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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"
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Primera Publicación: 19 de Mayo de 2016
Resubida: 28 de Enero de 2018
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Enredos del Destino
IX
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El sonido de una pequeña mesa al correrse inundó el ambiente del departamento. Misty sacudió sus manos antes de ponerlas en su cintura, observó orgullosa que toda la sala del departamento de Ash estuviera tal cual estaba acostumbrada a verla: brillante y limpia. Volteó hacia el dueño del lugar que con la mirada perdida en la nada terminaba de acomodar los almohadones en los sillones, frunció el ceño y los labios. Le había costado mucho asimilar todo lo que Ash le había contado y por eso se había puesto a limpiar para poder concentrarse bien, aunque esperaba que sus palabras lo hubieran ayudado un poco, estaba claro que su viejo amigo tenía mucho dolor en su interior y ella sentía que podía ayudarlo.
Se acercó a él y lo golpeó con su cuerpo.
—¡Oye! —protestó el moreno manteniendo el equilibrio— ¿Por qué haces eso?
—Te ves desanimado —le dio un palmazo en la espalda que lo lanzó hacia adelante— ¡Ánimo Ash! —el hombre se golpeaba el pecho para calmar la tos que la pelirroja le causó.
—¿Vas a irte ya? —le preguntó al ver que la sala estaba completamente acomodada.
—Sí, mañana tengo que levantarme temprano —le indicó— ¿Me acompañas a la puerta? —Ash la miró confundido y luego desvió la mirada hacia la puerta, no había más que un par de pasos hasta ella, suspiró y se acercó con Misty hasta la entrada, ahí, en cuanto la abrió, la pelirroja se elevó un poco con sus pies y tomó el rostro de Ash, éste se puso rojo de la vergüenza cuando junto sus frentes— No lo olvides —le dijo— tú eres Ash Ketchum, no eres ni un cobarde, ni un perdedor ni mucho menos un asesino. Grábatelo en la cabeza —la sonrisa que iluminó el rostro de Misty dejó a Ash al borde del desequilibrio. Ella lo soltó y se despidió con un gesto de su mano. Y él quedó ahí, sosteniéndose de la puerta para no caer producto de las exaltadas palpitaciones de su corazón.
Comprobando que estaba más enamorado de su amiga de lo que había admitido, ingresó a su departamento como pudo y se dirigió a su habitación donde cayó sobre la cama boca arriba, mirando el techo blanco de ésta, sonrió.
Un día que había empezado horrible había terminado sin dudas de una excelente manera.
…
Aquella mañana se despertó con más energías que nunca, a pesar de no estar Thiago en la casa, se sentía tranquilo.
Entró a bañarse y tras darse una ducha relajante, salió de éste para vestirse. La sonrisa no se le iba por nada en el mundo. Fue mientras abrochaba el botón del puño derecho que recordó porque estaba en ese estado.
La causa tenía un nombre y una personalidad bastante acogedora ahora que se había convertido en madre: Misty
No pudo evitar recordar como la pelirroja antes de irse a su departamento, lo había tomado del rostro, había juntado ambas frentes y con una sonrisa le había dicho las palabras que esperaba de la gente que lo rodeó durante esos once años.
« Tú eres Ash Ketchum, no eres ni un cobarde, ni un perdedor ni mucho menos un asesino. Grábatelo en la cabeza.»
Sonrió mientras abotonaba el otro puño.
Quería empezar a creerlo, quería empezar a reinventarse, a volver a ser el Ash que luchaba por sus metas e ideales, siempre hacia adelante, siempre con la frente en alto.
Salió hacia la sala y mientras calentaba agua, se sentó en la mesa con su portátil, entró a internet y revisó su página de internet. Como consultor Pokémon, tenía varias solicitudes de consultorías en la región y teniendo trabajo, podía terminar con lo de la central de energía cuanto antes. Creía que dejar de tener contacto con Clemont, por un tiempo, le haría un bien a ambos.
