.

Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"

.

Primera Publicación: 2 de Junio de 2016

Resubida: 28 de Enero de 2018

.


Enredos del Destino

X

.—…—…—…—…—.

La puerta de unos de los departamentos del piso diez de Paradise Cerulean se abrió dejando ver a una mujer de cabellera naranja que salía apresurada hablando, bastante molesta, por teléfono, mientras hacía malabares para poder colocarse el chaleco sin botar la cartera o el celular.

—¡Por todos los cielos Gary! —protestó apretando el celular entre su oreja derecha y el hombro mientras se prendía los botones camino al ascensor— ¿Para qué te la llevaste? ¿Para regresármela a las dos semanas? —acomodó su bolso en el hombro izquierdo y tomó el celular en su mano antes de tocar el botón para llamar al elevador— Obvio que Cindy iba a adaptarse a mí, es mi hija. Ya ok, mándala, yo la recibo con gusto y le preparamos la fiesta acá…

Pero no pudo seguir hablando, cuando las puertas del ascensor se abrieron, vio frente a ella una ilusión, porque no podía ser él, ¿verdad? Él se había desaparecido por un mes, él la había dejado sin siquiera despedirse… Él no podía estar frente ella así, con una camisa blanca con los dos botones superiores desabrochados, pantalón de traje azul marino, la chaqueta de éste, sostenida sobre el hombro derecho y una sonrisa ladeada en sus labios.

Retrocedió un paso nerviosa cortando la llamada y trastabilló por los zapatos de tacón alto.

No cayó.

Aquella ilusión se había movido con rapidez y la había sostenido en sus brazos para evitar que se golpeada, ahí mirándose fijamente, viendo su propio reflejo en los ojos café de aquel hombre, supo que no era una ilusión. Era él… había vuelto…

—Ash —susurró sintiendo ganas de llorar en ese preciso momento.

—Hola Misty —la puso de pie y la soltó para tomar su chaqueta que estaba en el suelo, luego la volvió a mirar con una sonrisa—, tiempo sin verte.

.—…—…—…—…—.

Aquel día posterior a la celebración de ciudad Celeste, Misty no trató de contactarse con Ash, pensando en lo cansado que podía estar por la actividad física, simplemente lo dejó estar y convenció a su hija de que no lo buscara.

Ambas siguieron su rutina diaria, Misty en el gimnasio y Cindy planificando las cosas que haría para el cumpleaños de Thiago, fecha que se acercaba conforme los días pasaban, días en que el moreno de cabellos oscuros parecía ausente.

Las dudas y la preocupación empezaron a afectar a la mujer de cabellos anaranjados. ¿Podría haberle pasado algo?

Con aquella duda en su mente, dejó el gimnasio y se encaminó al edificio otra vez, pero no ingresó, fue hacia el sector de conserjería.

—Disculpe, ¿ha sabido algo del residente del departamento 10-2? —preguntó. El hombre de entrada edad, rascó un poco su cabellera grisácea tratando de recordar.

—Ah, sí, una mujer vino a visitarlo —ante eso Misty se cruzó de brazos, un tanto enojada.

—¿Una mujer?

—Sí, una mujer muy bonita —sonrió de lado—, al rato el señor Ketchum bajó enojado a reclamarme por dejarla subir y tras eso se fue del edificio.

—¿Se fue? —exclamó sorprendida— ¿Con la mujer?

—Ella lo salió a perseguir suplicándole —se acomodó en la silla—. No se me hacía que el señor fuera de los que van tras mayores…

Ante aquel comentario, Misty lo miró furiosa, apretando los puños varias veces, salió del lugar hacia el gimnasio de nuevo, necesitaba nadar, necesitaba desesperadamente nadar.

.—…—…—…—…—.

Cuando el cumpleaños de Thiago llegó, ambas se dieron literalmente por vencidas, tanto Misty en tratar de localizar a Ash, como Cindy de conseguir que el cumpleañero le contestara el celular, el cual estaba fuera del área de cobertura. ¿Será que ambos habían salido de la región?

