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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"

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Primera Publicación: 21 de Abril de 2016

Resubida: 28 de Enero de 2018

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Enredos del Destino

VI

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La puerta se abrió iluminando de forma tenue el interior del departamento mostrando la sombra de un hombre que se quitó la mochila que cargaba en su espalda lanzándola sobre el sillón de mala gana, caminó por el lugar a oscuras tras cerrar la puerta. Llegó a la cocina, abrió el refrigerador, sacó una lata de cerveza, lo cerró y se fue hacia su habitación. Se dejó caer sentado a la cama y abrió la bebida alejándola de él.

Suspiró y bebió un sorbo.

Aquel día había sido una pesadilla para él, sobre todo por las contestaciones que había conseguido de parte de Ash. Él no era así, Ash tampoco.

¿Qué estaba pasando?

¿Tenían que seguir teniendo ese imán para conectarse siempre respecto a una sola mujer?

Él había sufrido mucho por Serena, la había amado como nunca pensó amar a una mujer, la acompañó y la apoyó en todo momento, momentos en que Ash no estaba, en momentos que Ash la dejaba de lado por su meta. Nunca pudo soportar que, de la noche a la mañana, Serena llegara contándole de su enfermedad y menos después, que llegara con un hijo de Ash.

La llegada de Thiago para Clemont fue horrible, fue ver como la mujer que quería, era feliz con otro, a la vez que su vida se iba a apagando lentamente. Siendo el amigo fiel que la acompañó a cada revisión, porque Ash no debía enterarse de su enfermedad, tuvo que ser el amigo que la cubría, el amigo que estaba ahí en los lugares en que Ash no podía estar.

Incluso llegó un momento en que la odió tanto como la amó. Fue cuando le dijo que se iba a casar con Ash luego de que Thiago naciera. El rubio no podía aceptar que siguiera pensando en vivir una vida normal cuando no le quedaba tiempo, se enrabió tanto al ver como a ella no le importaba dejar a su hijo recién nacido ni a un pobre hombre que no buscaba ser padre con semejante responsabilidad, que se lo gritó todo en la cara y fue la última vez que la vio con vida.

Luego de eso, ella murió al otro día.

La culpa y el arrepentimiento hicieron que le diera todo su apoyo a Ash, sobre todo cuando él se enfrentó a la realidad que ahora tenía:

Él no sabía cambiar pañales.

Él no sabía preparar un biberón.

Él no sabía que el bebé necesitaba muchas cosas.

Vio a Ash derrumbarse muchas veces, lo vio otras veces echado en el piso con las manos en la cabeza mientras Thiago lloraba sin parar. Y fue cuando Bonnie y su papá decidieron ayudarlo a cuidar al pequeño que Grace, la madre de Serena, intentó obtener la custodia de su nieto, al ver la irresponsabilidad del oriundo de Pueblo Paleta.

La guerra que se armó entre Grace y Delia por Thiago, no ayudó a Ash en lo absoluto, pero si algo caracterizaba al moreno era su terquedad y actitud para enfrentar todos los desafíos que se le ponían enfrente y lo consiguió.

Se convirtió en tan buen padre que ninguna pudo volver a comentar algo en contra de él.

Por ese lado, Clemont se sentía un tanto menos miserable.

Cuando Ash se instaló en ciudad Lumiose con Thiago definitivamente, Clemont decidió salir de la región para olvidar todo lo que sentía al ver los ojos celestes del pequeño tan iguales a los de Serena.

Viajó por varias regiones donde vivió varios años hasta que llegó a Kanto.

El Teniente Surge, lo había invitado a una experiencia eléctrica que no iba a olvidar.

Había oído muchas veces de las virtudes eléctricas de ciudad Kanto, una región que de ser la más anticuada del mundo, esa que parecía perdida en el tiempo, pasó a ser la capital de las energías renovables y capital de la electricidad en cooperación con los Pokémon.

Una tarde mientras revisaba uno de sus experimentos, Surge lo invitó al gimnasio Pokémon, no tenía muchas ganas pero la insistencia del hombre mayor, le ganó por cansancio.