Se preparó para ir a trabajar, y cuando salió del departamento se encontró con sus vecinas que también salían del suyo.
—Buenos días —saludó a ambas mujeres.
—Buenos días Ash —lo saludó Cindy con una enorme sonrisa.
—Buenos días —dijo Misty, sin mirarlo directamente— ¿Vas a trabajar? —le preguntó caminando hacia el ascensor.
—En realidad —comentó tocando el botón para llamar al ascensor—, voy camino a renunciar.
—¿Qué?
—Sí —afirmó—. Mi trabajo con Clemont está a punto de terminar, voy a tratar de dejar mis últimos informes y detalles, y daré mi trabajo con él por terminado.
—Pero, pensé que aún le quedaban cosas por hacer —cuando Misty lo miró vio algo raro en el moreno, si bien no podía distinguir qué, sabía que por el brillo que tenía en sus ojos cafés era algo bueno.
—¿Y qué harás si no trabajas? —preguntó Cindy tomándole la mano de su mamá al entrar al ascensor.
—Podría cobrarle a tu papá por cuidarte —bromeó. Misty lo miró de reojo y recordó lo de su asesoría.
—Oye, ¿y haces consultorías a gimnasios Pokémon?
Ash la miró extrañado por un par de segundos antes de responder.
—Sí —afirmó—, no he trabajado en gimnasios Pokémon, pero si estoy facultado para realizar análisis de gimnasios Pokémon, ¿Por qué? —preguntó.
—Ah —dijo la pelirroja cuando el ascensor abrió las puertas hacia el hall de entrada—, entonces luego pasa por el gimnasio —le pidió— Quizás tenga un trabajo para ti en el lugar.
Y tras esas palabras, se despidió con una pequeña reverencia. Cindy se despidió con una sonrisa de él, dejándolo ahí parado, sintiéndose extraño. ¿Misty le estaba ofreciendo trabajo? ¿A él?
Sí que eran unos días locos aquellos. Salió del edificio y observó el cielo con una sonrisa, tenía que ir a buscar a su amigo amarillo antes de ponerse en camino al trabajo.
…
Cuando llegó a la central de Energía, Clemont estaba trabajando en un robot, Ash lo miró con una mueca, en otro tiempo se emocionaría mucho por aquel invento, pero ahora solo se acercó a él guardando su emoción dentro.
—Clemont —lo llamó parándose al lado de donde él estaba sentado.
—Ash —dijo sin mirarlo, terminó de ajustar un tornillo y se movió hacia la derecha para tomar una carpeta—, esto es lo que tengo para ti, para esta semana.
—Con respecto a eso —Ash tomó la carpeta y la ojeó rápidamente—, ¿en cuánto tiempo crees que pueda liberarnos de esto? —ante la pregunta, Clemont se dignó a verlo sorprendido—. El ambiente entre nosotros no es el mejor, y la verdad no quiero seguir trabajando en esto —movió la mano frente a él—, es desagradable.
—Tres semanas —le dijo antes de volver a dedicarse a su robot—, en tres semanas necesito tu firma para que me entreguen las patentes del proyecto —le informó—. En tres semanas, puedes irte.
—No dije que me iba —respondió aun mirando la carpeta—, solo ya no quiero trabajar contigo —y sin esperar respuesta de Clemont se fue hacia la pequeña oficina que tenía para trabajar en aquella carpeta.
El rubio de lentes quedó ahí, apretando la llave inglesa en su mano derecha con rabia, ¿por qué habían tenido que llegar a ese punto? Sacudió la cabeza y siguió trabajando en el robot.
…
La semana pasó lenta y aburrida para Ash, la carpeta que Clemont le había encomendado no tardó más de tres días en corregirla y pasarla a limpio por lo que el resto de la semana se la pasó más re agendando citas de consultorías para cuando se acabara el tiempo junto a Clemont en la central, que trabajando.
