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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"
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Primera Publicación: 5 de Mayo de 2016
Resubida: 28 de Enero de 2018
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Enredos del Destino
VII
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La segunda medalla que había ganado brillaba en el estuche en forma de pokébola, sonrió deslizando las yemas de sus dedos derechos por la medalla en forma de gota. Vencer a Misty había sido toda una aventura provechosa y encantadora.
Aquel mes que compartió con ella entrenando había aprendido más que solo técnicas de batalla, había aprendido a amar a sus Pokémon, a verlos más como lo que son, compañeros de la vida y sin dudas, lo que más había valorado de ella, fue la forma tan amable y cariñosa con la que lo había tratado, casi como trataba a Cindy actualmente, como si él fuera uno más de su familia.
Admiraba a aquella mujer de cabellos anaranjados, y había disfrutado mucho de su compañía
Dejó el estuche en el bolsillo de su mochila y terminó de acomodarla antes de cerrar el cierre. Mañana partiría del lado de su papá, mañana él tomaría el rumbo de su vida dejando a su papá por primera vez en diez años. Se sentía un poco triste, un tanto melancólico pero lo que más le daba pena era dejarlo solo. Y no porque sentía que Ash no podía estar solo, más bien temía que su padre terminara solo.
A veces se sentía el causante de que su padre estuviera en ese estado, que no tuviera tiempo para salir o para conocer gente nueva. Y esperaba que ahora que iba a dejar el nido, pudiera volver a enfocarse un poco en él.
De todas formas, tenía una extraña corazonada con respecto a la mujer que antes había estado en sus pensamientos. La atmosfera que había entre ellos dos era tan cálida, que en cuanto se reunían los cuatro parecían una familia.
Sonrió de lado. Su papá necesitaba una buena mujer, y Misty sin dudas era su favorita y a pesar que a Cindy no le gustara la idea de que su madre tuviera pareja… solo tenía que convencerla.
Se acostó sobre la cama y observó un rato el techo blanco antes de tomar su móvil y activar el chat que tenía la cara de Cindy, pensó que quería decirle moviendo los labios y luego le envió.
«Estás durmiendo»
«Sí, contesto sonámbula» la respuesta de la chica lo hizo reír, y se sentó contra el respaldo para contestar.
«Oh, hola Cindy Sonámbula, quería pedirle un favor a la Cindy normal, ¿crees poder decírselo?»
«…Payaso…» la respuesta de la joven Oak hizo que volviera a reírse.
«Ya en serio, Cindy necesito que hablemos mañana antes de irme, ¿vendrán a desayunar?»
«¿Vendrán? ¿Te refieres a mi mamá y a mí?»
«Sí, quiero despedirme de ella antes de irme también.»
«¡Oye que es mi madre!» podría percibir la ira de Cindy en aquellas palabras, sonrió aún más.
«¿Vienen?»
«Ok… le diré a MI mamá que vayamos a despedirte» negó ante el Mi tan pronunciado y respondió una vez más antes de dejar el celular a un lado.
Mañana empezaría a recorrer los lugares que conoció su papá a su edad.
Con ese pensamiento en la cabeza, cerró los ojos y se dejó vencer por el sueño.
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El sol había empezado a esclarecer el cielo de ciudad Celeste cuando Ash salió del baño secándose el cabello, rebeldes gotas se filtraban por la toalla recorriéndole parte del cuello, se sentó en la cama con una mueca. Thiago lo abandonaría esa mañana, su hijo, su apreciado muchacho iba a volar del nido de una vez por todas y no sabía cómo sentirse. Bajó la toalla y mirando un punto en la nada sonrió de lado. La imagen de su madre le vino a la mente rápidamente, preguntándose qué sería de ella… ¿Alguna vez le perdonaría por no dejar que se haga cargo de su hijo?
Suspiró esperando que sí. Realmente extrañaba mucho a su madre y se le habían acabado las excusas para negársela a Thiago sobre todo ahora que estaban en Kanto.
Pero, ¿qué hacer? Definitivamente era su madre y la terquedad la característica que había heredado de ella. Ella no había aceptado la negativa a su ofrecimiento. Él había optado por esforzarse con las personas que lo apoyaban con su paternidad.