Cuando llegó ahí, se encontró con una chica un tanto desalineada, la joven que jugaba con un Chinchou vestía de buzo y un poleron plomo, su cabello pelirrojo estaba atado con un rodete sostenido por un lápiz y sus ojos verdes se veían apagados.

Sintió en ese momento, que esa joven tenía tanto o más dolor que él encima.

Poco a poco, la fue conociendo ya que entrenaba con Chinchou en el gimnasio. Supo que era la líder del gimnasio de ciudad Celeste y que estaba en Ciudad Carmin por un tratamiento contra la depresión.

Era una mujer amable y aunque tenía un carácter bastante especial, él no pudo evitar sentirse atraído hacia ella.

Una tarde, salieron a caminar y llegaron a la playa de ciudad Carmin, ahí frente al mar, ella le contó que era divorciada y que tenía una hija que estaba cumpliendo siete años ese día.

Notó una tristeza muy grande en su mirada, en esos ojos que parecían el hermoso mar en un día de verano.

—Todo dolor es pasajero —le había dicho a la mujer que lo miró confundida—, todo lo malo pasa también —adelantó un paso hacia la arena y volteó a verla con una sonrisa— Ten fe que todos tus problemas se solucionaran, porque todos tienen solución mientras estás viva.

Ella sonrió y el corazón de Clemont se aceleró.

Ella tenía una sonrisa preciosa.

Pasaron varias semanas donde ellos se hicieron amigos, ella empezó a sonreír más y a demostrar más su aspecto.

Fue cuando ella llegó frente a él vistiendo una blusa amarilla con un short de mezclilla y su cabello atado en una coleta en alto que terminó por confirmarlo.

Se había enamorado de ella.

Pero la ilusión le duró poco, ella lo había citado para despedirse. Había terminado su tratamiento y debía volver a su hogar.

Él no lo dudo mucho, con ayuda de Surge, consiguió trabajo en la central de energía de la región que quedaba al éste de ciudad Celeste. Tenía que estar cerca de ella.

Ella no se le podía escapar como Serena.

Con el trabajo conseguido, se mudó a ciudad Celeste y había estado en todo momento para ella, ayudándola a retomar el control del gimnasio, invitándola a salir y cosas que hacen las parejas. Aunque nunca hubo un término entre ellos especifico aparte del de amigos.

Y cuando al fin decide jugársela con todo, no solo llega la hija que -de pronto- parece odiarlo, sino también regresa Ash a su vida y a la de Misty…

En ese momento se maldecía por haberlo invitado a participar de su proyecto.

Pero, ¿qué iba a saber él, que ambos se conocían? ¿Qué iba a saber él, esa conexión rara que ellos parecen tener?

Porque si algo había descubierto ese día, era que ahí había algo inconcluso que ni ellos sabían o tenían asimilado.

Se acabó la bebida y se lanzó hacia atrás.

Si no quería perder otra vez, tenía que empezar a moverse rápido. Porque Ash sin hacer nada, había conseguido más que él en todo ese tiempo.

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En cuanto llegó el sábado, Clemont se preparó mentalmente para ir a enfrentar a Misty y a Cindy, había oído de Ash que ambas estaban viviendo solas en el gimnasio Pokémon y tenía que aprovechar.

Llegó con un ramo de flores para la madre y un estuche de chocolates para la hija. Misty lo recibió bien, no tanto así Cindy, que con una sonrisa un tanto apagada tomó los chocolates y agradeció antes de irse a su habitación.

—¿No le caigo bien? —le preguntó a Misty mientras ella le servía una taza de café.

—No es eso —Misty le acercó la taza antes de servirse ella—, es que aún tiene la ilusión de que me reconcilie con su padre —corrió la silla y se sentó frente a Clemont— y con respecto a ello…

Clemont se la veía venir, los gestos, el titubeo, iba a rechazar su proposición.