Cuando el día sábado llegó nuevamente, el toqueteo insistente del timbre lo hizo dejar la comodidad del sillón para atender a alguna de sus vecinas, solo ellas tocaban así.
Tras abrir la puerta se encontró con Cindy que con una sonrisa lo esperaba.
—¡Ash! —exclamó al verlo— Mi mamá quiere saber si puedes ir hoy con nosotras al gimnasio Pokémon para que veas los acuarios, es el sector que le pidieron reacomodar por la incorporación de nuevos Pokémon.
—Pues —se rascó la barbilla pensante—, la verdad aparte de estar echado en el sillón no tengo nada más productivo que hacer. ¿A qué hora?
—Oh —soltó Cindy ante la afirmación del moreno, por lo que tras pensarlo un poco le respondió— Nosotras nos vamos al gimnasio en una hora más, ¿te parece ir con nosotras?
—De acuerdo —afirmó y la niña rápidamente cruzó los pasos que separaban ambas puertas e ingresó al departamento de su padre, moviendo las manos en señal de despedida. Ash se quedó mirando la puerta con el «10-1» y sonrió de lado.
¿Realmente iba a trabajar para Misty? Eso era algo que nunca se había imaginado. Ingresó al departamento y se cambió el buzo que llevaba puesto por un jean azul oscuro y una camisa azul de pequeñas líneas verticales en tono celeste. Echó su portátil en su mochila, un par de cuadernos y siguió viendo la televisión en espera de sus vecinas.
…
Las instalaciones del gimnasio Pokémon de ciudad Celeste había cambiado muchísimo en los años que habían pasado, se notaba que contaban con la última tecnología en todo el lugar. Misty guio a Ash hacia el área de los acuarios, aquellas vitrinas que enseñaban sus Pokémon era el área que Misty quería renovar.
—Verás Ash —le dijo Misty—. Desde que fue actualizado todo este lugar, he conseguido seis Pokémon nuevos, por lo que no sé si deberíamos hacer una extensión o bien, tratar de buscar una nueva forma de exhibir a los Pokémon en el acuario.
Ash observó todo el lugar, tomando fotos con una pequeña cámara que tenía en sus manos.
—¿Cuándo fue la última vez que hicieron remodelación en los acuarios? —le preguntó. Vio que Misty se detenía y se apoyaba contra la escalera que usaba para darle de comer a los Pokémon.
—Pues Gary hizo un cambio grande en los acuarios antes de que nos divorciáramos —le informó cruzándose de brazos—, en sus intentos de reconciliación, pensó que iba a poder ayudarme esto, pero no lo logró —se lamentó.
—Misty —Ash bajó la cámara y se la quedó mirando—, ¿lamentas haberte separado de Gary? —apretó los labios cuando ella le regresó la mirada— ¿Aún lo amas?
—Pues —llevó la mano derecha a su cuello inquieta—, ¿quién no lamenta una separación? —respondió y negó con la cabeza— Amé mucho a Gary, no te voy a decir que no, pero actualmente solo lo veo como un amigo querido, no sé —movió los hombros antes de volver a cruzarse de brazos—. No creo que sea posible una reconciliación entre nosotros, lo hice sufrir mucho, no podría estar otra vez a su lado sabiendo eso —bajó la mirada pensante— Estoy en un punto donde deseo de corazón que Gary encuentre una persona que lo sepa cuidar y valorar más que yo, porque se lo merece.
—¿Y tú? —preguntó, pero luego se quiso morder la lengua por su atrevimiento.
—¿Yo qué? —le devolvió la pregunta arqueando la ceja derecha.
—No sé, digo, por algo sales con Clemont —dijo algo dubitativo causando una sonrisa ladeada en Misty— ¿Piensas reanudar tu vida sentimental?