Él no quería dejar a su hijo abandonado. No, porque era suyo.
Sacudió la cabeza, secándose el cuello para ir a vestirse, tenía que preparar una buena comida para su hijo.
Estaba terminando de prenderse los botones de la camisa azul que llevaba puesta, cuando el timbre del departamento sonó. Alzó la ceja confundido, él realmente no esperaba visitas.
Salió de su habitación para abrir la puerta, cuando -como un rayo- vio pasar a su hijo a atender a los invitados. Caminó tras él al momento que éste abrió la puerta dejando ver a Misty y a Cindy que con una sonrisa respondieron al bienvenidas que su niño había exclamado. Ahí le quedó claro, él las había invitado.
—¡Misty! —Thiago le dio el paso para que entrara— Mi papá está ahí dentro, yo tengo algo que arreglar con Cindy —y antes que la pelirroja pudiera decir algo, Thiago tomó de la mano a Cindy y se quedaron fuera del departamento.
—¿Y eso? —preguntó está observando la puerta confundida, en sus manos traía una caja blanca.
—¿Qué trajiste de rico? —la voz de Ash la hizo moverse para observarlo.
—Algo para ti —le dijo extendiendo las manos y al ver la emoción del rostro del moreno completó, corriendo el paquete a un lado de ella—, obviamente no.
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Cindy ingresó al departamento de su padre sumamente confundida, se quitó los botines color marfil y su chaleco del mismo tono antes de sentarse en el sillón negro de la sala. Thiago se sentó frente a ella, en el sillón de un cuerpo.
—Habla Ketchum —le pidió acomodando el cuello blanco de su vestido rosa pálido—, ¿qué es lo que necesitas?
—Necesito que cuides a mi papá en mi ausencia —Cindy dejó de acomodarse el puño del vestido y lo miró sorprendida— Sí, ese es el favor que tengo que pedirte.
—No entiendo
—Mi papá no ha estado solo desde que entrenaba para participar en la Liga de Campeones hace más de once años —se lanzó un poco hacia delante apoyando los antebrazos sobre sus piernas, Cindy vio la preocupación en sus ojos celestes—. Dice que está bien, que no tendrá problemas o incluso que ahora va a poder hacer todo lo que no pudo en estos años pero no sé, tengo la sensación de que no es así.
—¿No crees que eso sea verdad?
—Créeme —le pidió Thiago—, conozco muy bien a ese hombre, es más sentimental de lo que tú piensas.
—Bueno —la chica se reacomodó en el sillón—, tú lo conoces mejor.
—Por eso es que necesito que por favor, aunque sea una vez a la semana velo, o comparte algo con él, ¿por favor?
—Ash me cae bien —colocó su dedo índice en el labio inferior—, no creo que sea muy difícil que compartamos algo de vez en cuando.
—¡Gracias Cindy! —Thiago se movió hasta sentarse al lado de la joven y tomarle de las manos— ¡Eso es muy significante para mí! —le dijo provocando un leve tono en las mejillas de la niña— ¡Te prometo que vendré de vez en cuando —le soltó las manos y continuó—, tengo que mostrarles mis nuevas medallas a Misty! —tras aquella frase, Cindy parpadeó varias veces antes de mirarlo de reojo.
—¡Qué es mi mamá! —le recordó.
—Lo sé —dijo sonriéndole.
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Al frente las cosas no estaban de mejor ánimo, Misty había abierto la caja dejando a relucir el brillante pastel de chocolate que tenía la leyenda «Buena Suerte en Tu Aventura» Ash estaba emocionado por el detalle, pero más le emocionaba el probar un trozo de aquel manjar, pero la pelirroja se paró frente al pastel y lo defendió extendiendo los brazos a ambos lados de su cuerpo.
—¡Ash Ketchum, compórtate como un hombre! —le pidió, pero se lamentó al siguiente segundo, el color marrón de los ojos del moreno frente a ella, pasaron de uno brilloso a uno oscuro y sus labios hicieron una sonrisa ladeada.
—No creo que sea buena idea que me empiece a comportar como un hombre en este momento —le susurró y aunque internamente estaba que se odiaba por aquello, no había podido resistir esa cercanía.
