ayer Misty discutió con su hija —ante la palabra «hija», Clemont detuvo su andar, Ash adelantó un par de pasos antes de detenerse a mirarlo— ¿Qué?

—¿Cómo lo sabes?

—Thiago se convirtió en el mejor amigo de Cindy —le comentó moviendo ambos hombros—, Misty llegó a mi casa por Thiago, así que estuvimos conversando, ahora ya son amigas las dos —le informó con una sonrisa cerrando los ojos. No sabía porque razón la cara de desencajado de su amigo, le agradó. Así que acomodó la mochila que traía en su hombro izquierdo y se puso en camino una vez más— Bueno, nos vemos mañana.

Cuando Ash subió al transporte que lo acercaba a ciudad Celeste, se apoyó cruzado de brazos y con la mirada seria contra el asiento, sus pensamientos no estaban muy bien. ¿Por qué se sentía así?

El mismo le había dicho a Clemont que Misty no era más que una amiga para él, él mismo lo había reafirmado, ¿por qué parecía disfrutar cuando él sabía algo más que Clemont? ¿Por qué estaba brotando en él ese aspecto competitivo? Cerró los ojos acomodándose mejor en el asiento. No quería pensar en nada, las mujeres no tenían cabida en su vida. No. No después de que Serena había fallecido tras involucrarse con él. Apretó los ojos aún más fastidiado con sus pensamientos.

Solo esperaba llegar a casa, abrazar a su hijo y luego echarse a dormir hasta un nuevo día.

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La pelirroja de ojos verdes, había salido del gimnasio Pokémon por un par de minutos para despedir a su hermana mayor. Daisy estaba muy feliz de salir del gimnasio una vez más, tras ver como Misty estaba conversando, abrazando o incluso tomando en brazos a su hija como tiempo atrás. La alegría -sin dudas- había regresado a la mirada de la líder de la ciudad. Misty era nuevamente ella.

—Entonces, ahí te dejé todo anotado por cualquier cosa —le indicó. Lo que le gusta, lo que no, los cambio en algunas comidas que ha sufrido y todo eso —llevó la mano derecha a su mejilla—. Yo no sé qué hubiera sido de ustedes si la niña no tuviera una tía tan magnifica como yo…

—Ya… —susurró Misty poniendo sus ojos en blanco— Santa Daisy —le hizo una reverencia—, gracias por la paciencia concedida durante este tiempo.

—De nada, de nada —dijo moviendo su mano, para luego reírse—. Ya hermanita —se acercó a la menor del cuarteto y la abrazó—, no sé qué tanto tenga que ver que Ash haya vuelto, pero ahora que estás bien con Cindy, trata de ser feliz… —deslizo sus manos por la espalda de Misty de forma rápida— ¡Solo tienes treinta, estás en la plenitud de tu vida! No te quedes atorada… Si no es Clemont, puede ser Ash, si no regresa con Gary, que mal no la pasaban y tanto que te aguantó el pobre…

—¡Daisy! —avergonzada, se separó de ella de golpe— ¡Por todos los cielos! —la rubia solo se rio ante la cara de su hermana.

—Ya feíta, nos vemos pronto y para cosas buenas ojalá.

—Ojalá —susurró— Nos vemos Daisy.

Tras despedirse de su hermana, regresó hacia el interior del gimnasio Pokémon donde había mucho alboroto. Se apuró a entrar hacia el estadio, y ahí se encontró con Thiago y Cindy, entre jugando, entre compitiendo, con Froakie y Squirtle, pero ambos corrían por todo el lugar mandando ataques de sus compañeros acuáticos.

—¡¿Qué están haciendo?! —gritó, pero, aunque ambos la observaron algo espantados, poco y nada les duró el miedo, rápidamente siguieron atacándose. Ninguno quería dar el brazo a torcer— Cielos… —llevó ambas manos a la sien y se la masajeó—, paciencia Misty, paciencia —bajó las manos, las apretó y gritó— ¡¿Pueden dejar de hacer esto?!

En ese momento, Squirtle lanzó un chorro de agua, que Froakie contraatacó con burbujas, ambos ataques hicieron que el chorro de agua se desviara hacía Misty.

—¡Mamá! —exclamó Cindy aterrada.

—¡Misty! —Thiago cerró los ojos temerosos de la escena.