—Sí y no —respondió haciendo que Ash se acercara sin darse cuenta un paso hacia ella confundido—. No salgo con Clemont con otras intenciones más que la de amigos, él lo sabe muy bien.
—Oh —exclamó Ash simplemente observando los ojos verdes de su amiga que empezaron a atraerlo como imanes.
—Y sí —afirmó mirándolo fijamente—, no estoy cerrada al amor en esta etapa de mi vida Ash, soy joven, tengo treinta años y toda una vida por vivir aún, ¿no lo crees? —preguntó moviéndose un poco hacia adelante.
—Sí lo creo —susurró ahí, casi al borde del roce de sus labios. Pero cuando la pelirroja empezó a cerrar los ojos para dejarse llevar, la voz de su hija los hizo separarse de golpe.
—¡Ash! —la niña bajó las escaleras hacia los acuarios gritando el nombre del hombre que sonrió de lado moviendo los hombros resignado.
—¿Qué Cindy? —preguntó, cuando la niña llegó hasta ellos, observó a su madre que staba perdida entre sus pensamientos, como si estuviera regañándose internamente pero Ash movió la mano frente los ojos verdes de Cindy para que siguiera hablando.
—¿Eh? ¡Ah! —exclamó mostrándole su teléfono— ¡Mira! —le pidió, Ash observó que la pequeña estaba teniendo una conversación con su hijo— ¡Thiago me dijo que iba a volver para su cumpleaños! —le informó a Ash.
—Sí —Ash sonrió cruzándose de brazos— Thiago está de cumpleaños en tres sábados más —tras sus palabras Cindy se emocionó— Estará aquí entonces creo que en dos semanas más o menos, siempre planificamos los cumpleaños juntos.
—¿Y sí yo te ayudo a hacerle una fiesta sorpresa? —preguntó la chica de cabellos castaños dando aplausos consecutivos. La emoción era latente y eso a él le conmovió.
—¿Quieres ayudarme, de verdad?
—¡Si! —indicó Cindy elevando su dedo índice— Thiago es mi primer amigo y una persona que me ayudó mucho —colocó las manos tras ella y sonrió—. Le estoy muy agradecida por todo.
En eso, la niña volvió a prestarle atención a su mamá que aún parecía perdida en alguna dimensión alterna, observó que tenía las mejillas un tanto coloradas y luego desvió la mirada hacia Ash, él la miraba con un brillo extraño en los ojos. Tomó su celular y envió un mensaje a su amigo, antes de despedirse de ambos y regresar a donde estaba.
La respuesta de Thiago no tardó en llegar
«Te lo dije, estaba seguro que a mi papá le gusta tu mamá, pero no lo odies por eso.»
Cindy se frenó en la escalera y observó como Ash revisaba las fotos que había tomado desde su cámara mientras Misty ahora miraba el agua de los acuarios.
«No odio a tu papá por eso. Sabes que él me agrada, pero…» volvió a mirarlos una vez más y ahora ambos hablaban como si nada extraño hubiera pasado entre ellos.
«¿Pero?» fue el mensaje que recibió en el chat.
«Nada Thiago, quiero que mi mamá sea feliz»
Guardó el móvil, salió hacia el hall de entrada y luego se fue a sentar a las gradas del gimnasio, tomó una vez más su celular y marcó el teléfono de su padre.
«Cindy, hija» la voz de su papá le hizo juntar lágrimas en sus ojos sin saber por qué.
—Hola papá —saludó tratando de estar bien, pero Gary era su padre después de todo.
«¿Por qué siento que quieres llorar, está todo bien? ¿No peleaste con Misty otra vez?»
—No, con mi mamá estamos de maravillas —sonrió soltando sin querer las lágrimas que recorrieron su mejilla—, es que papá no sé bien como sentirme con lo que acabo de ver…
«¿Qué pasó? Me estás asustando hija» la voz de Gary empezó a sonar preocupada.