—Ash… —susurró nerviosa, pero el hombre rápidamente retrocedió. La puerta de entrada había sonado, y los niños no tardaron en entrar, encontrando al par separado y mirando para distintos lados. Sin darse cuento de nada, Thiago fue directamente hacia el pastel.
—¡Muchas Gracias Misty! —dijo al leer el cartel en él.
—Me alegro que te guste —dijo, aun un tanto incomoda mirando de reojo a Ash que estaba ahora con Pikachu y parecía enojado, al menos eso parecía indicar el ceño fruncido de éste. ¿Será por lo que hizo o por la interrumpida? Como sea, no quería averiguarlo. Sacudió su cabeza y empezó a preparar desayuno junto con los dos niños.
Los cuatro se sentaron a la mesa, compartiendo el pastel con una taza de chocolate caliente. Los menores estaban conversando de los diferentes Pokémon que Thiago podría conocer en la región y éste le contaba a Cindy de los Pokémon de Kalos.
Misty los observaba mientras comía pastel sumamente metida en la diversidad de Pokémon de Agua que comentaba Thiago, Ash observaba a los niños pero más veía a la mujer sentada junto a él. ¿Qué demonios le había pasado hace rato? ¿De verdad estuvo a punto de besar a Misty? ¿Él? ¡Por todos los cielos! Movió la cabeza y terminó de comer su pastel.
—¿Y tú Ash? —preguntó Misty al verlo perdido en sus pensamientos— ¿hoy no trabajas?
—No, me tomé esta semana completa en el trabajo —le indicó cortando un trozo de pastel con el tenedor—. Como solo soy consultor del proyecto de Clemont, no necesito ir todo el tiempo al menos que sea necesario —alzó el tenedor— Me pagan el mes completo así solo vaya dos días y quería pasar los últimos días de mi hijo en casa con él —y tras eso se llenó la boca con el pastel.
—¿De verdad? —Misty realmente no podía creerlo, así que dejó al padre por el hijo— ¿No está exagerando?
—No Misty —negó Thiago mirando a su papá— Mi papá es muy bueno en su trabajo, si vieras la cantidad de trabajo que tenía en Kalos —le indicó elevando su dedo índice derecho— Mi papá es muy respetado allá, por eso su abanico de referencias, trabajos y recomendaciones es muy amplio.
—No puedo creer que estemos hablando del mismo Ash —exclamó mirándolo, el mencionado no dijo nada, solo le dedicó una sonrisa a su hijo. Misty lo decidió en ese momento, tenía que saber más sobre la vida de Ash, de ese periodo de su vida en el que perdieron contacto. Además, era lo justo, él sabía todo de ella.
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Los cuatro se encaminaron a la hora de la despedida al límite de la ciudad, ahí donde solo había árboles, pasto y dos senderos. Thiago adelantó tres pasos y giró para quedar frente de Ash, de Misty y de Cindy quien había tomado la mano de su madre.
—Bueno, gracias por venir hasta aquí a despedirme —dijo Thiago con una enorme sonrisa—, papá cuídate mucho, y tú cuídalo, Pikachu —le pidió, y el moreno con su Pokémon afirmaron, ambos podían ver esas lágrimas queriendo escaparse de los ojos del padre. El niño miró a Cindy y le sonrió con complicidad— Cindy, mi encargo por favor.
—¡Por supuesto! —se soltó de su mamá para colocar la mano en su frente como orden de soldado captada.
—Y Misty —la pelirroja lo miró parpadeando, Thiago adelantó los pasos que lo separaban y tras pedirle disculpas a Cindy, la abrazó— ¿eh?
—¡Thiago! —gruñó Cindy.
—Muchas Gracias por todo Misty —le dijo dejándola un tanto paralizada en el lugar— ¡Gracias por tu esfuerzo y dedicación, siempre serás una mentora y una inspiración para mí! —se separó de ella y le dio una reverencia— Muchas Gracias y cuídense los tres —volteó hacia el camino y lanzó la pokébola de Fennekin para que lo acompañara a su lado el resto de la travesía.
Pikachu lo despedía moviendo su mano, y Ash no tardó en soltar las lágrimas que tenía acumulada en sus ojos alzando la mano en alto.