Lo que fuera, estaban tan metidas en sus propios pensamientos, que no sintieron la puerta del gimnasio abrirse, y con él, la entrada de un hombre de ojos verdes y cabello castaño.

—¡He llegado! —ni siquiera su voz, sacó a las mujeres de su ensimismamiento, dejó la maleta y colocó los brazos— Hola Gary, hola papá —el hombre empezó un monologo con él mismo logrando al fin, conseguir algo de atención—, que bueno que has regresado.

—¡Hola papá! —saludó desganada Cindy con la mano y luego siguió observando su celular, Misty se levantó de su asiento tras el mostrador del hall del gimnasio y lo saludó con un beso en la mejilla.

—Hola Gary —le dijo— ¿qué tal el viaje?

—Más emocionante que este recibimiento, seguramente —respondió el investigador con una sonrisa ladeada.

—Payaso —soltó la pelirroja frunciendo el labio como un Growlithe.

—A su servicio —Gary hizo una reverencia moviendo ambas manos que sacó una carcajada en Misty. Él sonrió ante aquella escena, y luego buscó a su hija que seguía metida en su celular— ¿Aló? ¿Cindy?

—¿Eh? —la niña pestañó un par de veces y tras guardar por fin el dispositivo de comunicación volvió hacia su padre.

—¿Qué pasa?

—Es el cumpleaños de Thiago —dijo de mala gana, haciendo que su padre la alzara en brazos para contarle—, he intentado todo el día comunicarme con él, pero no responde —se cruzó de brazos sumamente enfadada—. Después no diga que no lo saludé, encima que me hacen prepararle una fiesta y después los dos se desaparecen.

—¿Cómo? —Gary miró a su hija y luego a Misty quien luego de poner los ojos en blanco movió los hombros y tras resoplar le contó lo que había pasado— ¿Se fueron?

—Se los tragó la tierra —continuó Cindy indignada.

—El portero del edificio dijo que vino una mujer llamada Grace a buscarlo y luego de eso no volvió más…

—¿Grace? —Gary cambió totalmente el rostro ante aquel nombre ganándose la atención completa de ambas mujeres— ¿Para qué habrá venido la madre de Serena?

—¿La madre de Serena? —preguntó Misty, y Gary afirmó.

—He oído su nombre por la mamá de Ash, cuando íbamos con Cindy a los campos de mi abuelo —le comentó— Varias veces la nombró, hablando pestes de la señora por cómo era con Ash.

Misty no dijo nada, se vio sumergida en sus pensamientos, la mujer que había ido a visitar a Ash era aquella que lo había acusado de asesino, esa persona que había generado ese peso invisible sobre los hombros de Ash. ¿Qué había sucedido? Las dudas ahora eran más que antes… ¿Qué había pasado en aquella visita? ¿Qué hizo que Ash desapareciera de la noche a la mañana sin poder saber nada de él o del mismo Thiago?

Mientras la líder de gimnasio se sumergía más y más en sus pensamientos, las miradas verdes de Gary y de Cindy estaban sobre ella.

—¿Qué le pasa a tu mamá? —le preguntó Gary a su hija, ella sonrió antes de soltar algo que trajo a Misty a la realidad.

—¡Deja de inventar cosas! —exclamó Misty.

—¿Qué inventé mamá? —preguntó moviendo hombros y alzando las manos hacia la altura de éstos— ¿Acaso no has estado insoportable desde que Ash se fue por qué te gusta?

Misty la miró con enojo, tomó sus cosas y se perdió puertas adentro del gimnasio Pokémon.

—Mi mamá no quiere aceptarlo —Cindy observó a su padre dudosa—, ¿por qué será?

—No sé —Gary miró hacia la puerta por donde Misty se fue—, creo que me quedaré unos días para ver si puedo ayudarla.

—¡Sí! —festejó la pequeña abrazándose de su papá— ¡Te extrañe mucho papá!

—Yo más —afirmó respondiéndole al abrazo.