—Misty —la detuvo—, yo sé que ahora debes querer estar más tiempo con Cindy y que ser mamá es tu prioridad, pero —la miró decidido— ¿no la pasamos bien juntos? ¿Por qué no me dejas intentar que Cindy me tome un poquito de confianza para que al menos me permita acercarme a ti? —la pelirroja dudó, pero él no le iba a dar oportunidad— ¡Anda! ¡Salgamos, disfrutemos y pasémosla bien como siempre pero ahora incluyamos a Cindy! ¿Qué me dices?

—De acuerdo —respondió soltando el aire por la nariz, Clemont la había convencido— Intentémoslo, pero no te garantizo nada.

—¡Gracias Misty!

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Ash salió de su habitación extendiendo sus brazos hacia arriba, había aprovechado el sábado para revisar un par de asuntos con los Pokémon eléctricos de la central de energía. Cuando Thiago tenía tres años y entró a su primera clase de jardín infantil, estudió sobre la relación de los Pokémon con el entorno humano, como aquellos seres maravillosos habían tenido que irse adaptando al mundo actual. Había sido un alumno ejemplo y su título lo consiguió con tal reconocimiento que nunca le faltaban consultorías, y era lo que había venido a realizar en el proyecto de Clemont.

Tras servirse un café, observó a su hijo pegado al teléfono recostado en el sillón, por el rostro serio algo estaba pasando, se quedó por ahí mirándolo hasta que se sentó de golpe para luego ponerse de pie.

—¿Van a salir? —preguntó por lo que Ash se fue acercando lentamente a Thiago— ¿Y tú quieres? Me imagino… —con su mano libre se rascó la nuca— ¿Qué podríamos hacer? Oh, ok… hasta entonces… —cortó la llamada y volvió a caer sentado en el sillón.

—¿Qué sucede hijo?

—Cindy va a participar de la cita de Clemont y de Misty de hoy —le contestó y automáticamente Ash estaba sentado en la mesa de centro frente a él.

—¿Sabes dónde es? —preguntó y Thiago afirmó. Ambos se quedaron en silencio, pensantes hasta que el chico de ojos celestes miró a su papá.

—¿Viejito, y si salimos a dar una vuelta? —le sugirió ampliando su sonrisa ladeada. Ash lo vio y sonrió también.

—¿Qué es lo que quieres hacer? —le preguntó cómplice.

—¡Quiero ir a la feria de la plaza central! —pidió.

—De acuerdo —Ash se golpeó el pecho con el puño cerrado—, soy un padre tan complaciente que te voy a cumplir tu deseo.

—¡Gracias papá!

Ambos tomaron una chaqueta y tras colocarse los zapatos salieron al centro de la ciudad, pasearon como si nada por la feria, hasta que escucharon la voz de Cindy tras ellos, la pequeña de cabellos castaños claros se acercó a Thiago con una enorme sonrisa, ninguno de los dos dijo nada, solo el chiquillo le guiñó el ojo derecho con una sonrisa.

—Vaya —exclamó Ash colocando las manos en sus bolsillos—, ¿paseando? —le preguntó a Misty y a Clemont que, tras mirarse, un tanto incomodos, afirmaron— Nosotros también, Thiago quería salir a tomar un helado…

—¡Yo Quiero también! —pidió Cindy parándose delante de Ash— ¿Puedes incluirme, Ash?

—Yo puedo comprártelo Cindy —le dijo Clemont adelantando un paso. Pero la niña puso sus manos frente a ella en señal de cruz.

—¡Mi papá compra esas copas gigantes! —exageró Thiago moviendo los brazos— ¡Comes hasta que ya no puedes más!

—¡Anda Ash! —insistió una vez más la castaña por lo que Ash con una sonrisa miró a la madre esperando objeción, al no encontrarla se llevó a los dos niños a comprar helado.

—Oye Misty —exclamó el moreno deteniéndose en su andar, giró y observó a la pelirroja— ¿Por qué no vienes y te compro uno de chocolate con almendras?

—¡Ya! —dijo, pero se detuvo apenas dio un paso, miró a Clemont y se arrepintió— No, mejor no, vayan ustedes…

—Ve —le dijo Clemont moviendo los hombros como si no fuera importante, su mirada se cruzó con la de Ash y la mantuvieron hasta que el hombre de ojos café le sonrió amistosamente. Misty le hizo una reverencia corta y adelantó rápido los pasos que la separaban de Ash.