—¡Adiós Thiago, disfruta tus aventuras Pokémon!
Misty lo observó y sonrió. Luego miró a su pequeña que miraba a Ash expectante, pronto ella misma estaría viviendo esa escena en cuanto su pequeña hija decidiera salir en búsqueda de aventuras.
Cindy se soltó de Misty y se acercó a Ash con una sonrisa.
—¡No se preocupe Ash! —exclamó sacando de su bolsillo unos pañuelos desechables para entregárselos— ¡A Thiago le ira muy bien! ¡Ya lo verá, confié en lo que le digo!
Ante aquel gesto, el hombre de cabellos oscuros se agachó un poco hacia la pequeña tomando los pañuelos.
—¿Puedo confiar en ti? —le preguntó y la jovencita, hizo gala de todos sus dones Oak, se acomodó en su lugar y comentó con una sonrisa ladeada.
—¡Palabra de Oak!
Tras eso, Ash se paró en su lugar riéndose, secó su mirada y volvió a mirar a la niña.
—Gracias Cindy —le dijo— Gracias.
—Bueno —Misty tomó la mano de su hija— Nosotras nos vamos al gimnasio, que tengas buen día.
—Muy buenos días para ustedes también —dijo Ash antes de perder su mirada una vez más en el camino donde su hijo se alejaba conversando con Fennekin.
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El silencio de un departamento vacío era el diario vivir de Ash desde el momento en que su hijo dejó ciudad Celeste para enfrentarse a la aventura Pokémon, debía asumirlo, su hijo había creído y ahora era un entrenador más del mundo.
La depresión por la partida de su hijo le duró solo un día, al otro día tras bañarse y desayunar se volvió a incorporar a la Central Eléctrica con otra mirada hacia su vida. ¡Ahora tenía que avanzar!
Como el trabajo de Clemont iba bastante bien, Ash comenzó a recorrer la Central Eléctrica y anotando los detalles que le veía al lugar, así como el cansancio o el estrés que podría ver en varios Electrode. Con sus listas de ideas, se acercó al gerente del lugar y tras acomodar un par de cosas de la lista, la pusieron en marcha inmediatamente.
En solo una semana el nivel de producción de energía de la Central Eléctrica había mejorado su producción en un ciento por ciento. Ash estaba feliz, después de todo, no era uno de los mejores en su área por nada.
Y con respecto a Clemont, seguía tratándolo como si nada, pero no había puesto ni siquiera el más mínimo interés en tratar de reparar la amistad con el rubio; la partida de Thiago le había hecho repasar por varias cosas y percatarse de otras… Sobre todo esa actitud distante que Clemont había tenido desde que regresó a Kalos tras saber que Serena estaba embarazada.
Recordó sus caras, sus gestos. La ayuda que le dio casi sin mirarlo a la cara y como decidió salir de la región en cuanto él y su hijo se instalaron en ciudad Lumiose.
Tener tiempo libre, le había hecho detenerse a pensar en muchas cosas de ese tiempo de las que no se había percatado, pero si lo pensaba bien, si Clemont tenía algo en su contra o algo por el estilo no iba a averiguarlo en ese momento. Solo quería que el proyecto que ambos manejaban sobre Innovación Pokémon fuera un éxito, y tal vez, después de eso, cuando no perdiera nada por saber que tenía su amigo en contra, le preguntaría la razón.
Porque las actitudes del inventor durante esa semana lo habían llegado a un punto de rabia, que no sabía que iba a hacer para seguir tolerándolo.
Fue por eso que cuando llegó el día domingo se llevó una gran sorpresa.
Cindy y Misty se habían mudado al departamento de Gary. Cindy y Misty ahora eran sus vecinas.
La joven hija del investigador Pokémon Gary Oak, había tardado una semana en convencer a su mamá de que ocuparan el departamento de Paradise Cerulean para recuperar el tiempo perdido. Misty estaba bastante reacia a salir del gimnasio, de dejar el lugar y tener que caminar todos los días de ida y vuelta.