—¿Está bien que mi mamá quiera ser feliz con otra persona que no seas tú? —le preguntó.
«¿Cómo?»
—¿Qué si mi mamá, puede estar con otra persona que no seas tú, papá? ¿Está bien eso?
«Cindy, ya hablamos de esto, ambos te amamos mucho a ti, pero el amor entre nosotros ya no existe, solo somos buenos amigos y como buenos amigos solo podemos desearle lo mejor a la otra persona pero, ¿por qué la pregunta?»
—A mí mamá le gusta alguien, aunque me parece que ella no lo sabe o no quiere admitirlo aún —respondió haciendo una mueca.
«¿Por qué lo dices?»
—Es que cuando está con él, ella brilla de una manera muy parecida a cuando estábamos todos juntos…
«¿Tú mamá está saliendo con Clemont?»
—No, es otra persona —dudó en decirle quien era—, pero es una persona que me cae muy bien, es cariñoso conmigo y me trata como trata a su hijo y…
«Supongo que ya sé a quién te refieres» ante aquello la niña abrió los ojos sorprendida.
—¿Por qué?
«Ellos se conocen de pequeños, incluso podría decirte que quizás hasta ambos fueron el primer amor del otro» Cindy se quedó en silencio sin saber que responder «Hija mía, usted el año que viene saldrá a la aventura Pokémon, no solo me dejaras a mí solo, sino que a tu mamá también, ¿no crees que ella merece tener alguien al lado que la haga feliz mientras tú estás en Kalos con Thiago por ahí?»
—¿Cómo sabes? —preguntó sintiendo una mezcla entre sorpresa y nervios.
«Tengo mis fuentes» declaró el castaño acompañado de una risa.
—¿Qué hago?…
«No sé Cindy, eso tienes que verlo tú misma, yo como padre solo puedo asegurarte que tu mamá no te va a amar más o menos solo porque exista alguien más, ¿de acuerdo?»
—Está bien papá, te quiero —le dijo a modo de despedida.
«Yo también hija, ánimo. Estamos conversando.»
Cindy apagó el celular y se quedó mirando hacia la piscina. Ella sería feliz si ve a su mamá feliz, eso era seguro. Se puso de pie, se secó el rostro y se dirigió una vez más hacia los acuarios.
Si Ash iba a tener algo con su madre, primero ella comprobaría que fuera el indicado.
…
Mientras tanto en la región Unova, Gary bajó el celular con una sonrisa melancólica en sus labios. Abrió el chat que mantenía con Ash y repasó el último mensaje que éste le había enviado durante la semana.
«Perdóname Gary, te juro que lo intenté pero no pude evitarlo. Solo espero que no lo tomes a mal.»
¿Por qué sabía que algo así iba a pasar de todas formas?
Suspiró moviendo los brazos y se acercó a su escritorio a acomodar sus carpetas. Quizás su querida amiga Misty necesitaba un empujoncito para animarse a vivir la vida una vez más ahora que había recuperado a su hija. Sonrió de lado, quizás adelantaría su regreso a casa un poco.
…
Cuando Cindy llegó a los acuarios, vio a su madre observar la pantalla del computador que Ash le enseñaba mientras le explicaba moviendo la mano izquierda las ideas que habían venido a su mente, ella parecía muy metida en la explicación porque solo afirmaba con la cabeza.
Se armó de valor y volvió hacia ellos, quienes al instante cortaron su conversación para observarla.
—¿Sucede algo, hija? —le preguntó Misty— ¿Tienes hambre?
—No —negó y miró a Ash— ¿Ash conoces la maratón de ciudad Celeste?
—¿Eh? —el moreno cerró su notebook y lo abrazó mientras miraba el rostro de la pequeña, tenía una chispa de que estaba planeando una maldad. En esos meses, había aprendido a leerla muy fácilmente.
—La maratón de ciudad Celeste —le explicó Misty—, es una carrera que se hace rodeando la ciudad para el aniversario de ésta, en dos semanas.