—¡Espérame Ketchum! —gruñó la mujer.

—¡Pues apresúrate ex-Oak!

Clemont los vio hacerse gestos y reírse al momento que Misty lo alcanzó y caminaron tras sus respectivos hijos.

Suspiró y se giró. No estaba para aguantar cosas así en ese momento, quizás solo confiar en que Ash realmente solo la viera como amiga, como tanto le había afirmado.

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—No doy más —exclamó con ambas manos sobre su estómago, Thiago. El menor había comido hasta reventar frente al gesto reprobatorio de Cindy, que si bien estaba como si nada había comido más que su compañero.

—Eso te pasa por glotón —le respondió frunciendo el labio superior—, el helado se disfruta para poder comer mucho —le explicó acabando con la crema que quedaba en la copa.

—Te contestaría —dijo Thiago levantando el brazo derecho pero lo bajó rápidamente—, si tuviera fuerzas.

Ash y Misty observaban a los pequeños aún comiendo el resto de su copa helada.

—¡Que lastima que Clemont se haya regresado y no nos acompañara! —se lamentó Ash mirando a la pelirroja, aunque su hijo movió los ojos en señal de que no le creía nada.

—Después del desplante que le hizo —Misty observó a su hija raspar la crema y helado que quedaba en el fondo de la copa— cierta señorita como no.

—Lo siento —dijo terminando de comer, para luego limpiarse la boca y las manos—, algo en Clemont no me gusta, se nota que no es mala persona pero sus intenciones no me gustan.

—¿Y yo? —preguntó Ash señalándose.

—Tú me caes bien —afirmó—, aunque no sé tus intenciones todavía —tanto Misty como Thiago empezaron a reírse al unísono, causando que Ash mirara a su hijo con el cejo fruncido y luego desviara los ojos hacia Misty.

—¡Si es broma! —le dijo Misty golpeándole el hombro repetida veces— ¡Tranquilo!

—Claro —afirmó Cindy acercándose a Ash—, aunque si sigue comprándome estas copas —le dijo casi en secreto, como si fuera complicidad—, no veré sus intenciones…

—¿Qué tanto se hablan en secreto ustedes dos? —preguntó Misty tratando de saber que se traían, pero ambos se separaron con una sonrisa.

—¡Nada mamá! —dijo mirándose con el hombre a su lado— ¿Verdad Ash?

—Verdad Cindy —le dijo guiñándole el ojo.

—Ok —dijo no muy confiada, pero miró a Thiago antes de volver a ver a su antiguo amigo— Por cierto Ash, ya tenemos fecha para la revancha de Thiago.

—¿Ah sí?

—¡Si papá! —Thiago se recuperó un poco rápidamente— ¡El próximo sábado tendré al fin mi medalla cascada en una batalla doble!

—¡Quizás! —le corrigió la pelirroja.

—¡No! —negó Thiago con su cabeza— Fui entrenado por la mejor, no puedo fallar.

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El transcurso de la semana fue relativamente tranquilo, mientras que Clemont solo le hablaba a Ash de lo justo y necesario, y todo con respecto al proyecto en común. El rubio empezó a tener más contacto telefónico con Misty y conversaban de todo y nada hasta que la conversación mencionaba a alguno de los Ketchum y automáticamente la comunicación se terminaba. Thiago y Cindy seguían su entrenamiento a la espera del apreciado día.

Aquel día donde conseguiría una nueva medalla y podría retomar su viaje, esta vez solo.

Ese sábado, Thiago se levantó muy temprano en la mañana, los nervios poco y nada lo habían dejado conciliar el sueño en toda la noche. Estaba tan ansioso como el día en que su papá le informó que dejarían la región Kalos para visitar por primera vez la región Kanto. Esa región que vio crecer a su papá.