Pero una vez que aflojó, se dio cuenta que estar relajada del gimnasio, de verlo como su trabajo solamente, le permitía compartir el desayuno con su hija, el almuerzo, luego ir a entrenar un par de horas al gimnasio sumamente energizada y luego volver para cenar para acabar el día.
Sí, su hija había tenido una buena idea.
Aunque ella no sabía que aquel pedido iba con una doble intención, puesto que viviendo en ese departamento era más factible cumplir su promesa con Thiago. Ella cumpliría su encargo de cuidar a Ash al menos hasta que viera que el hombre de pueblo Paleta realmente estuviera bien.
La segunda noche que cenaron en el departamento, Cindy insistió de invitar a comer al vecino de enfrente para darle la noticia que ahora serían vecinos permanentes. Si bien, Misty estaba un tanto dudosa, no terminó por responder cuando la niña de cabellos castaños estaba tocándole la puerta a Ash, quien sorprendido por la noticia, observó a ambas mujeres de ojos verdes con una sonrisa.
Quizás su mente estaría más relajada si convivía un poco con otro ser de su misma especie.
Durante ese tiempo, el moreno empezó a analizar a Cindy, a veces era tan Gary y a la vez tan Misty, la niña era un perfecto complemento entre dos personas muy importantes para él, y el solo verla, le hacía frenar todos los extraños pensamientos que estaba sintiendo por la madre de la menor. Esos pensamientos que tenía que esfumar de su mente.
Cuando habló con Thiago, el joven estaba en ciudad Carmin y había derrotado a Surge gracias a Fennekin. Ash veía el brillo en los ojos del niño que vio crecer con una sonrisa ladeada, no podía negarlo, había hecho un buen trabajo con él.
—¿Y Cindy te ha visitado? —la pregunta del niño lo sacó de sus pensamientos para observar a su hijo quien parecía haber cometido algo indebido.
—¿Thiago? —le preguntó alzando la ceja derecha, el jovencito sacudió su cabellera oscura y tras fruncir los labios por un par de segundos, respondió.
—Es que le pedí a Cindy que te acompañara un poco ahora que ibas a estar solo —bajó la mirada—. Estaba preocupado porque la Dedenne no me ha llamado para saber si lo estaba cumpliendo o no.
—¿Dedenne? —repitió confundido.
—Cuando estaba en el gimnasio frente al Raichu de Surge, recordé lo revoltoso y escurridizo que es el Dedenne de la tía Bonnie —le sonrió— Y Cindy vino a mi mente en ese momento —Ash solo negó con la cabeza— Y bueno, eso…
—Cindy se mudó con Misty al departamento del frente —ante aquello Thiago se emocionó—, llevan casi dos semanas viviendo en el edificio, y nos hemos visto un par de veces, estoy muy ocupado con el trabajo.
—Ah, pero me alegro que al menos tengas personas para hablar y que éstas te respondan en tu idioma—ante el comentario de Thiago, Ash pudo leer el entrelineas, frunciendo el ceño—. Ok, ok… Ya, el centro Pokémon va a cerrar, así que tengo que irme a dormir, buenas noches papá.
—Buenas noches hijo.
Tras dejar el teléfono en su lugar, se levantó hacia la cocina, abrió el refrigerador, tomó una lata de refresco y se acercó al sillón para sentarse frente a la televisión, ver una pelicula un sábado en la noche debería ser una buena idea, ¿no?
Estaba haciendo zapping por los canales de películas cuando el timbre lo obligó a detenerse en un canal, dejó el control sobre la mesa de centro junto a la lata y se acercó a la puerta, cuando la abrió se sorprendió de ver a la mujer de cabellos pelirrojos frente a él. Tragó grueso tras percatarse del aire tímido que rodeaba a su amiga, quien ocultaba los brazos tras ella.
—Hola Misty —la saludó, corriéndose de la puerta para dejarla pasar.
—Hola Ash —respondió al saludo, entrando al lugar, para luego voltear a verlo—, ¿Y Pikachu?
—En el centro Pokémon —le informó, observándola— hoy le tocaba su chequeo general.
—Oh, ya veo… ¿cenaste?
—No —negó cerrando los ojos—, pensaba tirarme al sillón a ver una pelicula y luego ver si comía algo— Misty frunció el ceño— ¿Qué?