.—…—…—…—…—.

Con Gary Oak de regreso en Ciudad Celeste, Misty optó por volver al gimnasio Pokémon para que su exmarido pudiera habitar su departamento. Aun así, ambos compartieron con su hija como si fueran aún una familia unida, aunque fuera una familia unida solamente por el amor que ambos sentían por su hija. Reían, compartían y más de una vez, Cindy les recalcó las cosas que había podido hacer gracias a la aparición de Ash y Thiago. Y cuando ambos nombres salían a colación, la pelirroja solo dejaba de sonreír. Gary la observó día tras día, hasta que una noche, antes de que ella se fuera hacia el gimnasio y una vez que Cindy estuviera ya dormida, la invitó a una taza de café que tomaron en el balcón del departamento mirando la noche estrellada y lo hermosa que lucía la ciudad a esa hora.

—¿Qué sucede? —preguntó Misty observando el vapor escapar de su taza de café.

—Voy a llevarme a Cindy de nuevo conmigo a ciudad Verde —le informó bebiendo de su taza mirando hacia el frente.

—¿Qué? —exclamó mirándolo espantada.

—Te dije que necesitaba que la cuidarás solo por tres meses —le recordó— Tres meses que ya han pasado —tras ver que no había respuesta la observó, ella lo miraba con los ojos a punto de soltar miles de lágrimas, Misty corrió rápidamente la mirada. Gary sonrió para sus adentros, le alegraba ver que aquel sentido de madre había revivido en ella.

—Ya veo… —soltó sin decir ninguna otra palabra, sin siquiera ser capaz de negarle a Gary la entrega de su hija.

—Estaba pensando en proponerte un trato —dijo volviendo a beber de su café—, pero te ves tan desinteresada en separarte de Cindy que….

—¿Estás loco o el cambio de horario te afectó las neuronas? —le gritó furiosa. Lejos de asustarte, Gary amplió la sonrisa— ¿No me ves afectada por qué te vas a llevar a mi hija, ahora que podemos convivir tranquilas después de tantos años? —ante la carcajada que soltó el castaño Misty, dudó solo un instante de tirarle la taza encima con líquido y todo— ¿Qué es lo gracioso?

—Solo pensaba en lo triste y desanimada que te oías cuando te llamé hace más de tres meses para decirte que cuidaras a nuestra hija, y como estás ahora.

—No es chistoso Oak —gruñó la líder de gimnasio.

—Lo sé —respondió acomodándose nuevamente contra la barandilla del balcón—. Estaba pensando tener conmigo a Cindy hasta que cumpla los nueve, tenerla conmigo este mes que falta para que cumpla años y luego entregártela a ti, hasta que inicie su viaje Pokémon. ¿Qué me dices?

—¿De verdad?

—Sí —afirmó con la cabeza una vez más—, aquí en ciudad Celeste también dan el curso básico que tiene que tomar antes de obtener su licencia Pokémon —la miró cerrando los ojos—. Voy a iniciar los trámites para que ella pueda vivir contigo hasta ese entonces…

—Gary, pero… —la idea le encantaba, la emocionaba incluso, pero eso significaba que él quedaría solo.

—La profesora Juniper me está ofreciendo trabajar en su reserva Pokémon —le contó—, hasta ahora lo había rechazado por Cindy, para no llevármela tan lejos de ti, pero luego de visitar la reserva este mes, quedé encantado.

—¿Vas a irte a vivir a Unova? —preguntó sorprendida— ¿De verdad?

—Probablemente —le dijo con una sonrisa melancólica—, por una temporada larga. Quiero hacer esto ahora que puedo, antes de que tenga que tomar posición del laboratorio de mi abuelo.

—¡Pero si el profesor está mejor que todos nosotros juntos! —exclamó, y Gary sonrió de lado.

—Eso parece, pero los años no pasan en vano —le respondió. Misty se paró al lado de Gary y tras acomodarse en la barandilla del balcón, apoyó su cabeza en el hombro del castaño.