—Es una carrera muy entretenida —agregó Cindy—, corren de a cuatro personas a la vez, además de correr hay obstáculos, y otras cosas en el medio.
—¿Ya, y? —Ash movió la mano derecha esperando el origen de todo, aunque ya se lo veía venir.
—¡¿Participaras?! —le preguntó, y se cruzó de brazos— Ya le envié a Clemont la propuesta y aceptó —mintió, pero ante eso, el sentido competitivo de Ash se encendió totalmente. Había logrado su objetivo.
—¡Por supuesto! —afirmó con el puño derecho frente a ella— ¡Verás que soy muy ágil!
—Eso lo veremos —dijo la niña quien tras sonreír, se acercó a su madre para que la levantara en brazos.
—¿No estás muy grandecita para esto? —protestó Misty al tomarla en brazos.
—No —negó ella—, que esté por cumplir nueve no significa que sea grande, aún soy pequeña —Misty puso los ojos en blanco mientras Ash se reía de la situación.
—¿También estás por cumplir años? —le preguntó Ash.
—Sí, pero en dos meses —informó antes de volver a aferrarse a su mamá en un abrazo.
—Oh, bueno —ante la escena, Ash tomó su mochila y echó el portátil dentro—. Creo que ya tengo todo lo que necesito, iré a trabajar desde casa y luego te estoy informando.
—Pero —dijo la pelirroja confundida, pero Ash solo se despidió y se fue— ¿Qué fue eso?
—Es que —dijo Cindy apretando los dientes—, el ambiente está raro en el gimnasio…
Misty la miró sin comprender nada de lo que su hija dijo, mas aprovechando que estaba en brazos, la abrazó con una sonrisa.
—¿Qué haremos hoy tú y yo? —le preguntó, pero solo escuchó la risa de su hija— ¿Qué?
—¿Puedes llamar a Clemont? —le dijo bajándose de los brazos de su mamá, quien la miró alzando la ceja derecha— ¿Qué? Solo quiero avisarle de la competencia…
—¡Cindy! —exclamó Misty colocando ambas manos en su cintura, pero su pequeña hija había salido de los acuarios a pasos rápidos.
…
Ash Ketchum estaba intranquilo, durante los días posteriores al casi beso que se iban a dar con Misty en los acuarios del gimnasio de Ciudad Celeste, podía sentir la mirada inquisidora de la hija de ésta en todos lados. En el gimnasio, los pasillos del edificio, incluso cuando ésta lo invitaba a comer con ellas. Cindy algo se sospechaba ¿sería que estaba siendo muy obvio?
Ya iba a gastar el suelo del departamento de tanto pasearse pensando en que hacer, aunque la niña no había tenido cambios con él, aquellos ojos que se tornaban por momentos verdeazulados lo inquietaban.
Se sobresaltó cuando el timbre del departamento sonó, se acercó a la puerta casi con miedo, sabía quién estaba del otro lado de la puerta. Después de todo, los ruidos por los festejos de ciudad Celeste se oían hasta en ese lugar.
Ya en la puerta, la abrió antes de sentarse en el escalón para colocarse las zapatillas deportivas que usaría ese día.
—¡Hola Ash! —Cindy saludó elevando la mano derecha con una sonrisa.
—Hola Cindy —dijo con una sonrisa mientras empezaba de acomodarse los cordones de su calzado— ¿Cuánto falta para la carrera?
—Pues, como mi mamá es la líder del gimnasio, conseguí que tú fueras de los primeros en correr —vio los dientes blancos brillantes de la niña y recordó muy bien al padre de ella. Lo sabía, algo tenían los Oak en contra de él, en algún momento de sus vidas.
—Ya —soltó bajando la mirada hacia el otro pie.