—He notado que desde que Thiago se ha ido has estado comiendo pésimo —lo regañó— Sé que da algo de flojera cocinar para uno, pero tienes que comer bien.
—Ya —Ash puso los ojos en blanco. La líder de gimnasio dio muchas vueltas por la sala ante la mirada curiosa del dueño del lugar, sabía que ella iba a algo pero no se animaba a decirlo— ¿Qué sucede Misty?
—¿Eh? Pues —se sentó en el sillón, sin mirar al moreno—, quería invitarte a cenar con nosotras —le dijo.
—Ah, ya veo —Ash se acercó y se apoyó contra el respaldo del sillón de un cuerpo cruzándose de brazos— ¿Cindy te lo pidió?
—¿Qué? —preguntó mirándolo.
—Thiago me contó, él y ella tramaron algo para que yo no me sienta solo —le contó, por la sorpresa en el rostro de su vieja amiga, ella no sabía nada— Así que no te preocupes Misty —le dijo con una sonrisa—. Voy a estar bien, no necesito que ninguna de las dos se preocupe por mí, de verdad.
—¿Y qué? —dijo la pelirroja poniéndose de pie— Vine a invitarte porque yo quise, no porque Cindy me lo encargó —le confesó—. Es sábado en la noche, hice una riquísima lasaña y me dije, le diré a Ash que venga a comer con nosotras y ¿tú te atreves a rechazarme?
—Yo… —Ash podía sentir el odio de ésta en su mirada, lo sabía, si tuviera rayos en sus ojos verdes, él ya estaría fulminado.
Ahí se quedaron en silencio por un par de minutos, hasta que la discusión que se llevaba a cabo en la televisión encendida ocupó todo el ambiente.
«Oye idiota! ¿Crees que vine hasta aquí buscándote sólo porque estaba preocupada por ti?»
«¿Que no fue sólo por eso?»
«Siempre supe que eras un idiota, pero ahora me doy cuenta que hasta un Slowpoke es más listo y vivo que tú» Misty escuchó tanta rabia en la voz de esa mujer, que desvió la mirada de su amigo para observar la pantalla «¡Vine por una cosa, pero tú realmente haces que me enfade tan rápido!»
«¡Te enfadas porque te gusta, si tanto te molesto deberías irte, ésta es mi casa!»
«¿Y qué si no quiero irme, vas a obligarme o algo?»
«¡Hare algo mejor!»
Acto siguiente las mejillas de la pelirroja se encendieron. Corrió la mirada avergonzada de la televisión donde los protagonistas tras besarse habían empezado sin tapujos a quitarse la ropa con desesperación.
Ash incomodo con la situación, rápidamente, se acercó al control remoto y apagó la televisión.
—Ok, vamos —le dijo adelantándose. Ella no dijo nada, simplemente lo siguió hacia el otro departamento.
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Cuando Misty abrió la puerta de su departamento, su hija apareció bastante enojada con su madre por haberse ido sin avisar, pero se quedó en silencio cuando vio al moreno tras ella.
—Fui a invitar a Ash —le indicó—. Pero él no se dejó convencer fácilmente.
—Ah —fue lo único que pudo decir. Observó a ambos adultos extrañada, ¿por qué sentía que algo les pasaba a esos dos? El ruido de su estómago la desconcentró. Primero comería y luego investigaría.
Ya sentados en la mesa, ambos disfrutaron de la comida que Misty había preparado, que para sorpresa de Ash, estaba todo más que delicioso. Con su plato vacío se quedó observándola conversar con Cindy, no había podido evitar pensar en aquella escena en el televisor. ¿Por qué por unas fracciones de segundos, la idea de ese hombre no se le hacía tan descabellada de realizar? ¿Por qué casi se lanza sobre ella, y terminó por optar ir contra el control remoto para apagar la fuente de ideas turbias? Frunció los labios, viéndola detenidamente. La Misty que recordaba de sus viajes ahora tenía la cara más alargada pero de todas formas no había perdido sus bonitas facciones y aunque su cuerpo estaba más estilizado por sus treinta años, él ahora era mucho más alto que ella. Sonrió mientras ella y Cindy se reía. ¿Cómo había podido vivir tanto tiempo sin volver a escuchar su risa?