—Pero ven a visitarnos de vez en cuando —le pidió casi susurrando.

—Por supuesto —le aseguró apoyando también su cabeza sobre la de Misty—, pero tú tienes que hacerme un favor.

—¿Qué cosa? —preguntó sacando su cabeza de aquella posición.

—Si te gusta el menso de Ash, eres correspondida, así que —tras aquella frase, la pelirroja se separó de él bruscamente— no te detengas por mí o por Cindy…

—¿Cómo es que…?

—Ash se disculpó conmigo por eso —le confesó terminándose la taza de café.

—Ah, pero es que —Misty hizo una mueca con sus labios— mis sentimientos no me dan seguridad Gary… —el investigador observó como las manos de ésta se aferraban con fuerza a la taza— Ash es una persona que aparece y desaparece a su antojo… —bajó su cabeza hasta pegarla a la taza— Solo me confunde… Estúpido Ketchum.

—Sí, ¿verdad? —dijo Gary tras unos segundos de silencio— Estúpido Ketchum…

Misty lo miró y ambos empezaron a reír. Gary tomó la taza de Misty, y dejó la suya y la de ella en el suelo antes de abrazarla.

—Ánimo mi sirenita favorita —le susurró.

—Gracias, mi payaso favorito —respondió acomodándose contra el pecho de Gary—. Voy a extrañarte mucho.

—Yo también, pero si necesitas que le venga a pegar a Ash por estúpido alguna vez, no dudes en avisarme…

—De acuerdo —respondió entre risas. El castaño le dio un sonoro beso en la cabeza antes de terminar el abrazo con Misty.

Quizás el sentimiento de amor ya no existiera entre ellos, pero el cariño especial que sentían por el otro, por ese alguien que marcó sus vidas de una forma muy bella, nunca se iría.

.—…—…—…—…—.

Cuando Misty llegó al gimnasio Pokémon esa noche no pudo evitar sentirse melancólica, caminó con los hombros caídos hacia su habitación y antes de dejarse caer en su cama, tomó un álbum que tenía en una repisa sobre su escritorio.

Le sacudió la tierra y observó el nombre de su hija en él.

Al abrir la primera hoja encontró la primera ecografía que le habían hecho, el día que habían confirmado que serían padres. Aún recordaba la emoción que había sentido, el sentimiento de que no podría ser más feliz, que su corazón rebalsará por la alegría contenida. Siguió avanzando por las hojas del álbum encontrándose con todo tipo de situaciones con Gary a lo largo que fue creciendo su embarazo, hasta que las fotos con Cindy comenzaron. Cuando terminó de revisarlo, se encontró con las fotos de su segundo embarazo y las lágrimas que tenía acumulada en sus ojos por fin se soltaron, abrazó el álbum y se acomodó en su cama antes de cerrar los ojos.

La vida seguía, y tenía que animarse a empezar un nuevo álbum y poner todo de sí misma para que este nuevo álbum fuera igual de feliz que el que tenía en sus manos.

.—…—…—…—…—.

No había dudas, Cindy se iría con su papá, las maletas junto a ellos así lo demostraban. Misty los observaba una y otra vez, aquella escena ya la había vivido hace unos años atrás. Pero ahora era diferente, ahora estaba en todos sus sentidos y separarse de su hija le estaba doliendo mucho.

—Entonces —Gary tomó la palabra—, nos vemos para el cumpleaños de Cindy, para que te la traigas a ciudad Celeste definitivamente.

—¿Será en pueblo Paleta? —le preguntó.

—Sí, quiero que lo pasemos con el abuelo, además que Daisy y Tracey están allá —le recordó.

—De acuerdo —afirmó y se acercó a su hija colocando la mano derecha sobre la cabeza de la pequeña que estaba a duras penas aguantándose las lágrimas— Cindy —se agachó frente a ella—, solo son un par de semanas…

—Mamá… —le quitó la mano que tenía en su cabeza y la abrazó fuerte—, te extrañaré muchísimo mamá…

—Yo también pequeña —afirmó abrazándola—. Mucho, mucho pero luego estaremos mucho tiempo juntas —se separó de ella para limpiarle las lágrimas de sus mejillas— ¡Anda, ve con papá!