—No te preocupes Ash —ante el aplauso, la volvió a observar— Te prometo que mañana voy a volver a ser la angelical Cindy que conoces…
—¿Qué? —el moreno torció la sonrisa— ¿Ahora no lo eres?
—¡No! —respondió orgullosamente y lo señaló— ¡Yo sé que te gusta mi mamá! —al confesarle eso, Ash se paró de golpe— ¡Por eso te estoy probando! —colocó las manos en su cintura con el cejo fruncido— Si hoy lo haces bien, volveremos a hablar Ash —y tras agitar su mano frente a ella en señal de despedida corrió hacia el ascensor. El hombre la siguió con la mirada fuera del departamento hasta que las puertas del elevador se cerraron con la jovencita en su interior.
No estaba equivocado, Cindy lo tenía acorralado.
…
Ciudad Celeste estaba cubierta de bonitos adornos por todos lados, la música y la algarabía llenaban las calles de ésta. Ash caminó con Pikachu en su hombro observando todo, hace tiempo que no veía una fiesta en su región, estaba emocionado.
Cuando llegó al lugar señalado para la carrera, le entregaron el número uno. Sonrió por suerte y se dirigió a su posición mientras movía su cuello y estiraba sus brazos, ahí se encontró con Clemont, el rubio tenía unos extraños anteojos enganchados en la nuca, pensó que quizás eso evitaría que se le cayeran durante la corrida, la pinta del inventor no era tampoco la más normal. Una camiseta sin mangas blanca donde lucia el brazalete con el número cuatro y unos pantalones de buzo celeste. Él al contrario se había producido para aquel evento, tenía una camiseta de mangas cortas con cierre en el cuello y pantalones deportivos al cuerpo, todo de microfibra ideal para todo tipo de deportes extremos, estaba listo para lo que le viniera enfrente.
Fueron colocados en cuatro lugares cubiertos por una cinta de color celeste, todos se veían confundidos.
—¡Buenas tardes a todos! —el alcalde de la ciudad, pidió la palabra subiendo a un pequeño podio— ¡Estamos empezando la carrera de obstáculos de nuestra querida ciudad Celeste! Los primeros cuatro competidores ya están listos para salir y antes deberán responder está simple pregunta.
Ante aquellos, los cuatro corredores miraron al alcalde aún más confundidos.
—Solo podrán iniciar la carrera, los corredores que frente a ellos coloquen la respuesta correcta a la pregunta que realizaré, solo así se le quitará esa cinta que tienen en frente —tras la indicación del hombre regordete, tomó una tarjeta y leyó con voz clara: Mi primo Enrique tenía diecisiete Miltank, se le escaparon todos menos ocho, ¿cuántos Miltank le quedan a mi primo?
Antes de que Ash pueda pestañear, la cinta que bloqueaba el paso de Clemont se cortó dejando que el rubio se adelantara al pasos lentos debido a que nadie salía todavía.
Cindy observaba a Ash comiéndose la uña del dedo pulgar derecho, no entendía como no podía responder algo tan fácil, algo que hasta ella ya sabía la respuesta.
—Ash es así de lento —comentó Misty moviendo los hombros—, tranquila.
—¿Puede repetirme la pregunta? —interrogó Ash elevando su mano derecha, el alcalde afirmó y tras repetírsela se golpeó la frente con la palma por idiota, enseguida su listón celeste se cortó y partió hacía la carrera y a ganarle a Clemont.