Pero segundos antes de que el ataque tocara a Misty, algo la tomó de la cintura y la hizo correr de un giro del trayecto del agua que se azotó contra la pared. Misty abrió los ojos, y se encontró con una sonrisa familiar y unos ojos cafés que la miraban un tanto preocupado.

—¿Estás bien? —le preguntó mirándola fijamente, solo alcanzó a afirmar con la cabeza, mientras éste la volvía a poner de pie. Estuvieron un par de segundos ahí, mirándose fijamente a los ojos, hasta que la voz de los niños los trajo a la realidad.

—¡Papá! —Thiago corrió al encuentro con su padre, pero se detuvo de golpe y con miedo ante la mirada de enojo del hombre. El niño solo colocó la mano en su nuca apenado. Cindy estaba en las mismas, con un tanto de miedo, se acercó a su mamá que aún no había dejado de mirar a Ash.

—¡Mamá! —susurró, Misty parpadeó un par de veces antes de ver a su hija— ¿estás bien?

—Si —afirmó y luego la observó—, si Ash no hubiera llegado a tiempo, no estaría bien —la regañó. Se acercó a ella y la abrazó para luego tomarla en brazos— Gracias Ash —le dijo con Cindy abrazada a su cuello—, estaría estampada contra la pared si no hubieras llegado a tiempo.

—Ya lo creo —dijo apretando los labios mientras veía a su hijo en señal de negación—, me disculpo en nombre de mi hijo —tomó la cabeza de Thiago e hizo que le diera una pequeña reverencia al igual que él.

—No te fijes, Cindy también estaba participando —respondió chocando sutilmente su cabeza con la de la pequeña que se escondía en su cuello— ¿Vienes por Thiago? Cindy se va a quedar conmigo esta noche en el gimnasio.

—Ah ok—soltó a su hijo y le sonrió—, vamos a irnos entonces, ve por tu mochila Thiago.

Éste fue hacia su mochila que estaba muy cerca de ahí, Ash y Misty mientras tanto solo se observaban, con una sonrisa que ninguno de los dos lograba descifrar.

—¿Nos vamos papá? —dijo Thiago colocándose la mochila.

—Sí —afirmó y tras despedirse de ambas mujeres salió del lugar con Thiago.

Una vez fuera Thiago se le colgó en el brazo a Ash con una sonrisa un tanto traviesa.

—¿Qué?

—¿Te gusta la mamá de Cindy?

—¿Ehh? —Ash chasqueó la lengua negando con la cabeza— ¿estás loco?

—Papá mentiroso —Thiago lo miró de arriba para abajo y siguió camino dejándolo atrás.

—¡Oye que no! —le dijo colocando las manos en su cintura— ¡Estás muy equivocado!

—A mí no me parecía eso —el joven de cabellos negros como la noche, elevó las manos hacia la altura de los hombros— ¿Qué tiene de malo?

—¿Puedes dejar de hablar tonteras? —le pidió— Yo a tu edad, solo veía Pokémon, respiraba Pokémon y vivía por los Pokémon.

—¡Si! —el niño empezó a caminar mirando hacia atrás para observar a su padre que parecía enojarse en cualquier momento— Pero al lado de ella…

Ash aspiró profundo y suspiró.

—Thiago, ella está "saliendo" —le indicó con los dedos como comillas— con tu tío Clemont.

—¿Qué? —se detuvo de golpe mirando a su papá— ¿De verdad?

—Lo comenté ayer, por eso Cindy se enojó, ¿no recuerdas?

—No presté atención, creo que estaba más preocupado por la reacción de Cindy —le dijo tomando de la mano a su papá— ¡Ánimo!

—¿Por qué? —preguntó moviendo la mano tomada y mirándolo curiosamente.

—No importa que decisión tomes con tu vida papá, yo siempre te apoyaré si eso te hace feliz.

—¡Ay que hijo más lindo tengo! —exclamó abrazando a su hijo— ¡Ven, llevemos tus Pokémon al centro Pokémon, recojamos a Pikachu y comamos fuera, yo invito!

—¡Genial!

Thiago se adelantó y Ash lo observó preocupado. No quería que las palabras de su hijo sobre Misty fueran ciertas, pero, tras observarse las manos, recordó esa especie de corriente eléctrica que lo recorrió cuando Misty estuvo en sus brazos. No sabía si era por estar todo el día trabajando full con Pikachu o qué demonios…

Lo que sí sabía es que debía ser cuidadoso. Muy cuidadoso.