—Está bien…

Gary tomó las dos maletas y se las dio al auxiliar del bus antes de tomar la mano de Cindy para subir al transporte que los llevaría a ciudad Verde. Por la ventana se fueron despidiendo de la líder hasta que éste tomó marcha hacia su destino.

Misty bajó la mano y se la apoyó en el pecho. ¿Qué haría ahora que volvía a estar sola después de ese tiempo acompañada?

Bajó la mano convertida en un puño y miró frente a ella decidida. No se dejaría morir, solo eran un par de semanas y volvería a estar con su hija, ahora solo debía volver a concentrarse en ella y su gimnasio para no pensar en nada más.

Aunque tenía esa mentalidad, en cuanto llegó al piso número diez del Paradise Cerulean se quedó mirando la puerta de su desaparecido vecino. Frunció los labios y con los puños apretados se acercó a la puerta, movió sus dedos hacia el panel de entrada y cerró el puño una vez más. ¿Estaría mal si ella entraba? Se arrepintió e ingresó a su departamento. Se apoyó contra la puerta con los ojos cerrados, pero a los segundos siguientes, salió de su departamento, se acercó al de Ash, colocó el código y la puerta se abrió. El panorama que encontró, la dejó perpleja.

Los fragmentos de una taza rota pegoteada por lo que parecía ser café seco en el suelo, una silla botada y dos bollos de papel entre medio de ese desastre. Incluso entrando más al departamento vio que los sillones tenían los cojines botados ¿Qué había sucedido ahí? ¿Qué le había dicho Grace a Ash para que su departamento se viera como si alguien hubiera descargado toda su ira en él?

Volvió sobre sus pasos, cuidando de no pisar los pedazos de taza, se agachó hasta los bollos de papel, el que estaba teñido por el café era un sobre que iba a nombre de Ash, tomó el otro bollo y lo extendió lo más que pudo, se encontró con una carta de una letra que no conocía.

"Mi querido y amado Ash: Es probable que cuando estés leyendo esto yo ya esté muerta…"

Detuvo su lectura abruptamente, aquella frase al inicio del papel solo indicaban una cosa. Esa carta era de Serena para Ash. ¿Acaso había venido a eso Grace? ¿A entregar una carta póstuma de Serena? Volvió a extender la hoja para seguir leyendo:

"Lamento mucho todo lo que te he hecho vivir, no le tomé el peso a mi enfermedad, te hice de lado en muchas ocasiones importantes porque no quería que me vieras morir lentamente y no fue hasta que Clemont me gritó esta mañana por hacer esto, que lo comprendí. Debí decirte desde el primer momento en que te fui a buscar de que estaba enferma, debí decirte que iba a morir desde antes de que tomaras esos tragos conmigo que produjeron algo maravilloso que no esperaba, pero que realmente amo..."

Detuvo una vez más la lectura y cayó al suelo sentada, apretó los ojos al sentir un ardor en la palma derecha, se había hecho un tajo con los fragmentos. Se supo de pie y dejando la carta ahí salió del departamento a curar su herida.

Su mente había quedado en silencio, mientras buscaba el botiquín de primeros auxilios solo miraba la nada, se curó y tras colocarse un parche, su alma regresó a su cuerpo con una gran exhalación. ¿Qué fue eso que leyó? ¿Acaso Serena siempre estuvo enferma? ¿Sería posible que Clemont supiera que Serena murió por una enfermedad y no por culpa de Ash y aun así atacara a su amigo? ¿Con qué clase de monstruo había estado compartiendo sus penas ese último tiempo? ¿Quién era Clemont en realidad?