El moreno de ojos cafés, esperaba a su hijo con la mesa llena de ricos bocadillos para que desayunara y fuera a enfrentar el lugar con todas las energías, al igual que Froakie y Bulbasaur, los dos Pokémon que usaría para enfrentar a su maestra y mentora. Ash estaba muy agradecido por la ayuda que le había dado Misty a su hijo, puesto que el cambio en la actitud al enfrentar una batalla y la visión del mundo Pokémon había cambiado bastante, y para el lado más acertado.

Con los estómagos llenos, Thiago regresó a sus Pokémon a sus respectivas Pokébolas y se encaminó hacia el gimnasio de ciudad Celeste con su papá.

En el edificio rodeado de agua y cristales, fueron recibidos por la hija de la líder de gimnasio. Cindy que llevaba su larga cabellera atada en un moño alto, estaba muy emocionada por la batalla del día.

—¡¿Y dónde está tu mamá? —preguntó Ash por lo que Cindy guiñándoles el ojo, les pidió que la acompañara.

Ahí en el campo de batalla, la pelirroja estaba vistiendo su equipo de desafío compuesto por un top azul, cubierto por una chaqueta corta y una calza a la rodilla azul marino, sin dudas aquel conjunto dejó a Ash paralizado en su lugar.

—¡Bienvenido Thiago! —exclamó la líder levantando su brazo derecho, aquel movimiento hizo que su cabellera anaranjada amarrada en una cola alta se moviera al compás de su cuerpo.

—Papá cierra la boca —le dijo Thiago aguantándose la risa. Ash corrió la mirada de Misty hacia su hijo y le sonrió de manera irónica— ¡Gracias Misty! —Thiago adelantó unos pasos y saltó hacia la plataforma contraria a la de Misty— ¡Ha llegado el día!

—Así es —la líder dio dos aplausos a su lado derecho y dos Pokémon emergieron de la piscina. Ellos eran Spheal, el Pokémon foca bebé y Ducklett, el Pokémon pato que empezó a nadar rápidamente por enfrente de su entrenadora.

—¿Cuáles son esos Pokémon? —Thiago consultó en su Pokédex sorprendido, no eran Pokémon que hubiera visto antes.

—¿No pensaste que íbamos a luchar con los Pokémon que entrenaste? —cuando el joven dejó su dispositivo de información y observó a la mujer frente a él, ésta negaba con el dedo índice— Pues estabas equivocado… ¡Esta es tu verdadera prueba Thiago! —con el mismo dedo lo señaló— ¿Estás listo?

—¡No me esperaba esto, pero —tomó dos pokébolas— estoy listo para lo que venga! —y frente a él dejó libre a Froakie y Bulbasaur.

—Entonces —Misty sonrió— ¡Comienza!

—¡Froakie ataque rápido a Ducklett, Bulbasaur usa dulce aroma! —rápidamente los Pokémon de Thiago atacaron a sus oponentes, el Pokémon rana había podido golpear a Ducklett sin problemas al tiempo que, tanto el Pokémon pato como el Pokémon foca, se veían golpeados por el polvo color rosa de Bulbasaur— Si, eso bajara su evasión.

—¡Ducklett usa acua aro, Spheal entra al agua! —ambos Pokémon de la líder obedecieron sin rodeos, Spheal se había sumergido dentro de la piscina mientras Ducklett se rodeaba de un brilloso aro de agua— Comencemos.

—Oh, eso será malo para Thiago —comentó Ash, haciendo que Cindy quien estaba junto a él en las gradas, lo mirara confundida— Solo mira…

—¡Froakie busca a Spheal y usa tu destructor! —el Pokémon rana rápidamente había saltado al agua buscando al Pokémon foca.

—¡Golpe cuerpo! —ante el movimiento del brazo de Misty, solo se pudo ver como la pequeña rana salía volando para caer con fuerza contra la plataforma.

—¡No! —Thiago lo observaba preocupado— ¡Bulbasaur látigo cepa a Ducklett ahora!

—¡Esquívalo! — Ducklett no tardó en tomar vuelo esquivando el ataque— ¡Ataque ala! —a toda velocidad el Pokémon pato golpeó a Bulbasaur dejándolo un tanto débil mostrando como recuperaba energía gracias al aro de agua que lo envolvía sorprendiendo al niño.