En eso se tensó en su lugar, y se puso de pie instantáneamente.
—¿Ash? —preguntó Misty cortando la risa de golpe al ver a su amigo.
—¡Voy por el postre! —mintió rápidamente para salir de ese departamento. Las mujeres que quedaron ahí, solo se observaron confundidas. Porque era más que evidente que aquello no era verdad.
—Ash está muy raro —comentó Misty cruzándose de brazos.
—Quizás la ausencia de Thiago le está haciendo mal —comentó la niña un tanto preocupada—. Lastima, yo quería postre…
El apuro gobernó todo el cuerpo de Ash, que sin esperar que llegara el ascensor, decidió bajar los diez pisos por las escaleras. Rápidamente se hizo con uno, dos, tres pisos hasta que llegó al hall de entrada del edificio y salió hacia la ciudad.
Podía sentir el frio que hacía en las noches en aquella ciudad costera en las mejillas, pero poco y nada le importó. Avanzó por las calles hasta que llegó a un edificio de cuatro pisos, apretó los labios y subió las escaleras para llegar al piso número cuatro.
Tocó y tocó el timbre, impacientando al habitante del lugar que echando un par de maldiciones abrió la puerta. Cuando el rubio observó al moreno desesperado frente a él, se preocupó.
—¿Qué sucede Ash? —preguntó Clemont corriéndose de la puerta para que éste entrara, pero Ash negó con la cabeza, quedándose en el pasillo— Dime entonces…
—Perdóname —susurró bajando la cabeza y apretando los puños—, Clemont perdóname.
—¿Por qué? —aunque soltó aquella pregunta, temía conocer la respuesta de la misma.
—Sé que te dije que no significaba nada —elevó su mirada para hacerle frente— que solo éramos amigos de la infancia, pero no te estaba mintiendo a ti, me estaba mintiendo a mí mismo, me estaba engañando. Negándome a aceptar que aquellos sentimientos que habían quedado en algún rincón de mi corazón por quince años, ahora decidieron hacer su aparición con más fuerza que nunca.
—¿Y? —fue todo lo que Clemont pudo decirle.
—Y entonces —continuó Ash, volvió a apretar los puños y a bajar la mirada antes de volver a enfrentarlo—, no voy a detener lo que siento más tiempo—confesó— Dejaré que todo fluya, y si el destino es el que quiere que Misty esté conmigo —el tono ante aquella palabra irritó al rubio—, lo aceptaré gustoso, espero que lo comprendas Clemont—se giró para irse pero la voz de Clemont lo detuvo.
—Entonces, tendré que empezar a rezar por ella —Ash lo veía un tanto confundido—, digo, Serena murió tras enroscarse contigo, me imagino que, si a Misty se le ocurre hacer lo mismo, ¡Oh cielos! —tras acomodar sus lentes, metió las manos en los bolsillos de su chaqueta— Realmente voy a tener que rezar mucho para que Cindy no pierda a su mamá en tus manos como Thiago.
Ash apretó los puños, tenía muchas ganas de estrellarlo contra el rostro de esa persona, que él había considerado un ser muy valioso en su vida.
—Te desconozco Clemont —le dijo entre dientes—. En estos dos meses, la idea que tenía de ti como persona se ha desmoronado totalmente.
—Échale la culpa al destino —se acomodó los lentes con una sonrisa—, quien ha estado entretenido enredándonos en las mismas situaciones. Y sí me disculpas, iré a prender una vela e iniciar mis oraciones por el alma de Misty —y tras eso, cerró la puerta dejando a Ash sumamente petrificado en su lugar.
Había olvidado por un momento todo lo que la muerte de Serena había significado para él y su disque amigo se lo había recordado de la manera más cruel.
¿Sería que Misty también correría la misma suerte de Serena si ellos se involucraran? ¿Debía pelear por lo que sentía en ese momento o no?
El venir a decirle la verdad a Clemont había sido un grave error… Aspiró profundo regresando a su departamento para caer sobre su cama y dormir hasta que su cuerpo se lo permitiera...
Quizás se disculparía con Misty y Cindy otro día.