Aspiró profundamente, y tras tomar la aspiradora, volvió hacia el departamento de Ash, tomó la carta de Serena y la colocó sobre la mesa junto con los trozos grandes de la taza, aspiró los fragmentos pequeños antes de que alguien se lastimara. Cuando terminó, buscó un paño para limpiar el suelo, y luego ordenó los cojines. Salvo por la tierra en algunos sectores por la falta de uso, la casa lucía bien. Volvió a mirar la carta de Serena y esta vez la terminó por leer completa.

Cuando la terminó, la guardó en el sobre y la dejó en el cajón de la mesa de noche de Ash. Cerró la puerta de la habitación y luego salió del departamento apoyándose contra la puerta del pasillo.

Su cabeza estaba a mil por horas, observó el ascensor, y se acercó a él para salir del lugar.

.—…—…—…—…—.

Caminó por la ciudad a pasos apresurados, observando la hora en su reloj pulsera. Si los cálculos no le fallaban el bus proveniente de la central eléctrica debería estar por llegar a la estación de ciudad Celeste.

Cuando Clemont bajó del transporte, ambos se sorprendieron, él porque no la esperaba, ella por el notorio golpe que tenía en el labio. Sin quitar sus ojos celestes de los verde de la líder de gimnasio se acercó a ella.

—Tomémonos un café —le dijo siguiendo de largo, Misty frunció los labios, pero giró sobre sus pies para seguirlo hasta la cafetería donde solían juntarse cuando eran buenos amigos. Tras dar su orden a la dependiente, Clemont soltó el aire por la boca antes de comenzar a hablar— ¿Ash te contó? —preguntó, aunque se sorprendió al ver la negación de la pelirroja.

—¿Ash te golpeó? —Clemont corrió rápidamente la mirada dándole la respuesta a Misty— Vaya, debe haber estado sumamente enfadado para haberte ido a golpear.

—Nunca lo vi venir —confesó cuando la chica de la cafetería les trajo los dos Latte con pastel de chocolate—. No era el Ash que yo conocía, me dio realmente miedo.

—Ash no es una persona que suena enojarse mucho —dijo apretando los labios mientras revolvía su Latte—, creo que yo —sonrió de lado— debo ser la persona que más veces lo vio enojado…

—Cuando me encontré con Grace en el evento del ciudad Celeste no me imaginé que iba a terminar todo así —se lamentó bebiendo de su café.

—¿Tú también viste a la mamá de Serena?

—Sí —Clemont cerró los ojos afirmando con la cabeza—, yo le di la dirección del departamento de Ash —aspiró y soltó el aire pesadamente—. Me dijo que tenía que hablar con él sobre Thiago y su cumpleaños, nunca me imaginé que viniera realmente a confesarle lo de Serena.

—Entonces, es verdad —se lamentó la pelirroja bajando la mirada—. Sabías que Serena se iba a morir y aun así… —Clemont observó como el puño de la líder iba cerrándose.

—Estaba enamorado de Serena —le confesó—. Ella lo sabía —elevó su mirada hacia el techo de la cafetería— y siempre abusó de que no pudiera decirle que no.

—Pero, ¿Qué culpa tiene Serena de lo mal amigo que fuiste con Ash? —aquella pregunta golpeó a Clemont— ¿No fuiste tú quien me dijo que Ash vivía con la culpa de haber llevado a Serena a la muerte? ¿No fuiste tú el que me dijo en esta misma cafetería que Ash era una persona muy importante para ti? ¿Cuál de tus yo es el real? —preguntó un tanto desesperada— ¿El que ve a Ash como un amigo apreciado o el que ve a Ash como un enemigo en el amor? —Clemont se quedó callado, no supo que responder— ¿No puedes responder? —partió un pedazo de pastel con el tenedor y lo pinchó con un tanto de rabia que hizo que la mesita se tambaleara— Ya veo…

—Es que, Misty… —trató de argumentar algo pero el enojo que percibió desde la mirada de ésta lo acalló de inmediato.

—Realmente creí que querías ayudarlo cuando me dijiste que ibas a invitarlo a ciudad Celeste, recuerdo las maravillas que hablas de tu amigo… Pero ahora —volvió a cortar de mala forma otro trozo de pastel—, pienso que en realidad te gustaba verlo así, miserable y más cuando quedó solo porque Thiago se fue.