El primer trayecto fue de tres kilómetros en llano, cosa que no fue mucho problema, en un abrir y cerrar de ojos, alcanzó a Clemont y lo rebasó. El primer obstáculo fue una serie de neumáticos colocados en doble fila, los cuales ágilmente fue saltando al igual que su Pikachu quien estaba tan entusiasmado como él. Como tercer trayecto otra vez fueron unos dos kilómetros planos hasta llegar a una red en un campo lodoso. Se detuvo al ver el barro y sonrió con el roedor, quienes se agacharon sin problema y se deslizaron por el barro hasta terminar con la red. A eso, le siguió cruzar uno de los ríos que rodeaba la ciudad con unas lianas. Ash ladeó la sonrisa en cuanto se colgó de la soga y cruzó sin sufrimiento aquel río. Una vez completado todo eso, lo esperaba una mujer con varias botellas de agua, para que recuperaran aliento antes de iniciar el camino hacia la llegada. Se echó agua en la cabeza y en la de su Pokémon y tras tomar un gran sorbo de líquido, le hizo una reverencia a la encargada retomando su lugar en la carrera. ¡Iba a ganar! ¡Porque él era Ash Ketchum!
Misty veía emocionada como la cámara que seguía a Ash iba a la delantera, aunque de vez en cuando calmaba sus emociones al ver como la pequeña a su lado movía los brazos para todos lados exigiéndole al moreno ganar sin titubear. Frunció los labios, Cindy estaba muy misteriosa con esa carrera y esperaba que pronto le contara que tanto planeaba con Ash y con Clemont.
Volvió a mirar la cámara y se quedó ahí mirando la imagen de Ash que parecía disfrutar de aquello en compañía de Pikachu sumamente embobada.
Cuando el moreno de cabellos oscuros se alzó con la línea de Meta, varias personas se acercaron a felicitarlo, incluido el alcalde. Cindy se abrió paso entre la muchedumbre para entregarle una toalla a Ash con una sonrisa y una mirada sincera, éste la observó sorprendido de la imagen que la niña le entregaba, tomó la toalla y agradeció el gesto. Cindy sin dudas volvía a ser la angelical que tanto comentó anteriormente.
—¡Buena carrera Ash! —festejó Misty llegando a él moviendo sus manos empuñadas frente a ella— ¡Fue increíble verte hacer todas esas pruebas tan fácilmente y recordé que…!
—¿Qué soy el mejor? —la interrumpió.
—No —negó con la cabeza tomando a Pikachu entre sus brazos—, recordé que eres muy Mankey para todo.
—¡Oye! —gruñó indignado, pero ella solo se rio. Cindy los observó en silencio.
Aunque no fuera su papá, Ash no estaba tan mal.
Luego de recorrer un poco los distintos puestos de comida y ver que todos los inscriptos a la carrera terminara el desafío, le entregaron a Ash un medallón de vidrio por haber obtenido el menor tiempo de toda la carrera. Cindy y Misty estaban felices aplaudiendo la hazaña de Ash, pero a la pelirroja le parecía extraño que Clemont no estuviera por ningún lado. Esperaba que no se haya sentido mal, y se hubiera ido sin avisar.
Hacia la noche, Ash entró a su departamento tras despedirse de sus vecinas y se apoyó contra la puerta. Hace tiempo que no hacía tanto ejercicio y las piernas le latían de una forma desesperante.
Se quitó las prendas y se metió a la ducha, se dejó empapar por el agua caliente que fue atenuando la reacción de sus músculos hasta que totalmente relajado, salió del agua, se cambió por un cómodo piyama y cayó como saco de papas a la cama.
Confiando en que todo su esfuerzo había servido para algo, se quedó dormido.
…
Cuando se alzó un nuevo día en ciudad Celeste, aún se podía ver en ella, los restos de una fiesta anual, poca gente se había levantado para ir a sus trabajos, mientras otras, como Ash Ketchum disfrutaban de la paz del hogar.
Estaba sentado frente al televisor observando una batalla de la Elite Cuatro cuando el timbre sonó. Se levantó con una sonrisa pensando encontrar a alguna de sus vecinas tras la puerta, pero cuando la abrió, la sonrisa de su rostro desapareció ante aquellos ojos celestes tan parecidos a los de su hijo. No se movió de la puerta, porque aquella persona no era bienvenida en su casa
—Hola Ash —lo saludó.
—Grace —fue lo único que pronunció.