—Eso es… —exclamó Cindy sorprendida.

—El efecto del Acua Aro —indicó Ash cruzándose de brazos— ¡Tú puedes Thiago! —exclamó.

—Ay no —Thiago observaba a sus Pokémon que, aunque se veían cansados, seguían de pie— Si Ducklett se recupera será difícil vencerlo, ¡Froakie al agua de nuevo y usa rayo burbuja! —su Pokémon le asintió entrando nuevamente al agua— ¡Bulbasaur usa derribo! —Bulbasaur igual acató la orden corriendo sobre las plataformas.

—No servirá —Misty negaba preocupando a Thiago— ¡Bola de hielo Spheal, Ducklett doble equipo!

Ducklett fue el primero en contrarrestar el ataque de Bulbasaur al crear varias copias y confundirlo mientras volvía a recuperar energías, Thiago se sorprendió al ver como su Pokémon hierba se preocupaba al no poder dar con la copia real de su oponente, mientras Froakie salía del agua solo moviendo su brazo izquierdo dolorido tras recibir el ataque de Spheal.

—¡Ataque ala! —el Pokémon pato golpeó de nueva cuenta con sus alas a Bulbasaur logrando que caiga cerca de su compañero sumamente herido.

—¡Arriba Bulbasaur! —Thiago se encontraba preocupado, ninguno de sus ataques parecía funcionar— Froakie está bien, ese ataque no debe ser muy fuerte —el Pokémon hierba habían logrado levantarse un tanto cansado mientras su Pokémon rana lo observaba de reojo sonriendo— Sigamos —le devolvió la sonrisa.

—¡Spheal usa otra vez tu bola de hielo! —el Pokémon foca rápidamente salió del agua posicionándose en su lugar soltando una bola de hielo un tanto más grande que golpeó a ambos oponentes dejándolos sumamente aturdidos.

—¿Qué pasa? —Thiago observaba a sus Pokémon aún más preocupado— Ese ataque no debería ser así.

—Verás Thiago —la voz de Misty logró llamar su atención— El ataque de bola de hielo aumenta en potencia conforme van pasando los turnos de ataque, cuantos más turnos más fuerte se vuelve, provocando que el golpe sea más efectivo y así puede confundir con eficacia al oponente —la sonrisa de la líder se amplió al ver como Thiago no sabía qué hacer, mientras observaba a sus Pokémon golpeados, pero ella había tomado la decisión de presionarlo para que así se volviera más fuerte— ¡Ahora terminemos con esto, Spheal bola de hielo una vez más! —el Pokémon redondo había comenzado a preparar su ataque acumulando hielo frente a su boca.

—¡Bulbasaur, Froakie! —Thiago los llamaba presionando sus manos y ojos con fuerza— ¡Reaccionen por favor! —les suplicó al ver que el ataque se demoraba en cargar— ¡Por favor!

—¡Ahora! — Spheal estaba a punto de soltar su ataque cuando el brillo que comenzó a cubrir a los Pokémon del chico llamó la atención de Misty— ¿Podría ser qué? —tanto ella como Thiago observaban expectantes.

—¡Están evolucionando! —Cindy emocionada se había puesto de pie.

—¡Increíble! —Thiago sonrió feliz, delante de él podía ver a sus dos nuevos Pokémon— ¡Frogadier e Ivysaur! —ambos giraron a ver a su entrenador felices.

—¡Muy bien Thiago! —Cindy gritó desde las gradas— ¡Acaba con mi mamá!

—¡De acuerdo! —le dijo haciendo el gesto de Ok con los dedos y miró a la líder frente a él.

—¡Gracias hija! —protestó Misty con las manos en la cintura— Muy bien Thiago, eso ha sido impresionante —sonrió poniéndose en alerta una vez más— pero eso no es suficiente, ¡Spheal prepara otra bola de hielo, Ducklett rayo burbuja! —ambos Pokémon combinaron su ataque lanzándolo a gran velocidad contra las nuevas evoluciones de Thiago.