—Tampoco es tan así —trató de defenderse pero Misty solo lo miró.

— ¿Quién eres? —le preguntó moviendo el mentón como si lo estuviera señalando— Realmente, en este momento no quiero volver a verte Clemont —le confesó—. Realmente me agradabas, me caías bien y la pasábamos increíble, pero… —miró por la ventana y luego volvió a mirarlo— ahora que lo pienso, ¿todo lo que me dijiste de Ash, fue para que me pusiera en su contra?

—No en contra —confesó—, más bien para que no te acercas tanto a él.

—¿Debería —soltó el tenedor empuñando la mano— emparejarte el golpe con otro?

—Misty —Clemont se apegó contra el respaldo de la silla.

—Puede que no haya visto a Ash hace años, Clemont, pero parece que lo conozco más yo que tú que si estuviste esos años —declaró terminándose el Latte— Cuando leí la carta de Serena —le contó— y vi que tú sabías todo, no lo podía creer —bajó la mirada y sonrió—. El hombre que me ayudó a completar mis terapias, la persona que me consoló y que consideraba una persona valiosa, era realmente una persona tan mal intencionada… que al parecer vio en mí, la forma de liberarse de todos los fantasmas que cargaba encima…. Me sentí decepcionada, Clemont, yo no soy Serena, y no lo voy a ser nunca.

—¡Nunca te vi como Serena! —le aclaró rápidamente— Y yo no quería ser así con Ash —susurró—, yo realmente quería reanudar nuestra amistad, quería que él volviera a ser esa persona importante para mí, pero —apretó ambos puños— ¿por qué el destino sigue jugando con nosotros así? ¿Por qué primero Serena que no veía a nadie más que no sea él, y ahora tú —la miró—, de quien me enamoré, parece suceder lo mismo? ¿Por qué nuestra vida es tan enredada? ¿Por qué tuvo que venir a decirme que si así valoraba su amistad, entonces no le importaba sacrificarla si a cambio de eso te conseguía a ti?

—¿Qué?

—Cuando me golpeó esa fueron sus palabras, me dijo que si para mí, él era esa clase de amigos que disfrutan verlo sufrir, entonces estaría encantado de sacrificarla para jugársela por ti —terminó apretando los labios. Misty fue sorprendida por aquellas palabras y se quedó mirando la nada. Clemont terminó rápidamente su torta y a duras penas se bebió el Latte—. Misty —se levantó y le hizo una reverencia—, lamento mucho que hayas quedado metida en todo este desastre, no era esa mi intención. Sino deseas verme más, será ese el precio que tendré que pagar por haber intentado jugar contigo. Por favor, vive bien.

Misty quedó tan abatida por aquellas palabras que no se dio ni cuenta que Clemont la había dejado sola. Regresó en sí, cuando la joven que trabajaba en la cafetería fue a retirar las tazas y los platos. Se despidió de la mesera y salió del lugar confundida.

¿Ash iba a jugársela por ella? ¿Ash había dicho eso?

Entonces recordó lo que Gary le había dicho

«Ash se disculpó conmigo »

¿Qué era lo que estaba sucediendo, qué era lo que Ash planeaba en realidad?

Caminó hasta que llegó al cabo Celeste, ahí mirando el cielo totalmente estrellado susurró:

—¿Dónde estás idiota?

.—…—…—…—…—.

Con algo de dificultad, los días siguientes fueron tomando el ritmo habitual para Misty. Sin Cindy a su alrededor tenía más tiempo del que hubiera imaginado. Tratando de no pensar en nada, se concentró de nuevo en las batallas del gimnasio, en ella, en el nado que tanto la relajaba.

Estaba todo sumamente tranquilo, habían pasado dos semanas cuando Gary la llamó para decirle que Cindy estaba más que insoportable en querer volver a ciudad Celeste, y para colmo, frente a ella, aquel hombre que había desaparecido, había regresado.