—Bien aprendieron nuevos ataques, ¡Veamos qué tan fuertes son! —el chico esperó hasta que el Pokémon de Misty terminara de juntar el hielo frente a él y movió su mano derecha hecha puño hacía adelante— ¡Vamos amigos, hasta el final! —tras la frase, sus dos Pokémon no solo esquivaron el ataque de Spheal y Ducklett, destruyendo la enorme bola de hielo con ayuda de destructor y látigo cepa, sino que también golpearon con fuerza a ambos combinando las hojas navaja de Ivysaur y el Hidropulso de Frogadier dejando a los Pokémon de Misty fuera de combate con mucha rapidez— ¡Eso es, así se hace!— Thiago festejó esperando que ambos Pokémon llegaran a él para abrazarlos con fuerza entre risas.

—Ok, yo perdí —dijo con una sonrisa tranquila, regresó a ambos Pokémon a sus pokébolas y les susurró—. Para ser su primera batalla, Spheal, Ducklett fueron muy fuertes ambos, los felicito, ahora entrenaremos más.

Salieron de las plataformas y antes de que Ash pudiera abrazar a su hijo, Cindy de un salto se le colgó del cuello.

—¡Eso fue fantástico! —le dijo emocionada, omitiendo totalmente el feroz sonrojo que se le creó al joven de ojos celestes— ¡Me ha encantado verte pelear!

—Este… Cindy —trató de que lo soltara pero la chica no parecía tener ninguna intención.

—¡Cindy! —pidió Misty, bajando a la niña del cuello de Thiago— ¡Compórtate! —la niña frunció los labios— Discúlpala Thiago, tiene un tanto de impulsividad que no sé de donde la sacó —se disculpó apenada.

—No te preocupes Misty —Ash movió la mano antes de cruzar el brazo por los hombros de su hijo—, ese es el poder que tenemos los Ketchum…

—Ya, ok —la pelirroja ignoró las palabras del moreno, y miró a los niños— ¿Qué tal si pedimos unas pizzas para celebrar? —ambos exclamaron con emoción, pero la cara de Thiago cambió rápidamente— ¿Qué pasa?

—Misty, ¿no sé está olvidando de algo? —la líder de gimnasio movió su cabeza hacia ambos lados tratando de pensar que se estaba olvidando.

—¡Oh verdad! —dijo golpeando su palma derecha con el puño izquierdo— ¡La medalla!

—¡Pero Mamá! —exclamó Cindy sin poder creer que su madre se olvidara de algo tan importante— ¡Es que todo esto era por la medalla!

—Entiéndela Cindy —Ash soltó a Thiago para apoyar la mano en la espalda de la niña y agacharse un poco para susurrarle— la edad… pasa la cuenta —Misty no dijo nada, solo lo miró de reojo mientras buscaba en el bolsillo interno de su chaqueta la prenda de Thiago.

—Bien Thiago —acomodó la medalla Cascada entre sus dedos y se la entregó—, la medalla de este gimnasio es hecha a mano por quien te la está entregando —aquella información sorprendió tanto a Ash como a Thiago—, es un trabajo exhausto fabricarlas, darle forma al metal, pintarlas y barnizarlas para que se vean así de hermosas, es por eso que las defiendo muy bien. Hoy tú te la has ganado, con esfuerzo y dedicación… ¡Felicidades!

El chico de cabellos oscuros y ojos celeste tomó la medalla sumamente emocionado.

—¡Gracias Misty! —la miró con una enorme sonrisa— ¡Cuidaré muy bien de ella, y haré que te sientas orgulloso de cada medalla que vaya ganando!

—¿No debería hacerme orgulloso a mí? —preguntó Ash señalándose.

—Pero ella ha sido mi maestra —le respondió con un leve tono de burla.

Misty y Cindy solo se miraron entre ellas, y tomadas de la mano dejaron a los dos Ketchum conversar entre ellos.

—Iremos a pedir las pizzas —informó Misty antes de salir hacia el hall de entrada con una enorme sonrisa.